Gracias a la bebida que le ofreció su compañero, Helga fue capaz de aguantar bien las siguientes horas de clases que tenía por delante.
Si bien era cierto que nunca había probado tomar algo así para mantenerse despierta, la bebida no la había puesto de nervios y tampoco la tenía de mal humor, como le pasaba con el café. Agradeciéndole a Lorenzo para sus adentros, la rubia anotó los últimos deberes que tenía que hacer, para ese día, y salió del salón de clases con una bien disimulada sonrisa en su rostro.
Junto a ella iban Lila y Phoebe. Platicando y preguntándose un par de cosas, sin intervenir en los pensamientos de su acompañante.
No fue hasta que escuchó su nombre que Helga salió de ensoñación.
—¡Sí! Helga es un niño que se viste de mujer, y además le gusta golpear a cuantas personas se les ponen enfrente… No. Para nada. Les digo que es un niño y se comporta como…
La reacción de la mencionada fue inmediata. Se plató frente a Harold, que era el que se encontraba hablando, y con un puño en alto le dijo.
—¿Qué? ¿Tienes ganas de irte sin unos cuantos dientes, niño gordo?
—¿Cómo me llamaste? —, el chico se cruzó de brazos y se plantó frente a ella. Su semblante era serio, pero un par de gotas de sudor corrían por su frente. Era claro que solo la retaba por los chicos de primero que se encontraban rodeándolos —. Repítelo de nuevo.
—Claro que lo hago. Niño gordo y además sordo.
—¡Cállate!
—Helga…
—No. Primero me dice niño y ahora, ¿quieres que lo deje salirse con la suya, Pheepz? Y tú —, señaló a Harold con un dedo amenazador —. Eres hombre muerto. Empieza a correr.
Lo decía en serio. Aquella mirada helada y el hecho de que la muchacha ya le había pasado su mochila a Lila fueron pruebas más que suficientes para que Harold saliera huyendo con la rubia a cuestas.
Los de primero apenas y pudieron quitarse para que no se los llevara alguno de los dos, y en cuanto Phoebe vio que su amiga desaparecía por entre los demás chicos, la muchacha suspiro y se llevó una mano a la frente.
—No cambia. Sigue siendo la misma.
—¿Quién sigue siendo la misma?
Arnold llegó a donde estaban las chicas junto con Gerald. A su lado iba un muchacho alto y de cabellos rubios platinados que no tardó en apoyar el brazo en el hombro de Lila.
La chica le sonrió y puso al tanto de todo a los tres.
—Helga. Harold hizo de las suyas, otra vez, y ella se encuentra persiguiéndolo por toda la escuela.
—Bueno, no soy muy partidario de la violencia y en definitiva tampoco me agrada eso de estarla defendiendo, pero si a Harold se le ocurrió la gran idea de molestarla entonces se lo merece.
—¡Gerald!
—¿Qué? Ya sabemos cómo es cuando se está luciendo con los más chicos, así que no me sorprende que esta vez se lo haya ganado a pulso. Ojala lo atrape, para que aprenda a no molestar.
—Pues yo espero que no. La verdad es que el gancho de Helga duele más de lo que creen —, suspiro el chico junto a Lila, que no era nadie más que una versión mejorada de Brainy. Su voz había perdido aquel toque gangoso que tanto la caracterizaba, para dar paso a un tono más grueso, y ni que decir de la pose jorobada con la que casi siempre se desplazaba; mucho se había perdido con el paso de los años —. Nadie se merece encontrarse con esos puños, por muy mal que haya hecho.
—Oigan, ¿Qué pasa ahí?
La pregunta de Phoebe interrumpió la plática y atrajo las miradas de todo a cierto punto en específico. La gente se había aglomerado en la curva del pasillo, y parecían no querer moverse de donde estaban.
El grupo de amigos llegó justo cuando Harold caía al piso, producto de un buen gancho que la rubia le había propinado.
Por fin lo tenía a su alcance, y no estaba dispuesta a dejar pasar la oportunidad de darle su merecido.
"Eso le pasa por estarme diciendo niño, gordo bruto… ¿Quién se cree que es para estarme hablando de esa forma? Y enfrente de… Rayos, ¡No! No de nuevo, y justo ahora que no puedo estarme metiendo en…"
—¡Señorita! —, la voz de la profesora Miller hizo que Helga se encogiera y tragara con violencia.
No le inspiraba ni una pizca de confianza esa mujer, y menos por como había entrado al salón a callarlos, el otro día.
—¿Si, maestra?
—¿Se puede saber que está haciendo con ese pobre chico? ¿Qué no sabe comportarse como una dama o…? ¡Mi dios! ¡¿Ya vio la herida que tiene su compañero en el brazo?!
Lo cierto es que Harold se había hecho ese rasguño mientras huía, justo cuando pasaba por el jardín. Claro que no iba a decirle eso a la profesora, y menos con la furibunda rubia frente a él.
Helga quería explicar lo ocurrido, pero la mujer no se lo permitió. La sujetó del hombro con un agarre férreo de sus dedos y la arrastró un par de metros, regañándola por semejante comportamiento.
Arnold, Phoebe y Lila luchaban por acercarse a explicar lo que había pasado antes con ella, pero la gente a su alrededor no se los permitía. Era demasiados chicos y el espació no era tan grande que digamos.
Por fortuna para Helga, alguien habló antes de que pudieran llevarla con el director.
—Señorita Miller, ella no lastimó al compañero —, la voz de Lorenzo atrajo las miradas de todos a su persona, aunque eso pareció no importarle.
El muchacho traía las manos dentro de los bolsillos de su chaqueta de cuero café, y miraba a ambas mujeres con una expresión que nadie supo interpretar.
La profesora se permitió elevar una ceja antes de tomar la palabra.
—Señor Lorenzo, ¿Según usted que paso? Porque por lo que veo esta chica lastimo a uno de sus…
—No lo hizo. Varios de mis compañeros de salón dicen que él se lastimo afuera, en el jardín de la escuela; y ella lo estaba persiguiendo por que le faltó al respeto.
—Señor, difícilmente puedo creer que alguien…
—Sí, lo hizo —, digo Brainy al otro lado del pasillo. Como no podían pasar, este había optado por elevar un poco la voz.
Así, uno a uno todos fueron explicando que había ocurrido con Harold y Helga hacía unos momentos.
La profesora, al principio reacia a creerlo, se dio cuenta de que todas la versiones concordaban entre ellas, así que al final esta termino por aceptarlas y se llevó a Harold con el director.
Helga ya iba a encontrarse con sus amigos, cuando Lorenzo paso junto a ella, despidiéndose de la rubia con un breve inclinamiento de cabeza. La chica lo imitó y ambos se fueron por su lado.
Hola, de nuevo.
Ya llegue, ya estoy aquí. Sí, todavía tengo un poco de tos y algo de irritación en la garganta, pero como siempre, no podía dejar pasar por alto el subir a un nuevo capítulo de la historia.
Y que capítulo, ¿Ya vieron como le fue a Harold? Ese niño no aprende. Ya perdió practica en esquivar a nuestra querida rubia, aparte de que la quería inculpar por sus errores.
Mal. Eso no se hace.
Ahora si, a contestar los mensajes.
serenitymoon20: ¡Holis!
Gracias, gracias. La verdad es que si, todavía tengo algo de secuelas pero ya nada del otro mundo. Ya que, así pasa cuando sucede :P
jajajaja, Ok. Ya entendí. Máaas largos. Mucho más largos. Voy a hacer todo lo posible por extenderme, ojalá no termine metiendo un montón de burradas :D
Sí, lo cierto es que la pobre niña terminó con muchas culpas y dudas tras lo de su padre.
Un, así es. Nuestro elegante caballero entra en escena. Lorenzo va a ser una pieza de importancia en el fic, y no se crean, no es el único que va a llegar a turbar a nuestros rubios favoritos. Todavía falta una persona, y estoy segura de que cuando la vean van a dar el grito en el cielo.
Gracias. Me encanta que les este gustando la historia. Por cierto, sorry por subir el capítulo en viernes. Estoy hasta el cuello con lo de la tesis y ayer no me dio tiempo de poner nada.
Jajajaja, saludos.
Kiki: ¡Hola! ¡Bienvenida!
Muchas gracias. Que bueno que te este gustando la historia.
Ah, ese Lorenzo tiene su pegue :D Si, la verdad es que él es uno de mis personajes favoritos de la serie, y tenía un montón de ganas de usarlo. Por fin se me hizo incluirlo y, ya estoy viendo como sacarle el mayor provecho a su aparición :P
Claro que sí. El único motivo por el cual podría no actualizar es por enfermedad, de ahí en fuera intentó subir algo nuevo todas las semanas.
Sí, es horrible cuando te dejan a la mitad en un fic bueno. Ya me ha pasado un par de veces y comparto tu frustración.
Bueno, ya quedó.
Mensajes off y antes de que me vaya, les recuerdo: prometí capítulo doble y eso es lo que traigo. En un momento subiré el siguiente a la página.
Ahora si, antes de que comiencen los saltos y gritos de felicidad, me retiro.
Nos leemos la siguiente semana.
