Disclaimer: Los personajes y la historia no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi.


Capitulo 10

Han pasado veinte días desde que esto aquí, al menos eso creo. Tengo miedo, miedo de que me lastimen, miedo de no saber que pasa allá fuera, pero sobretodo miedo de no volver a ver a Inuyasha otra vez. Ya ni siquiera sé si es de día o es de noche, me traen de comer dos veces al día me parece, pero la verdad es que ahora menos que nunca tengo hambre, Jun dice que puedo enfermar pero la verdad es que no me importa, solo quiero verlo.

Me doy vuelta en el futon mientras intento que mi llanto no se escuche, no quiero que nadie se dé cuenta de lo mal que estoy, creo que me volveré loca. Un golpe a uno de los barrotes de mi celda me saca de mis pensamientos.

—Pst… Kagome, despierta — ¿Jun? ¿Por qué susurra? No estoy de humor para sus juegos.

— ¿Qué quieres?

—Habla un poco más bajo ¿quieres? La verdad es que no estoy aquí para medir tu buen temperamento. Te llevare lejos de aquí. — Mi corazón da un vuelco ante esa noticia inesperada.

— ¿A dónde?

—Eso no importa ahora, lo importante es salir de aquí sin que nadie lo note. Mañana cuando el sol se ponga empezaran a hacer experimentos contigo, mandaron traer una sacerdotisa para extraer tu alma, en pocas palabras te van a matar y no lo puedo permitir.

Me levanto rápidamente del futon y me acerco a él, sus ojos son sinceros, y a pesar de tenerme presa ha sido la única persona con la que eh convivido estos días, nadie más viene y la verdad no siempre lo trato bien, aunque eso no parece importarle nunca.

—Si nos descubren te mataran a ti también.

—Nadie aquí es tan poderoso como yo — esboza una media sonrisa — todos son humanos y a decir verdad el único que podría preocuparnos es Hatsumo y él no está aquí ¿Verdad? — solo me limito a negar con la cabeza — Muy bien, salgamos de aquí.

Mete la mano en uno de sus bolsillos y saca un pedazo de cuerda, no muy larga, no muy corta y mete las manos a través de los barrotes, toma las mías y yo las retiro inmediatamente.

—Espera ¿Qué estás haciendo?

—Dije que te sacaría de aquí Kagome, no que te dejaría libre. Si quieres que te ayude a salir es bajo mis condiciones, si no me dolerá en el alma dejarte aquí pero no me arriesgare a que escapes de alguna forma. — ¿QUEEEEE?! Camino hacia en medio de la celda y reclamo con una mano en la cintura.

—Hare como que no dijiste eso. ¿Qué te hace pensar que iré contigo en condición de prisionera todavía? —Jun solo sonríe.

—El tiempo corre Kagome, no tienes alternativa, yo solo quiero saber más del pozo, estos tipos quieren sacarte el alma. No me digas que son proposiciones muy tentadoras y difíciles de elegir ¿O sí?

—Entonces, cuando sepas lo necesario del pozo. Que, sinceramente no sé cómo lo harás ya que te he dicho todo lo que se, ¿Me dejaras ir?

—Lo juro. Hay un caballo esperándonos señorita Kagome. — Sonríe y me tiende la cuerda haciéndome señal para que me acerque.

Comienzo a caminar hacia él y le tiendo mis manos, el las ata y ajusta el nudo. En ese momento considere soltarme de la cuerda más tarde, golpearlo y huir, pero eso sería muy tonto. El amarre en mis manos no es tan flojo y después de todo él es un hanyou, me atrapara al instante. Tal vez si coopero con el un poco baste para que me deje ir. Lo prometió. Mi personalidad muchas veces me alienta a esperar lo mejor de las personas. Mientras que un hombre mitad bestia aparece dentro de mi cabeza diciéndome que no sea estúpida y no le crea nada. Desgraciadamente nunca me he caracterizado por escuchar su sarcástica, dulce y prometedora voz.

Jun abre la celda y yo salgo de ella, corremos juntos escaleras arriba, hay dos guardias dormidos en la entrada.

—¿Los dormiste? — Susurro.

El solo rie bajito mientras seguimos corriendo y dice — No había necesidad de eso, no eres una prisionera muy imponente a decir verdad. — Eso me dolió, pero no importa, mientras corremos noto que llegamos a un gran pasillo, esto es una casa. Es grande como las mansiones de los terratenientes que solíamos visitar por una noche cuando Miroku exorcizaba falsamente, demonios falsos.

Entonces por fin veo la salida de la casa, el jardín con una gran fuente y al lado un camino empedrado que da a la salida del lugar, todo está muy tranquilo, demasiado diría yo.

—Jun, yo creo que algo no está…

—Corre.

— ¿Qué?

—Corre más rápido Kagome alguien viene.

Detrás de nosotros aparecen cuatro hombres son mascara, son humanos, e intentan atraparnos.

—Me voy a detener un poco, tu no pares. En la salida hay un caballo, para cuando tú llegues a él yo ya estaré ahí, pero necesito que sigas corriendo. — Yo solo asiento jadeando mientras intento mantenerle el ritmo mientras corremos. Entonces como dijo antes, se detiene en seco, quiero voltear a ver qué hace pero no puedo, debo seguir corriendo. Solo escucho un gran golpe en el suelo y que esos hombres gritan, después no escucho nada. En eso llego al caballo que se encuentra amarrado a un árbol, intento subirme a él pero mis manos atadas me impiden poder hacerlo. Siento como alguien me toma por la cintura y me impulsa hacia la silla del caballo para después sentarse detrás de mí y envolverme con sus brazos mientras toma las riendas, es ahí cuando siento como planta un beso en mi mejilla y pone a correr al animal. Es Jun.


Llevamos ya un buen rato galopando en el caballo, yo no he dicho ni una sola palabra y la verdad es que el tampoco, el silencio es incómodo y no lo soporto. Fue tan inconsciente hacer eso en medio de ese alboroto, ¡fue inconsciente hacerlo fuera como fuera! Me siento mal, extraño aún más a Inuyasha, estoy en medio de no sé dónde con un tipo que no es el, y que posiblemente no cumpla su promesa de dejarme libre una vez que consiga lo que busca.

—¿Por qué hiciste eso? Y antes de que ingenua y falsamente me preguntes a que me refiero es al beso, me refiero al beso. — Suelta una carcajada, lo siento detrás de mí nuca y eso me eriza la piel.

—Fue solo un beso en la mejilla Kagome, nada más. No me dirás que es inapropiado porque estas casada con alguien más.

—No estoy casada, y de todas maneras es inapropiado, no lo hagas más. — No hay reacción corporal de su parte, no puedo ver su rostro, no quiero voltear. Seguimos galopando en medio de la noche por un buen rato sin que nadie diga nada.

— ¿Amas mucho a Inuyasha? — ¿A qué viene eso? La respuesta sale de mi instantáneamente.

—Más que a nada en el mundo — Siento que Jun se tensa detrás de mí.

—Solo por curiosidad morbosa. ¿Cómo puedes amar a un hibrido? Vivirá más que tú, ¿Lo sabes?

—Puedo amarlo porque eso no cambia las cosas, tiene sentimientos igual que yo y amo su forma de ser de una manera tan rara que muchas veces también siento que la odio. — Una sonrisa se forma en mi boca sin que me diera cuenta, eso solo pasa cuando hablo de Inuyasha. — Y si sé que el vivirá mucho más tiempo que yo, pero eso no me importa. — Miento.

—Eso es, inspirador — dice sarcásticamente — ya llegamos.

Levanto la mirada, me encuentro con una gran playa de arena blanca y un mar que se ve negro reflejando la noche, hay un gran muelle con un barco anclado en él. El viento sopla muy fuerte y me revuelve el pelo.

— ¡No dijiste que veníamos a una playa! — digo gritando para que me escuche en medio de la ventisca.

—No te dije nada. — Se limita a decir mientras el caballo llega al muelle — Este barco nos llevara a nuestro destino. Solo cuando hayamos subido ahí estaremos a salvo Kagome.

— ¿Estamos en una isla? — Pero Jun no responde a mi pregunta, sigue galopando hasta la entrada del barco con más rapidez. Volteo hacia atrás y a lo lejos puedo ver hombres llegando a la playa, no, no son hombres. Son demonios, y hay uno muy grande con ellos. Tiene un cuerpo gigantesco, parece un lobo gigante, es Hatsumo.

Llegamos a la entrada del barco y Jun me baja del caballo, entonces un hombre con vestimentas extrañas sale del barco y me toma del brazo, yo me retiro inmediatamente.

Tranquila Kagome, él es Cho, es mi sirviente, no hay nada que temer. Parece que no podre subir al barco contigo, tengo que distraer a Hatsumo.

— ¡No! ¡No puedes hacer eso, no me dejes sola! — las lágrimas comienzan a salir sin mi permiso, no quiero estar sola, no conozco a nadie. Además Jun es un solo y esos son muchos demonios ¿Qué pasara con él? Como si pudiese leer mis pensamientos Jun toma mi cara entre sus manos y sonríe cálidamente.

—Ya no hay tiempo Kagome, yo estaré bien, te necesito viva para saber la verdad del pozo. Te alcanzare más tarde, y una vez conseguido mi objetivo te entregare a Inuyasha, es una promesa. — Entonces sucedió, lo que nunca en la vida podría haber esperado. Jun baja su cara acercándola a la mía y posa sus labios sobre los míos dándome un beso limpio. No soy consciente de lo que está pasando hasta que lo veo correr hacia la playa a toda velocidad, la velocidad de un hibrido.

—Vamos señorita — me dice Cho mientras mi cuerpo solo se limita a caminar y entrar al barco mientras mi mente esta en blanco.


Tenia muchisimo sin subir un capitulo nuevo, pero ¡les prometo que estas vacaciones lo termino! Besos :)