"PELIGRO: UNA ADOLESCENTE EN CASA"
FanFic inspirado en personajes del anime Card Captor Sakura de propiedad intelectual del grupo CLAMP.
CAPÍTULO IX: "Decisiones"
-¡No puedo creer que hayas hecho eso!- exclamaba una voz femenina una y otra, a tal punto que tenía aburrida a su interlocutora, la cual soltaba un suspiro (o bostezaba) cada vez que la oía decir lo mismo a cada segundo. Si seguían así, se pasarían todo el transcurso del segundo receso en esa situación. El primero se lo aguantó –entendía su molestia–, pero, ¿que lo continuara en el siguiente? Allí como que la chica Li exageraba un poco.
-¡Es que en verdad! ¡No puedo creerlo!- seguía gritando a vista y paciencia de los transeúntes (entiéndase los estudiantes de la secundaria Tomoeda) que miraban a ambas muchachas con gotitas sobre sus nucas o soltando uno que otro comentario en voz baja.
Nakuru volvió a suspirar cansinamente. Luego dijo: -¿Podemos terminar ya los reclamos y reproches? Llevamos 2 descansos en la misma posición.- se levantó del césped (donde había estado sentada viendo como su amiga daba vueltas y vueltas sin parar en su silla de ruedas).- Está bien, lo lamento. Admito que metí la pata diciéndole a mi papá que tú eras novia de Yuyú, pero deja de mortificarme de una buena vez. Ya te expliqué un millón de veces por qué lo hice.
-¡Por más que haya sido para una buena causa! ¡En serio te pasaste!- exclamó nuevamente la de ojos grises rascándose desenfrenadamente la cabeza (un tic nervioso).- ¡No debiste decir algo como eso! ¿Por qué no te inventaste otra cosa? No sé, decir que habías comprado un perro, ¿Por qué justamente tuviste que decir que YO era novia de tu hermano?
-Eso también ya te lo expliqué, Rei.- respondió la atolondrada jovencita Kinomoto mientras se cogía un mechón de cabello y lo miraba como si fuera la cosa más interesante del mundo.- Mi pa se habría dado cuenta que mentía si le salía con una excusa como esa. Lo de Yuyú y su nueva novia sonaba mucho más creíble que decirle que adquirí una nueva mascota. Más aún cuando ya tenemos a Kero y además porque no se le conoce ni una amiga a mi mellizo. Es tan huraño con la gente, sobre todo con las chicas.
-Igual, no debiste hacer eso.- se le escuchó decir a la hija de Shaoran con voz acongojada y la hija de Touya lo notó.
-¿Qué es lo que te preocupa exactamente?- preguntó la de cabellos marrones llevándose un dedo al mentón.- ¿El comentario en sí o que no sea cierto?
-¿Cómo dices?- interrogó la aludida levantando una de sus finas cejas.
-No te enojes por lo que pienso decirte ahora, pero… suenas como si te molestara el hecho que no sea verdad lo de ser la novia de Yuyú.- contestó la sobrina de Sakura en tono serio.- Es más… ¡hasta pareciera que te gusta mi hermano y te sientes avergonzada por lo que él pueda estar pensando ahora!- alzó los brazos en un ademán extraño.- A menos que…
Sonrió picaronamente.
-¡Cuidadito con lo que piensas decir, Nakuru Kinomoto!- vociferó la primogénita de los Li sintiendo las mejillas arder.- A mí… a mí no… no me… ¡NO ME GUSTA TU HERMANO!
-¿Y quien te dijo que yo pensaba decir algo como eso?- preguntó "inocentemente" la nieta de Fujitaka con una sonrisita socarrona.- El pez por la boca muere. Solita te delataste. TE GUSTA MI HERMANITO.
-¡Eso no es cierto!- exclamó, roja hasta la orejas, la nieta de Ieran. Luego balbuceó- ¡Deja de… de… decir ton… tonterías!, ¿quieres?
La muchachita de ojos marrones miraba suspicazmente cada movimiento que hacía la de cabellos negros y se estaba divirtiendo enormemente haciéndola sonrojar (aunque no lo demostraba, claro).
Ella había notado desde que conoció a Rei, que la chica Li se había enamorado de su querido hermanito con tan sólo mirarlo. Vamos, toda mujer sabe cuando suceden ese tipo de cosas y estaba segura que no erraba en sus suposiciones. Es más, la actitud de negación que tenía Rei en ese momento demostraba, claramente, que su teoría era cierta.
Y ese fue uno de los motivos, también, por los cuales le dijo a su padre que la novia de Yue se llamaba Rei y era su mejor amiga; porque pudo decir el nombre de cualquier otra chica –había tantas en la escuela que babeaban por su mellizo–, sin embargo, ninguna de esas locas le caían tan bien como ella.
Sonrió para sus adentros. Ella se encargaría personalmente de juntar sea como sea a su amiga y a su hermano. Estaba completamente segura que Rei era la chica ideal para alguien tan antisocial como Yue. Era linda, humilde, comprensiva, tierna, amable, y otras cualidades que la hacían perfecta para su mellizo. Además, ¡los dos se veían tan lindos juntos!
Puso una carita de felicidad, al estilo anime.
-Ya está decidido.- pensó la extrovertida jovencita formando en sus labios una sonrisita divertida.- Rei se convertirá, realmente, en la novia de Yuyú. Cueste lo que cueste.
Y vaya que costaría, conociéndolos a ambos.
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-¿Vamos a almorzar?- preguntó una voz femenina mientras se desperezaba en su asiento.- Estoy muriendo de hambre.
-Sí, créeme no me parecería extraño si en este instante mi estómago se estuviese comiendo a sí mismo.- sonrió la joven de hermosos amatistas.- ¿Al lugar de siempre?
-Por supuesto. La comida gourmet* de los restaurantes caros podrá ser muy deliciosa, pero hay que ver la miseria que te sirven. Prefiero mil veces el lugar a donde siempre vamos a comer, antes que a ir un restaurante de cinco tenedores.- afirmó la ojiverde levantándose de su lugar.- Vamos a mi escritorio, dejé mi bolso allí.
Su compañera sonrió ante el comentario emitido y asintió con la cabeza. Cogió su cartera y siguió a su amiga, la cual ya cruzaba la puerta de la sala de juntas.
El "exterminio" ya había finalizado y ambas mujeres allí presentes se encontraban, literalmente, agotadas. Ellas que iban a sospechar que sería tan estresante (una de ellas –la de tez pálida– si tenía esa idea en mente).
Bueno, generalmente todas las revisiones podrían ser consideradas de esa manera, sin embargo, en éstas no estaban incluidos los ojos minuciosamente colocados de "La hiena". La joven Kinomoto ahora entendía porque le habían puesto ese apelativo. La verdad es que esa señora si te miraba como una mismísima hiena.
La madre del presidente de "L&H" no dijo casi absolutamente nada en toda la reunión, salvo las veces en que su hijo u otra persona conocida le pedía su opinión. Allí todos parecían tenerle un respeto extraordinario, y es que no era para menos, sólo su figura imponente y erguida intimidaba a cualquiera, e incluso te hacía sentir insignificante en comparación a ella.
Así se sintió Sakura, como liliputiense al costado de una gigantesca "Gulliver**". Por suerte, ese calvario se terminó minutos atrás. La tía de Meilin había salido de la estancia en compañía de su exjefa –que al parecer la conocía, porque la trataba con mucha familiaridad– a almorzar, Tomoyo y ella escucharon cuando la rubia la invitó.
Llegaron al cubículo de la hermana de Touya y ya se estaban disponiendo a irse cuando la expresión angustiada de la secretaria de presidencia preocupó a la de cabellos castaños quien le preguntó: -¿Qué pasa Akemi?- dijo acercándose a la muchacha.- ¿Sucedió algo malo?
-Sí, Saku.- afirmó la de cabellos medios rojizos con voz acongojada.- Mi papá se puso muy mal, le dio un paro cardiaco y está en el hospital. Mi mamá me llamó para avisarme hace un rato.
-En verdad, lo lamento. O mejor dicho, lo lamentamos.- contestó la castaña, señalándose a su amiga (la cual asintió con la cabeza) y a ella.- Pero, ¿por qué no vas a verlo? Tu familia debe estar necesitándote en estos momentos.
-Lo sé.- confirmó la mujer con la tristeza dibujada en su rostro.- Que más me gustaría salir corriendo a verlos, pero no tengo a quien me reemplace en mis labores. El señor Li dijo que me necesitaría para redactar el informe del exterminio en su oficina, como siempre y si me voy, es capaz de despedirme por incumplimiento de contrato.
-No creo que sea tan despiadado como para echarte del trabajo sabiendo que tu padre está en el hospital. Ésta es una situación de vida o muerte.- se le escuchó decir a la ojiverde.- ¿O crees que sí lo haría, Tomoyo?- volteó a ver a su mejor amiga.
-Bueno, no sabría decirte, Sakurita. Nunca he presenciado situaciones como ésta.- comentó la chica Daidouji.- Aunque Li, con el carácter que se trae últimamente…
-Sería capaz de despedir hasta a su propia prima.- Akemi dio un suspiro de resignación.- Ni modo, tendré que esperar hasta la hora de salida y eso si es que el águila me deja salir. Hoy estará más ocupado que de costumbre.
-Yo te reemplazaré.- respondió la esmeralda con expresión decidida.- Si lo único que te detiene para ir a ver a tu papá es buscar un reemplazo, pues aquí me tienes. Yo te supliré en tus labores.
-Yo no podría permitirlo.- se le oyó decir a la secretaria.- Tú debes tener cosas que hacer y…
-No hay problema.- interrumpió la castaña con una enorme sonrisa.- Por enésima vez, mi artículo fue rechazado, así que tengo algo de tiempo extra. Podría corregirlo hoy, pero créeme cuando te digo que no tengo ganas. Además, tú eres mi amiga y eres de las pocas personas que me tratan muy bien en la empresa, Akemi y si necesitas que alguien te ayude, pues yo encantada lo haré.
-¿En serio?- dudó la aludida, recibiendo el asentimiento de la ojiverde.- ¡Gracias, Sakura! ¡Muchas, gracias!- le dio un fuerte abrazo, mientras la amatista sonreía ante el gesto.- Te juro que cuando necesites de mi ayuda, yo también estaré allí para brindártela.
-De eso no tengo dudas.- sonrió la de cabellos castaños.- Ahora, vamos a decirle al señor Li. Lo más seguro es que debe estar esperándote.- miró a su mejor amiga.- Tomoyo, en serio discúlpame por no ir a almorzar contigo.
-No te preocupes, Saku.- contestó la de cabello oscuro.- Alguien te necesita más que yo. Todos los días almorzamos juntas, así que por un día sin tu presencia no me voy a morir.- soltó una pequeña risita.- Más bien, que tengas mucha suerte con Li.- le guiñó el ojo, al inicio la chica Kinomoto no entendió el mensaje, pero luego se sonrojó ligeramente y le regaló una mirada de reprobación.
La de tez pálida se fue riéndose hasta el ascensor, no sin antes despedirse de ambas mujeres con un ademán.
Ambas chicas respiraron profundo antes de poner siquiera sus nudillos en la puerta de la oficina central. Esperaban que esto funcionara. La secretaria de presidencia tocó tímidamente. Escucharon que una voz varonil dijo: -Adelante, Akemi.
Una de las dos muchachas entró y luego de un rato, Sakura, oyó la voz de su amiga pidiéndole que pase. Entró también a la instancia y se encontró con una par de ojos mirándola, unos negros con alegría y otros ámbares, con seriedad.
-Señorita Kinomoto, con que usted será la que reemplace a mi secretaria hoy día en sus labores.- comentó el gerente de "L&H".- Está bien, puedes retirarte.- miró a la de cabello medio rojizo.
-Gracias, señor Li. Mañana estaré aquí a primera hora.- agradeció la aludida mientras se disponía a salir del lugar. Pasó junto a la ojiverde y le murmuró bajito: -Te lo encargo mucho.
La esmeralda asintió y le regaló una sonrisa. Luego, la secretaria, salió y dejó a los dos castaños solos.
-¿Qué está esperando?- preguntó molesto el padre de Rei.- ¡Muévase! Hay muchas cosas que hacer aquí. Usted se hizo responsable del trabajo de mi secretaria, ahora no me haga perder mi valioso tiempo.
Al inicio la chica no podía creer lo que estaba viendo. Allí frente a ella, otra vez vislumbraba al troglodita que conoció cuando la ascendieron a redactora. El hombre amable con el que cantó en el karaoke del "Moon Sweet", parecía haberse esfumado por completo y sólo había dejado al cavernícola de siempre.
Dio un suspiro de resignación. Genial, ahí iban de nuevo.
Unos minutos antes, cerca al ascensor…
Se adentró en el elevador –el cual se encontraba vacío– y marcó el número del primer piso. Antes de que las puertas se cierren, un brazo detuvo esta acción. Miró de quien se trataba y vislumbro un par de ojos azul índigo. Era él.
Se hizo a un costado para darle espacio al recién llegado –el cual le sonrió ampliamente– y lo saludó: -Hola.
-Hola, Tomoyo. ¿Cómo has estado?- respondió al saludo el varón.- Que sorpresa encontrarte sin tu compañía habitual.
-¿Te refieres a Sakura?- preguntó la muchacha, recibiendo un asentimiento de cabeza por parte de su interlocutor.- Tuvo algo muy importante que hacer.- luego sonrió y dijo imitando sus palabras.- Es raro ver que tú tampoco estás con tu compañía habitual.
-¿Te refieres a Shaoran?- interrogó también el varón con una sonrisita divertida. Después comentó igual a la muchacha.-Tuvo algo muy importante que hacer.
La chica Daidouji sonrió y negó con la cabeza. Estuvieron así unos segundos, hasta que el de lentes habló.- Eso quiere decir que almorzarás sola.- afirmó, no preguntó, el peli azul.- ¿Me permitirías acompañarte?
La amatista lo quedó mirando por unos momentos y luego volvió a su posición inicial (con su cuerpo mirando hacia la puerta del ascensor).
-Oh, entiendo.- se le escuchó decir al de anteojos con una sonrisita socarrona.- La caperucita amatista tiene cierta desconfianza por la propuesta del lobo feroz. Cree que hay alguna segunda intención, ¿o me equivoco?
-¿Caperucita amatista?- sólo pronunció la joven soltando una pequeña risita.- No muy creativo de tu parte. Pero déjame decirte que sí, te equivocas.- se volteó a mirarlo fijamente.- No le tengo miedo a tu propuesta, "lobo feroz". Todo lo contrario, y si no te respondí al instante, es porque yo pensaba pedirte lo mismo. Hay algo de lo que me gustaría conversar contigo a solas.
-¿Me estás invitando a salir?- preguntó en tono divertido y pícaramente el ojiazul.
-Tómalo de la forma como más desees.- sólo dijo la muchacha sonriendo.- Lo dejo a tu criterio.
-Interesante.- contestó el hombre sin borrar su sonrisa.- Entonces, ya que almorzaremos juntos en nuestra cita, lo más conveniente sería que yo invite, ¿no lo crees?; como todo caballero, de ninguna manera permitiría que una dama tan linda como tú pague la cuenta.
-Si eso hace feliz al lobo feroz.- pronunció la joven mujer con expresión divertida.- Te complaceré.
-Gracias, caperucita amatista.- dijo el de gafas sonriendo.- En serio me complaces.
¡PIN! Sonó indicando que ya habían llegado al piso correspondiente. El ojiazul le cedió el paso a la muchacha y ambos se encaminaron hasta el estacionamiento. Subieron al auto convertible de Hiragizawa –esta vez un Lamborghini color plomo– con destino a un restaurante cercano a la Torre de Tokio, a petición del peli azul.
Había muchas cosas de las que tenían que charlar.
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-En un momento traeré su orden. Con permiso.- se le escuchó decir al mozo mientras se retiraba de la mesa en donde estaban sentadas dos elegantes mujeres.
Hace unos minutos habían llegado al restaurante cinco estrellas denominado "Golden Sheraton***", luego de salir de las instalaciones de "L&H".
-Déjeme decirle que un gusto volver a verla, dama Ieran.- comentó en un chino nativo la mujer más joven, con una sonrisa.
-A mi también me da gusto verte de nuevo, Lya.- respondió la aludida también en mandarín dejando de lado las formalidades.- Te conozco desde que eras muy pequeña y la última vez que te vi fue cuando tus padres celebraron su aniversario de bodas en su mansión en China y tú llegaste de visita con tu novio. Por cierto ¿cómo están ellos?
-Muy bien, gracias por preguntar. A decir verdad, es este momento deben estar en un crucero por las islas del Caribe.- contestó la chica Wong.- Ellos nunca paran de viajar, siempre se dan un tiempo para relajarse en alguna parte del mundo. Dejan a mi hermano a cargo de los negocios y simplemente se van.
-Lo supongo.- sólo se le oyó decir a la de cabellos negros.
El mesero llegó con los platillos ordenados y luego de colocarlos en la mesa, se retiró con un "que disfruten su comida".
-Debo decirle también que me sorprendió mucho encontrarla en la revista.- continuó la amiga de Meilin antes de empezar a degustar de su plato.- Su sobrina no me comentó que estaba en Japón.
-Ella no sabía de mi llegada.- respondió la madre de Shaoran con su inexpresivo rostro de siempre, mientras cogía de forma delicada los cubiertos.
-Entiendo eso.- sólo pronunció la rubia dejando de probar bocado y mirando fijamente a su interlocutora.- Sin embargo, la llamada que me hizo hace poco me dejó algo desconcertada. No comprendí muy bien porqué me preguntó si estaba o no con pareja. ¿Qué quiso decir exactamente?
-Verás, Lya.- contestó la viuda de Hien Li dejando sus cubiertos.- Me preocupa la situación de mi hijo.
-¿Le pasó algo malo a Xiao Lang?- preguntó rápidamente y en tono preocupado la muchacha.- Perdón, quise decir si sucede algo malo con él.
Su interlocutora notó el cambio de actitud y el dejo de angustia. Luego negó.- No, no es nada de eso. Pero él se muestra renuente a cumplir con sus obligaciones como Jefe Supremo del clan y yo no puedo permitir eso.
-Con todo el respeto que usted se merece, le pediría que sea más específica, dama Ieran.- se le escuchó decir a la chica Wong.
-El Consejo del clan está muy impaciente.- empezó la abuela de Rei volviendo a comer de su platillo.- Ya que mi hijo enviudó hace unos años y no procreó un heredero varón, exigen que Xiao Lang cumpla con sus deberes como jefe brindando uno, para lo cual debe contraer nupcias lo más pronto posible.
La mujer de cabello dorado no dijo nada al respecto. Al parecer, estaba analizando las palabras emitidas hace unos segundos.
-En vista de que en su primer matrimonio mi hijo fracasó rotundamente. He decidido está vez escoger minuciosamente a su futura esposa.- continuó la de ojos negros.- No me puedo equivocar, y si antes ocurrió, pienso enmendar mi error.
-Usted es una buena madre, dama Ieran, y estoy completamente segura de que quiere sólo lo mejor para Xiao Lang.- interrumpió la de ojos celestes llevándose uno de los cubiertos a los labios.- Sin embargo, me atrevo a preguntarle el porqué de todo lo que me está diciendo.
-Muy simple, Lya.- respondió la aludida sonriendo por primera vez.- Quiero que tú te conviertas en mi nuera.
La exjefa de Sakura abrió los ojos como platos y si no fuera porque ya había pasado lo que masticó, se hubiera atorado con la comida.
-Me sorprende de sobremanera su revelación.- contestó la redactora de la portada de "L&H" con el rostro más sereno que tenía.- ¿Quiere que yo me convierta en la esposa de su hijo?
-No veo porqué debería sorprenderte.- sólo atinó a decir la viuda de Hien Li.- Y no me puedes negar que estás enamorada de Xiao Lang, o al menos te gusta. La preocupación de hace un momento por mi hijo no la demuestra sino una mujer que está enamorada.
La mujer de cabellos rubios no dijo nada por unos segundos.
-¿De qué sirve que yo ame a su hijo, si él no corresponde a mis sentimientos?- preguntó algo molesta la chica Wong, admitiendo lo dicho por su interlocutora.- Xiao Lang nunca se ha mostrado interesado en mí.
-Porque tú no le has dado motivos.- dijo deliberadamente la dama Li y con expresión serena.- Si en verdad te lo propusieras, conquistarías en un dos por tres a Xiao Lang.
-Pero, él ni siquiera me mira y a las justas me llama por mi nombre.- respondió la de ojos celestes.- ¿Cómo podría lidiar yo con eso?
-Mi hijo se deja llevar fácilmente por sentimentalismos y para conquistarlo, primero debes llevarte bien con Rei. Si le agradas a la hija, tendrás al padre en tus manos.- se le oyó decir a la de cabellos y ojos negros.- Allí tienes un punto por donde comenzar.
-¿Por qué yo? ¿Por qué no escoger a otra mujer?- interrogó algo desafiante la rubia.- Si antes eligió a una de las hijas del clan Liu.- Necesitaba obtener respuestas concretas y sólo la mujer enfrente suyo podía dárselas.
-Te conozco desde que eras pequeña y sé que has recibido la mejor educación. Eres una mujer sofisticada, de mundo, elegante, de buena familia china.- contestó la madre del gerente de "L&H".- Perfecta para cualquier hombre, pero sobre todo perfecta para mi hijo
-Sí, lo sé.- afirmó la aludida sin una pizca de humildad.- Sin embargo, me parece extraño que me diga todo esto ahora, si usted me considera de esa manera desde antes, ¿por qué no me escogió a mí para convertirme en la esposa de su hijo en lugar de Yuriko?- la miró entrecerrando ligeramente los ojos.
-Tuve mis motivos.- sólo atinó a decir la progenitora de Shaoran comiendo otro bocado. Después no dijo nada más y siguió degustando de su platillo.
La chica Wong quedó mirando por unos momentos a la madre del hombre del cual estaba perdidamente enamorada, por el cual soñaba desde que lo conoció. Y al cual había aguantado todas sus miradas gélidas y comentarios fríos desde entonces.
Sí, desde que lo vio se había quedado prendida del siempre iracundo Shaoran Li. Su porte, sus ojos, su actitud, todo él era un reto de conquistar. Se hizo amiga de Meilin y entró a trabajar a la revista para lograr su cometido; y muchas veces se le había insinuado, sin embargo, éste o era muy tonto y no se daba cuenta de ello, o sabía evadirla excelentemente.
Al inicio pensó que él actuaba así sólo con ella, pero luego se dio cuenta que era así con todas las mujeres que pretendían algo con él. Por eso lo dejó por la paz. Sabía que el mismo Li jamás encontraría a alguien que le interesara, sin embargo, con esta nueva revelación de Ieran, eso le daba una nueva esperanza. Ser la esposa del Jefe Supremo del Clan Li estaba a la vuelta de la esquina. Sólo debía usar las armas adecuadas y conquistaría de una vez por todas al primo de su amiga.
-¿Y qué me dices?- escuchó que preguntaba la abuela de Rei.- Mira que si no te apetece ser la esposa de mi hijo, en un abrir y cerrar de ojos puedo conseguir otra mujer que sea digna de él. Créeme que candidatas sobran.
-No va a ser necesario, dama Ieran.- contestó la de cabellos rubios con una sonrisa.- Por supuesto que quiero convertirme en la esposa de su hijo. Es más, ese fue mi sueño siempre desde que lo conocí.- miró fijamente a su interlocutora.- No se preocupe, que yo haré TODO para ganarme a Xiao Lang. Eso, téngalo por seguro.
La de cabellos negros amarrados en una coleta miró complacida a la muchacha enfrente de ella. Todo estaba saliendo a pedir de boca.
Continuó disfrutando de su almuerzo, mientras que la de ojos celestes maquinaba incesantemente en su cabeza lo que debía hacer para empezar. Seguiría el consejo que le dio Ieran, para tener comiendo de la palma de su mano a Shaoran, primero, debía agradarle a la hija.
A decir verdad, ella detestaba a los niños, más aún a las niñas. Y aunque ésta ya estaba dejando de serlo, seguía siendo una chiquilla. Meilin nunca le había hablado de ella –y eso que era la tía– y no sabía mucho al respecto. Lo más seguro era que sea la típica niñita rica, mimada y consentida de papá.
Intentaría ganarse su confianza de la manera más sutil y disimulada; y luego cuando por fin la tenga en sus manos, le diría que no hay mejor opción que ella para ser la esposa de su padre.
Sería pan comido. Sonrió maliciosamente y pensó: -Shaoran Li vas a ser sólo mío.
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-¿Y de qué querías que habláramos?- preguntó una voz varonil mirando seductoramente a la mujer enfrente suyo.- Déjame adivinar, debe ser algo con respecto a lo que sucedió el sábado, ¿no es cierto?
-¿Qué comes que adivinas?- sonrió la amatista pasando los brazos por su regazo.
-¿Comer? Nada, aún no nos traen lo que pedimos.- dijo divertido el ojiazul, luego se sonrió encantadoramente.- ¿Te he dicho que hoy luces más bella que de costumbre?
La aludida soltó una risita, mientras negaba con la cabeza.
-¿Siempre te comportas así cuando tienes a una mujer enfrente tuyo?- preguntó levantando una ceja la chica Daidouji.- Digo, con todas las chicas con las que sales.
-Si te sientes incómoda por mis halagos, entonces dejaré de mencionarlos.- sólo contestó el peli azul sin perder su sonrisa.- Pero no puedes condenarme sólo por decir la verdad. Eres realmente hermosa.
La chica Daidouji puso los ojos en blanco luego de dar un suspiro.- Ya veo que te encanta quedar siempre como el príncipe azul, cuando en realidad eres el sapo azul.
El aludido soltó una carcajada ante el comentario y contagió a la joven. Sin darse cuenta ambos terminaron riéndose animadamente mientras se observaban intensamente a los ojos.
-¿Por qué me miras así?- preguntó la de tez pálida con semblante enigmático.- He notado que siempre que lo haces cuando estoy junto a ti. No me digas que es uno de tus trucos para conquistar mujeres, porque si es así no funcionará conmigo. Yo no soy como las…
-…demás chicas.- interrumpió y a la vez completó el de anteojos.- Sí, eso lo supe desde el primer momento en que te vi. Y también te lo dije cuando estábamos en el karaoke.
-Veo que recuerdas todo a la perfección.- comentó la mejor amiga de Sakura con una sonrisita divertida.
-Incluso lo que me dijiste del par que cantaba mientras nosotros charlábamos.- dijo cruzándose de brazos el de ojos azul índigo.
Inicio del Flash Back.
-Hacen una linda pareja, ¿no lo crees?- se le escuchó decir a la muchacha de cerquillo con una gran sonrisa, viendo como un par de castaños se preparaban para cantar a dúo.- Se ven bien juntos.
-Sakura es la mujer perfecta para Shaoran. Y aunque ambos dicen y redicen que no se soportan, es evidente la química que hay entre ellos.- dijo sonriendo divertidamente el de cabello oscuro.- Veo que tú también te diste cuenta de eso y desde hace bastante rato.
La joven asintió con la cabeza. La chica Kinomoto ya había empezado a entonar la primera estrofa.
-¿Qué fue lo que acordaron Li y tú?- preguntó la chica Daidouji mirando suspicazmente a su interlocutor.- Y no me salgas con que nada, porque claramente escuché cuando tu socio dijo que no cantaría ni en tus mejores sueños, pero después (luego de que Sakura y yo regresamos del tocador) aceptó. Tú tuviste que ver en algo para que cambiara de opinión, ¿no es cierto? ¿Qué fue lo que le dijiste?
-Debo decir que estoy ligeramente sorprendido y a la vez intrigado. Ahora puedo comprobar tu magnífico don de ver cosas donde otros no las hayan. Tu desarrollada intuición.- sólo atinó a decir el aludido con una sonrisita misteriosa.- Y en respuesta a tu pregunta, ya me estaba inquietando el hecho que demoraras tanto en decírmela. Pero está bien, te lo diré.- la miró directamente a los ojos.- Shaoran y yo hicimos una apuesta. Le di dos opciones: la primera, si tú y yo cantamos mejor que ellos, saldríamos nuevamente en parejas y yo lo molestaría todo lo que le restara de vida…
-Y si ellos ganaban, la apuesta se invertía.- interrumpió la joven mujer con una media sonrisa.
-Exactamente.- afirmó el de lentes con su característica sonrisa.- Por lo que intuyo, tú también tuviste que ver en que Sakura aceptara cantar junto a mi socio, ¿no es verdad? Cuando cenábamos la noté muy angustiada, es más se veía aterrada con la idea. Sin embargo, cuando salieron del tocador, ella se veía muy decidida. No me equivoco cuando pienso que tú moviste tus piezas para convencerla.
La morena volteó a mirar al estrado, en donde los castaños cantaban a dúo, y sonrió al ver a su mejor amiga pegada al micrófono con los ojos cerrados, para luego volver a observar a su interlocutor.
-Yo también estoy algo sorprendida por tu nivel de suspicacia.- dijo levantando una de sus finas cejas.- Estás lleno de sorpresas.
-Yo opino lo mismo sobre ti.- contestó el ojiazul.- Tú no eres como las demás chicas.
-¿Y eso te molesta?- susurró sensualmente la muchacha al oído del hombre a su lado.
-Todo lo contrario.- respondió Hiragizawa colocando su rostro muy cerca del de la mujer.- Me fascina.
Se quedaron mirando durante unos segundos, hasta que el varón intentó acortar las distancias.
-Está bien.- dijo apartándose repentina y sutilmente la amatista.- Te ayudaré a ganar la apuesta.
-Mmmm…, no creo que eso sería lo más conveniente, querida Tomoyo.- se le escuchó decir al de anteojos como si nada hubiera pasado hace un instante.- Yo tenía pensado otra cosa.
-Te escucho.- sólo pronunció la hija de Sonomi.
-Verás, ambos sabemos que ese par.- señaló a los castaños cantando en el estrado.- es demasiado obstinado y aunque es más que evidente que algo hay allí, jamás lo admitirían. Si lo hacemos mejor que nunca, Shaoran se sentirá forzado a cumplir con el trato, sin embargo, no lo verá con malos ojos.
-Lo que tú propones es que pareciera que nosotros lo hicimos mejor, para que él piense que obligatoriamente saldrá en parejas.- interrumpió la mejor amiga de Sakura.- Luego le dirás que el ganó la apuesta fue él y de alguna u otra manera se sentirá algo decepcionado. Y puede que exista la posibilidad de que él quiera volver a salir en una cita doble o a solas con Sakura, ¿no es cierto?
-Me leíste el pensamiento.- confirmó el de cabellos azules con una sonrisa enigmática.- ¿Qué dices?
Tomoyo no lo pensó dos veces. Mentalmente había aceptado, sin embargo se estaba dando un tiempo para darle más emoción al asunto.
-Hagámoslo.- aceptó la de tez pálida.- Todo porque ese par termine junto. Hacen una linda pareja.
Ambos morenos cogieron sus bebidas y brindaron en el aire.
-Y no son los únicos que se ven muy bien juntos.- ultimó el peli azul bebiendo de su Martini, mientras le guiñaba el ojo a la mujer enfrente suyo; la muchacha que sorbía de su piña colada, sólo lo veía negando con la cabeza.
Fin del Flash Back.
-Sí, lo sé.- afirmó la hija de Sonomi con una sonrisa.- Desde entonces somos una especie de aliados. Luchando por una misma causa, ¿no?
-Yo, por velar por la integridad física y mental de todo el personal de la empresa, incluidos nosotros.- bromeó Hiragizawa, mientras su interlocutora sonreía.- Y tú, por ver feliz a tu amiga.
-Nunca pierdes el sentido humor.- afirmó, no preguntó, la de cabello oscuro.- Incluso en ocasiones como ésta.
-Es un don natural que tengo.- dijo el peli azul con una sonrisita seductora.
-Y jamás pierdes la oportunidad para coquetear.- volvió a afirmar la muchacha colocando sus manos en la mesa y acercándose al hombre.- Sin lugar a dudas: eres el típico Casanova encantador, que ante todos es un caballero, pero que sin embargo se oculta bajo su reluciente armadura blanca.- lo miró fijamente.- ¿Alguna vez te has mostrado ante alguna chica como en realidad eres, sin necesidad de lanzarle cumplidos o sonreírle seductoramente?
El aludido se quedó unos instantes sin habla –algo muy raro en él–, pero luego de regalarle una sonrisa enigmática, respondió: -Interesante pregunta, querida Tomoyo. Pero sí, hubo una ocasión.
La amatista iba a volver a su posición inicial –con los brazos sobre su regazo–, sin embargo el varón enfrente suyo le había cogido una de sus manos. Al inicio se sorprendió un poco, pero lo disimuló muy bien con una dulce sonrisa.
-Ahora es mi turno de preguntar.- se le escuchó decir al de ojos azules, mientras daba caricias suaves a la mano de la chica Daidouji.- ¿Alguna vez has dejado de preocuparte por los demás en algún momento de tu vida y has pensado un poquito en ti?
La pregunta agarró a la de tez pálida por sorpresa. No se imaginó que el ojiazul le saldría con una interrogante como esa. Con la mano que tenía libre cogió un mechón de cabello que se había salido de su sitio y lo colocó detrás de su oreja, luego contestó imitando la respuesta del ojiazul: -Interesante pregunta, querido Eriol. Pero sí, han habido ocasiones.
El mesero interrumpió la conversación, vino con las órdenes, y en ese momento de distracción por parte de Hiragizawa, la joven aprovechó para deshacerse suavemente del agarre.
Cuando todo estaba puesto en la mesa, el mesero del restaurante "Golden Sheraton" se retiró y dejó nuevamente a solas a la pareja de morenos.
-¿En qué estábamos?- preguntó en tono divertido el socio de Shaoran.- ¡Ah sí!, en tu respuesta tan original.
La aludida sonrió ante el comentario y en esas que volteó hacia un costado notó a dos personas que se le hicieron muy familiares.
-Oye, ¿esa no es la madre de Li?- señaló con la vista a la mujer de cabellos negros amarrados en una coleta sentada junto a otra mujer de largos cabellos rubios, en una mesa lejana a la de ellos.
-Tienes una excelente visión.- dijo simplemente el de anteojos.- Pero sí, tienes razón, es Ieran.
- Y la que la acompaña es Wong.- continuó la amatista.- Ahora entiendo, se vinieron a comer aquí.- miró a su interlocutor.- Sakura y yo escuchamos cuando Lya invitaba a la señora Li a almorzar.
-De todos los restaurantes de la ciudad nos venimos a topar con ellas aquí.- sólo pronunció el de gafas con un brillo misterioso en sus azules ojos.- Vaya, que pequeño es el mundo.
-Sí, así parece.- sonrió la muchacha sin dejar de observar de reojo a las mujeres.
Ambos morenos cavilaban cosas muy parecidas. A ella no se le hacía nada extraño que la madre de Shaoran almuerce con la exjefa de Sakura, podían ser amigas desde hace buen tiempo; sin embargo, era mucha coincidencia que ambas mujeres estén conversando a solas y no con Meilin, que se suponía era la sobrina de la primera y la mejor amiga de la segunda. Había algo raro allí. Pero tal vez eran sólo tonterías suyas, cosas sin importancia.
Él había pensado igual que la amatista, sólo que sí consideraba el hecho de que había algo muy raro en que ese par de damas hablen a solas. ¿Por qué?, Hiragizawa tenía conocimiento de los sentimientos de Lya para con su mejor amigo y, además, sabía de las intenciones de la progenitora de su socio de conseguirle mujer para contraer nupcias. Y era mucha coincidencia que Wong encajara perfectamente en las características proporcionadas por Ieran Li: De abolengo, sofisticada, de mundo, que esté a la altura del padre de Rei y por sobre todo que sea china.
Debía investigar cautelosamente que cosa estaba pasando entre ese par. Pero debía hacerlo de la forma más disimulada posible.
o-OoºoOoºoO-o
-¿Ya está listo el informe que le pedí, Kinomoto?- se le escuchó a una voz masculina a través del intercomunicador. No obtuvo respuesta.- ¿Señorita Kinomoto? ¡Kinomoto!
La pobre muchacha corrió hasta el escritorio en donde de la secretaria de presidencia y luego contestó el intercomunicador: -Sí, señor Li. ¿Cómo dijo? ¿El informe? Sí, ya lo terminé.
-¡Y que espera para traérmelo!- exclamó furibunda la voz al otro lado de la línea.- ¡Lo necesito hoy no, el próximo año!
-En un segundo se lo entrego.- respondió la muchacha. Se escuchó el pitido que indicaba que el presidente había dejado de presionar el botón del intercomunicador.- Cavernícola bruto.- murmuró Sakura dando un bufido de exasperación y después bostezó antes de desperezarse.
Se había ido a lavar la cara en uno de los lavados del baño femenino. Hace rato que se estaba muriendo de sueño y para no quedarse dormida –y de paso recibir una innecesaria reprimenda de su jefe– mejor fue a refrescarse. Ya era muy tarde, los demás empleados habían salido a la hora que les correspondía y solamente se habían quedado en las instalaciones de "L&H": el señor Li y ella (descontando al vigilante de la puerta principal, claro).
Desde que había empezado su labor como secretaria de presidencia –en reemplazo de Akemi– se estaba volviendo literalmente LOCA. O mejor dicho, su jefe la estaba volviendo loca. Con todos sus regaños, comentarios malintencionados, sarcasmos y todo lo malo que un ser humano puede decir cuando se encuentra exasperado. Porque así estaba Shaoran Li, condenadamente malhumorado con el mundo y como, al parecer, ella era la única que se encontraba cerca de él tenía que aguantarle sus berrinches y ratitos de ira.
Ahora por fin le creía a la chica Hiura cuando le dijo que el gerente de "L&H" se ponía de un humor de perros cada vez que su progenitora estaba en el país, porque lo estaba viviendo en carne propia. Bueno, por lo menos, así no estaría pensando en el hecho que el troglodita que encontraba dentro la oficina central le gustaba. Así era mejor, volver a los viejos tiempos en donde sólo sentía antipatía y consideraba una molestia a su jefe.
Dio un suspiro de resignación mientras cogía la carpeta en donde había metido el informe redactado hace un buen rato. Debía dárselo cuanto antes a Li o sino otra vez le saldría con alguno de sus regaños.
Entró a la oficina central diciendo: -Aquí está el informe, señor Li.
El hombre dejó de teclear en su ordenador y levantando la cabeza le dijo: -¿No le enseñaron a tocar las puertas antes de entrar, señorita Kinomoto?
La aludida puso los ojos en blanco, ya iba a decirle una grosería pero se aguantó –ante todo era una dama–, pero lastimosamente cuando estaba frente a él, ese aspecto de su personalidad parecía querer desaparecer.
Con una sonrisa forzada contestó en tono dulce: -Por supuesto que me enseñaron a tocar las puertas antes de entrar, señor Li. Sólo que no vi necesario hacerlo, puesto que somos los ÚNICOS en las instalaciones de la revista, además usted mismo dijo que quería el informe lo más pronto posible, ¿o no es así?
El ambarino parecía mantener una batalla verbal en su mente. Quería decirle unas cuantas cositas a la ojiverde, pero debía recordar que –ante todo– él era un caballero y aunque quisiera olvidarlo, la mujer enfrente de él era una "dama" (aunque una muy exasperante, por cierto).
-Démelo. Voy a revisarlo ahora mismo.- se le escuchó decir al de cabellos chocolates extendiendo su brazo. Cuando tuvo la carpeta entre sus manos. Le dio una rápida ojeada, todo estaba en perfecto orden. ¡Rayos! La mujer podía ser muy altanera, pero no había duda que sabía hacer su trabajo. Una idea muy interesante cruzó por su mente. Sonrió maliciosamente.- Está mal hecho, hágalo de nuevo.
-¿Qué?- se sorprendió la esmeralda. Tal y como lo esperaba el de ojos miel.- ¿Cómo que está mal hecho?
-¿Acaso también está sorda, señorita Kinomoto?- preguntó el gerente de la revista sabatina más importante de Japón.- Dije que el informe está mal redactado. Hágalo nuevamente y no se irá de aquí hasta que cumpla mi orden.
La mejor amiga de Tomoyo tenía los ojos abiertos como platos. ¿Había escuchado bien o el desagradable sujeto que estaba enfrente de ella, y por el cual supuestamente sentía una atracción incontrolable, le había dicho que no se movería de la revista hasta que no redacte correctamente el informe de la junta de la mañana? ¿Le estaba exigiendo que arregle un trabajo que no necesitaba correcciones? ¡Ah no! ¡Este tipo ya se estaba pasando de la raya!
-¿Bromea, verdad?- sólo pronunció la castaña con el rostro incrédulo.- No me puede estar pidiendo eso.
-En primera, ¿ve que tengo cara de estar bromeando?- se le oyó decir al socio de Hiragizawa con rostro serio.- Y en segunda, yo no le pedí que corrigiera sus errores.- miró fijamente a la muchacha.- Le EXIGÍ, puesto que usted se ofreció a reemplazar a mi secretaria y una de las labores de la misma es saber redactar muy bien cualquier documento, señorita Kinomoto. ¿Quedó claro?
-Me quedo claro…- murmuró la aludida agachando la cabeza. El varón sonrió triunfal. La de ojos verdes levantó la cabeza y de su mirada se podían vislumbrar llamitas arder.-…que usted es un maniático narcisista.
-¿Cómo dijo?- protestó el hombre levantándose de su asiento y acercándose a la muchacha.
-¿Acaso está sordo? Dije que usted es un MANIÁTICO NARCISISTA.- replicó la joven con una sonrisa maliciosa. Li se había puesto justo enfrente suyo, por lo que ella levantó su mentón para poder verlo directamente a los ojos.- Que siempre quiere que todo sea como usted dice.- le dio un golpecito con su dedo índice en el pecho.- Que jamás acepta objeciones.- le dio otro.- Que cree que por ser dueño de una de las empresas más importantes del país, puede pisotear la honra y la dignidad de la gente como se le venga gana.- le dio otro golpecito.- Y que aunque sabiendo que yo hice el informe correctamente, me dice que lo rehaga sólo para molestarme, simplemente porque no le simpatizo en lo más mínimo.- ultimó con otro toque con su dedo, sin embargo esta vez no lo retiró.- ¿No se supone que uno no debe mezclar lo laboral con lo personal? Es una de las normas primordiales para poder trabajar adecuadamente, señor Li. Y me parece increíble que el gerente general rompa esa regla.
El aludido se quedó completamente mudo. Estaba procesando todo lo que la chica Kinomoto acaba de decirle y como aún estaba pensando que responderle, por lo que la tía de Nakuru y Yue continuó: -Créame cuando le digo que todos los empleados estamos hartos de que cada vez que está molesto, venga y se desquite con nosotros. ¿Acaso tenemos la culpa de lo que malo que le suceda? Usted sabe la respuesta: No.- dejó de mirarlo por un segundo.- Si después de esto me quiere despedir, le doy la completa libertad de que lo haga. Prefiero mil veces trabajar en un manicomio o en un cuartel del ejército antes que seguir aguantando sus gritos y su odioso mal humor. Pero espero que en el papel conste que me echa sólo por decir la verdad y las cosas como en realidad son.- le dio un último vistazo y con voz algo decepcionada.- Es una lástima que el hombre que cantó conmigo en el karaoke del "Moon Sweet" ya no esté aquí y que en su lugar sólo permanezca un ser que lo único que hace es amargarse la vida y que, no conforme con eso, trata de amargársela a otros.
Sin más que decir salió de la oficina con la frente en alto. El ambarino sólo escuchó el portazo que indicaba que la joven mujer ya se había ido. Al parecer ese ruido lo hizo despertar del letargo en el que había entrado. Ya sabía lo que tenía que decirle a la "señorita" Kinomoto. Él ya la había oído lo suficiente, ahora ella lo escucharía. Tenía un par de cositas que discutir.
Caminó rápidamente hasta su escritorio. Luego de apagar su computadora, coger su saco y portafolio, salió de su cubículo. Vio que la chica avanzaba hasta el elevador y estaba apunto de abandonar el lugar. La siguió y entró con ella, sorprendiéndola.
-¿Qué es lo que quiere?- preguntó ella de forma desafiante.- Yo ya le dije todo lo que tenía que decirle. Así que… ¡déjeme en paz!
-Se equivoca completamente si cree que yo pienso quedarme callado con respecto a lo que dijo.- comentó en tono severo Li.- Ahora usted me va a escuchar a mí.
La de cabellos castaños iba protestar, pero interrumpida por el detenimiento brusco del ascensor y el repentino apagón de las luces del mismo, que hizo que casi caiga al suelo. Sin embargo, algo impidió esa acción, o mejor dicho "alguien" lo impidió.
Sí están pensando en cierto chico de cortos cabellos chocolates y hermosos ojos ámbares, pues sí, están en lo cierto. Shaoran por acto reflejo había cogido de la cintura a la muchacha y ahora encontraba mirándola fijamente a los ojos. A pesar de la poca luz que había en el espacio, podía vislumbrar claramente esas enormes piscinas color esmeralda, las cuales estaban abiertas como platos al notar en la posición en que se encontraban ambos (uno muy pegado del otro).
No sabía porque ni como, pero todo lo que tenía pensado decirle a la altanera de su empleada se le olvidó por completo. Sin darse cuenta se fue acercando lentamente hasta el rostro del la joven.
Sakura notó lo que estaba pasando. Su jefe no estaba a punto de hacer lo que ella pensaba que estaba a punto de hacer, ¿no?
No, esto debía ser un espejismo o una horrible alucinación de su mente. Él no podía hacer eso, más bien, NO DEBÍA. Porque si se atrevía a hacerlo, sólo quería decir que… ella ¿le gustaba?
¡NO! ¡NO, NO, NO Y MIL VECES NO! ¡ESO ERA ABSURDO, ILÓGICO!
¿Cómo podría ella gustarle a un tipo que cada vez que la veía aprovechaba el momento para hacerla enfadar y que además por la cual sentía antipatía?
Porque eso era lo que tenía que sentir él por ella, ¿verdad?
Ya lo tenía decidido: tenía que impedirlo, como sea, pero tenía que hacerlo, sin embargo… ¿por qué su cuerpo no obedecía sus órdenes? Y además, ¿por qué sus ojos empezaban a cerrarse en señal de que recibiría lo que viniera del hombre junto a ella y su corazón parecía querer salirse de su pecho por lo rápido que estaba palpitando?
¡Ah sí!, ahora lo recordaba. El condenado sujeto por más gruñón que era, despertaba en ella sentimientos que no tenían ni pies ni cabeza. Li le gustaba y demasiado para su gusto. Pero ella sabía que eso era sólo una atracción efímera, una ilusión pasajera.
Por qué eso era, ¿no es cierto? Lo que sentía por Shaoran Li era pura atracción física, no había otra cosa allí, ¿no?
¡Rayos! Su jefe estaba a sólo milímetros de su rostro, es más, podía sentir su respiración muy cerca de la suya. No sabía porque motivo, pero todo lo que tenía planeado hacer para impedirlo, su mente parecía haberlo olvidado. Ahora sólo se concentraba en lo que sucedería dentro de unos segundos.
Continuará…
NOTAS DE LA AUTORA: Sé que me van a matar, en primera: por dejar una de las escenas más esperadas allí -(en el próximo capítulo sabrán si hubo beso o no ^-^) espero haberte complacido Sayuri Noa =D-, y en segunda: por haberme tardado más de lo acostumbrado en actualizar. Sólo puedo decir en mi defensa: ¡PERDÓN!
En verdad, lamento haberme demorado, pero créanme que tengo razones verosímiles del por qué de mi tardanza. Verán, el mes pasado (entiéndase noviembre) estuve muy ocupada haciéndole unos documentos a mi mamá (creo que algo les comenté) y no tuve mucho tiempo de escribir. A las justas acabé de editar el 3er episodio de "Hombres al borde…". Pensaba subir ese cap. mientras empezaba a escribir el capítulo 9 de "PELIGRO: Una adolescente…". Pero ¡Dios mío! ¡Los días se me pasaron volando! Sin darme cuenta ya estábamos diciembre. Y para mal de males este mes es el más atareado de todos, ¿por qué?, porque me lleno de fiestas de cumpleaños (el 4 fue el de mi hermano y el 6, el de mi tía -eso que aún falta el de mi hermana que es el 15- y para colmo son días casi seguidos ¬¬'). No se preocupen ya no tengo más hermanos (no sé si dios me bendijo o maldijo con dos de ellos .'), pero recuerden que pronto ya será Navidad.
Ahora, tenía en mente subir ambos escritos de una sola vez, pero como demoraba en redactar el último, decidí que mejor publicaré los capítulos cada semana de forma intercalada. Así tendré más tiempo y ustedes podrán leer sin esperar tanto. Esta vez los van a encontrar ambos, pero a partir de la próxima semana será como ya expliqué.
Bueno, con respecto a este episodio: ¿qué les pareció? Lo de que Nakuru ya sabía desde hace tiempo que Rei estaba enamorada de su mellizo, la conversación de la bruja de Ieran y la antipática de Lya Wong (y su terrible plan), los coqueteos entre Eriol y Tomoyo, el altercado entre Sakura y Shaoran.
Me gustaría mucho que comentaran, DEJEN SU REVIEW :D. En esta ocasión si aceptaré reclamos o correos bombas (atención rebeca26 jajaja) porque sé cuándo estoy en falta.
Ahora me dispongo a explicar mis asteriscos del mal:
*El 1ro es sobre la comida "Gourmet". Bueno, no sé mucha sabrán, pero así se le suele llamar a la comida que sirven en restaurantes muy lujosos, 5 estrellas o conocidos también como 5 tenedores. Es realmente deliciosa, pero no apta para gente que tiene buen diente, porque te sirven menos de lo necesario para saciar tu apetito ¬.¬.
**En el 2do mencioné algo de "Liliputiense" y a un tal "Gulliver" (a la cual comparé con la madre de nuestro Shao), pues bien, ambos personajes aparecen en un libro que se titula: "Los viajes de Gulliver" y que fue llevado recientemente al cine (sí, esa película donde actúa Jack Black) con el mismo nombre. El liliputiense era caracterizado por ser diminuto en comparación a Gulliver, por eso se me ocurrió como una especie de símil para lo que sintió Saku estando junto a Ieran Li.
***El 3ro habla sobre el restaurante "Golden Sheraton", bueno, debo decir que necesitaba un nombre para el lugar en donde almorzaría Lya y la abuela de Rei, al igual que Tomoyo y Eriol. Y el único que me ocurrió fue ese. En verdad, no sé si hay algún restaurante que se llame así (y si lo hay, que conste que no lo plagié).
Antes de que me olvide, quería informarles que Crónicas de Cardcaptors y Still for your love están organizando otro concurso de FanFics, Edición Navideña. Muchas del grupo ya se habrán enterado. Para los que me mandaron sus reviews preguntando si participaría, pues bien, les di el gusto: mandé mi historia la semana pasada y fue admitida. ¿El título?, ya se enterarán cuando la lean (a partir de este viernes 9 de diciembre las historias estarán en la página de Nodoka y podrán votar por las que más les gusten). Espero que les agrade la que escribí y si quieren voten por ella; por cierto, está con nombre de autor: Mizthika777. También la subiré aquí a mi página de fanfiction para que la lean en su versión completa.
Bueno ahora a mandar los agradecimientos a quienes me dejaron sus comentarios en el capítulo anterior:
rebeca26, SakurMarhi (sí, Sakura conocerá a Rei y sucederá lo referente al summary de la historia), kimbe-chan (yo nunca dije que Rei no odiaría a Saku), Ceciali, kathy kinomoto, Carito-Chan0, Sayuri Noa, Endri-Chan, Sui-AliRs (wow! Me dejaste reviews en cada cap. MIL GRACIAS!)
Me pasé con el testamento, bueno, me despido. Cuídense mucho y besos de chocolate para todas.
¡Sayonara!
PD: En el siguiente cap. explicaré lo del misterio de cómo Rei sube a su cuarto. Aunque creo que por allí muchas ya han adivinado. Nos leemos!
"LOS COMENTARIOS DE LOS LECTORES SON UN GRAN ALIENTO PARA LOS ESCRITORES"
