Nota: Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen si no a Masami Kurumada, esto es sin ningún lucro.
Capitulo Final: Hasta después del Hades.
La amazona con un dejo de incertidumbre y dudas sobre que era lo que realmente pasaba, decidió diferir sus incógnitas indagando tramposamente sobre el asunto:
—Sí, un sueño. Olvida ya eso y vámonos que tenemos pendientes. Hay que preparar la llegada de Japón de Athena en menos de cuarenta y ocho horas.
La pelirroja se levanto intempestivamente de la cama cubriendo su desnudez con una delicada tela blanca.
—Si lo se, ¿qué te pasa amor, porqué la prisa?—comento el caballero atrapando una de las manos firmes de la chica mientras las colocaba sobre su rostro en un gesto infantil.
—Tranquila, aún tenemos tiempo y yo supongo que los demás ya se han adelantado.
Entonces se dio cuenta, Aioria tal parecía que se encontraba recuperado sin tener presente en su memoria su periodo de amnesia.
—Aioria,¿recuerdas lo que sucedió ayer?
El caballero sonrió con sorpresa, pues aquella pregunta parecía de lo más inocente, sin embargo, contesto sin rodeos:
—Pues claro, en la mañana estuve con Shura entrenando y después...—intento recordar mas no lo logró, moviendo la cabeza con desaprobación—No recuerdo, pero supongo que estuve contigo como siempre y terminamos aquí, ¿a que viene todo esto?
—Nada. Solo quería ver si te acordabas como te había llenado de besos anoche.
Ante aquellas palabras, el caballero cayó rendido en ternura y deseo, y con la mirada le reclamaba que se empezara a alejar sin brindarle la posibilidad de amarla por mas tiempo.
—Bueno, es necesario que me vaya, necesito ver al Patriarca—aseguro ella sin permitir mas contacto entre ambos.
La chica corrió tomando sus prendas del mármol del Templo y salió misteriosamente de la habitación sin más palabras dejando extrañado al felino, que, resignado se recostó unos segundos más sobre la pura cobija.
Horas nostálgicas habían pasado desde que Marín abandonó Leo para reunirse con el Patriarca y que por consecuencia, comunicara la noticia sobre el guardián de la quinta casa. Bastaron algunos minutos para que se divulgara por todo el santuario junto con la resolución de su Ilustrísima"Aioria estaba recuperado y nadie hablaría mas de la amnesia".
Por otra parte, el pequeño Kiki corría escondiéndose para no ser hallado por su maestro, refugiándose en el quinto Templo. El pequeño disminuyó su cosmos hasta quedar casi imperceptible mas Leo descubrió a una pelirroja sombra corriendo en sus dominios, así que decidió asustarle.
Se acerco por la espalda del pequeño, esperó un par de segundos y le gritó sobre su hombro: — ¿¡Qué haces aquí, Kiki!
El pequeño espantado, salto hasta el otro extremo del Templo, tapando con fervor sus oídos hasta que por fin dirigió la mirada al felino. El caballero amable se arrodillo hasta quedar a la altura del niño.
—Señor Aioria, ¿yo, que hago? Nada—chilló titubeante el pequeño aprendiz.
—De seguro estas escapando de Mu otra vez, ¿acaso quieres que te castigue como hace unos meses ayudando a todo Rodorio?
El pequeño hizo un gesto de horror al escuchar la sugerencia de Leo mas después de unos segundos lo cambio por uno de extrañeza:
—Señor ¿Acaso usted ya recupero la memoria?
El caballero puso la misma cara de Kiki segundos antes, pues no entendía que era a lo que se refería el niño:
— ¿De qué hablas,Kiki?
—De usted que estaba todo perdido como si le hubieran borrado la cinta, que no recordaba nada y así, con decirle que hasta creyó que la terrible de Shaina era su novia.
— ¿Te encuentras bien Kiki?, creo que Mu tiene razón al creer que la televisión te esta afectando.
—No es broma señor, yo mismo estuve cuando paso todo eso, ¿a poco no se acuerda cuando estuvimos en el hospital con los caballeros Shura y Aioros?
El caballero se levanto confundido, cerró sus ojos dando le la espalda al pelirrojo y encontró entre sus recuerdos esas situaciones, la mismas que le comentó al águila en la mañana. Aquello no había sido un sueño.
Entonces el castaño salió sin más palabras a resolver aquella maraña de preguntas en su cabeza. ¿Si todo su supuesto sueño era cierto, porqué, porqué precisamente Marín quien jamás le escondía nada , le había mentido?
En una parte reservada del Santuario, la soledad hiriente cubría una fina silueta que se dejaba despejar los pensamientos con el viento sobre un joven castaño que no estaba a su lado. Una lágrima traicionera cayó debajo de su máscara, maldijo al aire y luego su silencio fue interrumpido por una serie de pasos.
— ¿Quién será el dichoso que la tiene así, Shaina?—comento el caballero de Capricornio inundando con un silencio incómodo el ambiente. Y antes de que el hombre pronunciara palabra, inesperadamente la chica cambio la conversación.
—Es un asunto muy personal que no compartiré con nadie y usted ¿se entero de la rehabilitación de Leo?
El caballero que no era una persona que se jactara de amable, extrañamente se aproximó hacia donde estaba la dama y tomó asiento a su lado. —Si, se que Marín, hablando con el Patriarca y Aioros, acordaron que nadie hable mas del asunto por la culpabilidad que esto llegue a generar en Leo y que dejemos que esto pase como una pesadilla.
— ¿Y... como se siente Cobra?
Ella rehacía de mirarle, contesto secamente—Sinceramente me alegra que Leo ya no me cause malentendidos con el águila, la situación era por demás incomoda, y usted caballero como se siente?
La chica pregunto esquivando de cualquier manera la mirada insistente del español ya que no quería perder la informalidad con el caballero o formar situación imprudente:
—Pues me conforta ver a Aioria recuperado aunque me inquieta si algún día se entera de esto como pueda tomarlo, mas sí todo lo que sucedió fue por mi causa, otra vez yo haciéndole daño.
Detrás de ellos un caballero llegó a percibir las últimas palabras de los labios de un compañero.
— ¿Entonces fue cierto?—bufó intranquilo Leo—Necesitaba confirmarlo.
—Yo...lo siento Aioria —pronuncio el español levantándose de pronto de su lugar mientras la amazona observaba la tensa situación.
— ¿Otra vez pidiendo disculpas? Ya basta, Shura—dijo secamente el caballero de Leo y después desvió la mirada a su compañero dejándola recaer en el suelo invadido de una nostalgia traicionera—Todo esto me sirvió para darme cuenta lo importante que es Marín y ustedes en mi vida, que a pesar de todo lo que hemos vivido nunca volveré a estar solo, sin ella, sin el Santuario. Perdonen todo aquello que pude hacerles, se que jamás lucido me hubiera atrevido a tanto, lo lamento.
El caballero al decir esto, tenía el orgullo por los suelos, las memorias lo invadían y le traían imágenes de aquellas veces en que importuno a la Cobra y las veces que le reclamo al español. Un instante despues, Leo les dio la espalda y aunque el español trató de refutarle, él decidió no escuchar más haciéndole una seña, pues las palabras ya habían sido suficientes.
Entonces prosiguió con lo que tenía que hacer: afrontarse con el águila. La busco, y a pesar de seguir el rastro de ella, tal parecía que le rehuía. Al lugar donde ella se dirigía, de un momento a otro cambiaba. Y pensó, ella tendría que volver en algún momento para ver su estado de salud, probablemente en la noche así que se tranquilizaría y esperaría.
Los minutos se arrastraron con el viento cubriendo de un manto oscuro la tierra árida de Grecia. Él estaba ansioso y ella ingenua, no tardo mucho en suspender sus actividades para volver a verle.
Paso los primeros cuatro Templos con rapidez hasta que por fin llegó al quinto. El cosmos de Aioria estaba inquieto y Marín se sorprendió ante tal detalle, sin embargo, no tardo en enfrentarlo.
Entró con sigilo, cada paso era imperceptible en completa oscuridad donde solo un pequeño lucero de cera estaba encendido. Junto a él, el cabello dorado del hombre se mecía con su bronceada piel cubierta de un ligero brillo de agua salada. Entonces centímetros cerca de él, Leo pronunció palabra escueta:
— ¿Por qué me mentiste?
— ¿De qué hablas, Aioria?
—Ya se que no fue un sueño todo el asunto que te comente en la mañana, tuve amnesia ¿Por qué me engañaste?
La chica se sorprendió, no esperaba esa pregunta ni esa situación. Bajo su mirada y con aquel reclamo sobre sus hombros, por fin desahogo su garganta. La rabia subió hasta su cabeza y hablo:
—Porque lo único que deseo es que se acabe de una vez el dolor, que ¡estoy harta de este maldito destino que te lleva y trae hasta mi cuando quiere, que quizá no debemos estar juntos...
El caballero se desconcertó ante la actitud, pues tal vez el tono de sus palabras no había sido el correcto. La pelirroja estaba deshecha frente a él, haciéndole sentir más culpable de lo que ya estaba. Ella le dio la espalda y de un arrebato de ira, se despojo de su mascara.
—Estoy harta de este maldito lugar, de lo que soy, de que no pueda amarte libremente y de todo...
El chico se aproximo con serenidad hacia la dama ,el no quería hacer tan grande un asunto como ese, así que tomo por la espalda a la dama y la cobijo con sus brazos para susurrarle al oído el porque de su disgusto.
—Jamás vuelvas a decir eso que tú, solo tu serás mi mujer, pero tampoco vuelvas a engañarme, no quiero que haya secretos entre nosotros. Para ser franco no me agrado que me mintieras aunque haya sido la mentira más hermosa que alguien ha dicho para no herirme.
Ella no hizo otra cosa más que intentar alejar la caricia del hombre y se hizo espacio entre ambos.
— ¿Cuánto tiempo? ¿Cuánto tiempo durara esto Aioria, si no solo son las batallas lo que te alejan de mi si no son estas absurdos eventos?
El caballero obstinado, dejo que aquellos cuestionamientos para no dejarle ir de su cuerpo. La tenia, era su presa y como buen felino tenía que atraparla.
—Lo que dure, mientras nuestros cuerpos lo permitan y se consuman con el sea demasiado prematuro eso de tener hijos, la casa y el perro juntos porque no sabemos que es lo que aun nos depara el destino o si habrá otra ocasión en que tenga que partir pero se que quiero estar contigo todos días al amanecer y al dormir que sea yo quien te cubra del frio, dure el tiempo que dure, este aquí físicamente o no, es contigo y nadie mas.
—Aioria...—sonrió la pelirroja mientras se giraba hacia las hermosas esmeraldas que tenia por vista el castaño e intentaba calmar su frustración observando la serenidad de él.
—Eso fue dulce.
— ¿Entonces qué? ¿Me acompañaras en lo prospero y lo adverso, en la salud y la enfermedad e incluso demencia para amarte todos los días de mi mortal existencia y después encontrarnos en el Hades como lo prometiste?
—No tienes que preguntarlo, hasta despues del Hades.
Hasta aquí, fin.
Si lo se, me pase de empalagosa e intensa pero después de pasar días enteros buscando como concluir el fic acompañada de música súper cursi nada puedo hacer. Muchas gracias por pasar taaantos minutos a mi lado y esperarme, cada palabra, cada segundo fue importante con su compañía, espero verles pronto en otra cursilería. Gracias Mel y marinxaioria,chicas esto fue todo!
– No puedo creer que me hayan usado para esto (WTF...) — Aioria—"(creo que regresare con marinxaioria hasta Argentina)".
—Ni yo, aunque seria lindo que te animaras en algún punto de la serie a decirme aunque sea algo—Marín—"(¿en que estará pensando Leo?)".
