Gracias a: KuroNeko96, camilaRinTaisho05, atenea1234, Haydea princess of Janina, serena tsukino chiba, soltaisho, Diana Antunez-Uruguay, Shanthiyen.
Chicas, gracias por sus comentarios. Todos me animan a seguir escribiendo. Ya vemos más de la relación de Rin y Sesshōmaru y más de sus sentimientos. Espero que les guste el cap, ciao.
10.
― ¿Por qué me has hablado de usted? ―preguntó Sesshōmaru una vez que se encontraban solos en una sala frente al jardín.
Ella parpadeó varias veces, entrecerró sus ojos y después terminó por sonreír.
―Estábamos frente a más personas…
Sesshōmaru siguió observándola, claramente esperando una mejor respuesta.
―Me gusta hablarte de usted… de una forma ―se sonrojó―. Y como nadie sabe… bueno, esto ―alzó sus manos y los circuló a ambos― pensé que quería mantenerlo solo entre nosotros… por ahora ―terminó carraspeando.
― ¿En qué forma te gusta hablarme de usted? ―alzó una ceja, en realidad intrigado, ignorando lo demás.
―Bueno… solo creo que es algo… nada, olvídelo ―sonrió y regresó a tomar su te.
―Dilo ―ordenó viéndola severamente.
Ella lo vio y suspiró.
―Me gusta hablarle de usted porque me gusta sentirme inferior a usted ―confesó acalorada.
Él levantó una ceja, en realidad confundido, y contuvo su posición estoica sentado en una silla grande y alta como él.
―No eres inferior a mí, Rin.
El tono suave y la mirada compasiva la hicieron sonreír con alegría y asentir.
―Lo sé ―murmuró bajito―. Me gusta sentirme de esa forma ―lo vio fijamente a los ojos y él comprendió.
Ella se dio cuenta de aquello y bajó su mirada a sus manos, se sonrojó y se hundió en su asiento.
―Entiendo ―fue lo único que dijo para después sumirse en un silencio y disfrutar de la tarde de otoño.
Claridad
― ¡Comida! ―gritó Yuki emocionada.
Todos se encontraban a la mesa recibiendo la cena. Rin sonrió al ver a sus nuevos sobrinos comer como locos y Sesshōmaru mantuvo su rostro estoico.
― ¿Cómo están las cosas por acá? He escuchado que han surgido varios problemas con los reinos vecinos ―empezó Kagome.
Sesshōmaru no hizo nada más que asentir levemente.
―Los ha habido pero han sido pocos aunque muy extensos. El señor Sesshōmaru tuvo que viajar un mes hace poco y muchos soldados han regresado heridos.
― ¡Tío Sesshōmaru, tío Sesshōmaru! ―exclamó Yuki ansiosa, interrumpiendo la plática y llamando la atención de todos―. ¿Por qué Rin no es tu compañera? ―preguntó.
La mesa se quedó en silencio y Rin no se atrevió a ver a Sesshōmaru y cuando estuvo a punto de hablar, Kei lo hizo.
―Es porque Rin será mi compañera, ¿verdad Rin? ―preguntó con una sonrisa traviesa en el rostro.
Rin sonrió y asintió.
― ¡Cállate! ¡La tía Rin será compañera del tío Sesshōmaru! ―gritó Yuki enojada.
― ¡No! ¡Mía! ―se vieron con desafío.
―Niños, basta ―regañó Kagome.
―Será del tío Sesshōmaru ―susurró Yuki escondiendo su rostro tras su comida.
―Mía ―contestó Kei con la mirada baja.
El corazón de Rin latió a un ritmo levemente más rápido que el normal al ser llamada tía. ¿Cuándo sería tiempo de decirles?
Sesshōmaru vio con suspicacia a su sobrino quien lo veía con leve molestia desde su asiento. ¿Así que ese chiquillo quería ser compañera de Rin? Sonrió en su mente, sonrió diabólicamente, solo como él lo sabía hacer y se compadeció del chiquillo también.
―Hora de dormir ―anunció Kagome―. Ustedes no hacen nada más que pelear ―empezó a pararse―. Gracias por la cena ―agradeció a Sesshōmaru.
― ¡Pero mamá! ¡Quiero seguir hablando con mis tíos! ―exclamó Yuki con un mohín.
Rin tragó en seco.
―Jovencita, si no te paras en este mismo instante… ―amenazó con una mano en su cintura.
―Ya voy, ya voy ―rodó sus ojos.
―No me pongas esos ojos.
Yuki rio traviesamente y saltó hasta Sesshōmaru para abrazarlo.
Kagome suspiró y vio a su esposo quien sonrió apenas y se encogió de hombros.
Yuki acercó su pequeño rostro hasta encontrar el hueco de su cuello y subió sus labios a su oreja para susurrar.
―Prométame que no dejará a Kei ser el compañero de Rin ―murmuró muy bajito.
Solo InuYasha pudo escucharlo ya que Kei todavía era pequeño y no tenía el oído tan bien desarrollado.
Sesshōmaru sonrió apenas, sorprendiendo a su hermano y a los demás que lo veían fijamente.
―Lo prometo ―habló con voz grave.
―Usted tiene que ser el compañero de Rin ¿de acuerdo? ―esta vez se separó y le miró a los ojos.
Ojos ámbar y cafés chocaron y Sesshōmaru asintió haciendo que la chiquilla lo abrazara efusivamente y le plantara un beso en la mejilla.
Salió corriendo lejos de ahí junto con Kei.
― ¡Y mi beso! ―gritó InuYasha enojado.
Yuki volvió a reír y se apresuró a irse de ahí sin despedirse de su padre.
―Tu hija me quiere más a mí ―se mofó Sesshōmaru haciendo que InuYasha abriera la boca sorprendido.
Rin rio.
―Presumido ―murmuró para pararse de ahí e irse sin agradecer por la comida.
―Rin ―habló una vez que InuYasha se hubiese ido.
Ella volteó a verlo.
― ¿Qué pasa?
―Haremos una ceremonia ―dijo sin dejar de verla.
Ella arrugó el ceño.
― ¿Ceremonia? ¿De qué?
―Sé que los humanos celebran el unir sus vidas, haremos lo mismo.
Rin se tuvo que morder el labio fuertemente para no llorar y asintió como maniaca sintiéndose la mujer más plena de todo el universo. Sintiendo mariposas revolotear en su estómago y una sonrisa que no se borraba para nada de su rostro. Después de tanto esperar y anhelar, él seguía ahí, junto a ella, justo como siempre lo había deseado.
