9.- Un san Valentín no tan feliz.

Las puertas de la estancia se abrieron y unos pasos resonaron en el suelo de piedra, todo pasó muy rápido, nos separamos como si fuésemos carbón caliente y enfrentamos con un poco de vergüenza los ojos de Dubledore, Remus, Lily y James que nos miraban con un dejo de desconcierto.

- ¿Qué ocurrió?- preguntó Sirius con un sonido débil, bajando los ojos mientras evitaba las miradas reprobatorias que James y Remus le lanzaban a diestra y siniestra.

- me gustaría que abriera este sobre que va dirigido hacia usted señor Black.- dijo el anciano entregándole un sobre que citaba el nombre del moreno con una letra pulcra y estilizada.

Sirius rasgo el sobre con rapidez, y cuando comenzó a leer el pergamino sus ojos cambiaron, se volvieron distantes y sombríos.

Deslizaba sus grandes ojos grises de un lado a otro mientras en ellos se veían reflejadas las letras con el método palmer de caligrafía.

- ¿alguna información relevante que tenga que ver con el escape de alguna alumna?

- no entiendo nada.- proteste yo confundida.

Sirius simplemente no reaccionaba, estaba en blanco, como si tratara de comprender esas palabras que le arranque de la mano.

Mi corazón amenazo con salirse de mi pecho cuando leí la primera línea.

De: Elizabeth Malfoy

Para: Sirius Black.

Continué leyendo lo que decía a continuación con un poco de temor y una sensación de desasosiego y remordimiento demasiado fuerte.

Supongo que si estas leyendo esto debo estar demasiado lejos como para arrepentirme, y supongo que debes estar lamentándote, pero no sabes como me duele tener que despedirme de esta manera pero simplemente no es mi elección, y en los últimos meses me di cuenta que mi opinión no vale nada.

Ya es tarde para llorar y decir que no funciono, pero me obligan a esto, contra mi voluntad a servir al señor oscuro.

El destino se empeña demasiado en arruinarme la vida, y mis padres tienen un complot para hacerme llorar todas las noches, recordando todos lo buenos momentos que no volveré a pasa.

Todos piensan que soy perfecta, soy solo un ser humano atrapado entre la inseguridad y el miedo de no saber que me espera.

Ya la marca esta en mi brazo como una maldición, para torturarme todos los días, burlándose de mi, y no sabes como me detesto en este momento en el que siento que la mentira de mi mundo se vino abajo dejando solo verdades dolorosas.

Pero, no te preocupes por mi, yo puedo sola, pero antes tengo que decirte algo, nunca te ame, solo era un plan, una artimaña para confundirte, para hacer que te sintieras débil.

Solo olvídate de mí, dime adiós y deja que mi imagen se desvanezca con el tiempo en tu memoria hasta que sea solo un vago recuerdo en tu cabeza.

Con cariño

Lisa.

Mas abajo aparecían unas letras en pequeño, como escritas en código.

T.A.P.S.M.P.S.B

Me sentía traicionada, herida, tal como me había sentido antes, mire a Sirius a los ojos.

- ¿Qué opinan?- pregunto Dumbledore.

Mi mente no conseguía conectar las frases dándoles coherencia, estaba aparte de toda esa situación, absorta en la peculiar pista que había dejado Lisa.

- nunca me amo.- murmuro Sirius secamente.

Dumbledore me miro a los ojos, como si supiera que tenía la solución.

- la vigilaron.- murmure yo.- la obligaron a escribir todo eso.

- mentira.- dijo el.

- ¿Qué crees que significan esas letras?- dije yo con una media sonrisa.

- tonterías.- dijo el.

- ¿Cuál era el apodo que ella utilizaba contigo?

- no te interesa.

- por favor Sirius, coopera.

- príncipe.- murmuro el.

- perfecto.- grite yo.- conseguí la solución.

- ¿Cuál es?- pregunto James.

- Te Amo Por Siempre Mi Príncipe Sirius Black.- dije yo.

- esa frase.- murmuro el.- todo es una mentira, la obligaron y ahora esta lejos de aquí.

- tengo que avisarle a Corinne.- murmuro Remus.

- seguro esta por hay revolcándose con alguien.- pensé yo en voz alta.

- ¿Qué te sucede?- pregunto Remus con el ceño fruncido.

- que le sucede a la cretina de tu novia, seria la pregunta mas adecuada.

- explícame.- dijo el

- vamos, que ella y Lisa se querían vengar de mi en el baile de San Valentín.

Lily rió.

- ¿eras tu la que corrió?- pregunto la pelirroja

- si, iba a pedirte tus apuntes.

- poco después Lisa le pregunto en palabras textuales a Corinne si era desequilibrada mental.

Que bien me sentí después de que Lily dijo eso.

- ¿Por qué vosotros se estaban besando?- pregunto James, y si las miradas hubieran matado estaríamos mutilados.

-cállate James.- dijo Sirius.

- tranquilos.- murmuró dumbledore, ya hay aurores buscándola, ahora arréglense para el baile, lo cambiare para hoy, con un poco de distracción pueden despejar sus mentes.

- usted jura.- comenzó James.- que vamos a ir al baile de san Valentín sabiendo que Lisa esta en manos de Voldemort.

- es un asunto delicado, James, pero ya los aurores están buscando por toda Inglaterra.

- pero…- intervine yo.

- peros peras y perales.- dijo el director con sorna.- si no quieren ir y lo que quieren hacer es encerrarse a pensar que hicieron mal, a llorar, y a aislarse, adelante, pero luego no digáis que no les advertí.

- yo voy.- intervino Sirius levantando la mirada.

- y yo.- intervino Lily.- aunque me duela.

- yo también.- dije yo dudosa.

- creo que es la decisión mas acertada.- intervino Remus.

Todos miramos a James que nos miraba con rabia.

-y yo.- dijo el malhumorado.

- gracias mi amor.- dijo Lily abrazándolo.

- tenéis solo dos horas para arreglarse, yo haré el aviso ahora.- dijo el anciano saliendo por la puerta.

Uno a uno fue abandonando la habitación hasta que solo quedamos yo y una sombra que no se distinguía muy bien, pero el brillo de sus ojos lo delataba.

- ¿con quien vas al baile?- pregunte.

- ya veré.- dijo el.- ¿y tu?

- no lo se.- dije yo tratando de recordar el nombre del rubio.

- mmm.- murmuro el.

- adiós.- dije yo por lo bajo entendiendo que quería estar solo.

- nos vemos.- dijo el con voz ronca.

Subí a mi cuarto, ya mis amigas deberían saberlo, solo quería ponerme mi vestido y acabar rápido con la larga velada que me esperaba.

Llegué a mi habitación y no había nadie, no pensaba participar en el desfile que obviamente hubiera ganado Lisa si no se hubiera largado.

Saque mi vestido de el baúl, era una túnica de gala straples y morada con bordados lindos, también saque un brazalete de amatistas que me había regalado mi padre cuando cumplí los 15.

Peine mi pelo en un moño francés, y casi no me maquille, no quería cubrir mis pecas.

Eran las 7:00 PM y el baile comenzaba a las 9:00 PM.

- ¿Qué mosca le pico a Dumbledore?- grito Tina entrando al cuarto

- ¿Por qué cambio el estupido baile?- pregunto Adie con cara de malhumor.

- ¿por lo de Elisa?- pregunto Lise.

- si.- respondí yo, que estaba terminando de maquillarme.

- vamos a vestirnos.- sugirió Rose sacando un bonito vestido blanco de su baúl.

- vale.- dijo Adie sacando un vestido azul turquesa cruzado en los hombros.

- me gusta tu vestido Annie.- le dijo Tina a Annelise mientras miraba el vestido estampado con flores rosas y negras en fondo blanco.

- el tuyo es hermoso.- intervine yo mientras miraba el vestido de Tina con una atrevida raja en el centro.

- ¡tu estas espectacular!- gritaron las cuatro riendo.

- vale, no exageren.

- no es mentira.- dijo Annie sonriendo.

Ya cuando todas estábamos maquilladas y hermosas salimos, justo a las 9:00.

- ¿con quien vas, Miriam?

- un chico rubio de hufflepuff.- dije yo.

- ¿Cómo se llama?

- ni idea.- dije yo riendo.

- hey pelirroja.- grito una voz de chico.

- hola.- salude yo.

- creo que me tengo que presentar.- comenzó.- soy Chris Fox.

- Miriam Sinclair.- dije yo.

- ¿entramos?- me pregunto galante tendiéndome el brazo.

- claro.- dije yo, pasando por la puerta del gran comedor, que ya no tenia mesones si no pequeñas mesitas alrededor de la pista de baile, inundada con colores y humo.

- ¿bailas?- me pregunto mientras comenzaba una canción muy movida.

- claro.- dije yo mientras lo seguía a la pista de baile.

- ¿tocas la guitarra, no?- pregunto el, después de un rato.

- si.- dije yo.

- eres muy bonita.- me dijo el.

- gracias.

- sabes deberíamos hablar en un lugar mas tranquilo.- intervino el.

- aja.- dije yo, embelezada con sus ojos.

- ¿vamos a tu sala común?

- vale.- dije yo, jalándolo un poco.

- ¿sabes que las pelirrojas son sexys?- intervino Chris, con el típico titubeo de un chico ebrio.

- supongo.- dije yo apartándome de el.

- quizás demasiado sexys.- dijo, agarrándome por la cintura y besándome.

Me sentía débil, incompetente contra el, tan fuerte.

Trate desesperadamente de quitármelo de encima, pero pesaba demasiado.

Cerré los ojos imaginando lo que venia a continuación mientras lanzaba puños a su pecho, que parecía de hierro.

- ¡ayuda!- grite yo esperando que alguien escuchara.

La puerta se abrió, pero no pude distinguir quien fue hasta que escuche esa voz.

- tu, animal, quítate de encima.- grito el.

- no me asustas, Black.- contesto el borracho rubio.

- ¿quieres ver?- aventuro Sirius lanzándole un puño en la cara, que rompió la recta nariz de Chris.

- maldito.- grito el rubio, devolviéndole un derechazo que le dio de lleno en el labio, partiéndoselo.

- basta.- imploraba yo, observando la pelea.

- desmaius.- murmure.- haciendo que el rubio cayera al piso.

- ¿estas bien?- pregunte, mientras me acercaba a el.

- solo un rasguño.- dijo, quitándose la sangre que manaba del labio por montones.

- ven.- vamos a mi cuarto, tengo un botiquín.

- solo hace falta un hechizo.- rió el.

- es mejor a la manera muggle.- sonreí yo con sorna.

- vamos.- dijo levantándose del sofá con una mueca de dolor.

- ¿te duele mucho?- pregunte con cara de circunstancias.

- lo soportare.- dijo el.

- ve, vamos.- dije yo, haciendo que se apoyara en mi hombro, que apenas le llegaba por los hombros.

Subimos un par de escaleras y lo conduje a mi habitación, prendiendo las luces y cerrando las puertas.

- si quieres puedes acostarte en mi cama.- dije yo.

- nunca pensé que me lo pedirías.- rió el.

- Sirius.- le regañe yo, sacando el botiquín de mi baúl.

- vale vale.- se disculpo, acostándose en mi cama.

- creo que tienes que quitarte la corbata y la camisa.- dije yo, viendo la gran mancha de sangre que estaba en la camisa.

El, obediente, se quito la camisa y la corbata, dejando que admirara sus espectaculares abdominales, que tenían un pequeño corte un poco profundo.

- voy a chequear si tienes alguna costilla rota.- dije mientras palpaba su abdomen.

- que imbecil el niño ese.-intervino.- te juro que lo voy a…

- a nada, Sirius, dime si te duele.

Su voz no contesto nada.

-¿viviré doctora?- pregunto el con sorna y melodrama.

- hay posibilidades.- reí yo, mientras ponía un poco de alcohol en el algodón.

- ahhh.- grito el.- esto escoce mucho.

- no seas llorón.- me burle yo.

- cállate pelirroja.- dijo el.

- ¿Cómo esta ese labio?-pregunte acercándome a sus labios.

- creo que sanaran.- se rió el.

- ¿no te sientes mal por Lisa?- pregunte.

- un poco.- dijo el, con una media sonrisa.

- que san Valentín tan extraño.- dije yo sonriendo.

- ya lo creo… pecas.- dijo el.

Y pasamos la noche hablando de imbecilidades, durmió en mi cama y yo en la de Adrienne, mis amigas no dormirían esta noche en el cuarto, y me estaba dando cuenta de algo, me comenzaba a gustar un merodeador, pero esta vez no era Remus Lupin…