Disclamer: Saint Seiya Lost Canvas no me pertenece, es propiedad tanto de Shiori Teshigori como de Masami Kurumada. En tanto Sailor Moon, es una obra perteneciente a Naoko Takeuchi. Lo único mío es la trama de esta historia.
Escrito para el reto "IC BESOS" de la página Imaginative Challenge de Facebook.
Advertencias: Errores ortográficos.
Cronología: LC / Pre-SM.
[10: Amague]
[Pareja: Regulus de Leo/Hotaru Tomoe]
[Palabras: 1293]
Amague
Todo a entorno a él estaba en calma, completamente quieto, como si el tiempo se hubiera detenido. Una brisa-no de viento, sino de calor. La mano de alguien-le alentó a abrir los ojos. Blanco, un espacio en blanco, donde la única evidencia de color eran pequeñas luces, iguales a las luciérnagas que de niño, él muchas veces intento capturar (sin éxito), pero que en cambio, siempre se acercaban amigablemente a su padre.
Su padre. Regulus lo vio, por unos segundos, también a Sísifo. Lágrimas nacieron de sus ojos, vertiéndose con la fluidez de un rio y la calma de un lago. Finalmente, después de tanto tiempo. Fue capaz de oírle.
Estoy orgulloso de ti
Aquella fueron las palabras que su espíritu le transmitió, sacudiendo su interior, desmoronando la coraza con la cual rodeo su corazón, purificando su odio, así como el deseo de pelea.
Fue cuando lo recordó todo, riendo amargamente. Alzo una mano por encima de su rostro. Era traslucida y brillaba con un tenue resplandor dorado.
Estaba muerto.
Ahora era parte del ciclo de la vida, era uno con la Tierra, el cielo, el viento. Pero ¿a que costo?, él siempre habia sabido que sus ambiciones y metas eran autodestructivas. Y sin embargo, él había tenido la esperanza de siquiera derrotar al Juez del Inframundo. Arrastrarlo con él para compartir el mismo destino.
Ni eso habia conseguido, maldición.
¿Los otros murieron en vano? ¿Acaso no podria nunca corresponder a una pequeña parte de sus esfuerzos? ¡Siempre era lo mismo! ¡Sísifo, Hasgard, Tenma, Dohko, Shion, Yato, su padre…!
Hotaru.
Regulus no trató de entender porque sentía una opresión carcomerle por entero, pese a haber desaparecido su cuerpo. Volvió a cerrar los ojos, Hotaru sin duda estaría furiosa. Lo cierto es que trato, en inicio, de ganar el combate calculando las probabilidades de sobrevivir. Resultando inútil después, no podía sobrepasar a Radamanthys escondiendo las garras. Se habia resuelto a morir, a vengar a su padre.
Las diminutas luces, como motas, revoletearon a su alrededor, cerca de su rostro. Tenían una tonalidad algo oscura, un tinte violeta. Todas ellas rozando su nariz, su frente, su mano, sus labios. Recordando entonces las risas, los juegos, las peleas, las bromas, las historias, los llantos, la pequeña mano de ella, sus patadas, las noches de luna llena en las que ella no dormía contemplando el cuerpo celestial, su rostro bañado por aquella luz plateada.
Te quiero
Sus labios temblaron por una breve fracción de segundo.
—Yo también te quería—murmuró al infinito del cual ahora era parte, esperando que ella pudiera oírle—Creo que nunca he querido a nadie más en este mundo—confesó para sí, con una paz que no supo que tenia.
—Entonces, ¿no crees que deberías volver a dar pelea, león dorado?
Abriendo desmesuradamente los ojos, Regulus se elevó por sobre el vacio, girando su cuerpo inmaterial, para encontrarse con una visión difícil de explicar.
Ante él estaba ella. La chica que amaba, que siempre amo. Con la misma nariz, la misma pálida piel blanca, los mismos ojos violetas, el mismo negro cabello.
Sin embargo la luz de sus ojos, la postura de su cuerpo, envestido en un amplio y largo vestido purpureo, sujeto a sus hombros por delgadas tiras; le indicaban que no era la Hotaru que conocía.
¿Sería acaso algún otro Dios? ¿Un espectro? –el purpureo de su vestido era igual de brillante que las Sapuris- ¿le habría enviado Hades para terminar de exterminar su alma? Sus ojos se entornaron, presos de la furia y la impotencia.
¿Es que incluso Hades pretendía manchar el único recuerdo que quedaba en su corazón?
Hotaru (o el espectro que fingía ser ella) sonrió. Como si supiera lo que se escurría por su mente. El centro de su frente resplandeció, revelando una marca que él reconoció.
— ¿El símbolo de Saturno?
Ella asintió, tornándose la curva de sus labios un tanto triste. Ante el reconocimiento.
—No soy Hotaru.
—Eso ya lo sé.
Ella se llevo las manos a la espalda, probablemente entrelazando los dedos de sus manos. Observándole con interés evidente. Asintiendo pasados unos segundos.
—Ya veo. Así que, alguien ama a mi otro yo. Interesante.
— ¿Qué es lo que quieres?—inquirió tratando de no pensar en lo dicho por la doble— ¿Y a que te refieres con otro yo?
—No es necesario que lo sepas—antes de que él pudiera alzar una protesta, ella extendió la mano, tocando su rostro—Pero ella quiere que ganes.
De un momento a otro, la luz tenue que recubría su cuerpo, se volvió más pesada, más solida, pero todavía, fantasmal. Sentía sus manos, sus piernas, el cuello, los hombros.
— ¿Qué haces?—la genuina confusión de él arrancó en ella una risa. Una risa como las de Hotaru— ¿Por qué estás…?
— ¿Tienes algún arrepentimiento en este mundo?
Él calló, viéndola directamente a los ojos. Descubriendo en ellos una muy, muy pequeña parte de la chica que amaba. Sintiendo el impulso de abrazarla, estrecharla entre sus brazos, aún si estos no podían tocarla realmente.
Arrepentimientos los tenía.
—No haberte dicho que te amo—la voz le salió ronca. El calor que invadía su cuerpo era el mismo que cuando ella empleaba sus poderes para curarle, la representación de su bondad, amor y cariño, ahí en su cosmos—No poder mantener mis promesas.
Ella dejo caer sus parpados, al tiempo en que acercaba, despacio sus labios a los suyos. Quedando a pocos centímetros, casi tocándose.
—Todavía puedes hacerlo—le dijo. Regulus no supo si la que hablaba era la Hotaru que él amaba o su otra faceta—Cuando acabe este combate…—centímetro a centímetro la distancia se iba cerrando. Ambos se estaban mirando. Sin despegar la vista del otro, con el dolor empañando tanto los de ojos de ella como los de él—Regresa para decírselo— concluyó apartándose de él, sin haber asaltado su boca.
Aquello le arranco una risa a Regulus.
—Cierto—dijo, al tiempo en que se daba la media vuelta, dándole la espalda—No puedo ganarme un premio si no me esfuerzo—al decir esto, vio por sobre su hombro a la morena—Mi Hotaru siempre es estricta con esas cosas.
Una sonrisa adorno el rostro del clon.
—Naturalmente.
Sin ningún otro intercambio de palabras. Regulus se disolvió en el aire, dispuesto a terminar su combate.
Sola y en soledad, Saturn levito, con su vaporoso vestido, como una cola de novia. Llevando una mano a su corazón. Detrás de ella pudo sentir una presencia familia. Hotaru siempre habia sido capaz de sentirla, siempre al lado de Regulus, observándole, protegiéndole.
—Tu hijo es un jovencito excepcional. Illas de Leo.
El fallecido no dijo nada, situándose al lado de ella. Contemplando en la lejanía el sendero tomado por el joven.
—Quiero darte las gracias. Princesa de Saturno—habló el antiguo Santo, contemplando por el rabillo del ojo el pequeño cuerpo de muchacha—Por cuidarle.
Saturn rio, Ilias no supo si de tristeza, melancolía, alegría o porque su declaración le hubiera producido alguna pizca de gracia. Aumentando la presión de la mano, donde debajo, estaría latiendo en estos momentos-muy lejos, en su estado de suspensión inconsciente, por sus continuos rezos-el corazón de Hotaru.
—Yo nunca le cuide. No era mi destino intervenir, pero solo por esta ocasión…—sus labios dudaron, pero finalmente, crearon una sonrisa radiante, destellante de amor—Solo porque él ha sido el único y primer hombre que me ha amado: A mí y a mi otro yo—Ilias estiró suavemente las comisuras de su boca, conmovido por aquellas palabras. Para después presenciar como de poco la proyección astral de la joven princesa se disipaba.
Volviendo a su estado durmiente. Dentro de la dulce y amable jovencita que amaba –y amaría, creía él-a su imprudente, enérgico, honesto y valiente hijo.
N/A: Yo estoy segura que seguro muchos entendieron, pero para los que no:
A las sailors se les suele considerar como una segunda personalidad, separada de las de sus reencarnaciones. Por esa razón, Saturn se refiere a Hotaru como u individuo aparte, que tiene conexión con ella.
¿Por qué apareció Saturn con su forma de Princesa Planetaria?, una de las razones es que, siguiendo a letra el manga. Sailor Saturn solo despertará cuando el mundo este en su punto límite, teniendo que destruirlo, siendo convocada por los Tres Talismanes. Ahora, los Talismanes despiertan sus poderes destructores. Su faceta o apariencia de princesa es algo más dócil, puesto que no es su forma guerrera, pero aún así posee grandes poderes también.
¡Ya nos quedan solo dos capítulos!
Capitulos: 10/12
