¡Hola! Siento que hayais tenido que esperar, pero he tenido algunos problemillas (sobretodo con el ordenador ¬¬) pero aquí está ya el capitulo 9 de Olvido. Espero que les gusten y por supuesto que me dejen sus opiniones please !

Muchos besos a tods ls que me dejais reviews! Gracias de verdad:)

Contestación a los reviews

Sucubos holaa, gracias por el review, siento mucho haber tardado tanto y haber dejado la historia así jejejeje es que como digo muchas veces, me encanta la intriga (pero cuando soy yo la lectora no me hace gracia) asi q en cierto modo te entiendo :P. Espero que este capi tambien te guste, muchos besos!

monik moony: hola! muchas gracias, siento mucho la tardanza (estoy llegando a pensar que soy gafe jeje) y no te preocupes, que te aviso que la historia es un Remus / Hermione! por nada del mundo cambiaría a mi Remus, es imposible no hay nadie que lo pueda reemplazar. Bueno gracias por el review de nuevo y siento mucho la espera u.u. Besos y Cuidate!

K-rissLupin: ey muchas gracias a ti por dejarme el review y por los comentarios! gracias:) No te preocupes si andas muy apura, te entiendo... xq tambien sufro de eso jejeje. Espero que tambien te guste este capitulo . Muxisimos besos! Ciao!

Hermy Evans: hola wapa! gracias por el review y de nuevo he de pedirte disculpas por la tardanza, es que entre el verano y para colmo mi ordenador que es muy gracioso se quedó pillado y tuve que formatear... pero conseguí salvar el capitulo de Olvido!

Pues si quedan apenas 2 o 3 capitulos... es una pena que la gente no escriba mas sobre esta pareja... y no te preocupes que seré buena jejeje. Muxos besos y lo siento mucho!

HoneyBeeM hola muchisimas gracias que alegría que te guste la historia, claro que me da mas puntos que el protagonista masculino sea Remus no? la verdad es que es uno de mis personajes favoritos... me encanta!.

Bueno siento mucho haber tardado tanto en actualizar espero que te guste este capitulo y al fin sabras que es lo que quería Severus de Hermione jejejje. Siento que hayas tenido que esperas... bueno cuidate mucho y besitos con sabor a sandía!

amsp14 gracias por el review! me alegra mucho que te guste el fic, en fin de nuevo me disculpo por la tardanza. Ahora veras con que puede chantajear Severus... pero para ello lo tienes que leer jejeje. Siento la tardanza! Bsoss!

Rory Granger: Hola linda! muchas gracias por tu review me alegra muxisimo que te encante el fic, me alegra el día recibir estos comentarios .

En fin, no te preocupes que Remus la recordará, pero no puedo dar detalles, ya queda menos para saber el final jejeje. Muchas gracias de nuevo y cuidate!

varg22 : Holaaa! solo puedo decir que gracias gracias gracias... se nota que te gusta la historia como para dejarme 2 reviews y tengo que pedirte miles de disculpas por mi tardanza, lo siento mucho mucho mucho, pero bueno como siempre digo mas vale tarde que nunca no?

Espero que me puedas perdonar jeje y que te guste también este chapter. Muxisimos Besos!

De nuevo pido disculpas por la tardanza, espero que les guste este chapter!

OLVIDO

CAPITULO IX

— Querrás decir un chantaje.

— Llámalo como quieras, preciosa. — dijo finalmente, dejando su cara a escasos milímetros de la de Hermione.

---OoOoO---

La chica se levantó con un fuerte impulso de la cama para apartarse de Snape. Le asqueaba tenerlo tan cerca, su olor, esa extraña mirada y esa actitud que no demostraba nada bueno.

Se fijó en sí misma y llevaba un camisón largo blanco, de invierno. Cuando entró en contacto sus pies con el suelo, la sensación de frío le recorrió el cuerpo, trayéndole malos recuerdos.

Ambos quedaron de frente, separados por la cama de la enfermería. Solo el pequeño candelabro de la mesita de Hermione alumbraba la estancia. La mirada de la chica llena de rencor fijada en él, y la del chico en ella, pero con una expresión totalmente distinta, ¿satisfacción?

— Me vas a decir que es lo que quieres. — dijo Hermione más en tono de obligación que de pregunta.

— Verás, estoy cansado de los ataques de tu querido Lupin y sus amigos los "merodeadores". — explicó el Slytherin comenzando a dar vueltas por la sala.

— ¿Y qué quieres que yo le haga? Si no fueras tan...— comenzó a decir Hermione.

— ¿Qué?

—... Rastrero.— dijo finalmente (aunque esa no era la palabra que se le había pasado por la mente)

— Yo no soy el único que comienza las peleas y lo sabes.

La chica cayó y miró hacia un lado. Escuchaba atentamente las palabras de Snape al compás de sus pasos alrededor suya.

— Como también sabes, que mi confesión ante lo ocurrido aquel día en el lago podría provocar la expulsión de tu adorado lobito.

— ¡Eso no te servirá!— dijo la castaña mirándole ahora directamente a los ojos. — Remus cuenta con el total apoyo del director y no ha demostrado quejas, sino comprensión.

— Tal y como me temía. Siempre han sido los queridos del director y los admirados por los profesores.

Severus murmuró algo que Hermione no alcanzó a oír, pero de seguro no era agradable. Pero seguido rió, y se acercó a la chica con esa sonrisa maliciosa aún en sus labios, mirándola con curiosidad a los ojos se acercó a ella, quedando a escasos milímetros el uno del otro.

— Por eso voy a tomar yo cartas en el asunto, y para ello tengo esto.

Sin dejar de mirarla, al igual que ella a él, Severus sacó de su túnica un tarrito con un líquido gris dentro.

— ¿Sabes lo que es verdad? — Snape acentuó mas su sonrisa — Nitrato de Plata.

Al escuchar aquellas palabras a la Gryffindor se le encogió el corazón. Plata líquida ¿De dónde lo había sacado? Que Snape tuviera aquello en sus manos era un gran peligro, sobre todo si al ser que más detestaba en el mundo era a un hombre lobo.

Hermione mantuvo su silencio pero el chico tuvo que notar la expresión de miedo en su rostro al no apartar ahora la mirada de aquel tarro cuyo contenido le hacía radiar de felicidad a él.

— Un solo roce de este líquido con la piel de alguien que lleve en sus venas la contaminación de un hombre lobo puede causarle una quemadura de primer grado...

La chica levantó ahora la mirada hacia aquellos ojos oscuros tanto por su color como por su maldad, la codicia y el rencor ocupaban la mayor parte de ellos.

Él se acercó a su oído, Hermione al sentir su voz tan cerca le entró escalofrío, y susurrándole en un intento de tiernas palabras, su voz sonó como una de las más venenosas que pudo escuchar. Llevándose a la vez las manos a la boca para ahogar el grito.

— Imagínate lo que puede llegar a hacer el nitrato de plata al bajar por la garganta de Remus Lupin... bebido con inconsciencia, mezclado en su zumo de la mañana...

La sangre le hirvió a Hermione e hizo el amago de arrebatarle el tarro al asqueroso ser que tenía ante ella. Pero él fue más rápido y la esquivó, levantando la mano para que no lo pudiera alcanzar, Snape era mucho más alto que ella. Estaba a rabiar, podría haber ido a la mesilla, alcanzar su varita y enviarle un cruciatus a esa asquerosa serpiente para que dejara de atentar contra la vida de los demás. Pero así no actuaba Hermione Granger.

Se tuvo que contentar con cerrar fuertemente los puños y sentir como las uñas se le clavaban en la palma de la mano y así relajar su adrenalina. Cerrando también fuertemente los ojos para no tener que ensuciar su mirada al ver a Severus Snape.

— De... ¿De donde... lo has sacado? — preguntó con dificultad intentando retener su rabia.

— Yo mismo la fabriqué — explicó el chico mirando con admiración el líquido— Es fácil, solo necesitas plata en su estado mas puro y mucho odio. Tengo buenos contactos que me proporcionaron los materiales, en cuanto al odio, no es muy difícil saber los motivos de su existencia.

Al notar que no podía hacer nada, la chica decidió rendirse. Sabía hasta donde era capaz de llegar Severus Snape, y tampoco iba a ponerlo a prueba. No iba a exponer a Remus, ni mucho menos.

— ¿Qué es lo que quieres de mí? — dijo mas relajada y con la mirada caída, seguía sin mirarlo.

Snape volvió a guardar el tarro en su túnica y rodeó a la chica, pasó sus brazos por el cuello de Hermione, abrazándola por la espalda.

— Lo quiero todo de ti.

Hermione sentía su corazón acelerarse por el acercamiento del chico, sentía asco en su interior y repulsión. Cerró de nuevo los ojos al notar que Snape aspiraba el aroma de su cabello.

---OoOoO---

Por fin le dieron el alta a Hermione, pero había perdido muchas semanas de clase debido a la hipotermia tan fuerte que sufrió. Por suerte Lily le había estado trayendo los apuntes, aunque como es de esperar a la chica no le costó ponerse a la altura de la clase.

La profesora McGonagall explicaba como era la transformación humana. Lily estaba junto a ella tomando apuntes, pero era incapaz de atender.

No apartaba la vista de la espalda de Remus mientras jugaba con la pluma con la boca. Su mirada triste recorrió la clase hasta encontrarse con unos ojos oscuros de malicia, con una sonrisa le guiñó un ojo y Hermione apartó rápidamente la mirada y comenzó a coger apuntes.

Sentía la presión de la punta de su pluma contra el papel, sabía que si seguía ejerciendo esa fuerza acabaría rompiéndola pero no podía dejar de hacerlo, la rabia hacía que le temblara el pulso.

— ¿Estas bien Satine? — le susurró su amiga.

— Si, no te preocupes.

— Señoritas Romer y Evans, hagan el favor de atender o tendré que restarle puntos a su casa. — riñó la profesora.

Había llegado Febrero, pensó en lo rápido que había pasado el tiempo, pero la verdad es que la mayor parte de él se lo había llevado en la enfermería... quedaban pocos días para San Valentín y cada vez que recordaba ese día a Hermione le daba un vuelco el corazón.

Caminaba de regreso a la torre Gryffindor después de haberse pasado toda la tarde hasta llegar la noche en la biblioteca. Llevaba sus libros en los brazos, mientras apoyaba su barbilla en ellos, mirando hacia el suelo con la mirada perdida.

Solo podía pensar en Remus y en como iba a hacer para alejarse de él. Pues esa había sido la condición de Severus Snape...

"Cortar con el licántropo y salir conmigo... es por tu bien Satine, corres grave peligro junto a él, te estoy ayudando "

Cada vez que recordaba esas palabras le entraba unas ganas terribles de destrozar cualquier cosa que se encontrara a su alcance.

Claro que no estaba dispuesta a ceder, no iba a dejar a Remus ni mucho menos, más que nada porque su corazón se lo impedía. Pero el problema residía en ese tarro, en ese dichoso nitrato de plata. No quería imaginarse nada con respecto a aquel líquido.

Por ello había aceptado a las condiciones de Snape, solo por el hecho de tener una oportunidad para acercarse a él, y con un poco de suerte quitarle aquel tarro y ponerlo a buen recaudo.

Lo malo era que el día que habían acordado para salir no era otro que la próxima salida a Hosmeade, 14 de Febrero, San Valentín.

No podía negarse, la vida de Remus estaba en sus manos. Pero no sabía que excusa iba a ponerle a él para que aquel día no fuera a Hosmeade... de seguro que se iba a sentir muy mal por no poder pasar ese día juntos, pero peor se iba a sentir ella al tener que compartirlo con Severus Snape.

Era por su bien, para eso había venido. Para salvarlo.

Dobló la esquina en dirección a otro pasillo aún con la mirada perdida, pero una sombra apareció delante de ella y la obligó a pararse, levantó la mirada y ahí estaba él, mirándola con sus ojos dulces como la miel y con una tímida sonrisa.

— ¿A dónde vas?— preguntó Remus.

— Volvía a la sala común. — respondió ella evadiendo su mirada, no podía mirarle.

— ¿Estás bien?

Hermione suspiró, mirando hacia otro lado.

— No lo sé.

— Ven conmigo. — dijo el chico a la vez que le cogía la mano y tiraba de ella conduciéndola en dirección contraria a donde iba.

La chica se dejaba llevar, no podía alejarse de aquella mano que la aferraba a él, mientras en la otra seguía aguantando los libros.

— ¿A dónde me llevas?

— Ya lo verás.

Llegaron a las escaleras cambiantes, se subieron a una de ellas y Remus la agarró por la cintura para que no se cayera cuando ésta comenzó a moverse.

El aroma del chico envolvió a Hermione y sintió una terrible tentación de abrazarlo y besarlo, para no dejarlo ir nunca, pero debía controlarse. Si alguien los viera y se enterara Snape, éste podría tomar represalias y no quería ponerlo más en peligro.

Por fin pararon las escaleras de moverse y volvieron a caminar, llegando finalmente a una puerta que conducía a una torre. Subieron la escalera de caracol, iluminada por antorchas que se encendían ante sus pasos.

— Llegamos. — dijo Remus abriendo la última puerta y sonriendo a la vez que extendía la mano como gesto de invitación a la castaña.

Hermione abrió los ojos impresionada ante tanta belleza. Se encontraban en la torre más alta del castillo, junto a la de astronomía, pero las vistas de ésta no tenían nada que envidiarle. Las estrellas se veían con más intensidad, haciendo a la noche más bella que nunca.

Los chicos caminaron juntos hasta el centro de la torre, no era muy grande, apenas la mitad de la de astronomía, pero la belleza que presentaba no tenía comparación. Una leve brisa jugó entre los cabellos de Hermione, que respiró fuertemente para dejar entrar aquel olor a flores en su interior.

— ¿Te gusta?

— Me encanta. — respondió ella con una sonrisa.

— Siempre vengo aquí cuando me siento triste. — Dijo Remus a la vez que se tumbaba en el suelo y colocaba los brazos detrás de su cabeza, mirando el firmamento. — Observar las estrellas desde aquí me da mucha tranquilidad.

Hermione se sentó a su lado y miró también hacia el cielo. Estaba realmente precioso, lleno de estrellas que parecían guiñarles y sonreírles mediante los parpadeos y los destellos que reproducían.

— Además no hay ninguna luna que las perturbe.

La chica bajó la mirada, sabía lo que tenía que sentir en aquellos momentos Lupin. Raras veces podría mirar al cielo en la noche, por temor de encontrarse a esa pálida enemiga.

Pero no había tiempo de entristecerse, tenía que decirle a Remus que no podrían pasar el día de San Valentín juntos, le había surgido un asunto urgente. Se armó de valor y volvió la cara para mirarlo.

— Remus...

— Lo sé — le cortó el chico incorporándose y sentándose sin dejar de mirar el cielo — Lo siento mucho.

— ¿Qué?

Ella no comprendió, ¡¿Acaso lo sabía! Un extraño temor le recorrió el cuerpo, pero el se limitó a bajar la mirada.

— Siento mucho no poder ir a Hosmeade contigo el día de San Valentín. No contaba con que fuera luna llena.

A Hermione se le iluminó la mirada. ¡Estaba salvada! Ya no tendría que inventar ninguna excusa. Pero aún así se sintió mal por él.

— No te preocupes por eso, podemos celebrarlo juntos otro día. Además Hosmeade va a estar lleno de parejas y no vamos a tener intimidad.

— Ya, pero me hacía ilusión ir contigo. — La voz del chico sonaba apagada, pero enseguida se tornó mas grave — ¡¡Esa maldita luna!

— Vamos no te atormentes, no me importa de verdad. — dijo ella acercándose a él y apoyando su cabeza en su hombro.

Ambos sentados bajo un cielo estrellado. Hermione echada sobre él. Remus la miró con cariño y le acarició la mejilla.

— ¿Qué vas a hacer entonces?— preguntó ella.

— Me quedaré aquí. — respondió. — James y Sirius querían acompañarme con Canuto y Cornamenta. Por supuesto me negué, no quiero que pierdan ese día por mi culpa.

Hermione hizo el amago de hablar, pero él la cortó.

— No Satine, tu tampoco te vas a quedar. No quiero que te pase nada malo por mi culpa.

— Eres muy extremista Remus.

— No lo soy. Simplemente... tengo miedo.

Al decir estas palabras la miró directamente a los ojos, con mirada seria.

— Si te llega a pasar algo por mi culpa...— señaló a la almenara de la torre. — Subiría aquí y me tiraría desde lo más alto.

— Eso no ocurrirá porque te lo impediré.

Remus volvió a bajar la mirada. Hermione no pudo resistirse y puso sus manos en su rostro obligándole a mirarla de nuevo a los ojos. Le encantaba aquella mirada de lobito indefenso que expresaba con sus ojos dulces como la miel. Le sonrió para que dejara de preocuparse.

Él le respondió con un beso, sintiendo de nuevo aquella sensación que solo obtenía al rozar sus labios. De nuevo aquella brisa los envolvió con aquel aroma a flores, mientras el beso los unía bajo la mirada curiosa de la estrellas.

---OoOoO---

Hermione bajó a desayunar aquel dichoso sábado que tanto ansiaba porque pasara. Pero ese día más que ningún otro tenía que tener la sangre fría, para poder trazar un plan para quitarle aquel tarro a Snape.

— Buenos días Satine. — saludó James.

— Buenos días.

— ¿Vas a ir a Hosmeade?— preguntó Sirius, que recibió un codazo de Lily.

— Pues si. Pienso ir para comprarle algo a Remus. — mintió.

— Si quieres puedes venir con James y conmigo — dijo la pelirroja.

— No déjalo no quiero estorbaros.

Maldijo por lo bajo, ahora tendría que tener mucho cuidado. No podía dejar que James y Lily la vieran con Snape, porque seguramente se lo diría a Remus. Sentía que iba a ser un día muy agobiante.

— ¿Y tú Sirius? — preguntó Hermione temiendo que éste también fuera.

— No, me da igual lo que diga Remus no lo voy a dejar solo. — Acto seguido se estiró y se colocó los brazos detrás de la cabeza. — Lo siento por mis admiradoras.

Los chicos rieron y entró Filch anunciando la hora de salida. Hubo un gran movimiento en el Gran Comedor por los alumnos que iban para arreglarse. Hermione hizo lo mismo mientras escuchaba el cuchicheo y las risitas tontas de las niñas, que se iban a encontrar con sus amores, por el contrario ella no iba a encontrarse con su amor, éste se quedaba solo sin ella, separados por la luna y unidos por el corazón.

Hermione se vistió con una falda corta negra, una camisa rosa y se calzó con sus botas altas. Se peinó acentuando sus rizos y después de maquillarse se miró al espejo. Estaba preparada para realizar su plan y necesitaba ir provocativa para ello.

Cogió su jersey a juego con la camisa y salió de la torre Gryffindor en dirección al hall para ponerse en la cola de alumnos que se dirigía a Hosmeade.

Se habían citado delante de la tienda de bromas, Zonko. Cuando llegó, él ya estaba allí, vestido de negro, con los brazos cruzados mirando a la nada.

Levantó la vista y la vio llegar y una sonrisa malévola se dibujó en sus labios. Se saludaron (Hermione lo mas fría posible) y acto seguido él le tendió la mano y ella reteniendo la rabia todo lo que mas pudo, la cogió.

Por suerte Hosmeade estaba abarrotado de parejas y pasaban desapercibidos. No le hacía ninguna gracia tener que ir cogida de la mano con Severus Snape, cuya sonrisa no se borraba.

Entraron en todas las tiendas que pudieron y la chica aprovechaba estos momentos para alejarse del Slytherin y poder respirar a su gusto. Se llevaba todo el tiempo que podía mirando objetos absurdos, pero al menos así hacía pasar el tiempo. Mientras Snape se volvía a cruzar de brazos y miraba con asco y con repulsión todo lo que había a su alrededor.

Hubo un momento en el que la chica creyó morir. Caminando por una de las calles, con la mirada triste fijada en el suelo ausente de todo lo que la rodeaba, levantó la vista y vio que en dirección contraria a donde ellos iban, venían James y Lily riendo. ¡Tenía que evitarlos!

— ¡Uy mira! — dijo Hermione deshaciéndose de la mano de Snape y entrando corriendo en una tienda.

El chico se quedó extrañado.

— ¿Estaba bueno el té verdad? — preguntaba Lily a James.

— Si — contestó sin mirarla, y le cogió la mano con discreción sonrojándose, ella rió.

— ¿Al final Sirius se quedó en Hogwarts? — preguntó de nuevo, para cortar el hielo.

— No, Remus no se lo permitió.

— Bueno al menos la chica de Ravenclaw que quería que fuera con ella estará contenta.

— ¿No era de Hufflepuff?

— No lo sé, cada año es una distinta.

Ambos rieron.

— Me da pena que Remus se quede solo precisamente hoy — comentó la pelirroja apenada.

— Bueno, mirándolo por el lado bueno, estamos a principio de año. La luna desaparece en la madrugada, no dura toda la noche.

Ella esbozó una leve sonrisa.

— Vamos Lily, deja de preocuparte por los demás. Éste día es solo para nosotros — le contestó James mirándola con una sonrisa.

La chica le devolvió la mirada y al ver la expresión tan dulce de su cara se puso de puntillas y le besó. Cosa que hizo que se acentuara aún más el tono rojizo de las mejillas de James.

— ¿A donde has ido? — preguntó mas tarde el Slytherin a Hermione.

— No tengo porqué darte explicaciones Snape — contestó la chica poniendo su mano en su cadera.

— Satine, Satine — dijo Snape moviendo la cabeza de lado a lado — Ten cuidado con tus contestaciones, no te conviene ese tono de voz conmigo.

Y diciendo esto volvió a tenderle la mano y ella la cogió de mala gana. "Menos mal que no me vieron" pensó la chica.

Pero se equivocaba, un chico con los cabellos oscuros con destellos azul oscuro, largos hasta el cuello y mirada azulada a la vez que atractiva se había quedado impresionado al ver a la pareja. Su acompañante (una chica de Ravenclaw con la que había bailado en el baile y la cual le había cuidado cuando se mareó) se acercó a él.

— ¿Qué pasa Sirius?

— Acabo de ver algo que me va a provocar vómito — respondió.

Caía la noche y los alumnos de cursos inferiores regresaban al colegio, los de 6º y 7º año se les daba el permiso de quedarse hasta más tarde.

Hermione comenzaba a sentir frío, pero aquella noche no podía quejarse, tenía que hacerle creer a Snape que todo era perfecto.

— ¿Vamos a cenar? — preguntó el chico.

Ella respondió con la cabeza y sonriéndole, falsamente por supuesto.

No se podía decir que fuera una cena muy concurrida. Ella miraba su plato con desgana y con la mirada triste, solo podía pensar en Remus y en aquella luna que los iluminaba en el restaurante.

Hermione sabía que aquello acabaría haciéndole mucho daño a ella, pues dentro de poco tendría que volver a su época, pero ¿qué le iba a decir a él? "Lo siento vine para salvarte y ahora te dejo plantado", sonaba estúpido. Además, no quería irse. Pero no podía quedarse en esa época, sabía como funcionaba el tiempo y no podía ser ¿qué iba a hacer?

— Satine — la llamó Snape sacándola de sus pensamientos. — No me gusta que estés así, me da la sensación de que no te gusta estar conmigo.

Hermione se fijó en su mano, con la que jugaba con algo sobre la mesa, y vio aterrorizada que se trataba del tarro que contenía el nitrato de plata. Negó el comentario de Snape y comenzó a comer y a darle conversación a su pareja, la cual volvió a guardar el tarrito en el bolsillo de su pantalón.

"Basta de pensamientos negativos Hermione, hay que actuar. Lo ha traído."

El resto de la velada estuvo mas divertida, por parte de él claro, ella se limitaba a hacer su papel. Al ver aquel líquido se había recargado de energía. Era su oportunidad.

Regresaron a Hogwarts, y ella le invitó a subir a la torre Gryffindor con mirada pícara y el aceptó encantado.

Con mucho cuidado cruzaron la sala común. No había nadie. Perfecto. Agarró la mano del Slytherin (que con la mirada criticaba el lugar) y lo condujo a su cuarto.

Snape se quedó mirando el cuarto con admiración, la verdad es que la decoración no era mala.

— ¿Sabes Satine...? ¡¡¡!

No le permitió terminar la frase. Hermione se acercó a él, cerró fuertemente los ojos y haciendo tripas corazón agarró a Severus Snape por el cuello y comenzó a besarle.

Movía los labios para que sintiera la pasión en el beso, demostrándole que estaba realmente atraída por él. Snape se quedó sorprendido al principio, pero en seguida le correspondió el beso y comenzó a acariciarle el muslo, colocándose la pierna en su cintura.

Hermione comenzó a quitarle la camisa, al igual que él la suya que llevaba puesta. Le acarició la espalda. Ella creía morir, no sabía como podía mantener aquel asqueroso beso, y como podía soportar sus manos sobre su piel, haciéndole poner los vellos de punta. Pero en el fondo si lo sabía, aguantaba todo aquello por él... por el bien de él. Para salvarle la vida a Remus Lupin.

Snape separó sus labios de los de Hermione y comenzó a besarla recorriéndole el cuello.

"Todo esta saliendo a la perfección"

Sus manos buscaban el cierre de su sujetador, negro a conjunto con la falda y con las botas. Pero los cabellos rizados de la chica se lo impedían.

Ante esta reacción Hermione lo empujó sobre la cama. El chico tumbado hacia arriba y ella sentada sobre él. Aún con la falda y las botas, y el sujetador por supuesto.

Snape comenzó a subirle la falda, pero Hermione le retiró las manos y le obligó a extender los brazos hacia arriba, con la excusa de besarle de nuevo, alargó su mano y cogió la varita de su mesilla, y en silencio convocó un hechizo que ató las manos de Severus Snape a los pilares de la cama.

El chico creyó que a ella le iban los juegos sucios y sonrió. La miró, se había incorporado, y con mirada seductora bajaba las manos por su pecho hasta el pantalón, donde comenzó a rebuscar algo.

Sintió un cosquilleo y cerró los ojos, pero al abrirlos de nuevo los abrió demasiado sorprendido por la imagen. Hermione jugaba con algo con sus manos, ahora fuera de él. Tenía en sus manos el nitrato de plata.

— ¿Qué haces? — preguntó extrañado.

Ella cambió su cara de satisfacción a una expresión bastante seria. Sentada sobre aquel hombre que tanto odiaba, adolescente como adulto, pero reía, reía porque había sido mas lista que Severus Snape, había caído en sus redes.

— ¿De verdad pensaste que podrías chantajearme Snape?

Snape intentó deshacerse de las cuerdas que lo retenían a la cama, pero fue en vano. La miró con odio.

— ¡Zorra! — le gritó.

Ella volvió a reír. Pero de nuevo lo miró con expresión seria.

— Por cierto... — comentó.

Acto seguido le propinó una buena bofetada que hizo que Snape volviera la cara, dolorido, con el sonido de la cachetada aún resonante en el oído.

— Eso por atentar contra la vida de Remus Lupin.

Volvió a abofetearle, la cara de Snape volvió al lado contrario.

— Eso por todo lo que me harás pasar en el futuro a mí y a mis amigos. — dijo con rabia. — Y esto

Hermione cogió saliva y le escupió en toda la cara.

— Y eso, eso por haber tenido que pasar el momento más asqueroso de toda mi vida.

La respiración de Hermione estaba agitada, por la rabia que retenía y por las fuerza con la que había abofeteado a Snape, cuyas mejillas estaban ahora muy coloradas, y la saliva de Hermione le resbalaba por en medio de la cara.

Sus rizos caían por su rostro y por su pecho. Pero entonces algo hizo que volviera la cabeza... y el mundo se le vino encima.

Remus había entrado en el cuarto. Un gran fallo. No haber cerrado la puerta.

Hermione se incorporó y se levantó de estar sentada sobre Snape. Vestida con las botas, la falda corta, con la respiración agitada, el pelo revuelto... y en sujetador. "Mierda " pensó.

El chico la miró con una expresión que nunca había visto, como examinándola.

— Así que lo que me dijo Sirius era cierto...

Remus presentaba un aspecto horrible. Su túnica estaba totalmente hecha pedazos. Sus cabellos revueltos, finos mechones le caían por la frente. Rasguños, heridas cubiertas de sangre... se podían observar en su cara, en sus brazos, en el pequeño trozo rasgado de su costado.

Sin Canuto y Cornamenta cerca, Lunático no se podía controlar a sí mismo.

Hermione le miró a los ojos, esperando encontrar aquel tono miel que tanto adoraba. Pero había vuelto aquel color intenso, huella del efecto de la luna de esa noche.

— ¿Qué...? — Intentaba decir Hermione, cogió aire — ¿Qué haces aquí?

Remus no respondió en seguida, bajó la cabeza y le respondió sin mirarla a los ojos.

— Estamos a principios de año. La luna sale a las nueve de la noche y desaparece a las dos de la madrugada...

La chica hizo el amago de acercarse, se veía realmente mal, tanto física como psicológicamente. Alargó la mano para acariciarle la cara, pero éste se lo impidió, echándose hacia atrás y mirándola con desprecio.

Aquello le dolió mucho a Hermione. Sabía que no le iba a creer aunque le jurara por lo que mas quisiera, que aquello no era lo que parecía.

Ahora fue ella quien bajó la mirada y reteniendo las lágrimas le habló.

— Piensas que soy una cualquiera, ¿verdad?

Lupin no dijo nada.

— ¡Pues que sepas que esta cualquiera solo intentaba ayudarte! — Le gritó, cerrando nuevamente los puños — ¡Snape quería amenazarte con esto!

Hermione levantó la mano y enseñó el tarro. Remus dio un paso hacia atrás muy rápido, tanto que se chocó con el marco de la puerta. Su mirada asustada fijada en aquel líquido que se le presentaba ante los ojos. Nitrato de plata. Lo había reconocido por el olor, su olfato agudizado por su contaminación de hombre lobo había detectado la plata.

Sus ojos ambarinos parecían salir de sus órbitas. Sus colmillos de licántropo asomaban con amenaza por su boca, aún no habían desaparecido. Pero a pesar de todo Hermione no se movió, seguía firme, ahora con los ojos clavados en Remus Lupin.

Comprendió que estaba equivocado, solo quería salvarle... y lo había hecho todo sola.

Intentó relajarse cuando la chica se guardó el tarrito en la camisa, que se la estaba abrochando. La expresión de su rostro era confusión, quiso acercarse a ella, pero ahora fue Hermione quien le evitó. Ya era tarde.

— Lo siento Remus, si no hay confianza... no hay nada — dijo — Todo era por tu bien... pero tu no lo entiendes.

Y diciendo esto salió del cuarto, cruzándose con Sirius y con James fuera de la habitación, pero no le dirigió la palabra a ninguno.

Sirius entró en la habitación y cuando vio la imagen se le iluminaron los ojos y la baba se le resbalaba por la boca.

— James... mira que regalito tenemos sobre la cama — dijo frotando las manos y luego riéndose cual maligno de una película.

— ¡¡Ni se te ocurra acercarte Black! — gritaba desesperado Snape, haciendo el vago intento de desatarse de la cama.

— De eso nada Quejicus... ¡Va a ser una noche muy interesante! — dijo Sirius, riendo otra vez.

Lo último que se escuchó al cerrar la puerta fue a Severus Snape gritar.

A Remus ya no le interesaba nada... la había fastidiado, en la primera prueba.

---OoOoO---

Hermione estaba sentada junto a la chimenea, en una de las butacas de la sala común. Contemplaba el tarro de nitrato de plata... como las llamas del fuego se reflejaban en él.

"¿Y si no es plata de verdad?" pensaba la chica "¿Solo un absurdo intento de asustarme y conseguir así que me alejara de Lupin?"

No creía que Severus Snape fuera capaz de algo tan malvado... aunque en realidad dudaba de si era capaz ó no.

"No puede ser verdad que exista alguien con tanto odio, capaz de matar a una persona"

Destapó la botella y olió el interior del frasco.

Era nitrato de plata, de verdad.

Su mente se relajó al pensar que aquel contenido estaba en sus manos. Se asustó al pensar todo el tiempo que lo tuvo Snape en su poder.

Sentía que todavía esto no había acabado. Aún quedaba algo más. En su interior sabía que el hecho de que Remus Lupin estuviera desapareciendo en el futuro no tenía nada que ver con Snape... pero sentía que si tenía que ver con aquel frasco que sostenía en sus manos... y con ella.

- CONTINUARÁ -

...:.. Fin DeL Capitulo...:

Bueno aquí acaba este capitulo, espero que os haya gustado. Aviso que al fic le quedan 3 capítulos, sé que es cortito pero tampoco lo quiero alargar mucho porque iba a perder la gracia jejeje.

De nuevo gracias a tods ls q me dejais reviews, muchas gracias por las opiniones, las leo encantadas (tanto buenas como malas, aunque todavía no he recibido ninguna mala ).

Ahora voy a empezar con el próximo capitulo de Rencor - Dr/Hr- (publicidad si lo se) y cuando lo termine comenzaré con el numero 10 de Olvido, no creo que tarde mucho porque a ambos fics les quedan pocos capítulos.

Muchos besos a tods ls q me leen!

¡Saludos!

Isilwen