Bueno niñas ahora si este el final final no da mas!
queria preguntarles hay un grupo de historias parceidas a esta pero es una serie no se si quieren que lo monte son 13 historias, muy hermosas!
diganme si les parece o no bueno
aqui les dejo el capi
besos
Nessa
Epílogo
Edward estaba de pie al lado del Descanso de los Ángeles. Era poco frecuente estar solo y los sonidos del verano, un partido de fútbol, risas, gritos de niños, le llegaban atenuados.
Llevaba un rosal para plantar y una pala y buscaba el lugar adecuado en el jardín. Habían pasado cuatro años desde la primera vez que se había fijado en ese lugar, la primera vez que había escuchado a su corazón.
Esos cuatro años no habían cambiado mucho el refugio. Seguía igual mientras todo a su alrededor había cambiado.
Bella tenía un sentido innato para saber lo que quería el mundo: un lugar familiar, un hogar lejos de casa, un lugar sin tocar por la tecnología moderna, sin televisión ni ordenadores.
El Moose Lake Lodge se había convertido en el primer complejo familiar de Sun. No era un éxito financiero, pero se sostenía por algo más que el éxito económico. Era el favorito de sus complejos turísticos.
—Susie, Susie Dedos Azules.
Su hijo, Jared, ya con once años, atormentaba a su prima no llamándola Susan ya que había cumplido los ocho años. Su sobrino, Jake, de cuatro, estaba tan contento con el nuevo bebé como su hermana lo había estado con él.
Rosalie y Emmett dirigían el complejo, sus tres nietos se habían ido a vivir allí tras la muerte de su madre, Darlene, en la primavera.
Aquél parecía el lugar natural de esos niños dado que habían pasado allí mucho tiempo con su madre. El único cambio que habían hecho había sido hacer accesible para las sillas de ruedas el Descanso de los Ángeles para que Darlene pudiera pasar allí los últimos veranos.
Su hijo, Jared, y los Morgan, pasaban allí todo el verano. Edward jamás dejaba de aprender del espíritu de generosidad de los Morgan, quienes lo habían incluido en su familia sin un momento de duda. De ellos había aprendido que el amor suponía incluir.
Alice y Jasper se habían enamorado del lugar desde su primera visita. Se alojaban en la cabaña llamada Hondonada del Gaitero cada fin de semana largo y cada verano. Susie y Jake actuaban como si fueran los dueños del sitio.
Nadie quería una piscina, ni un embarcadero nuevo, ni esquí acuático.
Nadie de los que iba quería que nada cambiase.
Ese verano era el primer año allí del bebé. A Edward le había preocupado que su hija, de sólo cuatro meses, fuera demasiado pequeña para las noches frescas y los mosquitos. Bella se había reído de todo eso.
Bella se había convertido en una mujer en su máximo esplendor de un modo que jamás habría pensado que alguien pudiera brillar. Bella siempre era el centro de su amor, el eje alrededor del cual giraban las ruedas.
Al pensar en ella, oyó su grito, se volvió para ver dónde estaba.
Y allí estaba, el cabello al viento, descalza, fuerte, sus piernas brillando al sol, con todos los niños intentando atraparla y quitarle el balón.
Siguió con el jardín que Rosalie había plantado tras la muerte de Darlene, encontró un hueco y empezó a cavar. Plantó el rosal en el hoyo, se sentó en los talones y lo contempló.
—Papá-O —oyó desde debajo de la colina. El modo en que lo llamaba Jared—. ¿Vienes? Nuestro equipo te necesita.
Edward terminó de alisar el suelo, se puso de pie y miró al otro lado del lago la pequeña cabaña. Rapsodia de Amor, esperó. Seguramente tendría que esperar bastante para volver allí, pero sólo con mirarla, recordaba.
Su unión con Bella para crear el milagro que era la vida.
—¡Papá-O! —volvió a gritar Jared con la impaciencia de los once años.
—Ya voy —gritó Edward bajando de dos en dos las antiguas escaleras de madera hacia un mundo que jamás habría soñado para él.
A un mundo que era mejor que el que ningún hombre tuviera derecho a soñar para sí mismo.
Era un mundo que lo había esperado cuando había estado perdido. Algunas veces lo llamaba CaAliot, pero sabía que su auténtico nombre era Amor.
Fin
