Les recuerdo que nada es mío, los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, y la historia a MrsK81, yo solo traduzco.
Gracias a mi compañera de armas y amiga Erica Castelo por corregir mis horrores.
Capítulo 10 – Solo dame seis meses
EPOV
¿Quién era yo?
Mi padre me había hecho la misma pregunta hacia el final de nuestra discusión esta mañana. Y con toda honestidad no tenía una respuesta para él. Durante las últimas dos semanas siento como si me hubiese convertido en una persona completamente diferente.
Desde que dejé la universidad era casi como si una nube negra hubiera seguido cada uno de mis movimientos. Me sentía constantemente oscurecido por mi familia y lo que se esperaba de mí. Pocas veces reía y sabía sin duda alguna que no tenía nada que esperar del futuro.
Ahora, sin embargo, no había sentimientos de melancolía o condenación por ningún lado. Incluso durante mis más recientes discusiones con mi familia, me sentí fascinado, y más feliz, más libre y más optimista que nunca antes. ¿Pero por qué?
Solo había una respuesta para esa pregunta.
Bella.
Finalmente había encontrado alguien que me aceptaba por mí. A ella le gustaba el verdadero Edward y no actuaba diferente a mi alrededor por ser nieto de la reina. Todo en ella era perfección a mis ojos; su enfoque de sin pendejadas, su humor y honestidad inquebrantable. Incluso su boca sucia era adorable, y el hecho de que era la mujer más hermosa que había visto en mi vida removió algo en mí que nunca antes había sentido.
La amaba, simple y sencillamente, y no tenía problemas en admitirlo. De hecho, estaba tan enamorado de ella que no podía ver nada más que ella cuando cerraba mis ojos. No pasaba un minuto donde no estuviera pensando en ella. Sí, Isabella Swan era la indicada para mí, no se equivoquen, pero solo podría estar con ella por otros seis meses. Estaba enamorado de alguien con quién nunca podría tener un verdadero futuro.
Solo el saber que eventualmente regresaría a casa, y lo más probable era que nunca la volvería a ver, me dolía físicamente. Pero no cambiaría un segundo. Quería disfrutar cada minuto que pudiera con ella, porque sabía que nunca me acercaría a sentirme así de feliz de nuevo.
Al fin comprendí cómo se sintió mi padre todos esos años atrás. Mierda, incluso me compadecí del hombre. No lo excusaba, había lastimado a muchas personas a través de los años y ese daño era irreparable. Pero, él había encontrado en Maggie, alguien a quién amar; y quien, supongo, lo amaba en respuesta. Pero, por la ridícula expectativa de la familia real, se había casado con otra mujer. Incluso después de treinta años y dos hijos con mi madre, nunca había sido capaz de dejar ir a Maggie. Treinta años de su vida había pasado viviendo una mentira.
Yo amaba a Bella, y era por esa razón que me marcharía cuando su tiempo en Inglaterra llegara a su fin. Ella se merecía mucho más que la patética vida que podía ofrecerle. Bella tenía sus propios sueños, amigos y familia que realmente la amaban. Nunca podría pedirle que dejara eso atrás, esa sería la cosa más egoísta que podría hacer. Ni sería el hombre que mi padre había elegido ser. Me negaba siquiera a considerar el mantener a Bella oculta en las sombras mientras yo jugaba a la casita con otra mujer. Ella era demasiado buena para eso, demasiado buena para mí.
De modo que, después de otro maravilloso día pasado en compañía de Bella, aquí estaba, paseándome de un lado al otro del departamento, luchando con las dos emociones más poderosas que sentía. El amor por Bella y el resentimiento hacia mi padre. Necesitaba ayuda, pero pedírsela a la única persona que podía ayudarme, que incluso podría entender cómo me sentía, iba contra todos mis instintos. Desesperado por probar que no lo necesitaba para nada, siempre había jurado que no le pediría nada. Pero, en este momento él era la única oportunidad que tenía para conseguir mis seis meses con Bella.
Ella estaba en el trabajo por otras horas más, por lo que tenía tiempo más que suficiente para resolver esto.
Acepta el orgullo herido, acepta la humillación. Ella lo vale un millón de veces.
Llamé a Peter del alojamiento del personal en el que siempre se quedaba cuando yo estaba seguro en mi departamento. Le dije que hiciera que Sam trajera el coche al frente rápidamente. Sus cejas se elevaron en reacción cuando le dije a dónde íbamos y que no anunciara nuestra llegada. Peter sabía muy bien lo mucho que odiaba visitar a mis padres. En cualquier ocasión que tenía que ir, por lo general Tanya tenía que arrastrarme pateando y gritando. Esta noche, iba por mi propia voluntad y lo confundía como nunca. Pero, siempre profesional, hizo lo que se le pidió sin una sola pregunta.
Tanya tenía el día libre de modo que la dejé en paz. Volvería mañana y le explicaría todo entonces, si por algún milagro él siquiera accediera. No que tuviera muchas esperanzas, pero aun así no necesitaba de nadie más esta noche, tenía que hacer esto solo. Una conversación con mi padre—hombre a hombre.
El viaje fue corto y en seguida nos dieron el paso por las rejas de seguridad al llegar a la Casa Clarence. Había salido del coche incluso antes de que Sam siquiera lo detuviera.
"Buenas noche, su alteza," el mayordomo de mi padre dijo cortésmente al abrir las puertas principales. "Su padre está en el su estudio, y su madre en el salón principal. Anunciaré su presencia."
"No es necesario," respondí bruscamente, y atravesé la puerta y entré directamente al estudio sin nada más que un golpe.
La cabeza de mi padre se levantó de golpe y me miró sorprendido. "Edward, definitivamente no esperaba escuchar de ti por un tiempo. Supuse que te sumirías en la autocompasión."
Contuve el comentario sarcástico en la punta de mi lengua, en vez de eso admití por qué estaba ahí. "Esta no es una visita social; hay algo que desearía discutir. Una especie de acuerdo."
"Muy bien, toma asiento." Hizo un gesto hacia la silla frente a su escritorio, y se puso cómodo en la suya; esperando a que me explicara. "Entonces, continúa, explícate."
Tomé una respiración profunda y me obligué a hacer esto. No tenía nada que perder después de todo.
"Quiero que me des seis meses." Hice una pausa, y vi que su ceño se frunció por la confusión. Desde luego, tenía su atención. "Si me permites otros seis meses para mí, tienes mi palabra que me comprometeré de tiempo completo a mis responsabilidades. No habrá más discusiones y mi cuestionable actitud ya no será un problema, te lo aseguro."
Escudriñó mi rostro. Casi podía ver las cosas dando vueltas en su mente una y otra vez, de alguna forma tratando de entender qué era exactamente lo que estaba pidiendo de él. "¿Por qué ahora? ¿Por qué seis meses?" Preguntó, después de varios minutos de silencio.
"¿Por qué te interesa?" Me encogí de hombros. "Estoy prometiendo convertirme en un miembro respetable de esta familia. Todo lo que pido a cambio son seis meses."
"Si no puedes ser honesto, entonces la respuesta es no. Hay una razón subyacente para tu petición, Edward, y a menos que me lo expliques no quiero escuchar más." Volvió su atención una vez más a los papeles sobre su escritorio.
"Por favor."
Mierda, ¿de verdad estaba suplicando? Debía estar desesperado.
"La verdad, Edward," mi padre respondió simplemente, levantando su mirada nuevamente para mirarme a los ojos.
Me reí con pesimismo. "Si te digo la verdad entonces nunca estarías de acuerdo con ello."
Mirándome de nuevo, casi vi una breve mirada de arrepentimiento en sus ojos. Pero estuvo ahí por solo una fracción de segundo antes de que su fría expresión volviera a su lugar. "Puede que te sorprendas."
Entonces, por primera vez en tanto tiempo como puedo recordar, puse algo de fe en él.
"Conocí a alguien," susurré. "Una chica."
Con un suspiro preguntó, "¿Quién?"
"Eso no es importante. Solo estoy pidiendo seis meses para pasar tiempo con ella. Luego, te garantizo toda mi concentración."
"Pregunto de nuevo— ¿quién? ¿Y por qué solo seis meses?" Persistió.
"Porque en seis meses ella se irá," admití. "Y su nombre es Bella."
"¿La camarera en la fiesta de tu abuela? Ella es americana, ¿verdad?"
Me tomó un poco desprevenido, porque no vi enojo o juicio en su rostro. Su expresión era impasible, sin embargo, podía ver que tenía curiosidad. "¿La recuerdas?"
Ahora fue el turno de mi padre de reír. "Por supuesto, Edward. Es una joven hermosa, y creo que no hubo una persona en el salón que fallara en notar tu interés. Cuéntame más."
"Bella solo está aquí con una visa temporal, y expira en seis meses. Tan pronto como lo haga, ella va a regresar a su hogar con sus amigas. No tiene interés en quedarse en el país más tiempo que ese."
Un silencio reflexivo cayó en la habitación. Él continuó mirándome y yo fui incapaz de encontrar su mirada. En vez de eso, dirigí la mía alrededor de la habitación. La estantería que cubrían la pared detrás de mi padre siempre me habían intrigado, y de niño había tirado de cada uno de los libros tratando de encontrar el pasaje secreto que insistía estaba oculto aquí, en alguna parte. Creo que era mi forma de buscar un escape incluso entonces. Odiaba esta vida, y sin embargo, aquí estaba prometiendo mi vida a ello. Todo por Bella.
"Y si digo que sí, si te doy los seis meses que me estás pidiendo, ¿qué va a detenerte de volver a tu anterior comportamiento tan pronto como la chica se vaya?"
Quería decir, porque, ¿cuál es el punto? Había encontrado a alguien a quién amaba y nunca podría tener. Cuando Bella se fuera, no tenía deseos de volver a mi antigua forma de vida. Ella me había dado algo que me cambió, y no podía volver a ser esa carcasa de persona. Esa fue una existencia aún más inferior que la que le estaba prometiendo a mi padre. Cualquier cosa que había hecho entonces fue horrible en diferentes grados, así que tal vez era tiempo de madurar. Odiaba a la familia y a las expectativas, pero tenía que comprender que nunca podría escapar de ello.
Quería decir eso, pero por supuesto, no lo hice. "Solo puedo darte mi palabra. Supongo que vas a tener que confiar en mí," le respondí francamente.
"Hay un tema más que discutir. Otro factor importante en este 'trato'."
No necesitaba que fuera más específico. Sabía exactamente cuál sería. Era típico de mi padre detallar cada cosa posible a su favor. Para conseguir mis seis meses con Bella, había una cosa más a la que tenía que acceder.
"Si te doy seis meses, entonces quiero que anuncies tu compromiso con Katharine tan pronto como la chica se vaya. Alguien en tu posición necesita que se le reconozca como comprometido y orientado a la familia y Katharine puede aportar eso. ¿Qué tienes que decir, Edward?"
Sentí que se me revolvió el estómago. Ni siquiera podía empezar a considerar las consecuencias de mi petición. Pero, alejarme de Bella ahora todavía era inconcebible. Además, si no fuera Kate, sería otra chica seleccionada cuidadosamente con la que no tendría nada en común. Cuando Kate y yo estuvimos juntos, siempre había sido placentero. Y al final del día no hacía una maldita diferencia. Quien fuera siempre tendría desde el principio un defecto fatal. Nunca sería y nunca podría ser Bella.
"Bien. Pero, quiero que me dejen vivir estos seis meses como yo decida," le advertí. "Y, a Bella se le permitirá visitarme en mi departamento." Mi padre empezó a objetar y en seguida lo interrumpí, "Bueno, es eso o yo voy a pasar una considerable cantidad de tiempo con Bella en Peckham. Ella no vive en la más conveniente de las calles. Estoy pensando en mi seguridad, lo que supongo se seguirá considerando importante."
La mención de seguridad pareció satisfacerlo de alguna forma, y asintió ligeramente de acuerdo. "Lo único que demando es discreción. Nadie jamás debe enterarse de esta relación, Edward. Discutiré nuestro acuerdo con tu abuela, pero incluso ella no será informada de los detalles. Nadie y me refiero a nadie, debe saberlo. Si la prensa alguna vez descubriera esto, las implicaciones serían severas. Un heredero del trono de Inglaterra y una mujer americana. Evocaría la abdicación una vez más."
¡Bueno, que me jodan! De verdad iba a acceder a esto.
"Te aseguro que no habrá problemas. No tengo intención de exponer a Bella a la prensa," hablé con sinceridad. A decir verdad, hubiese estado feliz de mantenernos encerrados en mi departamento por seis meses. Pero no estaba dispuesto a desperdiciar un segundo.
"Entonces, tenemos un trato. Seis meses." Mi papá devolvió su atención a su trabajo y agitó su mano para despedirme.
"Gracias," dije al abrir la puerta. Estaba seguro que mi voz tembló por el shock. Él apenas si había puesto algo de resistencia. Mierda, realmente estaba actuando como un ser humano con sentimientos y eso. Hay una primera vez para todo supongo.
Justo cuando iba a salir de la habitación, habló otra vez, "¿Qué te hace estar tan seguro que podrás dejarla subir al avión en seis meses?"
"Porque no soy estúpido. Sé que no hay jodida manera de que alguna vez se me permita casarme con ella, y ella no querría eso de todos modos. Créeme, Bella no es el tipo de chica que se queda felizmente marginada por treinta años. Ella nunca será mi Maggie."
Mi comentario de hecho dibujó una sonrisa en mi padre, y asintió con admiración. "¿Y Bella? ¿Cómo sabes que ella no quiere un futuro contigo?"
"Porque, piensa que tú y toda la familia son un grupo de anticuados y pomposos pendejos. Ni en sueños ella se sometería para encajar con esta familia, y yo nunca le pediría eso. Nadie debería cambiar lo que son para complacer a otros." Salí de la habitación y escuché que mi padre dijo una última cosa.
"Algunas veces, Edward, son las personas a quienes amamos los que más nos sorprenden."
Miré hacia atrás para verlo y por un segundo no lo reconocí. Ya no estaba la expresión firme y fría siempre fija en sus rasgos. Y estaba realmente sonriendo. Por primera vez en más tiempo de lo que quiero recordar, vi al hombre al que alguna vez admiré y pensé que no podía equivocarse. En esa milésima de segundo se vio como mi padre.
Cerré la puerta aturdido. Sabía que le había dado lo que había estado esperando, pero aun así—wow. Había dicho que sí.
Mi madre se movía ansiosa en el salón principal. Por lo general, cualquier conversación entre mi padre y yo terminaba en una pelea, y ella tenía toda la razón para creer que en este caso no sería diferente.
"Edward, ¿todo está bien?" Preguntó.
"Sí. Solo tenía que hablar con él sobre algo." No quise decir más, conocía a mi madre demasiado bien.
Solo había conseguido sobrevivir todos estos años a lado de mi padre porque no hacía preguntas. No quería saber los detalles. Mi madre estaba contenta con pasar todos los días viviendo en su pequeño mundo. Absorta en sus libros y viviendo su fallida vida a través de esas páginas en sus manos. Si mi padre creía que debería saberlo, entonces él sería quien se lo dijera.
Otra figura irrumpió en la habitación. "Creí haber visto el coche de Sam abajo. ¿Qué estás haciendo aquí, Edward?" James me sonrió. "¿Te cagaste en la cama o algo?"
"Por Dios, James, por favor, no uses ese lenguaje en esta casa," mi madre lo reprendió.
"Lo siento terriblemente, chicos." Guiñó un ojo y usó el acento inglés más ridículo que había escuchado. "Hermano, ¿cuál es la razón de que nos honres con tu presencia? Uno tiene que pensar en vulgares escenarios porque aquí… encontrarte aquí… Oh hermano, mi vocabulario me falla."
"¿Encontrarme aquí es tan probable como encontrar una virgen en el ala de maternidad?" Le dije con una risita a mi hermano y chocó su puño con el mío.
"La influencia de Emmett Cullen en ustedes es francamente espantosa. Mi hermana debería estar avergonzada por permitir que su hijo actúe de esa forma," murmuró, pero James y yo la ignoramos.
"Una virgen en el ala de maternidad. Me gusta—aun cuando no es tuyo." James se echó a reír y luego empezó a hablar de nuevo con esa voz. "Despreciable, Edward. Un miembro de la familia real robando una línea de mal gusto como esa de una película clásica."
"Si ustedes dos van a actuar de forma tan inmadura, por favor, váyanse." Mi madre sacudió su cabeza en nuestra dirección, y solo nos hizo reír aún más.
Seguí a James afuera. "Entonces, ¿qué fue todo eso?" Preguntó y se recargó en la puerta del coche.
"Tenía que hacer un trato. La Gran Perra decidió intervenir esta mañana, y amenazó con revocarme mis privilegios si no dejaba de eludir mi deber," le dije. "Vine por ayuda supongo."
"¿Y por qué, por todos los cielos, vendrías aquí a pedir ayuda? Por favor, ¿dime que esto tiene algo que ver con Bella?" Cuando me encogí de hombros, James gimió. "Que me jodan, Edward, te das cuenta que te metiste en la cueva del lobo, ¿no es así? Vamos, cuéntame…"
De modo que le repetí toda la conversación con mi padre. Él se quedó callado y me dejó terminar. También pareció atónito por la reacción de mi padre. Pero, al instante comenzó a decirme que había sido un tonto.
"Hiciste un trato con el diablo, Edward. Sabes que no podrás retractarte, ¿verdad? ¿Qué pasa si ella se queda? ¿Qué pasa si tú no puedes dejarla ir? Si estás sacrificando tu alma por la chica después de solo dos semanas, entonces, ¿qué demonios vas a hacer en otros seis meses?"
"Lo sé, lo sé. Pero tú harías exactamente lo mismo si estuvieras en mis zapatos, James. Ella es increíble y no voy a perderme de ese tiempo con ella. Si vas a empezar a darme mierda por eso, entonces me voy a casa." Alcancé la manija de la puerta y sentí que James agarraba mi brazo.
"Lo siento, no quise… ¿Dónde está ella? ¿En el trabajo?" Su tono se suavizó, y asentí. "Entonces, entra a tomar algo. Puedes ir con Sam a recogerla más tarde. No creo que Aro apreciaría otro lavamanos fuera de servicio si te presentas una vez más en el restaurante."
Había unas cosas que necesitaba decir y James sería la persona perfecta. Emmett no era fan de hombres compartiendo sus sentimientos. A menos que estuviéramos hablando de sexo o deportes, muy pocas veces estaba interesado. Alice era una opción y confiaba en ella, pero no lo vería desde mi punto de vista. No entendería por qué estoy aceptando esto. Siempre la romántica incurable, igual que su madre, tendría visiones de Bella en un carruaje tirado por caballos deteniéndose en la Catedral de San Pablo para casarse con su príncipe encantador, con miles de fervientes fans gritándole como si fuera Cenicienta.
Definitivamente no podía hablar con Bella. Si ella pensaba por un segundo que me había enamorado de ella, no le vería ni el polvo.
Tan pronto como entramos James empujó una botella de cerveza hacia mí. Solo pasó veinte minutos advirtiéndome que estaba cometiendo un grave error y luego, literalmente me dejó abrir mi corazón como una maldita mujer. Le dije simplemente que la amaba, y que tomaría lo que pudiera y que se jodan las repercusiones. Necesitaba esto y la necesitaba a ella.
Después de eso, James había insistido en que actuara con valentía, y nos decidimos en beber aún más cerveza y ver un partido de rugby en la televisión. Fue la perfecta distracción, sobre todo cuando él empezó a entusiasmarse sobre el próximo partido de reunión contra uno de nuestros viejos rivales. James era un cabrón bravucón cuando se trataba de rugby. Se enfrentaría con quien fuera, sin importar su tamaño. Había conseguido meternos en problemas a Emmett y a mí muchas veces, al provocar a los otros jugadores con comentarios de sus madres, esposas, novias y hermanas.
Los dos éramos increíblemente competitivos y no nos detendríamos ante nada para ganar. James se lanzaría en cualquier oportunidad para placar, hacer una melé, o un intento de anotación sin pensárselo dos veces. Yo no era tan valiente, tendía a quedarme atrás y dejar que él y Emmett hicieran todo el trabajo sucio, pero aun así, tenía el mismo deseo de ganar. Y teníamos algunas cuentas pendientes con Barnet. El último partido que jugamos había sido varios años antes, y para decirlo suavemente, nos habían dado una paliza. Esta vez no íbamos a volver a casa como perdedores.
Por supuesto, la conversación sobre el juego de reunión, me recordó a Bella. Creo que todo, de alguna forma, volvía a ella. Iba a ir conmigo—iba a llevar a Bella a pasar el fin de semana con Esme, Carlisle y el resto de mi familia. Por esos pocos días podría vislumbrar cómo podría ser una vida normal con ella, y joder, estaba ansioso porque llegara el día.
~x~
Había estado sentado con James por unas cuantas horas cuando mi teléfono sonó.
¿Adivina quién acaba de salir del trabajo temprano? B x
Si no eres tú, entonces este es un mensaje realmente aburrido ;)
Qué bueno que sí soy yo, ¿eh? ¿Quieres que nos veamos?
Si con 'vernos' te refieres a un poco más de lo que hicimos temprano, entonces definitivamente.
Suena como un plan. ¿Quieres venir a mi casa?
No, vuelve al restaurante a esperarme. Voy con Sam para recogerte. Pasa la noche aquí otra vez.
De acuerdo. No te tardes x
Me tomé de un solo trago lo que quedaba de mi cerveza, y grité un rápido "Adiós" a James antes correr del departamento y saltar dentro del coche. Peter y Sam estaban en el alojamiento del personal y presioné el claxon del coche para llamar su atención. Les tomó no más de un minuto antes de que entraran al coche y estuviéramos en camino.
Nos abrimos paso a través del ajetreado tráfico de Londres con relativa rapidez, y pasó menos de media hora antes de que Sam se detuviera en el exterior del restaurante. Vi a Bella recargada contra la pared a la vuelta de la esquina fumando un cigarrillo. Tan pronto como sus ojos se posaron en el coche, arrojó el cigarrillo al suelo y sonrió.
Abrí la puerta por dentro y ella entró.
"Hola," susurró.
"Hola," le dije, antes de acercarme y besarla. Hubiese pasado todo el viaje a casa haciendo solo eso.
Bella se apartó un poco, mirando en dirección a Peter y sus mejillas se sonrojaron. "Sabes a cerveza."
"Estaba con James. Él siempre tiene un abundante suministro." Me acerqué a ella tanto como pude, y rodeé sus hombros con mi brazo. "¿Vas a trabajar de nuevo mañana?"
Sacudió su cabeza. "No, no voy a volver en dos noches. Gracias a Dios. Estoy jodidamente muerta de hastío por trabajar la mesa uno. Juro por Dios, que si me toca otro imbécil presumido quejándose de su comida. Voy a escupir en su puta sopa."
Me reí de ella; se veía adorable cuando trataba de estar enojada. "¿De verdad hacen eso en los restaurantes?"
"Probablemente, joder, sé que yo lo haría. De hecho, yo…" Su voz se apagó y mordió su labio nerviosa.
"¿Tú qué? No escupiste en el mía, ¿cierto?" Pregunté.
"¡Dios, no!" Exclamó. "Nunca haría eso… a ti."
"Entonces, ¿qué hiciste? ¿Y a quién?" Insistí. Podía ver por su expresión que estaba ocultando algo.
"Probablemente vas a pensar que soy una perra loca si te lo cuento." Me miró nerviosa.
"Eso ya lo sé, Bella," le dije en broma. "Por favor, cuéntame."
"De acuerdo, pero no puedes decirle. Esa noche que la pequeña señorita remilgada vino al restaurante y empezó a escupir toda esa mierda sobre ir a Canberra para estar contigo…"
"¿Kate? ¿La llamas así? Eso es graciosísimo," le dije, y luego le indiqué que continuara mientras yo hacía todo lo que podía por no reírme de ella.
"Sí, le queda, ¿verdad? Como sea, estaba siendo el más doloroso grano en el culo. Rechazó quien sabe cuántos putos postres por las puñeteras razones más estúpidas que había escuchado. Así que, antes de llevarle el último, hice que el chef se frotara la cuchara en su polla." Hizo una mueca cuando habló y sacudió su cabeza.
Escuché una suave risita y me di cuenta que Peter se estaba riendo. Incluso Sam, tenía una sonrisa en su rostro. Sin duda era una clásica revelación.
"¿Realmente utilizó la cuchara para comer?" Pregunté.
"Sí, empezó a decir lo jodidamente delicioso que estaba. Estúpida perra, si solo supiera donde había estado. Quiero decir, Demetri es un tipo genial, pero Jesús, suda como una perra en celo. Sé que es asqueroso, pero ni siquiera puedo mentir y decir que no lo haría de nuevo. Me sacó de puto quicio."
Adorable. ¿Ya lo mencioné?
"Oye, no vas a decir nada, ¿verdad? Me refiero a que, definitivamente me despedirían por hacer mierda como esa." Bella me miró esperando que se lo asegurara y asentí.
"Por supuesto que no, puedes confiar en mí, Bella. No saldrá de este coche, ¿verdad, Peter?"
"Definitivamente no, su alteza. Aunque, señorita Swan, por favor, no se ofenda si insisto en elegir mi propios cubiertos si alguna vez visito el restaurante," dijo Peter con una sonrisa.
Viajamos de vuelta a mi departamento, e igual como lo había hecho anoche, Bella enterró su rostro en mi hombro cuando pasamos a través de las puertas.
"¿Por qué estás haciendo eso?" Pregunté.
"Bueno, apuesto a que tu padre se pondría como loco si supiera que alguien como yo estuvo aquí," empezó a explicar.
"No, Bella. Ya no es un problema," le aseguré y ella me miró con el ceño fruncido. "Te explicaré más tarde, lo prometo."
Ella subió su mano por mi muslo, sus delgados dedos casi me quemaron a través de mis pantalones. Susurró, "¿Más tarde?"
No pude hacer nada más que asentir. De repente, el coche estaba lleno de una energía que incluso Peter y Sam tenían que sentir. Nunca antes había experimentado un deseo como este. No importaba cuan a menudo la tuviera, nunca era suficiente, y siempre quería… no, necesitaba más.
Tan pronto como Sam se detuvo, salí de un salto del coche y saqué a Bella conmigo. Le dije a Sam y Peter que no se les necesitaría de nuevo hasta mañana en la tarde. No tenía intenciones de dejar mi departamento hasta entonces. Corrección, no tenía intenciones de dejar la recámara hasta entonces.
Abrí la puerta de golpe y presioné a Bella contra la pared, pateando la puerta para cerrarla detrás de nosotros. Ataqué su boca con la mía y ella sostuvo mi rostro tan cerca como pudo, sus dedos anudándose en mi cabello con tanta fuerza que me ardió.
Restregué mis labios contra los suyos y gimió. Liberando rápidamente sus manos, se deshizo fácilmente de mis pantalones y mi bóxer. Bajándolos lo suficiente para liberar mi polla que estaba tan dura que dolía. Tan pronto como sus pantalones y ropa interior desaparecieron, se aferró a mis hombros y la levanté. Con sus piernas ciñéndose con fuerza a mi cintura, la penetré y los dos dijimos una maldición.
Moriría felizmente justo aquí. Juro por Dios que nada se sentía mejor que esto. Siempre había disfrutado del sexo, y quiero decir, ¿qué hombre no? Pero, con Bella no se parecía a nada que pudiera haber imaginado; encajábamos perfectamente.
Traté de ser cuidadoso con ella al penetrarla una y otra vez, pero Bella quería más y lo demandaba en voz alta. De modo que, por supuesto, no se lo negué y la penetré con tanta fuerza como pude en esta posición. El golpe sordo de su espalda contra la pared sin duda alguna había sido escuchado en el departamento contiguo, pero no pude pensar en ello el tiempo suficiente para que me importara. Sentí que Bella sujetaba mis hombros con más fuerza, sus talones enterrándose en mi trasero, y podía sentirla empezar a ceñirse a mi alrededor.
"Edward, yo… no puedo… yo…" La voz de Bella era temblorosa y ronca, pegó su frente a la mía y gritó mientras se corría. Sentí que todo su cuerpo temblaba y eso me hizo explotar de pronto dentro de ella.
Podía sentir a Bella jugando con los cabellos de mi nuca mientras nos quedamos ahí en silencio. Mis brazos empezaban a doler, y no confiaba en que mis piernas nos soportaran a los dos por mucho más tiempo, de modo que la puse en el suelo con una disculpa.
"Por mucho que me gustaría quedarme aquí, no pensé que te gustaría que te dejara caer." Rodeé su cuello con mis brazos y la mantuve cerca de mí.
"No, caer es lo mío. No vas a robármelo," me dijo con una risita. "¿Te importa si tomo una ducha? Estoy toda sudorosa y pegajosa."
"Para nada." Di un paso hacia atrás y tomé su mano, llevándola hacia el baño. "Sin embargo, como acabas de recordarme, eres muy propensa a caerte, así que pienso que es por el bien de tu salud y seguridad que vaya contigo."
"Mm, me gusta esa idea," murmuró.
Abrí la llave de la ducha, y luego me quité la camisa, calcetines y zapatos. Me volví para ayudar a Bella, pero ella ya estaba recargada contra la puerta con nada puesto. Mis ojos deambularon por su cuerpo perfecto. Delgado pero curvilíneo al mismo tiempo. Reaccioné como un adolescente hormonal, y ella soltó una risita.
"¿Listo de nuevo?"
Gemí y sacudí la cabeza. "Bella, será mejor que te acostumbres. Sé que espero estar permanentemente duro los próximos seis meses. Eres como mi propia marca de puto Viagra."
"Bueno, no puedo decir que eso sea malo, Edward," dijo mientras yo la introducía en la ducha.
El agua caliente nos envolvió, y nos quedamos ahí por unos minutos, dejando que el agua nos empapara. Estaba relajando cada músculo de mi cuerpo—excepto uno. Pero, no había nada sexual en esto, lavé su cabello, su cuerpo y ella hizo lo mismo por mí. Nunca había hecho esto con una chica. Nunca antes había querido compartir algo tan íntimo como esto con alguien.
Ignoré el dolor en mi pecho cuando mi cabeza empezó a recordarme del trato que había hecho tan solo unas horas antes. Lo valía. Bella lo valía.
*Agitando bandera blanca* Por favor, recuerden que yo no soy la autora. Pues sí, nuestro querido príncipe hizo un pacto con el diablo, como le dijo su hermano. La pregunta es, ¿podrá cumplirlo? ¿Podrá dejar ir a Bella después de seis meses, cuando solo después de dos semanas está dispuesto a vender su alma? Y, ¿qué pensará Bella de ese trato? Es cierto que las cosas se estaban poniendo más difíciles para ellos, sobre todo por la intervención de la Gran Perra, ¿pero sería esa realmente la única solución? Por supuesto, me encantaría que me hicieran saber su opinión en un review, o si no saben que escribir, me conformo con recibir un gracias de su parte. Recuerden que son ustedes la que nos animan a seguir con las historias, con esta estaba un poco desanimada, además de que ahorita son cuatro las traducciones en progreso. Pero quiero dedicarle más tiempo, y desde luego, eso depende de ustedes. No les cuesta nada escribir un gracias ;)
Gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Milh Llop, ludwikacullen (qué milagro verte por acá mujer, bienvenida :) ), Yoca-26, soledadcullen, Srher Evans, Gabriela Cullen, YessyVL13, LeidaJim, freedom2604, Cary, Antonia, Masilobe, Noelia, Techu, Letieuge, glow0718, Laliscg, ELIZABETH, Pera l.t, Mafer, RosabellaCullen, dushakis, Manligrez, nnuma76, Ninee95, lizdayanna, bbluelilas, Pam Malfoy Black, Klara Anastacia Cullen, Maribel, lagie, tulgarita, alejandra1987, Ali-Lu Kuran Hale, LicetSalvatore, Merce, Lady Grigori, PEYCI CULLEN, patymdn, Sully YM, Vanina Iliana, Pili, Adriu, Tata XOXO, Annel, Hanna D.L, injoa, Yoliki, libbnnygramajo, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo.
