Capitulo 9

-¿Qué? Dijiste 20 días Edward, y ya levas fuera más de un mes-.

-¿Y que quieres que haga? Esto mínimo se alarga una semana más. No es mi culpa. Y tengo que trabajar-.

-Lo se, lo siento, perdona por ponerme así. Es solo que ya… ya te echo de menos. Bueno, te extraño desde el día en que te fuiste-.

-Y yo a ti preciosa, pero es lo que hay. Te juro que cuando vuelva no te suelto. ¿Tu no tienes que trabajar?-.

-Estoy empezando a tomarme las cosas con mucha mas calma. Quiero pasar mas tiempo con Emma. Y ahora, contigo-.

-Me parece bien, algún día te merecías tu ser feliz-.

-Si bueno, en algo tenéis que ver todos. Hablando de Emma, sale del colegio en 10 minutos. Tengo que dejarte para ir a buscarla-.

-Claro, dala un beso enorme de mi parte. Y otro para ti. Te quiero-.

-Te quiero Edward- pulso el botón rojo y termino la conversación. A pesar de hablar diariamente con el la sensación que sentía al colgar seguía siendo la misma, un vacío que parecía llenarse solo cuando volvía a escuchar su voz.

Llevaban sin verse mas de un mes, debido a ese maldito trabajo que tenia a Edward atado a Londres. Ela hubiese ido al día siguiente tras el si no hubiese sido porque Emma no podía viajar debido a que el colegio no permitía ausentarse sin motivos, y Bella tampoco lo hubiese hecho.

Desde que Bella llego de Texas el ambiente en casa parecía haber cambiado, no era ni mejor ni peor, simplemente diferente. Emma parecía haberse recuperado y no dio un pequeño atisbo de recaída. Alice apenas pisaba ya la casa, Jasper y el trabajo parecían absorber todo su tiempo, pero siempre sacaba un rato para ellas, cosa que Bella agradecía. Deseaba desde hace tiempo que Alice viviese su vida como se merecía, sin tener que estar atada a nada. Y Bella simplemente vivía con un humor diferente, vivía e algo realmente cercano a lo que la gente describía como felicidad. Todo le gustaba, todo le parecía mejor y más bonito. Lo pensaba y sonaba extremadamente cursi, pero no encontraba otra forma mejor de describirlo. Lo único que turbaba su paz era Marco, ese ser puesto en la tierra para fastidiar a Bella sus momentos de felicidad. Cada día lo demostraba un poco más. Por eso una semana antes había sido despedido, es decir, Bella había perdido un representante inútil, pero había ganado en tranquilidad y menos dolores de cabeza. Por supuesto ese detalle no había transcendido a la prensa, ni a Edward, el cual prefería que viviese e una mentira hasta que volviese de su viaje. Ahora ella estaba en proceso de encontrar a otro que fuese el adecuado, aunque sabia que tardaría en llegar.

Cogió su bolso y salio a la calle a buscar a la pequeña. Se había convertido en su pequeña y nueva tradición. La alegría que la pequeña desbordaba cada vez que salía de un nuevo día de clase, contagiaba a Bella también. Se quedaba siempre rezagada del resto de madres, las cuales la solían mirar de reojo, y se cerraba e circulo en un vano intento de que Bella no descubriese de que de quien hablaban era de ella. Aunque le hacia gracia, mas de una vez estuvo a punto de ir y decirlas algo, aunque solo fuese por su integridad. Luego llego a la conclusión de que la integridad que seguía firme en todo aquello, no era más que la suya.

Poco a poco los pequeños fueron saliendo hasta que esa hermosa niña de cabellera castaña salio con su pequeña mochila mirando en la dirección donde su madre siempre la esperaba.

-¡Mami!- dijo la pequeña ya con los brazos estirados bajando las escaleras que la llevaban hasta ella. Rápidamente Bella la recibió en brazos y comenzó su camino para alejarse cuando antes e miradas indiscretas hacia ellas.

-¿Qué tal el día muñeca?-.

-Bien, la señorita nos mando aprender a escribir las letras a y e, y me dijo que me salen muy bien-.

-Pus cuando lleguemos a casa practicamos para que no sea muy bien, sino para que sea perfecto-.

-Vale. ¿Pero por que vamos por este camino?-.

-¿No recuerdas que hoy tienes medico?-.

-Ah si- dijo sin mucha convicción. Hoy era su revisión anual, nada de médicos especializados ni nada similar, solo un chequeo rutinario, pero necesario.

-Te prometo que luego te llevo a comer a algún lado-.

-Vale- dijo recuperando rápidamente el ánimo.

Parecía que todo el personal del hospital llegaba a la conclusión de que Bella se había equivocado de día al llevar a la pequeña cuando no la tocaba. Bella odiaba dar explicaciones pero ante tanta conclusión no le quedo mas remedio. La sala estaba vacía, por lo que pasaron rápidamente en cuanto vieron que el niño salía con su madre 5 minutos después. Un "siguiente" las dio a entender que ya las tocaba a ellas.

-Hola doctor- saludo la pequeña entrando mientras Bella cerraba la puerta.

-Mira quien tenemos aquí- dijo con un tono divertido el doctor. Bella rápidamente se dio la vuelta para comprobar su procedencia. Su mente no la había engañado.

-Señor Cullen- dijo dándole la mano lo más tranquila que podía. Todavía se ponía nerviosa cuando recordaba el incidente en casa de lo Cullen. Volver a ver a algún de los protagonistas, simplemente, todavía no se sentía preparada.

-Nada de señor Bella, Carlisle. Y tu pequeña, ¿Cómo estas? ¿Qué os trae por aquí?-.

-Un chequeo rutinario, nada mas- contesto Bella sintiéndose poco a poco más cómoda pero no del todo.

-Bueno, empecemos. ¿Vienes?- le dijo a la pequeña acercándose a la camilla. Emma se bajo de las piernas de su madre en un saltito y acompaño al doctor. –Veamos, abre la boca…-.

Durante los siguientes minutos Carlisle se dedico a revisar a la niña que cumplía sus peticiones instantáneamente mientras el doctor la recompensaba con frases cariñosas y alabadoras que parecían encantarle a la pequeña.

-Bien, esta perfecta Bella. Tienes una niña estupenda. Ya puedes bajarte, hemos terminado- dijo Carlisle cogiendola para que pudiese alcanzar al suelo. –Quitando… bueno ya sabes, la niña esta perfecta. ¿Cómo va el tratamiento?-.

-Bien, por ahora todo parece ir perfectamente. Esperemos que pronto todo se solucione-.

-Seguro que si. Esta en buenas manos en este hospital-.

-Eso parece…- la puerta abriéndose interrumpió a Bella, que al girar la cabeza estuvo convencida de que perdió el color de la cara. Tenia que irse inmediatamente de aquel lugar antes de que la atendida tuviese que ser ella.

-Abuelo- dijo la pequeña Lily entrando como un torbellino a la consulta y llegando hasta su abuelo.

-Eres digan hija de tu padre. Nunca llamas para entrar a los sitios. Hola preciosa- le dijo a la pequeña cogiendola en brazos y dándole un beso en la mejilla. –Creo que conoces de algo a estas señoritas- dijo señalándonos a las dos, aunque yo ya estaba recogiendo las cosas para salir de allí lo antes posible.

-¡Emma! ¡Bella!-.

-¡Lily!- dijo mi hija visiblemente emocionada.

-Hola Lily, ¿Cómo estas?- le dijo Bella dedicándole una sonrisa sincera, la que realmente se merecía.

-¡Buenos días señor padre! No hay nadie, ¿verdad? ¡Dios, lo siento! ¿Bella?- en aquel momento Bella entendió la frase que hace escasos segundos dedico Carlisle a su nieta, Emmet, tal y como pensó la primera vez que le vio, tenia el cuerpo de 3 hombres juntos pero la personalidad infantil de un niño de 5 años. Su cara de asombro era lógica, pero se notaba que se alegraba de vernos de nuevo. –Hola, ¿Cómo estas?- dijo pasando rápidamente acercándose a Bella para darle dos cariñosos besos en la mejilla.

-Todo bien, gracias-.

-Eh pequeña, estas guapísima Emma. ¿Cómo estas?- dijo alzándola para darle dos besos, a lo que la pequeña le respondió de la misma manera.

-Bien, el doctor ya me dijo que estaba muy bien, y no me hizo daño-.

-Pues claro que no, si tu eres toda una valiente-.

-Buenos días hijo. ¿Algún motivo para esta inesperada, y escandalosa visita?- dijo Carlisle con Lily todavía en brazos utilizando un tono claramente irónico.

-Si te basta el querer comer contigo, te dejo ese-.

-¿Queréis acompañarnos?- pregunto Carlisle.

-No gracias, no queremos molestar. Emma y yo ya teníamos pensado comer, ¿verdad?-.

-¿Y no podéis quedaros para que juguemos juntas?- pregunto Lily.

-Mami, ¿no podemos ir un ratito con ellos?- le dijo su hija tirandole del pantalón suavemente. Con aquella voz y aquella mirada, Bella era mantequilla. No podía negárselo.

-Pídeselo a ellos por favor, y vemos que dicen, ¿si?-.

-Papa de Lily, ¿podemos…?-.

-Emma- le advirtió Bella teniendo en cuenta que se olvidaba de la otra parte.

-Perdón, perdón. Papa y abuelo de Lily, ¿podemos ir un ratito con vosotros para poder jugar, por favor?-.

-No hace falta ni pedirlo muñeca. Vámonos a comer- dijo Emmet señalando la puerta. Carlisle bajo a su nieta y junto con Emma salieron de la consulta corriendo.

-No te preocupes, Lily sabe donde esta la cafetería del hospital y todos la conocen. No tengo tiempo para mucho mas, discúlpanos- dijo Carlisle cerrándola con llave.

-No, perdonaos a nosotras. No quería molestar, pero Emma realmente extrañaba a Lily-.

-El sentimiento es mutuo- dijo Emmet mientras bajamos las escaleras-.

-Y tu hija tiene una educación exquisita Bella, no te preocupes porque lo último que hacéis ambas es molestar- termino de decir Carlisle cuando entrábamos a la cafetería y encontrábamos a las dos niñas ya sentadas en una de las mesas.

Compartieron una comida sorprendentemente animada, tanto por las bromas de las niñas como por las de Emmet, que parecía uno más en su particular pandilla. Lo único que entristecía a Bella era comprobar que Lily y Emma se llevaban realmente bien, que compartían una de esas amistades inocentes de la infancia cargada de buenas intenciones y cariño, y que por culpa de complicada relaciones adultas, a veces, mas infantiles e inmaduras que los propios juegos de niñas, era prácticamente imposible que aquello tuviese un futuro prometedor.

-¿Podemos salir al jardín a jugar?- preguntaron las pequeñas inmediatamente después te tomarse el ultimo bocado de su comida.

-Por mi no hay problema. Pero no salgas del jardín, y corre que nos tenemos que ir pronto- le advirtió Bella.

-Te digo lo mismo pequeña- dijo Emmet antes de que las dos enfilase el camino a su lugar de juegos.

-Y bueno Bella, ¿Qué es de tu vida?- pregunto Emmet para romper un poco el silencio que se había creado después de la marcha de las niñas. Bella sonrío ante el intento de Emmet y se acomodo para contestarle. Era de admirar la valentía en ser el primero de hablar. Si hubiese sido por ella la mesa todavía seguiría sin nadie hablando.

-De descanso, otra vez. No tengo nada a la vista desde que despedí a mi representante-.

-¿Despediste a tu representante? No ha salido nada en las noticias… bueno, en los programas esos-.

-Y me alegro. Era una persona demasiado… demasiado… no se, egoísta puede ser un buen termino, pero no abarca todo lo que pienso de el. Estoy buscando a alguien que le sustituya, pero como comprenderéis en complicado encontrar a alguien con unas cualidades tan especiales-.

-Parece que todos os habéis puesto de acuerdo para tomaros un respiro- dijo Carlisle palmeando la espalda de Emmet.

-¿Pas algo?- pregunto Bella sacando esa vena maruja de toda mujer.

-Dimití de mi puesto. Demasiadas mentiras. No me gusta-.

-Pues si, parece que lo hemos hecho aposta… Oye, ¿tu eres abogado no?-.

-Si, pero, ¿tu como lo sabes?-.

-Me lo dijo Edward. Le vi… hace un tiempo-les dije ante las incrédulas miradas que me dedicaban. –Yo te lo propongo sin ninguna intención de dañar o crear problemas, pero si quieres el puesto es tuyo. No es necesario que viajes mas que en ocasiones puntuales, y el sueldo, digamos que es mas que generoso por el simple echo de tener que aguantarme. Consúltalo con quien tengas que consultarlo, ¿vale? Por ahora, lo tienes reservado, si lo quieres-.

-¿Estas hablando en serio Bella?- pregunto Emmet sin creerse lo que escuchaba. –Después de todo, todavía quieres ayudarme de alguna manera-.

-Eres el hermano de Edward, el padre de Lily y una persona que hasta ahora solo me ha enviado buenas sensaciones. Sabes lo que tiene que saber mi representante, y hasta ahora, por mucho que haya pasado mi pasado sigue siendo solo mío. Creo que la oportunidad es más que merecida-.

-A Rose no creo que le guste mucho la idea…-.

-Rose tiene que empezar a entender las cosas Emmet. Necesitáis ese dinero y Bella os esta poniendo en bandeja una solución que no encontrarías ni aunque la buscaras- replico Carlisle claramente enfadado con la actitud que debía de tener Rosalie en la vida.

-Pero en mi mujer papa, y es demasiado cabezota y orgullosa como para aceptar esto-.

-Rosalie puede ser lo que tu quieras, pero en cuanto vea que a la niña se le niega un solo capricho veras como cambia de opinión-.

-A Lily nuca le ha faltado nada-.

-Claro que no, ni le faltara mientras yo siga vivo. Pero hasta ahora han entrado dos sueldos generosos a casa, y en estos momentos solo uno. Mas que por la niña, será por ella y sus caprichos. Lo sabes bien Emmet. Esto se te fue de las manos hace un tiempo. Háblalo con ella, poned las cosas en perspectiva y veras como ella empieza a abrir los ojos. Es una persona inteligente, pero como has dicho, demasiado orgullosa-.

-Ya te he dicho que no necesito una respuesta inmediatamente Emmet, puedes tardar tu tiempo y consultarlo las veces que quieras el tiempo que quieras. Hasta que tu no me digas un no, ese puesto esta reservado para ti, te repito, si tu quieres-.

-Mil gracias Bella, muchísimas gracias- dijo Emmet llevándose las manos a la cara y mirándola con una cara que sin decir mucho mas mostraba un enorme agradecimiento.

-Gracias por ayudarlos Bella, realmente mi hijo ha encontrado a alguien tan bueno como el- dijo Carlisle. A Bella el mundo se le abrió bajo los pies, y Emmet casi se cae de la silla por la impresión de aquella frase.

-¿Co… como? ¿Qué?- logro articular Bella.

-¿Crees que mi hijo no nos contó nada? Bueno, aunque yo ya saque mis conclusiones desde el primer día que os vi. No te preocupes, no tengo absolutamente nada contra ti ni tu hija, todo lo contrario. Edward merece ser feliz, al igual que tu, sois perfectos el uno para el otro y el no podía haber elegido a nadie mejor. Os deseo toda la felicidad de este mundo, al igual que Esme, que por cierto esta deseando volver a verte a ti…-.

-Si porque a Emma si la fue a ver- corto Bella.

-Veo que estas enterada de algo. Espero no te moleste. Fue una visita de cortesía-.

-Para nada me molesta, no es ningún problema. Podéis ir a visitarla cuando queráis-.

-Ahora mi casa también es vuestra. La invitación queda extendida-.

-Muchas gracias por todo. Creo que de todas formas tengo una conversación pendiente con tu hijo. ¡Hable hace poco mas de una hora con el y no me dijo nada!-.

-Oye, un momento, que habláis demasiado rápido para alguien que no entiende el tema. ¿Estáis queriendo decir que tu y mi hermano…?- dijo Emmet juntando dos dedos y haciendo que Carlisle y Bella se riesen ante un gesto tan infantil para describir simplemente que dos personas estaban juntas. Bella solo asintió. -¡Ósea que todo queda en familia! Me alegro por ellos. Bienvenida-.

-Gracias Emmet-.

-¿Qué estas haciendo aquí?- rápidamente los tres giraron sus cabezas para ver como a un lado de su mesa una imponente Rosalie miraba a su marido y a Bella con algo muy similar al odio en sus ojos.

-Yo ya me iba. Ha sido encantador volver a veros…-.

-Tú no te vas Bella. Siéntate, por favor- dijo Carlisle en un tono autoritario que jamás había sacado a la luz. –Buenas tardes Rosalie. ¿Qué te trae por aquí?- dijo con la educación que hace escasos momentos perdió.

-Acabo de finalizar mi jornada laboral. Sabía que Emmet y Lily te habían venido a ver y quería estar yo también. Desde luego esta parte no me la mencionaron-.

-Eso es porque Bella vino ha hacer un chequeo a su hija y casualmente era yo el medico, y las invite a comer-.

-No creo en las casualidades-.

-Entonces hay ya no es mi problema. Ni el mío ni el de nadie he de decir-.

-Emmet, ¿algo que decir?-.

-Creo que ya esta todo bastante bien expuesto Rosalie. Haz el favor de sentarte y no armar mas escándalo. Esto es un hospital- dijo Emmet mirándola con la cara apoyada en sus manos. No parecía un momento precisamente cómodo para nadie.

Mientras Bella continuaba sentada y observando la escena, una en la que no le apetecía ser la protagonista. Y la única manera de evitarlo parecía ser irse de allí lo más rápido posible.

-Disculpad, tengo cosas que hacer. Nos vemos…- dijo levantándose y metiendo la silla debajo de la mesa. Pero una mano con demasiada fuerza la apretó por el brazo y le impidió moverse. Bella toleraba muy bien las palabras, pero lo físico la superaba y tuvo que hacer un ejercicio de autocontrol para no abalanzarse sobre ella. –Suéltame. Ya. No me gustan los escándalos-. Rosalie la soltó pero no dejo que se moviese. Con el rabillo del ojo pudo ver como Carlisle y Emmet estaban alerta de cualquier otra tontería que se e ocurriese a Rosalie.

-Fíjate que a mi si. ¿Quién te crees para venir y hacer esto a mi familia? ¿Zorreas primero a Edward y luego a mi marido? ¿De verdad crees que vas a salir de aquí como si nada?-.

-¿De que narices me estas hablando?- pregunto Bella sin entender nada de lo que salía por la boca de esa señora.

-Esto ya es más que suficiente Rosalie. Salgamos de aquí y hablemos esto como personas adultas que somos-.

-No Carlisle, yo me voy con mi hija ahora mismo de aquí. Esto ya es mas que suficiente para mis oídos. Y tu, piensa las cosas antes de abrir la boca. Oda esa integridad y carácter que sacas por lo menos te serviría para algo-.

-¿No pensáis decirla nada?-.

-Yo que me voy a trabajar pienso deciros. Gracias por hacernos disfrutar de tu compañía Bella. Espero verte pronto- con dos besos en la mejilla y una calida sonrisa Carlisle salio por la puerta de la cafetería con toda la calma que puede tener un medico acostumbrada a situaciones tensas.

-Tendrás noticias Bella, te lo aseguro. Rosalie, vámonos-.

-Hasta pronto Emmet- dijo Bella dándose media vuelta. Se asomo por la puerta y vio a las dos pequeñas sentadas en el jardín jugando a dios sabe quien. Un gesto con la mano sirvió para alertar a Emma de que ya nos íbamos. Vio como se despedía con un beso de Lily y corría hacia ella.

-¿Ya nos vamos a casa?- pregunto la pequeña.

-Si. ¿Te apetece hacer algo? Espera- dijo sacando el móvil del bolsillo. El mensaje hacia que todo incidente anterior se olvidara al instante.

"El 20 días me tienes allí. Te quiero. Edward"

Su humor mejoro de inmediato.

-Dime muñeca. Hoy tenemos el día libre-.