Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es GeekChic12, yo sólo traduzco.
Gracias a mi maravillosa Isa por la corrección del capítulo.
Capítulo 10: Suelo
Mi celular suena un par de veces antes de que llegue a casa, y lo reviso en cuanto llego al camino de entrada.
Me gusto mucho besarte, Bella. ~E
Y tocar tus pechos. ~E
Que duermas bien. Nos vemos mañana. ~E
Riéndome, tecleo la respuesta.
También me gustó besarte. Y que tocaras mis pechos. ;) Nos vemos mañana. Dulces sueños. ~B
Dios, lo amo.
Quiero decir…
No así.
Todavía.
Una calidez abrumadora se adhiere a mi pecho al pensar en enamorarme de Edward. O más específicamente, que él se enamore de mí porque yo ya sé que voy a enamorarme de él. Es sólo cuestión de tiempo.
Me quedo unos minutos más en mi camioneta a la espera de una respuesta, pero ésta no llega. Suspirando agarro mi mochila y entro caminando en las nubes a mi casa.
—¿Qué te pasa? ¿Finalmente castraste a Newton? —pregunta Emmett.
Resoplo.
—Desearía.
—¿Y qué hay con esa… —pregunta agitando un dedo frente a mi cara—… felicidad que te come la cara?
—Siempre estoy feliz.
Emmett aparta la cabeza para poder verme de lado.
—No así de feliz. Sé que terminaste siguiendo al chico Edward. Supongo que todo salió bien.
Asiento.
—Muy bien. De hecho, es mi nuevo novio. —Mi sonrisa es grande y ridícula, y no me importa un carajo. Emmett puede burlarse de mí todo lo que quiera. Nadie puede reventarme mi burbuja de felicidad.
—¿Quién es tu nuevo novio?
Mierda. Hable muy rápido.
Papá abre una lata de cerveza y se sienta en su sillón, mirándome con un movimiento amenazante de bigote.
—Sabes que tenemos que conocer a cualquier chico con el que salgas, Bells.
Suspirando de manera dramática, respondo:
—Lo sé, papá. Todo pasó hoy. Prometo que traeré a Edward en cuanto pueda, ¿de acuerdo?
—Edward, ¿eh? —gruñe—. Bueno, tendremos que ver qué tal es este Edward.
—Charlie —sisea mamá al entrar por la puerta con una canasta llena de ropa sucia—. Sé amable.
—Sí. Sé amable —reitero—. Edward es muy dulce. No se parece en nada a Brady, ¿de acuerdo?
—Bueno, todos pensamos que Brady también era dulce al principio. —Sus cejas se alzan en una posición alta en su frente y se ve más petulante que el demonio.
—Sí, sí, sí. No me lo recuerdes.
—Esa paliza que te ofrecí sigue sobre la mesa. Sólo digo —dice mi hermano desde el sofá.
—Lo sé, Em. —Palmeo su rodilla y me siento junto a él—. Lo sé.
La mañana siguiente salgo para dirigirme a la escuela y mi corazón hace un salto invertido, aterrizando de golpe en mi estómago. Luego comienza a nadar ahí y una enorme sonrisa se planta en mi rostro.
De pie contra su carro vistiendo un suéter verde oscuro y unos jeans perfectamente ajustados está… mi novio.
Dios.
Edward es mi jodido novio.
Caminando hacia él noto que sus ojos están pegados en los centímetros de piel desnuda visible entre mis botas y mi falda, y sonrío.
—Hola.
Se sobresalta y lleva sus ojos a los míos, sus mejillas están sonrojadas.
—Hola Bella.
Le sonrió con complicidad.
—¿Qué estás haciendo aquí? ¿Viniste a recogerme?
—Sí.
—Oh, no tenías que hacerlo. —Mi cabeza ladeada y la risita femenina contradicen por completo sus palabras. Quiero decir, estoy casi desmayada aquí.
—Lo busqué en internet. Esto es lo que hacen los novios —dice, mirando mis pechos y luego mis piernas de nuevo—. Recogen a sus novias para llevarlas a la escuela. Las besan para saludarlas y a veces les dan flores. Yo no traje flores, pero… —se detiene y se agacha para dejar un ligero beso en mis labios y, oh sí, me derrito a sus pies.
—Fue muy dulce de tu parte, Edward. —Sus ojos sostienen los míos más de ese segundo acostumbrado, y casi me desmayo aquí. Cuando su mirada se aparta un poco, encuentro mi voz de nuevo—. ¿Cómo supiste donde vivo?
—Tu casa me queda de camino a la pista, y he visto tu camioneta estacionada afuera en muchas ocasiones. Es bastante notoria.
—Si por notoria te refieres a que sobresale como un pulgar hinchado, entonces tienes toda la maldita razón —dice Emmett acercándose detrás de mí.
Girándome hacia él le respondo:
—Cierra tu jodida boca sobre Big Red. Transporta tu culo bastante bien, ¿o no?
—Pues sí. Esperemos que no por mucho tiempo más. ¿Qué onda, Edward?
Edward se remueve nervioso sobre sus pies.
—Yo, um, vine para llevar a Bella a la escuela. Ya soy su novio, así que…
—Eso escuché. Buena suerte con ésta. Es una carga.
Le pego en el brazo.
—¿Ves?
—Oh, cállate.
—Es en serio, hombre. Estoy feliz por ustedes. ¿Todo bien entre nosotros?
Parece que Edward se obliga a ver a Emmett a los ojos por un breve momento.
—Sí. Fue un malentendido.
Emmett asiente y extiende la mano. En esta ocasión Edward le da un apretón y, justo así, todo está en paz entre ellos.
Hasta que Emmett vuelve a abrir la boca.
—Qué bien. Ahora, aclaremos una cosa más, y entonces tú y yo podremos llevarnos bien.
Oh, mierda.
La mirada nerviosa de Edward se mueve entre la cara de Emmett y las llaves en su propia mano.
—Um, bien.
—Si lastimas a mi hermana, te patearé el trasero. ¿Entendido?
Edward mueve las manos para poder mirar el piso.
—¡Emmett! —Me imagino saltando sobre su espalda para estrangularlo con la correa de su mochila.
—¿Qué? Eres mi hermanita. Es mi trabajo protegerte.
Ruedo los ojos. Con fuerza.
—Sólo soy dos minutos más pequeña que tú, imbécil. Y no tienes que protegerme de Edward. Dios. Toma. —Le doy mis llaves—. Llévate mi camioneta y vete a la escuela. Te veré en inglés. —Frunciéndole el ceño una vez más, me giro hacia Edward.
Edward, que está temblando.
Genial.
—Puta madre. Lo lamento mucho, Edward. Sólo está siendo protector. No lo decía en serio. Ya me han lastimado antes y no lo he dejado patearle el trasero a nadie.
Pasa saliva.
—Está bien, Bella. Yo estoy bien. No te lastimaré, ¿de acuerdo?
Acercándome a él, paso mis brazos por su cuello y lo jalo hacia mí.
—Sé que no lo harás, Edward. Lo sé.
Mi toque parece calmarlo, recarga la cabeza en mi hombro mientras yo rasco ligeramente los cabellos cortos en su cuello. Le lanzo otra mirada de enojo a Emmett cuando sale del camino de entrada en mi camioneta y musita un "Perdón", pero sigo enojada. Él sabe que Edward es diferente. Todavía no sabe sobre los que se burlaban de él y esas cosas, pero no puede decir esas mierdas como si nada.
—Vayamos a la escuela. No queremos llegar tarde —le murmuro a Edward.
Parece darse cuenta de dónde está y qué se supone que debería estar haciendo; salta atento y me abre la puerta del carro luego de soltarme.
—Cierto. Me aseguré de salir quince minutos antes para tener tiempo suficiente para llegar.
—Gracias. —Me meto en su carro extremadamente limpio e inhalo profundo. Huele a él: ese olor perfecto a jabón, suavizante y chico limpio.
Suspirando felizmente, me pongo el cinturón de seguridad mientras Edward acomoda su largo cuerpo en el asiento del conductor.
No sé cómo reaccionará la gente en la escuela al vernos como pareja, pero no podía importarme menos. Todo lo que me importa es hacer feliz a este chico.
—¿Estás lista para irnos? —pregunta.
Sus manos están a las diez y dos en el volante, si no fuera así me hubiera gustado sostener una. En lugar de eso, sonrío y deslizo mi mano en su muslo.
—Sí.
No tuve clase así que pude actualizar temprano ;)
¡Gracias por sus comentarios!
Nos vemos el viernes con la siguiente actualización.
