Crepúsculo & sus personajes no me pertenecen. Sin embargo esta historia/narración es propiedad mía.
Oportunamente Padre
X. Confía en mí.
"Confiar no es sólo guardar un secreto. Confiar es dar una parte de tu alma y entregarla en papel de regalo hecho de caramelo. Es un cisne de vidrio, que si lo dejas caer, entonces todo se romperá."
Bella.
—Entonces Jake comenzó a defenderme de Alec, el era muy malvado conmigo y Jake dijo que su papá le había enseñado a no pegarle a las niñas, ¡Jake es mi héroe! — Dijo Renesmee sonriendo. Se veía completamente adorable llena de chocolate debido a su helado –casi derretido- .
—¿Y, quien es ese Jake? —Refunfuñó Edward. Reí interiormente, me recordó a Charlie, mi padre, cuando le dije que iría al baile de primavera con Ben Cheney.
—Te lo había dicho antes, es el mejor amigo de Renesmee. —
—¡Y mi héroe!, —Agregó mi hija mientas comía más helado.
Edward volvió a refunfuñar y frunció su entrecejo, casi haciendo que sus cejas se encontraran, sus ojos se entrecerraron. Una imagen bastante divertida.
—Hump —Fue lo único que salió de su boca. Yo ahogue una carcajada.
¡Mi hija apenas tiene cuatro años y el ya se siente un padre sobreprotector!... Pobre de Renesmee cuando tenga dieciocho años, tendrá un padre muy celoso.
—¿Te estás riendo de mi?, —Preguntó Edward con escepticismo. Negué con la cabeza, pero fui mi risilla la que me delató.
—Bueno, a mi no me parece muy gracioso que te burles de mi, Profesora Swan. —Lo mire recelosamente.
Entonces sentí una algo frio chocar bruscamente mi mejilla.
Si, el maldito ¡Me había aventado de su helado de fresa!
Quería reírme, sin embargo, lo mire falsamente indignada. — ¡Oh, como te atreves, Sr. Cullen!
—Bueno, tú empezaste primero. —Dijo mientras se encogía de hombros, y recogía con su cuchara un poco tanto de helado.
Lo mire con los ojos entrecerrados. Tome la servilleta de la mesa y limpie mi mejilla; siempre mirando a Edward con discordia.
—Además. —Agregó. —Fue muy fácil.
Ahí fue cuando sentí de nuevo que su helado chocaba con mi mejilla.
—Realmente, no debiste hacer eso. —Lo amenace.
Él, cínicamente, lanzo una carcajada. — ¿Y qué harás al respecto? —Alzó perfectamente su ceja.
Sonreí. Sabía que actuaba como una niña, pero realmente ya ni me importaba. —Oh, pues es muy fácil. —Lo imité. —Sólo haré esto.
Tomé con rapidez la cuchara de mi helado y lo lancé directamente a su rostro, resbalando por su lisa frente y por su perfecta nariz.
¡Ja!, Edward merecía una cucharada de su propia medicina… o en este caso, de helado.
Renesmee nos miraba con cara divertida, la misma cara emocionada que pone cuando ve Bob Esponja en la T.V.
El bajó su rostro y rio suavemente. —Está bien, detengamos esto antes de que se convierta en una guerra y nos tengan que sacar del local, es decir somos…
Edward no terminó de decir sus palabras, ya que un poco de mi helado resbalaba suavemente por su blanco pómulo, ahora manchado de chocolate.
—Upss, un accidente. —Dije con voz totalmente inocente.
Edward rodó los ojos, notando mi sarcasmo. —Está bien, estamos a mano.
—Claro. —Acepte. Lo último que quería era estar llena de helado de chocolate.
—¿Ya has terminado tu helado, cariño? —Le pregunte a mi bebé.
—Sí, mami. —Sonrió orgullosamente.
Con un leve suspiro de mi parte, era hora de que nos fuéramos y casa—Creo que es hora de que vallamos a casa, —Le dije a Edward. —aún tengo unos trabajos que revisar de mis alumnos y bañar a esta pequeña niña sucia. —Mire minuciosamente y con diversión a Renesmee.
—¡Espera! —Edward alzó la voz, un poco encrespado. —Si quieres, puedo ayudarte con el trabajo… o con Renesmee. —
Reí; Este hombre si era persistente. —¿Acaso tú no tienes un empleo en el que trabajar?
Sonrió. —Bueno si, pero puedo tomarme algunas tardes libres, después de todo no he tenido unas buenas vacaciones en un buen tiempo.
Mire a Renesmee y su puchero, ella quería que no acompañara, yo quería que nos acompañara. Me mordí el labio, no debía tener esos pensamientos, me tengo que recordar que todo esto es por mi hija. Me han destrozado el corazón antes, y no es nada lindo.
—¿Eso significa un sí? —Preguntó ansioso, su expresión era igual a la que ponía Renesmee, que no pude resistirme. En serio, estoy segura que los genes de Edward son mágicos.
Suspiré. — Si, como quieras.
Edward brillo con una sonrisa, mostrando sus blancos y perfectos dientes. —Entonces, ¡andando, es hora de ir casa!
Edward y Renesmee con mucha hiperactividad empezaron a jugar, corretear y reír por todo el lugar, me sorprendió que no nos corrieran del lugar; Supongo que tener a alguien tan guapo como Edward en el lugar atraería más clientela o algo parecido a eso.
Tome mi cartera lista para pagar los helados.
—Son nueve noventa. —Dijo la dependienta, viendo detenidamente a Edward detrás de mí. Y aunque no la culpo, me molesto un poco.
Antes de que pudiera deslizar el billete de diez, Edward pasó un brazo sobre mi hombro y puso un billete de veinte en el mostrador.
Me gire. —Ni lo creas Edward, puedo pagar los helados.
—Lo sé, pero no hay caso, ya he pagado. —Respondió con una sonrisa burlona.
Fruncí el ceño, no quería aparentar que no cuidar de mi misma o de Renesmee, siempre había sido independiente y no me gustaba aparentar, mucho menos frente a Edward, que no podía hacer algo.
—Hey, no te enojes, pero siempre un caballero debe pagar la cuenta de una dama, sé perfectamente que tú puedes pagarla. —Sonrió.
Mis mejillas se calentaron cuando me fije que Edward no se encontraba tan lejos de lo que parecía; podía oler perfectamente su fuerte fragancia.
Con un poco de dificultad dije: —Esta bien, pero trabajaremos en eso. —Acto seguido con mucha rapidez me deslice debajo de su brazo.
—Hora de irnos bebé. —Dije a Renesmee con un poco de nervios.
Escuche un suspiro detrás de mí.
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—Entonces, ¿Qué haremos llegando a casa, mami? ¡Podemos ver una película con papá! ¡O hacer una fiesta tipo zoo! ¡O pedir pizza!...
—Calma, calma pequeña, —Reí. —Lo primero que haremos es bañarte, ¡estas toda llena de chocolate!
Edward dio una carcajada. —¡Mira quién habla!
Lo fulmine por la mirada. —Bueno, eso no fue precisamente por mi gusto. —Apreté los labios con leve disgusto y arrogancia. —Además no soy la única. El burro hablando de orejas.*
Edward me miró con la boca completamente abierta y falsa indignación. Renesmee se carcajeo.
—Papá, ¡Te dijo burro! —
Edward cerró la boca. —Para empezar Bella, no tengo ninguna oreja de burro, —Reí. — Y por supuesto no soy burro. ¡Estás hablando con un tipo que tiene un doctorado!
—Sí, sí, claro. — Dije levantando mí levantando y bajando lentamente mi mano. —Para ser padre, cariño, necesitas más que tener un doctorado.
—Bueno, creo que lo hago muy bien, ¿No crees Renesmee?
Renesmee sonrió y chillo —¡Eres el mejor papi del mundo!
Edward me miró de forma arrogante.
Bueno, ahora sé que Edward nunca ah estado cuidando niños. Porque no sabe en lo que se mete.
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— ¿Entonces que se tiene que hacer ahora? —Me preguntó.
Bien, Recapitulemos ¿Qué hace Edward pidiendo que hacer, cuando hace una hora estaba presumiendo que era fácil para el ser padre?, Sólo cuatro palabras: La hora del baño. Renesmee como cualquier otro niño de su edad odiaba la hora del baño, así que lo que hacía era esconderse en alguna parte de la casa, y claro estamos hablando de una niña genio, que en poco tiempo probablemente supere mi coeficiente.
—Primero encontrar a Renesmee y asegurarnos de que no se vuelva a escapar. —Edward me miró alarmado.
— ¿Aún cuando la atrapas se puede escapar de nuevo?
—Es una niña muy escurridiza. — Dije mientras me fijaba en las cortinas.
La risa de Renesmee se oyó por algún lado.
—Ok, esto ya parece una película de terror. —
Me reí levemente ante su ocurrencia. —Mantente callado, hay que tener uno oído muy agudo.
Recorrimos toda la casa, y no encontramos ni rastro. Entonces, lo vi, entre las rendijas del armario del cuarto de invitados, un destello morado, el destello de las lentejuelas que adornaban ese día el volante de la falda de Renesmee.
Con rapidez gire el pomo del armario. — ¡Ahí estas! —Grité.
Pero no estaba ella… estaba su falda colgada en un gancho… ¡Pequeña niña inteligente!
—Uh… No hay nada ahí, Bella. —Dijo a mi lado Edward.
Se oyó de fondo de nuevo la risa de Renesmee.
Forme una mueca. —No me digas. —Respondí con sarcasmo.
—Bueno, creo que Renesmee es más inteligente de lo que creemos. —
Suspire. —Lo sé. — Respondí. Seguí caminando fuera de la habitación, Edward siguiendo mi paso. —Aunque, en realidad nunca había hecho tanto alboroto, —Admití. —Supongo que el hecho de tener a su padre en casa la emociona mucho.
Edward sonrió. —Entonces, supongo que es bueno.
Le devolví la sonrisa.
Seguimos buscando por toda la casa, y estaba completamente exhausta… Aunque, Edward en verdad es buena compañía. El mismo encanto que había heredado a su hija; Así que supongo que el parecido que había entre padre e hija era la razón por la que me parecía encantador… Sin embargo no quería pensar otra excusa más que esa, el que me gustase Edward me traería muchos problemas.
— ¿Tienes lavandería? —Pregunto de repente Edward.
—Sí. ¿Por qué? —
—Bueno, no hemos buscado ahí. —
—Sí, pero la Lavandería no es un lugar que Renesmee suele esconderse, —Respondí.
—Sin embargo, Renesmee es impredecible, —Sonrió. —Un rasgo bello, que justamente le has heredado.
Mi corazón salió disparatado ante las palabras. Sé que no debía pasar eso, pero él lo hacía imposible, y en ese momento no me molestaba absolutamente nada.
Tomé su mano firmemente. — ¡Entonces, vamos!
Edward.
Tomo mi mano y la apretó con la suya pequeña y delicada. La calidez que emanaba su tacto me resulto sorprendente. — ¡Entonces vamos!
Y mientras ella me llevaba corriendo a su lavandería, estoy seguro que esta era la primera vez en mucho tiempo que me sonrojaba.
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—Parece que no está dentro del cesto de ropa sucia. —Dijo Bella con un suspiro. —Esa pequeña sí que es inteligente. ¡Ya me imagino cuando tenga ocho años!
Una risa se escucho de fondo. Mire a Bella quien alzaba las cejas, con mi dedo índice le indique que no hiciera ruido.
—Paciencia, después de todo Renesmee no estará todo el día escondida porque se perdería la pizza que ordenaremos. —
Bella me sonrió. —Cierto, si no aparece se perderá también la tienda de acampar que haremos en la sala. —Siguió mi juego.
Y en menos de un minuto Renesmee había salido de la secadora. —¡Una tienda de acampar y pizza!
Bella y yo nos miramos antes de ir tras ella, y reírnos un poco.
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—Eso no es justo, ¡Fue trampa! —Se quejo Renesmee.
Bella rodó los ojos y siguió enjabonando el cabello cobre de Renesmee. —Pero si tú eras la que estuvo escondida ¡por casi media hora!
Bella estaba casi totalmente empapada de la ropa, fue un milagro que yo solo sufriera unas salpicaduras, y es que a la hora de meter a Renesmee a la bañera no es nada fácil si ella quería seguir jugando. Al final, Bella y yo tranquilizamos a una energética Renesmee y nos sentamos en el suelo enjabonando el cabello de Renesmee quien estaba en la bañera.
—Bueno, eso solo fue para hacerlo más divertido por papi —Le sonreí y deje que me diera un jabonoso beso en la mejilla.
—Cierto melocotoncito, aunque no veo problema en que no pidamos un poco de pizza y hagamos una pequeña tienda de acampar en la sala, después de todo ¿verdad Renesmee?
— ¡Si, papi! —Gritó con emoción, salpicándome un poco de agua. —Además, mami, me la debes.
—¿Y ahora que te he hecho? —Pregunto incrédula Bella.
—Pues estaba muy aburrida esa media hora. —Dijo encogiéndose de hombros.
Yo rompí a reír y Bella se quedo, literalmente, con la boca abierta.
—¿Por favor, si mami? —Pidió levantando su labio inferior, haciendo puchero.
Bella con falso enojo torció los labios y dirigió su mirada a otro lado.
—¿Por favor, Bella? —La mire a los ojos haciendo un gran puchero.
Sabía que Bella no se podía resistir a los pucheros.
—Bien, —Dijo rodando los ojos.
—Ves Bella, ¿Qué te costaba un poco de diversión? —La mire con diversión.
Me miro, de nuevo, con falsa indignación para luego salpicarme un poco de la espuma de la bañera. Renesmee me miro con una sonrisa.
—¡Claro que soy divertida!, ¡Soy muy divertida! —Vocifero.
—Claro, —Bromeé un poco para hacer la rabiar.
Pero me golpeo fuertemente el hombro. Gemí levemente frotándome el hombro, la chica tenia un buen brazo —¡Vale, estaba bien, solo bromeaba, mujer! —Ella sonrió con triunfo.
—En verdad mi mami si es divertida, —Comentó Renesmee. Bella me miro con arrogancia, y con voz cantarina dijo:
—¡Te lo dije!, Soy divertida.
—Sí, especialmente cuando tomamos juntas un baños de burbujas, ¡Tal vez, papi pueda tomar un baño contigo mami! —Dijo Emocionada.
Con suma rapidez las mejillas de Bella se tiñeron de un fuerte rojo, y estoy segura que las mías también.
El solo imaginarme a Bella tomando un baño de burbujas, enjabonándose el cuerpo con espuma… ¡No deberías de pensar eso! Me regañe mentalmente, Apenas estoy logrando que Bella confiara en mí y en que confié que me quedare, tengo que ir lento, eso era incorrecto… por ahora.
—Bueno, bebé no creo que eso sea posible. —Dijo Bella recuperándose de su vergüenza.
—¿Por qué mami? —Pregunto.
—Creo, Renesmee, que eso te lo dirá tu madre a su debido tiempo. —Esperemos cuando yo no esté.
Renesmee se encogió de hombros y siguió jugando con la espuma.
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—Entonces Jake quedo totalmente pintado de verde. —Renesmee soltó una carcajada.
—Si hablas más sobre ese Jake voy a empezar a sentirme celoso, —Le advertí a Renesmee.
—Uff, bueno tendrás que acostumbrarte. Por ahora, Jake es su héroe. —Dijo Bella mientras me miraba con arrogancia.
Arqueé una ceja y le dije a Renesmee: —Entonces, Renesmee ¿A quién quieres más, a Jake o a papá?
A Renesmee se le ilumino su rostro y chillo con su voz melodiosa: — ¡A papá!
Mire a Bella con arrogancia. — ¡Já! —Dije dramáticamente. Acomode entre mis brazos a una Renesmee sonriente. — ¡Me quiere más!
Bella movió la nariz graciosamente, y dijo con voz juguetona: —Bueno, bebé ¿Recuerdas como hacemos a las personas que queremos mucho?
Ipso facto, tenía dos pares de mano en mi estomago haciéndome cosquillas. Mis risas no pararon, y tampoco el leve dolor que sentía en el estomago.
— ¡Esta bien, está bien, me rindo! ¡Paren! —Dije entre carcajadas, respirando con dificultad.
Bella y Renesmee se vieron y se sonrieron una a la otra. Era increíble el parecido que tenían, y lo parecidas que eran, aunque también internamente me alegre que Renesmee también se pareciera a mí, se que suena egoísta, pero esa verdad me hinchaba en corazón.
—Está bien, sólo porque suplicaste. —Ofreció Renesmee dejándose caer a mi lado mientras que Bella se dejaba caer junto a ella.
Por unos minutos nos quedamos así, en silencio y solo disfrutando de la compañía de nosotros. Observe con detención la sabana Tai Dai*, que estaba arriba de nosotros colgada en la lámpara y otras cosas más, como si fuera un tienda de acampar.
—¿Papi? —Preguntó Renesmee. Su voz sonaba dulce y soñolienta.
—¿Si, cariño?
—¿En que trabajas? —Preguntó mirándome curiosamente a los ojos.
—Soy médico, amor, ayudo a las personas a que estén mejor. —Le di una sonrisa brillante, en cambio, ella sonrió débilmente y la tristeza llego a sus ojos que se estaban lagrimeando.
Me asuste.
—Papi, —Sollozó. —¡No quiero que te vuelvas a ir, no quiero!
Mi corazón se me encogió. Fue como si me hubieran dado una patada en el estomago, la opresión el pecho era dolorosa. No culpo a Bella de nada sobre esconderme de Renesmee, porque ella ni siquiera sabía que existía, —¡Dios, ni siquiera yo sabía que había donado esperma! — Pero me hubiera encantado conocerla antes, y quitar su dolor, porque ahora también era el mío.
—Lo sé, cariño. —Apreté su pequeño cuerpo con un abrazo. —Y nunca volveré a irme, nunca me alejare de ti.
Ella se alejo un poco de mi para verme a los ojos, lentamente se tallo, con su mano pequeña, los ojos aun llorosos.
—¿Lo prometes? —Hipó.
—Lo prometo. —La mire directamente a los ojo y con una amable sonrisa, para que ella viera la sinceridad con la que le estaba hablando.
Nunca las abandonaría.
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—¿Quieres que te ayude? —Pregunte a Bella quien traía a una bella Renesmee dormida entre sus brazos.
—Oh, no te molestes, yo puedo. —Aseguró. Entonces cayó en cuenta. —¡Oh, lo siento! ¿Tú quieres cargarla?
Sonreí torcidamente. —Si no te molesta.
Bella me sonrió amablemente y me paso a Renesmee entre mis brazos, con un poco de torpeza la logre acomodarla en mis brazos, su tibia respiración hacia cosquillas a mi hombro.
En el silencio comodo de la noche, recostamos a Renesmee en su cama, incluso Bella me dejo arropar a Renesmee con sus colchas de Harry Potter.
Despues solo me dedique a ver a Renesmee durmiendo plácidamente. Encontré su nariz tremendamente adorable, respingona y pequeñita, como la de su madre; También que el color de su cabello era completamente idéntico que el mío, entre pelirrojo y anaranjado; Y que en su mano izquierda tenía un lunar.
—Gracias. —Dijo de repente Bella.
Aparte mi mirada hacia ella, aunque era de noche aun podía observar su rostro gracias a la luz de luna que se filtraba de la ventana. La sonrisa de Bella se veía completamente armoniosa que chocantemente me llenaba de paz.
—Por decirle todo aquello a Renesmee, —Hizo una pausa y me sonrió dulcemente. —También por quedarte.
—Estaré aquí, por siempre.
—Lo sé. —Me miro profundamente a los ojos, penetrando en mi mirada y en mi cerebro. —También, te agradezco en que hicieras que confiara en ti.
—¿Confías en mi? —
Sonrió. —Bueno, como un sesenta por ciento. —Bromeó.
Me encogí de hombros. —Hey, algo es algo. Aunque claro me gustaría que se llenara ese porciento.
—Entonces, tendrás que trabajar en ello. —Dijo dándome una mira suspicaz y una sonrisa inocente y cautivadora, sin embargo sumamente coqueto. Creo que ella no sabía lo encantadora que es.
Me acerque a ella. —¿Sabes que eres muy encantadora?
Sus ojos se abrieron de sorpresa. —¿Tú crees? Muchas personas me considerarían muchas cosas, excepto encantadora.
Mi mano inconscientemente fue a parar a su suave y redondeada mejilla. La sentí relajarse ante mi tacto. —Entonces no te conocen bien.
Sus mejillas se tiñeron de un adorable rosado que era visible aun estando a oscuras. Movió sus ojos grandes directamente hacia mí, y en un susurro pregunto: —¿Y tú me conoces?
Sí, definitivamente esta chica no sabía el encanto que tenia y que resultado tenía en mi. De nuevo, mis ganas de besarla estaban ahí.
—Nunca te conoceré lo suficiente. Pero sé que eres una buena persona, y sobre todo una madre encantadora.
Y sus ojos se iluminaron a la luz de la luna, sus mejilla se tiñeron nuevamente, y sus labios formaron una sonrisa.
Y yo estaba a punto de besarla.
*Tai Dai: Por si no saben lo que es, visiten esta página: http : // imagenes. /z2_2458626/ top-tai-dai. jpg (sin espacios) —¡Inténtenlo hacer, a mi mamá a mi hermana y a mi nos encanta hacerlo! —
N/A: Sé que no tengo perdón por haber abandonado así abruptamente la historia y sé que tengo un poco abandonado No impondré excusas que no quieren oír, pero tengan en cuenta que a veces se acumula todo y no siempre estaré a disposición, por más lamentable que esto me cueste. Sin embargo, estoy aquí, que aunque no actualizo seguido, dejar esta historia no está ni estará en mis planes futuros. De hecho, esta historia durara por lo menos (contando epilogo) como 23 capítulos. Que, obviamente, escribiré. Aun así me encuentro editando los anteriores capítulos de esta historia —Gramatical, Narrativa & Ortográficamente— (Proyecto muy abandonado que tenía desde hace mucho).
Ahora, pasemos al capítulo.
¿Les gusto? A mí me gusto mucho escribirlo, ya que desde aquí pasamos de la relación familiar a la relación amorosa. Yo sé que todas quieren beso, y habrá beso —Si quieren un Spolier: Si será en el próximo cap. — ¡Pero no puedo revelar más!
Y por ultimo, las invito al concurso que Leonannika, Bianca Ross y yo estamos haciendo. Se trata del "Darkward Fanfic Contest" Un concurso dedicado para los Edward posesivos y oscuros (No necesariamente malos, sino como en el fic —Que muchas leemos— Devil's Toy que lo traduce Leonannika— No ha participado mucha gente TT, asi que me alegraría que participaran más, ¡A mi me encantan los Edwards Oscuros!, por lo que próximamente Leon y yo daremos algunos ejemplos de los Darkwards ¡Animense!
Link aquí: http: //www. fanfiction. net/u/2287725/The_Darkward_Fanfic_Contest (sin espacios)
Sin más que decir que Lo siento & Que por la compensación caiga un Edward a tu puerta.
Aussi longtemps, mon cher
