Sirius miró a Remus pasar la mano por la tela del amohadón.

Repentinamente sus ojos estaban el él.- Mira, quiero decirte que no me molesta tanto cuando me haces eso, pero yo... Sirius, todavía estoy aceptando el hecho de que a tí... -entonces bajó la voz- de que a tí te gusto. Tienes que admitir, es información bastante nueva, y por eso no sé cómo reaccionar.

Sirius solamente lo miró. Si no respirara, hubiera parecido una estatua.

Lupin volvió a mirar a su regazo.- Creo que...

Remus volvió a ver a Sirius y no pudo seguir hablando. Cerró la boca, levantó los hombros y se estiró en el sillón.- ¿Ves? No tengo esperanza. Ni siquiera parezco entender qué quiero decir y... tendría que saber cómo actuar correctamente en esta situación.

Black respiró profundamente mientras intentaba hacer que sus manos se quedaran en su regazo, y no tocaran al otro chico.- No diré una palabra si no quieres que lo haga.

-¿De qué...? -Lupin frunció.- No, no te digo que quiero que... te detengas.

Sirius sólo lo miró mientras se refregaba la cara cansadamente.- Hombre, debería... -Lupin bajó las manos, miró nuevamente a Sirius y se rió un poco.- Bien.

Como era usual, Sirius no entendió.- ¿Qué?

-Dije bien, -repirió Remus.- Quiero decir, no la parte del beso, pero el hecho de que te guste... podría tratar de acostumbrarme, porque estoy bastante seguro de que no te rendirás. Pero por favor, no me ataques.

Nuevamente coronado Sirius el Sudoroso parpadeó fervientemente y asintió como el hombre serio que era. Y como antes, miró al chico en frente suyo, pero esta ver no le dijeron que parara- Remus solamente lo miró y le sonrió. Black intentó de ventilar su camisa sutílmente mientras preguntaba.- ¿Quiere decir que... tú eh... gustas de mí?

Remus sonrió de lado.- No saltemos a conclusiones.

-Claro, esas son... ¿malas?

-No, depende qué conclusión sea. He llegado a la conclusión de que evidentemente me golpeé la cabeza en algún punto, porque no puedo juntar mis ideas.

El chico a su lado asintió vigorosamente.- Entonces... ¿Qué vas a hacer?

Remus descansó su cabeza en el respaldo del sillón, pero sus ojos no se alejaron de los de Sirius. Una sonrisa perezosa se quedó en sus labios.- Creo que después de que digiera todo sabré cómo me siento sobre esto.

Como respuesta Sirius solamente ventiló su camisa.

-Aunque me gustaría saber una cosa, ¿Por qué te gusto?

Black se olvidó de su camisa.- ¿Qué quieres decir con "por qué"? ¿Necesito una razón para que te quie... me gustes? Esa es una pregunta tonta.

Remus frunció divertido.- Sólo me preguntaba porque a nadie nunca le caigo muy bien.

-¿De qué hablas? -Sirius lo miró incrédulo.- A todos les caes bien.

-Entonces no lo han mencionado. No hay nada excepcionalmente asombroso sobre mí.

Sirius se veía horrorizado.- Bueno, estás equivocado.

Remus no dijo nada mientras esperaba por una respuesta.

-Pero tú mismo dijiste hace un momento que eras brillante e inteligente.

-Oh, sí... me olvidé de eso. -Remus parecía pensar sobre algo. Los ojos de Sirius estaban pegados a la montañita entre las cejas de Remus.- Sabes, me olvidé de eso... -el licántropo casi dejó de hablar.- Fue estúpido.

Black sacudió la cabeza.- ¿Que seas inteligente es estúpido? Has dicho muchas tonterías hoy.

Remus levantó sus piernas del sillón.- Dime, ¿en qué crees que soy bueno?

-¿Buscando cumplidos?

-No, -dijo Lupin y le dio un golpecito.- Sólo me preguntaba porque pareces tan insistente en esto.

Sirius miró a su cara expectante, y no necesitó realmente su tiempo para pensar. Entonces se acercó para susurrar.- Eres asombroso en todo.

-Eso ciertamente no es verdad.

-Eres paciente y bueno, -Sirius intentó no mostrar una gran sonrisa.- Lo que es mucho cuando te juntas con nosotros.

Remus levantó las cejas.- ¿En otras palabras soy una aburrida e inocente molestia?

-No, eres como un santo o algo. Verás, perdonas mucho y nunca te enojas de verdad, -Sirius levantó los hombros,- Bueno, quizás a veces, pero estoy bien con eso. Me gusta.

-¿Te gusto cuando estoy enojado? -Preguntó el hombre lobo, con una expresion absolutamente desconcertada en su rostro.- Eso no es posible.

-Bueno, una vez casi me hice encima, y no fue tan lindo... -cuando Remus lo miró horrorizado, Sirius cerró la boca.- Lo que quiero decir, Remmie, es que aunque nos asustas, a veces, cuando estás enojado, porque generalmente eres tan calmado y nada te molesta... y para ser claro, también eres la única persona además de Evans que puede hacer la auto estima de Potter tambalear... Un tambaleante Potter... Potter tambalea los martes.

Lupin le sonrió.- Concéntrate.

-Claro, lo siento, -Black se lamió los labios. Cerró los ojos como si fuera a pensar por un momento, pero era solamente una ilusión.- Eh, cuando te enojas y... cosas así, hace que... me gustes más.

-¿Enojado y cosas así? -Remus frunció divertido.- ¿Qué significa eso?

-Porque cuando estás enojado, tú... eh-

Sirius murmuró algo incoherente y Remus tuvo que preguntar a pesar de poder escuchar muy bien.- ¿Yo qué?

-Tú... sudas.

Por un momento, Lupin solamente lo miró con ojos grandes, pero entonces se empezó a reír. Tuvo que abrazar su estómago, y por la risa casi se cae del sillón, pero Sirius lo tomó por su manga y lo volvió a acomodar. Las mejillas de Remus estaban rojas y habían lágrimas en sus ojos, pero de alguna forma pudo hablar.- Ay dulce madre de Merlín...

-¡Hey! -Sirius hizo un puchero mientras lo acomodaba en el sillón. Sus manos nunca dejaron la túnica de Remus.- ¡No te rías! ¡Hablo en serio!

Remus todavía daba risitas mientras se soltaba el estómago y se pasaba una mano por los ojos.- Tienes que estar bromeando.

-No lo estoy, -le dijo Black honestamente a Remus y lentamente soltó el agarre que tenía en su ropa aunque no quería hacerlo.

Mientras su risa se pasaba y solamente descansaba mirando a Sirius, que se veía bastante serio, Remus preguntó.- ¿Qué sugieres? ¿Que me duche cada vez que me enojo para que no tengas ideas?

-¿Qué?

Remus sinrió ridículamente.- Nada. Pero, ¿huelo mal o algo? Te lo he preguntado antes. ¿Tiene algo que ver con Canuto?

-Bien, olvida el sudor. Hay más en tí que sólo eso.

El licántropo se rió.- ¡Gracias!

Sirius estaba por decir algo, pero cerró la boca después de un momento y murmuró.- En realidad... no te muevas.

Se levantó, salió corriendo hasta su habitación y después de un minuto estaba sentado de nuevo ante Lupin, pasandole un pedazo de pergamino abollado.

Remus miró el papel con cautela pero lo tomó de todos modos.- ¿Qué es esto?

-Ábrelo.

El chico abrió el papel cuidadosamente y después de leer el título sus mejillas se pusieron rojas. Ante esto la respiración de Sirius se agitó ligeramente.

-Tú... -las palabras de Lupin quedaron ahí. Un segundo después levantó la vista y dijo,- Escribiste mal mi nombre. Ves, Remie. En realidad tiene dos M.

Sirius sonrió tímidamente.- Te lo dije antes, no puedo escribir. Quiero decir, puedo, pero... ya sabes.

Remus leyó la lista y se rio un poco. Miró a Sirius que estaba sentado muy cerca suyo.- Esto es absolutamente horrible.

El chico lo miró, casi totalmente perdido.- ¿Qué?

-En serio que necesitas aprender gramática.

-Oh... quizás podrías ser mi tutor como dijiste antes.

-¿Te gustaría eso? -el licántropo le sonrió cálidamente.- Ha sido un rato desde que fui tutor, pero supongo que podría.

Sirius miró a sus labios y murmuró.- Sí, eso... o algo... lo que sea.

-Mañana en la noche después de clase, entonces, -Remus le sonrió brillantemente y volvió a la lista.

Por un minuto o dos no hubo otro sonido que el de las risas de Remus mientras leía la lista, y la respiración evidentemente agitada de Sirius.

Claro que los otros cinco Gryffindors en la Sala común podrían no estar de acuerdo, pero a los dos chicos no les hubieran importado menos en ese momento.

Afortunadamente, los dejaron solos.

-Eh, ¿Remus?

Lupin no levantó la vista.- ¿Sí?

-¿Qué piensas de la lista?

-Bueno, creo que puedo estar de acuerdo con la mayoría de estas cosas, pero... -se rió un poco,- Difícilmente puedo ser considerado sexy.

Sirius contestó en voz baja.- No tienes idea.

Remus miró al papel contentrado.- Bueno, no entiendo por qué harías eso.

-¿Hacer qué?

-Encontrarme sexy, Sirius. No soy una chica, -Lupin levantó la vista y señaló su pecho.- ¿Ves? No hay pechos.

Sirius bufó, ofendido.- ¿No crees que ya sé que eres un chico?

Remus volvió a poner sus ojos en la interesante hoja.- Lo siento.

Sirius puso sus largas piernas en el sillón y pudo ponerse cómodo.- Mira, no es como si lo planeé. No me desperté una mañana hace unos años y decidí "Bueno, debería enamorarme de Remus hoy" pero pasó. No... no en un día sino con los años, porque ya sabes, no soy Potter... -Lupin ya había olvidado el papel y estaba mirando a Sirius que seguía hablando,- Lo siento por poner este peso sobre tus hombros. Y sabes cuanto odio disculparme, pero de verdad lo siento.

Remus lo miró en una forma que Sirius no había visto nunca antes. Entonces dijo,- No tienes que disculparte.

Sirius se masticó la lengua para no meterla en la garganta del hombre lobo.

El licántropo le sonrió.- Pero de alguna forma siento que yo debería decirte que lo siento por hacerte sentir mal esos años.

-No lo hagas, -dijo Sirius- Nunca me hiciste sentir mal.

Lupin le dio una pequeña sonrisa y bajó la mirada, casi como si estuviera avergonzado. Sus ojos vieron los largos dedos de Sirius jugando con la pierna de su pantalón, pero no dijo nada.

Sirius casi se puso a llorar.

-Esta lista... -Remus se aclaró la garganta mientras volvía a leer el papel.- ¿Te gusto porque soy más bajo que tú?

Black continuó jugando con la tela.- Tu altura es perfecta... ideal... cuando yo eh... -Cuando Remus no dijo nada y solamente levantó la vista para mirarlo, Sirius parpadeó y murmuró.- Beso.

-¿Beso?

-Besarte, -dijo Sirius.- Eso sería bueno.

Remus miró a los dedos de Sirius, pero entonces a sus ojos.- ¿Quieres besarme?

Black no dijo nada.

-¿Planeabas hacer eso muchas veces?

-Sí por favor. ¿Ahora?

Remus sacudió la cabeza, divertido.- No.

Sirius hizo un puchero infantilmente, y se sentaron ahí por un rato, el bastardo mirando al come libros, quien tenía sus ojos concentrados en el papel que ahora estaba doblando prolijamente.

Sirius se movió para estar más cómodo en el sillón y murmuró.- Mira, entiendo si no tienes sentimientos por mí..

Lupin levantó la vista.- ¿Yo dije eso?

-¿Qué?

Remus le dio una sonrisa nerviosa.- Dices eso mucho.

Sirius susurró,- ¿Tienes sentimientos por mí?

El hombre lobo le devolvió el pergamino a Sirius. Sus manos se tocaron por un momento, pero ninguno lo mencionó.- Hablemos de algo más.

-No, hablemos de esto. ¿Cómo te sientes?

Mientras Sirius solamente lo miró, esperando por una respuesta, Remus le dijo la verdad.- Estoy confundido.

-¿Hay alguna cosa que pueda hacer para ayudarte?

Remus sonrió.- No tienes que ayudarme. Lo resolveré solo.

-Quiero decir, tal vez si sólo...

-No voy a besarte, Sirius.

Black volvió a hacer un puchero, pero Remus lo ignoró completamente y descansó su cabeza contra el sillón. Suspiró mientras cerraba los ojos. Un momento después Sirius hizo lo mismo, solamente que con los ojos abiertos.

Lupin sonrió contento mientras murmuraba,- Sabes, debería estar revisando mi ensayo de Runas otra vez, pero me gusta sentarme aquí.

-Bueno, eso es porque soy mucho más entretenido que las Runas.

Abriendo los ojos lentamente, Remus habló de nuevo,- Incluso si quisiera ir y estudiar, probablemente no sería capaz de mover mi trasero de este sillón.

-Es un buen trasero.


Mientras esperaban a que su profesora de Runas llegara a la clase la mañana siguiente, la mojigata y el estudioso estaban teniendo una discusión seria.

Lily sacudió la cabeza.- ¡Pero si no era tan difícil!

Remus revisó su mochila y murmuró.- Tiene una extraña presencia estos días. No puedo concentrarme cuando está cerca. Y como sabes, mis habilidades de concentración generalmente son inmaculadas.

-¿Así que fallaste en el primer paso? Espléndido.

-No tanto fallé, sino que directamente no lo hice. No necesité decirle de mis buenas cualidades, parecía conocerlas.

Evans cerró los ojos.- No le dijiste del sistema, ¿no? Por favor, dime que no lo hiciste.

-No, -Lupin peleó con una sonrisa mientras ponía sus cosas en la mesa.- Solamente hablamos. Él no está bromeando.

Evans intentó no sonreír.- ¿En serio?

-Nunca hubiera pensado que él... -Remus se quedó callado. Entonces se dio vuelta para mirarla.- No creo que necesite hacer los otros pasos. Sé que le gusto, estoy seguro.

-¿Cómo? -Preguntó Lily- ¿Cómo sabes que le gustas?

-Dice cosas sobre besarme, -Remus intentó no sonreír mientras se refregaba el cuello y murmuraba en voz baja.- Además de otras cosas. E hizo una lista..

La chica sacudió la cebza.- No tiene sentido. Por todo lo que sabemos podría haberla hecho cuando intentaba conseguirse una chica hace tiempo.

-¿Qué?

-Olvídalo. Sigue el sistema.

Remus sonrió,- Quisiera poder agarrarlo y...

-Enfócate, Lupin, -Lily chasqueó los dedos.- El segundo paso. ¿Lo harás hoy?

-No quiero. Cuando estaba con él ayer, podría haber jurado que...

-Cállate. Sólo sigue el plan.

El chico solamente resopló y se rindió.- Sí, seré su tutor esta noche, así que podría hacerlo entonces, supongo.

-¿Su tutor? ¿De Sirius Black?

-Sí, -dijo Lupin y se sonrió a sí mismo mientras acomodaba sus plumas en la mesa.- Espero que sea pronto.

-Claro. Pero recuerda, Remus, el paso es sólo halagarlo. Nada más. Recuerda eso.

El chico solamente murmuró algo inaudible.

-Intenta resistir, cariño, -le recordó Lily.- Sé que debe ser difícil, como es tan... -ella hizo una mueca- atractivo.

Remus inclinó su cabeza a un costado mientras veía a Lily fingir que se sacudía.- Sabes, tú y James se llevarían bien. Son muy parecidos.

-Sí, con la excepción de que uno de nosotros tiene un cerebro.


Después de la clase de Runas Antiguas, mientras Remus y Lily se iban, la profesora habló.- Señor Lupin, ¿Puedo hablar con usted?

Remus frunció preocupado mientras la Profesora Babbling le hacía una seña. Lily levantó su pulgar y se fue.

El chico respiró, se acomodó la mochila en el hombro y se acercó a ella. La mujer estaba sosteniéndose con su escritorio y tenía el ensayo de Remus en las manos.

Lupin vio el ensayo pero miró a sus ojos.- ¿Sí, profesora?

Ella le sonrió.- Señor Lupin, su ensayo fue el primero que leí, y debo decir que estaba bastante sorprendida...

Remus parpadeó.- ¿Hay algo mal?

-No, Señor Lupin, no exactamente mal. Sólo hay una cosa que me llamó la atención inmediatamente. -Ella asintió hacia el rollo en sus manos.- ¿Estoy segura de que releyó su ensayo?

-Lo hice, profesora -Contestó Lupin y pasó sus manos ligeramente sudadas por su túnica.- Dos veces.

-¿Y ya discutimos sobre notas en los ensayos, verdad, Señor Lupin?

-Solamente deben haber notas si son profundamente importantes en el asunto.

La profesora siguió sonriendole como su abuela le sonreía a su gato con crisis de sistitis, e hizo a Remus ponerse más nervioso que si un maestro le gritara y le escupiera en la cara. Ella asintió.- Sí, eso es cierto.

Aunque se sentía extrañamente nervioso, habló con voz firme.- Pero no usé notas, profesora.

Ella abrió el rollo y lo estudió.- Estoy segura de que no planeaba hacerlo, señor Lupin, pero lo hizo.

-¿Perdón?

La profesora Babbling le pasó el ensayo a Remus y después de ver el papel el chico se puso colorado inmeadiatamente.- Yo eh... lo siento muchísimo, profesora, debo haber...

-Ahora, la guía de los maestros dice que debería regañarlo por esto, por alguna razón, pero a mi parecer hay demasiados profesores rigorosos en esta escuela, -ella se rió- estoy segura de que hay una explicación perfectamente buena para que escriba el nombre de su amigo en su ensayo una y otra vez, Señor Lupin, pero quizás es mejor que sea la primera y última vez. Nos restará trabajo a ambos.

Lupin asintió mientras enrollaba el ensayo.

-Sólo quería avisarle sobre esto por si tiene algún otro ensayo, quizás debería revisarlos dos veces, -la profesora le sonrió y tomó el ensayo de sus manos.- No sé qué diría, por ejemplo, la profesora Sinistra. Por las plumas de un hipogrifo, todos sabemos como se siente sobre.. esas cosas, señor Lupin.

Remus se forzó a sonreír.- Sí profesora, claro. -entonces frunció.- Gracias.

Ella asintió y volvió detrás de su escritorio.

Mientras Lupin salía del aula, resopló hacia la pintura más cercana.- No es como si fuera a tener una O en Astronomía de todas formas.


Sirius resopló enojadamente a tu taza de té.- No entiendo. -Se la mostró a James.- ¿Qué se supone que sea?

-No es tan difícil de entender, tonto. Dámela, -Potter bufó y se robó la taza de Sirius.

Miró dentro de ella mientras su otra mano revisaba el grueso libro que estaba sobre la mesa.- Eh..

-¡Sí, esto me promete dulces!

La profesora habló perezosamente desde el otro lado de la habitación.- Por favor, mantenga sus predicciones para usted mismo, Señor Pettigrew.

-¡Lo siento, profesora!

Sirius se burló de Peter y se recostó en su silla peluda.- Son sólo dulces, Pete. No amor.

Peter frunció.- Nunca escuché las palabras "sólo" y "dulces" en la misma oración antes.

-Ya entendí, -murmuró repentinamente Potter y le mostró la taza a Sirius.- Ves, esa es ropa interior.

-¿Ropa interior?

-O... -Potter volvió a revisar el libro.- El símbolo de un viaje a la enfermería. Puedes elegir el que te guste más.

-Ropa interior está bien, -notó Peter.-

-Tal vez los estrangule a ustedes dos con mi ropa interior y terminen en la enfermería.

-Terminar ahí tan temprano una mañana de Lunes no suena ni siquiera remotamente plausible.

Sirius sacudió la cabeza.- ¿Remotamente plausible? ¿Por qué usas esas palabras idiotas?

-Me gusta usar mi extenso vocabulario, -dijo Potter y entonces resopló.- No recuerdo que te quejaras de esto con Lunático, él también usa ese tipo de palabras.

-Sí, pero no en la misma forma pretenciosa y en que tú lo haces.

-Oh, no me llamaste arrogante, bastardo.

-Oh creo que sí lo hice, -Sirius bufó y entonces siseó.- Y deja de llamarme bastardo. Ese no es mi nombre.

James le devolvió el bufido.- Bueno, tu loca madre de mierda parece pensarlo.

-¿Quieres ver mierda, Potter? -Sirius se paró.- ¡Te la daré!

-¡No te quites los pantalones, idiota! -Le gritó James y lo golpeó con una almohada.-

-¡Señor Potter, deje de gritar! ¡Señor Black, este no es el momento de desnudarse!

-¡Perdón profesora! -Le dijeron los dos al unísono pero siguieron mirándose venenosamente. Mientras Black se sentó casi respiraba fuego.

Pete seguía soñando despierto al lado de ellos.- Me pregunto si compraré los dulces en el juego de Quidditch de mañana.

Sirius el Dragón Resoplón se olvidó de que estaba en guerra.- ¿El juego es mañana?

-Sí, -dijo Potter y metió su naríz en su propia taza de té.- ¿Para qué pensabas que eran las prácticas hasta tan tarde? Te lo dije anoche.

-Eh... -Sirius se rascó la cabeza y se recostó en su silla.- ¿Lo hiciste? No te estaba prestando atención.

-Obviamente, -James miró a sus hojas de té que le sonreían molestamente.- Ahora, si estoy leyendo bien esas hojas...

Black asintió.- Que seguramente no lo estás...

-Si las estoy leyendo bien, -repitió Potter y después de chequear el libro dos veces, su expresión cambió.- Oh.

-¿Qué? -Sirius preguntó e intentó mirar dentro de la pequeña taza de porcelana.- ¿Quién morirá?

-Mi vida amorosa.

Black resopló y metió su naríz en la taza.- ¿Tu vida amorosa morirá? Eso suena interesante.

-No, la predicción es sobre mi vida amorosa.

-¿Entonces será otro implacable viaje a la enfermería?

James le acercó a Sirius el libro y entonces gruñó. El chico tomó el libro y bufó.- ¿Qué estoy viendo?

-Ese símbolo, justo ahí.

Black leyó lo que decía bajo la foto.- "El amor verdadero no viene de la forma que Tú esperas que lo haga." -Miró a Potter y levantó las cejas.- ¿Y el significado es...?

-Ese es el significado.

-Oh, lo siento, no entiendo el lenguaje terriblemente idiota de esta basura pretenciosa, -Sirius dijo perezosamente y tiró el pesado libro al suelo.- Esta clase, es un montón de mierda de caba...

-Tal vez le gustaría aprender más sobre el lenguaje esta noche en detención, Señor Black.

Los chicos se dieron vuelta y vieron a su extraña profesora cubierta con su bufanda mirandolos enojada.

Sirius frunció e inmediatamente señaló acusadoramente a James.- ¡Bueno, Potter llamó mierda a mi madre! ¡Castíguelo! ¡Preferiblemente con un cáctus!

James se rió.- Tu madre es mierda.

-¡Ya lo sé!

La profesora suspiró cansadamente,- Quizás al señor Potter le gustaría unirse a usted en detención.

-No me gustaría. -comentó Potter.

-¡Mierda, maldita mierda, he dicho! -Gritó Peter repentinamente desde su lado. Sirius, James y la profesora lo miraron incrédulos.

La rata les gritó.- ¡MIERDA LES DIGO!

Ahora toda la clase los miraba, como era usual.

-¿Qué, eres idiota? -Sirius le tiró una almohada a Peter mientras la profesora gruñía y se apretaba el puente de la naríz.

Ella murmuró.- Merlín, dame paciencia...

-¡No me gusta estar solo con Lunático! -Se quejó Peter a sus amigos una vez que había puesto la almohada en el piso.- Es malditamente aburrido. Y quién sabe lo que ellos hacen cuando se aburren.

-Oh cállate, Pete. Remmie no es aburrido.

James se sacó los lentes y sacudió la cabeza.- Por los calzones de Kreacher, Pete, si que eres estúpido.

-Eh, eso es un insulto a los idiotas, -le dijo Sirius a su mejor amigo.

Peter estuvo de acuerdo.- ¡Sí! Espera... ¿Qué?

La casi olvidada profesora habló repentinamente,- Quiero verlos a los tres esta noche en detención. Y no se quejen o duplicaré el castigo. Me estoy cansando de que ustedes tres hablen todo el tiempo en mis clases.

-¡Son las hojas de té, Madame! Por lo menos hay un poco de acción cuando... -empezó Sirius pero Potter lo calló con su almohada llena de bolados.


-¿Todos ustedes tienen detención? -Les preguntó Remus cansadamente y miró a Sirius.- ¿Incluso tú?

Estaban parados frente al aula de Encantamientos, esperando que comenzara la clase. Los tres chicos miraron a sus zapatos. Entonces Sirius murmuró.- Sí.

Lily resopló detrás de Remus.- Qué noticia.

-Nadie te preguntó nada, Evans, -siseó Sirius y se ganó un golpe en la nuca de parte de James.

Potter no notó la pequeña sonrisa que Lily le dio.

-Tendremos que posponer el asunto de las clases particulares hasta mañana, entonces. -Remus levantó los hombros a Black, que lo miraba de la misma forma que un cachorro recién pateado.

Detrás de ellos Lily tenía sus ojos pegados a James y le estaba haciendo señas, pero claro que el chico no entendió nada. Se aseguró de que Sirius todavía estaba desnudando a Remus con los ojos y movió los labios.- ¡El plan!

James repentinamente tosió y miró a Sirius,- ¡Ah, sí! ¡No, deberían hacer la cosa esa hoy, después de detención! No importa cuan tarde sea, estudiar es más importante que dormir. Obviamente.

-Sí, -dijo Lily desde atrás de Remus.- Porque, ya saben... por, eso es, mañana...

-¡Que mañana es el juego de Quidditch! -Rasonó James importantemente. Remus y Sirius los miraron sospechosamente.-

-¿Qué tiene es que ver con...? -Intentó Lupin, pero Lily lo interrumpió.

-Ya sabes qué genial es nuestro equipo, ¿No, cariño? -Le dijo Lily.- Estoy segura de que ganarán mañana.

-Es cierto, somos absolutamente geniales, -asintió James.- Los Ravenclaw no tienen oportunidad. Y a nuestra casa sí que le gustan las fiestas cuando ganamos... y ganaremos mañana, ¿No, Canuto?

Black pinchó a su amigo en la mejilla y murmuró,- Generalmente no eres tan optimista. Sabes que tu equipo es basura.

Lily estuvo de acuerdo con James.- Ves, entonces no pueden estudiar mañana, no cuando la sala común está llena de... de...

-Tontos borrachos, -colaboró Peter. Lily lo señaló con su dedo.-

-¡Sí! Tontos borrachos, -repitió y se dio vuelta para ver a Remus que la miraba.- Cariño, estoy hablando de tontos increíble, abismalmente borrachos. Ya sabes cuales son, están en todas partes estos días.

-No puedes escapar de ellos, -James sacudió la cabeza tristemente. Entonces miró a Sirius.- No se puede hacer nada más que unírseles, pacíficamente.

Remus frunció.- ¿Entonces tenemos que estudiar hoy porque mañana estamos obligados a estar ebrios? -Entonces murmuró hacia Lily.- No creo poder manejar eso de nuevo.

Ella solamente le guiñó y asintió.

-¿Vamos a estar qué? -Preguntó Sirius, pero nadie le explicó.

James siguió asintiendo,- Sí, exactamente. Absolutamente... mareados y confundidos... por los espíritus.

Sirius gruñó, -¿Qué sucede? -Miró a James y a Lily.- ¿Por qué estan cooperando?

Ninguno contestó.

Lupin abrió la boca como si fuera a decir algo al duo que seguía asintiendo molestamente, pero cambió de opinión. Entonces miró a Sirius.- ¿Supongo que podemos estudiar hoy? Seguramente será tarde, pero...

Sirius inmediatamente se olvidó de su confusión y le sonrió contento.- Estoy bien con que sea tarde.

Tan pronto como tórtolos ciegos siguieron con su concurso de miradas, Lily suspiró aliviada. Le sonrió a James otra vez y dijo inaudiblemente.- Gracias.


Remus había estado esperando a que Sirius volviera de su detención en la biblioteca, pero había calculado mal el tiempo y se había dormido. Su cabeza desacansaba sobre un libro llamado Pociones para Problemas Peludos del cual solamente había leído hasta el capítulo dos ("Como Fabricar Tu Propia Barba Líquida") antes de dormirse. Lily se había ido a Merlín sabe donde, y extrañamente, hasta Madame Pince no lo había despertado.

Cuando Sirius lo pinchó en el hombro un tiempo después, el hombre lobo abrió sus ojos cansadamente y los dirigió lentamente al chico parado. Observó a Sirius; estaba empapado, y su cabello estaba extrañamente desordenado. La detención obviamente había sido una difícil... Remus levantó la cabeza y sonrió cansado.- Te pudiste escapar.

-Sí, esa sí que es una asesina, -murmuró Sirius y se sentó a su lado.- Estoy mojado hasta los huesos.

Lupin enfocó sus ojos en Sirius y lo miró asertivamente.- Puedo ver eso.

-Remus, ¿estás bien? ¿Por qué me miras?

El licántropo se levantó de su silla con un chirrido de la madera contra el piso de piedra, y con medio paso ya estaba parado directamente frente a Sirius. Black frunció desde abajo pero no se movió mucho. Gotas de agua caían de sus pestañas mientras parpadeaba.- Remus, ¿Qué haces?

Lupin se sentó en el regazo de Sirius, y estuvo placenteramente sorprendido cuando el chico no lo alejó. Fácilmente lo mantuvo en su lugar sobre la silla de biblioteca, pasó una mano por su fría mejilla, y finalmente clavó sus ojos en los labios ligeramente abiertos de Sirius y murmuró.- No estoy seguro.

-Estás... -comenzó Sirius pero su oración fue interrumpida por una boca. Una mano delgada tomó su cuello como para mantenerlo quieto y hacerlo más fácil para besar.

Pero claro que, para molestia de Remus, Sirius se alejó y frunció. Respiró profundamente y murmuró con voz ligeramente más grave.- Creí que no querías que te besara.

Lupin pasó su pulgar manchado con tinta por el labio inferior de Sirius. Sonrió ligeramente, se le acercó y susurró- Eso fue antes.

Las manos hambrientas de Sirius atacaron al hombre lobo, agarrándolo de donde podían, tironeando su cálida y seca ropa para acercarlo contra su cuerpo mojado. Eventualmente no tomó mucho esfuerzo quitar a Remus de su regazo y recostarlo en la mesa de madera. Esa fue la primera vez que a Remus no le importó que sus libros se cayeran al suelo.

-Remus...

El hombre lobo sonrió desde abajo de Sirius y lo tironeó de la corbata.- Sirius, quítate esa ropa mojada, por favor.

-¡Remus, despierta!

Lupin abrió los ojos rápidamente e inmediatamente vio a Lily sonriendo burlonamente. Se secó la saliva del costado de la boca con su manga.

-¿Sabías que hablas dormido?

El chico cerró los ojos nuevamente y gruñó contra la mesa de la sala común.- Oh Dios.


-Nunca creí que diría esto en voz alta, pero maldición, estudiar ahora suena bien, -murmuró Sirius con su mejilla contra la superficia de roble de esa misma mesa.

Remus sabía muchas cosas.

Se había memorizado el libro de Pociones Avanzadas de Libatius Borage de tapa a tapa, y si quería podía hacer una dosis perfecta de Félix Felicis para que le durara toda la vida. Podía leer en tres idiomas diferentes además del inglés, incluyendo Latín. Sabía cuanto amaba Sirius al rock Muggle y cuanto su madre lo había odiado mientras había vivido en su casa. Sabía que antes de descubrir su temor a las alturas, Peter había querido ser Golpeador en el equipo de Quidditch, y que Lily odiaba a las serpientes y James a los barberos. Sabía todas las letras de sus canciones favoritas de los Beatles.

Y a pesar de eso nunca había sido un presumido. Si alguien le hacía una pregunta, la contestaría de la mejor forma posible, pero nunca había enseñado su inteligencia o su capacidad.

Con eso en mente, Remus también sabía que casi había tenido un sueño inaceptablemente subido de tono sobre su amigo, y definitivamente no estaba listo para presumir sobre eso, tampoco.

El antes mencionado amigo estaba ahora tirado en la mesa en frente suyo, y en su interior Remus sintió que todo el asunto de las clases particulares iba a ser su fin.

Mientras intentaba no mirar demasiado a Sirius, reacomodó los seis rollos de pergamino y los diferentes tipos de plumas en la mesa por la quinta vez en cinco minutos.

Sirius lo miró sospechosamente.

Remus sabía que debía decir una palabra o dos para parecer normal.

-Seguramente no fue tan malo, -murmuró y tomó la pluma entre sus manos. Sirius levantó la cabeza, y mantuvo sus brillantes ojos grises en el ligeramente tenso hombre lobo.

-170 almohadas, -se quejó el chico. Le sopló al mechón de pelo que colgaba frente a su cara.- Esas son 169 almohadas más de las que necesita una persona.

Lupin bostezó e intentó mantener sus ojos en las plumas demasiado interesantes. Plumas, no... almohadas, almohadas.- Yo tengo dos almohadas.

-Bueno, sí, -concordó Sirius.- Hay una gran diferencia. Tú mereces la almohada extra.

-Gracias, -dijo Remus y cerró sus ojos cansados por un momento. Después de un segundo los abrió y siguió.- Pero estoy bastante seguro de que no son sólo para ella.

El hombre lobo no vio el ceño fruncido en la cara de Sirius. Escuchó como el chico golpeaba su cabeza contra la mesa.- No me importa de quien sean. No debería haberme hecho sacudirlas a todas. Casi estoy muerto.

Remus miró nuevamente a los intrigantes útiles en la mesa.

Ya había arreglado las plumas seis veces, en seis formas diferentes, y sabía que tenía que parar, o parecería tener un TOC. Afortunadamente no había mucha gente en la sala común para atestiguar su colapso mental. Dejó tranquilas a las plumas, entrelazó sus dedos para que no tocaran nada, y le dio una miradita a Sirius.- Por lo que entendí... parece que fue fácil para tí.

-Bueno, Pete se lo merece por ser tan idiota.

Era extraño, Sirius lo miraba costantemente, pero ahora cuando sus ojos no eran visibles, Remus quería tomar su absurdamente atractiva cara y hacer que no tuviera otra opción además de mirarlo.

Remus se sorprendió. ¿Por qué el hecho de que Sirius no lo estaba mirando lo distraía más que cuando lo miraba?

No tenía idea de como actuar, o qué pensar. Sus ojos se sentían pesados, pero lo ignoró.- ¿De verdad tuvo que ordenar todos sus libros en orden alfabético?

Sirius giró para poder ver al hombre lobo, y el aliento de Remus casi se quedó en sus pulmones- aunque sabía que esos ojos eran de un frío gris, la forma en que parecían fríos y cálidos en ese momento era demasiado. Para dejar las cosas perfectamente claras, Remus podría haber pasado horas comparando esa sombra de gris con todas las otras en existencia, solamente para darse cuenta que era demasiado única para las otras.

Bajo su mirada Black gruñó.- Sí, y ni siquiera podía pedirnos ayuda. Eso sí que era una tarea.

-Me asombra que... -Comenzó Remus y casi demasiado tarde se dio cuenta de que lo que iba a decir no tenía nada que ver con la conversación. Rápidamente corrigió sus pensamientos- ...haya podido terminar hoy.

Sirius estiró sus largos brazos en la mesa, recostó su cabeza en ellos y bostezó. Mantuvo sus ojos en el hombre lobo que lo miraba.- Cornamenta debió haber hecho eso, cree que es tan asombroso cuando se trata de letras.

Remus sabía exactamente lo que juntarse con Lily y sus novelas le habían hecho cuando comenzó a comparar el contraste entre el pelo negro de Sirius y su extrañamente blanca, pero no pálida, piel. ¿Cuándo se había vuelto tan cursi? No tenía sentido; su cabeza estaba llena de eso. Intentó contar hasta diez, pero era bastante difícil con un cerebro somnoliento.-

-Uno, dos, Sirius, no. Cuatro... no, tres, Sirius... ¿cinco? Black. Bien, diez.

-¿Estás bien?

-Cansado, -murmuró Lupin y apenas pudo dejar de soñar despierto.- Yo... sólo pensaba que seguramente sería mejor que no dejara que Peter se acercara a los tapetes.

Sirius no dijo nada, sólo descansó la cabeza en sus brazos mientras miraba a Remus. El hombre lobo intentó mantener sus ideas juntas aunque su mente seguía recordándole el sueño de Sirius, mojado y en la mesa, en él.

Enfócate, Lupin.

Estúpido cerebro cansado, ¿Qué estás pensando? Extraños pensamientos, eso. Deja de pensar. Remus se mordió la lengua.

-¿Te he dicho que me gustas?

Lupin sacudió la cabeza cansadamente.- No, hoy no.

La mejilla de Sirius estaba presionada firmemente contra su túnica mientras murmuraba.- Bueno, sabes que sí.

-Sí, -Lupin volvió a bostezar, y finalmente separó sus manos sudorosas. Se dio cuenta de que se había movido hasta el borde de su silla en algún momento, y tuvo que cambiar de posición para no quedar colgado en el borde de la mesa como Sirius. Se vería muy estúpido así. Sirius era elegante, de verdad que sí, incluso cuando estaba cansado y desparramado sobre la mesa. Eso hizo a Remus sonreír.- Sé que lo haces.

-¿Ya te gusto?

¿Qué podía contestarle? Que sí, claro que le gustaba Sirius, como un amigo... pero también en una manera nueva que había comenzado a aparecer cada vez que Remus estaba solo con él. ¿Podía decirle que le gustaba en una forma en la que quería tener esos especiales ojos grises en él todo el día, todos los días? Que quería respirar esa casi no existente escencia que le recordaba a azulejos, resina y el mar, llenar sus pulmones con ella y respirarla cuando...

Oh, cállate. Idiota.

Black bostezó y se movió ligeramente.

Mientras miraba a Sirius casi como si estuviera mareado, Remus se dio cuenta de que su cerebro se había dormido.

Sin pensamientos. Sin pensamientos extraños o imágenes mentales distrayentes. Era una linda sensación. Sólo dices lo que aparece en tu cabeza.

Así que Remus murmuró repentinamente.- Hueles.

-¿En serio? -Preguntó Sirius y olió su túnica. Entonces tosió.- Oh, eso es polvo. Estoy cubierto en él.

Lupin levantó su mano derecha en la mesa y se recostó en ella.- No, hueles bien.

-Bueno, ahora huelo como la biblioteca, y tú adoras ese lugar. -Sirius se sentó lentamente y sacudió su túnica cuidadosamente.

Con su mejilla aplastada y sus ojos pegados a Sirius, Remus murmuró.- Tu cabello...

El chico levantó una ceja curiosa y cansadamente se pasó una mano por el pelo.- ¿Qué tiene? Oh.

-Es muy... negro. Y brilloso.

Sirius hizo una mueca.- Y polvoriento. Debería tomar una ducha.

Los ojos de Remus se cerraron.- Sí, quizás deberías, ducharse es bueno. Yo debería hacerlo.

-¿Estás seguro de que estás bien? -Preguntó Black, se sentó y se acercó a él con su silla. Se inclinó y estudió la cara de Remus.- Estás balbuceando.

Lupin abrió sus ojos y le sonrió cálidamente.- La que balbucea es mi profesora. Yo no balbuceo. Tus ojos son negros.

-Mis ojos son grises.

-Son humeantes... me gusta tu naríz.

Sirius agarró a Remus por los hombros.- Remus, te estás cayendo.

-Estoy cálido.

-Sí, lo estás, -respiró Sirius mientras intentaba hacer que no se cayera al suelo.- No te duermas. Abre los ojos. Tenemos que estudiar.

-Tú... dios mío, tengo sueño.

-¿Soy tu dios? Gracias, -se rió Sirius y entonces bostezó.- Estoy halgado.

Halagado... algo pasó por la cabeza de Remus, pero lo olvidó.

Bueno, seguramente no era importante.

Parpadeó un par de veces, y se dio cuenta de que Sirius estaba sólo a centímetros de él, sosteniéndolo en la silla para que no se cayera en su regazo.- ¿Por qué estás halagado?

-Evidentemente mis ojos son humeantes. Mira, -se rió Sirius cansadamente.- Son dos luceros.

Remus parpadeó nuevamente e intentó decir algo inteligente, pero no pudo. Entonces murmuró.- Yo...

-No te preocupes, te soltaré -puso al chico medio dormido contra la mesa, lo soltó y se recostó en su propia silla.- No te quiero poner nervioso.

-No estoy nervioso, -murmuró Lupin contra la mesa.- Estoy cansado. Nunca estoy nervioso, bueno... a veces, pero no ahora, -bostezó.- y no contigo.

-Eso es bueno, -asintió Sirius y acercó su silla, para poder recostar su cabeza al lado de la de Remus en la mesa. Una vez que lo hizo su naríz estaba a centímetros de la de Lupin.- Pero incluso si lo estuvieras, no importaría. Creo que eres gracioso cuando te pones nervioso.

Remus abrió los ojos y murmuró,- ¿Dije que tus ojos eran humeantes?

-Sí.

El licántropo apenas pudo reprimir un bostezo.- Es como salido de alguna horrible novela.

Sirius le sonrió.- No fue tan malo.

-No tengo idea de qué me pasa.

-Hay dos explicaciones posibles. Una, tu asombrosamente brillante cerebro está desapareciendo y para cuando termine el día sólo será un fantasma de la mohosa pasa que reside dentro del gigantezco melón de Peter.

-Espero que no sea esa, -dijo Remus cansadamente y cerró sus ojos por un segundo. Podría haberse quedado dormido ahí; la relajante y cálida presencia de Sirius lo habría hecho muy fácil.- Me gusta mi cerebro.

-Bueno, yo también espero que sea la otra, porque nuestras bromas no pueden perder tu inteligencia.

Remus murmuró con los ojos medio cerrados,- ¿Y la segunda?

Black miró alrededor de la sala común, y después de notar que estaban solos, dijo,- Es mejor.

Entonces lentamente se levantó de su silla y suavemente levantó a Remus de la suya, dado que estaba demasiado cansado y desconcertado para resistir cuando Sirius lo abrazó fuertemente. Remus inmediatamente se relajó contra él cuando sintió el calor irradiando de Sirius y se quedó quieto. Casi dormido pero todavía capaz de pararse, agarró el frente de la camisa de Sirius.

-Verás... la segunda explicación posible es, -susurró Black y tembló cuando Remus presionó su media dormida y ruborizada cara contra su garganta.- Es que yo también te gusto.

Remus sabía muchas cosas.

En ese momento sabía que era parcialmente culpa de Sirius que su cerebro no funcionara; sabía- no, estaba seguro de que Sirius lo quería incluso si Lily decía otra cosa, y que si hubiera besado al animago en ese momento, le hubiera devuelto el beso.

Remus sabía que lo que sentía por Sirius era más que solamente una cosa.

Bueno, la cosa sobre la mierda, en realidad se traduciría como trasero "your crazy arse mother", pero no quedaba bien, asi que la cambie a mierda xD Además sirius le dice a james que dice las cosas en una manera "peacocky", o sea, como un pavo real. Yo le mande arrogante porque quedaba mejor.

En la parte de potter que se tambalea es una rima (totter-potter) y sirius en realidad dice "¡una rima!", por eso se distrae y empieza a hablar de potter que se tambalea.

Además quería explicar que cuando sirius le pregunta a remus si ya le gusta, le dice "do you like me yet?" o sea "¿ya te gusto?" Pero cuando se habla de gustar "like" en ingles se puede referir a que alguien te guste o te caiga bien, es por eso que remus dice que a él le gusta como un amigo, es confuso... necesitan otra palabra para eso, creo yo xD

Aprovecho a actualizar ahora como regalo de navidad xD antes de que tenga que salir y este muy ocupada para hacerlo. Así que muchas gracias por los reviews, favoritos, seguir la historia y leer.. nos vemos en el siguiente capi y que pasen lindas fiestas.