Nota de la autora: sábado, 03 de mayo de 2008.
¡Hola!. Aquí estamos con el penúltimo capítulo de "Hermione de día, Hermes de noche". Sí, penúltimo y no último como en un principio pretendí que fuese. Veréis…
Pensé poner el de hoy como la primera parte del diez, pero al terminarlo me di cuenta que bien podría ser otro capítulo más de la historia y por eso he decidido meterlo como tal. Así que el once y último definitivo, lo subiré lo más seguro el próximo fin de semana, puesto que aún no lo he terminado de escribir. Y si el anterior os "tocó la fibra sensible" supongo que éste también lo hará.
¡Y sí, estoy de acuerdo, el Harry del cap anterior fue un imbécil redomado, idiota, mameluco, botarate, subnormal y sobre todo desagradecido!. (Aunque si nos ponemos en su lugar, es entendible que se sintiese fatal respecto a Hermione y luego la despreciara como lo hizo, lo malo es que escogió más que mal las formas de reaccionar y palabras para hacerlo).
Aunque quienes nos hemos leído los libros, sabemos de sobra que eso de "pensar antes de hacer algo" no es el fuerte de Harry Potter. Más bien lo hace al revés. Primero actúa y luego si lo ve necesario, piensa. (Para pensar por todo el trío ya está Hermione). Aunque mayormente reacciona de forma instintiva o impulsiva porque después de todo es un hombre y ellos siempre son mucho más irracionales, impulsivos, instintivos y hasta primitivos, que las mujeres.
Esto es así, y para comprobarlo sólo tenéis que fijaros en alguien cercano a vosotros que sea chico y chica y que estén si es posible, en la misma situación o problema. Veréis como tienen formas de actuar y responder completamente distintas o incluso opuestas. Porque ante todo, los hombres y las mujeres somos absolutamente diferentes entre sí. Tanto en la apariencia física como en nuestra forma de sentir, actuar, comportarnos, pensar o reaccionar.
Advertencia: En una de las escenas de diálogo entre Luna, Andrew y Hermione, tanto la rubia como el Hufflepuff (que en los libros no existe) hablarán con la castaña sobre "el efecto negativo de Harry en ti". Pues bien, una parte de lo que le dirán, es de la letra de Sergio Contreras (Especialista en Hip-Hop, es español, más concretamente, de Huelva) que pertenece a la canción "Te está matando" y que da título al capi. ¿Qué por qué he decidido usar parte de la letra?. Pues porque lo creo conveniente y porque además, describe perfectamente por lo que pasa Hermione y cómo lo ven sus dos mejores amigos. ¿Ok?.
Advertencia 2: Este capítulo pesa cerca de 420 kb y no os exagero. Podéis prepararos snacks, refrescos, cigarrillos (si fumáis como yo) y demás cosas que os apetezcan para disfrutar la lectura. Ya me diréis si queréis, qué os pareció. Un beso fuerte. RAkAoMi. ;-)
Música Recomendada:
- La Banda Sonora de "La Joven del Agua" (Lady in the Water. Compositor: James Newton Howard), también la instrumental (no las canciones Rock) de El Cuervo (The Crow. Compositor: Graeme Revell) y cualquier otra que además de bonita, os transmita sentimientos o sensaciones. Dicho de otra manera, aquella que os ponga "sensibles".
- Si queréis que os recomiende canciones cantadas, apuntad las siguientes: "Te está matando", del genial cantautor español Sergio Contreras. (Lo alucinante de la canción en sí es la versión "oficial", que salió en la Semana Santa de este año 2008 y quien la conozca, reconocerá fácilmente los toques de tambores, palillos y hasta escuchará las voces de los capataces del paso. No falta ni la trompeta. Y la cantante, Sonia López, simplemente es fantástica, hasta canta una saeta en plena canción. Existe otra versión de la misma canción con un piano como instrumento principal. También merece la pena escucharla.)
"Déjame vivir" de "La Mari" y Pau Donés (El cantante de Jarabe de Palo), "Porque me faltas tú", cantada por Beatriz Luengo, de la siempre inimitable e inigualable Malú, las siguientes: "Me quedó grande tu amor", "Sin ti todo anda mal", "Si estoy loca" (también buenísima para que os pongáis en el lugar de Hermione y os hagáis una idea de su desesperación, ya latente en el capítulo anterior cuando quiso suicidarse), y por último también de Malú "En otra parte".
De Falete (un cantante flamenco, que es gay y tiene una voz prodigiosa que domina a voluntad con una facilidad pasmosa) "SOS" (también conocida como "Cansado de dar amor" o "Ganas de dar amor"), y podría seguir, pero creo que el resto de las que queráis meter, debe ser a vuestra opinión. Yo ya os he dado la mía.
Simbología:
- Con guión y letra normal, diálogo de los personajes.
- Con cursiva y comillas o sin ellas, pensamientos internos.
- Con comillas y letra normal, recordartorio de las palabras textuales de algún personaje.
Cap.10. "Te está matando."
Sintiendo que se ahogaba de puro agobio por el cargo de conciencia que tenía al darse cuenta de lo mucho que había hecho sufrir a Hermione, así fue como despertó Harry Potter nada más amanecer.
Él miró a sus compañeros y se percató de que todavía dormían. Algo normal cuando eran las seis de la mañana.
Notó humedad en sus ropas y se dio cuenta que estaba sudando a mares. Parecía que le había caído un diluvio en lo alto.
Pensó que lo mejor sería darse una ducha para refrescarse y de paso vestirse, pues sabía perfectamente que no podría volverse a dormir.
¿Quién lo haría después de que el espíritu de tu madre muerta, se te hubiera aparecido en sueños, llamándote de todo menos bonito y encima te hubiese dado tres bofetadas por "estúpido, desagradecido y sobre todo egoísta"?.
Hasta le había gritado "¡Diste la impresión de no tener corazón, y por primera vez en mi vida, me sentí avergonzada de ti!".
Lo que más claro recordaba era la expresión de sus ojos cuando le dijo lo último. Y al visionarlo de nuevo sintió los suyos inundarse de lágrimas que pronto cayeron por su rostro masculino.
Aún llorando entró en el baño y se metió en la ducha, conforme el agua caía por su piel, Harry James Potter Evans, pensó en muchas cosas, tanto relacionadas con el sueño y todo lo que Lily le había dicho y hecho comprender por medio de él, como en lo que debería hacer para recuperar a Hermione Granger.
Sabía que no le resultaría fácil, sobre todo porque tal y como le había dicho su madre en el sueño..."Cuando el corazón de alguien se rompe, no basta un "lo siento" o "te quiero mucho" para volverlo a componer, sino que hay que ir con cuidado y sobre todo mucho tacto a la hora de tratar a la persona herida por ti, pues de lo contrario, los pedazos se harán minúsculos y ya no habrá forma alguna de unirlos."
"Métete esto en la cabeza, hijo, el corazón de una mujer es lo más frágil que existe y al mismo tiempo lo más fuerte y resistente.
Cuando se siente roto por culpa del desamor o el desprecio mostrado, lo que en su momento fue hermoso se convierte en horrible porque el amor pasa a ser odio y el odio lleva al desprecio y el desprecio a la indiferencia, y así irá evolucionando de manera negativa hasta que llegue un momento en que la persona antes enamorada, ya no se sienta nada por nadie, mucho menos por la otra persona que un día ella creyó querer tanto.
Tú has roto el corazón y alma de tu mejor amiga, quien además, está profundamente enamorada de ti desde hace años.
Si quieres recuperar tanto su corazón, como su alma, junto al sentimiento de la amistad que sentía por ti y por supuesto la confianza que siempre depositó en su mejor amigo, deberás emplear algo más que un "lo siento Hermione" o "perdóname por favor, no quiero perderte, siempre te he querido mucho como amiga".
No te conformes con decirle que la quieres o lo mucho que ella te importa, Harry, demuéstraselo. No sólo un día, sino todos los que puedas necesitar hasta lograr que ella te perdone.
Te va a costar mucho, pero yo sé que lo conseguirás. Después de todo, eres igual de obstinado que tu padre cuando se empeña en algo. Y si él no dejó de intentarlo una y otra vez hasta que yo accedí a salir con él y más tarde ser su pareja, estoy segura de que tú no te detendrás hasta que Hermione vuelva a ser esa chica que tanto confiaba en ti o que siempre te acompañaba a todas partes."
Él recordó también lo que le dijo a su madre y lo que ella le contestó nuevamente.
- ¿Y cómo empiezo a intentar arreglar las cosas?
- Con paciencia, tesón y sobre todo sinceridad.
Hermione debe ver en ti una honestidad absoluta en todo lo que le digas o demuestres. Y lo más importante que debes hacer, es apoyarla siempre, pase lo que pase o lo muy mal que pueda tratarte de aquí en adelante. Recuerda claramente una cosa, Harry, durante los siete años que hace ya os conocisteis, ella no ha dudado jamás de ti y mucho menos ha dejado de estar a tu lado.
Esa mujer te ha demostrado un apoyo incondicional y una lealtad tales, como jamás vi en otra persona distinta a ella. Y si tú quieres recuperarla, lo mejor que puedes hacer es empezar a actuar con ella como ella misma solía hacer contigo. No sólo estando ahí siempre, te necesite o no, sino además diciéndoselo.
Hazme caso, Harry, no dejes que pase un solo día sin decirle a Hermione lo mucho que la quieres, lo muchísimo más que ella te importa y lo poco que te preocupa que ella no quiera verte o estar contigo.
Dile que tú sí estarás con ella aunque te desprecie, porque ante todo la consideras tu mejor amiga y tú nunca abandonas a tus amigos, mucho menos los buenos.
Dile...que te sientes privilegiado de haberla conocido y dejarla entrar en tu vida.
Dile...que te sientes muy orgulloso de ella y también agradecido por lo mucho que ha estado siempre pendiente de ti.
Dile...que crees que es una persona increíble y que no existe otra como ella en todo el mundo.
Dile...cualquier otra cosa que te apetezca y que sea positiva en tu opinión hacia ella. Pero sobre todo...dile que la quieres, eso es lo más importante. ¿Comprendes?
- Sí, mamá. Pero no creo que me crea. Recuerdo lo que me dijo Andrew y siento que tiene razón. Lo mínimo que sentirá Hermione por mí después de lo que le hice delante de todo el colegio, será desprecio. Y yo sé que ella puede ser muy rencorosa cuando quiere y no creo para nada, que me de una oportunidad de pedirle perdón o incluso acercarme a ella para decir "lo siento".
- Probablemente así será, pero pasado un tiempo, la cosa cambiará siempre y cuando tú sigas estando ahí para ella aunque ella no lo quiera.
Las mujeres podemos ser iguales de rencorosas que los hombres, pero somos muchísimo más sensibles y compasivas que ellos. Además, tal y como dice el dicho..."Nunca llueve eternamente". Y seguro que con el tiempo, Hermione dejará de "odiarte" para volver a quererte como antes lo hacía.
- ¿Y será ahí cuando me perdone?
- Claro que sí.
- ¿Y me dará la oportunidad de estar con ella como algo más que un amigo?
- Es posible. ¿Tú lo quieres, Harry, lo sientes sinceramente. Es eso lo que más anhela tu corazón, estar con ella más allá de la simple amistad?
- Sí, es algo que llevo deseando desde hace días, pero no me atrevía a decírselo. Sólo lo sabía Hermes, y resulta que él es en realidad ella, con lo que me encuentro doblemente jodido...
- Créeme hijo, quien peor lo está pasando es Hermione. No sólo por el desprecio que le hiciste sino porque fue delante de todo Hogwarts, y eso sí que es algo más que difícil de perdonar cuanto más de olvidar. ¿Cómo pudiste hacerle algo así, Harry?. ¿Qué fue lo que pasó por tu cabeza para cometer semejante burrada?
- Ira, mucha ira. Y sobre todo desengaño. Yo...me sentí burlado, traicionado y ridiculizado por ella y todo el asunto de Hermes. ¡Confiaba mucho en él y él simplemente no existía en realidad!. ¡Sólo era una fachada de mi mejor amiga!
- Pero ella no lo eligió, simplemente se encontró con la maldición. Fue muy normal que fingiese ser otra persona, sobre todo teniendo en cuenta que no podrá deshacerse de la Mannight hasta que encuentre a su amor verdadero y él se le declare y la bese sin importarle nada su apariencia, tanto la masculina como la femenina. Y si tú te pusieras en su lugar, entenderías que tener dos cuerpos no es nada cómodo cuando ni siquiera sientes como tuyo tu otro aspecto.
- Eso puedo entenderlo, pero aún así me siento muy decepcionado con ella. Hermione sabe que no suelo abrirme a todo el mundo que se relaciona conmigo, y con Hermes lo hice...
- Porque a fin de cuentas era otra parte de tu mejor amiga, hijo. ¿No lo entiendes?. Ella jamás te engañó, sólo te mostró otro aspecto físico, porque tanto su personalidad de Hermes como la de Hermione, seguía siendo la misma. Hasta Luna se dio cuenta de que él era ella...
- ¿Cuándo lo supo?
- El día en que Ginny, Lavender y Parvati intentaron abusar de Hermes.
- ¿Y por qué no me lo dijo?. Se supone que también es mi amiga...
- Le prometió a Hermione guardar su secreto, y por mucho que tú la consideres amiga, ella se siente mucho más de Hermione. Y la fidelidad que siente hacia ella es la misma que tu mejor amiga ha sentido siempre por ti.
Hazme caso, Harry, piensa bien lo que vas a hacer, luego hazlo, y ocurra lo que ocurra no te arrepientas ni digas "lo siento Hermione, yo no quería hacer esto" porque si te echas atrás en algo que supuestamente iba dirigido a ella y tus ganas de recuperarla, probablemente la perderás para siempre. No creo que te de una segunda oportunidad de escucharte para arreglar lo vuestro.
- ¿Te refieres a que se alejará de mí de todas todas?
- Sí hijo. Después de lo que le hiciste delante de todo el colegio, Hermione siente que tiene rotos tanto el alma como el corazón. Ahora sí que cree que da asco, no puede ni mirarse al espejo. Y por si eso fuese poco, hasta quiere morirse. Y de hecho, anoche se tiró por la ventana. Si no se mató fue porque tu padre la salvó a tiempo y la devolvió a su habitación.
- ¿Qué?... ¿Y por qué no se apareció ante mí?
- Porque tú no estabas desesperado, Harry, tu mejor amiga sí.
Hazme caso hijo, piensa muy bien lo que vas a hacer para recuperarla, y no estaría de más tampoco que le dijeras lo mucho que te gusta y le dieses un beso de amor verdadero si al final te das cuenta que no es atracción lo que sientes sino amor.
- Yo no sé aún lo que siento de verdad por ella, pero confieso que lo que menos me apetece es besarla y mucho menos declararle mi amor.
- Teniendo el conflicto emocional que sientes dentro después de todo lo que ha ocurrido, es normal que te sientas así y que no seas capaz de ver más allá. Pero yo te aseguro que con el tiempo lo harás, y tú mismo lo sentirás claramente.
- ¿Y cómo sabré que estoy enamorado?
- Sentirás cosas que jamás antes has sentido y tendrán relación con Hermione y tus deseos hacia ella.
Te verás casado con ella, teniendo una familia, deseando incluso practicar el sexo como una muestra de amor y no "producto de las hormonas", y lo más importante que sentirás será...que si ella no está contigo o incluso si no existiese en el mundo, tu vida no valdría nada y tampoco tendría sentido.
- Entonces...¿Mi existencia y todo lo relacionado con eso, estarán centrados en Hermione?
- Claro, igual que la mía está centrada en tu padre. Confieso que hay veces en que me dan ganas de estrangularle de lo insoportable que me resulta en según qué circunstancias, pero reconozco que sin él no podría ser feliz. Y sin ti por supuesto tampoco...
- Te quiero, mamá.
- Yo también a ti, hijo. Ahora debo irme.
- ¿Volveré a verte?
- En otro sueño.
- Gracias por todo. Dile a papá, que me alegra que rescatase a Hermione.
Reconozco que aún no sé cómo voy a arreglar lo que yo mismo he provocado, pero sí sé que no me rendiré hasta haber conseguido que Hermione vuelva a confiar en mí y sobre todo me quiera.
- Ella jamás ha dejado de hacerlo, Harry. Aunque ahora...no puede centrarse en lo que siente por ti porque antes que su enamoramiento están los otros sentimientos negativos que la hacen sentirse de lo peor.
Tienes dos misiones que cumplir, hijo. Una es arreglar el alma y corazón de Hermione así como su autoestima que actualmente está por los suelos. Y la otra consiste en curarla de su maldición. Después de todo, ella no quería que otro chico distinto a ti, le confesara su amor.
- Entiendo.
- ¿Por lo tanto que harás?
- Hacerte caso en todo lo que me has dicho. Siento que tienes razón.
- Pues claro que la tengo, después de todo yo también soy una mujer y sé perfectamente cómo sentimos. Ahora despierta. Un nuevo día ha empezado, aprovéchalo. Y recuerda, Harry, pase lo que pase, no te rindas con Hermione. Sigue insistiendo en estar ahí aunque ella en apariencia, no lo soporte o intente impedírtelo.
Eres igual de cabezota que tu padre, utiliza ese tesón para hacerle entender a tu mejor amiga, que ocurra lo que ocurra jamás te apartarás de ella.
Lily desapareció y fue entonces cuando Harry abrió los ojos. Sentía el agua correr por su cuerpo y se percató de que aún estaba en la ducha. Después de terminar de enjuagarse, se envolvió en una toalla y regresó a su cama. Cuando agarró lo que se pondría regresó al baño para vestirse sin hacer ruido que pudiesen despertar a sus compañeros, con quienes no tenía gana de cruzar ni una palabra.
Rememorando otra vez las palabras que le dedicó a Hermione la noche anterior, lloró. Tanto por lo culpable que se sentía como por el hecho de que, tal y como le había dicho su madre en el sueño, le había roto el alma y corazón a su mejor amiga. Y sabía que no le iba a resultar nada fácil volverlos a juntar.
Pensó de nuevo en su madre y el sueño, y aunque le dolió que ella le abofetease tres veces nada más presentarse ante él, sentía que se lo había merecido. Porque lo que le hizo a Hermione era muchísimo peor.
Harry notó que la angustia se apoderaba de él pero no quiso dejarla ganar. Y aunque se sentía fatal, al mismo tiempo tenía esperanzas de solucionar las cosas con Hermione.
Y todo gracias a la intervención de su madre. Quien a pesar de lo dura que había sido con él en un principio, también le demostró más tarde que lo quería muchísimo y Harry llegó a la conclusión entonces, que las bofetadas de Lily, más que una forma de maltrato había sido una manera de hacerle reaccionar y que tomase conciencia de lo grave que había sido lo que había hecho.
Tras terminar de ponerse el uniforme, agarró la escoba y salió por la ventana. Poniendo rumbo a la habitación de Hermione.
Tenía unas ganas enormes de entrar y hablar con ella, pero recordó el consejo dado por Lily sobre el hecho de que fuese paciente y decidió hacerle caso.
Aún así, no quiso irse hasta que vio cómo despertaba y salía de la cama para dirigirse al baño.
Un rato después apareció en el dormitorio completamente vestida y peinada. Harry pensó que hasta con el uniforme escolar estaba guapa.
Tras contemplar cómo ella agarraba su mochila, supo que iría a desayunar así que volvió al dormitorio masculino e hizo lo mismo.
A lo largo de la mañana, notó cómo Hermione le ignoraba en todas las clases que compartieron. Así que decidió esperar una ocasión mejor para charlar a solas con ella y de esa manera decirle todo lo que le aconsejó su madre.
Fue imposible, porque ella iba acompañada a todas partes por Luna y Andrew y ellos no le permitían acercarse ni a dos pasos de distancia. Pues cada vez que le veían aproximarse se colocaban delante de la castaña a modo de escudo y sacaban sus varitas como advertencia.
Harry comprendió entonces, que no le resultaría fácil ni mucho menos cómodo, estar a solas con Hermione.
Pensando en lo último se sintió frustrado y sobre todo enfadado.
Al caer la noche, Hermes entró en el Gran Comedor dispuesto a cenar. Aunque ya no lo hizo en la mesa Gryffindor como antes era su costumbre sino que se dirigió directamente a la mesa del profesorado, donde tomó asiento junto a McGonagall, ella quedó a su derecha, teniendo en la izquierda al profesor de Pociones que durante años, la había amargado con sus comentarios ácidos.
Nadie en el colegio lo sabía, pero el hecho de que Hermes ya no cenase ni comiese junto a los estudiantes había sido idea de Minerva, quien se lo había aconsejado para evitarle así futuros disgustos si por casualidad, algún otro miembro del castillo quisiera hacerle daño.
Minerva sabía que la castaña no soportaría otro golpe tan duro como el que le hizo su mejor amigo la noche anterior, y para protegerla lo más posible, le había encargado tanto a Luna como a Andrew, que acompañasen a la Gryffindor a todos los lugares a los que fuese ella aunque ellos no fuesen prefectos ni miembros de su casa.
Ellos por supuesto aceptaron el encargo. Prometiéndole a la directora que nada malo le ocurriría tanto a Hermione como a Hermes, mientras estuviera con los dos.
Los estudiantes por otro lado, se estaban portando bastante bien después de lo sucedido el día antes.
Hermione aún tenía "enemigos", que eran las amigas de Ginny, Lavender y Parvati. Quienes ya no se encontraban en Hogwarts al haber sido expulsadas la misma noche en que la castaña se había tirado por la ventana.
Por supuesto, dichos "enemigos" esperaban la ocasión de poder vengarse, pues consideraban que Hermione "había sido la causa" de la expulsión. Y por muchas ganas que tuvieran de hacerle daño en algún sentido, decidieron esperar un tiempo antes de "mover ficha". Ya que desde lo ocurrido en la "desenmascarización" de Hermes, todo el profesorado estaba más que pendiente de la Gryffindor y eso no facilitaba el poder atacarla.
Acordaron disimular, fingir que "ya no había problemas" al no existir las tres chicas "más populares del castillo". Y cuando todo "hubiese recuperado la normalidad", entonces atacarían, y le darían más de una prueba a Hermione, de que no habían olvidado lo sucedido y mucho menos la habían perdonado por "haberles engañado". Cuando la gran mayoría de amigas de Ginny, Lavender y Parvati, se habían reconocido entre ellas, tiempo atrás, como "admiradoras de Hermes".
Mientras veía a Hermione cenar junto a Minerva y Snape, Harry notó que Severus estaba pendiente cada segundo de la castaña.
Incluso hacía cosas que el moreno no encontraba nada normales en un hombre como él y la actitud de desprecio que siempre le había mostrado al trío.
Ahora, en lugar de desprecio había cortesía, y en vez de gestos desagradables usaba caballerosidad.
El moreno simplemente no podía creer, que el mismo profesor que durante años había hecho llorar más de una vez a Hermione, se pasase toda la cena acercándole el agua, sirviéndole alimentos en su plato e incluso partiéndole carne. Porque hasta eso le hizo.
Lo que Harry no sabía era lo que le llevó a hacerlo, puesto que desde su sitio en la mesa Gryffindor, no podía escuchar lo que tanto él como su mejor amiga, se estaban diciendo.
- ¿Por qué me ha hecho cachitos el filete, señor?
- Porque usted no puede hacerlo, Hermione. Puedo notar que no tiene fuerzas ni para pinchar. Sé que es debido a la gran apatía y tristeza que la inunda desde anoche pero usted no debe mostrarla. Si la gente que la desprecia la ve débil o sufriendo, se alegrarán. Usted no debe darles esa satisfacción. Mucho menos cuando siempre ha sido una mujer admirable en más de un sentido.
- Desde anoche ya no me siento ni mujer. Tampoco hombre. Simplemente no siento nada. Estoy muerta por dentro. Y por más que intento levantar cabeza no puedo...
- No llore...- Dijo él quitándole una lágrima usando la servilleta.- Entiendo que se sienta fatal y bastante deprimida, pero no debe llamar la atención ni siquiera llorando. ¿O es que quiere volver a ser el comentario de todo el castillo?
- No señor...
- Entonces no llore. Saque la dignidad que ha tenido siempre y úsela para tener una cara impasible. Ocurra lo que ocurra usted debe mostrarse ante los demás, no sólo fuerte sino segura de sí misma y más todavía dar la impresión de que no tiene la autoestima hundida.
Piense en la gente que no la quiere, Hermione, y en los que siempre se metían con usted. Ellos sentían rabia cuando veían que por más que intentaban dañarla usted no se venía abajo. Si ahora elige llorar en vez de mostrar orgullo de sí misma como antes hacía, les estará concediendo lo que esperan. ¿Comprende?
- Sí, profesor Snape, pero no puedo evitar sentirme fatal...
- La entiendo. Créame, yo sé bien lo que es sufrir un enorme desengaño. Y aunque es cierto que se tarda en superar, con el tiempo, aprendes a vivir con ello. Hasta que llega un día en que ni siquiera te duele cuando lo recuerdas.
- ¿Y se tarda mucho en llegar a esa fase?. Porque yo no sé si soportaré el mientras tanto...
- No existe un patrón temporal establecido, señorita Granger. Depende de la persona y cómo sea ella por dentro.
- Yo ya ni lo sé, prefiero no mirar en mí. Me asqueo con sólo intentarlo.
- Deje de hablar así, por favor, no es nada propio de usted.
Hermione quiso agarrar el vaso para beber agua, pero se le cayó. A Harry le dio la impresión de que no tenía fuerzas ni para sujetarlo. Y cuando vio cómo se rompía en pedazos al caer al suelo, su primer impulso fue acercarse a la mesa para decirle a su mejor amiga "No pasa nada, sólo es un vaso" al ver cómo ella miraba el objeto destrozado como si fuese algo horrible el no haber podido agarrarlo.
En lugar de ser él quien le habló a ella, fue de nuevo Snape, que sin que Potter le oyera, le dijo a su mejor amiga...
- Tranquila, no pasa nada. Esto le ocurre a cualquiera.
Hermione sólo asintió con la cabeza antes de dejar caer dos lágrimas más. Severus no permitió que siguiera llorando, optó por agarrarla de un brazo, obligarla a levantarse y que le siguiera fuera del Gran Comedor. Donde se encerró con ella en la primera clase que encontró vacía y a su alcance.
Ahí, en la completa oscuridad, la mujer que siempre había sido conocida como "la sabelotodo", "la amiga de Harry y Ron" e incluso "la bruja más inteligente de su edad", rompió a llorar como lo haría una niña pequeña a la que se le ha muerto su mascota.
Y si Harry hubiese estado ahí, se habría quedado pasmado de la impresión al ver cómo el profesor que más había detestado siempre, abrazaba a Hermione y le tocaba el pelo mientras le decía cosas suaves para intentar calmarla.
Hermione no se calmó, más bien lloró a lo bestia durante un buen rato, y cuando Severus pensó que el dolor de ella estaba remitiendo, se dio cuenta que en realidad se había hecho gigantesco. Porque la pena que ella había sentido en un principio pasó a ser angustia, y de nuevo, como le ocurrió la noche anterior cuando Harry le dijo "me das asco", Hermione se quedó sin respiración, y cayó como un tronco cortado.
Sin llamar la atención, Snape caminó hasta la mesa de profesores.
Harry vio cómo le decía algo a McGonagall y contempló además que nada más levantarse ella, dijo algo a sus compañeros y compañeras y de repente, no quedaba un solo profesor en el Gran Comedor. Pues todos salieron detrás de la directora.
Potter nunca fue muy despierto, pero estúpido tampoco. Tenía la suficiente intuición y percepción como para sospechar que algo le había ocurrido a Hermione.
Él no quería llamar la atención, así que se limitó a dejar la estancia un poco después de que lo hicieran los profesores y las profesoras.
Al igual que hizo la noche anterior, usó el accio para convocar su capa invisible, pero no se conformó con eso, porque también atrajo el mapa del merodeador.
Pronto encontró a todo el profesorado en el aula de Flichwick, y no le extrañó nada, ver el nombre y apellido de su mejor amiga, junto a ellos.
Cuando entró sin hacer ruido gracias al Silencio y el Alohomora, se encontró con una estampa que en su vida había visto.
Hermione estaba en el suelo, tumbada bocarriba mientras la señora Pomfrey usaba su magia curativa para hacerla volver en sí.
Los profesores y las profesoras del colegio, musitaban cosas por lo bajo, y sus ojos, miraban con sincera preocupación el cuerpo aún inconsciente de la castaña.
Entonces, la voz de Minerva se escuchó claramente en la estancia.
- Esto va mal, muy mal. Y ni siquiera puedo imaginar cuál será la siguiente reacción en Hermione.
- Y todo por culpa de Potter.- Dijo Snape con claro desprecio en su voz, cosa que no extrañó al invisible Harry.- Si no fuese por él y todo lo que le dijo, su mejor amiga no estaría así. Debemos hacer algo...no podemos permitir que Hermione siga como está. Ni siquiera puede partir la carne, no tiene ánimo ni para usar el cuchillo. Se está dejando morir lentamente, y desde luego, no lo permitiré.
- ¿Morir?.- Pensó Harry alarmado.- No, no puede ser verdad. Él exagera, como siempre.
- No lo pintes tan mal, Severus.- Dijo la señora Pince.- Aún no ha entrado en esa fase. Pero sí es verdad que si continúa pasando el tiempo y su estado depresivo no decrece, podríamos perderla para siempre.
- Ya sea volviéndose loca por culpa de la desesperación o simplemente dejándose morir como él ha dicho.- Opinó Poppy todavía aplicando en Hermione remedios curativos.- Porque desde luego, no es el primer caso ni único, con el que me encuentro.
- Sí...- Dijo Hagrid.- Al igual que el amor puede ser milagroso, el desamor y la tristeza que conlleva puede terminar con las ganas de vivir de cualquier persona, incluso de los animales. He visto machos dejar de comer por la pura apatía de haber perdido a la hembra. Y si los animales son capaces de llegar a eso por no tener a su pareja, es muy posible que también le ocurra a Hermione.
Después de todo, ella está muy enamorada de Harry. Lo sé desde hace años. La misma Hermione me lo dijo en secreto un día.
Lo único que espero, es que él sea capaz de abrir los ojos y hacer algo para recuperar a su mejor amiga. Quizás si le demuestra a ella, que le importa, y que todo lo que le dijo no lo sintió de verdad sino sólo por culpa de la rabia...Hermione reaccionará para bien.
- ¿Por ejemplo pegando a Potter?.- Cuestionó Snape con ironía.- Porque desde luego, yo lo haría.- Entonces miró a Minerva.- ¿Me harías un favor?
- Claro, Severus. ¿De qué se trata?
- Olvídate por una vez, de esa norma que prohíbe a los profesores castigar a los estudiantes tanto con magia como con fuerza física. Y permíteme buscar a ese imbécil que James tuvo por hijo, y dejarle bien claro que no se atreva a volver a acercarse a Hermione sino es para pedirle disculpas y además suplicarle el perdón.
- No puedo hacerlo.- Dijo la directora.- Además, tú sabes tan bien como yo que Harry no odia realmente a Hermione, y mucho menos le da asco. Él es igual que su padre en ese aspecto. Cuando se enfada dice las cosas sin pensar en el daño que pueden hacer, pero no las dice sabiendo realmente las consecuencias que pueden tener.
- Razón de más para que alguien adulto se lo haga comprender.
- Entonces lo haré yo, Severus, pero tú no. Sé de sobras que nunca has soportado su presencia y mucho menos verle. Los dos sabemos por qué y aquí no voy a decirlo. Lo que sí añadiré es que tú eres el menos indicado para hacerle ver a Potter, lo más que grave que ha sido lo que él ha provocado en su mejor amiga.
- Si por lo que sea termina muriéndose...- Añadió de nuevo el profesor de pociones.- Porque efectivamente se vuelva apática y ya no quiera ni comer...Te juro Minerva que olvidaré que soy profesor y me encargaré personalmente de darle a Harry Potter más de una muestra clara de "lo bien" que pienso de él.
No toleraré que cause la muerte física de su mejor amiga, ya la mató verbalmente anoche, por demasía. Y después de todo lo que ha hecho ella siempre por él, Hermione no se merecía recibir un rechazo semejante.
- Claro que no.- Dijo la señora Sprout.- Pero los hombres siempre son más insensibles que las mujeres, y además impulsivos cuando no irreflexivos. Aunque también son capaces de recapacitar si se toman la molestia de hacerlo, y yo creo firmemente que Harry se comerá la cabeza bastante hasta conseguir recuperar a Hermione. Después de todo, es la mujer más importante que tiene en su vida. No creo que quiera perderla y mucho menos por su propia culpa.
- No...- Añadió el moreno en su cabeza.- Por supuesto que no.
- Sobre todo teniendo en cuenta que ya ha perdido a muchísima gente querida por él.- Dijo McGonagall.- Primero sus padres, luego Sirius, posteriormente a Dumbledore, y aunque Ron siga vivo tampoco está con él, y todos sabemos de sobras que Harry siempre le consideró su mejor amigo. Aunque seguro, que hoy por hoy le da igual los antiguos lazos que podrían unirles.
- Sin embargo...por Hermione siente algo más que simples lazos. Lo irónico del asunto es que aún no se ha dado cuenta. Pero cuando lo haga, veréis cómo hace lo que sea, porque ella no se aparte de su lado.
- Eso contando con que siga viva.- Dijo Snape otra vez.- Y mucho me temo que al paso que va, no tardará demasiado en terminar muerta.
Su estado no consiste simplemente en una depresión por lo que le hizo su mejor amigo delante de todo el colegio sino que es mucho más grave que una simple "decepción."
Hermione ha entrado en una fase apática, ni siquiera es capaz de agarrar un cuchillo para partirse un filete. No puede ni sujetar un vaso, es como si no conociese el movimiento para hacerlo.
Tú no lo viste, Minerva, porque estabas hablando con Hagrid. Pero en la cena, intentó beber agua y al poco de poner sus dedos en el cristal el objeto se le escapó de la mano y se hizo añicos contra el suelo.
Ella se quedó mirando el vaso como si el simple hecho de que se hubiera roto hubiera sido un crimen horrible. ¿Entendéis por dónde voy?.- Preguntó mirando a todos los presentes.
- Sí.- Contestaron a la vez.
- Por lo tanto, haceros a la idea de lo grave que es la situación.
La señorita Granger no se siente ni persona, en la cena me lo dijo. Comentó que no se gustaba ni como chica o chico.
Por experiencia sé lo que es no sentir aprecio por ti mismo y desde luego que los demás te rechacen no ayuda nada a que te sientas mejor. Mucho menos sirve si el mayor rechazo viene por parte de alguien a quien tú quieres sinceramente y del cuál además, estás enamorado.
Cuando Lily eligió a James...creí que moriría. Recuerdo perfectamente lo mucho que me dolió escucharla decir que sólo me veía como un amigo. Y si antes no había sido un chico alegre o despreocupado, el comprender que jamás la conseguiría terminó de matarme.
Confieso que ya han pasado años desde aquello y que he podido superarlo, pero aún al pensar en ella me duele, y cuando veo a su hijo y le miro a los ojos...sigo viéndola a través de ellos. Y en cierto sentido es como si ella me contemplara por medio de esas esmeraldas que tanto me gustaron siempre.
Por eso, entre otras razones, es que no soporto a Harry Potter.
- Oh, Severus...- Dijo Pince mirándole con compasión.- Ahora entiendo por qué no te gusto. Sigues enamorado de Lily...
Él no contestó, sólo agachó la mirada, y Harry, por primera vez en su vida, sintió respeto por el profesor de pociones. Y sobre todo lástima. Porque ya no tenía ninguna duda del motivo por el cuál Snape no podía soportarle.
Potter era el producto del amor de la única mujer que había amado, una que además fue su única amiga en el colegio, y una, que optó por estar con un chico que siempre le había odiado y hecho sufrir a causa de las numerosas bromas pesadas y burlas, que él tuvo que padecer sólo porque James quisiera lucirse o hacerse el gracioso delante de sus amigos. Quienes además colaboraban activamente en aquellas "gracias".
Por segunda vez desde hacía años, Harry sintió vergüenza de su padre, y al mismo tiempo admiración por su madre. Pues sólo gracias a ella, él había cambiado para mejor.
Y mientras le daba vueltas a todo eso, escuchó cómo otro miembro del profesorado volvía a opinar sobre Hermione.
- Necesito llevarla a la enfermería.- Dijo la señora Pomfrey mirando con preocupación a los demás.- Por más magia revitalizante que le aplico no consigo hacer que vuelva en sí.
Sé que no quieres perderla de vista, Minerva, pero si me acompañas a mi lugar de trabajo, podrás continuar observándola. Allí tengo todos mis remedios, si le aplico algunos puede que consigamos algo.
- De acuerdo Poppy, vámonos.
Snape fue el primero en acercarse a la castaña, cogerla en brazos y salir con ella fuera de la clase de Flickwick.
Los demás, le siguieron de cerca, sin dar explicaciones a los pocos estudiantes que se encontraron por el camino.
Harry los seguía también, aún oculto por la invisibilidad de su capa. Y después de ver cómo Madame Pomfrey conseguía reanimar a Hermione con una poción, se quedó más tranquilo.
Pues él también estaba muy preocupado por su mejor amiga. Una que estaba pálida y que no tenía fuerzas ni para hablar demasiado.
- Gracias por cuidar de mí.- Fue lo único que salió de sus labios antes de volver a quedar inconsciente.
- ¡Poppy, haz algo!- Dijo la directora, pero la enfermera no quiso dejarse dominar por el pánico.
- Tranquila, Minerva.- Comentó con voz suave.- Que Hermione se duerma es normal, la poción puede causarle ese efecto secundario. Y creo que el sueño involuntario puede hacerle mucho bien. A lo mejor cuando despierte se siente descansada y eso le hará animarse un poquito.
- Lo dudo mucho.- Dijo Snape.- Cuando alguien se deprime no existe manera alguna de que él o ella se sienta animado hasta que se dice así mismo "voy a superar ésto y seguir adelante."
Hermione tendrá que auto-convencerse de eso si quiere seguir con su vida.- Entonces miró a la directora.- ¿De verdad que no puedo buscar a Potter y darle una paliza?
- No. Además, en cierto sentido ya se la están dando.
- ¿Quiénes?
- Todos los que despreciaron a su mejor amiga, luego él mismo y por último las reacciones que tuvieron Luna y Andrew con él anoche, sobre todo la de Luna. Aún me asombra cómo defendió a Hermione, enfrentándose ella sola a esas tres desgraciadas que por fortuna ya no están en el colegio.
Creo que la señorita Granger tiene muchísima suerte de tener una amiga tan buena, leal y fiel como ella, aunque lo que más me asombra es saber lo mucho que quiere Luna a Hermione.
- A mí no me pilla de nuevo.- Dijo Flichkwick.- Recuerda que soy el jefe de su casa y suelo tener una relación cercana con mis estudiantes. Luna siempre ha confiado mucho en mí, me contaba todo lo que le apetecía. Y desde hace años sé que ella siempre ha sentido una fascinación especial, sin ser dañina, por el trío de Gryffindor. Sobre todo hacia Harry y Hermione.
Y ya que la señorita Granger aceptó ser su amiga, no me resulta raro o atípico que Luna defienda a Hermione "a capa y espada" y mucho menos me asombra de que la quiera.
Es normal que sienta amor amistoso por ella. Después de todo, Granger ha sido la única mujer de todo el castillo, en aceptar a Luna y además darle cariño.
- Sí, estoy de acuerdo con tu razonamiento.- Dijo Sprout.- Pero no olvidemos que yo también tengo un alumno que adora a esta chica aquí presente.
Andrew Federline también ha sido, como Luna, alguien muy rechazado por el resto de estudiantes o compañeros de casa. Y de las pocas personas que se atrevieron a tratarle, Hermione ha sido la única en no "perderle el interés" con el tiempo.
Según me dijo él mismo un día..."Cuando estoy con ella no me siento raro o rechazado, sino alguien tan normal como se pueda sentir un chico heterosexual."
- A mí también me lo dijo anoche.-Apuntó Harry en su cabeza.- Y creo que debo recuperar no sólo la relación con Hermione sino también con Luna y por último Andrew.
Cierto es que antes no solía juntarme con él pero desde luego, si él quiere a mi mejor amiga tanto como me aseguró anoche, deseo tenerle por amigo también.
Sé perfectamente que es una buena persona. Y después de lo que me sucedió con Hermes cuando yo no sabía que en realidad era Hermione...admito que ya me da igual el tema de la homosexualidad. Tampoco es que sea tan raro, son personas corrientes...simplemente tienen gustos distintos. Aunque quizás, ellos sean los que se consideren normales y vean raros a los demás que somos heterosexuales...
Bueno, me da igual como sean, lo que piensen o sientan, lo único que sé es que quiero ser amigo tanto de Luna como de Andrew, y haré todo lo que se me ocurra para conseguirlo.
- Deberíamos irnos.- Dijo la señora Hooch sacando a Harry de sus pensamientos.- Sabemos que Hermione ya está bien y el esperar aquí sin motivo no lo veo necesario.
Estoy segura que cuando despierte será de día y yo al menos tengo que dormir algo. Mañana hay partido. ¿Recordáis?
- Sí.- Dijo Hagrid.- ¿Qué tal si lo cancelamos?
- No.- Respondió Minerva.- Haciendo eso los jóvenes harán preguntas y al final tendremos que decir la verdad, que estamos más centrados en Hermione que en su deporte favorito.
Y es probable que haya a quien le siente mal el no ver o jugar el partido y entonces le coja más manía a Hermione porque seguro que la culpará de una decisión que no depende realmente de ella.
Pero teniendo en cuenta que incluso todo el mundo vio anoche, cómo su mejor amigo la rechazaba y despreciaba, por mucho que algunos estudiantes hayan venido a preguntarme cómo está ella, sigue existiendo gente que no la soporta de ninguna manera. Y esa gente se cebará en los comentarios maliciosos contra Hermione si cancelamos el partido, por lo tanto, no lo haremos.
Hogwarts seguirá a un ritmo normal con todo lo que tenga establecido de antemano para el curso escolar. Y nosotros...seguiremos cumpliendo con nuestra obligación de profesores y profesoras hasta que todos los estudiantes de séptimo se hayan graduado, incluyendo la propia Hermione.
Supongo que después, cuando ella ya no esté en el colegio y el tiempo haya pasado...nadie se acordará del día de ayer y tampoco de las consecuencias que ha tenido y seguirá teniendo en la señorita Granger.
- Esperemos que así sea.- Dijo Hagrid.- Lo que menos necesita ella es pasarse el resto de su vida encontrándose con gente que no quiere olvidar lo que ocurrió con Hermes y posteriormente con Harry. Sé que está mal lo que voy a decir pero...yo también tengo ganas de pegarle por haber sido tan cruel...
Y sé que no sería normal en mí querer dañar a ese chico que ha estado conmigo desde que era un niñito de once años. Pero todos sabéis que la amistad y lealtad es muy importante para mí. Harry no la tuvo anoche con Hermione, y yo quiero hacérselo pagar, pero estoy de acuerdo con lo que Minerva le dijo a Severus. Ella será la indicada para hacerlo. Después de todo, es la jefa de su casa, y como tal, tiene la obligación de castigar a cualquier estudiante que se porte mal.
- Lo que hizo Potter no puede considerarse simplemente como "mal".- Comentó Snape.- Más bien "imperdonable". Y si la señorita Granger no remonta y mejora de aquí a un tiempo...yo también abandonaré el colegio para ir derechito a Azkaban. Porque pienso cargarme a ese chico con mis propias manos.
- Me asombra oírte tan preocupado y protector con Hermione cuando siempre has dado la impresión de no soportar su presencia.- Dijo la señora Hooch.- Pero también sé que no se debe a algo atípico como que ella te guste y cosas por el estilo. Creo más bien, que estás volcado en ella porque no quieres que sufra lo que tú en tu época de estudiante.
- Sí.- Añadió Pince.- Yo también lo creo, Seve. Por primera vez en años has visto una situación que tú mismo pasaste y por lo tanto puedes ayudar a superar. Espero que la señorita Granger se deje guiar por ti y haga caso de todos los consejos que puedas darle. Quizás así pueda salir del estado tan anormal en el que se encuentra actualmente.
- Gracias, Emily.- Dijo él con la seriedad que tanto le caracterizaba.- Yo también espero que ella mejore. Y ahora...me marcho, he de preparar una poción para la clase de mañana.
- ¿Puedo acompañarte?.- Se ofreció ella moviéndole las pestañas de manera coqueta.
- No. Sólo me distraerías y para esta poción necesito la máxima concentración. Es mortal si se hace mal...
- ¡Oh!.- Pronunció la encargada de la biblioteca sonriendo estúpidamente.- ¿Yo sería distracción para ti?. ¡Eso es porque en realidad no te soy indiferente!
- Sí, Emily, me eres tan indiferente como el hecho de que Potter sea capaz de hacer una de mis pociones sin ayuda. Bueno, eso sí me sorprendería. Pero vamos, la cuestión es que ni aunque te pusieras en traje de baño y te presentases así en mi habitación, me causarías efecto.
- ¡Espera a que lo intente!. ¡Gracias por la idea!.- Animada como estaba, se puso de puntillas y le dio un beso en los labios la mar de apasionado. Severus no tardó ni tres segundos en apartarla.
- No vuelvas a hacer eso, jamás.- Dijo con acidez.- Por última vez, Emily Pince, tú no eres la mujer que a mí me interesa. Acéptalo y déjame tranquilo. O la próxima vez que te atrevas a besarme, te convertiré en gusarajo y luego te meteré en un tarro a prueba de magia.
- ¿En serio, serías capaz de hacerlo?
Él la miró a los ojos y le dijo a sólo milímetros de su rostro...
- Puedes estar segura.
- Oh...- Añadió ella mirando al suelo con expresión triste.- Siento haberte molestado. No volveré a hacerlo, lo prometo.
- Menos mal...- Dijo Sprout.- Por fin lo ha entendido, y sólo le ha costado siete años...
- Bueno...- Apuntó Snape acercándose a la puerta.- Tal y como dice el dicho..."Más vale tarde que nunca".- Y con la misma se marchó, dejando al resto del profesorado aún pendiente de Hermione y Minerva.
- Tanto Hooch como Snape tienen razón.- Dijo la directora.- Debemos volver a nuestras propias obligaciones. Mañana vendré a ver cómo está Hermione. ¿De acuerdo Poppy?.- Preguntó mirando a la enfermera.
- Como tú quieras, Minerva. Que pases una buena noche. Y también os la deseo a los demás.
- Hasta mañana.- Dijeron todos antes de abrir la puerta y desaparecer de la enfermería dejando solas tanto a Pomfrey como a Hermione, quien bajo su apariencia y cuerpo de Hermes, aún estaba inconsciente por culpa del sueño que le había provocado la poción.
Poppy se quedó un rato más con ella, por si despertaba, pero al ver que no sería así, se fue a su propia cama y se acostó esperando el nuevo día.
Una vez solo con Hermione, y aún oculto de la vista gracias a su capa invisible, Harry se tumbó de lado y la llamó con suavidad.
Ella no abrió los ojos, pero respondió a su voz, aún estando dormida.
Él le habló bajo para no ser oído por la señora Pomfrey, quien descansaba en una sala contigua a la de las camas.
- Hermione...soy yo. ¿Me escuchas?
- Sí...
- Quiero pedirte perdón por lo que te hice anoche. Sé que estuvo muy mal, pero no lo hice con intención de hacerte daño. Sólo...me dejé llevar por la rabia, pero de verdad...te lo juro...lo último que se me pasaría por la cabeza sería dañarte en algún sentido. Tú siempre has sido muy importante para mí...y aún lo eres aunque te hayas pasado el día ignorándome.
- ¿Y qué esperabas que hiciera sino, comerte a besos?. Tú no me quieres...
- Te equivocas, sí que lo hago. Al menos como amiga. Pero confieso que me atraes mucho desde hace algún tiempo y...no me importaría salir contigo como algo más que un simple amigo...
- Pues yo no quiero ser sólo una aventura ocasional, Harry, sino la mujer con la que pasarás el resto de tu vida. Pero ya no tiene caso que lo desee cuando tú me demostraste delante de todo el colegio, que te daba asco.
Una lágrima bajó por sus ojos cerrados, y Harry sintió que algo se rompía en su interior al verla llorar pese a estar dormida.
- Eso no es cierto...- Dijo él aún usando el tono bajo.- Jamás me has dado asco. Pero cuando vi lo de Hermes yo...me sentí fatal, y tan furioso y decepcionado que no pude dominar la rabia. Por eso te dije todas esas cosas horribles.
- Lo entiendo...pero no puedo perdonarte, Harry, me has roto el corazón, y puede que hasta el alma.
- Ya lo sé...- Añadió él notando cómo una lágrima bajaba por su rostro masculino.- Y lo siento...
- Sentirlo no basta, Harry. Si de verdad te importo algo demuéstramelo. De otra manera no harás que vuelva a confiar en ti y mucho menos perdonarte.
Ahora mismo lo que más siento por ti es tristeza y decepción. Yo te creía un verdadero amigo, alguien que me aceptaba tal y como yo era, pero tú...anoche dejaste bien claro a todo el mundo que no te importo nada y que para ti es más importante el hecho de que te engañé con otra apariencia que el que lo hiciera siendo tu mejor amiga.
Lo más curioso de todo, es que incluso bajo mi aspecto de Hermes, mi personalidad de Hermione seguía estando ahí, y tú ni lo notabas. Sólo veías un hombre, y encima te sentías atraído por él. Y sé...que eso te ha debido trastocar bastante. Pero no me digas que te oculté quién era porque no es verdad.
Cuando tú estabas borracho me viste cambiar a Hermes, pero no lo recuerdas. Y ahí fue cuando te confesé el amor que sentía por ti, pero tampoco lo recuerdas. Y cuando otra noche te besé bajo mi apariencia de chico, tú no me lo impediste aunque sí te molestó. Y por último, la vez en que nos besamos contra la pared de piedra, yo también era chico y tú correspondiste deseoso de hacerlo.
Ahí seguía siendo yo y no Hermes, quien no sólo te besaba sino además volvió a decir que te amaba, y tú volviste a quedarte callado. Y sólo te preocupaba que yo no contara lo que había sucedido siendo los dos hombres.
¿Y ahora me pides perdón y me dices que estás arrepentido de haberme repudiado delante de todo el castillo?. Pues yo no sé qué es peor, que tú la cagues y digas lo siento, o que yo siga enamorada de ti después de todo lo que me has hecho.
- ¿De...De verdad, aún me amas?
- Sí, pero no te quiero cerca de mí ni a dos pasos de distancia. Necesito olvidarte, Harry, al menos durante un tiempo.
- ¿Y luego, me darás la oportunidad de recuperarte?
- No lo sé...aún me duele pensar en ti.
- Hermione...- Dijo sorbiendo más lágrimas.- Sé que es imperdonable lo que te hice, pero por favor, hazlo, perdóname. Si no es hoy lo entiendo, pero no me digas que no existe manera de que volvamos a estar juntos ni como amigos, porque entonces serás tú la que me mate.
Ella no respondió esa vez, Harry pensó que se había dormido, pero de repente, sus ojos marrones se abrieron y enfocaron los verdes de él, quien se encontraba de cara a ella.
Él se quitó la capa, y así se aseguró de que ella le viera.
- Qué sueño más extraño...- Dijo su mejor amiga aún con los ojos llorosos.- Recuerdo claramente cómo me desmayé estando con Snape, y que la señora Pomfrey me hizo beber algo que me dejó dormida de repente. Por lo tanto, debo estar soñando. Sólo así se explica que pueda verte y hablar contigo cuando sé de sobras que el verdadero Harry no quiere ni acercárseme. Anoche me lo dejó clarísimo.
Si él estuviera aquí de verdad, lo más probable sería que me pidiera más explicaciones de por qué le oculté lo de Hermes. Pero yo no podría dárselas, porque sólo tengo una, la verdad, y él lo sabe. Igual que la conoce Luna y hasta Andrew. Ahora también el resto del colegio que vio mi transformación gracias al Lumus Solem de Ginny.
Yo pensé que Harry haría algo para hacérselo pagar, pero no hizo nada, porque en realidad, eso es lo que siente por mí, nada de nada.
- No es verdad...- Dijo él retirándole más lágrimas que seguían cayendo.- Sí que siento muchísimas cosas por ti. Aunque no sé si la que tú necesitas para curarte de la maldición.
- Ya me da igual, de todas maneras es imposible que pueda curarme. No existe en el castillo ni un solo chico interesado en mí, y tampoco quiero que haya muchos, sólo deseo estar con uno, pero ese uno me despreció delante de todo el colegio, y por más que lo intento no puedo perdonárselo. No puedo...
- No llores más, te lo suplico, me hace daño verte sufrir tanto, sobre todo por mi culpa...
- De la tuya no, del verdadero Harry. Tú eres otro que forma parte de un sueño...
- No Hermione, soy el de carne y hueso. Y quiero que sepas que te quiero, y que haré lo que sea necesario hasta haber conseguido recuperarte.
- Nadie puede recuperarme, ni siquiera yo puedo, la que fui antes no existe, dejó de hacerlo cuando Harry le gritó que ella ya no existía para él.
- ¡Lo siento!.- Pronunció abrazándola fuerte.- ¡De verdad que lo siento!
- Yo también, sobre todo porque ya no siento nada, ni siquiera apetito...
- Eso sí que no, Hermione.- Añadió Harry mirándola alarmado.- No debes abandonarte como lo estás haciendo. Puedo aceptar que no quieras estar conmigo, pero no te abandones hasta morir.
- No lo entiendes Harry...Yo ya estoy muerta.
- No...No es verdad, estás viva...
- Y dormida.
- No Hermione, estás tan despierta como yo.
- No es cierto...
- Sí que lo es...
- No...
- ¿Por qué no lo crees?
- Porque si fuese verdad, sería imposible que el verdadero Harry estuviese aquí. Ni siquiera las pocas veces en que tuve fiebre y me quedé en la enfermería, vino a verme. ¿Por qué ahora sí lo haría si por fuera estoy sana?
- Por dentro no, y yo lo sé. Todo se debe a lo que te hice anoche, por eso he venido a verte, y te prometo, aquí y ahora, que no dejarás de verme ninguno de los días y meses que aún nos quedan para terminar Hogwarts. Ni siquiera lo harás después del colegio.
Voy a estar contigo, Hermione, aunque tú no quieras.
Me convertiré en tu sombra, te seguiré a todas partes, me importa poco que Luna y Andrew no me permitan acercarme a ti. Ellos no pueden controlarte las 24 horas y tampoco meterse en tu habitación. Pero yo sí, ya lo hice una vez. Y por poco me abres la cabeza con la mesita de noche. Pero a mí no me importó, porque sabía que reaccionaste así debido a lo mucho que te importo.
- Aún me importas, Harry, pero he decidido ignorarte tanto como dijo que haría conmigo el verdadero Harry.
- Hermione...de verdad, yo soy el verdadero Harry.
- No, no lo eres. Sólo una bonita alucinación producida por el sueño. Y si realmente fueses el Harry de carne y hueso, harías algo para demostrarme que no sólo estás arrepentido son además que te importo.
- Y qué podría hacer...
- Tú sabrás...
- Tengo una idea pero no sé si te sentará bien.
- Prueba.
Harry pensó que sólo funcionaría algo que no había hecho con ella siendo chica, salvo la vez que ganó aquel partido.
Pensando que quizás eso le sirviese a Hermione para creerle, tomó valor y lo repitió.
Él la besó en los labios, lenta y suavemente, y ella lo aceptó aunque no lo devolvió y cuando él se apartó, la vio sonreír durante unos segundos hasta volver a ponerse seria.
- No ha estado mal, pero aún no creo que seas tú de verdad.
- Entonces haré otra cosa que antes no me atrevía.
- ¿Y qué es?
- Decirte lo mucho que me gustas.
- Oh, acabas de hacerlo.
- Pues lo repetiré. Me gustas mucho, Hermione, desde hace tiempo. Y aunque tú ahora estés muy dolida conmigo, conseguiré que vuelvas a confiar en mí y también que quieras estar a mi lado como siempre estuviste, desde que te conocí y nos hicimos los mejores amigos.
Aunque quiero dejarte clara una cosa, yo...no quiero ser sólo tu amigo, más bien tu novio. Y me da igual lo difícil que me lo pongas hasta lograr que aceptes mi compañía o lo mucho que me hagas sufrir para hacerme pagar lo que te dije delante de todo el mundo.
Sé que me merezco el peor de los castigos que quieras imponerme. Y lo aceptaré. Aunque pueda dolerme, será algo que vendrá de ti. Y eso es lo único que contará para mí.
- Estás loco...
- Mucho, sólo por ti.
Él la besó otra vez, y cuando se apartó, ella cerró los ojos sonriendo y pronunciando suavemente...
- Buenas noches, Harry.
- Buenas noches, Hermione.
- Ha sido un bonito sueño, gracias...
- De nada, pero todo esto es real, muy real. Y mi promesa también lo es. No descansaré hasta conseguirte de nuevo, y ni todas las Lunas, o Andrews del mundo, me lo impedirán.
- Sí...-Dijo a punto de dormirse.- Ha sido bonito, muy...bonito...
Él le dio otro beso, al retirarse, supo que estaba profundamente dormida.
Se quedó un rato más con ella y luego abandonó la enfermería poniendo rumbo al dormitorio de los chicos de séptimo, donde se acostó en cuanto se puso el pijama.
Al igual que la noche anterior, nadie le molestó, porque todos dormían.
Antes de cerrar los ojos, pensó en lo que le había prometido a Hermione, y se dijo así mismo que lo haría realidad por muy duro que le pudiese resultar. Y después de todo lo ocurrido, visto y oído bajo su capa de invisibilidad, Harry sintió que no sólo sería duro sino además casi imposible. Pues tal y como le había dicho su madre, en el sueño de la noche anterior, debería ir con cuidado y sobre todo paciencia, hasta poder recuperar a Hermione.
Los días siguientes que pasaron a la noche en que él la repudió, no fueron mejores para la castaña.
Tal y como había dicho Snape, se había vuelto completamente apática. Por no hacer, no entregaba ni los deberes, y eso sí que era alarmante en alguien como Hermione.
Luna y Andrew se mantenían a su lado constantemente, no la dejaban sola jamás, excepto a la hora de dormir.
Respecto a Harry, había cumplido lo que le dijo en la enfermería, se había convertido en su sombra, la seguía a todas partes, incluso bajo su capa de invisibilidad.
Cuando era visible, ella le ignoraba, ni siquiera le miraba aunque él se situase frente a sus narices.
Harry podía ver claramente cómo los ojos marrones de su mejor amiga siempre miraban más allá de donde estaba él.
Había probado de todo para atraer su atención, tanto normal como estúpido, pero ni con algo ridículo que pudiese provocar que ella se riese de él, lograba que Hermione le respondiera.
Ella había cumplido lo que dijo que haría, ignorarle tanto como si nunca hubiese existido.
Lo único bueno que había hecho Hermione desde su intento de suicidio, fue no volver a repetirlo. Pero ni con esas McGonagall estaba tranquila.
Veía día a día, semana tras semana y mes a mes, cómo su alumna favorita y amiga personal, se iba apagando tan lentamente como una vela que se consume poco a poco.
Eso era precisamente lo que le ocurría, se estaba dejando consumir. Era alguien viva de cuerpo presente, pero con la mente y sentimientos en otra parte.
Incluso ella misma dudaba de que los tuviera.
Luna y Andrew estaban desesperados, no sabían qué más hacer para intentar alegrarla o sacarle una sola sonrisa, porque ya ni eso hacía.
Para ellos, la Hermione de antaño que siempre conocieron, quisieron y admiraron, había desaparecido. Y todo por culpa del rechazo público que le hizo en su día, su mejor amigo.
Uno que no quería rendirse pese a que todos sus intentos de lograr que ella le mirase, no le dieran resultado.
Justo la mañana en que se cumplían tres meses desde lo de Hermes en el Gran Comedor, ocurrió algo que alertó a todos los presentes que estaban en la clase de Pociones.
Hermione perdió el conocimiento justo después de entregar su poción. Harry fue el primero en agacharse para intentar reanimarla, pero Snape le detuvo con un grito potente que provocó más de un "Oh" sorprendido en sus alumnos Slytherin.
- ¡Ni lo intente, Potter, no le quiero cerca de ella ni a dos pasos de distancia. Con lo que le hizo en su día delante de todo Hogwarts, fue suficiente!
- Pero Señor...- dijo con humildad.- Es mi mejor amiga, y me preocupa...
- ¡Usted sólo se preocupa de sí mismo. Y ahora apártese, tengo que cogerla en brazos y llevarla a la enfermería. Y no se atreva a seguirme o le hechizaré!
Sabiendo que si replicaba sería peor, Harry cumplió la orden. No les siguió de manera visible, pero sí bajo su capa de invisibilidad. A la que invocó en cuanto abandonó el aula poco después de que lo hiciera Severus.
Cuando llegó, se encontró en la habitación de las camas, tanto a Snape, como a Luna y Andrew, que miraban preocupados cómo Poppy examinaba a Hermione.
- ¿Está bien?.- Quiso saber el chico Hufflepuff.
- No, pero viva sí.- Respondió la señora Pomfrey.- He de anunciarles que la señorita Granger padece de un caso grave de Anemia. Necesitará de toda la ayuda posible para que le vuelva a entrar apetito. Estaría bien que sus dos mejores amigos la animasen a comer más.
- Llevamos dos meses intentándolo.- Dijo Luna mirando con tristeza a la castaña.- Pero es inútil. Desde que ocurrió lo de Harry...no tiene ilusión ni ganas por nada. Mucho menos por la comida. Yo he tratado incluso de tentarla con sus bombones favoritos. Aprendí a hacerlos para ella, pero Hermione los ignora.
- Igual que a Potter.- Apuntó Andrew.- Aunque me alegra que lo haga. Después de lo que él le hizo, no se merece menos que eso.
- Y encima tiene la desfachatez de querer acercarse a ella.- Comentó la Ravenclaw otra vez.- Creo que lleva tanto tiempo como nosotros, queriendo ganarse la atención de Hermione.
Ignoramos por qué, él no suelta palabra por mucho que le preguntamos, pero desde luego me llama mucho la atención que hace sólo tres meses la repudiase delante de todo el colegio, y sólo dos días después de aquello empezara a mostrar una actitud de querer arreglar las cosas con ella.
- ¿Y ustedes le han dejado hacerlo alguna vez?. Me refiero a si han intentado dejarle solo con Hermione para que puedan hablar.- Quiso saber la enfermera.
- No, señora.- Respondió Andrew.- Tanto Luna como yo mismo, no queremos ver a Potter cerca de nuestra mejor amiga.
- Ya la ha dañado bastante.- Añadió Snape.- Aunque es verdad, yo también he notado, que Harry lleva casi tres meses, intentando acercarse a Granger todo lo posible.
- Da igual lo mucho que lo intente...- Volvió a decir Luna.- Hermione hace como si él no existiese. Creo que es una manera de defenderse o protegerse de él. Y admito que una parte de mí, querría que arreglasen las cosas entre ellos, pero otra, que es mucho mayor que ésa, desea con todas sus fuerzas que Harry Potter desaparezca de la vida de Hermione de una vez para siempre.
- Pues no pienso hacerlo.- Pensó el moreno detrás de ellos y escuchando todo sin ser detectado.- Yo se lo prometí. Le dije que no me rendiría en intentar recuperarla por mucho que ella me lo pusiera difícil. Me importa muy poco que tú, Andrew y Snape o incluso todo el profesorado del castillo, se ponga en mi contra. Nadie en este mundo logrará separarme de Hermione, nadie, ni aunque fuesen sus padres muertos.
- Quizás eso estaba bien antes, cuando ocurrió lo del Gran Comedor.- Dijo Poppy aún aplicando remedios mágicos en Hermione.- Pero creo que ya ha pasado un tiempo suficiente para que las aguas vuelvan a su cauce.
Sinceramente opino que para que Hermione vuelva a la normalidad, y no me refiero a su maldición sino a su estado mental, anímico y emocional, sólo depende de una persona que ahora mismo no está aquí.
- ¿Harry?.- Cuestionó Snape.
- Exactamente.- Volvió a decir la enfermera.- Él es la clave de todo.
Digamos que es una especie de llave para Hermione. Él abrió la puerta del hundimiento de su mejor amiga y sólo él puede lograr cerrarla. Pero no lo hará sin ayuda, por lo tanto, deberían olvidar los sentimientos negativos que pudieran sentir por lo que hizo, y prestarle su colaboración para darle ideas de lo que podría hacer para mejorar las cosas con ella. Porque estoy segura que sin la guía de otros, no sabrá ni por dónde empezar.
- Bueno...- Dijo Severus de nuevo.- Como dije antes, Potter lleva casi tres meses haciendo de todo para ganarse la atención de Hermione pero nada parece darle resultado. Porque ésto no es cuestión de "notar que estoy aquí" sino más bien un convencimiento propio de la señorita Granger de que ignorar al que antes fue su mejor amigo, es lo mejor para ella.
Por lo tanto, en vez de centrarnos en Harry, deberíamos hacerlo en Hermione. Quizás si la convencemos de que le de una oportunidad a ese cabeza hueca de Potter, la cosa mejore.
- Ella no querrá escucharnos.- Dijo Andrew.- Ni siquiera sé cómo permite nuestra compañía. Ya ni se ríe con nuestras bromas. Se limita a estar ahí sin más, a veces ni nos habla. Es como si fuese una estatua más que una persona viva...
- Y todo porque él le partió el corazón, el alma, la autoestima y hasta el sentirse persona.- Añadió Luna con lágrimas en los ojos.- ¿Cómo puede alguien hacer eso con otra persona si se supone que la quería como amiga?
- La pregunta no es ésa.- Dijo Snape.- Sino más bien...¿Cómo puede una persona, enamorarse de otra, de tal manera que centra todo lo que es, en esa persona?.
- Porque cuando uno se enamora realmente de otro...- Añadió Poppy.- Tu existencia e incluso vida, acaban centrados en él o ella, y más aún el sentirte persona.
Todos los aquí presentes sabemos de sobras que Hermione ha estado años, enamorada de Harry, aunque en secreto, claro. Y cuando él la repudió, le hizo el mayor de los daños. Por eso ella ha terminado tal y como está ahora. Casi en los huesos, sin ganas de comer o hacer los deberes, sin ser nada más que un cuerpo que respira, camina y duerme.
Y aunque yo misma me digo a diario que ésto "sólo es una fase pasajera" confieso que me aterra despertar una mañana y encontrármela muerta en algún punto del castillo.
- ¿Se refiere a que intentaría suicidarse?.- Preguntó Andrew asustado.
- No, porque si ese fuese su deseo hace tiempo que lo habría hecho. Me refiero a que cada día está más débil, y no existe cuerpo humano alguno capaz de sobrevivir si no se le mete el alimento necesario.
Hermione lleva tiempo negándose a comer. Y lo poco que ingiere es porque la obligamos bajo amenaza de hechizarla comiendo a lo bestia.
Fijaos en lo delgada que se ha quedado en sólo tres meses. Debe de pesar 50 kilos o menos. Es como si fuese anoréxica, pero yo sé que no es debido a una "obsesión por adelgazar" sino porque simplemente no le importa nada, ni la comida. Por eso digo, que hagamos algo, y rápido. Aunque sea dejarla sola con Harry y que él intente algo para ayudarla.
- ¿Y acaso cree que ella le obedecerá?.- Cuestionó Luna.- Usted sabe tan bien como yo, que Hermione hace como si él fuese invisible para ella. Ni siquiera le mira cuando le tiene delante de su cara...
- Quizás, si él hace o dice algo que no sea común en su relación con ella, a la antigua que tenían quiero decir, la señorita Granger podría "verle".
- ¿Algo como qué?.- Quiso saber Andrew.- ¿Besarla como cuando ganó aquel partido tres meses atrás y luego se fue a emborracharse sin haberle dicho ni siquiera "me gustas"?
- No sé si eso serviría, pero por probar no perdemos nada.
- Pues yo no pienso ir a buscarle para pedirle que morree a mi mejor amiga.- Añadió Luna resoplando un poco.- Ni muerta lo haría.
- Yo tampoco.- La apoyó Andrew.
- Yo sí.- Dijo Severus completamente serio.- Poppy, si tú crees que esa es la única manera de hacer reaccionar a Hermione, estoy dispuesto a buscar al imbécil de Potter y pedirle que haga de príncipe salvador.
- De eso nada.- Volvió a decir el Hufflepuff.- Ni loco permitiré que Harry bese a Hermione. Los besos son signos de amor, no medios para sacar a las personas de una fuerte depresión. Y si algún hombre debe besarla, prefiero hacerlo yo, después de todo la quiero mucho aunque jamás le pida matrimonio.
- No le dejaré intentarlo.- Dijo Severus.- Usted no es el adecuado para esta misión, Federline. Sólo Harry debe hacerlo. Después de todo, es su culpa que ella esté así.
Porque, tal y como dijo Pomfrey antes, él abrió la puerta y sólo él puede cerrarla. Aunque haga cosas con la que los demás estamos en contra. Da igual, debemos permitírselo a no ser que prefiramos ver cómo Hermione termina muriéndose. Porque estoy seguro de que lo hará. Ya sea por la falta de alimento o porque su cuerpo diga "no puedo más" un día de éstos, ése será el final de la señorita Granger si Potter no lo frena a tiempo.
- ¿Y después qué.?.- Cuestionó Luna.- ¿Ella le perdonará, le dirá "te amo", Harry responderá "yo también a ti" y vivirán felices y comerán perdices?. Lo dudo mucho...
- No sé lo que les deparará el futuro.- Dijo Snape.- Pero estoy seguro que no será malo si están juntos. Después de todo, a los dos les pasa lo mismo, no pueden vivir sin el otro.
- ¿No está exagerando un poco?.- Preguntó Andrew.- Viendo cómo Hermione le ignora nadie diría que "se muere de amor por él".
- Eso mismo es lo que le está causando su estado, señor Federline. Amor, un amor verdadero que ella siente por él y que piensa él no corresponde.
Por eso mismo el amor que antes era bueno se ha convertido en mortal para ella. ¿Es que no lo ve?. Hermione se ha abandonado simplemente porque no tiene ninguna esperanza de futuro junto a Harry. Después de todo, tal y como dijimos antes, él la rechazó delante de todo Hogwarts, y eso fue el detonante del derrumbamiento de todos sus deseos con él.
Y ya que dichos deseos eran el centro de su existencia, y también lo que más fuerzas le daba para seguir adelante, es muy normal que ella sintiese "no tengo esperanzas ni futuro, para qué vivir" y por esa razón y no otra, comenzó a auto-destruirse.
Es algo tan sencillo como cuando alguien se convence de "sin esta persona no existe nada, ni las ganas de comer". Lo que me asombra es cómo sigue respirando. No sé cómo no ha intentado dejar de hacerlo. Es lo único que le falta.
- No diga eso ni en broma.- Pronunció Luna con sus ojos celestes empañados de lágrimas.- No quiero ni pensar un mundo sin ella. Me da igual que no se ría conmigo, o que siempre esté triste o incluso que casi no hable cuando antes había veces en que yo misma le decía "Cállate un rato, Hermione". Lo único que cuenta para mí es que ella viva. Y si muere...yo también lo haré.
Quizás no de repente, pero con el tiempo sí. Siento que será así, me ocurrirá lo mismo que a ella, terminaré consumiéndome. ¿Sabe por qué?
- Porque la quiere, Luna, al igual que lo hace Andrew.
Conozco las circunstancias de ustedes dos, y sé muy bien que han estado muy rechazados por la gente debido a distintas razones. Por lo tanto entiendo que vean a Hermione como alguien imprescindible en sus vidas.
- También insustituible.- Dijo el Hufflepuff apoyando una mano en un hombro de Luna.- Y aunque estoy en contra de ayudar a Harry a que se acerque a Hermione, estoy dispuesto a olvidar lo malo que siento contra él, y ser su amigo si hace falta. Porque desde luego, si sólo de Potter depende salvar a esta mujer que tanto queremos, haré lo que esté en mi mano para propiciar eso.
- Yo también.- Respondió Luna sorbiendo lágrimas.- Lo juro...Haré lo que sea, incluso perdonar a Harry. Ya me da igual lo enfadada que estoy con él. Sólo quiero que Hermione mejore.
- No llore más, señorita Lovegood.- Dijo Poppy con una sonrisa amable.- Aún nos quedan esperanzas. El cuerpo de Hermione está débil, sí, pero no acabado.
Si logramos convencerla de que coma más, tenemos muchas posibilidades de que no empeore.
Aunque desde luego, el que ella se sienta mejor o incluso feliz, sólo depende de sí misma.
- Es cierto.- Añadió Snape.- Cuando una persona se deprime, no existe nada ni tampoco nadie, capaz de sacarla del agujero emocional en el que ella cayó.
Granger no superará su estado hasta que ella misma se mentalice un día de "voy a seguir adelante con o sin Harry a mi lado". Y cuando eso suceda, es muy probable que vuelva a mostrar cosas de la antigua Hermione. No todas, por supuesto, pero algunas sí.
- ¿Quiere eso decir que aunque se ponga buena, no será la misma de antes?.- Preguntó Luna.
- Claro que no.- Respondió otra vez el profesor.- Todas las personas que caen en una depresión, no vuelven a ser los mismos por mucho que la superen.
Pero no creo que eso sea malo. Generalmente es bueno, porque la persona nota que ha cambiado o incluso madurado más. Y la verdad es que Hermione siempre ha sido muy madura para la edad que tiene...
- Madura quizás sí sea, pero no lo está demostrando por lo que le está ocurriendo.- Dijo la enfermera.- Si de verdad pensase en ella y en lo mejor para su estado, tomaría el control de su vida y seguiría adelante como siempre ha hecho. Pero ahora no puede hacer eso porque ni ella ve el pozo donde se ha metido por culpa de la desesperación.
Lo que tenemos que lograr los demás es hacerle ver la cruda verdad. Y simplemente es...que si no hace algo para remediarlo, terminará muriéndose por culpa de la falta de alimento.
- Y dale con eso.- Dijo Severus.- El sufrir anemia o que esté casi en los huesos no es lo peor que ella tiene, Poppy. Y por mucho que la obliguemos a comer eso no evitará que siga mostrando la actitud de "todo me da igual". Porque el mayor problema está tanto en su cabeza como en su corazón. Y hasta que esas dos cosas no se curen, todo lo que hagamos para hacerla reaccionar será inútil. Pues sólo de ella depende el seguir viviendo con ilusión. Y mucho me temo, que la ilusión se perdió hace tiempo...
- Maldito seas Harry Potter.- Pronunció la Ravenclaw llorando más sentidamente.- ¡Maldito seas mil veces!
- Llévesela a dar un paseo.- Aconsejó Pomfrey al chico Hufflepuff.- Quizás eso la relaje. Seguir contemplando a Hermione no creo que sea bueno para ella, y participar de esta conversación, tampoco.
- De acuerdo, señora, haré lo que me ha dicho.
- Muy bien, señor Federline. Nos veremos en el almuerzo.
- Sí señora. Dígale a Hermione cuando despierte, que la queremos mucho.
- Lo haré, Andrew. Hasta luego.
Cuando Harry se quedó solo con Hermione, se tumbó a su lado, atrayéndola a su pecho, pues se había colocado de lado y de cara a ella.
Recordó que la última vez que la vio en la enfermería también inconsciente, le habló, y ella respondió aún dormida.
Como no perdía nada por intentarlo, repitió la táctica. Y después de varias veces llamándola, ella respondió.
- ¿Eres tú, Harry?
- Sí. ¿Me oyes bien?
- Claramente.
- Entonces escucha lo que voy a decirte. Sé...que cuando estás consciente no quieres ni verme, de hecho me doy cuenta de hasta cuando fijas la vista en otra parte aunque yo me coloque frente a ti.
Tal y como te dije hace tres meses...puedo aceptar que me ignores porque sé que me lo merezco. Pero tú no mereces para nada lo que te estás haciendo desde hace tiempo, Hermione. Te estás abandonando, ya casi no comes...y me tienes muy preocupado. No quiero que te pase nada malo...y si sigues por este camino, terminarás muerta.
- ¿Y a ti qué te importa eso?
- Mucho.
- No es verdad...
- Sí que lo es. Igual de cierto que el hecho de que ahora mismo estoy a tu lado, de la misma manera que llevo haciéndolo tres meses. Pero tú no quieres admitirlo, y tampoco mi presencia.
Por favor Hermione, si no es por ti hazlo por Luna, McGonagall, Andrew y el resto del profesorado. Ellos te quieren mucho y están sinceramente preocupados por tu estado.
Sufren a diario viendo cómo te consumes poco a poco. No les prives de tu presencia, les haces mucha falta. Sobre todo a Minerva, Luna y Andrew.
- Ellos no me importan tanto, les quiero, pero no son imprescindibles para mi vida.
- Pues deberían serlo. Te demuestran un cariño diario, y sé que es porque te quieren. No todo el mundo es afortunado de recibir el amor que ellos te demuestran cada día.
- Ese amor no es suficiente para mí. Yo necesito otro tipo de amor, que nadie puede darme.
- ¿Te refieres a un amor de pareja?
- Sí. Y no existe persona en este castillo que esté dispuesto a ofrecérmelo. Tal y como dijeron en su día, Melanie y Jessica, soy un bicho raro, y también anormal.
- No es cierto...
- Sí que lo es. Estoy maldita con dos cuerpos, uno es masculino y ni siquiera me gusta. El otro es peor aún, jamás ha despertado interés en los chicos. Ni el tuyo...
Una lágrima cayó de sus ojos cerrados, Harry la retiró con un dedo y le dio un beso en la frente. Usando una voz suave y dulce, añadió...
- A mí sí me gusta tu cuerpo de chica, Hermione, creo que es muy atractivo. Y tu cara también me atrae, es igual de preciosa que tú como persona.
- Quizás antes sí lo era...ahora no queda nada de mí de lo que antaño fui. Tú tuviste la culpa, no debiste gritarme que te daba asco, no debiste...
- No sabes cómo me arrepiento de haberlo hecho. Llevo tres meses de mi vida arrepintiéndome y sintiéndome fatal. Peor que el más vil de los canallas.
Soy consciente de que no merezco tu perdón, y mucho menos que me mires o me hables. Pero ahora que lo estás haciendo sólo quiero que sepas...que te quiero, Hermione. Mucho...
- Que me quieras no es suficiente, Harry...
- Necesitas que te ame, lo sé. Pero aún no estoy seguro de sentir eso. Y no quiero mentirte en ese tema, porque sé que haciéndolo provocaría una catástrofe. No podrías curarte de tu maldición y yo quiero que lo hagas. Porque sé que la detestas y que hace que pienses que no gustas como chica. Y no es cierto, Hermione, no lo es...a mí me gustas mucho. Siempre me has gustado mucho.
Primero como amiga, más tarde como mujer, y de verdad creo que eres una bellísima. Tanto por fuera como por dentro.
Por favor, te lo ruego...anímate. Haz lo posible por levantar cabeza. No soporto ver cómo te hundes más con cada día que pasa. Necesito ver a la antigua Hermione y no a ésta apática que deambula por el castillo como si fuese un alma sin vida.
- Eso mismo es lo que soy, Harry, un cuerpo que respira, camina y habla. Pero que no tiene alma, porque tú la destruiste.
- ¡Lo siento!.- Pronunció llorando él también.- ¡De verdad que lo siento. No sé qué más decirte o hacer para que reacciones de una vez!. ¡Yo sé que tengo la culpa de tu estado, y te juro que si conociera la clave para devolverte las ganas de vivir, la usaría de inmediato. Pero se me acaban las ideas con cada intento fallido!. ¡Y estoy desesperado, Hermione. Tienes que ayudarme. Ayúdame a recuperarte, por favor, te lo suplico!
- De...¿De verdad quieres recuperarme, Harry?
- ¡Sí!
- ¿Por qué?. Si delante de todo el colegio me hiciste ver que no te importaba nada, y que incluso te repugnaba.
- ¡No lo dije de verdad, Hermione, sólo estaba furioso. Pero por Dios créeme, no soporto ver lo que te estás haciendo desde hace tres meses. Y necesito verte animada, necesito contemplar algo sino todo, de la antigua Hermione. Ésa que se convirtió en mi mejor amiga y a quien yo llegué a querer tanto!
- ¿Y por qué me hiciste sentir, delante de todos, que me odiabas?
- ¡Porque no pensé en lo que dije ni en el daño tan horrible que te haría. De verdad, Hermione, lo siento. Por favor perdóname!
- Quisiera hacerlo, Harry, pero no puedo. No encuentro el perdón, ni ningún otro sentimiento bueno. En mi alma y corazón ya no queda nada, ni bueno ni malo. Simplemente hay vacío.
- No...¡No!. ¡Yo sé que el amor aún existe en ti. Simplemente no quieres verlo. Pero está ahí, Hermione!
- ¿Y cómo puedes asegurarlo?
- Porque sé que te estás destruyendo porque sientes que no te quiero. Y que jamás te amaré. ¡Pero eso no es cierto. Yo podría amarte. Aunque no sé reconocerlo. Pero si tú me prometes que cuando despiertes intentarás ser una nueva Hermione, yo te juro que me pasaré el resto de mi vida, haciéndote de todo menos daño. De verdad, jamás volveré a causarte dolor, ni llanto!
- No te creo, no puedo por más que lo intento. Además...sé que esta conversación no es real. Me desmayé en el aula de Snape, lo recuerdo...y tú no estás aquí, ni siquiera te veo, sólo te oigo. Y no es posible que el Harry que escucho, tan preocupado por mí, y que incluso me hace sentir que me quiere, sea de carne y hueso.
Sólo eres una ilusión. Una bellísima, pero inalcanzable para mí.
- ¡Maldición!.- Dijo dejando salir más lágrimas.- ¡Deja de hablar así, me hace daño. Y si de verdad quieres comprobar si es o no un sueño, abre los ojos y mírame. Estoy a tu lado en la cama de la enfermería donde te puso Snape!
- Imposible, él no sería capaz de traerme hasta aquí, jamás se ha preocupado por mí. Y si lo hace ahora es porque estoy deprimida y como profesor, debe velar por los estudiantes. Pero no creo que me cuide o ayude porque yo le importe.
- Eso sería antes, Hermione, ahora se ha vuelto muy protector contigo. Ni siquiera me dejó acercarme cuando te desmayaste en su clase.
- Claro, me estaba protegiendo de ti. Todo Hogwarts sabe que fuiste un cabrón conmigo. Y es normal que los profesores me protejan. Pero no por amor, sino por obligación.
La única profesora que sí me quiere sinceramente es McGonagall.
- ¡Entonces hazlo por ella, Hermione, empieza a cuidarte más, y también a comer. Tienes que recuperarte, no quiero que empeores y mucho menos que mueras!
- ¿Y qué más da que lo haga?. Tu vida no se acabará sólo porque yo no esté en el mundo.
- ¡Pero sí será infeliz!
. ¿Qué?
- ¡Sin ti no puedo ser feliz, hace tres meses me di cuenta. Te necesito, Hermione, mucho más de lo que yo creía. Así que hazme caso, despierta y mírame. Comprobarás que estoy contigo, siempre he estado contigo, incluso cuando empezaste a castigarme con la ignorancia!
- Sé que me sigues a todas partes, y que hasta lo haces cuando tienes la capa puesta. Hay veces que te escucho respirar cuando estás cerca de mí. Y si de verdad me quisieras o desearas recuperarme, no te esconderías de mí.
- No lo hago. Es sólo que no quiero agobiarte mucho con mi presencia. Sé que sufres con sólo verme, y ya has sufrido bastante durante tres meses.
No quiero que sigas consumiéndote, Hermione, sino que mejores.
- ¿Y para qué?
- ¡Para evitar que los corazones de Luna y Andrew se rompan. Ellos te necesitan muchísimo en sus vidas. Eres alguien imprescindible en su existencia. Y tú lo sabes!
- Lo único que yo sé...es que soy afortunada por tenerles a mi lado a pesar de que yo les ignore la mayoría de las veces.
Y sé también que me quieren, pero no me aman. Y yo lo necesito, Harry, necesito que alguien me ame sinceramente. No para curarme de la maldición sino para que yo misma crea que sí existe algo por lo que merece la pena no rendirme y seguir viviendo.
Lo malo para mí...es que no deseo esa clase de amor en un chico cualquiera, quiero que venga de ti. Sólo de ti. Porque desde que perdí a mis padres sólo te tengo a ti...
- Siempre me tendrás.- Dijo abrazándola mientras sus lágrimas seguían cayendo.- Te lo prometo. No te abandonaré nunca...Y tampoco volveré a rechazarte.
Si decides despertar y mirarme te juro que yo mismo iré al Gran Comedor y diré delante de todo el colegio, que te quiero como a nadie en este mundo.
- Tú...¿Harías eso realmente, aunque no sientas amarme?
- Por supuesto que lo haría si así consiguiera que te pusieras mejor. Pero sobre todo lo haría porque eres muy importante para mí. Siempre lo has sido...
- Y tú para mí también, Harry, desde que te hiciste mi amigo.
Ella lloró más, y él la abrazó más fuerte.
Estuvo refugiado en su agarre durante un buen rato. Y cuando notó que Hermione ya no lloraba, la soltó. Y de repente...despertó.
Sus ojos marrones se abrieron y se encontraron con los verde esmeralda de su mejor amigo. Quien aún la contemplaba con las últimas lágrimas.
Tan suavemente como él le había hablado hacía rato, ella pronunció...
- ¿Harry?
Y él asintió con la cabeza, llorando más todavía, abrazándola tan fuerte que Hermione creyó que le partiría la espalda. Pero no se quejó.
Una parte de ella se sentía bien con aquel abrazo asfixiante. Y aunque no sentía estar bien del todo porque aún notaba la gran depresión que la inundaba desde hacía meses, el hecho de despertar y ver a Harry hizo que notase una nueva esperanza dentro de ella.
Quizás sí era cierto que él estaba arrepentido del daño que le hizo, y puede que también fuese verdad que la quisiera aunque no sintiese estar enamorado. Y el simple hecho de que él sintiese amor por ella, aunque no fuese de pareja, hizo desaparecer una parte de la tristeza que tenía ella tanto en su corazón como en su alma.
Mientras le veía y escuchaba llorar Hermione no pronunció palabra. Sólo le miró.
Él no podía saber si ella pensaba algo bueno o malo, pero el simple hecho de que le hubiese llamado por su nombre, le hacía creer que quizás, ya sí le "veía", o como mínimo, le "notaba". Y eso desde luego, era un gran avance.
Cuando terminó de llorar, hizo algo que no era común en él, ser cariñoso con Hermione.
Con lentitud, casi con miedo, usó una mano para acariciar su cara femenina. Y al sentir la caricia, las lágrimas volvieron a inundar sus ojos marrones. Y se hicieron más numerosas cuando escuchó la voz tan tierna con que le dijo...
- Te quiero, Hermione. Mucho, te quiero mucho.- Entonces la besó en los labios, y ella se desmayó.
Harry lo sintió claramente, su cuerpo se quedó flojo, como si fuese el de una muñeca de trapo.
Asustado, llamó a la señora Pomfrey, y ella no tardó en aparecer.
- ¡Pero qué hace debajo de Hermione, levántese ahora mismo y salga de la cama!
- ¡De acuerdo pero cúrele lo que sea que tenga. Ha vuelto a desmayarse y además en mis brazos!
- ¿Qué le ha hecho, Harry?
- ¡Nada malo, lo juro. Sólo le di cariño, y también le dije que la quería. No creí que eso la afectaría tanto!
- ¿Ah no, después de que lleva tres meses ignorándole, de verdad piensa que ella se quedaría como si nada si de repente usted le confesara su amor?
- ¡No le dije "te amo" sino "te quiero". Son cosas distintas!
- Peor me lo pone. Dígame una cosa...además de ser cariñoso...¿También hizo algo inusual en usted, besarla en los labios, quizás?
- Sí señora.
- ¡La madre que lo parió!.- Exclamó Poppy sin dejar de atender a Hermione.- ¡Cómo se la ha ocurrido hacer eso!. ¿Es que quiere matarla de un infarto?
- ¿Cómo dice?
- ¡Sólo usted sería tan estúpido como para hacer algo así. Hermione no está en condiciones de aguantar semejante cosa!.
- Pe...Pero...¡Si los besos no son malos!
- ¡Sí para un estado como el que ella tiene desde hace tres meses, Harry!. ¡Lleva creyendo que no la ama todo ese tiempo. Y ahora va y le suelta "te quiero" y encima la besa en los labios. Y esos besos son propios de las parejas, no de unos simples amigos como ustedes!
- Ah, ahora entiendo por dónde va. Pero yo no la besé sin motivo, señora Pomfrey. Lo hice porque la quiero de verdad.
- ¿Y la ama?
- No lo sé...
- Merlín...- Dijo la enfermera resoplando claramente.- Es usted tan idiota y ciego como lo fue su padre en su momento.
- ¿Perdón?
- Ya me ha oído Potter. Idiota, cegato, y además inocente. Todo incluido. Ni encargado podría ser usted más torpe.
- ¡Pero por qué me insulta!
- ¡Porque quiero que espabile, hombre. Ya es mayorcito para hacerlo!
- De verdad que no la entiendo, señora Pomfrey. No sé a qué viene todo ésto...
- ¡Viene, a que usted es un soberano estúpido por no poder ver o sentir, lo que sí hacemos otras personas desde hace tres meses o incluso años!
¡ Hablo de amor, Harry, del verdadero amor. Usted lo siente por Hermione, sólo que por alguna extraña razón, no es capaz de notarlo o incluso reconocerlo!
¡Lo que sí le aseguro es que si solo sintiese amistad por ella, no se tomaría las molestias que se ha estado tomando para intentar recuperarla, todo el tiempo que ella lleva ignorándole!. ¿Me entiende ya, o sigue sin hacerlo?. A ver si además de torpe, inocente y estúpido va a ser usted retrasado mental y nos hemos tirado siete años sin notarlo.
- Oiga, no se pase. De retrasado no tengo nada, aunque admito que no soy bueno en las cosas esas del amor o los sentimientos. Siempre me cuesta un trabajo enorme identificarlos. Pero conozco la mayoría. Y sé, que lo que siento por mi mejor amiga, es amor.
- Bravo. ¿Y se imagina casado con ella, por ejemplo?
- La verdad es que ni me lo he planteado.
- ¿Y teniendo niños o niñas?
- No me he puesto a imaginarlo.
- Y...¿Salvándola de una muerte segura?
- Eso sí.
- O...¿Rescatándola de lo que fuese, como del mismo fuego si ella quedase atrapada en un incendio, por ejemplo?
- Por supuesto que sí, señora Pomfrey. Saltaría en medio de las llamas para sacarla fuera en el caso de que la hubiesen rodeado.
- De acuerdo. Planteemos otra situación horrible. Imagínese, que Hermione sufre algo parecido a lo que le sucede a las princesas encantadas de los cuentos de hadas.
Piense por ejemplo, que la dejan dormida durante cien años, y que sólo el beso de amor de un príncipe, puede despertarla. ¿Haría usted de príncipe?
- Sin dudarlo un segundo.
- ¿Y si ella fuese algo tan asqueroso como una rana, sería capaz de darle un beso para devolverle su aspecto humano?
- Pues claro que sí. Yo no vería un anfibio, sólo a mi mejor amiga...
- ¿Y teniendo todo eso claro, no sabe si está enamorado de ella?
- No.
- Pues entonces tengo razón. Es usted un estúpido ciego de lo más inocente. Y algún día, lo sentirá, Harry, notará claramente que la ama. Sólo espero que cuando lo haga y decida decírselo, ella continúe viva.
- Yo creo que sí, señora Pomfrey. Mientras estuvo dormida pude hablar con ella, y cuando despertó y le dije que la quería además de besarla en los labios varias veces...
Sentí que ella sí me ama, aunque no devolviera ni un solo beso, y pienso que lo de los besos y ese "te quiero" ha podido hacer que se sienta mejor respecto a mí. Por eso creo que no seguirá auto-destruyéndose.
- Pues yo seré sincera también en lo que creo serán los "efectos secundarios" de esa muestra de cariño y amor que usted le ha hecho antes.
Ese te quiero y los besos...han podido despertar en ella esperanzas de que usted corresponda su amor. Me refiero al de estar enamorado, no al amistoso.
No me extrañaría nada, que de aquí a un tiempo, Hermione decidiera abandonar la ignorancia hacia usted para ser capaz de hablarle estando despierta y preguntarle si la ama.
Si por lo que sea usted lo niega o le responde "No lo sé" terminará de matarla del todo. ¿Entiende?
- Sí.
- Entonces la cuestión es bien simple, Harry. Si es necesario para que ella no pierda del todo el norte...miéntala. Dígale que sí la ama. Y así ella volverá a tener ganas de vivir o incluso de comer o puede que hasta de sonreír.
- Pero yo no quiero engañarla en eso, señora Pomfrey. Sé que ella siempre ha sido una persona que ha valorado mucho la sinceridad y más aún en los sentimientos.
Además, soy incapaz de mentirle. Ella es la única persona de todas las que he conocido a la que no puedo mentir. Y si lo intentase, lo notaría. Y seguro que con esa nueva decepción en mí, se hundiría más.
Por lo tanto prefiero seguir siendo sincero y no engañarla con algo, que sé de sobras espera oír de mí desde años y no sólo tres meses.
- Bueno...usted mismo con sus decisiones. Si luego provocan la muerte de Hermione no me venga con lágrimas o con "por qué no me lo dijo" cuando ya le he advertido de sobras con todo lo que le he dicho.
- Lo sé, y se lo agradezco mucho. De verdad.
- Ahora salga de la habitación, necesito privacidad para desvestir a Hermione, tengo que reconocerla en profundidad.
- De acuerdo señora Pomfrey. Esperaré fuera.
- No querido, lo hará en el Gran Comedor. Falta poco para el almuerzo.
- No tengo hambre...
- Me da igual. No le quiero aquí. Así de simple. Por favor, salga.
Soltando un suspiro de resignación, el moreno cumplió la orden. Y después de comer algo, se fue a la Sala Común de Gryffindor donde pasó la tarde esperando ver a Hermione y comprobar así que ya estaba sana, al menos en apariencia, porque por dentro Harry sabía que todavía estaba rota. Pero esperaba, a pesar de lo que le había dicho la señora Pomfrey, que el "te quiero" que le dijo junto con los besos que le dio, la ayudaran a sentirse mejor o al menos animarse un poco.
Cuando la castaña apareció poco antes de la cena, en el vestíbulo, se encontró con Luna y Andrew que venían de la enfermaría tras haber preguntado por ella.
- ¡Hermione!.- Pronunció la rubia con una sonrisa dándole un abrazo fuerte y apretado.- ¿Cómo te encuentras?
- Descansada.
- Tienes mejor aspecto.- Dijo Andrew amablemente.- ¿Has tenido un sueño bonito?
- Sí, aunque también extraño.
- Cuéntanoslo mientras paseamos.- Ordenó Luna, agarrándola de la mano, salió con ella a los terrenos del lago. Donde tomaron asiento los tres junto a la orilla.
Allí, en la intimidad y tranquilidad de la naturaleza, la Gryffindor relató todo lo ocurrido en lo que ella creía un sueño, cuando realmente había sucedido.
Después de terminar su relato, añadió...
- Por primera vez en tres meses, siento esperanzas de que todo se solucione con Harry, aunque aún me duela pensar en él.
A pesar de sentirse un poco mejor, sus ojos marrones volvieron a derramar lágrimas porque en su alma y corazón todavía había infelicidad y tristeza.
Luna movió la cabeza de manera negativa, demostrándole así que no estaba de acuerdo con su reacción.
- ¡Basta de lágrimas!.- Dijo la Ravenclaw más como orden que como consejo.- ¡Él no se merece ni una de las tuyas. Además, tienes que mentalizarte de que debes seguir adelante sin Harry!. ¿Es que no lo ves, Hermione?. ¡Te está matando, te está destrozando, te está quitando las ganas de vivir!. ¡Y tú no tienes que convertirle en el centro de tu vida o existencia cuando ni siquiera se molesta en intentar arreglar las cosas contigo!
- Eso no es cierto.- Dijo ella sorbiendo lágrimas.- Sí que lo ha intentado. Lleva tres meses haciendo todo lo que se le ocurre para llamar mi atención. Soy yo la que no quiere ni mirarle.
- ¡Porque no se lo merece!.- Exclamó Luna de nuevo.- ¡Te mató delante de todo el colegio, Hermione, alguien que hace eso sólo se merece la ignorancia suprema. Y yo pienso que me parece genial todo lo que le estás haciendo desde entonces!
- Pues a mí no me sienta bien.- Reconoció la castaña mirando la hierba.- Me duele más que cuando vi por la televisión, el coche destrozado de mis padres.
- Entiendo que te sientas así.- Intervino Andrew en tono conciliador.- Tanto Luna como yo sabemos que estás muy enamorada de Harry, y que el simple hecho de hacer como que él no existe, está acabando contigo. Pero no debes permitirlo, Hermione, no tienes por qué dejar de comer, o de estudiar, y mucho menos de hacer los deberes. Tú...no tienes por qué dejar ser tú misma sólo porque Harry te despreciara delante de todo el mundo.
Además, Luna y yo sufrimos mucho cada vez que te vemos hundida. Y ya llevas tres meses así...
Por favor, Hermione, te lo rogamos...anímate. Haz algo para volver a cuidarte, no sigas destruyéndote, si dejas de vivir y mueres, no sólo acabarás contigo, también lo harás con Luna y conmigo.
Nosotros dos te queremos mucho, y te necesitamos más todavía en nuestras vidas. Eres la única persona que siempre nos ha aceptado tal y como somos.
De verdad, Hermione, no soportamos la simple idea de no tenerte aquí. Debes vivir, continuar adelante, y no te preocupes por la soledad. Luna y yo siempre te acompañaremos a donde quiera que vayas y donde quiera que estés. Incluso si es después del colegio.
- Gracias...- Dijo apoyando la cara en el pecho de su amigo Hufflepuff, quien le tocó el pelo con mimo a la vez que le daba un beso en la cabeza.
Luna se colocó delante de ella, abrazándola fuerte durante unos segundos, y antes de soltarla, pronunció suavemente...
- Las gracias te las damos a ti, Hermione. Nos sentimos más que orgullosos y afortunados de haberte conocido y que nos dejases ser tus amigos.
- Los mejores que tengo ahora...
- Y por siempre jamás, amor.- Añadió Andrew dándole otro beso esta vez en el pelo castaño.- Te querremos siempre, Hermione Granger, sin importar lo que nos suceda...siempre estaremos ahí para ti, incluso después de muertos.
- ¡Gracias!.- Exclamó llorando mientras les daba besos en la cara.- ¡De verdad, no merezco tanto amor, he pasado mucho tiempo sin haceros caso, preocupada más de mi dolor que de vuestra atención!. ¿Y aún así seguís a mi lado, y queriéndome?. ¿Por qué?
- Porque tú eres Hermione.- Dijo Luna tirando de ella y cobijándola en su pecho al igual que antes había hecho Andrew.
- Y nosotros queremos a Hermione.- Añadió el chico gay con cariño sincero en su voz femenina.- Aunque ella pueda ignorarnos por culpa de una horrible depresión o angustia vital, nos da igual. Sabemos que en el fondo, nos quiere y respeta tanto como nosotras a ella. Por ése motivo y no otro, seguiremos siempre a tu lado y jamás dejaremos de quererte.
- Nunca...- Pronunció Luna dejando salir una lágrima.- Nunca lo haremos.
- Sólo prométenos algo...- Pidió el Hufflepuff mirándola a los ojos.
- ¿El qué?
- Debes superar lo de Harry. Romper las cadenas que te atan a él, incluso a su piel. Así serás libre de las penas que se te han hecho una condena.
- Aún lo son...
- Pues no dejen que te dominen.- Añadió Luna intentando serenarse para no seguir llorando.- Ni tampoco que te carcoman.
Quiero ver a la misma Hermione que antes sonreía con sólo mirarme. Quiero escucharte reír por algo estúpido que dijo Ron en el Gran Comedor. Quiero enterarme de que has vuelto a ser la única que sabía la respuesta de algo que preguntaron los profesores en tus clases. Simplemente quiero que vuelva la antigua Hermione.
- ¿Crees que podrás hacerlo?.- Cuestionó Andrew con una sonrisa dulce.- ¿Podrás devolvernos a la que antes fuiste, o seguirás partiéndonos el corazón con esta otra a quien parece no importarle nada salvo su dolor?
- No puedo prometer animarme de un día para otro, pero sí haré propósito de enmienda. Además, el sueño que tuve con Harry fue precioso. En él me dijo que me quería, incluso me besó en los labios...
Lo más curioso fue que él me decía que no era producto de un sueño sino del real de carne y hueso...
- ¿Y no le creíste?.- Quiso saber Luna.- ¿Por qué?. Después de todo, sabes tan bien como nosotros dos que lleva haciendo lo imposible por recuperarte. No me extrañaría nada que intentase hacerte ver que te quiere para tratar de que reaccionaras...
- Entonces...¿No iría en serio, sería una estrategia para ver cómo me comporto?
- No.- Respondió Andrew antes de que lo hiciese Luna.- Yo creo que sí fue sincero. Sé perfectamente que te quiere mucho, siempre lo ha hecho. Después de todo eres su única y mejor amiga...
Lo que me gustaría saber es si también está enamorado de ti, pero eso ahora no importan tanto en realidad. Lo principal fue que él te dijo "te quiero" y eso desde luego es bastante significativo cuando sólo hace tres meses gritó que ya no existías para él...
- Y que le daba asco.
- Eso fue producto de la rabia, Hermione, no porque lo sintiera de verdad.
- Lo mismo me dijo en el sueño. Sonó tan sincero...lo sentí tan real...incluso los besos en los labios que me dio...
- ¿Te besó en la boca?.- Preguntó Luna con los ojos abiertos por el asombro.- ¿De verdad se atrevió?
- Y más de una vez.- Dijo Hermione con una sonrisa leve pero bonita.- Lo malo fue que lo hizo llorando, pero a mí no me importó.
Lo principal fue que eran besos venidos de Harry. Aunque me sentiría muchísimo mejor si además me hubiese dicho "te amo". Pero le conozco demasiado bien para saber que él jamás jugaría con mis sentimientos diciéndome algo que no siente con seguridad. Y la verdad es que se lo agradezco. Al menos sigue siendo honesto conmigo y eso desde luego, me gusta.
- Entonces qué...- Empezó Andrew con cautela.- ¿Cambiarás de actitud a partir de ese sueño?. ¿Tanto con él como con el resto de personas con los que te relacionas, como Luna y yo e incluso McGonagall?
- Con vosotros tres sí, con él...no lo sé. Creo que por el momento continuaré ignorándole. Si de verdad me quiere tanto como me dijo en el sueño...que me lo demuestre estando yo despierta, sólo así creeré que es totalmente sincero.
- ¿Te gustaría que hablásemos con él y le dijésemos que te busque para hablar contigo a solas?.- Propuso Luna con la mejor intención, sabiendo que Hermione, aunque no lo dijera en voz alta, se lo estaba planteando.
- No. Tal y como he dicho, quiero que sea Harry quien decida cuándo, cómo, dónde y en qué momento, elige verme a solas para terminar de sincerarse.
- ¿Aunque te lleve a estar maldita para siempre en el caso de que no te ame de verdad?
- Sí.
- ¿Es que eso no te importaría?
- Claro que lo haría, pero aprendería a vivir con ello. De todas maneras el no casarme o formar una familia tampoco va a matarme del disgusto.
- Creí que el tener tu propia familia era crucial para ti.- Dijo Andrew.
- Yo ya tengo una familia.- Respondió Hermione mirándole con un amor sincero en sus ojos marrones.- Una segunda madre llamada Minerva McGongall. Una hermana guapísima y de lo más especial nombrada Luna Lovegood y por último, un amigo que es a la vez mi otra mejor amiga, y que tiene un nombre tan bonito como lo es su alma y corazón.
- Oh...- Dijeron el Hufflepuff y la Ravenclaw dejando caer una lágrima por la emoción que sentían.- ¿Es así cómo nos ves realmente?.- Preguntó el chico.
- Sí.- Respondió ella con una sonrisa.- Y no habrá nada ni tampoco nadie, que me haga cambiar de opinión respecto a eso. Os quiero...mucho mucho mucho. Y os prometo aquí y ahora, que haré lo posible por ser otra Hermione a partir de este día.
Ellos no dijeron nada, sólo la abrazaron con fuerza, haciéndola caer en la hierba. Y mientras sentía cómo se acurrucaban cada uno en un hombro de ella, Hermione miró al cielo y por primera vez en muchos días, le pareció bonito, incluso más despejado que de costumbre.
Cerrando los ojos, vio con claridad los rostros de sus padres y los de Harry. Quienes, con una sonrisa en sus labios, pronunciaron con suavidad...
- Bien hecho, Hermione.
Y ella se sintió mejor.
(Continuará)
Nota de la autora:
Me encanta todo lo que le dice Lily a Harry en el sueño que él tiene al final del cap nueve y del que sabéis cosas al principio de este diez.
Adoro sinceramente todo lo que Harry le ha dicho Hermione las dos veces que la ha visto sola en la cama de la enfermería, y de la parte de los profesores, me quedo con la explicación que da Hagrid de que incluso los machos animales pueden llegar a abandonarse y morir por apatía si han perdido a la hembra. Esto es verdad, les ocurre por ejemplo a los delfines.
Ellos sólo se emparejan una vez en su vida y esa vez es para siempre, y si ella muere, él se suicida. Lo mismo pasa si ellas pierden al macho. Se dejan morir por la pura apatía que sienten.
Y sobre Harry...yo creo que está claro que está enamoradísimo de su mejor amiga. ¿Verdad?. ¿Qué os parece a vosotros/as?. Lo único malo es que aún no se ha dado cuenta, porque tal y como dice el dicho..."No existe mayor ciego que aquél que no quiere ver". Aunque más concretamente no es que no quiera sino que no sabe verlo. Pero tal y como le dijeron su madre y luego Pomfrey, "cuando llegue el momento lo hará y entonces lo sentirá claramente."
Dicho todo ésto, os anuncio que ya sólo os queda el capíulo once para conocer el final definitivo de esta historia.
Pasando a otra cosa...¡Ya tengo coche!. Me lo dieron ayer viernes, y esta mañana he estado conduciendo por la utovía y la carretera nacional haciendo el recorrido que haré sola a partir del lunes 5 de mayo, cuando vaya a mi trabajo, que está a 50 km de mi casa.
Antes de irme, quiero dedicar este capítulo a todas las personas que siguen esta historia, la apoyan, se la toman en serio y además respetan a su autora aquí presente. En especial, quiero dedicarlo a Sonia Granger Potter, Makarva, Ruloxx, Romycrazy (Me encantaron los reviews que me dejaste en el cap nueve. Estoy completamente de acuerdo con todo lo que pusiste. Tanto de los personajes como de los hombres y su manera de actuar. Amén a todo tu raciocinio que es grande, amplio y sobre todo realista.), Naremoon (gracias por volver y hacérmelo saber), la dama de la luna, Flor, Nicu, D.G.Drago, Jonathan (Jonathan...¡No te metas "pa lo jondoo, que tú no sabes nadar!"), Blackannangel, Tooru Hally Bell Potter, Moni-HHr forever, Ignacio y muchísima otra gente que además de dejarme reviews en condiciones son capaces de darme sus opiniones sin ofender ni lo mínimo tanto a la historia en sí, como a los personajes y por último a mí. A todos vosotros/as, mil gracias. Un beso fuerte. Nos leemos en los privados o emails. Cuidaros mucho. RAkAoMi.
