La historia no me pertenece es de Sablesilverrain.
Los personajes son de J. K. Rowling, si fuera míos, las cosas hubieran sido algo —muy— diferentes.
Respecto a las advertencias de Rape/Non-con elements; es una discusión acerca de las leyes de los Omegas y la violación.
P. D. Si aún no es obvio, esto es Slash —que significa ChicoxChico—, si no te gusta, ¡adiosito!
Capítulo X: Ruby
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Harry miró el catálogo en el que estaba buscando regalos de Navidad, se enfocó más en la sección de pociones. Había un montón de cosas que sabía que Severus podía usar, pero quería conseguirle al hombre algo que no tuviera.
Finalmente se acomodó con un pequeño caldero dorado y una vara revolvente, sabiendo que si Severus tuviera alguno de esos en su laboratorio privado, Harry los habría notado.
Terminó de completar el formulario de pedido, presionó su anillo en el área de la firma y fue a buscar a Hedwig. La encontró en la Lechucería y la envió con el formulario de pedido, luego eligió un búho escolar para enviar a Sirius una última súplica para quedarse en la escuela durante las vacaciones.
Parecía que no iba a lograrlo. Sirius quería que fuera a casa en Navidad para conocer a Ruby, y Harry quería ayudar a Ron y Hermione a descubrir lo que Malfoy sabía acerca de la Cámara de los Secretos, pero no era una razón suficiente para quedarse en la escuela, según Sirius.
Así que Hermione y Ron irían como Crabbe y Goyle una vez que la Multijugos estuviera lista. Hermione había encontrado un hechizo que cambiaría su voz para coincidir con la de Goyle mientras que ella fingía se él, así que solo tenían que preocuparse por llegar a Malfoy.
Harry tendría que contentarse con obtener la historia de ellos cuando regresara de las vacaciones de Navidad, o por medio de una carta.
De cualquier manera, él sería el último en saberlo.
Harry y Sirius tropezaron en la puerta, riendo y temblando de frío, y Walburga comenzó a gritarles.
—¡Oh, cállate, tú! —gritó Harry, y ella, sorprendentemente, lo hizo. Por un segundo.
—¿Quién eres, pequeño mocoso? —siseó.
Harry le mostró su mano izquierda. —Lord Potter. Y eres una vieja bruja fea. Encantado de conocerte.
Sirius rió suavemente mientras cerraba las cortinas sobre su retrato otra vez. —Eso fue genial, Harry. Eso sí, no le hables nunca a nadie más así a menos que quieras que te maten, pero ya que un retrato no puede hacer mucho, esta vez estás bien. Muy bien, Harry, Ruby estará aquí en unas horas. Ella está emocionada de conocerte. Solo para que lo sepas, ella sólo tiene veintidós años. No hagas bromas relacionadas con la edad, por favor —Sirius dijo con una sonrisa.
Harry sonrió. —Oh, ¿estás robando la cuna, viejo? —bromeó.
Sirius se rió. —¡No es gran diferencia! —se apresuró a defenderse.
—Supongo que no. —Harry se dirigió hacia las escaleras—. Avísame cuando ella llegue —le pidió a Sirius.
—Te enviaré mi Patronus —prometió Sirius.
—Presumido —murmuró Harry. Todavía no podía conjurar un Patronus, no por no intentarlo.
Harry estaba acostado en su cama, escuchando los villancicos navideños en la radio, cuando el Patronus de Sirius entró en la habitación. —¡Ella está aquí, Harry! ¡Ven al salón! —exclamó emocionado.
Harry salió de la habitación y corrió escaleras abajo tan silenciosamente como pudo, luego se deslizó en el salón.
Sirius estaba sentado en el sofá junto a una mujer con rizos marrones y amables ojos azules.
La mujer se volvió cuando Harry entró en la habitación y le sonrió. —Bueno, hola, joven Lord Potter. He oído mucho sobre ti —contó felizmente, extendiendo su mano para estrecharla.
Harry tomó su mano y besó el dorso, inclinándose sobre ella y sonriendo. —Es un placer conocerle, Madame. Solo Harry está bien.
Ruby sonrió ampliamente. —Entonces debes llamarme Ruby —le dijo ella—. ¿He oído que recién te convertiste en un Omega? —preguntó ella.
Harry asintió, inhalando sutilmente, probando su olor. Era dulce, como el pastel de manzana. —Cercano al verano —contó.
Ruby sonrió. —Eso debe ser duro, las leyes aquí son lo que son —dijo con comprensión—. Mi familia se mudó a Francia, donde las leyes son mejores, para que pudiera crecer allí y tener la oportunidad de tener una vida normal. Tomo supresores de calor, que no son ilegales aquí, pero como tengo que obtenerlos de Francia, son un poco caros. Pero hasta ahora, he sido capaz de mantenerme tranquila y soltera, así que vale la pena. Lo entenderás cuando tengas tu primer calor.
Harry hizo una mueca. —No estoy deseando que llegue —se quejó.
Ruby sonrió y le palmeó el brazo. —Si puedes llegar a los veinte años sin estar emparejado, también puedo conseguirte algunos supresores de calor. Tendríamos que ir a Francia y hacer que te vea un médico primero.
—No creo que eso vaya a suceder, pero gracias de todos modos. Es lindo de tu parte ofrecerlo —dijo.
Ruby asintió. —No hay problema. Solo tenlo en cuenta.
—Lo haré —Harry prometió.
Harry suspiró, bajando la carta. Entonces, Malfoy no sabía más que ellos. Bueno, no tenía sentido sentarse por ahí abatido; ¿tal vez Sirius sabía algo? Trabajó como Auror, ¡seguramente esta era su área!
Corrió escaleras abajo, teniendo cuidado de no hacer demasiado ruido. Entró en el salón, donde Sirius y Ruby hablaban en voz baja y jadeó. —Hola, espera, tengo… —Hizo una pausa para respirar hondo varias veces—, una pregunta —terminó, mirando directamente a Sirius.
Los labios de Sirius se torcieron. —¿Ah sí? ¿Y qué pregunta sería?
Harry se sentó en la silla cerca del sofá. —¿Sabes algo sobre la Cámara de los Secretos? ¿O el heredero de Slytherin? —preguntó.
Sirius frunció el ceño. —¿Por qué el interés? —preguntó.
Harry explicó los extraños sucesos en la escuela y las petrificaciones y se mordió el labio por unos minutos, antes de agregar—: Y creo que he estado escuchando a la criatura en las paredes —dijo en voz baja.
Sirius lo miró boquiabierto. —Escuchando a la... ¿Has podido hablar con algún animal o criatura antes? —preguntó.
Harry se encogió de hombros. —Sólo serpientes hasta ahora. Todo el mundo piensa que soy el heredero de Slytherin. —contó tristemente.
—Eso es ridículo —dijo Sirius con el ceño fruncido—. Todos saben que los Potter son descendientes de Godric Gryffindor, y ningún Slytherin se atrevería a ensuciar así su preciosa línea de descendencia. Tienes sangre de Gryffindor en tus venas, y solo Gryffindor, niño. —Él inclinó la cabeza, haciendo énfasis—. Pero Lengua Pársel... —Sirius sonrió—. ¡Guau, no ha habido un Hablante de Pársel en la línea Black en años! ¡Esto es emocionante! —Saltó y se dirigió a la biblioteca, gritando detrás de sí mismo—: ¡Ustedes dos síganme! ¡Hay algunos libros aquí que Harry puede leer!
Harry y Ruby se miraron, se encogieron de hombros y lo siguieron.
Sirius tenía tres libros en sus manos y sacaba un cuarto cuando lo encontraron en la biblioteca. Puso los libros sobre la mesa. —¿Bien? ¿Puedes leerlos? Si eres un Hablante de Parsel, deberías poder hacerlo —dijo.
Harry los miró. —Sí —dijo, mirando las palabras que estaban en un guión extraño que parecía casi cursivo, pero era diferente—. Este es sobre pociones —lo apartó—, este trata de ver el futuro («Adivinación», lo corrigió Sirius)—. Y este es sobre la creación de hechizos en la Lengua Pársel —frunció el ceño ante el último—. Este es sólo un viejo diario.
La sonrisa de Sirius se desvaneció. —Oh. Bueno, de todos modos, puedes quedártelos durante el tiempo que lo desees, ¡podrían ser útiles! Tú eres el único que puede leerlos, después de todo.
Harry asintió. —Bien. Ahora, acerca de la criatura en la Cámara de los Secretos —retomó.
—Debe ser una especie de serpiente —dijo Sirius, luego entrecerró los ojos hacia Harry—. Si descubres qué es, ¿qué planeas hacer?
Harry sonrió tímidamente. —¿A no cazarla? —preguntó dulcemente.
Sirius negó con la cabeza en clara diversión. —Simplemente que no te maten, niño. Si crees que puedes manejarlo, tómatelo con calma.
—¡Sirius! ¡Él tiene doce! ¡No lo apruebes! —exclamó Ruby con leve alarma.
Harry se encogió de hombros. —En realidad, estamos planeando que Lockhart lo haga —explicó.
Sirius se rió. —¿Ese saco mentiroso? ¡Me gustaría verlo!
Harry frunció el ceño. —No todo puede ser mentira, ¿verdad?
Ruby puso los ojos en blanco. —Es mentira todo lo que dice, no creo que realmente pueda hacer nada contra una amenaza real —le dijo a Harry.
—Supongo que lo averiguaremos —murmuró Harry—. Mientras tanto, me voy a llevar estos a mi habitación —dijo, agarrando los libros de Lengua Pársel y dirigiéndose a su habitación con ellos.
—Sirius, ¡tienes que darle un mejor ejemplo! —Ruby dijo en voz baja mientras salía de la habitación—. De lo contrario, se va a matar uno de estos días.
Sirius dejó escapar una carcajada. —¡Es un «Merodeador», está en su sangre ir a aventuras locas y salvajes mientras está en Hogwarts! Lo hice, su padre lo hizo. Demonios, ¡incluso Remus estaba en eso! ¡Salimos bien!
Ruby se quedó en silencio por un momento antes de que ella hablara en voz baja—: Su padre está muerto Sirius. ¿Alguna vez pensaste que tal vez su arrogante garantía de que era invencible jugó un papel en eso?
Harry entró a su habitación y cerró la puerta detrás de él.
—Creo que te escuchó —Sirius le dijo.
Ruby frunció los labios. —Bueno, él necesita escucharlo de alguna parte. ¡Él no es invencible, y un día se va a lastimar si sigue así! ¡Me dijiste lo que hizo el año pasado y lo felicitaste por eso!
Sirius la miró como si estuviera loca. —¡Por supuesto que sí! ¡Él mato a Ya-Sabes-Quién! ¡Por segunda vez ! —gritó—. ¡¿Qué se supone que debo hacer, gritarle por salvar a todo el maldito mundo?!
—¡Cuando pone su vida en peligro, sí! —gritó Ruby—. ¡Se supone que debes querer que se mantenga a salvo!
Sirius apretó los dientes. —¿Adivina qué, princesa? ¡El mundo no es seguro! Eso es un hecho conocido.
Ruby le gruñó, luego agarró su abrigo y convocó su bolsa de viaje, que aún no había desempacado. —¡Madura, Sirius Black! ¡Ya-Sabes-Quién se ha ido y eres responsable de un niño que no necesita ser puesto en peligro para el que no está listo! ¡Espero que te des cuenta de eso antes de que sea demasiado tarde! —gritó, luego se fue.
Walburga comenzó a gritar otra vez, y Sirius bajó las escaleras para calmarla una vez más.
Harry se miró en el espejo y parpadeó, luego se frotó los ojos y entrecerró los ojos, mirando más de cerca. Se tocó la cara y… sí, su nariz había desaparecido.
—¡Sirius! —llamó—. ¡Ven rápido!
Hubo un fuerte golpe en la habitación de Sirius antes de que la puerta se abriera de golpe y el hombre se tambaleara por el pasillo, abriendo la puerta del baño detrás de Harry. —¿Quesh shucede? —dio un resoplido, luego parpadeó adormilado a Harry—. ¿Dónde está tu nariz? —preguntó, despertándose ante el shock.
—¡No lo sé! —se lamentó Harry, hurgando en el lugar desnudo en el centro de su cara—. Acabo de entrar, me miré en el espejo y... —De repente, su nariz volvió a crecer—. Qué demonios… —Y siguió creciendo—. ¡Ahh! ¡Sirius, haz que se detenga! —gritó Harry, mirando fijamente su nariz con horror mientras seguía creciendo.
—Ohh —Sirius se rió—. Cálmate y piensa en cómo quieres que se vea tu nariz. Te obedecerá, no te preocupes —le dijo a Harry.
Harry se calmó y se concentró en hacer que su nariz volviera a la normalidad. —¿Qué está pasando? —preguntó.
Sirius se rió entre dientes. —Tienes un poco del gen Metamorfomago. No te preocupes, parece que el tuyo no es tan fuerte como el de Nymphadora —le aseguró a Harry.
—¿Qué? —Harry preguntó débilmente.
Sirius sonrió. —Le enviaré un Patronus, a ver si está libre hoy. Creo que los Aurores en entrenamiento tienen el día libre. —Envió un Patronus—. Entonces, apúrate y termina aquí, porque necesito orinar —declaró, luego cerró la puerta.
Harry suspiró. —¡Puedes esperarme! —dijo a través de la puerta.
Sirius, Remus y Harry estaban sentados en un banco del parque esperando a Nymphadora «no me llames Nymphadora» Tonks, y Harry estaba tratando de asegurarse de que su cara no cambiara mientras estaba sentado allí esperando.
Una joven de pelo rosa brillante se detuvo junto al banco. —¡Qué alegría verte, Siri! —exclamó alegremente.
Sirius sonrió y se puso de pie, abrazándola con fuerza. —¡Nym, es genial verte!
—No me llames así. Es Tonks —ella lo corrigió. Se apartó y miró a Harry y Remus. —Entonces, ¿vas a presentarme?
—Este es Remus, ha sido un amigo mío desde Hogwarts, y ahora es mi guardián secreto.
—¿Guardian de secretos? ¿Por qué?
—Y este es mi ahijado, Harry Potter. Por eso —dijo con un encogimiento de hombros—. Hasta ahora, está funcionando.
—Ahh. —Tonks asintió—. Lo tengo. Bueno, realmente no podemos hablar libremente aquí afuera, así que, ¿por qué no terminamos con esto?
Remus sonrió amablemente. —La casa de Sirius Black se puede encontrar en el número doce de Grimmauld Place —le dijo—. Ahora podemos irnos.
Se dirigieron de regreso a la casa y entraron, Tonks tropezó con un perchero y puso en pie el retrato de Walburga.
Sirius y Remus cerraron las cortinas sobre el retrato, cortando sus gritos, y todos entraron a la sala.
—¿Así que dijiste algo sobre que Harry era como yo? —preguntó Tonks, mirando a Harry—. Vamos a verlo.
Harry se sonrojó. —Bueno, realmente no puedo controlarlo —dijo.
Tonks sonrió. —Aquí, haz esto. —Ella convirtió su nariz en la de un cerdo—. Concéntrate en lo que quieres que haga tu cara. Concéntrate mucho.
Harry frunció el ceño y lo intentó. Después de unos minutos, su nariz se aplanó, pero no hizo más que eso.
Tonks se echó a reír. —¡Cerca! Tiene un toque de eso, está bien, ¡pero ni siquiera está cerca del regalo completo!
Harry resopló. —Bueno, enséñame a dejar de perder mi nariz, ¡por favor! ¡Si no puedo controlarlo, no puedo salir en lugares muggles, y vivo en un lugar muggle!
—Cálmate, vamos a resolver esto. ¿Qué tal esto? Trata de que desaparezca por completo, puedes hacerlo, ¿verdad? —preguntó Tonks.
Harry suspiró. —Sí, eso es lo que pasó esta mañana —dijo pesadamente, y lo hizo desaparecer—. Eso y hacerla crecer son fáciles.
Tonks asintió. —¿Qué tan grande puedes hacerla? —preguntó con interés.
Harry frunció el ceño. —No lo sé. —Se concentró en eso, observando cómo crecía y crecía y crecía, finalmente deteniéndose cuando era del tamaño de un globo.
—Genial —dijo Tonks, impresionada—. Ahora vuelve a la normalidad —le instruyó—. Está bien, así que para controlarlo… —ella aplaudió—. Es fácil, solo tienes que encontrar la parte de tu magia que reacciona cuando usas la habilidad, y dividirla, separarla del resto de tu magia. Manterla cerca de tu núcleo, pero no en él. Sácala.
—¡¿Cómo puedo hacer eso?!
Tonks sonrió. —Aquí, meditemos, puedo decirte cómo ver tu núcleo. Es realmente muy fácil. Cierra tus ojos.
Harry cerró los ojos, esperando que esto funcionara.
