Descubrimiento x Impresión x nuevo desafío
Cuando el antisocial dio su espalda tenía el tatuaje de una araña con Veinte patas, Kurapika estaba paralizado sin decir ni una sola palabra.
-Si he escuchado eso…- dijo Tompa – cualquier aspirante de cazador sabe esto…
-¿Escuchar sobre qué Tompa? – dijo Marina preocupada - ¿Qué le sucede a Kurapika?
-Es el símbolo de unos malévolos ladrones, ¡El Genei ryodan!- contestó el hombre robusto.
Entonces el rubio se levantó y miró de frente al presidario, quien por su parte contempló con una cara de horror a Kurapika, como si hubiese visto la peor cosa en su vida.
-¿Qué pasa contigo? – se limito a decir.
-Esa mirada… me recuerda a la de las personas cuando ven mis ojos – pensó tristemente Marina.
De manera repentina el pelirrubio levanto a su oponente con una sola mano por su cara con una fuerza impresionante, en consecuencia el prisionero suplicaba por su vida, y para terminar le dio un combo tan fuerte que lo tiró al suelo.
Marina alcanzó a percatarse de algo realmente impresionante, sin embargo los demás no lo habían captado, Kurapika al igual que ella sus ojos se tornaban rojo brillante en momento de alta emocionalidad.
-Él…él es como yo…? – pensó ella.
La muchacha se encontraba atónita ante la inesperada sorpresa, jamás pensó que otra persona tenía su exótica cualidad.
-Considera esto una advertencia – le dijo Kurapika a su derrotado competidor – primero el tatuaje del Genei Ryodan tiene un número en su araña, segundo ellos no se molestan en contar las personas que han asesinado, tercero nunca más vuelvas a mencionarlos…si lo haces…¡te asesinaré!
Todos los testigos de este acontecimiento permanecían en silencio, el nerviosismo abundaba en el lugar; Marina llevó sus manos a su cabeza, sus ojos se habían transformado nuevamente, sin embargo nadie podía verla porque tenía puesto sus lentes de contacto. Pudo sentir el tremendo rencor proveniente de kurapika causando en ella una profunda pena. Tenía tantas preguntas por hacerle, él debe saber el verdadero origen de su gente, algo que ha sido un misterio para la chica por muchos años.
-Marina ¿estás bien? – le preguntó Leorio.
-No me siento muy bien, espera un momento – respondió ella con una voz cortada y corrió a un rincón.
-¡Hey! Te encuentras… - El joven moreno iba a ir en socorro de la rubia pero Gon lo detuvo.
-Déjala sola un momento – le dijo el niño.
La batalla había finalizado, Kurapika volvía con el resto.
-Kurapika, ¿Estás bien? – preguntó Leorio.
-Sí, no te preocupes – Contestó el pelirrubio.
- ¿Es seguro estar cerca de ti? – interrogó al frágil joven nuevamente mientras daba un paso atrás.
-Desde el momento en que lo vi me di cuenta que era débil…y mentalmente supe que ese tatuaje es falso… pero apenas vi esa araña, todo lo que veía era de color rojo… - confesó Kurapika con angustia. Cuando aquellas palabras llegaron al oído de la joven Marina levantó su vista hacia él y este le devolvió la mirada.
- ¿Te ocurrió algo? – preguntó Kurapika a Marina de forma curiosa.
-No, ¡Nada! Solo que… me maree un poco, yo sufro de vértigo jejejeje – hablo ella avergonzadamente, pero a cambio recibió una sospechosa mirada del muchacho.
- En todo caso Kurapika, ¡Qué bueno que estés bien! – Exclamó en tanto se aproximaba a él para abrazarlo – ¡Ese tipo realmente daba miedo, estoy feliz por ti! – se expresó con su típico llanto infantil.
El resto observaban la actitud de Marina de manera pasmada.
-¿Eh? ¡Porque no me abrazas a mí también! ¿Por qué solo Kurapika? – Reclamó Leorio.
- Eh… No lo sé – contestó confusamente ella.
La niña evitó interrogar a Kurapika sobre su gente, creía que no era el momento adecuado para hacerlo, habían pasado demasiadas cosas en ese rato.
