Rehacer las reservas de comida tomó más tiempo y dinero del previsto, Rei tenía designado dinero para sus gastos desde el inicio de la quincena, y Kai solo había aceptado lo que Rei compraba sin protestar, pero hubo un momento en el que no pudo tener fuerza de voluntad. Rei no dijo nada y solo miró cuando el ruso ponía su cuidadosa selección dentro del carrito de compras.
Ahora se encontraban en casa, había terminado de acomodar las compras y ahora se sentaba en el sillón de la sala, junto a Kai.
-¿Me dirás ahora que pasó exactamente con el departamento?
-Lo vendí…
"Esto no va a ser sencillo".- pensó Rei con frustración.
-Bien Kai, si vamos a jugar esto, lo haremos bien.
-Yo no estoy jugando.
-¿Ah no? Vender el departamento por 50 dólares, regalar todos tus autos, hacer una pataleta en televisión frente a todo el país, arrastrarme hacia el supermercado con cientos de fotógrafos detrás de nosotros, y escapar en el auto que le robaste a Bryan y casi matarnos… ¿No es eso jugar?
-Siempre sonará dramático si lo dices así.- Sonrió metiéndose un bocadillo a la boca.-
-¡¿De verdad Kai?! ¿A qué estás jugando?
Lo miró fijamente y la conversación se convirtió en un duelo.
Al fin Rei suspiró y Kai relajó su mirada.
-Escucha, Kai, yo no estoy hecho para esta vida al extremo como la tuya, si quieres formar parte de mi vida, está bien…pero debes calmar ese estilo de vida excéntrico, porque yo soy del tipo que pasa desapercibido, y eso me gusta, no me gusta que me volteen a ver en la calle, no me gusta que me fotografíen… no me gusta ser una celebridad.
-¿Insinúas que a mi si?
-Kai… tu creciste en medio de todo esto, tienes la fortaleza para que no te importe, pero Rei es el muchachito sencillo que trabajaba sacando basura en restaurantes antes y después de los BladeBrakers… Debo asumir que si abandonaste todo lo que poseías, si dejaste todo eso atrás por mi… significa que dejaste de intentar que yo entrara en tu mundo, y prefieres entrar al mío…
Los ojos rubíes lo miraban con toda la atención del universo.
-Y mi mundo no es tan acelerado… ni ostentoso… y mi dinero no alcanza para todos los lujos que tenías, mi casa no es tan grande como la tuya, lo que tengo no es mucho, pero si quieres ser parte de él… siempre serás bien recibido… Es decir, podemos intentarlo de esta manera…
Kai lo miró conmovido y asintió con una gran sonrisa.
-¿Sabes?- continuó el chino.- que tal vez sería sano para nuestro presupuesto que cambiaras aunque sea un poco algunas excentricidades tuyas.
-¿Crees que soy excéntrico?- Era la primera vez que escuchaba eso.
-Sí, lo creo… pero también creo que no sabes que eres excéntrico…
-¿Excéntrico en que cosas? – Le daba curiosidad, toda su vida había tenido gustos por algunas cosas pero no era nada fuera de lo normal…
-¿Quieres ejemplos?- Sonrió divertido.- Bueno, todos esos autos que ni siquiera ocupas…
-Debo tener un hobbie… Tú colecciones revistas y nadie se molesta por ello…
Rei dejó escapar una risilla que relajó a Kai.
-¿Lo ves? Algunas personas coleccionamos cosas no tan excéntricas, como libros o entradas de Teatro… Y… sé que te gusta esta bebida de almendras con chocolate… pero no creo que necesites tomarla todos los días… al menos no ahora que tenemos un presupuesto limitado.
-¿Eso es ser excéntrico?
-Bien, la mayoría de las personas tomamos leche de verdad…
Kai lo miró con una expresión indescifrable, pero algo cómica.
-Puedo hacer eso.- sonrió con determinación.
Si pudo renunciar a su auto favorito, también podía renunciar a su bebida favorita, por Rei.
-Y creo que debemos regresarle el auto a Bryan.
-No es su auto, es de Yuriy.
-Así es.- Explicó Rei como si hablara con un niño de 3 años.- y como es de Tala, Tala decide si usarlo o no, o si dárselo a su novio o no.
-Hmpf..- Soltó Kai indignado.- Esta bien.
-Y ahora… ¿Cuál es el plan?
Ambos se quedaron en silencio.
-Buscaré trabajo.- Dijo Kai con determinación.
Rei sonrió y lo abrazó infantilmente y el otro lo recibió con cariño. En ese breve instante se dio cuenta de que algunas cosas simplemente no importaban, mientras se tuviera el coraje para seguir adelante.
Permanecieron un breve momento abrazos en la sala del pequeño apartamento mientras afuera se caía el cielo a gotas.
-Creo que debería invitar a Bryan a pasar.- Dijo Rei levantándose y asomándose por la ventana. Ahora tenían sentido las compras del pelilavanda.
-¿Qué? ¡No!
-¿Por qué no? Afuera está cayendo un diluvio…
-Si no le gusta debería irse.-Dijo Kai indignado.
Rei solo sonrió.
-No seas así, no es su culpa que tu abuelo le pida cosas absurdas.
Como el otro guardó silencio, abrió la puerta.
Afuera un Bryan se encogía contra la pared intentando cubrirse inútilmente del agua. Al ver al neko asomarse por la puerta y llamándole sus ojos brillaron y casi entró saltando de alegría. Kai lo miraba desde el sillón con un gesto de molestia.
-¿Por qué no te das un baño de agua caliente? –Ofreció Rei.- Puedo prestarte ropa, al menos para pasar la noche.
-¡Eres un ángel köt!
Unos segundos después la casa volvía a estar en tranquilidad, Bryan probablemente se había quedado dormido en la bañera llena de agua tibia, o ahogado, a Kai le daba totalmente igual.
-¿Por qué tienes que ser tan amable con él? –Parecía tono de reclamo.
-Nunca está de más Kai… -sonrió.- Además, es algo así como un amigo ¿No crees?
-No.- Respondió volteando la cara.
-Sé que en el fondo si.-Amplió aún más su sonrisa.
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