Capítulo 10:

Po sostenía firmemente la mano de Tigresa entre las suyas, ya estaba asustado y sus ánimos estaban por el piso, había pasado un tiempo ya y ella no mostraba ningún signo de despertar pronto, escasamente había entrado Xian a la enfermería a comprobar el estado de la maestra y su padre intentar persuadirle que saliera a comer algo, sin embargo para sorpresa de todos Po se negó, el necesitaba estar allí, quería ser el primero en ver abrirse esos preciosos ojos color ámbar.

―Despierta, te necesito —murmuró Po, en un bolsillo de su pantalón estaba la hermosa pulsera de cuero que había comprado para la felina pero que no tuvo ni el tiempo ni la ocasión para regalársela antes de que todo tomara este desastroso giro, con su mano izquierda dentro del bolsillo apretaba la pulsera como si se tratara de una especie de talismán, de alguna manera se sentía reconfortado.-aunque sea si es para darme una paliza...—dijo Po terminando su frase con la cabeza gacha.

—No…lo dudes—susurró una voz muy despacio.

— ¿Q-quién ha dicho eso? —tartamudeó Po dirigiendo automáticamente su mirada hacía la camilla donde estaba Tigresa, seguía respirando con normalidad y aún mantenía sus ojos cerrados.

—Yo…—volvió a susurrar la voz.

Po se quedó estático unos segundos, ella seguía sin abrir los ojos. De un momento a otro Po se levantó de golpe y salió despavorido por la puerta chillando tan fuerte que incluso en Gongmen pudieron haberle escuchado.

―¡Fantasmas!¡Fantasmas!

Mientras tanto en la enfermería una exasperada felina aunque aún débil habló tan suavemente que sus labios parecía no moverse.

―Panda idiota…


En las montañas Shifu se enfrentaba fieramente a Korra, el lobo había dejado ya hace un rato su actitud presumida y ahora parecía más que todo enojado, no iba a dejar que ese estúpido panda rojo maestro o no le venciera y arruinara todo lo que había hecho. Korra uso sus espadas contra el maestro pero él las rebanó sin problema dejándolas hechas solo unos trozos pequeños e inservibles de metal, definitivamente había subestimado a ese sujeto pero su orgullo era más grande que eso.

― ¿Eso es todo lo que tienes Shifu? Esperaba más de un supuesto maestro.

Shifu no iba a perder el tiempo hablando tonterías, acabaría con ese maldito de una vez por todas. Lo atrapó por la cola y lo golpeó lo más fuerte que pudo contra la roca de la montaña dejando una marca en la misma, él lobo cayó débil al piso.

"Acabemos con esto"―pesó Shifu para sí mismo mientras tomaba su bastón de madera y se preparaba para atestar un golpe final y hubiera sido así, de no ser porque Víbora llegó justo en ese momento lo atrapó con su cola y lo alejó del lobo.

― ¡Deténgase maestro Shifu!―gritó Mono a lo lejos―¡Va a matarlo!

Los demás estaban luchando con los secuaces de Korra, no les permitirían escapar y mucho menos después de lo que le hicieron a Tigresa.

― ¡¿Qué creen que están haciendo?!¡Yo soy su maestro! ―gritó Shifu claramente enojado, estuvo tan cerca…

—Lo sentimos maestro Shifu, pero por eso estábamos seguros que si sabía arruinaría la misión y no podemos permitir que ni siquiera usted haga eso. — dijo Víbora reforzando su agarre, a Shifu no le importó y continuo gritando órdenes a diestra y siniestra peor nadie le hizo el menor caso, los demás estabas ya bastante ocupados con los cocodrilos y lobos que aún estaban en pie.


— ¡Señora Víbora! ¡Señora Víbora!¡Auxilioooo!

— ¡Wow wow wow! ¡Ten cuidado que me pisas!—chilló la madre de Mantis desde el suelo.

—Po…cariño… ¡cálmate!— dijo la madre de Víbora en un tono alto para que el panda dejara de correr y gritar por todo el palacio. — ¡Oh cielo! ¡¿Le pasó algo a Tigresa?!—agregó la serpiente muy alarmada.

—No, no, no… ¡es mucho peor!...cre-creo que hay… ¡fantasmas en la enfermería! —chilló Po aterrado.

—Espera… ¿qué?— intervino el padre de mono claramente perplejo.

— ¡Sí! Estaba en la enfermería y-y alguien habló pero Tigresa aún no había despertado y... ¡ay Dios!

— Cálmate cariño …vamos a la enfermería a ver qué pasa… no podemos dejar a Tigresa sola — dijo la madre de Víbora.—podemos ir solo nosotros dos, si gustan pueden quedarse aquí a tomar un té —agregó está dirigiéndose con una adorable sonrisa a todos los demás presentes.

Todos asintieron con la cabeza y Víbora y Po marcharon de vuelta la enfermería a pesar de las protestas del panda. Finalmente llegaron a la enfermería, la madre de Víbora se ofreció a entrar primero porque Po temía que el supuesto fantasma estuviera aún adentro.

Cuando la madre de víbora entro la voz volvió a hablar esta vez un poco más fuerte que la última vez

— ¿Po?, ¿eres tú?

― No cielo, soy la madre de Víbora, Po se asustó antes pensó que le habló un fantasma…

―Panda tonto…no abrí los ojos en esa ocasión―dijo la felina entreabriendo sus ojos rojos- ámbar, estaba débil cuando no pudo, pero ella jamás le aceptaría eso a nadie en absoluto, incluso así jamás se mostraría derrotada, primero muerta, literalmente.

―Le llamaré, estará feliz de verte, ha estado aquí todo este tiempo esperando a que despertaras.

Tigresa iba a preguntarle qué había sucedido pero la señora víbora ya había salido rápida como un rayo de la habitación, eso o el increíble dolor de cabeza que sentía la estaba volviendo torpe y lenta. A los cinco minutos un tímido panda entro por la puerta de la habitación, en sus ojos podía verse reflejada la felicidad que sentía al verla despierta, al poder apreciar esos fabulosos ojos llenos de vida.

―Siento lo de antes…lo del fantasma― dijo este con la mirada gacha y jugando con los pies como si fuese un niño pequeño que acaba de ser descubierto haciendo alguna travesura .Al parecer la víbora le había explicado lo sucedido. Tigresa sonrió casi de manera imperceptible, ese tonto panda jamás cambiaría y eso estaba bien.

― ¿Qué pasó? ¿Por qué estoy aquí?― dijo la felina , incorporándose, sentía punzadas de dolor en el pecho pero ella no pensaba quejarse, no pensaba mostrarse débil de nuevo ante nadie, ya se había hecho esa promesa desde que estaba muy pequeña.

― ¿No recuerdas nada?

―Vagamente―respondió ella, tenía los recuerdos confusos y la cabeza la estaba matando.

―Un lobo bandido, Korra, te apuñaló e intentó matarte, afortunadamente por centímetros erró el golpe, pensamos que te había matado.

Korra…ahora podía recordarlo, ese maldito lobo.

― ¿Huyó?―le preguntó a Po frunciendo el ceño.

— Lo encontrarán—dijo el panda- los cinco se están encargando de buscarlo en estos momentos.

—Debo ir, no se saldrá con la suya—murmuró Tigresa intentando levantarse, las heridas dolían como el demonio, pero ella no cedería .Pero para su sorpresa Po la empujo suave pero a la vez firmemente de vuelta a la cama.

—Detente, necesitas reposo no puedes levantarte.

—Estoy bien—insistió ella pero Po volvió a tumbarle en la camilla ¿Quién se creía ese?.

—Puedes empeorar esas heridas...debo cuidarte.

—Yo no necesito...

— ¡Claro que sí!...no dejaré que te pase nada más.

—Lo lamento —dijo ella para sorpresa del panda—solo...me fastidia ser una carga.

—No pasa nada, no eres ninguna carga en absoluto—respondió Po con una de sus enormes sonrisas—por cierto ¿tienes hambre? Por qué preparé unos fideos que seguro te sentarán de maravilla.

—Eso suena bien —dijo la maestra con una media sonrisa.

— ¡Excelente! Iré a traerte un poco, mientras tanto reposa un poco— dijo Po entusiasmado a lo que la maestra asintió con la cabeza. Así que sin más el panda salió de la habitación a buscar los fideos, ¿qué podía pasar? La madre de víbora estaba en el pasillo para prestar atención a Tigresa en lo que el volvía. Lo único, era que la maestra Tigresa era mucho más astuta que eso …y el doble de terca.


Po se dirigió hacia la cocina del palacio con una de sus famosas sonrisas en el rostro, el despertar de Tigresa fue como si le hubieran devuelto a la vida, literalmente. Ahora lo único que iba a hacer era ayudarla a recuperarse y hacerla feliz.

En el momento que se dio cuenta que había despertado lo primero que pensó fue en decirle cuanto la amaba y lo feliz que estaba de tenerla con él, sintió la necesidad de decirle que era la luz de sus ojos, la única que ocupaba sus pensamientos a diario desde que tenía memoria, la primera razón que tuvo para admirar y amar una de las cosas más increíbles que le había pasado en la vida, el kung fu. Se moría por dentro de ganas de revelarle que era su musa, su inspiración, su maravillosa diosa del kung fu... Pero para él lo primero en ese instante fue que su adorada princesa estuviera sana y salva, no sabía a ciencia cierta acerca de los sentimientos que albergaba la felina por él, Víbora le había dado esperanzas antes cuando hablaron un poco del pasado de Tigresa , pero Po no quería hacerse falsas ilusiones, él tenía bastante confianza en sí mismo, de eso no tenía ninguna duda, pues de no haber sido así no habría podido descifrar el rollo del dragón para derrotar a Tai-Lung; pero cuando se trataba de Tigresa sus inseguridades lo superaban, ella era simplemente perfecta para él, en todo, en cualquier cosa, era asombrosamente bella, radical, era una diosa del kung fu, entre millones de cualidades que Po repasaba a diario cada vez que la veía...y él bueno, a su lado creía ser solamente un panda tonto y torpe.

El mayor temor de Po era el rechazo de la felina y arruinar la amistad que tanto le había costado forjar con ella,de todas formas si ese era el caso, Po preferiría no agobiar a Tigresa con esas emociones bien fueran buenas o malas en el estado en el que se encontraba ella lo único que debía hacer de momento era ponerse bien y Po estaba más que gustoso de ayudarla.

Entró a la cocina y le dio la buena noticia a los presentes allí que se encontraban disfrutando y delicioso té de toronjil, yerbabuena y frutas, una especialidad de la madre de mono. Todos se pusieron muy alegres con la noticia, se había evitado una tragedia.

Po sin más sirvió una taza con humeantes y delicioso fideos y lo colocó en una bandeja donde ya estaban servidos unos cuantos dumplings y un par de tazas de ese delicioso té.

—"Seguro algo de todo esto de agradará a Tigresa...de todas formas si ella no lo come todo yo puedo echarle una mano"—pensó divertido el panda con una media sonrisa y caminó de vuelta a la enfermería.


A Tigresa le había costado un montón levantarse de esa camilla que tanto aborrecía y aún más le había costado "entrar en modo sigiloso " como diría Po para no ser detectada por la madre de víbora... Oh, Po...había pensado hablar con el panda acerca de ¿sus sentimientos?...bueno algo así, realmente tan pronto como la idea se formó en su cabeza la desecho de inmediato. Si , tendría que hablar con el panda en algún momento, sentía que debía hacerlo, pero primero debía poner su cabeza en orden; tenía en primer lugar que entender que era lo que verdaderamente significaba el panda para ella y descubrir si su relación era simplemente una amistad o tenía la capacidad para ser algo más, realmente eso no lo sabía, no era precisamente una experta en emociones, sentimientos, relaciones y todas esas cosas resultaban un poco confusas de comprender y de asimilar ; además en segundo lugar se debatía entre si hablar de estas cosas con Po sería una buena idea, nunca en su vida la maestra Tigresa había dado un paso en falso y tampoco se había atrevido a hacer algo de lo que no estuviera segura, sin dudas no empezaría dañando su relación con el panda.

—"¿En qué rayos estoy pensando? "— pensó la maestra mientras saltaba con su usual elegancia a la rama de un árbol cercano al palacio quedando oculta entre sus espesas hojas y sus hermosas flores, aunque trastabilló un poco y casi pierde el equilibro logró mantenerse firme en la rama, tocó su pecho herido suavemente, el esfuerzo había empapado las vendas de sangre y habían logrado nublarle un poco la visión

—"Vamos Tigresa, no seas débil, puedes hacer esto" — pensó para sí misma totalmente convencida y dicho esto se dirigió silenciosa y ágilmente hacia el valle avanzando lo más suavemente que podía en los tejados de las casas para evitar hacerse más daño.

No eran simplemente ganas de llevar la contraria, ella debía ser quien atrapara a Korra y le diera su merecido, debía demostrar que era fuerte, que era capaz, después de todo, para eso fue para lo que la entrenó.

Po acababa de llegar a la enfermería , la madre de víbora seguía el extremo del pasillo donde habían unas flores preciosas que ella arreglaba mientras tarareaba alguna canción, realmente se podía apreciar la similitud que tenía con su hija, ambas tenían esa bella alegría y ternura tan característica y que las hacia tan especiales, sonreía mientras la veía y la saludó con una inclinación de cabeza, ella sonrío en respuesta y agito un poco su cola ; eso era, lo único en lo que diferían eran los afilados colmillos blancos de la madre.

—Señora Víbora, he traído un poco de té para usted—dijo Po tendiéndole la bandeja.

— Gracias cariño...no tienes que seguir llamándome señora—sugirió sonriente— mi nombre es Maylin...aunque si quieres solo puedes decirme Lin

—De acuerdo señ...es decir, Lin- dijo el panda devolviéndole la sonrisa—entraré a darle esto a Tigresa, ¿ha estado bien?

— ha estado bastante callada en realidad, pero supongo que es normal en ella.

Po abrió la puerta de la habitación temporal de Tigresa mientras en la otra sostenía muy equilibrada y satisfactoriamente lo que traía para ella .Pero apenas vio que la susodicha no estaba en su cama y que la ventana de la habitación estaba cuidadosamente abierta palideció y casi deja caer todos los platos.


Tigresa no tenía ni la menor idea de a donde debía ir a buscar a Korra, sus recuerdos estaban regresando parcialmente a su cabeza, el dolor de cabeza no había cesado en lo más mínimo y mucho menos el de sus heridas, pero vagamente podía recordar un bosque así que se dirigió a las afueras del valle.

Una vez en las afueras del mismo, Tigresa encontró algunas huellas que tenían pinta de ser de un animal no muy grande, no sabía distinguirlas muy bien pero se la jugo a que eran las huellas de Korra, se estaba demorando mucho andando, no era su culpa , con sus heridas le era totalmente imposible correr a cuatro patas como era de su preferencia, además con un pulmón perforado no llegaría demasiado lejos si empezaba a correr; pero no podía permitirse que alguien la detuvieran, para esas alturas Po ya debería haber descubierto que se había escapado y estaría buscándole por todo el valle, debía ser sigilosa y lista, por lo mismo se le ocurrió la idea de saltar de rama en rama por los árboles del bosque, saltar no era precisamente lo mejor para su condición pero al menos solo requería un esfuerzo mínimo y efectivo para ella.

Siguió así hasta que llego a un arroyo cristalino muy hermoso donde perdía el rastro de las huellas, sin embargo para ella no fue un problema muy grande porque podía sentir un olor particularmente asqueroso que estaba segura pertenecía a un cocodrilo.

Pero antes de seguir avanzando su finísimo sentido del oído capto una serie de sonidos extraños a la distancia, sonaba como si estuviera desarrollándose un enfrentamiento, avanzó silenciosamente entre las sombras de los árboles, hacía ya un buen rato que el sol se había puesto y eso era ideal para ella, ya que podía ocultarse en las sombras bastante bien...avanzo lentamente hasta que pudo divisar una pared rocosa a lo lejos, lo único que se interponía entre ella y esa pared era un campo de batalla donde sus amigos furiosos peleaban mientras ¿Víbora sostenía al maestro Shifu? ¿Qué rayos?, lo único que veía era como él ordenaba a grito herido a sus estudiantes dejarlo ir, pero Víbora por el contrario reafirmaba su agarre.

Bueno, tendría tiempo para averiguar después que significaba todo eso, pues en ese momento su ojos entrecerrados buscaban analíticamente a Korra, no lo dejaría salirse con la suya, iba a matarlo, después de lo que le había hecho no se lo perdonaría...pero Tigresa no solo pensaba en la puñalada que le había dado que en ese momento la hacía gemir de forma inaudible por el dolor , también pensaba en todo lo que le había hecho desde pequeña, ninguna niña de cinco años por inconscientemente peligrosa que fuera merecía el trato que él le dio y obligó a todo el mundo a darle, siempre había sido un mentiroso y había puesto al mundo entero aún más en su contra ¡ como si ella y su falta de autocontrol no se hubieran encargado de eso antes! , definitivamente ese maldito pagaría, ya le había divisado, no había escapatoria.

¡Hola!¿Qué tal? Bueno, respondo algunos comentarios de rapidez y los demás los respondo en los últimos caps. Perdón mis demoras en actualizar en verdad lo lamento, pero ya tengo varios caps, estamos ya por los últimos y solo espero que la historia fuera, sea o haya sido de su agrado.

Guest: ¡Hey! ¿Qué tal? respondo a un comentario viejo tuyo que no había tenido ocasión. Definitivamente estabas en lo cierto, Tigresa es muy terca para no cobrarse esa puñalada jajaja respecto a lo que escribiste me gustó aunque realmente no es mi estilo xD, pero igual estuvo bueno.

CrWolf: Lamento haber jugado con tus sentimientos :c no lo vuelvo a hacer jajaja.

Exactlydifferenttraveler: Jajaja gracias por mi motivación , creo que ha funcionado.

Alex 3