Nexus
Ambos se encontraban descansando, tumbados sobre la cama, bueno, unos más que otros, después de una nueva, e intensa, sesión de buen y sudoroso sexo. En esta ocasión Hermione no tenía mucha prisa por tomar una ducha y librarse de esa caliente capa de sudor que cubría su cuerpo, de igual manera que lo hacía con el de Draco. ¿Y por qué debería importarle si el cuerpo de Draco pudiera estar todo sudado? Pues, considerando que ella estaba descansando más sobre su cuerpo, con la cabeza apoyada sobre su pecho, que sobre la cama, sería un principio.
De improviso Hermione se puso a reír y el paso de los segundos, en vez de indicar el fin de este inesperado exabrupto, parecía que tendría para rato. Draco siguió en silencio y, sus únicas acciones para dejar claro que no estaba durmiendo, eran las caricias que le propinaba sobre la mano de Hermione con su pulgar derecho, al tener las manos entrelazadas; y que estuviera jugando con los rizos que estaban al alcance de su otra mano.
Así siguieron hasta que Hermione perdió todas sus fuerzas y su risa fue apagándose hasta terminar por enmudecer. Ese fue la señal para que Draco pudiera intervenir.
—¿Es una broma privada o piensas compartirla, Granger?
Hermione ahogó unas nuevas risas, aunque lograron hacer estremecer su cuerpo y, por tanto, el de Draco, mientras le acariciaba el torso.
—Solamente es que llegué a la conclusión de que nadie nos está observando.
—¿Y cómo es que has llegado a esa brillante conclusión?— preguntó Draco algo sorprendido.
—Bueno, es que, si realmente alguien estuviera observándonos, estoy segura de que nos habrían pedido un bis— le dijo alzando la mirada, con una gran sonrisa, para poder encontrarse con su rostro.
Hermione no pudo evitar el sorprenderse que Draco, en vez de acompañarla en su diversión pareciera estarse pensando, seriamente, si aquello pudiera ser posible. Antes de que ella pudiera aclararle que se trataba de una broma, tal y como él había sugerido con lo de broma privada, volvió a hablar.
—Pero no tendrían necesidad para ello, Granger, considerando que nosotros mismos nos ofrecimos algo más que un simple bis— le dijo con su habitual media sonrisa—. Creo que podríamos llamarlo doble bis.
Ahora fue el turno de Hermione para volver ocultar su mirada, apoyando su frente sobre el pecho de Draco, y ruborizarse ante aquella descripción de las veces que lo habían hecho, en su última sesión de sexo.
—Me encanta que te ruborices con tanta facilidad, Granger.
Y el rubor en las mejillas de Hermione no hizo si no crecer en intensidad. Antes de que Draco pudiera impedirlo, Hermione había saltado de la cama y desapareció en el interior de la ducha. La sola visión de Hermione corriendo por ahí completamente desnuda era suficiente para que regresara su erección con fuerza inusitada pero, para aumentar aún más su deseo, ahí también estaban las nalgas de la joven Gryffindor mostrándose igual que sus mejillas coloradas debido a unas cuantas palmadas bien dadas.
No podía creerse la manera en que Hermione era capaz de alterarlo de esta manera cuando ninguna otra chica había sido capaz de ni una mísera parte en comparación. Tal vez podían haberle dicho que solamente la deseaba porque no podía tenerla, y así habría podido ser en el pasado. En ese pasado le habrían dicho que no podría haber ningún tipo de futuro entre ellos por culpa de sus orígenes, un mago de sangre pura y una bruja hija de muggles. Lo que pudieran pensar sus amigos, su familia. Las creencias que pasaron por sus familiares. El honor del apellido Malfoy y el Black. Pero eso, precisamente, es lo que era: el pasado. En cambio, ahora, era otro motivo el que podía interponerse en la posibilidad de poder tener una relación con Hermione, una relación visible al ojo público y sin secretos.
La mirada de Draco descendió hasta su erección y no pudo evitar una media sonrisa muy satisfecha de si mismo y, sobre todo, de la causante de estuviera en este estado. Hablando de ella, abrió la puerta de la ducha y se asomó mostrando un gesto de verdadera inocencia. La manera en que su labio inferior sobresalía en aquel puchero no hacía si no palpitar su sexo de manera expectante.
—Te he estado esperando y no venías— se quejaba Hermione con una voz muy inocente y con un mohín que estaba volviendo loco de deseo a Draco—. ¡Y yo qué quería lavarme la espalda y no podía hacerlo sola!— la manera en que movía sus pestañas lentamente al parpadear… era algo que no podías esperarte por parte de Hermione Granger y eso no hacía si no que fuera aún más sensual y excitante—, ¿podrías venir y… echarme una mano, Malfoy?
En un par de zancadas, Draco ya se encontraba ante la puerta de la ducha y Hermione retrocedió para dejarle paso. Todo con esa sonrisa en su rostro que Draco jamás pensó que podría poseer Hermione ya que mostraba una calculada malicia, deseo y manipulación que uno no atribuiría a Hermione Granger.
No, el verdadero motivo por el que Draco podía preocuparse para no lograr tener una relación con Hermione era que, estando a su lado, siempre se encontraría llevando una intensa, y completa, erección.
Una vez más, y Hermione no pondría ninguna queja por ello, se encontraban sentados en la cama aunque, para ser totalmente sinceros, debería decirse que solamente era Draco quien estaba sentado en la cama, con su espalda apoyada sobre las almohadas contra el cabecero de la cama, pues Hermione estaba sentada en el regazo de Draco y con su espalda apoyada contra el torso del Slytherin.
—Muy bien, antes de que muramos por exceso de agotamiento físico— la manera elegante que eligió Hermione para referirse a una posible muerte por continuas sesiones de sexo—, deberíamos, por lo menos, por nuestra paz mental, descubrir quien es el culpable de habernos secuestrado y encerrado, juntos, en este cubo, precisamente, a nosotros dos.
—¿Para poder agradecérselo?— sugirió Draco mientras se veía incapaz de mantener sus manos quietas y por ello le estaba acariciando el vientre de una manera que a Hermione le traía encontradas, pero agradables, sensaciones.
—Luego de haber hecho que lo encerrasen por secuestro— le aclaró mientras le dio una palmada en la mano que tenía sobre su vientre.
Draco no pudo reprimirse el besarle un hombro a Hermione y saborear aquella salinidad de su piel.
—Mejor empezamos contigo, Granger, para buscar a quién puedes haber cabreado tanto para querer secuestrarte y encerrarte en este sitio con mi alegre compañía.
—¿Y por qué empezar conmigo, Malfoy?— se quejó Hermione, aunque no con mucha protesta en su voz, mientras ladeaba la cabeza para dejarle camino libre por su cuello a esos besos con los que Draco estaba recorriendo la distancia desde su hombro—. No debería recordarte que yo soy, y fui, de los buenos. Si alguien… oh, claro.
Hermione se percató del motivo por el que Draco quería empezar primero con ella. Precisamente porque ella era una buena persona y, por tanto, no acarrearía muchos enemigos, salvo por los que aún pudieran verla como participante en la caída de Voldemort, por muchos años que hubieran pasado.
—Exactamente, Granger— los labios de Draco se encontraban ahora jugueteando con el lóbulo de su oreja y Hermione ya ni quería reprimir los suspiros y gemidos que le provocaba con sus acciones. Más porque ella podía sentir lo que ella le estaba provocando a él, no obstante estaba sentada sobre su regazo, aunque no solamente sobre el mismo—. No creo que haya muchos que te puedan guardar tanto odio y rencor después de tantos años salvo por los antiguos seguidores del mestizo ese. Y, considerando mi presencia aquí, deberíamos pensar en alguien que pudiera tener en común un odio por nosotros dos.
—No creo que haya mucha gente que cumpla dichos requisitos, Malfoy— dijo Hermione pero con un tono de voz no muy contento si no algo confuso—. Y, a pesar de ello, se me hace difícil el pensar, por lo menos, en una sola persona. Mucho menos en varias posibilidades.
—Eso es lo malo de ser la perfecta Gryffindor, Granger. Luego resulta muy complicado el recordar a quienes te tengan…— Draco pareció recordar algo porque se quedó con la palabra en la boca—, ¿podría ser la que salió con el Weasel? Tengo entendido que no le gustó mucho el que fueras su amiga durante esa época. Y más considerando que, luego, saliste finalmente con el Weasel.
—¿Lavender Brown? No creo, sería el colmo de la hipocresía ya que la salvé de Greyback en la batalla de Hogwarts— Hermione no pudo evitar un suspiro que denotaba desesperación—. A mí me parece que deberíamos centrarnos más en los mortífagos que no nos tengan muchas simpatías y que, o están libres, o algún familiar no tenga nada mejor que hacer. Estoy segura de que a varios, por algún motivo u otro, hemos llegado a cabrear por diferentes causas.
Ciertamente deberían parar en algún momento porque parecía ser que no hacían otra cosa que tener relaciones sexuales todo el rato. ¿Solamente sexo o también hacemos el amor? Pero le resultaba muy difícil el poder detenerse una vez sentía el contacto con cualquier parte de Draco. Incluso era suficiente con unas pocas palabras o, como en este caso, con un apasionado beso.
—Pues yo no estaría muy seguro de que pueda, o puedan, ser mortífagos— le dijo una vez sus labios se separaron y Hermione apoyó su cabeza sobre el pecho de Draco para evitarse más tentaciones.
—¿Y eso por qué, Malfoy? A mí me parecen unos buenos candidatos para la situación en la que nos encontramos.
—Precisamente por la situación en la que nos encontramos— y apoyó sus palabras intensificando el abrazo contra su cuerpo—. Te puedo asegurar que esto no es propio de ningún mortífago.
Vale, ahí tiene razón pero, por supuesto, no tengo que vocalizarlo.
—¿Entonces quién nos queda?— quiso saber Hermione y sintió como el cuerpo de Draco reverberaba al reírse ligeramente—. ¿Qué?
—Nos queda, como dije antes, alguien a quién le hayas hecho algo para ganarse su rencor y que, podría ser, pudiera haber estado relacionado, de alguna manera, conmigo. Aunque fuera de una manera ínfima.
Esto era lo último que necesitaba Hermione, el tener que recordar gente a la que pudiera, no, a la que había hecho algo bastante grave para que, después de tantos años, aún sintiera la necesidad de vengarse de ella. Y de Draco, se recordó.
—No puedo acordarme de nadie porque no creo que pueda haber alguien así, Malfoy. Seguro que Angelina recibe muchas más amenazas por el simple hecho de trabajar en Sortilegios Weasley y por culpa de… todos los efectos de los productos… que allí se venden…
Estaba claro que una luz se encendió en la mente de Hermione y casi podían llegar a escucharse las ruedas girando dentro de su cabeza tratando de recordar todo con total seguridad.
—¿Ya lo tienes?— le susurró Draco para no provocar la pérdida de este esquivo conocimiento, además de que sentía como todo el cuerpo de Hermione se ponía en tensión y no por una buena razón, como lo hizo previamente.
Hermione tenía que hacer grandes esfuerzos para poder controlarse, tanto su respiración, que se hacía más grave y pronunciada, como, principalmente, el creciente enfado que la tenía a punto de estallar.
Una persona a la que le hubiera hecho algo para ganarse su odio y rencor a pesar de todos los años transcurridos y Hermione no podía creerse que no hubiera pensado en esta persona desde un principio. Sabía la respuesta pero, por algún motivo, no había podido relacionarla con todo lo que les estaba pasando.
¿Pero, quién podría ser si no?
—Marietta Edgecombe.
Continuará
Finalmente han logrado contenerse, o es porque estarán recuperando las fuerzas para continuar luego, y se pusieron a pensar en quién les ha podido encerrar en el cubo. A pesar de los inicios poco prometedores, al final, Hermione, como parecía ser la que debía encontrar al culpable, nos ofrece un nombre de su pasado.
¿Un nombre qué ha sido una sorpresa para ustedes, o lo veían venir?
Disclaimer: Todos los personajes relacionados con las novelas de Harry Potter, así como lugares, objetos, y demás, pertenecen a J. K. Rowling. Lo único que me pertenece es el argumento de la historia, y eso es algo que se nota dada su sencillez.
No puedo decir nada más que: Muchísimas gracias por los REVIEWS recibidos por parte de…
Anyels.
Ginegine.
Sakuri9.
Betzacosta.
Gabe Logan.
Brooke Silva.
Luna-maga sin loguearse ;) Así me gusta, incluso en vacaciones pensando, y leyendo este fic. Espero que eso no te las hunda porque no me lo perdonaría -.-U Cada uno, eso quiero creer, tiene su propio ritmo, y más para llegar a confesar algo de este tipo. Supongo que Hermione, al final, que no del fic :P, confesará lo que deba confesar.
¿Te gusta mi lemmon? En verdad no tengo mucho que ver con el resultado final puesto que yo, simplemente, lanzo a esos dos al ruedo, o a la cama, y empiezo a escribir lo que se les ocurre que quieren sentir, y hacer hehehehe
Huy, fíjate que has dicho algo que luego te echarán en cara… si supieran que lo has dicho, por supuesto. ^^
Emily Malfoy Evans.
Arely Uchiha.
y por añadir esta historia a los Favoritos de:
¡¿NADIE? -.-U bueno, no pasa nada… no, nada de nada… T.T
Como también a los que han puesto la Alerta de Historia como:
Sakuri9.
Yaiza.
ZaryliaBlack.
Chibipame.
Belen 15.
Por supuesto que siempre esperando por más de vuestras palabras… tanto para quienes dejan REVIEWS como por quienes se han fijado, de alguna manera, en este fic. Las palabras de todas y todos ustedes nunca serán negadas y siempre muy bien recibidas. Así que no seáis tímidos.
REVIEWS.
REVIEWS.
Nos leemos.^^
