Viuda Negra.
Capitulo 10
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Por: Mazii-chan.
Los personajes no me pertenecen son propiedad de:Rumiko Takahashi. Esto lo hago sin fines de lucro sólo con la intención de hacer llorar, reír o mostrar algún sentimiento. A mí me pertenece solamente Raito, que es un personaje creado por mi imaginación y que ocupare en todos mis fic con las mismas características físicas, quizás las sicológicas, dependerá del fic.
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Basado en una historia real. Gracias
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Ya habían pasado algunas semanas de que la pareja se habían separados y cada uno volvía a su vida como normalmente era.
Akane la habían comprometido nuevamente con un amigo de infancia, que tenia gran parecido con Ranma.
Entre tanto Ranma seguía con su relación con Keyko, aun no colocaban fecha para el matrimonio pero como siempre él evadía el tema lo que le molestaba a su prometida pero este ni interés le tomaba al asunto.
Pero en lo más profundo de ambos, en aquel lugar oscuro de su alma se encontraba el deseo por el otro que lo mantenían guardado.
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Akane seguía viéndose con Raito se habían vuelto amigos, muy buenos amigos. Él pequeño fue un pilar fundamente para Akane y no caer en la depresión por el joven de ojos azules.
Pero Raito no fue el único pilar de Akane sino también de Ranma, que entendió que su hermano estaba enamorado de ella, eso le alegro un poco como también le enojó y sentirse estúpido por el hecho de no entender como dos personas que se quieren no están juntas. Y estaban comprometidos con personas que no pegaban ni con chicle.
Aunque tanto Akane como Ranma tenían sus secretos el pequeño también junto una nueva amiga que se había hecho cómplices en aquel crepúsculo, teniendo una meta en común.
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Luego de escuchar la misma conversación, todos los días, cada vez se le hacía más eterna e insoportable nunca iba a entender a las mujeres, ellas querían pero no querían a la vez, ni el mismo creador las entendía. Ya habían pasado algunas horas que revolvía, su taza de té, que ya estaba bastante helada, lo que no su mente automáticamente la recordó aquel día que ambos conversaban…
"Una tarde de aquellas, donde el sol se ocultaba a ratos pero no hacia ni frio ni calor, sino estaban templado.
Un buen día para tomar té –según Akane.
Ella sentada en su escritorio revisando algunos papeles, él mirándola sin ninguna importancia.
— ¿De qué es tu té?— se limitó a preguntar. La mujer lo miró sin entender mucho su pregunta ya que la había tomado desprevenida
—Rojo— contestó con simpleza —Me encanta, el olor dulce que tiene pero al momento de probarlo tiene un gusto medio amargo—. Se adelantó ella al saber que luego preguntaría nuevamente.
Ella tomó su taza y bebió un sorbo pero sin darse cuenta se le escurrió una hilera de té, él se limitaba a observara aquel pequeño liquido y la reacción de ella.
El agua paso por la comisura de su labio, y llego hasta su escote, que misteriosamente él nunca había visto, se encontraba tentativo besar.
Se maldijo mentalmente, miró para otro lado pero su mirada se desvió hasta, donde anteriormente el líquido había caído.
Ella con su lengua se quitó el líquido de su comisura y con sus dedos finos repasó el lugar por donde había recorrido aquella rebelde gota. Aun sin darse cuenta hasta donde había llegado.
Ranma se cambiaba de posición continuamente.
Akane se dio cuenta del pequeño líquido travieso y con sus dedos se quitó lo húmedo que dejó el recorrido de este.
Él maldito por quinta vez o era decima vez…. Ya no lo recordaba pero nunca había visto que al momento de tomar el té fuera condenadamente sexi, sin pensarlo mucho que iría a tomar el té más seguido con ella"
Dio una sonrisa, lo que daría para revivir aquellos momentos o mejor para estar con ella, pero no dejaba de pensar en él, en el bastardo que le quito a su antigua prometida, apretó lo taza y aflojó su agarre. Su prometida le ocurrió el mismo accidente que en su recuerdo y le vio quitarse el líquido de forma más apropiada.
—Con su permiso –se levantó de la mesa para irse a su cuarto.
"No. No es igual que ella" pensó antes de dejar la sala de estar.
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Akane que terminaba de cenar junto con su prometido, todo estaba silencioso. Sin poder evitarlo lo comparó con él. Cuando ambos cenaban junto siempre en ese momento era de risa en todo momento, pero ahora, eran conversaciones acerca de política o cosas sin mucho interés.
Las horas le pasaron eternas, hasta que él se tuvo que ir y por fin pudo ir a su habitación a dormir.
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Ambos se durmieron con un pensamiento: "Nadie seria igual que él/ella"
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Al día siguiente, Raito había visitado a Akane, como de costumbre. Pero esta vez en sus manos llevaba una crema de pepinos, que hacía que las manos estuvieran más suaves al echarse la tercera vez.
Akane que se estaba en los establos aseando a su yegua, últimamente se sentía de lo mejor, pero sabía perfectamente que podría se aun mejor con él a su lado, como lo hicieron hace algún tiempo atrás acariciando ese animal. Una vez más sus recuerdos fueron llenando su cabeza y más de una vez su sonrisa se borraba a volver a la cruda realidad.
El pequeño la interrumpió, conocía cada faceta de ella sabía perfectamente cuando se perdía en aquellos mares de recuerdos donde siempre estaba presente su hermano, aunque fuera un punto a favor de que el amor hacia él no se iba ir tan rápido, lo que le perseguía eran las bodas de ambos y tenía que juntarlos o sería demasiado tarde para Ranma. Ya que el prometido de Akane pudiera morir, aunque no le gustaba que alguien inocente muriera tenía que haber sus ciertas precauciones, tendrían que demorarse lo menos posible en unir a esos dos antes de cualquiera de los dos matrimonios estuvieran frente a un sacerdote.
Ella que fue dejando su labor de lado, un escalofrió le recorrió por todo su columna con tan sólo ver el frasco que el pequeño llevaba en sus manos aun recordaba aquella noche fatídica, donde conoció a los padres de Ranma, y una picazón horrible le apareció y conoció la historia de su ahora ex- prometida.
Le niño le había explicado que en esa ocasión había sido unos errores matemáticos, que al momento echarle algún ingrediente a la crema provocaba un efecto de picazón, pero nadie fue intencional.
Akane se negó miles de veces a exponerse alguna reacción a su piel, pero al mirar los ojos negros del pequeño no pudo decir que no.
Untándose una pequeña parte de la crema, que tenía un delicioso aroma a pepino con aloe vera, se echó un poco más en sus manos pasándose varias veces.
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Luego de unas horas Akane estaba en su habitación con una fiebre muy alta, sudando, diciendo e incoherencias mientras que su poca cordura se iba.
—Raito…—llamó al pequeño con una voz tan débil que se perdía en toda la habitación, el niño se acercó a su lado le tomó la mano y se acercó para escucharla mejor —Estoy pensando que soy tu conejillos de india— con todas las fuerzas de ella logró pronunciar su última frase y frunció el seño.
—Mejor vete, antes que me den ganas de matarte— confesó —, mami, quiero ser un pajarito para volar entre tantas nubes y ser libre…
Sí, su cordura se había perdido.
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Por vigésima vez se repitió mentalmente "todo es parte del plan" tranquilizarse no era de manera fácil sabiendo que luego de lo que le hizo a su amiga, no pensaba en colocarla tan mal.
Estaba en la segunda fase del plan. Esperaba que esta saliera mejor.
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Los ojos del mayor Saotome se abrieron a más no poder, luego de escuchar el relato de su hermano no podría creer que ella tuviera ese accidente, siempre le había dicho que probara sus experimentos raros en otras cosas pero no en las personas.
Se colocó un abrigo y salió tan rápido, que nadie lo logró verlo.
Al momento de llegar a la casa de ella ya era de noche, y su figura se tapaba con la oscuridad gracias a Dios esa noche no había luna para alumbrarle y delatarse, como sabia donde estaba su habitación decidió trepar para verla.
Al llegar ahí se encontró con una pequeña luz de vela que mostraba lo afectada que se encontraba en esos mismos momentos le dieron ganas de apastar a Raito.
Le acarició con tanta suavidad aquella mejilla sonrojada que sus sentidos, su cerebro y por sobre todo su corazón le pedían a gritos que la besara, no tardo en hacerles caso y se acercó suavemente a los finos y pálidos labios de ella.
—Ranma…—susurró ella. Él tan sólo sonrió de imaginar que ella estaba soñando con él, siguió con su labor de aproximarse y besarla, hasta que lo hizo.
Necesitaba tocarlos, con la punta de la lengua le acarició, sabor a miel. Un exquisitez nadie tendría aquel sabor ni estando enferma.
Ella lentamente abrió los ojos, pensando que era un sueño tomó la cabeza de Ranma, la acercó para que ella no levantara la cabeza, y se besaron, un beso tan lento y con lleno de pasión que abarcaron todos sus sentidos. Lo profundizaron, su lenguas se adentraron aquellas cuevas que le entregaban miles de sensación juntas pero el oxigeno para todo ser viviente era necesario y para ellos, aunque lamentable, también. Lo tuvieron que romper.
En ese momentos para ambos era color de rosa, pero no sabía lo que vendría después sería una batalla campal entre ambos por obtener la razón.
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Hora: 22:05 Hora Chile
Lugar: Casa, habitación.
Escuchó: Ricardo Arjona.
Leo: La Divina Comedia.
Lagrimas caídas: Por el sueño.
Inspiración: Se hace lo que se puede.
Responder comentarios: Ahora mismo.
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Belli: Muchas gracias por tus palabras, créeme ya estoy mejor. Yo también soy fanática de ellos dos, pero me gusta que sufran alguno de los dos o los dos a la vez. Muchos escritores son muy crueles, juegan con la mente de uno. Todos tenemos un escape de locura siempre me pasa lo mismo. Te entiendo perfectamente lo de exámenes esta semana estaba tapada en eso. Muchas gracias leer.
AmoRanma: Las peleas entre ellos son muy comunes, todo tiene un fin, pero lo hizo sin intención. A Akane siempre le gustas hacer las cosas difíciles y por la manera más incomoda pero creo que estaba vez perdió. Lo del segundo piso se sabrá pronto, estaba la posibilidad de que él muriera. Ukyo tiene otros motivos. Yo encontré que esa escena fue la más tierna de todas de tan solo imaginármela me da risa, lo del alma era sólo una broma.
Nefertari: Me aprendí tu nombre c: No hay problema, hay muy pocas horas al día para lograr hacer nuestras cosas y eso es terrible, para mi Ranma siempre sale con excusas o tiene una boca muy grande que no sabe medir bien sus palabras y eso le afecta mucho en tomar decisiones correctas o la manera de actuar. Intentare hacerlos más largos, gracias por leerme.
Akya: Yo siempre los hago sufrir, espero que no te aburras de este fic. Él final ya lo tengo pensado sólo tengo que pensar en cómo voy a llegar hasta allí. Muchas gracias, me encanta saber que tengo una fan si me hubieran preguntados hace dos años atrás no me lo hubiera creído ni en broma. Te prometo que daré me mejor esfuerzo para vuelta al infierno al igual que este y para otros.
Diana Tendo: Al momento de leer tú comentario me dije: "Diablos, cierto. Tengo que compensarlos con algún beso entre ambos" y bueno aquí está mi intento de beso, no soy muy buena explicando esas cosas no se me dan las cursilerías, para mi lamentación. Ryoga y Ranma siempre van a tener una rivalidad. Raito será una pieza importante para que estos se junten. Y como ya he dicho todo se sabrá a su tiempo.
SusyAkane: Gracias por leer. Si aun no sabes el secreto hay que deducirlo. Soy mala, no te preocupes siempre soy así.
Esos son todos.
Avizo Importante:
El día jueves ocho de septiembre, tengo que ir a ver al médico para que me den hora para que me operen, estoy nerviosa pero espero que todo me salga bien, ellos mismos me han dicho que es una operación algo complicada.
Me demorare en actualizar, perdón por eso. Y por demorarme tanto en actualizar este capítulo.
