El sábado fue un día bastante aburrido para la mayor parte de primos Weasley-Potter. Todos sus amigos habían ido a Hogsmeade y estaban prácticamente solos en el castillo. Albus y Rose pasaron el día juntos en la biblioteca, estudiando, mientras Molly trabajaba allí y terminaba de planear la fiesta de aquella noche.
- ¿Por qué me dejaste cogerme Adivinación? – Rose suspiró y apartó el libro. En la biblioteca solo estaban ellos dos, así que no le importó hablar. Su primo levantó la mirada del pergamino que estaba escribiendo y frunció el ceño.
- Te dije que era un rollo. – Replicó. – No te quejes ahora.
- Es que nada de esto tiene sentido. – Se quejó ella. – Es imposible predecir nada usando estas tonterías.
- Siempre puedes dejarla.
- ¿Y quedarme sin equipo? – La pelirroja negó con la cabeza. – Ni hablar, Albus.
- Pídele ayuda a alguien que se le dé bien. – Sugirió el pelinegro entonces. – Lizzy es muy buena, James dice que tiene un don.
- No me va a quedar otra, no puedo suspender esto y Pociones.
- ¿Tan segura estás de eso?
- Es culpa de Malfoy, no nos sale nada bien, siempre quiere llevar la razón y no se da cuenta de sus errores. – Se quejó su prima.
- Sois unos orgullosos ambos, seguro que tú también te equivocas a veces.
- Imposible, sigo el libro al pie de la letra. – Rose se dejó caer un poco hacia delante. – Me podría haber tocado contigo, ojalá no hubiera llegado tarde. ¿Por qué no me esperaste?
- Yo estaba con Scorpius, pero cuando el profesor dijo lo de parejas mixtas, Lizzy se acercó a nosotros y nos preguntó si alguno quería ponerse con ella. – Albus se encogió de hombros. – Le dije que sí sin pensar, se lleva mejor conmigo que con Scorp y es una buena amiga de James, así que, no sé. Tampoco pensé que os fuera a ir tan mal.
- Pues nos va. – La chica negó con la cabeza.
- Quizás si os sentarais a hablar la situación mejoraría. – Comentó él. – Tengo la sensación de que solo os gritáis u ignoráis.
- Es que no quiero hablar con él. – Rose todavía recordaba lo que había pasado en el tren. – No quiero ser su amiga.
- No es ser amigos, es aprobar una asignatura. – Puntualizó Albus.
- Tendré que hace un examen brillante.
Albus suspiró. Su prima era tan orgullosa como Scorpius y jamás aclararían lo que había pasado en la fiesta. Iba a replicarle cuando vio llegar a Molly, cargada de libros. Al ver a sus primos, los dejó sobre su mesa y se dejó caer en una de las sillas libres, cansada.
- Estoy harta de esto. – Se quejó.
- Ya lo sabemos, Molly. – Replicó Rose, volviendo a su libro de adivinación. – Nos los has contado miles de veces.
- Oye, Rose, ¿es verdad lo que dicen? – La chica le miró, enarcando una ceja.
- ¿Qué dicen? – Su prima ni siquiera levantó la cabeza al preguntar.
- Que esta noche vas a salir con Lorcan Scamander. – Sonrió al decir esas palabras y ver la reacción de la otra chica. Levantó la cabeza rápidamente y los demás pudieron ver que se había puesto completamente roja. – ¡Creo que eso es un sí!
- La invitó el sábado pasado, después de las pruebas de quidditch. – Contestó Albus, sonriendo al ver la cara de Rose.
- ¡Al!
- Qué monos. – Molly rio. - ¿Qué te vas a poner?
- Unos vaqueros y una camiseta. – Respondió su prima, encogiéndose de hombros. – No es una cita.
- Sí que lo es. – Murmuró Albus.
- Por supuesto que lo es, un chico no te invita a salir porque sí.
- Escucha a la experta, Rose.
- Oh, cállate, Albus. – Molly puso los ojos en blanco. – Pero sí, si necesitas ayuda o lo que sea, avísame. – Sonrió. Se le había ocurrido una idea para que su prima y el Delegado no descubrieran su fiesta. - ¿Por qué no salís a los jardines? Son muy románticos.
- No podemos salir de noche. – Replicó. – Nosotros no incumplimos las normas, somos prefectos, hacemos que se respeten.
- Por una vez no pasaría nada.
- No sé lo que haremos, tampoco creo que Lorcan quiera estar fuera hasta después del toque de queda, podrían sancionarlo. – Rose suspiró y miró su reloj. – De todas formas, me voy ya. Tengo que ducharme y cambiarme antes de cenar.
- Vale, Rose, ya nos contarás mañana. – Respondió Albus, enarcando una ceja.
La pelirroja lo fulminó con la mirada antes de recoger sus libros, levantarse y marcharse de la biblioteca. Molly también miró su reloj y sonrió. En cinco minutos terminaba, por fin, su turno y podría dedicarse a terminar los detalles de la fiesta.
- Yo también me voy, Albus, tengo que colocar estos libros y mi turno está a punto de terminar.
- Creo que yo también voy a dejar esto por hoy. – El chico miró el pergamino y suspiró. Todavía le quedaba bastante para terminarlo y tenía que entregarlo el lunes. Tendría que seguir esa noche y pasar todo el domingo estudiando. – O, al menos, por ahora.
- Yo también tengo que terminarlo, si te sirve de consuelo.
La morena se encogió de hombros, cogió el montón de libros y se alejó de allí mientras su primo comenzaba a recoger las cosas.
Lucy, Lily y Roxanne habían pasado el día juntas, habían estado estudiando fuera, aprovechando que todavía hacía buen tiempo y después habían estado charlando y pasando el rato, tratando de matar el tiempo hasta que llegara la hora de la cena y, después, la tan ansiada fiesta. Incluso Lucy tenía ganas, aunque sabía que lo que su hermana estaba haciendo era una locura. Si sus padres se enteraban, la matarían. Aún así, decidió que pasaría una gran noche.
- Casi todos los Gryffindor van. – Dijo Lily. – James y Molly se han encargado de difundirlo entre alumnos de todos los cursos.
- Es una suerte que no se hayan enterado los prefectos. – Añadió Roxanne.
- Sí, a nosotros nos ha pasado lo mismo. – Contó la Hufflepuff. – Menos mal que no se ha enterado ninguno, aunque me da pena que Rose y Albus no puedan venir.
- Ya, pero bueno, son prefectos, no podíamos dejar que lo supieran. – Lily se encogió de hombros. Una parte de ella creía que era mejor que su hermano no estuviera allí, ya tenía bastante con James vigilándola, no los necesitaba a los dos. Especialmente desde que Jordan le había pedido ir juntos.
- ¿Qué os vais a poner? – Preguntó Roxanne, tumbándose en la hierba. – Yo creo que un vestido, pero no lo sé, no sé como irá la gente.
- Las chicas y yo llevaremos vestidos. – Contestó Lucy. – Tengo uno nuevo monísimo, seguro que os encanta.
- Yo llevo una falda alta y una blusa sin tirantes. – Añadió Lily, sonriendo. No le había contado a nadie lo de Jordan, pero de repente tenía muchas ganas de que sus primas lo supieran. Se mordió el labio, ¿se lo decía?
- ¿Qué te pasa, Lil? – Lucy enarcó una ceja, consciente de que a su prima le pasaba algo y esta se sonrojó.
- Tenéis que prometerme que no diréis nada porque es un secreto. – Murmuró. Roxanne se incorporó, curiosa por saber qué pasaba, y ambas asintieron. – Iré a la fiesta con Jordan, me preguntó el otro día si quería ir con él.
- ¿Qué Jordan? - Preguntó Roxanne, con la boca abierta.
- Jordan, Jordan. – Respondió la pelirroja, emocionada. – El amigo de Fred y James, el de último curso.
- ¿Qué dices? – Lucy abrió mucho los ojos.
- Pero no digáis nada, no quiere que James lo sepa aún. – Dijo la chica. – Ya sabéis cómo es, piensa que como soy su hermanita pequeña debe protegerme de todos los chicos que se me acerquen.
- Espero que no se enfade cuando os vea entrar juntos. – Murmuró Roxy. – Jordan es guapísimo y muy simpático, qué envidia me das, tía. Mi hermano siempre dice que es un gran bromista, como él, y que además es inteligente. Es perfecto. – La chica suspiró. - Ojalá me hubiera pedido alguien como él una cita, pero iré sola con mis amigas.
- Yo también. – Lucy también suspiró. Le habría encantado ir con cierto Ravenclaw, pero sabía que era imposible. Él ni siquiera iba a ir a la fiesta. – Tienes mucha suerte Lil.
- No os preocupéis, en la fiesta habrá muchos chicos, solo tenéis que aprovechar. – La pelirroja enarcó una ceja. – Si queréis que os presente a alguien solo tenéis que decírmelo.
- No necesito tu ayuda, te recuerdo que soy mayor que tú. – Roxanne arrugó un poco la nariz.
- ¿Y qué tendrá eso que ver? – Lily sonrió. – Desde que cortaste con el idiota de Alfred estás siempre a la defensiva, no dejas que ningún chico se te acerque.
- Es solo que espero a que me lo pida el chico adecuado. – Replicó su prima, sonrojándose. – Pero si no lo hace, esta noche le pediré bailar. Ya veréis.
- ¡Esa es la actitud! – Exclamó Lily, satisfecha. Después desvió su mirada hacia la más pequeña de las tres. - ¿Y tú que, Lu? ¿Ningún chico te llama especialmente la atención?
- Bueno, hay uno pero… - Se sonrojó. – es que él no viene a la fiesta.
- ¿Un prefecto? – La pelirroja agarró a su prima del brazo, emocionada. Lucy nunca hablaba de chicos, tenía que aprovechar aquella oportunidad. - ¡Cuéntanos!
- No os voy a decir quién es.
- ¿Por qué? – Se quejó Roxy.
- Porque sois unas bocazas. – Lucy comenzó a reír y negó con la cabeza. – Ya lo sabréis, todo en su debido momento.
- ¡Oh, venga ya, Lucy! – Lily tiró de su brazo y puso carita de pena.
- Tengo que irme, se está haciendo tarde y quiero ducharme antes de que los demás vuelvan de Hogsmeade y colapsen el baño. – Se limitó a responder esta, riendo. Consiguió soltarse del brazo de su prima y se puso de pie.
- Dinos al menos de que casa es. – La pelirroja también se levantó. – Venga, Lu, no puedes dejarnos así.
- Ravenclaw. – Respondió, negando con la cabeza. Os veré esta noche.
La morena salió corriendo dejando a sus primas boquiabiertas. Lily volvió a sentarse y frunció el ceño antes de mirar a Roxanne, quien se mordió un labio.
- ¿Prefecto de Ravenclaw? – Murmuró la morena.
- O quizás el Delegado. – Añadió Lily también en un susurro. - ¿Crees que el chico que le gusta es Lorcan?
- Eso explicaría por qué tanto secretismo, ¿no? – Roxy suspiró. - ¿Crees que ha escuchado los rumores?
- ¿Los de Rose y Lorcan?
- ¿Cuáles si no, Lil? – Roxanne puso los ojos en blanco.
- Lo sabe prácticamente todo el mundo. – La pelirroja arrugó la nariz. – De todas formas, no creo que eso salga bien.
- ¿Por qué? A Lorcan parece gustarle.- Roxanne se encogió de hombros.
- Pero a Rose le gusta otro. – Lily sonrió.
- ¿Scorpius?
- La conoces tan bien como yo. Si no sintiera algo por él no se habrían besado, por mucho whisky de fuego que hubieran bebido.
- Sí, Rose es una romántica, no es como Molly. – Añadió Roxanne.
- Entonces, ¿le echamos una mano a Lucy con Lorcan?
- Necesitará alguien que le ayude cuando Rose le rompa el corazón. – Los ojos de la pelirroja brillaron. – Y entonces actuaremos.
