"Desenterrando el Pasado Season 2"

(Chapter 10)

(*-*)

Noche fría. Luna llena. La aldea parece estar tranquila, a penas el sonido de las hojas de los árboles se puede percibir. En el hogar de los Hatake, Anko se encuentra en su recámara acomodando y doblando la ropa del bebé. Cuando termina de doblarlas se dirige a la habitación continua, preparada especialmente para el futuro miembro de la familia. Tararea una suave melodía mientras las acomoda dentro de uno de las gavetas en el guardarropa.

¡Listo! – exclama con una sonrisa en los labios al terminar de organizar. De repente, siente un fuerte dolor en su vientre. No pudo evitar gemir ni fruncir el entrecejo. Caminando lento sale de la habitación y se dirige hacia la escalera. – ¡Asumi! – desliza el pie izquierdo sobre uno de los escalones, apoyada, claro está, de la baranda. – ¡Asumi! – desciende otro peldaño, seguido de otro y otro. Uno más, teniendo cuidado de no caer. Gimió de nuevo, más posa su mano derecha sobre el vientre, acariciándolo. – ¡Asumi! – vuelve a llamar estando a mitad de la escalera. – Asu…mi…– susurra. La respiración se tornó inestable.

¡Okāsan! – exclama Koishi, apareciendo al pie de la escalera. Rápidamente, subió hasta donde está Anko y le ayuda a bajar.

Cariño, ¿Dónde está tu hermana? – interroga con la respiración aún más agitada, pero tratando de no asustar a su hijo.

Onee-san salió a hacer las compras – responde él, despreocupadamente. Anko gimió de dolor mientras descienden los peldaños poco a poco. – ¡Okāsan!

Estoy bien. – responde un tanto cansada, y los ojos parecían querer cerrar, pero no podía hacerlo.

No, no lo estás. Te ves pálida. – Koishi se alteró, creyendo que algo malo puede pasarle a su madre. Sin embargo, él debe hacer lo posible para ayudarla, ya que su padre ni Asumi se encuentran en casa.

Anko le acaricia la mejilla. Sonríe. – Cariño, tranquilízate. ¿Sí? – él asiente. – Necesito que…– frunce el entrecejo – Ve por Kurenai pronto. – él vuelve a asentir. – Ten cuidado, es tarde y no quiero que te pase nada. – De nuevo asiente – Dile a Kurenai que ya es hora. – él afirma y dejando a Anko de pie sobre el peldaño de arranque de la escalera, se marchó en busca de la jounin de ojos carmesí.

Kakashi…– gimió otra vez, ya no aguantando más aquel pulsante dolor. Poco a poco, se sienta sobre este último escalón. – Te necesito… Nuestro hijo ya va a nacer.


¿cómo se siente saber que vas a ser papá por tercera vez? – pregunta Asuma meramente curioso, más toma un sorbo de su Whisky. Luego contempla el líquido ambarino vibrando gradualmente en el interior del vaso.

Kakashi observa el vaso en su mano y el líquido cristalino vibrando suavemente en el interior de las paredes de cristal, haciendo pequeñas ondas. Codo izquierdo sobre la barra y antebrazo derecho igualmente sobre la misma, dedos firmemente enroscados alrededor del Vodka que acababa de pedir. En el interior del mismo, dos cubos de hielo chocaban ocasionalmente con un pequeño tintineo. Sonrisa de satisfacción. – Te mentiría si dijera que no estoy nervioso. – responde sonriendo.

Asuma deja escapar una despreocupada carcajada, seguida de una palmada fuerte en la espalda del ninja copia, en el momento en que él iba a dar un sorbo a su bebida. – Pareces como si fueras a ser papá primerizo. – contesta. Parecía complacido.

¿En serio? – Vaso aún en la mano, observó con agrado a la persona dueña del brazo que se encontraba a su lado, sentado, bebiéndose un vaso de Whisky propio, sin hielo.

Asuma observa a su amigo, entonces sonríe. – Si tan sólo Kurenai me diera la noticia de estar embarazada de una hermosa niña, me sentiría emocionado.

Kakashi ríe ante el pensamiento de su amigo. Más luego su mirada se torna seria. – Aunque…– entrecierra sus ojos – desearía que este bebé se destaque un poco… Quiero decir, que herede una de mis cualidades.

Leve sonrisa en los labios de Asuma. – ¿Te refieres al color de tu cabello o a la adicción que tienes hacia esos libros? – ceja enarcada.

Lo del cabello no suena tan mal. – ambos ríen. "Kakashi". El Hatake abre su ojo visible inesperadamente, alertando al shinobi a su lado. – Ya viene…– susurra en voz baja, pero audible para Asuma.

¿Viene? ¿Quién? – le pregunta Asuma a él, pero él saca su billetera del bolsillo trasero de su pantalón y deposita sobre la barra el dinero suficiente para pagar ambas bebidas y con un "Nos vemos después" se marchó.

¡Señor, su cambio! – grita uno de los empleados del bar.

Asuma se rasca la parte atrás de su cabeza. – Yo me encargo. – toma el cambio que el Hatake abandonó en el bar. Entonces salió corriendo detrás de él hasta alcanzarlo.

Kakashi reconoció al barbudo inmediatamente al éste detenerse frente a él, evitando que continúe. – ¡Asuma! – exclama, confundido de que le interrumpa proseguir su camino.

¿A dónde crees que vas tan agitado? – interroga el shinobi, aprensando en sus labios un cigarrillo.

Mi hijo está a punto de nacer. – responde intentando calmarse, pero la preocupación y la angustia de saber si ella está bien invade su cabeza.

Asuma espira. – Estás alterado. Primero cálmate. – le sugiere a su compañero, pero él intentó replicar, sin embargo, no le permitió esa oportunidad. – Si vas en ese estado, la pondrás nerviosa.

Entiendo lo que dices, pero el sello se ha debilitado con el embarazo y puede que ella y el bebé estén en riesgo. – Kakashi le explica la situación para que lo deje marchar, pero al parecer Asuma no lo dejará ir tan fácil.

Jajá jajá ¿Por qué tan alterado mi eterno rival? – Pregunta Gai, apareciendo frente a ellos con una gran sonrisa en los labios y manos sobre las caderas – Pareces agitado. Deberías empezar a practicar conmigo todos los días. ¿Cierto hijo? – levanta un pulga hacia arriba, haciendo un guiño y sonriendo con los dientes blancos, reflejando en una esquina de éstos un brillo.

Maito Genji. 12 años. Es un chico que le gusta la calma, todo lo contrario a su padre. Lleva el cabello alborotado de un negro brillante, pero sus cejas son más bien delgadas. Su actitud es un poco agresiva en el peor de los casos. Viste normal, aunque su padre ha intentado por todos los recursos que use ese "ridículo traje verde" como Genji suele llamarlo. Le incomoda las horribles poses que Gai realiza casi todo el tiempo. Sus ojos son de un color ambarino heredado de su madre. A pesar de todos los defectos de su padre, lo admira por ser buen ninja y el mejor en el taijutsu.

Como sea. – responde Genji, evitando lo más posible a su padre.

Jajajaja, ¡Ese es mi hijo! – Contesta Gai riendo a carcajadas – Recuerdo cuando apenas tenía dos años, jajajaja, quería ser como su padre y se puso en la cabeza como banda un calcetín de…

Fue silenciado por una fuerte patada en el rostro, regalo de su hijo – ¡Cállate! – gritó el chico, totalmente ruborizado.

Gai se repone fácilmente, levantándose del suelo – ¡Fuerte como su padre! Jajajaja, no cabe duda que lleva la sangre de todo un guerrero.


Tarareando una canción, Asumi abre la puerta principal de su casa sosteniendo en sus manos bolsas con las compras necesarias para abastecer la despensa. Con los ojos cerrados ingresa a la casa. Mueve la cabeza al ritmo de la canción que tararea, más cierra la puerta a su paso. Poco a poco abre los ojos, pero la visión ante éstos no era grata.

Las bolsas cayeron al suelo y una naranja escapó de una de las bolsas y rodó en círculos alrededor de sus pies. Ojos horrorizados ante tal escena la impactó. Anko tirada en el suelo sobre el último peldaño de la escalera sangrando en su vientre.

Okāsan…– susurra. Corre hacia ella y acomoda la cabeza de Anko sobre sus piernas. – ¡Okāsan! – La llama estando nerviosa, sin saber qué hacer – ¡Okāsan! – lágrimas estaban a un paso de escapar de sus ojos. – ¡Okāsan! – cierra los ojos por unos instantes, más se quita el abrigo y lo acomoda debajo de la cabeza de Anko – Regreso enseguida, por favor resiste. – salió corriendo en busca de su padre. – Otōsan…


Kakashi logró escapar de Gai, gracias a Asuma y al hijo de Gai. Salta sobre los techos de las casas para llegar más rápido a su hogar y ver qué pasa con Anko y el bebé. Asuma le sigue los pasos, cerciorándose de que no se altere cuando llegue y la vea en un estado perjudicable para ella.

Mientras saltan a toda prisa, Kakashi siente una presencia aproximarse a ellos desde la dirección de su casa, la cual se detuvo a respirar con calma. Kakashi decide investigar de quien se trata, se detiene ante la chica, sorprendido de verla a éstas horas de la noche fuera de casa.

Con las manos apoyadas en las rodillas, Asumi respira para recuperar el aliento. Al sentir la presencia de Kakashi frente a ella, corre hacia él y lo abraza. – ¡Otōsan! – Levanta la cabeza con lágrimas desbordantes en sus ojos – Okāsan… Okāsan…– hunde la cabeza en el chaleco de él. – Okāsan…sangra…

Los ojos de Kakashi se abrieron desmesuradamente. – No. – mira a Asumi y le acaricia la cabeza, luego mira a Asuma – Encárgate de ella. Me adelantaré. – dicho esto, salta y desaparece de la vista de ellos.

Asuma coloca la mano sobre la cabeza de ella para transmitirle confianza y tranquilidad. – Confía en que todo saldrá bien.

Kakashi logra divisar la casa y sin pensarlo rápidamente arribó en ésta, encontrando a Anko en la misma posición. – ¡Anko! – corre hacia ella. Más, pone la mano sobre el vientre de ella, luego acomoda la cabeza sobre el vientre para saber la circunstancia del bebé. Sus ojos atemorizados. Se quita los guantes de hierro y ahí mismo llegan Asuma y su hija.

Okāsan…– susurra Asumi, asustada entretanto ve a su padre cargar a su madre entre sus brazos.

¡Iré por Tsunade-sama! – dijo Asuma y salió de la casa rápidamente.

Hija, por favor ayúdame. – ella asiente y sigue a Kakashi, quien lleva a Anko a la recámara, subiendo las escaleras con mucho cuidado. Estando en la habitación, la acomodó sobre la cama. – Necesito un paño y agua fría. – la chica afirma y sale de la recámara para enseguida volver con el encargo. – Gracias. – Mojando el paño con el agua, lo pasa por la frente de Anko. – Anko, despierta. Te necesito consciente para que ambos estén bien. – Poco a poco, ella abre los ojos – Gracias a Dios, has despertado.

Tardaste…– susurra la kunoichi con la voz cansina.

Lo siento. – responde tomando la mano de ella para darle fuerzas. De pronto, ella deja escapar un grito de dolor. – Respira profundo.

¡Eso hago! – gritó ella acompañado de un gemido. Más se aferra a la mano de él.

Fuera de la habitación, se ubica Asumi impaciente, caminando de aquí y allá. Entonces…– ¡Sakura-sensei! – exclama al ver a la kunoichi ascender las escaleras acompañada de Kurenai, Hiroshi, y de Koishi, quien se abrazó a ella. Los cinco escucharon gemidos provenir de la habitación.

¡No puedo! – gritó Anko. Voz cansina y ojos ojerosos.

¡Claro que puedes! – dice Kakashi sosteniéndole la mano y con la otra, proporcionándole un poco de chakra en el cuello para alivianar el dolor de la marca pulsante.

Kurenai no quiso esperar e ingresó a la recámara. – ¡Anko! – exclama al entrar.

Sakura se aproxima a ella. – Kakashi-sensei…– el aludido asiente y responde apretando el agarre de manos. – ¡Anko-sensei, usted puede! – la animó.

Anko sostiene con todas sus fuerzas la mano de Kakashi, invitándolo a quedarse y ayudarla. – Todo estará bien. – le susurra el shinobi a ella.

Los gemidos se escuchaban desde el corredor. Y tanto Asumi como Koishi estaban nerviosos. Ella quería saber qué sucedía dentro de esa habitación, pero no podía dejar a su hermano solo en el pasillo, ya que Hiroshi prefirió bajar a la sala. Así que se le ocurrió una idea. – Koishi-kun… ve por unas mantas a la habitación del bebé. – extrañamente, él asiente sin replicar. Cuando él desapareció a través del corredor, ella aprovecha y silenciosamente ingresa a la recámara y pudo notar que unas marcas negras rodean el cuello de su madre que al parecer le quema la piel, y más cuando cambia de color al extenderse.

Vamos Anko-sensei… un poco más. – la peli lila empujó con todas sus fuerzas mientras las marcas se extendían más. Entretanto Kakashi mantiene el chakra visible sobre el sello.

Después de un gemido ahogado que Asumi escuchó claramente y se asustó un poco, logró escuchar por toda la recámara el llanto del bebé.

Lo hiciste. – le susurra Kakashi a Anko, quien parece estar ida, cansada y sobre todo sudada.

Sakura sostiene al bebé en sus brazos mientras Kurenai tomando una manta envuelve al pequeño en ésta. – Es un hermoso niño. – dice la kunoichi de ojos carmesí arrullando a la criatura entre sus brazos.

Kakashi sonríe. – ¿Escuchaste Anko? – acaricia el rostro de la peli lila. – Es otro niño. – la aludida parpadea con pesar, pero logra sonreír. Kurenai coloca al bebé en los brazos de su padre. – Míralo, es hermoso. – emocionado se aproxima más a Anko para que contemple a la criatura que nació con el pelo de una tonalidad plateada. – Míralo.

El dolor que Anko sentía en el vientre era fuerte y terminaba entre sus piernas, las cuales estaban entumecidas y casi no las sentía. Se sentía cansada, aún así extendió sus brazos, quería abrazar a su bebé. Kakashi le colocó al bebé entre los brazos. Ella pasó un dedo entre su pequeño cabello plateado brillante y siguió hasta acariciar sus mejillas blancas y suaves. El niño se removió y ambos padres sonrieron. Estaban felices.

De pie cerca de la puerta, lejos de ellos, Asumi contemplaba la escena con un tinte de inseguridad. La felicidad de sus padres se debe al nuevo miembro de la familia, pero no sabía explicar si sentía celos de él por obtener la atención de ellos o triste por no ser notada. En seguida sacude su cabeza eliminando aquellos absurdos pensamientos. Ella es la mayor, no puede sentirse celosa de un bebé que acaba de nacer.

Repentinamente siente una mano tocar su hombro. Kurenai sonríe. – Acércate a ellos. – le dice. – Conoce a tu nuevo hermanito.

Anko dirige la mirada hacia la entrada de la habitación y contempla a su hija conversando con Kurenai. – Cariño, ven aquí. – susurra Anko. Ella poco a poco se va acercando. Kakashi posa una mano sobre la cabeza de Asumi y la acaricia, más le sonríe mientras ella observa al pedacito de carne que sostiene Anko en brazos. – Saluda a Kiyoshi... Kiyoshi Hatake.

Con timidez, Asumi mira a su madre. – Etto…– obtiene la atención de ambos. – ¿Puedo? – interroga contemplando al bebé. Anko asiente y mira a Kakashi, dándole a entender que cargue a la criatura y se la pase cuidadosamente a Asumi. Acto que hizo. Asumi entusiasmada sostiene a su hermanito. El niño se removió entre sus brazos y atrapó su dedo entre su pequeña manita. – ¡Es hermoso! – ríe feliz.

En la sala, Hiroshi sentado mirando sus dedos, nervioso por ver a Asumi, y las kunoichis tomaban un poco de té mientras en la habitación los Hatake pasaban un hermoso momento. Es cuando Asuma arriba a la casa en compañía de Tsunade.

¿Ya nació la criatura? – pregunta Tsunade, lo cual las chicas asintieron. Espira aliviada. – Iré a ver que todo esté en orden. – sube las escaleras hasta llegar a la habitación indicada. La escena es agradable. Anko y Kakashi riendo, mientras Asumi acuna al bebé entre sus brazos y Koishi permanece sentado sobre la cama al lado de Anko, abrazándola. Tsunade observa cuidadosamente el cuello de Anko. – Al parecer la marca sigue sellada. – espira por segunda vez. – Mi presencia ya no es requerida. – regresa a la sala, donde están todos tomando té. – Todo en orden. – toma asiento al lado de Sakura. – Esto hay que celebrarlo, ¿No?

Estoy de acuerdo. – dijo Asuma. Mira a Kurenai esperando respuesta.

Me quedaré unos momentos más. – contesta la kunoichi. Entonces, busca con la mirada a su hijo y al no encontrarlo supuso que había subido a la recámara.

Hiroshi observa a su amiga reír mientras tenía un bulto entre sus brazos. Se veía linda, según él. Retrocedió para bajar a la sala y no interrumpir aquel hermoso momento.

Anko se veía cansada, y poco a poco sus ojos se cerraban. Sentía mucho sueño y ya no podía mantenerse despierta. El cuerpo le dolía menos, pero un leve e impulsante dolor le molestaba. Frunce el entrecejo y sus ojos al fin cerraron.

¿Okāsan? – Asumi nota que ella parece inconsciente, lo cual se alteró.

Sólo está dormida. – Kakashi le susurra, posando una mano sobre la cabeza de Asumi. – Dejémosla descansar. – la chica asiente. – ¿Puedes llevar al bebé a su cuna? – ella otra vez asiente, pero contenta. – Entonces… – carga en sus brazos a Koishi, quien se ha quedado dormido en brazos de Anko. – Vamos.

Entretanto Kakashi lleva a Koishi a su recámara, Asumi se encarga de llevar al bebé a su cuna. Feliz lo acuna en brazos y lo deposita con toda delicadeza en su cuna, más le cubre con la sábana. Acaricia por última vez la suave y blanca mejilla de él. Sonrisa complacida.

Momento en que llega Kakashi y la ve sonreír. – Cuida muy bien a tus hermanos. – Asumi se sorprende por esas palabras. – Si algún día tu madre y yo les faltáramos.

Eso no va a suceder. – responde Asumi, contemplando a su hermanito. – Porque ambos estarán siempre conmigo y con mis hermanos, y seremos una familia feliz.

El jounin ríe y le acaricia el cabello lila. – Es bueno saber que piensas así. Pero entre los shinobis habita el peligro, Asumi. – mirada seria. – En caso de faltarte, debes cuidar y proteger a tus hermanos contra quien sea. Ese será tu deber como la mayor. – ella asiente sin prestar mucha atención, a causa de perderse completamente observando al pequeño dormido.

El llanto de un bebé Anko podía escuchar mientras caminaba entre aquella densa oscuridad sin saber a dónde ir. Necesitaba llegar al lugar donde proviene ese llanto. Algo le decía que debe encontrar al bebé cuanto antes. Entonces decide correr. Luego divisa a un bulto más adelante acostado sobre el frío suelo. Apresura el paso, pero no se acerca. Corre, sigue corriendo, pero mientras más corre más se aleja de él. De pronto, una sombra se detiene ante el bulto y lo toma en sus brazos, lo acuna y muestra un kunai… después la sangre salpicó el suelo y la sonrisa de esa sombra era retorcida, parecía a la de…

Anko despertó sudada. Podía escuchar el llanto de un bebé. Busca con la mirada de donde proviene. Espira calmada. Asumi sostiene en brazos al pequeño, sentada sobre una silla cerca de la cama y tararea una suave canción, lo cual provocó que el pequeño dejara de llorar.

Yuu hi no naka de futari
Aizu wo kawasu no
Ashita mata aeru yo ne
Sore ya sayonara My Dear
Sorezore no madobe kara
Onaji sora wo mite
Yakusoku yo oinori de
Kokoro sotto awaseyou…

Recuerdo esa canción. – se dijo a sí misma. Es la misma que les cantaba para calmar su llanto.– sonríe. Más se une a la canción sorprendiendo a Asumi, cual creía que aún dormía.

Kono yozora no sono mukou
Futari de egaku
Sore wa himitsu
Dare ni mo himitsu
Chiisana Mahou.
Ashita mata aimashou ne
Asahino oka de.

Serías una excelente madre. – dijo Anko. La chica ruborizó ante esas palabras, lo cual provocó una leve risa en la kunoichi. – ¿Sabes? He notado que en ocasiones sueles ser tímida. Y el amor que sientes por tus hermanos es admirable.

Debo cuidarlos, porque soy su hermana mayor. – contesta ella, acunando al bebé.

La sonrisa tierna de Anko desapareció y se tornó seria. – Protégelos siempre. Protégelos sin importar qué. – Asumi confundida la observa, y su expresión confundida se vuelve triste, al notar la mirada firme de ella. – Sé que puedo contar contigo, Asumi… Eres mi hija y puedes lograr lo que te propongas. Sólo…– cerrando los ojos, le regala una cálida sonrisa. – Sólo no te rindas y nunca pienses en rendirte. Lucha por proteger a los que amas con todo tu corazón. – notando que ha asustado a su hija con esas palabras, decide cambiar de conversación. – Has mejorado tus habilidades con el entrenamiento.

Asumi afirma. – Ya soy toda una kunoichi. – dijo orgullosa de sí misma. – Y pronto me convertiré en Jounin de la Aldea de la Hoja.

La kunoichi no pudo evitar sonreír. – Sí. Pero te falta más experiencia. – recibe como contestación un puchero. – Había preparado un obsequio para el día en que te graduaras de la academia, pero no me fue posible entregártelo cuando me enteré del embarazo. – abre una de las gavetas de la mesita de noche posando la mano libre sobre su vientre todavía dolida, la misma que Asumi intentó abrir para descubrir si su madre era o no un ninja. De ésta, saca una caja tamaño medio y rectangular, lo suficiente para guardar un libro y más. – Aquí, he guardado todo lo que necesitas para mejorar tus habilidades. Como Kakashi y yo pasamos más tiempo en misiones, es conveniente que entrenes por ti misma algunas técnicas, otras con ayuda de nosotros, claro está. – explica mientras coloca la caja sobre la mesita. – Puedes disponer de ella cuando quieras. – el bebé deja escapar un pequeño bostezo. – Ven con mami. – extiende sus manos para abrazarlo. Luego le acaricia el brillante cabello. Intenta dormirlo, pero no quiere. – ¿Qué pasa cariño? Parece que no me reconoce.

Asumi lo carga y él sonríe. – Vamos a dormir, ¿Sí? – mirada sorprendida por parte de Anko. El bebé reía mientras Asumi le hace gracia. Al poco rato, se quedó dormido. – Lo depositaré en su cuna. – tarareando la misma canción se dirige a la habitación del niño para así acomodarlo en la cuna. Cuando iba a depositarlo, siente una presencia a su espalda. Rápidamente se gira para ver de quién se trata, pero de inmediato la golpearon detrás de la cabeza. Entonces cayó al suelo, debido al fuerte golpe. No pudo reconocer a su atacante, tan sólo vio los pies de él alejarse de ella con el bebé en brazos. Luego, su visión se tornó borrosa y escuchaba distante el llanto de su hermanito… más todo a su alrededor se volvió negro.


Tres capítulos en tan sólo un día, jejeje. Espero les esté gustando (*-*) y no defraudando. (-.-)