Datos curiosos, cuando escribí originalmente esta historia, iba a ser semana santa y Juan Pablo II habia muerto, estaba entrando Ratzinguer... ahora, Ratzinguer salió y esta entrando Francisco I, ademas en 1 semana es semana santa... coincidencia?
Cap-10 Inferos…
" En este mundo, la carne de los débiles es el alimento de los fuertes. Los fuertes viven, los débiles mueren… " (francamente no se quien lo dijo, pero yo lo leí en el manga de Kenshin por boca de Shishio…)
"... Para los que, como yo, viven entre miserias innumerables, la muerte es un bien…" (Sófocles)
"… EL ladrón solo viene a robar, a matar y a destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia…" (Juan 10, 10)
Cuando Milo terminó de cambiarse, después del shock de haber escuchado a Shaka, salió hacia la sala de su departamento, Aioria ya se había levantado, el inspector se había quedado en casa de Milo, hasta que lograran atrapar al asesino, la policía le había llamado por que habían descubierto los cadáveres de dos sacerdotes en plena basílica.
ambos salieron 15 minutos después del lugar, Milo había llamado a los gemelos, los 4 llegaron a la plaza de San Pedro, ahí los esperaba Shaka, el cual dio un par de sotanas a los gemelos para que no los detuviera la policía y lograran entrar al lugar del crimen, a Milo por su parte, le fue dada una placa por Aioria, así los cinco entraron a la nave de la iglesia, el lugar estaba lleno de policías, Milo llevaba en las manos una cámara fotográfica pues era supuestamente el fotógrafo policial.
Los cinco quedaron estupefactos ante el cuadro, Kanon no los soporto y termino vomitando contra uno de los pilares, Saga había palidecido, Shaka prefería no mirar, sollozaba incontrolablemente, Milo estaba con la boca abierta, la atrocidad frente a ellos era demasiado.
El cuerpo del padre Paulo seguía colgado de la cruz, el lugar apestaba, Aioria se acerco, sobre el altar de piedra estaba destazado el cuerpo del padre Giorigio, el joven no pudo evitar un rictus de asco.
- Tienen cerca de 5 horas de muertos, uno de los sacerdotes los encontró alrededor de las 5 de la mañana, aparte hay un largo rastro de sangre que viene desde las catacumbas, al parecer el sujeto colgado fue torturado y luego traído aquí y el sujeto destazado parece haber descubierto al asesino, al cual no le pareció mucho esto y…- Uno de los inspectores se había acercado a Aioria explicándole los hechos, el joven griego inspeccionaba los cadáveres, al cuerpo del padre Paulo se le notaban perfectamente las huellas de tortura, y al del padre Giorgio, mejor ni verlo.
Milo seguía pasmado, pálido como los blancos pilares que adornaban el lugar, uno de los policías se acerco a llamarle la atención, después de todo tenía que fotografiar los cuerpos, con terror y asco se acerco hacia el altar, el fétido olor a muerte se hacía más fuerte, no pudo evitar que le diera nausea, temblando tomo las fotografías necesarias para después alejarse terriblemente asqueado.
- Es la 1era. Vez que haces esto?- le preguntó un hombre entrado en años, gordo y de bigote, era el policía que había hablado con Aioria, el cual había ordenado que bajaran los cuerpos y se los llevaran, antes que la prensa llegara. Milo asintió, el hombre le dio una bolsa en la cual comenzó a vomitar sin remedio.
- Así es la primera vez, cuando te toca un caso como este, pero no te preocupes te acostumbraras!- Le dio unas palmadas en la espalda al joven rubio, el cual le lanzo una mirada incrédula, mientras pensaba si era posible acostumbrarse a ver semejantes atrocidades.
En la televisión, la única noticia que se escuchaba en todos los canales era la del asesinato de 2 sacerdotes en plena basílica, hablaban de otra cosa que no fuera "el último golpe del asesino de las cruces" el Papa había condenado fuertemente estos hechos mientras daba la homilía n la celebración de los ritos pertenecientes al jueves santo, instaba al asesino a comparecer ante la justicia, si quería salvar su alma, esto hizo que una sonrisa burlona apareciera en el joven pelirrojo que veía la televisión, sostenía un puro en una mano y en la otra un wiskey en las rocas, el demonio se sentía pleno, faltaba solo un día mas y el mundo seria suyo, ante estos pensamientos soltó una macabra carcajada que retumbo en las paredes del lujoso cuarto de hotel en las afueras de Roma…
Y así llego el viernes santo, Lucifer en el cuerpo de Camus se divertía viendo el vía crucis por televisión, se reía a carcajadas mientras escuchaba a los fieles cantar "…perdón o Dios mío, perdón e indulgencia, perdón y clemencia, perdón y piedad…" el coliseo no quedaba a mas de 5 minutos de donde se encontraba, así que el rumor de la gente le llegaba nítidamente sin necesidad del televisor, veía al anciano papa cargando la cruz de oro mientras pasaban las estaciones, a él le divertía sobre manera este ritual, ya que le recordaba uno de sus momentos de mas grande gloria, cerrando los ojos retrocedió en el tiempo.
Estaba dentro del cuerpo de uno de los altos generales romanos, ya había hecho lo suyo con Judas, había traicionado al hijo de Dios, y ahora el desdichado se encontraba refundido en lo más profundo de los avernos después de haberse suicidado, iba en un gran caballo negro, al lado del condenado, sus pretorianos golpeaban sin piedad las espaldas del que sería crucificado, hacía un calor infernal, pero el ni sudaba, lo vio caer tres veces, vio a las mujeres llorar desesperadas, a los niños aterrorizados ante el desfigurado rostro de aquel que siempre tenía una sonrisa en los labios, a los hombres bajar la cabeza y sollozar en silencio al paso del condenado, y el sonrió ante su triunfo, llegaron al calvario, desnudaron al "rey de los judíos" y lo pusieron sobre la cruz, el había tomado clavos y martillo en sus manos humanas, sus rojas pupilas se ensancharon, una sonrisa maquiavélica apareció en su rostro y su rojo cabello se agito a la hora de dar el primer martillazo, el preso no se quejo ni una sola vez, lo izaron en el patíbulo y lo contemplo hasta que a la hora nona Jesús de Nazareth había expirado…
- stazione 12 Iesus è morto sulla croce - se escucho en la televisión, un profundo silencio se hizo en todo el lugar, mientras Lucifer seguía recordando sus momentos de mas grande gloria y su irremediable derrota…
… Segundos después de la muerte del Nazareno, la tierra tembló, el cielo se obscureció, y Satanás fue despedido al fondo de los avernos donde fue sellado por el mismo Cristo, recordó el terrible sentimiento de derrota embargarlo, la impotencia y la soledad…
Después de escuchar el sonido de la televisión anunciando la 12aba estación, Camus regreso en si, respiro profundamente, tenía los ojos llorosos y temblaba por momentos, lo rememorado fue tan real que lo había afectado por un momento, el demoníaco ser se acerco hacia la ventana del lugar jalando aire con desesperación, solo un día más se dijo y lo sucedido aquel día, no volvería a pasarle…
- Aioria tienes que dejarnos estar ahí!- decía desesperado Milo ante la reticencia del inspector, el joven les había comunicado, que la vigilia de la noche de resurrección una fuerte armada estaría custodiando la capilla donde el Papa velaba toda la noche del sábado, por si al asesino se le ocurrió ir a "completar su obra" estarían más que listos, los chicos querían estar ahí, querían intentar hacer algo, pues sabían que el famoso asesino no era el Camus real.
- Por Dios necesitan a un sacerdote con ustedes! Que no entiendes que Camus esta poseído!? Los puede asesinar a ustedes sin dificultad!- el rubio seminarista esgrimía sus argumentos con fuerza, Aioria lo miro burlón.
- escúchame Shaka, no creo en Dios ni mucho menos en el diablo, ese hombre no esta poseído, esta desequilibrado! Y necesita detenérsele por la fuerza! Y es lo que vamos a hacer, no le tenemos miedo a ningún loco que ande diciendo que es "el diablo"…-
- Oye! De no haber sido por nosotros seguirías en Francia sin saber donde se encontraba Camus! Tienes que dejarnos estar ahí! Tal vez podamos hacer algo para evitar que Camus se resista al arresto!- le decía Milo, Aioria sopesaba los argumentos, no estaba seguro de querer a "los cuatro fantásticos" entorpeciendo su labor judicial el día que por fin atraparía a ese loco de remate… aunque por otro lado, Milo tenia razón, de no ser por ellos no estaría tan cerca de atraparlo como ahora…
- De acuerdo… pero a la primera obstrucción a la ley que cometan ustedes también serán llevados a la carcelo ok?- Los cuatro asintieron. – Bien! En ese caso, este es el plan…- se juntaron en bolita en la mesa del café frente a la basílica mientras Aioria les comunicaba lo que harían para atrapar a Camus…
Sábado santo 11:30 de la noche, la misa de resurrección había acabado, todos los fieles dejaban la Basílica, la policía, la guardia Suiza y los militares comenzaron a rodear el lugar, en ese momento el centro religioso mas importante del mundo parecía campo de guerra, el Papa se había retirado a su capilla personal pasar la vigilia de resurrección en oración, fuera y dentro de esta había una fuerte cantidad de hombres armados.
Una sombra se deslizaba con gran agilidad por las calles del Vaticano, se acerco sigilosamente a la resguardada plaza, sonrió con crueldad, tenía hasta las 5 am para llevar a cabo el asesinato del santo padre, pues a esa hora había sucedido la resurrección y tenía que evitarlo a toda costa, los hombres armados no eran problema alguno, se acercaba a ellos y los asesinaba antes de que lograran emitir sonido alguno en menos de 15 minutos se encontraba a frente a la puerta de la capilla privada del papa, había dos jóvenes de la guardia suiza custodiando las grandes puertas de roble, al verlo los jóvenes se aterrorizaron.
El joven pelirrojo tenía las manos ensangrentadas, las pupilas dilatadas y una sonrisa sardónica en el rostro.
- A un lado…- Les susurro con crueldad, los chicos tragaron saliva y apuntaron con sus armas al joven.
- a…a…alto o…o… dispararemos…- Los chicos temblaban de pies a cabeza, el pelirrojo lanzo una pequeña risa, segundos después tenia a ambos jóvenes asidos por el cuello, los estrello contra las puertas mientras los ahorcaba lentamente.
- No me estorben…- les dijo con voz ronca, los lanzo hacia el otro lado, yendo a estamparse contra un pilar, cayeron los 2 inconscientes.
Por fin estaba frente las puertas donde se encontraba el papa, amplió mas su sonrisa, en las puertas en letras de oro se podía leer "Tu eres Pedro y sobre esta piedra edificare mi iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán sobre ella".
Con fuerza empuja la doble hoja de la puerta, abriéndose por completo, la capilla era relativamente pequeña, frente a el estaba un altar de mármol, sobre el cual un gran cristo de madera se encontraba, además de varias figuras de santos y de la virgen, frente al altar había un reclinatorio en el cual se encontraba un hombre vestido de blanco, hincado en posición de oración, tenia la cabeza gacha y las manos juntas frente a el, así que todo lo que lograba apreciar Camus-Lucifer era su espalda, comenzó a avanzar hacia el, sentía el triunfo en sus manos.
- Ah llegado tu hora… predicador- le susurro con saña, el hombre frente a el no se inmuto, llegó a su lado, poso su mano ensangrentada sobre el blanco hombro, lo jaló con fuerza para que lo encarara…
- No creíste que seria tan fácil verdad?- Camus quedo libido por un momento, un arma apuntaba fijamente a su entrecejo a menos de 2 cm. Aioria sonrió triunfante.
- Sabíamos que ibas a venir es por eso que mandamos al Papa a un lugar seguro…- Camus frunció el entrecejo enojado.
- Tontos! Lo único que están haciendo es retrasar lo inevitable!- le grito furico al policía que seguía sonriendo.
- Cállate! Gerard Baptiste Camus, estas arrestado por el cargo de homicidio en primer grado, tienes derecho a guardar silencio, o todo lo que digas será usado en tu contra…- el pelirrojo sonrió, de detrás de unos pilares salieron 3 policías armados hasta los dientes, al momento tomo el canon del arma con la mano, tapando el orificio de salida de la bala, Aioria se quedo estupefacto, el pelirrojo comenzó a hacer que bajara el arma.
- Suéltala! Suéltala! O disparare!- decía el inspector mientras forcejeaba por la pistola.
- Por que no lo intentas… muchacho…- le dijo burlón el pelirrojo, sin pensarlo dos veces Aioria disparo, Camus solo agarro con fuerza el cañón del arma, después de sentir la quemante sensación que le produjo la bala al salir, arrebato la pistola al policía lanzándola lejos, después ante la mirada aterrada de Aioria levanto la mano que chorreaba sangre justo frente a su cara, Aioria podía ver el agujero dejado en la palma de la mano y en frente de sus incrédulos ojos este comenzó a cerrarse.
Al terminar de regenerarse, Camus puso la palma de la mano sobre el rostro del aun aterrado Aioria, y con un fuerte empujón, después de susurrarle un "no estorbes" lo lanzo metros hacia atrás, el joven inspector se golpeo contra una de las paredes quedando inconsciente, Camus dio media vuelta dispuesto a salir de la capilla en busca del papa, pero los policías que habían llegado a auxiliar a Aioria se lo impidieron, le apuntaban fieramente con las metralletas mientras le gritaban "quieto o abrimos fuego!" el pelirrojo sonrió.
- A un lado!- Grito con fuerza Lucifer, abrió sus brazos y al momento una ráfaga de viento hiso que todos los que le impedían el paso salieran despedidos hacia atrás, haciendo con esto que también las puertas de la capilla se cerraran, por fin estaba solo, se sacudió las manos, y comenzó a caminar tranquilamente hacia la salida.
- No iras a ningún lado con el cuerpo de Camus!- le grito una voz a sus espaldas, el demonio volteo enojado, pero al momento una sonrisa maquiavélica apareció en sus labios, detrás de el frente a el altar se encontraba el chico que se le había resistido, Milo fruncía el entrecejo, tenía el rostro serio y los puños crispados, Camus dio media vuelta, y sin saber como en un segundo Milo tenia frente a el el rostro del pelirrojo, soltó una exclamación de asombro, intento retroceder un paso, pero los brazos de Camus lo detuvieron.
- Creí que evitarías que me fuera "bebe" ya te me resististe una vez, créemelo eso no volverá a pasar…- y al momento se abalanzo contra los labios de Milo, el cual en un acto reflejo retrocedió, tomo entre sus manos la imagen de San Miguel y la pego con desesperación contra el cuello del Camus demonio, que al momento comenzó a gritar, dio un fuerte empellón al rubio que se golpeo contra el altar mientras el retrocedía herido del cuello, el lugar donde Milo había puesto la imagen humeaba y por un segundo el lugar se lleno del olor de la carne quemada, en segundos, la piel comenzó a regenerarse como la ultima ves, Milo se ponia de nuevo de pie, pero esta ves, la mirada lasciva de Camus había cambiado por una expresión de enloquecido odio.
- Es la segunda ves niño! Nadie me hace eso a mi!- no dejo a Milo ni respirar cuando ya lo tenia sujeto por el cuello elevándolo unos centímetros del suelo, el rubio pataleaba y peleaba por soltarse pero era imposible, la fuerza de Camus era demasiada.
- Déjalo!- gritaron tres voces a sus espaldas, Camus al escucharlas dejo caer a Milo, el cual callo de rodillas tosiendo y sobándose el cuello con desesperación, el demonio vio a tres personas frente a el, sonrió divertido.
- Pero que tenemos aquí? Si es toda la pandilla! El cuarteto fantástico! Pues bien, ni ustedes inútiles humanos pueden detenerme!- les dijo con saña a los gemelos y a Shaka, que sin esperar un segundo, saco de entre su sotana un viejo libro, se santiguo y comenzó a rezar ante la atónita mirada del demonio.
- Credo in unum Deum, Patrem omnipoténtem, factórem caeli et térrea…- comenzó con voz potente el joven, el demonio comenzó a reír, esto lo estaba divirtiendo en serio! Los gemelos le hacían segunda mientras Shaka rezaba el credo.
- Estúpidos! Realmente creen que pueden exorcizarme!?- y al momento se les fue encima, Shaka cerro los ojos mientras seguía rezando, esperando sentir el golpe del demonio, los gemelos se vieron uno a otro sin saber que hacer si huir o quedarse a ser envestidos por el joven que corría enloquecido hacia ellos, Camus se iba acercando hacia ellos, cuando tres detonaciones de arma se escucharon y lo hicieron caer, los que rezaban se quedaron espantados por un momento, pero Shaka siguió con su rezo.
Camus se levantaba totalmente furico, se vio al cuerpo, tenia un feo agujero en el estomago, otro en un brazo y otro en el pecho que sangraban profusamente, le habían escocido las balas, lentamente estas salían de la carne la cual se iba regenerando, giro su vista hacia donde habían venido las detonaciones, Aioria se acercaba hacia el grupo con el arma en alto.
- Idiota!- le grito Camus, se acerco hacia el y lo golpeo contra el rostro haciendo que volara por los aires, Saga al verlo corrió en su auxilio, ya que Camus había tomado la pistola del inspector e iba a rematarlo con ella, antes de que pudiera siquiera jalar del gatillo, Saga se le hecho encima, cayeron ambos al piso y comenzaron a forcejear por el control del arma, Camus pateo a Saga en el estomago haciendo que aquel se encogiera de dolor, y aprovechándolo detono dos veces el arma...
- Saga!- grito con histeria su gemelo, al momento salió corriendo hacia donde su hermano se revolcaba de dolor por las heridas, Camus vio su momento, se acerco hacia la salida, solo estaba el seminarista rubio frente a esta rezando con los ojos cerrados fervorosamente, se acerco hacia el.
- Buh!- le dijo al joven rubio el cual por inercia abrió los ojos encontrándose con las rojas irises del demonio, por inercia saco un crucifijo y lo puso frente a el, el demonio sonrió.
- Atrás! Vade retro Satanás! En el nombre de Cristo te ordeno te detengas!- le dijo el joven, el demonio amplio mas su sonrisa, tomo el Cristo de las manos del joven y lo lanzó lejos, Shaka se quedo sin saber que hacer.
- Y ahora que vas a hacer?- le pregunto curioso Camus, el joven trago saliva.
- Maldito!- grito una voz histérica a sus espaldas, al momento sintió la mordedura del acero en su espalda, volteo enojado, Kanon estaba frente a el, por sus mejillas caían lagrimas de odio y tristeza, Milo estaba al lado de Saga, el cual estaba herido de una pierna y del estomago, Kanon sostenía el arma, Camus con un rugido se dirigio hacia el, Shaka suspiro aliviado solo por un segundo, tenia que hacer algo rápido, pero que?
- Niño! Que pasa? Que es lo que tienes que hacer para que "ese" se detenga!?- Shaka miro a su interlocutor, era Aioria, se veia realmente mal, de la nuca le corría un hilo de sangre hasta el cuello y de ahí al pecho, sin contar las interminables heridas que tenia por el rostro, el joven lo miraba desesperado, frente a ellos, Milo y Kanon trataban de sujetar a Camus y Saga yacía mas allá en una posa de sangre, Aioria sacudió por los hombros al joven seminarista para que reaccionara.
- Te… tenemos que exorcizar al demonio! Pero la oración debe hacerla un obispo!, yo solo soy un seminarista no puedo… -decía Shaka temblando, Aioria enojado lo tomo de los hombros y lo hizo ver como en ese momento Camus golpeaba repetidamente a Milo en el rostro mientras Kanon estaba trepado sobre la espalda del demonio intentando detenerlo.
- Mira! Mira Shaka! El único aquí capas de hacer un exorcismo eres tu! Pero solo se va a poder si tienes la fe suficiente! Ahora la tienes o no!?- Shaka volvió a tragar saliva, miro los ojos furicos de Aioria y brillando en impotencia por no poder hacer nada, frente a ellos, Milo pegaba de nueva cuenta la figura del arcángel pero ahora sobre el rostro del demonio que se comenzó a retorcer de dolor, tenia que aprovechar la oportunidad.
- De acuerdo! Pero no puedo hacerlo solo! Necesito de su ayuda!- Aioria asintió, Camus se revolcaba en el piso, le ardía la cara pues Milo le había pegado la imagen durante un tiempo considerable, comenzaba a regenerarse de nuevo cuando comenzó a sufrir los primeros estragos.
-Per signum crucis de inimícis nostris líbera nos, Deus noster. In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti.- comenzó el joven seminarista, Aioria lo seguía.
- òrium nostrum in nòmine Dòmini.
R. Qui fecit caelum et terram.
Exorcizo vos, numismata, per Deum + Patrem omnipoténtem, qui fecit caelum et terram, mare et òmnia, quae in eis sunt. Omnis virtus adversàrii, omnis exércitus diàboli et omnis incùrsus, omne phantàsma sàtanae, eradicare et effugare ab is numismàtibus: ut fiant òmnibus, qui eis usùri sunt, salus mentis et còrporis : in nòmine Patris + Omnipotentis, et Iesu + Christi Filii ejus, Dòmini nostri, et Spiritus + Sanctus Paràcliti, et in caritàte ejusdem Dòmini nostri Jesu Christi, qui ventùrus est judicare vivos et mòrtuos, et saeculum per ignem.
R. Amen.-
El demonio los miro, pero ahora su mirada había cambiado, a una de terror, conocía ese rezo, era parte del ritual romano de exorcismos, no tenía idea de donde el jovencito frente a el conocía ese rezó, Kanon y Milo se dieron cuenta del cambio en la faz del demonio, tenían que hacer algo para evitar que lastimase a Shaka en lo que este terminaba el ritual, al unísono se lanzaron contra el, volviendo a forcejear y en una de esas fueron a estrellarse ante la imagen de un angel que sostenía una lanza quebrándolo, mientras Shaka continuaba.
Kyrie, Eleison. Christe, Eleison. Kyrie, Eleison.
V. Dòmine, exàudi orationem meam.
R. Et clamor meus ad te vèniat.
V. Dòmine vobiscum.
R. Et cum spiritu tuo.
Los golpes ahora recibidos hicieron que Camus comenzara a sangrar, pero ya no a regenerarse, se levanto con dificultad, se miro las manos ensangrentadas, pero por su propia sangre, lanzó un berrido inhumano y trato de alcanzar al joven que repetía las mismas letanías que caían como fuego en sus oídos, comenzó a revolcarse en el piso, berreando, una voz realmente inhumana salía de el, Saga que aun estaba consiente se levanto solo para ver como Camus pataleaba y golpeaba el piso mientras lanzaba blasfemias a diestra y siniestra, los demás estaban orando cada vez mas fuerte, Milo y Kanon tenían heridas en todos lados, de hecho el brazo de Milo caía en un ángulo muy raro, ambos habían seguido las invocaciones hechas por el rubio al ver el efecto que estas producían sobre Camus demonio.
Oremus: (Oratio)
Deus omnipotens, bonòrum òmnium largìtor, sùpplices te rogàmus, ut per intercessiònem sancti Benedicti his sacris numismàtibus tua benedictiònem +infùndas, ut omnes, qui ea gestàverint ac bonis opéribus inténti fùerint, sanitàtem mentis et còrporis, et gràtiam sanctificatiònis, atque indulgéntias (nobis) concéssas cònsequi merentur, omnésque diàboli insìdias et fraudes, per auxilium misericòrdiae tuae, stùdeant devitàare et in cospéctu tuo sancti et immaculàti vàleant apparére. Per Christum Dòminum nostrum.
R. Amen.
El ritual estaba a punto de terminar, y Camus ya no lanzaba los inhumanos gritos de antes, ahora solo yacía en el piso mientras se convulsionaba una y otra vez.
- Necesitamos agua bendita…- dijo entre la oración el joven Shaka, Kanon y Milo eran los que quedaban mas cerca de la pila, el rubio rápidamente se ofreció, dentro de esta había una especie de bote de bronce en el cual recogió el liquido, se dirigió hacia Camus, Shaka con el, mientras más cerca estaban, mas se convulsionaba el cuerpo del pelirrojo, comenzaron a echarle el agua mientras Shaka decía.
- Per signum crucis de inimícis nostris líbera nos, Deus noster. In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti.- y esparcía el agua en forma de cruz, hicieron esto tres veces, a la tercera vez el cuerpo dejo de moverse, Shaka y Milo se miraron el uno al otro, Camus se había quedado quieto, los jóvenes se preguntaron si todo habría terminado ya…
Milo se saco la imagen del Arcángel del cuello y con la mano que tenia buena, temblando la acerco a la frente del pelirrojo que yacía desmayado, la puso sobre la ensangrentada piel, nada paso, el joven yacia en paz, los dos rubios lanzaron suspiros de alivio para sonreírse segundos después.
- Oh Grazie Dio!- Exclamo el seminarista para después levantarse e ir a auxiliar a los gemelos, Saga estaba muy mal herido y perdía sangre rápidamente.
Milo recogió su medalla, se encontraba más calmado, sonrió al ver el rostro pacifico de Camus, pero hubo algo que le llamó la atención, el pálido rostro del pelirrojo se comenzaba a poner azul, frunció el entrecejo, con la mano derecha (ósea la que no tenia rota…) le toco el rostro, estaba helado.
- No respira…- musito para si, comenzó a palmearle el rostro repitiendo insistentemente su nombre "No respira!" les grito con desesperación a los otros, Kanon ya llevaba a cuestas el cuerpo de Saga para sacarlo del lugar, Aioria y Shaka comenzaron a avanzar hacia Milo.
Repentinamente, los ojos del pelirrojo se abrieron en su totalidad, abrió la boca y con desesperación comenzó a jalar aire, espantando en el proceso a Milo, el cual en un acto reflejo se hecho para atrás, los ojos del pelirrojo refulgieron en un rojo intenso, una mano como garra se dirigió hacia la garganta de Milo.
- No se des aran de mi tan fácilmente!- le grito mientras los estrangulaba.
- Milo!- se escucho el grito de los demás en la capilla, un viento muy fuerte azotó el lugar, las puertas de la capilla fueron cerradas maquinalmente impidiendo a Kanon y Saga que salieran.
- NADIE ME GANA A MI!- decía con furia el pelirrojo mientras sostenía a Milo por el cuello izándolo unos centímetros del suelo, entre Shaka y Aioria se le fueron encima, Milo pataleo hasta que logro golpearlo en la entrepierna, y siendo aun humano, los soltó, quejándose de dolor, vio venir a los otros dos hacia el, mientras Milo se arrastraba para escapar de su alcance.
- Fueraa!- hizo un movimiento brusco con la mano y una ráfaga de viento impido el avance de Shaka y Aioria, lanzándolos como hojas al viento contra las paredes de la capilla, vio escaparse a Milo pero lo logro atrapar de una pierna, comenzaron a forcejear, rodaban por el piso hasta que la mano del pelirrojo dio con un pedazo de una lanza que había caído de una de las destruidas imágenes de un ángel, con la punta de esta apunto hacia la garganta de Milo, el rubio estaba en pánico, sudaba copiosamente y respiraba con irregularidad, sintió el filo del arma contra su cuello, el pelirrojo estaba encima suyo, aplastaba su brazo roto, lo cual hacia que oleadas de dolor le recorrieran el cuerpo, Camus sonreía sardónicamente.
- Ustedes se empeñan en obstaculizarme, pero si yo me voy… no me voy solo, te llevare con migo y te haré sufrir todas las penalidades del infierno, te lo juro!- le decía a Milo que trataba en vano de safarse del agarre, el columnista cerró los ojos cuando vio la mano de Camus levantarse con el pedazo de lanza, esperando que esta cayera contra su cuello.
-"alto"- dijo una voz en su mente, Lucifer se sobresalto, quería mover la mano, quería asestar el golpe mortal sobre el cuello del horrorizado joven bajo el pero no podía manipular el cuerpo de Camus.
- "ah sido suficiente, no lo mataras"- decía con gran decisión la voz dentro de su cabeza, sin quererlo soltó el fragmento de la lanza, levantándose del cuerpo del rubio que miraba asustado como Camus se tomaba la cabeza y comenzaba a musitar cosas.
- Cállate! Es imposible que estés consiente! Además, yo soy dueño de cuerpo y voluntad!- decía con desespero el demonio mientras daba vueltas por la derruida nave de la iglesia, se tomaba con insistencia la cabeza, se sentía mareado, no podía concebir el hecho de que el alama del seminarista siguiera ahí.
- "No! Te lo dije desde un principio, No pienso ayudarte y no lo hare! Sal de mi cuerpo ahora!- decía el espíritu del verdadero Camus directamente a la mente de Lucifer, el cual soltó una larga carcajada, los jóvenes que se encontraban en la capilla miraban a Camus extrañados, pues reía o se quejaba o cambiaba de humor cada 5 segundos.
- Ahora resulta que Tu me vas decir que hacer? No me hagas reir niño… y para demostrarte quien tiene el control aquí, por que no… te dejo un recuerdito…- el pelirrojo dirigió su enloquecida mirada hacia Milo que apenas lograba incorporarse, agarro de nueva cuenta la lanza y corriendo se le fue encima a Milo que no se esperaba la acción.
- "dije que No lo mataras!"- de nueva cuenta el cuerpo del seminarista no le respondía, ya tenia a Milo acorralado contra el altar podía ver el miedo en los ojos de este, pero ese estúpido cuerpo no reaccionaba. – "La ultima decisión la tomo Yo, después de todo es mi cuerpo, mi libertad de elección!"- levanto la mano con la lanza en alto, Milo no tenia a donde correr, los demas apenas si se recuperaban del ultimo golpe, cerro los ojos mientras escuchaba el sonido del aire al ser rasgado por el filo del arma mientras bajaba a toda velocidad para incrustarse en su cuerpo, pasaron unos segundos y nada, con desconfianza abrió los ojos.
Lo que vio lo dejo pasmado, Camus respiraba con dificultad mientras vomitaba sangre, bajo su mirada, sobre el abdomen del seminarista estaba clavada la lanza, que aun era sostenida por sus manos, el pelirrojo cayo de rodillas ante la atónita mirada de Milo.
- Libre albedrío…- Musito el joven ex seminarista, Milo estaba hincado frente a el, levanto el rostro y le dirigió una pequeña sonrisa, Milo contuvo la respiración por un segundo, los ojos de Camus habían vuelto a ser azules, de pronto en las calles se comenzaron a escuchar campanas, las cuales anunciaban la llegada del Alba, Milo abrazo (con el unico brazo que le serbia XD) el cuerpo casi laxo de Camus, las campanadas terminaron después de unos segundos.
Acabado el tañer de las campanas, el Cuerpo del pelirrojo se tenso, volviendo a erguirse, Milo quedo espantado por un segundo, Camus lo alejo de si, sin previo aviso, el suelo comenzó a temblar, Camus se dirigió hacia el centro de la capilla, donde cayó nuevamente de rodillas, un fuerte viento azoto nuevamente el lugar, el terremoto se hacía mas fuerte, de repente una luz baño el cuerpo del pelirrojo, que comenzó a gritar desesperado, en unos segundos, todo se calmo, el cuerpo de Camus callo exangüe sobre las lozas del piso, los jóvenes que estaban en la iglesia se miraron unos a otros.
Se iban a acercar al cuerpo del pelirrojo cuando, frente a la cuerpo de este, la tierra comenzó a abrirse, los chicos se miraron estupefactos, de las entrañas de la tierra se escucho un grabe lamento que les erizo los cabellos de la nuca, del surco que había aparecido frente al pelirrojo salio una cosa que los hizo quedar en blanco.
- Estúpidos! Pensaron que me habían derrotado? Unos simples humanos no pueden vencerme! Los matare!- dijo la cosa, media cerca de cuatro metros, tenia largas alas de murciélago y forma humanoide, la piel parecía la de un reptil de todo grisáceo y tenia garras en vez de manos y pies, sus ojos refulgían como los de un gato tenia las pupilas rasgadas, el rostro parecía como el de un animal, mas que el de un hombre (me lo imagine algo asi como que con cara de Orco por si eso les ayuda…), todos los jóvenes se quedaron aterrados ante la visión de la verdadera cara de Lucifer.
Milo apretó entre sus manos la imagen del Arcángel dada por Camus, estaba mas que seguro que ese seria su final, esa "cosa" los destazaría vivos, en su fuero interno comenzó a rezar, pero realmente a rezar con fe y fervor, la cosa lanzo un fuerte berrido que hizo que le recorrieran escalofríos por la espalda, cuando súbitamente, otro temblor lo hiso desequilibrarse, el techo de la capilla comenzó a resquebrajarse ante su atónita mirada, el demonio también se habia detenido, la cupula que se encontraba sobre ellos cayo sin remedio, una gran luz baño el lugar que dejo a los chicos segados por un minuto, cuando todo se calmo, frente al demonio y ellos, se encontraba un joven, vestía como legionario romano, la capa roja arrastraba detrás de el, tenia el cabello corto y rubio, la piel blanca pero parecía brillar, los ojos de un azul tan puro que era inhumano, el demonio se vio atemorizado por la repentina aparición de aquel joven.
- Miguel!- se escucho el estertor del demonio al reconocer al arcángel frente a el, el cual lo veia seriamente se puede decir que hasta con molestia.
- estas vencido, déjalos y regresa a los avernos…- le dijo Miguel a Lucifer, su voz era algo inexplicable, parecía salir de todos lados, tenia un timbre varonil y agradable.
- No! Nunca! No pienso volver, yo ganare ya lo veras ¡!- le respondió el demonio mientras intentaba atacarlos, Miguel solo negó lentamente con la cabeza, de su cinturón saco una larga espada, en el centro de la cual se leía en letras de oro "Quid Sicut Deum" (quien como Dios), palabras por las que es conocido este Arcángel, a momento con un fuerte mandoble corto una de las alas y el estomago del ser demoniaco frente a el, el cual comenzó a aullar de dolor.
- Has de volver del agujero del que has salido por que así lo manda "El que es"- le dijo con voz de mando Miguel, y al momento tomando su espada, la clavo en el piso del lugar, la grieta que comenzaba después del cuerpo de Camus comenzó a ensancharse mas, Milo al ver esto corrió a todo lo que pudo para sacar de en medio el cuerpo del pelirrojo, pues si no, este habría caído sin remedio al infierno.
El demonio comenzó a vociferar, Miguel no tuvo piedad y con otro mandoble hizo que este callera al precipicio donde esta la obscuridad total, el penar y el rechinar de dientes, guardo el arma de regreso en su funda, y todo volvió a la calma, los jóvenes se miraban unos a otros sin saber que hacer o que decir, Miguel dirigio su mirada hacia ellos, los 5 se espantaron, primero se dirigió hacia los gemelos, Kanon sontenia a un inconsciente Saga que estaba bastante pálido por la perdida de sangre, se arrodillo frente a ellos, y pasando una mano sobre las heridas las cerro, se levanto sin decir ni pio ante la atonita mirada de Kanon.
- Necesita recuperarse, vivirá…- fue lo que le dijo ya estando de espaldas a los gemelos, paso por Shaka y Aioria, los cuales tenían sobre todo raspones, golpes y alguno que otro hueso quebrado, igual cerro las heridas, pero los huesos tendrían que ser atendidos por un médico, por ultimo se acerco a Milo que sostenía con la fuerza que le permitía una mano el cuerpo inerte de Camus, había puesto de nueva cuenta el viejo dije del Arcángel sobre el cuello del pelirrojo, después de todo, a el le haría mas falta.
Sus labios estaban azules, y la lanza aun estaba en su estomago, al arcángel se arrodillo frente a ellos, paso las manos primero sobre Milo cerrando todas las heridas, menos los huesos rotos, y después dirigió su seria pero cándida mirada hacia el cuerpo de Camus, con una mano desenterró la lanza y cerro el agujero, toco con la punta de los dedos el rostro del pelirrojo, el cual no tenia ninguna reacción, miro con pesar los ojos de Milo que brillaban esperanzados, después negó lentamente con la cabeza, Milo se quedo sin palabras.
El arcángel tomo entre sus brazos el cuerpo del ex seminarista ante la estupefacción de Milo, que se levanto a la par con el.
- Espera! A donde lo llevas? Es que acaso no lo vas a sanar a el?- le pregunto el rubio con desesperación, de espaldas a el el arcángel se detuvo.
- Cumplió lo que había venido a hacer a la tierra, es hora de que regrese al creador… es por eso que me lo tengo que llevar… su alma a entrado al reino de los cielos por su sacrificio por ti, deberías estar feliz, porque el lo esta…- y continuo su camino, un haz de luz invadió nuevamente el lugar, Milo intento detener a Miguel, pero la luz era demasiado fuerte, demasiado segadora y demasiado cálida, todos cayeron desmayados en el acto
