Continuacion!

Este capi lo van a amar porque... hay ICHIHIME xDDDDD

va a aparecer alguien interesante en la vida de Ikary...

y si vamos al tecnisismo de temporadas, creo que este seria el fin de la 1era temporada (A la cual la llamaria la primera generacion como el capi 1) y desde el 10 comenzaria otra...sugerencias de como se podria llamar? xDDD

DISCLAIMER: Bleach le pertenece a Tite Kubo.

Capitulo 9: Frente a Frente.

A pesar de lo pesado que era su negro boomerang, Ikary logró mantenerlo en el aire en un perfecto horizontal.

—¡Les recomiendo que se protejan bien porque no pienso contenerme!

Lanzó su boomerang con toda su fuerza, con un grito como música de fondo. Al llegar cada vez más cerca de los Shinigamis, estos abrieron sus ojos de la sorpresa al saber lo peligroso que era y activaron sus técnicas de ataque como barreras justo a tiempo, protegiéndose del boomerang que fue demasiado potente y cegador, ya que la luz negra que desprendía era fuerte.

Los adultos pudieron ver, después de tanta ventisca y de una explosión, a los tres Shinigamis con las piernas temblando, esforzándose por no caer de rodillas, con raspones, polvorientos y con algunos leves cortes en sus uniformes. El boomerang negro estaba enterrado la mitad en el suelo, pero por si mismo sale, quedando unos metros lejos del suelo y gira hacía su dueña. Ikary lo tomo sin problemas de la correa, recibiendo sólo una pequeña brisa que elevó su cabello.

—Si no hubiésemos contraatacado el ataque de Ikary, de seguro estaríamos muertos ahora mismo. —Declaró Tsukishiro, diciendo las palabras que ninguno de sus amigos se atrevían a decir por estar aun incrédulos por el gran poder de la mujer.

Si Ikary hubiese escuchado el comentario de Tsukishiro, se habría reído y burlado de él, comentando lo gracioso que una novata casi lo mata, probándole que ella era más fuerte que él. Pero no lo había oído porque estaba concentrada en su boomerang, viéndolo con una expresión neutral, nadie podría saber lo que estaba pasando por su cabeza. De la nada, su arma volvió a la normalidad, siendo de nuevo una espada. La analizo mejor, más que una katana, era lo que parecía ser un sable, incluyendo la funda de color marrón, el filo era más delgado que una katana, la guardia y la empuñadura parecía estar hecha de oro, la guardia tenía la forma de una flor de cerezo y la empuñadura tenía un protector que cubría la palma de su mano. Después de analizarla, la guardo en la funda, y suspira hondo.

—¿Hay algo más qué debo hacer? —Fue todo lo que la joven dijo, dirigiendo su mirada al rubio ex capitán.

—Ikary-chan. —Susurro su madre un poco asombrada por su parecido a Ichigo en esos momentos, al punto de confiar mucho más que todo acabaría bien… porque Ikary cumplía sus promesas como Ichigo.

—Creo que es todo por hoy. —Dijo Urahara al fin, sonriendo como siempre y cerrando su abanico mientras caminaba hacía ella. — Tomate unos tres días de descanso, te los mereces, Ikary-san.

—¿De verdad puedo descansar?—Extrañada, no podía fiarse de Urahara fácilmente, la corta experiencia le decía que si bajaba la guardia, le podía ir peor.

—¡Claro! Te lo mereces por tu desempeño, entrenaremos un poco más después de tu descanso. —Le prometió, empujándola de los hombros para darle ánimos en irse. Ve a los adolescentes Shinigamis. —Llévalos a un tour por la ciudad, les fascinara.

Confundidos y sin nada que decir, los cuatro adolescentes se fueron, perdiéndose en las largas escaleras que darían a la tienda de Urahara. Al principio, Tsukishiro no estaba seguro de irse, pero al echar un vistazo a su madre y verla sonreír, opto por seguir a sus amigos, alcanzándolos en poco tiempo.

—Inoue-san. — La modelo gira la cabeza para ver a Urahara, sonriéndole de una forma amable, casi igual a un padre. — ¿Por qué no vas a la pieza de comunicación? Alguien te espera.

Ella había comprendido el significado de sus palabras, la prueba fueron sus ojos, llenos de emoción, brillaban. Sin esperarlo, y ante las miradas de sus amigos, sube las largas escaleras en una carrera como si no hubiese un mañana. La muchacha corría por la tienda tratando de no caerse ya que se había tropezado tres veces, deslizando al fin la puerta de su destino, encontrándola vacía a excepción de la televisión enorme en la cual Ikary tuvo una conversación privada con Yamamoto.

—Ichi-kun. — Dijo mientras se ponía frente a la televisión, sonriendo mucho más con la imagen.

Las lágrimas no tardaron en salir de sus ojos ante la figura de su prometido en la televisión, era su Ichigo, estaba exactamente igual a como lo había dejado ser el héroe, con la excepción de que su cabello estaba largo por debajo del cuello por detrás y los costados, tal parece que le era difícil mantenerlo correctamente en Hueco Mundo. Sus ojos marrones, que gran parte del tiempo se mostraban ser los de un bad boy, reflejaban dulzura, a su modo, ante la hermosa mujer que tenía ante su mirada.

—No llores, Orihime.

—No me pidas eso, Ichigo-kun. — Se quejó la chica en un berrinche infantil, tratando de limpiarse las mejillas ruborizadas, pero las lágrimas continuaban manchando.

Ella había notado las vendas en él, resultado de alguna batalla cercana de tiempo, pero estaba vivo y de pie, era todo lo que importaba en ese momento. Orihime apoya sus manos sobre la pantalla, sonriendo de felicidad a pesar que seguía con los ojos humedecidos, llamando al Shinigami una y otra vez, apoyando también la frente.

—Estás hecha un desastre, Orihime. — Se burló el chico con una sonrisa pequeña marca Kurosaki.

—Mo, Ichigo, no molestes… ¿acaso no te has mirado? — Orihime reprochaba la actitud de Ichigo con las mejillas infladas, rojas por la mezcla de emociones encontradas.

Manteniendo su pequeña sonrisa, Ichigo apoya la mano también en su pantalla de televisión, exactamente igual en donde estaba la mano izquierda de Orihime. La modelo lo miro fijamente luego de tal acción, volviendo a sonreír y a apoyar su frente en el cristal, e Ichigo hizo lo mismo. Todo sin dejar de verse a los ojos. Así era como si estuvieran separados por una ventana en vez de estar separados por diferentes mundos… literalmente.

—¿Rikuto te ha lastimado?

—No… no estuve en Karakura cuando él se apareció. — No muy feliz de su buena suerte. — En cambio, se entero de la existencia de Ikary… aunque creyó al comienzo que era yo.

—¿Ikary? — El Shinigami se alarmó, preocupado por la seguridad de la mencionada. — ¿Cómo está? Te juro que voy donde Rikuto y…

Orihime rió divertida y despacio, extrañaba esa actitud de cavernícola, aun si lo había mostrado esta vez en Ikary y no en ella como en el pasado.

—Ikary-chan está bien… tiene unos amigos fabulosos que pelearon por ella… y despertó sus poderes por completo.

—Ella… ¿Cómo esta? — Siempre preguntaba dudoso, él quería saber todo sobre la princesa, era lo mínimo que podía hacer al no estar con ella.

—Ikary es temperamental y fuerte, usando esa fuerza para la violencia, pero tiene un noble corazón y un deseo de proteger a los demás… — Una sonrisa adornaba su rostro mientras hablaba de su hija. — Es la viva imagen de su padre.


Ikary no era buena en lo que ocurría en su entorno, ni recordando nombres, incluso podría pasar una vaca voladora en tutu rosa frente suyo y no se daría cuenta… pero estaba completamente segura de que el ambiente entre ella y los tres Shinigamis… era muy, pero MUUUUUY tenso. Y se centraba entre Risa y Tsukishiro. Había cruzado miradas con Koshi para comprender lo que estaba pasando entre ellos, pero el teniente sólo se encogía de hombros, restándole importancia. Otra cosa que había notado era que Risa, cada vez que se cruzaban visualmente, fruncía levemente el ceño y esquivaba la mirada, como si la pelinaranja no valiese su tiempo.

Ikary estaba completamente segura de no haber hecho algo (esta vez) para ganarse el enojo de alguien.

Luego de haber ido a almorzar a un restaurante, pasaron por diversas tiendas en el centro comercial hasta que terminaron en una boutique mixta. Ikary estaba muy incómoda mientras miraba la ropa femenina, le gustaba, pero se sentía muy insegura en ellas, además, le era imposible usarlas porque era molestada a cada instante por bandas de pandillero por ser la Reina de la Calle. Y al ver a Risa verse en el espejo con bonitos vestidos, su autoestima se fue por los suelos al compararse con ella. La teniente era una mujer hermosa de atributos ideales para usar cualquier ropa, piel blanca como la nieve y un cabello bien cuidado. En cambio ella era una marimacha que tenía problemas con su delantera por culpa de su madre, su cabello sufría nudos del tamaño de una pelota por estar siempre desordenado y su piel tenía recuerdos de peleas y espinillas.

—¿Qué te ocurre? — Pregunto Risa al captar inconscientemente (porque no le interesaba para nada la pelinaranja) el cómo Ikary miraba al suelo y evitaba acercarse a la ropa.

—No, no pasa nada… es solo que los vestidos y yo no nos llevamos muy bien.

—Sí, puedo captar eso. — Dijo fríamente mientras la veía de arriba abajo, Ikary usaba unos jeans gastados y sueltos, zapatillas y una blusa dos tallas más grandes para que le quedara holgado a causa de sus pechos. — Una lástima con ese cuerpo que tienes.

Ikary frunció el ceño, amaba a su madre pero odiaba su genética, aun así, no le gusto para nada ese tono en Risa.

—Apenas te conozco… ¿Qué problema tienes conmigo?

—Me desagradas, te haces la mosca muerta, pero no eres más que una…

—¡Hey! — La interrumpe antes de que finalizara o le daría un puñete y no quería armar una pelea en ese lugar. — No te he hecho nada como para que me trates así y no soy una mosca muerta, soy una marimacho que tiene problemas de durar más de dos minutos decente porque me meto en problemas.

—No te hagas la inocente, has roto la línea frágil que me mantenía unida a Tsukishiro.

—¿Qué tiene que ver Tsukishiro en todo esto?

—No finjas que no sabes nada.

—No finjo, no soy una persona muy perceptiva que digamos.

—¿Y eres la hija del hombre que salvo la Tierra?

—Para tu información, este defecto lo saque de él.

Risa suelta un resoplido y le da la espalda, pensando que Ikary era una completa estúpida y roba amistades e Ikary pensaba en qué diablos se estaba refiriendo Risa, ella y Tsukishiro eran amigos… o algo parecido ya que aun estaba algo enojada con él, ¿Era un pecado tener amigos? ¿O tenía algo que ver con lo que dijo Rukia-san?

¡OH, DIOESES!

—¡Yo no tengo nada de eso con Tsukishiro! — Al darse cuenta que había gritado, se tapa la boca apenada y se pone de rodillas, ocultándose entre la ropa para que nadie vea quién fue la loca.

—¿Qué estás haciendo? — Risa se pone también de rodillas al no comprenderla. — Actúa más digna, ¿Quieres? Eres una Shinketsu (N/A: Sangre Pura para los que no recuerden el termino que el Grand Fisher le dio a Ichigo al saber que Isshin era Shinigami) después de todo.

—¿Y a ti que te hace pensar que siento algo por ese idiota mentiroso y sin sentimientos? — Se queja Ikary fulminándola con la mirada, ¿Ella y Tsukishiro? ¡Ni en un millón de años!

—Ustedes dos se llevan muy bien para llevar poco tiempo conociéndose… él no es así.

Ikary capto que Risa hablaba con nostalgia al hablar de Tsukishiro y que sus ojos desprendían un pequeño brillo de emoción. La misma expresión que pone su madre al pensar en el bastardo de su padre.

—¿A ti te gusta?

—Desde que éramos pequeños. — El brillo en los ojos desapareció, transformándose en más tristeza. — Él y yo éramos amigos desde pequeños, estuvimos siempre juntos desde que nos conocimos… y me enamore de él… pero…

—¿Pero? — Le llamaba la atención que aquella tristeza este creciendo en los ojos de la teniente y, usando la ropa como escondite (aun estaban escondidas), ve a Tsukishiro hablar con Koshi y lo maldice, jurando que le daría un golpe.

—A pesar de tener poder espiritual, no quise ir a la academia… no lo veía necesario, era feliz con mi familia, mis amigos… y con Tsukishiro… hasta que él desapareció, dejo de venir. — Y hace lo mismo que Ikary para ver al joven noble. — Decidí luego de siete meses que iría a la Academia Shinigami y le exigiría unas respuestas… pero jamás me las dio, me regalo su indiferencia y se apartó de mí… para siempre. — Risa ve el suelo unos momentos, callándose e Ikary pensó que estaba reuniendo fuerzas para seguir hablando sin largarse a llorar. — Me trataba como a una extraña y entonces comprendí que él estaba actuando como el noble que era, arrogante y narcisista, así que el pensamiento lógico fue que tenía que olvidarlo, dar página y seguir adelante… pero no quise, no quería perderlo. — Se frota la frente con una mano, usando ese movimiento de excusa para ocultar sus ojos. — Soy tan patética.

Sin saber que hacer (otra de las grandiosas herencias que le dio su padre es su de falta de tacto), Ikary sólo pudo tomar de aquella mano para que se vean a los ojos y le sonríe lo más amable que puede.

—Risa-san, la verdad es que él no te merece… ¡mírate! Eres bonita, fuerte e independiente, la verdad es que te tengo celos… ese idiota de Tsukishiro no se da cuenta de lo que tiene. — Golpea su propia mano derecha con el puño izquierdo, jurando que iba a golpear al estúpido Shinigami.

Risa estaba sorprendida por sus palabras y no puedo evitar ruborizarse, y pensar que la había tratado… y juzgado mal.

—Gracias. — Y le sonrió, sorprendiendo a Ikary, la sonrisa de la teniente era en verdad muy hermosa, como la primera flor en abrirse en primavera. — Al graduarme, había decidido que me haría más y más fuerte… para estar al mismo nivel que él, no le daría motivos para creerse superior que yo, por eso me emocione tanto cuando me ofrecieron el puesto para ser la teniente de Kuchiki-taichou… así que imagina mi reacción al ver la relación especial que él tiene contigo, haciéndome preguntar ¿Qué tiene ella que yo no?

—Yo te aseguro que no hay nada entre él y yo… Tsukishiro es un idiota sin cerebro y con un nivel de narcisismo tan elevado que quiero clavarle su cabeza en una estaca.

—Pues gracias. — Ambas chicas sufren un paro cardiaco por la sorpresa, viendo por detrás de Ikary a Tsukishiro con el ceño fruncido y a Koshi sonriendo divertido. — ¿Se puede saber que hacen en el suelo hablando mierdas sobre mí?

—¿Y a ti que te importa? — Para defender la dignidad de Risa, Ikary se pone de pie para enfrentarlo cara a cara. — Y yo hablo lo que quiera de ti porque solo digo verdades.

—Voy a…

Pero fueron cortados por una gran presencia espiritual maligna. Luego de un segundo de razonarlo, ocurrió una especie de explosión que invadió el sector, provocando también una ventisca violenta que se llevaba todo a su paso, incluso entro a la tienda donde estaban los muchachos y Tsukishiro había gritado "abajo" mientras ayudaba a las dos mujeres junto a Koshi.

Una vez que todo acabo, se levantaron e ignorando la desesperación de la gente, se dirigen al origen del reiatsu, esquivando alguna persona que se aparecía en su camino gritando como un desesperado.

Lo que se encontraron fue un Arrancar. Era un hombre que Ikary le calculaba entre 23 a 25 años, con un metro setenta u ochenta de altura. Tenía la piel de un chocolate claro, tenía pinta de deportista con los músculos que poseía. Sus ojos eran una mezcla de verde y azul, se veían intrigantes y divertidos por el alboroto. Su cabello castaño lo llevaba corto, por arriba del cuello, dejando un mechón acariciar la mejilla izquierda. Usaba una chaqueta blanca hasta las rodillas, parecía una capa por lo ancho que era, estaba desabrochada, así que se podía ver su físico ya que no llevaba nada debajo, pantalones negros tipo de empresario y unos botines del mismo color.

Bien, Ikary sabía que era malo, como también sabía que no era buena en el tema de los chicos… entonces… ¡¿Por qué se estaba sonrojando como una estúpida?!

—Conque tú eres la hija de los cabezas de naranja. — Sonriendo seductoramente al captar a Ikary.

—Y supongo que tú eres el de los fuegos artificiales. — Tratando de lucir indiferente a pesar que le incomodaba aquel contacto visual en todo su cuerpo. ¡Mierda!, pensó.

A una gran velocidad, el Arrancar termina frente de ella sin que ninguno reaccionase a tiempo para impedirlo, era rápido. Estaban a una distancia tan corta que incomodaba demasiado a la pelinaranja porque ese pecho al descubierto, aquella sonrisa de Bad Boy y esa mirada sexy no ayudaban para nada, y si no fuese motivo suficiente, su cara era golpeaba sugerentemente por la respiración del Arrancar. ¿Desde cuándo se había vuelto una cualquiera?

—Eres tan deliciosa… — Confeso el Arrancar castaño, acercando su mano cada vez más. — quisiera probarte…

El rubor crece en las mejillas de Ikary, logrando que el Arrancar se ría de ella, en un tono bajo, pero manteniendo la sensualidad.

Una ventisca ocasiono que el cabello de Ikary se elevara y que el Arrancar se apartase de ella. El culpable había sido Tsukishiro, había salido de su Gigai y se coloco entre la pareja, amenazando al enemigo con su Zanpakutoh.

—Más te vale que te vayas o voy a rebanarte.

El arrancar responde con un silbido. Siente que Koshi y Risa iban a atacarlo desde atrás y lo único que hace es dar un gran salto que le permitió estar de pie en pleno aire.

—Bueno, yo venía solo a conocerlos, así que me marcho. — De la nada, Garganta se abre detrás de él para que vuelva a su mundo. — Por cierto, mi nombre es Luke. — Regalando otra sonrisa seductora. — Nos veremos de nuevo… Ikary.

La mencionada siente como su corazón dio un brinco ante las palabras del hombre, viendo como desaparecía en aquella cosa que se apareció de la nada.

—Ese hombre… ¿En verdad era un Arrancar? — Susurro Tsukishiro, llamando la atención de sus colegas.

—¿Qué quieres decir? — Preguntó Risa.

—No le vi ningún rastro de su máscara o un agujero… Si no es un Arrancar, ¿Qué será?

—¿Te encuentras bien Ikary? — Pregunto Koshi al ver igual que hace unos segundos: paralizada y mirando el mismo lugar en que desapareció el tal Luke.

—Él… es… es tan… ¡LO ODIO!

¡ES TAN SEXY!

Esto no podía seguir empeorando, ¿o sí?


Había pasado dos días de los tres días de descanso de Ikary. El resto del grupo ya había conocido al par de tenientes y se llevaron bien (a su modo, y con esto me refiero al orgullo Quincy de Konryuu). Y bueno, a Miryuu se le ocurrió hacer para aquella noche una fiesta de pijamada entre mujeres, así que Ikary, Risa y Bunny (que tenía algunas heridas a causa de su entrenamiento secreto) estaban en la mansión Ishida.

La habitación de Miryuu era la de todo cuarto de niña de papi forrado. El espacio era grande, tal como su cama de dos plazas (podían dormir hasta seis personas, era lo que siempre dice Ikary). Su televisión colgaba del techo, ella lo había pedido así para controlar la distancia a control remoto. Al otro lado de su puerta estaba su rincón de costura, en donde trabajaba con sus diseños: tres maniquís, un escritorio con una lámpara y muchos papeles encima y un estante en dónde guardaba diversos colores de telas. Frente a la cama estaba un enorme ropero de madera que ocupaba todo lo alto y sus puertas tenían grabados de caballos. En el lado derecho de su cama había otro estante, repletos de novelas, historietas y mangas. En el lado izquierdo había una puerta que daba a su baño privado. En el centro había una mesa con cuatro sillas, sobre una alfombra, y también portaba con sillones de cuero negro.

Bunny usaba un pijama de dos piezas de color rosado oscuro, tenía un discreto escote circular, abajo del escote tenía un lazo negro en que caía hasta el nivel de sus pechos, las mangas le llegaban por arriba de las muñecas y abajo en el lado izquierdo, estaba el dibujo de un gato negro. El pantalón era con elástico alrededor de sus caderas y le llegaba por los tobillos. Se había trenzado el cabello.

El pijama de Miryuu también era de dos piezas, pero más atrevido. Era gris, con rayas delgadas del mismo color, pero con una tonalidad más oscura. La parte de arriba le llegaba por arriba del ombligo, finas tiras sobre los hombros en vez de mangas y profundo escote en V. La parte de abajo era unos short que le llegaba a los muslos. Ella se hizo un tomate con su pelo, dejando que los mechones cortes acaricien su cara.

Risa estaba usando un pijama en que la parte de abajo era unos short blancos con lunares morados por delante y por detrás tenía de dibujo los ojos, la nariz y los bigotes de un gato. La parte de arriba también era blanco con lunares morados y tenía escrito adelante "Where is my cat?", sin mangas y escote circular. Su pelo se lo dejo por completo suelto y lo adornada una de esos antifaces que se usan para taparte los ojos para dormir, era blanco y también tenía el mismo dibujo de gato que sus short.

Y por último, Ikary usaba para dormir unos pantalones de seda de líneas blancas y negras que tocaban el suelo y una camisa de hombre de color crema (encontraba muy cómodo dormir con las camisas y bóxers de los hombres), tenía dos botones de arriba desabrochado y se remango las mangas hasta los codos. Miryuu le había hecho de peinados dos coletas, con los moños debajo de su oreja.

Ahora estaban comiendo pizza y hot dogs mientras veían revistas de moda o de belleza, excepto Ikary, ella leía un manga, viendo de vez en cuando a Bunny y sus vendajes.

—Bunny, déjame curarte.

—¿Huh? — Bunny sale de su concentración, la revista que tenía en sus manos tenía unos concejos muy buenos para su problema con las espinillas. — ¿De qué hablas?

—Ya viste las habilidades de mi madre para curar a la gente… yo puedo hacer lo mismo. — Señalándose.

—Claro, te lo agradecería mucho.

—¿Quién te está entrenando? — Pregunto Miryuu una vez que Ikary invoca su Souten Kisshun alrededor de Bunny.

—No me lo creerían si se los dijera, así que dejémoslo en una sorpresa.

Risa se había sorprendido, como también Bunny, de las habilidades de Ikary para curar a la chica, ya no quedaba ni los recuerdos. Aun cuando había sido un proceso lento a comparación con Orihime, igual impresionaba.

—Gracias. — Quitándose las vendas.

—No hay de qué.

— Y bien… — Miryuu lanzo una sonrisa que no profetizaba nada bueno. — ¿Has hablado con Tsukishiro, Ikary?

—No. — Directa e incómoda de tener que volver a hablar de él luego de su conversación con Risa hace dos días. — Y no quiero hacerlo.

—¿Sigues enojada con él? — Preguntó Bunny, elevando las cejas.

—¡Me mintió en la cara! — Se justifico. — No me dijo nada sobre mis padres y sabía lo que paso hace 16 años… ¡Me trato de idiota!

—¡Hey! — Molesta, Risa se pone delante de ella y le da un certero golpe en la cabeza. — No vuelvas a hablar así de él sin saber primero el por qué lo hizo.

—¡Tú eres la última que debería decirme eso!

Comenzaron una disputa a gritos y palabrotas mientras las otras chicas las contemplaban comiendo pizza, Bunny estaba desinteresada y Miryuu muy divertida, se le notaba en su sonrisa. Pero sabía que todo lo bonito tenía que llegar a su fin rápido.

—Oigan, si siguen gritando de ese modo van a despertar a mi padre. — Su advertencia consiguió que las peleadoras se callen. — Mi padre está cansado luego de haber trabajado tanto, así que si lo despiertas, les corto la cabeza.

Ikary había obedecido de inmediato, calladita como un perrito asustado, lo último que quería era que su amiga Quincy cumpliera su palabra. Sí Ishida Miryuu es capaz de hacerlo. Risa no comprendía su actitud, pero si le hizo caso con sólo mencionar lo del dueño de casa dormido, no quería causar problemas luego de haber sido amables en invitarla.

—Vaya Risa-chan, en verdad que te gusta el hombre. — Miryuu saco de nuevo la plática y disfruto el verla ruborizarse. Era muy divertido molestar a la gente.

—¿Quién te dio permiso para hablarme con tanta confianza? — Cambiando drásticamente el tema, manteniendo el rubor.

—¿Prefieres Ri-chan? — Fingiendo tanta inocencia que cualquiera pensaría que era santa como la Virgen María. — ¿O Sa-chan?

—¡Ninguna! — Le grita molesta. — ¡Soy la teniente Aizawa! ¡Más respeto!

—Eres una teniente en la Sociedad de Almas, aquí no eres nada… y como extra, yo soy una Quincy, así que no esperes maravillas de mí. — Sonriendo ampliamente, por una razón, Risa se acordó de la Capitana del cuarto escuadrón.

—Es más siniestra que los Hollow. — Dijeron Ikary y Bunny con una gota deslizándose por detrás de sus cabezas.


El tiempo continuaba avanzando a pesar de los peligros que se avecinaban. Ikary estuvo dos semanas entrenando con Urahara, Bunny mantenía su entrenamiento en secreto, los gemelos se fortalecían con su padre y abuelo (su madre no se metía porque aseguraba que iba a dejarlos peores que su esposo y suegro) y los Shinigamis jóvenes fueron usados de vez en cuando por el rubio loquillo para fortalecer a la nueva Shinigami Sustituto.

Había llegado el momento en que la nueva generación partiría a Hueco Mundo. Bunny había sido la última en llegar con su padre y algo entre sus brazos: un gato. Estaba usando de traje para ir a otro mundo pantalón negro de cuero, un blusón que le llegaba por las rodillas, con las mangas holgadas, ajustadas en las muñecas y de color rosa oscuro con líneas negros. Los gemelos estaban con sus dos padres, vistiendo el traje de Quincy, pero sin la capa porque Miryuu lo consideraba fuera de moda (para el horror de su padre), Tsukishiro estaba en su forma de Shinigami. Ikary estaba con su madre, usando solo unos jeans, botines y una musculosa.

—¡My Love!—Muy feliz y olvidando al resto, Urahara corrió hacía Bunny sólo para quitarle al gato. Besa al animal en la nariz. — Te he extrañado tanto, ¿Dónde está nuestra querida Momoka-chan?

—¿Desde cuándo es que tienes un gato? — Le preguntó Konryuu a Bunny, enarcando una ceja.

—Yoruichi-san no es mi mascota… es mi maestra.

—¡¿QUEEE?! — Gritaron los gemelos e Ikary.

—Y es mi querida esposa. — Dijo el rubio ex capitán mientras seguía abrazando a la felina.

—¡Zoofilia! — Vuelven a gritar y los grandes se rieron bajo por el termino.

—Nadie nos entiende, Yoruichi-san. — Lloriquea Urahara, recibiendo un arañazo por parte de su mujer.

—Compórtate, Kisuke. — Ordena la gota con una voz profunda que pasaría por un macho.

—Habla. — Susurra Ikary asustada, preguntándose qué clase de brujería demoniaca era.

—Kurosaki Ikary. — La mencionada sufre una descarga eléctrica de pánico al ser el centro de atención de la gata. — ¿Estás tú y tus amigos listos?

—¿Huh? — Dijeron la nueva generación.

—En Hueco Mundo no serán recibidos con flores o galletas, les espera ahí una masacre en que tal vez uno de ustedes va a morir. — Les asegura el animal, amenazándolos con sus ojos dorados, logrando que todos se asusten de su presencia. — ¿Seguros que podrán ir allá sin miedo?

El diverso grupo se miran entre sí, pensando en las palabras de Yoruichi, siendo invadidos por una seguridad de guerreros, asintiendo con la cabeza mientras soltaban un "sí".

—Voy a abrir Garganta. — Anuncio Kisuke, dirigiéndose con Tessai a su posición.

—Muchachos. — Los gemelos ven a su madre caminar hacía ellos, abrazándolos al mismo tiempo por el cuello. — No hagan cosas imprudentes.

—Prometemos tratar. — Dijo Miryuu.

—Hey. — Le regaño su hermano.

— A diferencia de ti, yo soy sincera. — Sacándole la lengua.

—Traten de no dejar en ridículo a nuestro clan o serán castigados severamente. — Les advirtió Ishida, subiéndose los lentes y manteniendo los ojos serios clavados en ellos.

—También te queremos papá. — Se queja la futura diseñadora, cruzándose de brazos.

—No lo haremos padre, dejaremos a todos los que se nos atraviese hecho-… — Konryuu se interrumpe al ver como Mimi fruncía el ceño. —… nada más que un recuerdo.

—Esto es tu culpa. — Mimi señala a su marido de forma acusadora. — Te quejas de cómo te trataba Ryuuken-san y haces lo mismo con tus hijos.

Ikary miraba el suelo, no sabía que decirle a su madre para que no se preocupase. Se mordía constantemente el labio mientras pensaba, sintiéndose frustrada.

—Mamá… yo… tú sabes que cumplo lo que prometo, ¿verdad?

—Lo sé. — Sonriéndole dulcemente, Orihime toma las mejillas de su hija para acariciárselas. — Yo sé que lo harás — Besándole la frente. —, pero no puedo evitar sentir miedo por tu seguridad.

—Estaré bien… soy tu hija después de todo… y aunque no me gusta (y lo digo por el abuelo), también poseo la terquedad de los Kurosaki que me permitirá no morir.

Orihime suelto una risita y la abraza por el cuello, un abrazo materno que calmo los miedo de Ikary, llenándola de fuerza y seguridad, lo que sólo una madre podía lograr.

—Dile a tu padre que nuestro deseo se ha hecho realidad. — Le susurra suavemente mientras le acaricia el cabello.

—¿Su deseo?

—Sobre nuestra hija… se ha convertido en alguien que hemos soñado desde que supimos que vendrías. — Le regala a su hija otra sonrisa e Ikary se tuvo que esforzar por no llorar porque se sentía conmovida, había logrado las metas de su madre, ella estaba orgullosa a pesar de todos sus hábitos negativos. — Demuéstrales a los malos de que está hecha la hija de Kurosaki Ichigo y de Inoue Orihime.

Bunny dio un salto para alcanzar el nivel de su padre y abrazarlo por el cuello mientras Sado le acaricia los cabellos, asegurándole que confiaba en ella.

—No vayas a comprar la pintura nueva para el nuevo departamento sin mí, papá. — Le exige una vez que corta el abrazo.

—Seguro. — Le promete al momento que levanta el dedo pulgar.

—Y lamento… lo de la otra vez… había quedado sorprendida… y tenía miedo.

—Bunny, recuerda lo que te dije hace años sobre la familia y la sangre… — Se pone a su nivel para tenerla frente a frente. — Tú seguirás siendo mi hija.

Bunny le sonrió como respuesta y lo vuelve a abrazar, prometiéndole que iba a estar bien y que regresaría pronto a casa.

—En mi mano derecha, la piedra que une los bordes de los mundos. — Todos los presentes miran en dirección a Urahara y cómo recitaba para abrir la puerta. — En mi mano izquierda, la mano que ata la existencia. El amo de la oveja negra, el taburete de la soga. El banco de nubes viene, y golpeo al ibis.

El sombrerero estaba recitando sobre un palo grueso de madera clavado en una montaña, y al acabar, comienza a ser hombre y madera rodeados por una fuente de energía, conectándose con otro palo de madera que había en la montaña frente a ella y donde estaba de pie Tessai. Entre ambas montañas, lentamente comienza a abrirse un portal que desprendía un brillo blanco.

Ikary y su grupo se queda viendo aquel portal con ojos serios. La menor de la familia de pelinaranjas agacha la vista para ver como su mano sacaba del bolsillo trasero una especie de tabla con el dibujo de un cráneo. Su madre le había explicado que la Sociedad de las Almas se lo había dado a su padre y lo usaba para sacar su alma de su cuerpo. Respirando hondo, se lleva la placa al pecho, sintiendo una extraña fuerza que la empuja, la misma sensación que le brindo Urahara al tocarla en la frente con su bastón en el entrenamiento. Echándose un vistazo, ve a continuación su cuerpo inmóvil en el suelo, siendo cargado por Renji, asegurándole de que iban a dejarlo en un lugar seguro.

—Este es Garganta, aquí es por donde pasan los Arrancar. — Kisuke da comienzo con una clase exprés. — No hay un camino ahí dentro. Está hecha de tormentas y remolinos de energía, así que usen esa energía para crear un camino para pasar y avanzar. Si continúan por la oscuridad, llegarán a Hueco Mundo.

—Entendido. — Dijeron los viajeros en diferentes tiempos.

—Tsukishiro. — El mencionado voltea para ver a su madre con una sonrisa y con las manos en las caderas. — Enorgullece a los Kuchiki y ten cuidado.

—Lo que digas. — Devolviéndole la sonrisa.

—¿Listos? — Preguntó Ikary.

No hubo respuesta, sus compañeros sólo dieron un paso adelante y hacen una pose para entrar a Garganta, pero movieron la cabeza positivamente.

—Vayamos a rockear entonces.

Y dando un salto, terminan entrando a Garganta, que se cierra de inmediato, sin dejar ningún recuerdo.

Ahora que estaban sólo los mayores, todos ellos adquieren miradas serias, viendo a Urahara bajar, cayendo galantemente al piso de pie. El hombre también estaba serio y con una mano sobre el sombrero.

—Bien, es hora de estar listos para la protección de Karakura. — Dijo, viendo como sus locutores asentían.