¡Hola! cómo estoy de viaje pensaba que no podría actualizar otro capítulo, que ya tenía casi acabado. Pero ¡hay internet! así que hoy actualizo, porque además me encantan varios momentos de este capítulo.

Valoro mucho vuestros reviews, así que espero que me podáis decir qué pensáis.

Gracias!


10. DE VUELTA A CASA

A la mañana siguiente llego sin contratiempo y puntual a la oficina, así que me permito sonreír cuando entro en la sala de reuniones ya que puedo afirmar que en sí, es toda una novedad. Mi subconsciente lo archiva como una pequeña victoria sobre los elementos, o mejor dicho sobre Nueva York.

Tras el habitual briefing, entra Haymitch como un loco y pone la CNN que ya estaba sintonizada. Nos pide a todos silencio. Vemos que el presentador, da paso a un reportero que está frente al mar y se me borra la sonrisa en cuanto veo el pie de pantalla y lo escucho informar.

"A primera hora de esta mañana se ha producido el secuestro de dos menores en Long Island. Concretamente en el condado de Suffolk. Han sido una niña de 14 años en Southampton y otro niño de 15 en la ciudad de Huntington. Aunque la policía no hace declaraciones al respecto, una de las teorías los relaciona con las desapariciones de otras dos parejas de niño durante las últimas semanas en Nueva York"

Haymitch baja la voz y nos dice:

- La CNN recibió esta mañana una llamada anónima advirtiéndoles de los dos nuevos secuestros y les pidió que le dieran un mensaje a la policía. Sólo un número: Cuatro.

Ya sabéis lo que significa esto, que es, sin lugar a dudas el Sudes. Esta información no la hemos dado a la prensa, así que podemos tener la seguridad de que es él y de que se está comunicando con nosotros.

- Jugando con nosotros, diría yo – Añade Johanna. – El número cuatro no me encaja con lo que hasta ahora pensaba. Creía que era una cuenta atrás.

- Estoy de acuerdo contigo Johanna en lo que dices sobre que juega con nosotros - dice Annie. - El hecho de que nos deje números, o sea pistas, nos indica que quiere que entremos en su juego. Se cree más inteligente, cree que nos tiene donde él quiere. Tendremos que empezar a pensar en los números, no parecen aleatorios. Hay otro tema que Thresh y yo pensamos que es importante y es que deberíamos empezar a pensar que es posible que no sea una única persona.

Haymitch ordena a Boggs que partamos hacia Long Island lo antes posible. Cuando empiezo a recoger mis cosas me dice.

- No Katniss, necesito que Delly, Beete y tú os quedéis por si surge algo. Hay que seguir avanzando con los antecedentes de todo el mundo que estuvo en el museo. A las 17 nos conectaremos por video para ponernos al día de los distintos avances. Johanna ¿sabes si Mellark nos puede acompañar?

- Creo que mencionó que tenía una conferencia esta tarde. Pero le llamo y lo compruebo.

Veo como el equipo se organiza en apenas unos minutos. Es una máquina bien engrasada. Me da cierta envidia no poder vivir esta primera experiencia fuera de la ciudad. De hecho, pienso arrugando la nariz, no me gusta tener que quedarme en la oficina como Backup, pero comprendo que alguien se tiene que quedar y por supuesto entiendo que sea yo. El resto tiene más experiencia de campo y este no es un caso al que uno se enfrente todos los días. Estamos ante un auténtico psicópata.

No me alegra, precisamente, escuchar a Johanna comentar que finalmente Peeta no puede desplazarse con ellos hasta Long Island, pero que cuando acabe en el Hospital se pasará por la oficina para la video. Tras el momento, o mejor dicho momentos que pasé ayer, quiero estar junto al chico del pan lo menos posible. Eso es lo que pienso de forma consciente… aunque para mi desesperación noto como me he de morder el labio inferior para evitar que una sonrisa tonta se dibuje en mi boca.

Me siento en mi mesa a repasar antecedentes e intentar encontrar posibles conexiones entre ellos y nuestras víctimas. No, víctimas no es el término adecuado aún. Por ahora solo hemos perdido a Rue y voy a hacer todo lo que esté en mi mano para intentar que siga así.

Después de varias horas leyendo informes, noto que me cuesta concentrarme. Me levanto y voy al aseo a mojarme la cara. El agua fresca en contacto con mi piel hace que me sienta más despejada, pero todavía no lo suficiente, así que decido ir al vestíbulo a coger una Coca-cola de la máquina. Sólo faltan 15 minutos para la reunión y Peeta aún no ha llegado. Al girar el pasillo veo la razón por la que Peeta se está entreteniendo. Está abrazando a Glimmer y parece que le dice algo al oído.

Me paro en seco y tras mirar para comprobar que no me han visto salgo corriendo de nuevo al aseo a esconderme. ¿A esconderme de qué? ¿De Peeta?… ¿Se puede saber qué estoy haciendo? Nunca me había sentido tan tonta y avergonzada en mi vida, y realmente soy una experta en ese campo. Un instante antes estaba pensando que habíamos compartido un momento y que debía evitar a toda costa que se repitiera,… y ahora que me acabo de dar cuenta que ese momento solo era de carácter amistoso por su parte, me encuentro confundida.

Levantado la cabeza e irguiendo la espalda me miro al espejo y en voz alta me digo: "Es perfecto Katniss, no hay de qué preocuparse. Es lo mejor que podía pasar para que bajaras a Peeta de las nubes". Una vez que he repetido este mantra un par de veces, me sonrío por haber superado esta estúpida crisis y salgo con renovada confianza.

Al entrar en la sala de reuniones veo a Delly charlar animadamente con Peeta, pero no tengo ganas de unirme al grupo ahora mismo. Así que simplemente moviendo la cabeza cuando me dicen hola, me siento a mirar mi teléfono como si tuviera algo importante que hacer, mientras hago tiempo hasta que se conecte el equipo desde Long Island. En ese momento veo a Beete avanzar a nosotros.

- Tenéis que ver esto – nos dice, y nos acerca el ipad, primero a Delly que pone cara de sorpresa mientras lee – Hay que comentárselo a Haymitch y Boggs lo antes posible.- Como si nos hubieran oído, quién sabe, igual el director Abernathy ha puestro micrófonos y realmente nos están oyendo, se enciende la pantalla y vemos a Boggs de pie y al resto del equipo sentado en torno a una mesa.

- Hola a todos, ¿qué pasa Beete, qué tenemos que ver de forma urgente?

- Otro secuestro Boggs – me giro y lo miro boquiabierta ya que aún no he visto de qué se trata porque Delly sigue con el ipad en la mano, pero esto se está acelerando.- Esta vez solo una niña de 13 años que estaba en un campamento de verano. Fue hace dos días, pero no lo denunciaron como desaparición porque creían que se había perdido durante una excursión, y como no ha habido niño secuestrado no saltó la alarma. Sin embargo durante el día de hoy he añadido otros filtros para las alertas, como los números. La policía encontró un 12 tallado en un árbol cerca de donde la vieron por última vez. Ha sido en el condado de Fulton. En Mayfield.

Sin poder contenerme miro a Peeta que también me está mirando porque están hablando de nuestra ciudad.

- Es,… es de donde somos Peeta y yo – digo completamente descolocada.

En el otro lado de la pantalla se ha hecho un silencio sepulcral. Parece que el video se ha congelado y solo tengamos en la pantalla una foto por lo inmóviles que están todos.

- Lo sabemos Everdeen – toma la palabra Haymitch – y de verdad que lo siento. Espero que no conozcáis a la niña ni a la familia.

Es posible que yo no los conozca aunque Mayfield apenas tiene 5000 habitantes, nunca he sido muy sociable, pero estoy convencida de que Peeta seguro que sí, aunque sea de vista. Al tener la mejor panadería de la ciudad, todos íbamos allí cuando había cualquier ocasión especial. Le veo en la mirada que está asustado. Este caso, se está volviendo cada vez más personal, Rue, Mayfield,…. Peeta.

- Deberíais de salir los dos hacia allí, lo antes posible. Como el avión de la unidad no está disponible, pedidle a Effie que os saque dos billetes para llegar hoy mismo a Albany. Hablamos mañana y os contaremos lo que tenemos por aquí, pero ahora mismo es prioritario que lleguéis a Mayfield.

Sin más, la comunicación se corta. Delly, dándose cuenta de que Peeta y yo estamos algo afectados por el giro de los acontecimientos se levanta y nos comenta que va a hablar con Effie.

Jamás habría pensado volver tan pronto a casa, y menos acompañada de Peeta. En ese momento mi cerebro hace una rara conexión y me acuerdo de Gale, tendré que llamarle para avisar que voy a ir. Mejor le envío un whatsapp, ya que con suerte estará en los bosques y no dispondrá de conexión. Ahora mismo quiero intentar retrasar mi encuentro con Gale lo máximo posible después de su mensaje en mi contestador.

Delly aparece de nuevo en la sala y se sienta de golpe en la silla con un suspiro. De la siempre afable y sonriente Delly no queda ni rastro.

- Effie os enviará las tarjetas de embarque a los móviles. El vuelo sale a las 19.30 así que será mejor que salgáis ya si no queréis perder el vuelo, y no querría estar en vuestra piel, si Haymitch se entera.

- ¿Katniss quiere que te acerque? – me pregunta Peeta

Por nada del mundo, y cuando digo "por nada" es por nada, dejaría que Peeta Mellark me acercara a mi casa, así que me disculpo diciendo que es mejor que nos veamos ya en el puerta de embarque y me voy corriendo a coger un taxi.

Llego a casa aún agitada, y me preparo una maleta con lo básico. Un pijama, una bolsa de aseo y un par de mudas. Además, por si tenemos que entrar en el bosque, me cojo unos pantalones de algodón, las botas de montaña y un gore-tex. Incluso en verano, nunca te puedes fiar del tiempo que hará. Cargada con un libro y unos auriculares para el ipod, creo que ya estoy preparada para ignorar a Peeta Mellark durante los 40 minutos que pueda durar el vuelo. Aunque llego con tiempo, y veo que Peeta me ha enviado un mensaje para decirme que ya está en el aeropuerto también, no voy hasta la puerta de embarque hasta el último aviso, así que ya está todo el mundo sentado en el avión. Veo a Peeta ya sentado en la ventana, me acerco y me pongo a guardar la bolsa de mano en el compartimento de arriba, no sin olvidarme de sacar, el libro y el ipod. Una vez cargada con el kit "anti-Peeta" le saludo con un lacónico hola.

- Pensaba que perdías el vuelo, pero me alegra comprobar que has llegado- me dice sonriendo.

- Sí, llegué antes, pero estuve dando una vuelta por las tiendas.

- Te envié un mensaje, ¿no lo viste?

- No, lo cierto es que no me he fijado. – siempre he sido muy mala mentirosa, así que no creo que piense que le estoy diciendo la verdad. Pero no me importa. - ¿Te molesta si me pongo a leer y con los auriculares?

Peeta niega con la cabeza pero me mira con una expresión dolida que hace que me arrepienta un poco de mi comportamiento, pero no tanto como para olvidar mi enfado. El vuelo es muy corto y sin apenas darme cuenta ya estamos aterrizando y bajando del avión. Como yo iba sentada en el pasillo y no quería mirar hacia donde estaba Peeta en la ventana, me he perdido ver la silueta de mis montañas, y de mi casa. Generalmente es una vista que me encanta y me ha fastidiado tener que renunciar a ella.

Salimos en silencio en busca del coche que nos ha alquilado Effie a mi nombre. Así que cojo las llaves para conducir yo. Todavía sin mediar palabra, salimos para Mayfield.

- Es raro volver a casa…. Juntos me refiero. Nunca hablábamos cuando vivíamos aquí ¿no te parece? – me dice Peeta esperanzado de poder empezar una conversación.

- Bueno, es trabajo. – digo de forma seca sin ni siquiera girarme a mirarlo.

De nuevo nos quedamos en silencio, gran parte de trayecto. En algún momento Peeta enciende la radio para poner música. Cuando quedan unos kilómetros para llegar le digo.

- ¿Dónde quieres que te deje, en la panadería, en casa de tus padres?

Tras pensarlo un momento me dice con voz rota

- No, mejor me quedo en uno de los moteles. No me llevo muy bien con mi madre, y no le suele gustar que me presente sin llamar antes.

Ahora sí me giro para mirarlo, y cuando veo la tristeza y dolor de sus ojos, se me pasa el enfado de inmediato, al menos el enfado con él porque ahora me enfado conmigo misma. Sé que lo que dice sobre su madre es cierto, yo misma vi, que por ayudarme su madre lo golpeó en la cara. En otras ocasiones vi que tenía también moratones en cara y brazos, y aunque intuía que podrían ser de su madre siempre preferí pensar que era debido a la lucha.

Antes de que pueda contenerme, abro la boca y le digo:

- Yo voy a ir a mi casa, solo tenemos una habitación y un sofá cama en el salón pero si no te importa, puedes quedarte allí.

Me mira tan agradecido que inmediatamente le sonrío y decido que no aceptaré un no por respuesta. Gracias a Dios no es necesario porque Peeta me dice que estará encantado de dormir en el sofá. Paramos a comprar unos bocadillos para cenar y por fin llegamos.

El jardín está bien, gracias al acuerdo que he llegado con uno de los hermanos pequeños de Gale para que lo cuide por un módico precio.

Cuando entramos, pienso en lo diferente que ha de ser mi casa comparada con la enorme mansión que tiene la familia Mellark y con el lujoso apartamento de Peeta en Nueva York. Estoy convencida que cuando vea el salón y el sofá preferirá irse al motel, pero como siempre pasa, este hombre me sorprende y descoloca.

- Es maravillosa Katniss, muy acogedora. ¿Sabes que siempre me la imaginé así? – da un giro sobre sí mismo mientras abre los ojos como para absorber los detalles.

- Anda vamos – digo sin creérmelo- ¿Por qué ibas tú a imaginar mi casa?

Por un momento, él que siempre tiene palabras para todo y todos parece que se ha quedado sin lengua, pero pronto se sobrepone y dice.

- Bueno, me refiero a las casas en esta parte de la ciudad, con jardines tan cerca de los bosques que ya parecen dentro de ellos.

Me convence su respuesta porque deduzco que los niños ricos siempre habrán tenido curiosidad de cómo vivíamos en esta parte poco popular de Mayfield. Dejamos de hablar y saco sábanas y colchas, ya que aunque estemos en verano la temperatura suele descender por la noche. Le pregunto si necesita algo más y le doy las buenas noches desde la puerta que lleva al pasillo, sin acercarme ni un metro más de lo necesario. No estoy enfadada ya, pero prefiero mantener las distancias.

Cuando me acuesto yo en la habitación de mis padres me doy cuenta de que me gusta la sensación de estar acompañada. Cierro los ojos y rodeada de la familiaridad del hogar me quedo dormida inmediatamente. Pronto empiezan las pesadillas, supongo que debido a la vuelta a casa, la niña desaparecida,… e incluso el hecho de estar con Peeta en Mayfield,que me trae a la memoria, lo desesperada que fue mi situación: el hambre y la falta de esperanza.

Me veo a mi misma perdida en los bosques, y aunque sé que son los míos, no los reconozco. Además sé que me están persiguiendo algo o alguien y que debo huir lo antes posible. En un momento determinado, giro la cabeza y veo que son lobos, pero no lobos normales sino versiones gigantes de ellos, como si fueran mutaciones. En cuanto me tienen cerca y creo que ya no tengo más opción, escucho una voz de uno de los árboles, es Rue que me dice que suba al árbol. Empiezo a trepar con toda la rapidez de la que soy capaz, haciéndome daño en manos y rodillas. La corteza del árbol no es natural sino que es afilada como cuchillas y me voy cortando mientras veo como la sangre de los cortes va cayendo hacia al suelo. El olor de la sangre los vuelve locos, y se oyen más aullidos e intentos por subir al árbol, pero no pueden. En ese momento respiro tranquila mientras me acerca a la rama en la que se encuentra Rue, pero solo para comprobar que el árbol, mecánico, hace una sacudida y empieza a descender. Rue cae en ese momento, le agarro como puedo de la mano y le evito la caída. Pero me doy cuenta de que el pronto estaremos las dos a merced de los animales. Intento subir a Rue hasta mi rama pero no tengo fuerza. En un momento uno de los lobos salta y la engancha de una pierna. Grito de miedo, tienen a Rue y no puede hacer nada. Veo que la niña me mira con ojos vacíos y cae. Veo como los lobos se abalanzan sobre ella y me pongo a trepar sin mirar más abajo porque no podría soportarlo. Pero no consigo subir más deprisa de lo que baja el árbol. Estoy llorando de miedo y dolor, con las manos ensangrentadas,….

- Shhhhhh, tranquila Katnis, tranquila. Solo es un sueño – noto unos brazos fuertes a mi alrededor y una voz masculina. Me cuesta situarme por un momento. Tras examinar el espacio a mi alrededor, me doy cuenta que estoy en la habitación de mi madre, en Mayfield por los secuestros, y entonces caigo, es Peeta…. – estoy aquí contigo, te prometo que no te pasará nada.

Es Peeta quien me abraza y me susurra palabras tranquilizadoras al oído. Su boca me provoca un agradable cosquilleo donde me toca al lado de la oreja.

- Lo siento Peeta, no quería molestar, no quería despertarte – ahora que estoy más tranquila puedo hablar – era una pesadilla, estaba en un bosque, estaba la niña de La Veta, la cogían, no podía salvarla… - dejo inacabada la frase porque me tiembla la voz

Él me agarra más fuerte y noto que me mece para que me relaje, hasta que noto que mi respiración se normaliza. Es la primera vez desde la muerte de mi padre que alguien me ayuda a superar las pesadillas. Antes, cuando vivía, y tenía las típicas pesadillas de niña pequeña, mi padre me arrullaba y me hacía sentir segura hasta que me dormía de nuevo.

También me han abrazado en otras ocasiones, incluso Gale, pero aunque me he sentido confortada, no recuerdo haber tenido esta sensación de dejarme llevar por un abrazo, de sentirme segura, calmada, en el lugar donde tengo que estar.

Peeta se da cuenta que ya estoy mejor, y se levanta para irse.

- Quédate conmigo por favor. Un rato más – le digo mientras noto que me vuelvo a quedar dormida.

Creo que le escucho decir algo pero no lo entiendo porque ya me he sumido de nuevo en un sueño. Esta vez, libre de pesadillas.

La luz entra por las ventanas a raudales y abro los ojos. En cuanto estoy despierta soy consciente de lo que sucedió anoche, aunque pudiera parecer un sueño la realidad me sacude con fuerza. No noto a nadie a mi lado abrazándome así que Peeta al final tuvo que dejarme para volverse al sofá. Me siento algo defraudada al pensar que estoy sola, aunque me cueste reconocerlo su compañía anoche fue... No sé definirlo, fue...antes de que encuentre la palabra y pueda ponerle un nombre escucho tras de mi una respiración fuerte. Con cuidado me giro y compruebo sigue conmigo en mi cama. Está durmiendo encima de la colcha, apenas cubierto por uno de los bordes de la colcha. La luz ilumina su cara y se refleja en su piel blanca. Es la segunda vez que lo veo dormido. Tranquilo. Sosegado. Feliz

Me quedo quieta y le sigo mirando durante unos minutos. Decido que me encanta cómo duerme. Todo el mundo debería dormir como Peeta Mellark.

Mueve la cabeza que le cae de medio lado sobre la almohada y observo como un mechón le cae sobre los ojos. Sin pensarlo acerco mi mano, pero antes de retirarle el mechón de pelo la detengo, sopesando si es buena idea o no. Pero independientemente de mi voluntad o de lo que esté pensando, mi mano actúa como si perteneciera a otra persona y le retiro el pelo de la cara. Le acaricio la cabeza: una, dos, tres veces y podría haber seguido porque no parezco dueña de mis actos cuando abre los párpados y me descubre. Clava sus ojos turquesa en mi y le sostengo la mirada. No sonríe y tampoco parece enfadado, solo está serio con un gesto casi solemne. Muy despacio levanta su mano y coge la mía. La acerca a su cara mientras me acaricia la cara interna de la muñeca, sin dejar de mirarme a los ojos. Espero que no dé cuenta pero empiezan a recorrerme una serie de escalofríos a lo largo de la espina dorsal.

Justo en ese momento, suena el timbre. Salto se la cama y noto como me sonrojo desde la raíz del cabello hasta la punta de los pies.

Salgo rápidamente hacia la puerta, tropezando en el pasillo aún medio dormida. Me ajusto la chaqueta antes de abrir la puerta suponiendo que será el sheriff para informarnos, pero no. Cuando abro la puerta a quien me encuentro delante es a Gale.