Oo---X---oO
No le gustaba para nada esta situación, no sabía nada de Horo. Eso le tenía muy preocupado. Mientras los chicos estaban preparando todo, la nueva integrante del equipo estaba reuniendo energía para ir a Alaska, el simplemente estaba apoyado el pared mirando el suelo.
-horo es un chico muy fuerte.- fue la voz que escucho a su lado, grande fue su sorpresa al ver a yoh a su lado. Estaba tan sumido en sus pensamientos que no se había dado cuenta que el asakura estaba ahí.
-No te preocupes.- dijo el castaño con su siempre característica sonrisa.
-mmm…- fue lo único que pudo soltar Ren, para seguir mirando la nada.-
-Bien…- llamo Ember, la chica pelirroja.- esta listo.- frente a ella los grandes hilos formaron una red mágica.
-demoré arto… pero nos llevará cerca de Alaska, al parecer hay un fuerte poder shamanico rodeando el lugar, es imposible dar coordenadas exactas.
-Eso no importa… de ahí se encargará Chocolove.- indico la rubia, quien iba abrigada, al igual que los demás.
- yo pue…-se apunto el moreno.
-claro chocolove, eres el mas rápido.- opino Yoh.
-Pues vamonos de una vez.- salto Hao.
Los chicos se miraron decididos y dirigieron sus ojos hacia la gran red de hilos frente a ellos.
-"Prometo traerte de vuelta Horo-Horo"- pensaba cierto shaman de china.
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Una risa burlona se escuchaba en la habitación. Mientras otras le seguían.
-Veo que consiguió al mas ingenuo de todos.- dijo una persona.
-En verdad cree que el chico saldrá vivo de esto.- dijo una segunda persona, y se puso reír.
La otra persona, que al parecer era el centro de la conversación, era una mujer de largos cabellos celestes. Estaba tomando algún licor por el olor que emanaba de la habitación.
-En verdad Eirion es muy tonto.-
Unos pasos fuera de aquella se detuvieron repentinamente, mientras tanto seguían todas las risas en el lugar.
-Cree que ese chico saldrá vivo de aquí.- Exclamo la mujer tomando otro trago.
-Ni sabe lo que le espera…
-A pesar de ser tu familia… lo matarás igual.- le pregunto a la peliceleste.
-El debería estar agradecido de ser quien complementara a nuestro Dios.- dijo la mujer.- Deberías estar agradecido de ser mi sobrino y llevar la sangre de fenix corriendo entre sus venas.
-Pobre desdichado… ¿Qué harás cuando Eirion sepa que le mentiste? ¿matarlo? Porque me parece una buena idea.- opino, y también se puso a beber.
-hm… si… me parece bien.- dijo ella pensándolo.- una muerte dolorosa me parece mucho mejor.- dijo ella como si estuviera hablando de cualquier cosa.
-Tienes razón.- luego de eso, se oyen un choque de copas y risas.
Mientras afuera un chico rubio había escuchado toda la conversación y se había quedado en shock mirando el piso. Negaba con la cabeza haber escuchado tal cosa… le habían engañado…
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El avión había llegado su destino, Alaska er aun lugar muy frió en esos momento, aunque no tanto como se imaginaron.
-¿lo sienten?- pregunto el de ojos azules a sus compañeros, al haber bajado del avión.
-el poder… al parecer van a empezar dentro de poco.- contesto la chica con sus cerrados.
-Entonces encontremos el lugar rápido… no perdamos mas tiempo.- les dijo el peliverde, a lo que los demás asintieron.
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La puerta se abrió estruendosamente, el peliceleste se asusto al escuchar abrir la puerta de golpe. Se tranquilizo al ver a Eirion en la puerta. Pero venía muy agitado y con una cara de preocupación total.
-Horo… Tienes que irte ahora…
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-Para llegar a Alaska a tiempo, tendremos que usar nuestra posesión de objetos.- dijo el pequeño de ojos violetas.
-Lo sabemos bien.- exclamo la pelirroja
-Gastaremos energía y mucha.- calculaba la mayor del grupo.-
-Erika.- llamo Sury la pelirroja.- hay que irnos rápido, la doncella Jeanne cuenta con nosotros.- dijo la chica.- usemos nuestras fuerzas combinadas, para ir lo mas rápido posible. Al llegar trataremos de localizarlos y a la vez descansaremos.
-Estoy de acuerdo con ese plan.- exclamo el de cabellos castaños que tenía sus puntas teñidas de un color rojo.- pero perderemos tiempo.
-Estamos perdiendo tiempo ahora Norman, mientras hablamos.- le dijo al chico.
-De todas formas.- hablo el chico de ojos azules.- no llegaremos a Alaska, todo el lugar esta bañado en magia pura, nuestra posesión para llegar allá se perdería al ser tan grande.-
-Entonces… si tendremos tiempo para recuperar energía espiritual.- pregunto Erika, el pequeño asintió.- bien echo Olien.- felicito la mayor.- entonces vallamos. No perdamos mas tiempo.
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-que…que pasa Eirion.
-No me escuchaste… te vas ahora de aquí.- Eirion tomo la mano de Horo y los arrastro hacia la puerta.-
-Pero…
-Ellos van a matarte Horo.- el chico abrió los ojos ante la sorpresa de aquella noticia.- no voy a dejar que te maten… me equivoque bien.- dijo dolido, mientras miraba el suelo.- me mintieron, prometieron no hacerte daño… lo lamento…
-Eirion… no…
-Tienes que irte de aquí, te sacaré ahora mismo de este lugar.- lo llevo hasta a la salida de la habitación, vio que no hubiera nadie en el pasillo y salieron corriendo.
-Pero Eirion… tú.
-Lo menos que puedes hacer es preocuparte por mí.- le dijo mientras corrían por aquel pasillo.- después de todo yo te metí en esto, cometí un error muy grave que ni siquiera yo me lo perdono… pero…
-¿Por qué te uniste con ellos?- pregunto Horo, deteniéndose.
-No es momento para eso, debemos salir.
-¡pero…pero… quiero saber!- grito con los ojos tintineantes-
-Esta bien… pero no nos detengamos.- así prosiguieron corriendo, por el largo pasillo. Hasta llegar a una escalera.
-¿y bien?
-Ellos me prometieron muchas cosas Horo.- dijo recordando.- Mi padre, mas bien toda mi familia estuvo relacionada de alguna manera con Fénix. Estaba escrito que yo debía unirme a ellos también, me prometieron muchas cosas, una vida mejor. Una oportunidad de poder armar mi propia familia, la que nunca pude tener.- agacho su mirada, mientras sus cabellos ocultaban sus ojos que estaban apunto de soltar una lágrima.- Prometieron que podría obtenerlo que mas quería…
-¿y eso que era?
-Tu.- dijo mirándolo a los ojos mientras seguían corriendo, llegaron hasta un puente, se podía ver hacia abajo un gran precipicio oscuro, al parecer sin fondo.
Horo se sonrojo levemente al escuchar decir esas palabras, ¿tanto le quería?
- Me hicieron creer que lograría mis sueños, jugaron con mis recuerdos mas dolorosos, fui débil lo sé.- agrego sin detenerse.- Pero no dejaré que por eso lastimen a lo que mas quiero.- exclamo con una sonrisa que fue correspondida por el ainu.
-Horo tu no puedes ser débil.- exclamo cuando al fin llegaron al final del puente, de nuevo entraron por aquel pasillo, al parecer interminable.- Ellos se aprovechan de eso, en especial él…
-¿el?
-Su líder… no debes dejar que juegue con tus recuerdos, su fortaleza viene de las desdichas de los otros.- le explicaba mientras corría.- yo deje que manipularan todo eso de mí pero tu no debes cometer el mismo error que yo. Te costaría tu vida o hasta una amistad.- se detuvieron al ver que al final del pasillo había un acantilado.
-Tu no has perdido ninguna amistad… Eirion no estoy enojado contigo.- dijo él, para luego sonreír. El rubio simplemente agacho su mirada sonriendo de igual forma, pero ahora había otro problema.
- Creo que es mejor que doblemos mas allá.- le indico. Volvieron sobre sus pasos y entraron por un pasillo.- Al final de este pasillo hay una escalera que nos llevará directamente a la salida, aunque la escalera es un poco larga.
-No te preocupes podré soportarla.- dijo feliz y con un puño alzado.
Justo cuando ya estaban llegando, unas personas se interponen en su camino.
-Nos descubrieron.- exclamo el rubio sin detenerse.- dobla ahora.- se fueron por otro pasillo y enseguida les siguieron al ver que tomaron otro camino.
-Eirion nos están siguiendo.- le avisa Horo que ve como dos hombres corren tras ellos.
-TRAIDOR.- grito uno de ellos.
El rubio paro de correr para encarar a los tipos, eran gigantes en cuanto musculatura, pero Eirion sabía que no eran muy listos. Llamo a su ave dorada haciendo un gran cañón, los cegó inmediatamente.
-No nos detengamos.- tomo la muñeca de horo para arrastrarlo junto a él. Sabían que no los perderían así nada más, los dos muchahos se metieron a una habitación muy grande.
-Allí hay una puerta.- le indico el rubio cuando cerro la puerta con llave y puso un madero encima de ella para impedir que alguien la abriera.
Horo vio como en el otro lado de la habitación había una gran puerta.
-Es un atajo.- explico Eirion.-será mejor irnos rápido.- Horo asintió. Ni siquiera había avanzado un paso, cuando la pared a su lado exploto. Varios bloques de cemento cayeron cerca de ellos.
Eirion protegió a Horo con su cuerpo, justo cuando un bloque choco con su espalda, causándolo un terrible dolor.
-Ei…Eirion…- exclamo sorprendido Horo al ver como este le protegía.
-Sabías que ibas a traicionar Eirion… pero nunca pensé que de esta manera.- una voz femenina se hizo escuchar por el lugar. Cuando el polvo bajo pudieron ver a Lira, quien miraba a los dos chicos con una sonrisa de victoria.
- Horo vete de aquí.- le indico que la puerta estaba abierta, mientras el se disponía a ir a Atacar a Lira.
-Que, pero ¿Qué hay de ti?
-ya te lo dije… de lo último que debes preocuparte es de mí.
-Pero…
-¡vete de una vez Horo-Horo!- le grito el rubio.
-Nada de eso…- dijo la peliceleste.- nadie se va ir, ni siquiera tú Eirion.- Su báculo apareció en su mano derecha.- a menos que quieras morir.
-Ya veremos.- El rubio hizo su posesión de objetos. Fusiono a su ave dorada a una pequeña daga que tenía entre sus ropas. E inmediatamente esta empezó a crecer, transformándose en una gran alabarda.
El choque ambos instrumento no se hizo esperar. Tanto el báculo de Lira, como el arma de Irion eran muy resistentes. Parecía el choque de dos metales, una y otra vez.
-Sabes que no podrás ganarme Eirion.- le declaro la mujer sonriente, mientras su cabello se movía por el viento que entraba por el gran agujero que había echo. De repente empezó a formarse una tormenta de nieve, que empezó a colarse a aquella habitación.
-¿Cómo se formo la nieve tan rápido?- se pregunto Horo, ya que hace estaba despejado.
-Has aprendido a usar bien los elementos de ese anillo.- le alabo Eirion irónicamente.- pero es no te salvará… Horo vete cuando te lo indique y no digas nada.- agrego rápidamente ante de que el ainu objetara algo.
-Espada de luz.- murmuro él poniéndose su espada frente a él, inmediatamente su arma empezó a brillar. Dio un solo grito y agito su espada para que de ella saliera un resplandor dorado. Este se dirigía hacia Lira, y al parecer era muy filoso, por que al pasar por el suelo lo cortaba.
Pero Lira no se iba a dejar vencer por un ataque tan poco preparado solo dio un salto para evitarlo.
-AHORA HORO- el ainu solo miro por última vez a Eirion y se fue hacia la puerta.
-"no se irán tan fácilmente"- unas enredaderas empezaron a cubrir la puerta impidiéndole el paso a Horo.
-¡¡NO!!- grito el peliceleste.
-Creen que soy estúpida.- aclaro la mujer.- ya les dije que no se irían de aquí. Además lo bueno esta por comenzar, dentro de poco concluirá la espera.- dijo con una sonrisa socarrona en su rostro. Eirion empalideció, esas palabras solo significaban que Horo…
-¡no te dejaré! Eso pasara sobre mi cadáver.- le aclaro el rubio. Mientras tanto Horo intentaba sacar esas lianas verdes, pero volvían a crecer.
-sobre tu cadáver ¿eh?- Al parecer a la mujer se le estaba ocurriendo algo.- entonces que esperamos.- las rocas a su alrededor empezaron a elevarse, algunas tomaron forma puntiaguda para luego lanzarse sobre Eirion.-
-CUIDADO.- grito Horo al ver como algunas rocas venía detrás del rubio.- el chico dio un salto al verse advertido y las rocas chocaron entre ellas.
-tonto…- la mujer le dio una patada en la espalda, para luego antes de caer darle un golpe en el estomago. Al final lo arrojo con la pared.
-VIEJA BRUJA NO LE PEGUES A EIRION.- lo único que atino Horo a decir fue eso, para luego empezar a tirar piedra tras piedra. Recordemos que Horo estaba sin Koloro, por lo tanto no podía hacer ninguna posesión de objetos.
-¡Mocoso insolente!- Lira estaba llena de furia, se podía ver como un aura roja la empezaba a rodear, parecía fuego.- ESTAS MUERTO.
-¡Lira detente!- una voz infantil hizo que la mujer se detuviera.
Horo que estaba preparado para cualquier cosa que se le viniese encima, se sorprendió al ver a un niño de no mas de 7 años. Vestía unos pantalones negros con una polera, iba descalzo. Sus cabellos blancos se agitaron con el viento, y sus ojos eran azules y lleno de inocencia. Por un momento Horo se pregunto que hacia un niño como él aquí.
-Señor… hijo mió…
-Lira, recuerda que no puedes hacerle daño.- dijo tiernamente.- eso me pondría muy triste.- agrego con la mirada gacha.
-lo lamento.- se disculpo ella.
-"Maldición… acaso el es"- Eirion se encontraba herido, cansado. Pero al ver ese niño sus sentidos habían despertado, escupió un poco de sangre, para levantarse lentamente.- "no hay tiempo que perder"
-HORO… VETE AHORA.- al decir esto, hizo que su ave dorada formara un gran cañón, el mismo con el que le gano a Ren. Apunto al niño y disparo. Horo miraba atónito y sin saber que hacer, no podía irse dejando al rubio ahí.
-Sabes que eso no funcionara conmigo.- exclamo el niño para luego sonreír.
-Eso quisieras.- dijo Eirion.- pero… aun no estas completo.- El pequeño abrió sus ojos desmesuradamente al verse indefenso.
-Eso no te lo permitiré.- la peliceleste de cabellos largos utilizo su báculo, haciendo que unas enredaderas desviarán el rayo de luz.
-demonios.- las lianas lo empujaron lejos del chico, casi cae por el gran agujero que habían echo. Ahí se dio cuenta que solo faltaba unos centímetros para que hubiese caído al vació. Cuando volvió su cabeza vio a Horo atrapado por la mujer. Lira lo tenía amenazado con su báculo. Había perdido.
-Es una lastima que te hallas sublevado de esa manera.- decía el niño pequeño acercándose a un muy lastimado Eirion. Este último le miraba desafiante, todavía no cedería.
-No dejaré que termines… aunque deba sacrificar mi vida.
-La sacrificarías por él… tanto le quieres.- Horo se sorprendió al escucharlo hablar así, parecía estar burlándose de Eirion
-Así es… horo es alguien muy especial para mí.- dijo levantándose nuevamente.
-Este chico tiene mucha resistencia.- alabo Lira, luego miro a Horo.- ¿Que harás?
-eh… ¿a que te refieres?- dijo enojado.
-no puedes hacer nada.- exclamo el niño.- Tú y él.- le dijo refiriéndose al rubio.- perecerán en este lugar.- lo último lo dijo con una sonrisa. En realidad no era un niño, era un monstruo. ¿Cómo podía hablar de la muerte de esa manera? Lo decía como si fuera una cosa de todos lo días.-
-Tendrán que morir por la salvación de este mundo, ya que haré resurgir este mundo de las tinieblas.- dijo el menor.- y para hacerlo sus vidas se perderán, no es magnifico.
-No… no te… no te dejaré.- exploto Horo.- Acumulo un poco de su poder espiritual para poder transformarlo en hielo y lanzarlo contra Lira y el niño. Pero estos lo esquivaron tan fácilmente, que parecía que estuvieran burlándose de él. Enseguida corrió hacia donde se encontraba Eirion.
-Horo… no puedes quedarte aquí.- le dijo el rubio.- Debes irte…
-¡no te dejaré!- le aclaro Horo interrumpiéndolo.- saldremos los dos de estos es un promesa.
-¿Por qué Horo? Después de todo lo que hice…
-Eso no importa… anda salgamos los dos de aquí.-
-que divertido.- dijo el niño.- pero ya me aburro.- dijo inocentemente.- Lira por favor…
-Entendido.- sin percatarse de nada, unas lianas salieron empujando a horo y Eirion al vació.
Pensaron que iban a caer pero, las lianas los estaban sujetando. Hacia abajo solo se podía oscuridad, el lugar parecía no tener fondo.
Lentamente las lianas que tenían a Eirion fueron soltándolo.
-Espero que no duela mucho.- le dijo el pequeño.- pero como dije antes deberán sacrificarse para que este mundo se salve.- dijo tristemente.- no te preocupes tu sacrificio no será en vano, prometo rezar por que tu alma llegue a la tierra prometida.- dijo con sus manitos juntas.
-¡no Eirion!- Horo saco una de sus manos de entre la lianas que lo apresaban y alcanzo a tomar una de las manos del rubio.
-Ho-Horo.- el rubio estaba mas que sorprendido.- no entiendo ¿Por qué…?
-Eres mi amigo, a pesar de todo lo sigues siendo.- dijo el peliceleste.- además estas arrepentido yo te perdono Eirion…- le dijo sin soltarlo.
-gracias Horo…-
-Maldición muere de una vez.- unas lianas atraparon la muñeca de Horo, apretando con fuerza para que soltase el agarre. Al igual lo hacia con Eirion, que lo empezaba a jalar.
-No queda tiempo.- soltó Eirion, dejando al ainu sorprendido.- Horo no te preocupes por mí.- le pidió.- estaré bien.- dijo esto con una calida sonrisa, mientras las lianas seguían tirando, tratando de separar sus manos.- por favor no este triste por mí…- le pidió.-solo eso te pido, nada más.
-no…- negó Horo con la cabeza sus ojos empezaron a llenarse de lagrimas, mientras el frió pasaba a través de ellos.
-Te quiero… no lo olvides.- En ese instante las lianas le separaron. Eirion caía lentamente frente la miada atónita del ainu. Este último aún mantenía su mano en la misma posición, Todo parecía ir en cámara lenta. Pudo notar como Eirion le dedicaba una de sus ya tiernas sonrisas antes de perderse en aquella oscuridad.
Horo seguía negando con la cabeza, se negaba a creer que Eirion había caído. Seguramente saldría, si eso pensaba. Pero no salió nunca, su cuerpo se había perdido. Su poder espiritual había desaparecido por completo. Había muerto.
-hm… por fin nos libramos de él.- exclamo Lira.- las lianas trajeron al ainu de vuelta. Este callo arrodillado en el piso. Sus brazos temblaban, sus piernas también.
-Maldita…- susurro el peliceleste.- Maldita… ¡maldita!- grito este, se levanto lentamente y mientras lo hacia, el ambiente se volvía cada vez mas frió que antes. Sin darse cuenta el hielo había apresado sus pies.
-¡¿Qué!?- se dio cuenta cuando ya estaba inmovilizada ¿De donde sacaba tanto poder? Mientras Horo se acercaba lentamente a ella.
-Te trato como un juguete…- le dijo al aire el pequeño, Horo detuvo sus pasos, y el frió empezó a desvanecerse.- te hizo sentir una basura, rompió tu corazón.- siguió diciendo el pequeño.
Horo miraba pálido un rincón de la habitación. Los recuerdos de aquella noche venían a su mente fugaces, no podía contenerlos, parecían tener vida propia porque se estaban apropiando de su cabeza.
-Aun así lo sigues queriendo… a pesar del modo en que te trato.- el pequeño se fue acercando a Horo.- pero dentro de ti quieres odiarlo, pero no puedes. Eres incapaz.- El pequeño tomo la mano de Horo, que en contraste con la suya, era mucho mas pequeña y delgada.
-…no…
-es la verdad.- el pequeño siguió inmiscuyéndose en los pensamientos del ainu y también en su corazón, para luego abrazarlo.- no te preocupes muy pronto no sentirás ese dolor.- dijo con los ojos cerrados.
Horo ya no sabía que hacer, sus brazos se movían solos, estaba correspondiendo el abrazo a ese chico.
-te prometo que olvidarás ese dolor y el que te lo provoco.- le dijo el pequeño con una sonrisa triunfante.
Lentamente el brillo de los ojos del ainu fue cediendo, perdiéndose completamente. Sus ojos ahora no mostraban ningún sentimiento, parecía perdido.
…Pero no lo quiero olvidar…
Continuara…
¿Cómo están todos? n0n
Espero que este capitulo les halla gustado. Deseo que halla sido así.
Si tuve que matara alguien, me dio penita. Pero era importante que el saliera de la historia. Espero que a nadie le halla molestado.
Ahora comienza lo bueno y ahora les dajare un adelanto de lo que yo creo que se viene en el próximo capitulo.
Y en el prox. Cap… XD
.:: Los chicos llegan por fin a Alaska, sin saber lo que se van a encontrar en aquel lugar. Sorpresas inesperadas y descubrimientos harán que los chicos se sorprendan.
La pelea para poder llegar a Horo empieza. Cada grupo empieza quedarse atrás, pero sin saber los chicos recibirán una ayuda inesperada.
¿Horo será capaz de soportar tanto dolor?
¿Podrán rescatar a Horo antes de que sea demasiado tarde? ¿Podrán salir vivos de esto::.
Agradecimientos a: Sad.Whisper y a Aerumna. Me dejaron reviews TT-TT gracias a los dos. Solo espero que les halla gustado, aunque sean pocos seguiré actualizando.
A propósito lo de "el secreto de los ángeles" jejjee si que tengo abandonado el fic. Pues trataré de hacerlo para Julio, ahora la escuela solo me deja tiempo para hacer este fic, aparte que perdí mi inspiración, lo siento Aerumna u.u pero agradezco tu interés nOn
Bye, Bye.
Espero que nos leamos pronto.
