Notas del autor: ¡LEAN POR FAVOR!
Hola…*Se tapa la cara*. Err…Aquí un capitulo "muy bonito e inocente" para ustedes :) ¿Por qué las notas al principio? Oh, bueno es para avisarles que este capítulo es muy censurable y seguro much s saldrán corriendo por lo que leerán o quizás no pero les dolerá la vista de las faltas de ortografía. Lo que sea, me alegra que lo lean. Es mi primer fic NSFW por lo que les pido que comprendan mi falta de experiencia. Releí como diez veces, y rescribí la misma cantidad de veces tratando de lograr una lectura agradable. Y aun así seguro que habrá muchos errores.
También quería agradecer todos los reviews, me alegran la vida. Vi que hay muchos favs y follows también y estoy muy feliz por eso, aunque no dan señal de vida, no sean timidos, dejenme un review, no se arrepentiran se los prometo ;) (imaginen la frase con la voz de Benedict o Martin , cual prefieran) Espero no decepcionarlos.
En cuanto al cap, es como dice el título, no habrá más que eso, todas las explicaciones se darán en el siguiente capítulo. En cuanto al lenguaje del mismo, se que algunas veces parecerá raro pero el omegaverso es así. Una cosa más: Ahora actualizare semanalmente cada miércoles y subiré un nuevo fic. Sé que debería terminar primero los que faltan pero las ideas se amontonan en mi cabeza y tengo que dejarlas salir.
Bien me despido, ¡Feliz navidad para todos! Pasénsela bien y nos veremos en Año nuevo!
PD: Los Re-Reviews están al final del cap ;)
ADVERTENCíA: Sexo explicito (hombre/hombre), violencia y uso de lenguaje maduro (parezco advertencia de cine)
Capítulo 9: Unión
Sherlock cerró la puerta principal con llave, asegurándose que no había nadie siguiéndolos. Llamó a la señora Hudson con un grito pero no recibió respuesta y como si leyeran su mente un mensaje llego a su teléfono. Lo miro rápidamente.
La Sra. Hudson se ira con su hermana hasta que ustedes terminen sus asuntos.
MH
Maldijo internamente a Mycroft.
John seguía en la escalera mirándolo, afiebrado y jadeando.
—Tu hermano no va a detener esto ¿no?—preguntó mientras su mano se posaba sobre su vientre. Parecía hundido en un exhausto dolor.
Sherlock tragó saliva cansado del sobre esfuerzo que conllevaba resistirse al aroma del omega.
—Al parecer cambio de opinión—dijo con todo el temple que pudo—Anthea dijo que te inyectaron un acelerador de hormonas, no sabemos que te pusieron, y no podemos arriesgarnos a darte un supresor.
—Lo sé, podía escuchar lo que decían—John rio miserablemente. Quiso levantarse pero las fuerzas le fallaron. Antes de que pudiera caer, Sherlock ya estaba sosteniéndolo. El omega se inclinó instintivamente sobre su cuello, oliendo, con pequeños toques de su nariz haciendo que Sherlock se estremeciera.
—Debemos subir arriba—dijo el moreno con la voz quebrada. John asintió.
Sherlock lo sujeto de la cintura, y subieron lentamente las escaleras. John estaba débil. Su biología lo volvía completamente vulnerable en sus Calores, como si la naturaleza se asegurara de una exitosa procreación aun si esta fuese forzada.
—Me odio…tanto—dijo de repente el omega con la cabeza baja. Con un claro tono angustiado. Se quedaron quietos frente a la habitación de Sherlock junto a la pared de la cocina.
El silencio era sepulcral, solo podían oírse sus respiraciones.
— ¿Por qué dices eso? —pregunto Sherlock, no tenía idea de lo que debía decir en esos momentos, pero la angustia del omega lo estaba afectando.
—Se supone que deba odiar este… maldito celo. Pero no, y me odio por eso—respondió el rubio.
—No es tu culpa—trato de calmarlo el moreno—es nuestra biología; a ustedes los vuelve más vulnerables y nosotros más violentos.
—Sarah tenía razón, siempre la tuvo. Solo soy un ciego que se creía diferente a mis pares, burlándome de su debilidad y jactándome de mi carácter. Incluso mis padres se deshicieron de mí.
—Basta John—exigió Sherlock con tono severo.
John levanto la vista asombrado. Curioso, ladeó la cabeza buscando algo en el rostro del alfa. Mientras Sherlock se mantuvo quieto, sosteniendo la mirada.
— ¿Estas…preocupado?
—¡No…! yo no lo estoy—farfulló el moreno pero era mentira, su lado alfa quería proteger al omega, calmar su angustia. Después de todo lo que habían pasado lo único que deseaba era esconder a John del mundo para que nada le sucediera.
El omega sonrió como si hubiera encontrado lo que quería y sin ningún aviso o anticipación, abrazó a Sherlock colgándose de su cuello.
El alfa quedó estupefacto, con el cuerpo rígido.
—Hueles tan bien…—susurró John sobre su oreja—deja de hablar o pensare que me estas protegiendo.
—¿John?… John, creo que debes soltarme—sugirió el moreno con la voz quebrada. Sintió que su cuerpo se volvía completamente caliente y por si no fuera poco John empezó a apretar su muslo contra su entrepierna. Todas las sensaciones se reunieron sobre su miembro que ya de por si estaba duro con solo el olor que emanaba el omega.
— ¿No te gusta?—preguntó el rubio con sorna y diversión. Sherlock se cuestionó como el chico había pasado de tristeza a alegría en solo un segundo. Y como si el rubio adivinara lo que estaba provocando en el detective empezó a dar pequeños mordiscos sobre su cuello, dejando marcas rojas sobre la piel tersa y blanca. Sherlock se estremeció y sintió que el aire se le cortaba.
—Eso…no tiene nada que ver…
—Te necesito…—gimió el omega con dulzura.
Sherlock cerró los ojos tratando de enfriar su cabeza.
Mío. Mío. Mío. Tómalo, toma lo que es tuyo.
El lado alfa estaba ganado terreno en su subconsciente. No podía pensar en nada más que tirar al omega sobre el suelo y…Corto esa línea de pensamiento. John se estaba dejando llevar por sus hormonas. Era obvio que sin esas sustancias emanando de su propio cuerpo no estaría pidiendo eso.
Con toda la fuerza de voluntad que pudo reunir aparto al omega sosteniéndolo de los brazos. John se dejó hacer y sonrió ante el movimiento brusco del alfa. Sus ojos estaban totalmente dilatados y nublados de la excitación.
—John—masculló Sherlock con voz áspera y baja— estas entrando en calor, son las hormonas las que hablan…no…No me pidas algo de lo que luego te arrepentirás.
El rubio sonrió lascivamente. Su mirada fue recorriendo el cuerpo del alfa quedando en un punto fijo. Sherlock se dio cuenta con horror que era en su entrepierna, justo ahí donde un gran bulto era ya muy evidente. Y con más horror todavía no pudo evitar ver como el omega se mojaba los labios con la lengua.
—No me arrepentiré…—contesto con un ronroneo. Sherlock trago saliva, cual fuera la sustancia que le habían inyectado a su amigo era muy fuerte.
—John…
El rubio alejo las manos de Sherlock con un movimiento suave. El detective miró fascinado los movimientos del omega.
Lentamente y sin perder el contacto con los ojos del alfa, John quedó de rodillas frente a su entrepierna. Acercó su cara sobre el bulto, oliéndolo y tanteándolo con la nariz. Provocó un suspiro por parte del alfa quien no podía dejar de mirarlo y contenía la respiración con su cuerpo recargado sobre la pared, tratando de aferrarse a algo. Al no haber ninguna resistencia por parte del moreno John continúo avanzando. Su mano recorrió el muslo interno del moreno hasta llegar a la cremallera y con el mismo ritmo la abrió. El moreno emito un gruñido cuando su miembro sintió algo de liberación.
Los ojos de John se abrieron un poco cuando vio el tamaño frente a él. Jaló con avidez la ropa interior liberando completamente la polla del alfa.
No pudo evitar dejar escapar un jadeo de asombro y de deseo.
Sherlock mordió su labio inferior. Su pene se sentía pesado y duro. Su respiración se volvió más irregular.
John lo miro con travesura, tomó la polla con una de sus manos y con la lengua lamió la longitud que se expandía frente a sí. Sherlock abrió la boca sin emitir sonido y cerró los ojos abrumado por la sensación mientras sus uñas se clavaban en la pared.
—No seas tímido…Pareces avergonzado—dijo John con inocencia. Por supuesto que Sherlock sentía vergüenza, era la primera vez que se dejaba llevar por esas cosas pero John no, John tenía mucha experiencia, había estado con otros alfas, vendiendo su cuerpo por dinero.
Inconcebible.
Sherlock sintió una sensación extraña invadir su ser. Solo de pensar a John con otros lo hizo sentir enfermo. ¿Su omega teniendo sexo con otros alfas? Su respiración se tornó agitada y una profunda rabia se apodero de sus sentidos.
Para Sherlock fue suficiente. Para el alfa, el colmo.
Sin reparo alguno jaló a John del brazo hacía su habitación. Empujó con brusquedad al omega en medio del lugar, quien miró sorprendido la reacción del alfa. Ya no parecía asustado, no. Estaba cabreado y serio.
El olor que emanaba Sherlock era posesivo, furioso y viril, el cuerpo de John reaccionó inmediatamente dejando escapar una gran cantidad de fluido entre sus muslos. Cerró los ojos abrumado. Sus rodillas temblaron ante el olor que Sherlock estaba despidiendo, su cuerpo se sentía cada vez más caliente.
—Desvístete—Ordenó Sherlock solemne, cerró la puerta de la habitación quedando de espaldas a la misma.
John obedeció rápidamente. Empezó a sacarse prenda por prenda ante la mirada atenta del alfa. Primero la chaqueta, luego la camisa, entonces desabrocho el cinturón dejando caer el pantalón ya húmedo. Y de forma lenta dejo caer sus calzoncillos sin dejar de mirar a Sherlock. Su pene se liberó haciéndolo soltar un gemido de alivio. Su entrada continuó liberando lubricante natural. Un fluido viscoso y aceitoso, regalo de la naturaleza para asegurarse que la penetración fuera más fácil y que a la vez limpiara cualquier impureza que pudiera existir.
John se estremeció, nunca había experimentado un calor de esa forma. En realidad nunca había experimentado un calor al cien por ciento, descontando su primera serie cuando adolecente. Si era sincero esta era la primera vez que su cuerpo hacia lo que quería.
Sherlock seguía examinando cada parte del omega con sus ojos penetrantes. El rubio se sintió avergonzado, no solo porque estaba parado en medio de la habitación, desnudo y caliente, sino porque no había dudado en obedecer al alfa.
Sus piernas se rindieron y se dejó caer en el piso abrumado por todo lo que su cuerpo experimentaba. Entonces escucho un gruñido, alzó la vista y con una velocidad que nunca había visto Sherlock se abalanzó sobre él, empujándolo completamente en el suelo. Sus dos manos inmovilizadas por las del alfa. John gimió con fuerza ante el toque del alfa, cerró los ojos evitando los ojos del moreno.
— ¿Ahora quién es el tímido?—gruñó Sherlock con satisfacción. Su polla se meció sobre el muslo del omega que dejo escapar un gemido de necesidad.
John sintió que su vientre se retorcía y su entrada se dilataba cada vez más y más.
—Sherlock…Sherlock, por favor te necesito. Duele, duele—se quejó mientras arqueaba su cuerpo en busca de más contacto.
— ¿Eso es? ¿Quieres que te folle? ¿Qué te llene de mi semilla? Dime John ¿quieres eso?
John se estremeció mientras un nuevo chorro escapaba de su culo. El suelo ya estaba empapado con el líquido. Y Sherlock seguía burlándose apoyando su miembro sobre el de John.
— ¡Sí! ¡sí! por favor… por favor quiero tu polla dentro de mí…—suplicó.
—Sí, voy cogerte muy duro…Vas a ser solo mío, mío y de nadie más. Todos sabrán que me perteneces—dijo Sherlock mientras se desnudaba.
—¡Oh Dios, si! —exclamó John debajo de él.
Sherlock quedo complemente desnudo en un instante. Sin previo aviso tomó el pene de John haciendo que este gimoteara desesperado. Alegre por los resultados el alfa abrió las piernas del rubio acariciarlo lentamente.
Caliente, como el infierno. John estaba caliente y necesitado. El moreno se acomodó sobre el rubio, oliéndolo y lamiendo. John ladeo su cabeza dejando al descubierto su cuello. Se estaba ofreciendo. Sherlock sonrió satisfecho y fue a ese punto jugueteando con sus dientes, chupando con fuerza, dejando pequeñas huellas rojas. Cuando todo eso pasase John no podría ocultar los chupones que había dejado y todos sabrían que había sido reclamado. Miró su obra con orgullo y siguió por su pecho llegando a uno de los pezones, lamió y luego lo mordió. El efecto fue inmediato, John se retorció dando grititos reprimidos. Sherlock quiso más y empezó a chupar, haciendo que el rubio lloriqueara del placer.
Contento, Sherlock continuó con su lengua hasta llegar al vientre del rubio, debajo de su ombligo. Se quedó quieto por un instante, oliendo y lamiendo esa parte.
—Tan fértil…—dijo con un hilo de voz—tan fuerte… John nuestros bebes serán preciosos.
Pero John estaba demasiado excitado para escucharlo, solo podía pensar en que su culo se sentía vacío y desesperado por la polla del alfa.
—Sherlock por favor, te necesito dentro de mí—gimió apretando los puños.
—Relájate John…te daré lo que quieres— contestó Sherlock—date la vuelta y tendrás mi polla solo para ti.
John obedeció alegremente. Volvió a sentir que la parte racional de su cerebro se quejaba por su extrema sumisión pero no hizo caso, a él le gustaba y era lo que más le importaba en ese momento. Se volteó apoyándose sobre sus rodillas, con su culo al aire, los brazos sobre el piso y la cabeza apoyada sobre estos. Sherlock se acercó lentamente como si la visión de su omega presentándose oficialmente ante él fuera un evento digno de mirar sin tocar.
—Sherlock por favor…—volvió a suplicar John, mientras su entrada dejaba salir un nuevo chorro de lubricante.
Sherlock se movió hipnotizado, el olor era embriagador. Su boca se volvió agua y casi con desesperación empezó a lamer el líquido de los muslos de su compañero. El omega sollozó mientras Sherlock tragaba goloso el líquido natural, cerca muy cerca de la fuente hasta que llego a ese punto. Agarró el culo del rubio con las dos manos y hundió su lengua. John gritó sin pudor mientras era violado por la lengua del alfa. El sabor del líquido era delicioso, exquisito, un sabor celestial. Un omega fuerte, maduro y hermoso pensó el alfa. Siguió chupando con avidez, tomando todo lo que pudo del precioso omega. Su omega.
—¡Sherlock!...bast…no…hgas..eso…—carraspeó John abrumado por la sensación, apretó su cara sobre sus brazos, rojo y avergonzado. Pero su cuerpo empujó hacia atrás buscando más. Sherlock lo estaba volviendo loco—por favor…por favor…tienes que joderme ahora.
El alfa olió la angustia de su omega y sin más introdujo un dedo. John volvió gritar sin descaro. El alfa continuó, metiendo dos dedos y luego tres.
—Si…sisiisisi, por favor ¡más!—pedía.
Sherlock sonrió, la entrada de John estaba caliente, suave y apretada; lista para ser follada.
—John estas tan mojado, no importa cuánto beba sigues produciendo más y más lubricante y tu culo esta tan apretado… ¿Tanto quieres que te joda? ¿Eh? ¿Quieres que te llene de mí?—Sherlock deslizo una de sus manos sobre el vientre de John, acariciándolo— ¿Quieres que te llene de mis cachorros? ¿Quiere tener mis bebes John?
John gimoteó ante la idea.
—Sí, sí, quiero que me llenes de ellos, cuantos tú quieras, —aceptó con verdadero entusiasmo.
—Eso es John, serán hermosos e inteligentes. Te dejare tan lleno que no podrás caminar de lo hinchado que estarás llevando mis crías.
La parte racional de ambos sentía que algo estaba mal en esa conversación pero el instinto no dejaba saberles que.
Sherlock tomo su polla empapándola con el lubricante, posicionó su miembro e introdujo su punta en el agujero necesitado de John.
— ¡Oh!, ¡Mierda! — El rubio emito un gemido de satisfacción mientras su cuerpo se movió instintivamente empujando su culo hacia atrás.
Sherlock bromeó con la punta de su pene, apenas sin llegar a entrar.
—Por favor Sherlock, dámelo, dámelo…—suplicó el rubio. El moreno decidió que era tiempo de ser serio, su polla estaba pesada e hinchada y no aguantaría mucho tiempo más.
—Sí. Así, ahora serás solo mío, de ahora en más nadie más podrá tocarte, nadie—recalcó Sherlock mientras introducía lentamente su pene, extasiado por la forma en que el culo de John se lo tragaba. Fue la sensación más excitante que jamás había vivido. John empezó a retorcerse rasgando la alfombra con lloriqueos y palabras que Sherlock no trato de entender.
— ¡Dios!, ¡Dios! ¡Sherlock!… es demasiado grande…espera…es demasiado…grand- ¡AaaaH!
Sherlock no escucho y siguió su camino metiendo su polla, gruño ante la pequeña resistencia que John había provocado pero continuo sin problemas. Absorto en placer, llenado completamente el agujero del omega. Su ego se elevó cuando vio que su polla encajaba perfectamente. Era como si sus cuerpos estuvieron hechos a la medida. La sensación era aplastante e intensa. Las paredes internas del omega lo estaban destrozando, palpitando alrededor suyo. La base de su pene amenazaba con hincharse, mientras sus uñas se hundían en las caderas del chico, quien gemía en voz alta y sin pudor alguno.
John respiraba con dificultad. El pene de Sherlock había llegado a su próstata, ese pequeño punto que le hacía ver estrellas y que lo estaba matando. Quería más y más.
Sherlock se quedó quieto por un instante disfrutando de la visión bajo el; un John totalmente destrozado por el placer, sumiso, pequeño y precioso. Su omega valiente. Al fin seria completamente suyo.
—John eres tan hermoso…—dijo mientras acariciaba la espalda del rubio. El omega volteo la mirada sobre su hombro, con los ojos nublados, la cara teñida de roja hasta las orejas y la respiración irregular. Sherlock bajo sobre su espalda buscando el cuello del rubio, disfrutando del olor que emanaba el joven.
John gimió en respuesta y agacho la cabeza dejando su cuello más accesible. Sherlock lo abrazó aferrándose a su cintura y empezó a moverse despacio; lamió esa parte entre la cabeza y los hombros, ese punto donde se encontraba las glándulas de unión.
—Nunca sentiste esto ¿verdad John? Nunca te presentaste de esta forma, pidiendo ser llenado ¿verdad?
—No…No, tú eres diferente. Eres tan grande, eres único, nunca había sentido algo así dentro de mí—contestó el omega, y como respuesta inmediata recibió un mordisco sobre su hombro y una fuerte estocada por parte de Sherlock. Gritó en una extraña mescla de placer y dolor.
—Por supuesto que no, porque yo soy tu alfa, el único que puede tenerte—gruño el moreno lamiendo la pequeña herida que habían dejado su dientes.
—Sí, sí, solo tú y nadie más…—lloriqueo el omega.
Sherlock se levantó y empezó a moverse de forma más rápida y constante, moliendo la próstata del omega, tomando lo que era suyo. Estableció un ritmo infernal sacando y metiendo su miembro hinchado y duro sin compasión alguna, haciéndole saber a John que era suyo. El rubio gritaba y gemía, agitando su cabeza, aferrándose a la alfombra debajo de él.
Se perdió en la bruma del placer mientras sentía como Sherlock entraba y salía de el con un sonido mojado y obsceno, lo único que podía escuchar eran sus gritos mezclados con el golpeteo de la polla de Sherlock en su agujero mojado. Era tan bueno, el placer se expandía por toda su columna vertebral, llegando a su pene que se balanceaba mientras Sherlock lo follaba duro y parejo. Nunca hubiera podido imaginar cuan incompleto había estado hasta ese momento.
—¡MÁS, POR FAVOR, MÁS¡—suplicó sonoramente. Sherlock gruño con su petición. Empujó con más fuerza, enterrándose con brutalidad y saliendo de la misma forma. Un vaivén remarcado por el chapoteo que se producía cuando los cojones del alfa golpeaban el culo del omega.
—Mío…—dijo sin sentido, mientras John gimoteando con fuerza.
Sherlock sintió un pequeño cosquilleo en la base de su pene, su bulbo se estaba hinchado. John sintió el nudo crecer con cada golpe y no hubo duda de que lo sucedería.
El moreno se abrazó nuevamente al rubio quedando completamente sobre él. Buscó su cuello oliendo y lamiendo. Sus golpes se volvieron cada vez más erráticos, y su nudo se había hinchado considerablemente. Golpeó con más rapidez, John se retorcía debajo de él sofocado por el dolor y el placer. Por último, Sherlock se impulsó sobre sus pies, hundió su nudo en John y mordió su cuello.
Al fin.
John gritó mientras su pene se liberaba sobre el suelo mojado y pegajoso.
Sherlock lamio el sabor cobrizo sintiendo como se liberaba dentro del rubio.
Estaban unidos.
El rubio sintió como el nudo de Sherlock se expandía dentro de su agujero, dejándolos complemente anudados; la naturaleza se estaba asegurando que ningún descendiente de Sherlock escapara. Sintió la polla gruesa y dura palpitar dentro de él, moliendo su próstata. Su cuerpo tembloroso, se regocijaba en dolor y placer.
Sherlock se liberó con un grito de placer, disparando su semen dentro del omega. Gruño y se estremeció. Volvió a morder la nuca de su compañero, saboreando la sangre y mezclándola con su saliva. John no paraba de temblar y sollozar bajo sus brazos.
Era perfecto, perfecto y suyo.
Sintió como su semilla se disparaba dentro del rubio, grandes cantidades de semen. Quería seguir empujando pero el nudo los tenía atascados sin poder moverse. Trato de poner a prueba su resistencia pero solo consiguió que John se quejara con gemido. Con cada eyaculación su cuerpo sentía desagarrarse de placer desde la base de su vientre hasta su cabeza.
John percibió el líquido caliente llenándolo y con cada espasmo que Sherlock tenía su próstata era completamente abusado por la enorme polla. El alfa jalo de su cintura y lo acomodo hasta que ambos quedaron de costado sobre el piso. Sherlock gruñó con cada liberación y se envolvió posesivamente alrededor del omega.
El rubio se dejó llevar, estaba cansado, dolorido y sin fuerzas para quejarse. Sus rodillas estaban rojas y sus brazos cansados de tanta presión. La bruma del Calor se desvanecía de a poco aunque sería una situación parcial, sin embargo sería suficiente para analizar lo que había sucedido.
—¿Sabes lo que acabamos de hacer?—preguntó repentinamente el moreno hundiendo su cara en el cuello del omega.
John se estremeció al darse cuenta que no era el único que recuperaba la cordura. No esperaba que el alfa pudiera razonar.
—Lo se…—respondió con la voz ronca—pero no me arrepiento.
Sherlock alzo la cabeza y con sus dedos atrajo la cara del omega para mirarlo. John se quedó quieto mientras su rostro era analizado por el detective.
—John…
—Espero que tú tampoco, porque te juro qu…—el rubio no pudo terminar de hablar pues Sherlock lo silencio con un beso.
Cuando un alfa y un omega entraban en el frenesí del Calor se dejan llevar por sus instintos más bajos, un beso nunca podía ser concebido bajo ese estado. Un beso era algo íntimo y más humano.
John cerró los ojos mientras Sherlock profundizaba el beso. El rubio supo entonces que Sherlock tampoco se arrepentiría, no solo había sido las feromonas que desprendía lo que había hecho cambiar de opinión al alfa sobre la unión, y eso lo lleno felicidad.
Cuando sintieron la necesidad de aire se separaron con los rostros completamente sonrosados.
—Creo que no deberíamos estar así de avergonzados por un beso luego de todo lo que hicimos y dijimos en el frenesí —sonrió el omega.
—Supongo que es mi regalo de compromiso—musitó el alfa con un poco de diversión, se apretó más a John, haciendo que el rubio gimiera.
—Pues me encanta—contesto el omega.
Sherlock empezó a oler su pelo, satisfecho mientras una nueva oleada se vertía dentro del rubio.
—¿Cuánto durara el nudo?—preguntó.
—Entre 10 y 20 minutos…mmhh—John podía sentir la polla siendo ordeñada dentro de el— ¿no lo sabias?
—Nunca me llamo la atención—respondió el alfa distraído con las pecas en la espalda del omega. Inconscientemente acariciaba con la otra mano el vientre de John.
Por un momento el rubio sintió que la realidad golpeaba su cabeza como un martillo. ¿Cómo había olvidado ese pequeño detalle?
—Sherlock.
—No.
—¿Qué? Ni siquiera dije nada.
—Se lo que ibas decir, y la respuesta es que no, no estás en cinta. Anthea dijo que lo que te inyectaron trae un anticonceptivo.
John se volteó sorprendido, apoyándose sobre su brazo. Quería respuestas.
Sherlock suspiro, no es que estuviera alegre de que le hubiesen dado esa sustancia a John pero agradecía que trajera el beneficio de la anti concepción.
—Es un acelerador de hormonas, al parecer Moriarty lo usa para su red clandestina de tráfico omegas. La sustancia no solo provoca Calores sino que protege contra cualquier caso de embarazo.
John sintió que una piedra pesada se apartaba de su espalda. Era extraño estar aliviado por eso, aunque habían pasado por muchas cosas extrañas ese día y prefirió dejar de preocuparse. Pensó en ese tal Moriarty y como había tenido sus vidas en sus manos por un buen momento. Era irracional pero si no hubiera sido por ese loco nunca hubiera aceptado cuanto quería a Sherlock y palpar que iba a ser separado del alfa lo hizo sentir enfermo.
—¿Es decir que, maneja una red de prostitución?—masculló luego de un momento.
—La más grande del país. Anthea no quiso seguir hablando. Cuando veníamos hacía aquí le dije que si no podía parar tu celo, que entonces me hiciera algo a mí. No quería obligarte a hacer algo bajo esas circunstancias. Se negó y antes de poder protestar me contó sobre la inyección.
John se apoyó sobre el piso, pensativo. Si Mycroft hubiera decidió separarlos hubiera hecho lo mismo que la última vez. Sin embargo no lo hizo. Cada vez entendía menos al viejo Holmes. Pero en ese momento no quería pensar en nada más que estar con su alfa.
—Recuerdo que la última vez que entre en calor no parecías muy interesado en mi opinión —dijo John con algo de diversión.
Sherlock se puso tenso.
—Eso fue porque había un extraño en mi territorio…esta vez fue distinto. Casi te llevan lejos de mí, casi te matan—argumentó con un tono ofendido.
John rio, sintiendo una gran ternura. Sherlock era muy lindo cuando estaba preocupado. El moreno lo miró confundido con un puchero en su cara.
—Lo sé…lo sé, yo hubiera hecho lo mismo.
El nudo de Sherlock se fue desinflando de a poco. El alfa saco su miembro con cuidado. Antes de que John se levantara lo alzo entre sus brazos sorprendiendo al omega.
—¡Oi!, puedo caminar—protestó el rubio, Sherlock sonrió y lo dejo sobre las sábanas y el colchón suave. Se acostó a su lado mirándolo con fascinación y una sonrisa boba.
—¿Qué?—preguntó John—nadie pensaría que eres Sherlock Holmes con esa cara de felicidad.
—Eres mi omega —Dijo el moreno—eres mío.
John se sorprendió un poco. Sherlock realmente estaba feliz, por un momento creyó que tal vez solo era un sueño.
—Tú también me perteneces—agregó después de un suspiro.
Sherlock asintió y su rostro se volvió más serio.
— ¿Por qué decidiste unirte conmigo al final?—preguntó.
John lo miro en silencio por un rato, se acomodó sobre el pecho de Sherlock y empezó a jugar con uno de sus rizos.
—Por la misma razón que tú lo hiciste—miró a los ojos del alfa; su hermoso, fuerte e inteligente alfa— cuando te vi ahí cerca de ese tal Moriarty sentí un gran odio contra ese tipo, fue irracional, tuve miedo, no por mi si no porque ya no podría verte más y entonces actué. Sé que me arriesgue y podría haber muerto pero no me importo, solo quería protegerte. Lo haría mil veces si fuera necesario.
Sherlock tomo la mano de John con fuerza sorprendiendo al omega, que lo miró con los ojos abiertos.
—No lo hagas, nunca más. No te atrevas a actuar arriesgando tu vida de esa forma—le advirtió Sherlock con un tono severo, sus ojos encendidos con un brillo peligroso.
John asintió con la cabeza, sin poder emitir palabras, sabiendo que el alfa volvió a tomar el control. Sherlock se abalanzó sobre el con besos cortos que rápidamente se convirtieron en mordidas y lengüetazos.
—¿Listo para otra ronda?—ronroneó.
—Dios, si…—gimió el rubio con una amplia sonrisa.
RE-Reviews: Mil gracias!
ariam18: Gracias amiga, espero te haya gustado. Besos y feliz navidad!
Emishuperloka: Ya somos dos lo que sucede es que no se hacer eso, mis disculpas. Besos y feliz navidad!
Ge: jejej me encanta tu pseudónimo ;) Muchas gracias! Me alegra que te guste :) Besos, abrazos y feliz navidad!
Guest: Sorry Guest, soy muy tardona pero no te preocupes como dije arriba voy a actualizar semanalmente. Besitos y feliz navidad!
