Holaaa a todos! Volvi! Después de meses pero acá estoy! Les dejo un nuevo capítulo de "Amor en tiempos de redes".
Nos leemos al final!
Capítulo 10: Nakuru
-Dos cafés, por favor
-Gracias por invitarme
Cuando la amatista había conocido a Eriol Hiraguizawa, le había parecido un chico encantador y guapo. Era tan fácil conversar con él que rápidamente se hicieron buenos amigos y junto con Sakura, formaron un lindo grupo.
-Nada mejor que compartir un rico café con una buena compañía en un día lluvioso- le sonrió Eriol.
Ambos se sentaron en una mesa alta con sillas altas al lado de una ventana. Llovía con fuerza pero aquel panorama le resultaba relajante.
-Así que… ¿le conseguiste la peluca a Sakura? Aun no la he visto- dijo Eriol dando un sorbo a su taza.
-Sí. Se ve igual que antes de que le corte el cabello. Es una lástima porque realmente me encantaba verla así.
-¿No piensas que está yendo un poco lejos con eso?
-Me pidió ayuda para que tuviera tiempo en cómo decirle las cosas a Li. No puedo juzgarla, ella sabrá qué decisiones tomar. Nosotros solo podemos aconsejarla y apoyarla.
-Me preocupa lo que Li haga cuando se entere. Quiero mucho a Sakura y no me gustaría volver a verla mal.
-Yo creo que Li sabrá entender la situación solo si Sakura se lo dice pronto. Pero primero deberá romper su relación contigo – dijo la amatista sonriendo con picardía.
Al principio Eriol entrecerró los ojos al no entender a qué se refería Tomoyo, luego comprendió el por qué de sus palabras. Se había olvidado que Sakura y él estaban "saliendo" como algo más que amigos a los ojos de Li. También recordó el beso que le había dado a su amiga para que Li creyera su relación.
-Esto complica las cosas. Tengo un leve presentimiento de que nada bueno saldrá de todo esto. No tenía idea que Li fuera el lobito aullador con el que hablaba cada noche. Es decir, ¿cómo saberlo? Creo que he puesto a Sakura en una situación complicada.
- No te culpes, de todos modos si hay un responsable en todo esto, es Li. Son las consecuencias de sus acciones.
La amatista tomó la mano del inglés, haciendo que este último se ruborizara levemente.
-Todo estará bien. Ya veras…
*.*.*.*.*.*
Era de noche. Estaban parados en un puente donde por debajo corría el río de la ciudad de Tomoeda. Él podía sentir la calidez de su piel al tomarla por su rostro. Sus labios eran suaves y dulces. El aroma de ese perfume lo volvía loco. Fue entonces, que se separó brevemente mientras rodeaba su cintura entre sus brazos y colocaba su frente contra la de ella.
- ¿Me dirás quién eres, princesa? – le susurró con una sonrisa ladeada
Sus grandes ojos verdes lo miraban con intensidad a través de su antifaz rosa, y una sonrisa tímida se formó en sus labios.
-¿Por qué no lo averiguas tú?
Sin perder más tiempo y con suma delicadeza, él levantó su antifaz. Pero en el preciso instante que lo hizo, su rostro se transformó en cientos de pétalos.
-¿Pero qué…?
En un segundo, todo el cuerpo de esa muchacha se transformó en pétalos rosas y los mismos se dispersaron con el viento…
-¡Noo! – exclamó estirando su brazo para tratar de agarrar alguno de los pétalos.
Con gran dificultad, logró abrir sus ojos. Allí estaba en su cama boca arriba, con un brazo extendido y el sudor en todo su cuerpo. Se enderezó con brusquedad mientras jadeaba con dificultad, como si hubiera corrido una maratón. Se quedó unos segundos asimilando dónde estaba. Cuando finalmente cayó en la cuenta en que todo había sido una espantosa pesadilla, volvió a dejar caer todo el peso sobre su cama más aliviado.
"Me estoy volviendo loco…" pensó Shaoran.
Todo aquel asunto de encontrarse con Kinomoto, lo había dejado confundido. Estaba seguro que ella quería confesarle algo relacionado a su amiga, quería decirle algo importante pero por más que pensara, no imaginaba qué podría ser. Shaoran, se había conectado hace una hora y aún su querida misteriosa no figuraba. Pero estaba seguro que lo haría. Ese día habían acordado mediante mensaje de texto en hablar por la noche.
Mientras seguía esperando, fue a la cocina a prepararse un sándwich. Wei tenía el día libre y él no tenía muchas ganas de cocinar. Se dispuso a cenar en el enorme comedor mientras escuchaba una música suave de fondo. El comedor estaba decorado con varios cuadros de diferentes pintores famosos, cortesía de su madre. Le parecían bonitos cuadros pero no esenciales. Uno que siempre había estado allí pero jamás le había prestado atención era el de un gran árbol con flores pequeñas en tono rosado. Podía ver esos árboles en cada cuadra de Japón como en China. Era una flor muy común en primavera.
-Flores de cerezo…-dijo pensativo. Dicho eso, el ambarino se levantó de la silla y fue hasta la habitación a buscar la delicada pulsera que su princesa había dejado cuando huyó. Cuando la acercó al cuadro, observó que esas flores podían tranquilamente formar parte del mismo. Su mente trabajaba tratando de encontrar un significado a ese descubrimiento. Sus pensamientos fueron interrumpidos ante el sonido del teléfono de línea que lo sobresaltó.
-Diga
-Hasta que al fin te dignas a atender, Xiao Lang – oh no, otra vez no, pensó cansinamente el ambarino.
-Me llama a diario, madre y le atiendo siempre – contesto a regañadientes.
-Te he llamado durante el fin de semana y no has contestado
-Estuve ocupado estudiando
-Mentira. Wei me comentó que saliste a una fiesta de la ciudad.
Maldijo internamente no haberle dado órdenes estrictas a su mayordomo de no contar a donde iba.
-Lo hice pero me aburrí. Usted sabe que no se me da muy bien esos eventos.
-Me parece mejor que te concentres en otros tipos de eventos. Como el de tu casamiento…
-¿Sabe que es irritante recibir al menos 6 llamadas suyas por semana insistiendo en lo mismo?
-No me interesa si es irritante o no. Lo seguiré haciendo hasta tener un compromiso de tu parte.
-Pues pierde el tiempo. No lo haré.
-Xiao Lang, no me desafíes porque hoy puedes estar en Japón pero si así yo lo quisiera, al día siguiente estarías acá en Hong Kong nuevamente.
Respirando con dificultad por la furia que sentía de que lo amenacen, cortó la llamada, como lo hacía siempre que no quería continuar una conversación. El teléfono volvió a sonar varias veces hasta que desconectó el cable de línea. Le parecía un golpe bajo que lo amenazaran. Su madre podía darle batalla pero él no se rendiría. A los pocos segundos, escuchó la melodía de llamada de su celular. Revoleó los ojos pensando en que sería su madre. Subió nuevamente a su habitación y fue una sorpresa cuando vio quien figuraba en la pantalla de su celular llamando aparecía bajo el nombre "Princesa". Sonrió antes de contestar y dirigirse al balcón.
-¿Una llamada? No me lo puedo creer.
-H-hola, Li
-Hola, preciosa – contestó él sonriendo aun mas - Sabes que no tengo ningún problema en que me llames Shaoran, si quieres.
-H-hola, Shaoran
-Mucho mejor. Debo decir que me sorprende gratamente tu llamado. ¿Cómo has estado?
-Bien. Recién me termino de bañar. ¿Y tú?
-Termine de cenar. ¿Sabes? Dos días sin hablar han sido una eternidad.
-Para mi también el tiempo pasó diferente desde que...-automaticamente la imagen del beso apareció por la mente de la castaña, haciendo que todos los colores llegaran a su rostro - …desde aquel sábado.
-Quiero volver a verte.
-Lo sé pero antes necesitamos hablar
- ¿Está todo en orden? – preguntó extrañado
- Debo confesarte algo. Quiero ser sincera contigo
- Sé que lo eres, de otra forma no hubiéramos seguido conversando por tanto tiempo.
-¿A qué te refieres?
-Si hay algo que me gusta de ti es que eres como un libro abierto. Y lo comprobé el sábado al ver tus ojos. Confié en ti desde el primer momento que comenzamos a hablar y no es algo que haga con todos…me arriesgué pero definitivamente creo que valió la pena. Es tu honestidad lo que me lleva a confiar hoy en ti. Así que puedes confesarme lo que quieras con tranquilidad.
Sakura siempre se había considerado una persona sincera porque nunca tuvo la necesidad de mentir para ocultar algo que le importara. Las circunstancias en ese momento la obligaban a tomar una decisión rápida. Decírselo, era traicionar la confianza que le estaba dando en aquel momento y decirle adiós al nuevo Shaoran que estaba conociendo poco a poco. Porque él mismo lo dijo "de otra forma no hubiésemos seguido conversando". Volvería a hacer una locura, quizás le estaría mintiendo otra vez pero una mentira por una buena causa.
-Solo quería decirte que…mi nombre es Nakuru. Nakuru Hashimoto
Fue el primer nombre que se le ocurrió, luego se arrepintió ya que el mismo tenía gran semejanza con el suyo.
-Tienes un hermoso nombre, no sé porque no quisiste decírmelo. ¿Me dejas llamarte por tu nombre?
-Claro
-Bien. Mucho gusto, princesa Nakuru.
-Hay algo más que quiero contarte. Yo… me voy de viaje mañana a Inglaterra por un tiempo.
Eso no era del todo mentira. Sakura viajaría a Inglaterra en sus próximas vacaciones.
El chino se enderezó lentamente a medida que procesaba cada palabra. Frunció el ceñó lentamente, derrochando incredulidad.
-¿Estas de broma?
-N-No. Conseguí una beca para estudiar en el extranjero por todo este semestre. Es una oportunidad única y no me gustaría dejarla pasar.
Pasaron varios segundos en silencio sin que ninguno dijera nada. Shaoran sostenía el celular con fuerza.
-¿Todo el semestre?- preguntó lentamente aún sin creérselo
-Lamento tanto no haberte dicho esto personalmente. No sabía cómo te lo tomarías. Entenderé si estas molesto o incluso si no quieres volver a habl…
-Te esperaré –dijo con firmeza - Yaceptaré tus disculpas solo si prometes que a tu regreso, me dejarás buscarte al aeropuerto y no te irás corriendo al estilo Cenicienta al verme.
-Lo prometo – respondió con algo de pesar - Y de verdad, lo lamento, Shaoran. Espero algún día puedas perdonarme por las decisiones que tomo. Solo…necesito tiempo.
-Tranquila. Hemos estado hablando por meses por este medio. Un par de meses más no hará que cambie lo que siento por ti.
-¿Sabes? – comenzó a decir la castaña para cambiar de tema - Sa-Sakura me ha contado que preguntaste por mí.
- Me sentía ansioso por volver a verte y me crucé con ella. Pensé que quizás podía ayudarme.
-Con el asunto del viaje, no he ido a clases. Solo me ha dicho que querías verme. Le he dado tu campera para que te lo entregue. No quisiera que por mi viaje estes mucho tiempo sin ella. Muchas gracias.
-Descuida, luego se la pediré. No me molestaba si la llevabas a tu viaje. A decir verdad, yo también tengo algo que es tuyo.
-¿Qué es?
-Una preciosa pulsera de flores de cerezo – antes de que ella replicara, el castaño explicó – Cuando me abandonaste, se te cayó.
-No te abandone. Necesitaba llegar a casa antes de que mi hermano cavara tu tumba.
-Habría hecho el sacrificio con tal de continuar con ese beso...
La castaña desde su habitación no pudo emitir una palabra. Hablar de ese tema la ruborizaba. El vértigo la envolvia al pensar en ese momento. El ambarino por otro lado, había captado la incomodidad de ella. Y lejos de cambiar de tema, decidió arriesgarse un poco más.
-...por eternizar ese momento. Y no veo la hora de volver a verte para repetirlo. Aunque te advierto que esta vez no me encontraras con la guardia baja.
-Sh...Sha...Shaoran...creo que me iré a acostar. Mañana salgo temprano - contestó a duras penas sin saber qué decir al respecto
-Tu ganas, preciosa - contestó riendo, para luego agregar- Te echaré de menos…
Ambos jóvenes desde sus respectivas habitaciones miraban desde la ventana la Luna. Sakura sentía tristeza por el gran cargo de conciencia mientras que Shaoran nostalgia por su partida.
-Antes de que me vaya, ¿puedes hacerme un favor en mi ausencia? – preguntó Sakura con timidez
-Lo que quieras
- Por favor, recuerda darle una oportunidad a Sakura para conocerla…
- ¿Kinomoto? –contestó el ambarino levantando una ceja - ¿Y a qué se debe el pedido si puedo saberlo?
- Lo que pasa...es que...yo...
- ¿Es importante para ti que haga eso? - la interrumpió
- Sí
- De acuerdo – suspiró rendido– lo haré, cariño. ¿Y sabes por qué? – al ver que ella no contestaba, prosiguió - Porque me gustas…tú me gustas mucho, Nakuru. Y no se supone que te diría esto por teléfono, hubiera preferido decírtelo personalmente pero no quiero andar con rodeos todo este tiempo en el que no estés en el país. No espero que sientas lo mismo ahora. Creo que la faceta que tenías de mi en la universidad, te ha hecho desconfiar de quien soy en realidad. Me gustaría pasar más tiempo contigo para que sigas conociéndome y yo a ti…aun hay cosas que quiero compartir contigo…pero supongo que será a tu regreso. Si es que así lo quieres.
-Sí – contestó con una sonrisa – es exactamente lo que quiero.
"Exactamente lo que pretendo hacer…"
Continuará…
Lamento ausentarme tantos meses pero el deber llamaba. Volviendo al fanfic, estuve leyendo sus comentarios. Es cierto que me he inspirado en la película A Cinderella Story (aaamooo esa película) pero mientras escribía trataba que lo que viene después sea diferente.
Por otro lado, veo que varios quieren que Shaoran sufra un poco y le pida disculpas a Sakura por los dichos que decía de ella. Creanme que amo ver cuando Shaoran se equivoca y debe rebuscárselas para pedir disculpas (y también cuando Sakura se equivoca, que Shaoran se haga un poco el orgulloso).Sin embargo, creo que la relación entre Sakura-Shaoran aún está muy lábil. ¡Por eso el próximo capítulo se llamará "Formando lazos"!
¡Espero que tengan un hermoso comienzo de año y estén tan ansiosos como yo esperando a que sea 31/1 para leer el nuevo manga!
