Perdonen la tardanza, ahora si aquí esta el capítulo completo. Era más largo pero decidí cortarlo por algunas razones e.e y pues al parecer en unos capítulos la T se va a volver M e.e

El titulo no tiene nada que ver con el capítulo pero me encanta esa canción y fue la que inspiro. REPLAY!

No soy dueña ni de Frozen ni de HTTYD aunque lo deseara

«Capítulo 9. Say goodnight»

Elsa's POV

Hiccup, Toothless y yo caminábamos por los parajes del bosque para llegar a Berk. Realmente tenía hambre. Toothless iba a mi lado dándome golpecitos en la cadera con el hocico, le respondí acariciándole la cabeza pero cada vez que paraba de acariciarlo volvía a trompearme. Sí, recordaba lo que soñé y tan solo pensarlo me da escalofríos. ¿Qué me quiso decir? ¿Qué significado tenia el sueño? Y si sí ¿Cuándo iba a pasar?

Me saco de mis pensamientos un gruñido proveniente de Hiccup. En todo el camino no le había puesto atención.

—¿Vienes con él o conmigo? —me reclamo cruzado de brazos.

Toothless lo miro sonriente.

—Con los dos… bueno con los tres —dije señalando al Terrible Terror que iba viajando en mi hombro desde que emprendimos el camino a Berk—. Y ¿A qué vienen esos repentinos celos?

—Que yo tuve que esperar seis años para volverte a ver y casi no me pones atención, mientras que esos dos —señaló a los dragones que lo miraban con inocencia—, obtienen cariño y mimos de tu parte y apenas los conociste hoy y….

Hiccup estaba celoso de los dragones, movía sus brazos como siempre… se veía tan tierno. Sonreí al ver que aun quedaban restos de aquel pequeño Hiccup.

—¡Oh! El pequeño Hiccup se siente celoso por dos dragones —dije haciendo un puchero.

—Sí… digo ¡No! —gruñó—. No me digas pequeño Hiccup, soy mas alto que tu.

Realmente tiene razón se a puesto más alto y…. mas guapo.

—Pobrecito.

Se cruzo de brazos indignado. Esto de molestarlo era divertido, veamos hasta donde llega.

—¡Oh vamos! —jalo uno de sus brazos—. Dame una sonrisa.

—Y si no lo hago qué.

—Te la saco a golpes —dije amenazándolo con el puño, se veía tan lindo enojado.

—Preferiría a besos —susurro.

Me quede helada.

—¿Qué?

—PREFERIRIA A….

—A besos —dije tímidamente.

—A...aa… yo… —tartamudeó sonrojándose violentamente.

Era hora de molestarlo más.

—Bien… —me acerque—. Entonces lo que ordene el emperador.

—¿Qu-qué?

—jajajajajajaja —parecía una manzana.—Hubieras visto tu rostro. ¿Creíste qué lo iba a hacer? —pregunte fingiendo ser seria.

—Claro que no.

Seguimos caminando en silencio, el Terrible Terror decidió bajarse de mi hombro y fue a unos arbustos olisqueando todo. Admire los arboles de mi alrededor tan verdes y hermosos como recordaba. No había bosques así de hermosos en Arendelle, con arbustos frondosos, pinos altísimos, un Olaf saludándome desde aquel arbusto de enfrente….

¿UN OLAF SALUDÁNDOME? ¿QUÉ HACE AQUÍ? ¿NO SE SUPONE QUE DEBERÍA ESTÁR EN ARENDELLE?

Si Hiccup lo ve… no no no esto no esta pasando, tengo que hacer algo.

Me adelante y gire sobre mis talones tapándole la vista hacia donde estaba Olaf. Sin darme cuenta me pare de puntitas y pose mis labios en los suyos. ¿Eso fue lo único que se me ocurrió? Al parecer a mi cerebro le gustaba jugarme bromas, ya que mis labios se movieron sin pedirme permiso…aunque no podía quejarme, sus labios se estaban volviendo una adicción. Hiccup contesto al contacto, me perdí en los movimientos que se volvían de lentos a apasionados y no caí en cuenta que me estaba separando de él. Hiccup me incitaba a seguir, dándome besos.

—Gracias —lamí mis labios, ¡Elsa concéntrate!

—¿Por?

—Por le paseo —no aguante la lejanía y lo volví a besar.

¡Elsa!, estaba tan absorta en el beso. La cordura me gritaba que tenía que hacer algo para que no viera a Olaf. Lo abrace por la nuca revolviendo con una mano sus cabellos y con la otra haciéndole señas a Olaf para que se escondiera. Olaf por fin entendía mis señas así que era hora de separarnos, pero ni uno de los dos parecía querer romper aquel momento tan íntimo. El calor que sentía en mi cintura empezó a recorrer mi espalda hasta posicionarse en mi nuca, era una de las manos de Hiccup. Presiono su mano acercándome más, profundizando el beso.

Apretó mi cintura y solté un gemido…. Creo que por la vergüenza del sonido nos separamos al instante. Se veía tan lindo despeinado y sonrojado.

—Te dije que te iba a sacar una sonrisa —me reí y eche una hojeada a mí alrededor, Olaf me había entendido—. Espera un momento —tire de una de las trencitas—. Que rebelde.

—Es una antigua tradición vikinga, la cual tiene una extraña argumentación…. y Astrid cada mañana va a la casa y me las hace —dijo encogiéndose de hombros.

—¿Astrid? Ustedes dos son… —dije algo asustada, llevábamos un día y ya nos habíamos besado más de dos veces.

—NO —grito—. Éramos… sólo somos amigos ahora.

—Que alivio —susurre, ya no me sentía tan culpable.

—Sera mejor que retomemos el camino… tengo hambre —agarro mi mano y me jaló.

Toothless que no había hecho nada durante el beso, así que en ese preciso momento decidió hacernos entender que él estaba presente. Deshizo violentamente con su cabeza el entrelazado de la mano de Hiccup y la mía, golpeo con su cola la parte de atrás de la cabeza de su jinete, me acorralo con su cuerpo y su cola.

—¿Qué rayos fue eso Toothless? —se quejo sobándose la cabeza.

El dragón solo le contesto con una expresión de enfado.

—Creo… creo que no le gustó que estuvieras tan cerca de mi —el dragón asintió.

—¿Estas celoso bebé dragón? —dijo burlándose de Toothless.

*STRUP*

—Sabes que eso no se lava —intento quitarse la baba de encima.

Toothless y yo nos reímos de Hiccup que estaba refunfuñando y salpicándonos de saliva que estaba impregnándose en su ropa. Durante el corto camino hacia el Gran Salón, Hiccup me platico sobre sus nuevas ideas para el mecanismo de su pierna mientras que Toothless jugaba con mi mano haciéndola subir y bajar.

—Son demasiadas escaleras —dije cansada.

—Falta poco.

Toothless se adelanto dando saltos hasta llegar a la puerta.

—Déjame respirar antes de entrar —dije lo mas dramático posible, realmente estaba cansada.

—Mientras aspiras todo el aire porque no volteas a ver el atardecer —dijo Hiccup que estaba de espaldas.

Me quede sorprendida por la vista que tenía al frente, era tan hermosa. Entonces me di cuenta que siempre estaba tan ocupada, que no admiraba estas pequeñas cosas que nos regala la naturaleza. Apenas podía con mi propia alma y tenia que cuidar de un reino, no había tiempo.

—Se ve todo Berk desde aquí, es hermoso —dije, voltee a ver a Hiccup que me miraba embelesado— ¿Pasa algo?

—Te ves hermosa a la luz del sol ¿Cómo te veras a la luz de la luna? —sonrió de lado y se llevo una mano a la nuca.

Al escuchar su cumplido un calorcito subió de mi pecho hasta mis mejillas. Hiccup me tomo de las manos y se inclino para besarme, cerré los ojos esperando el toque de sus labios. Y todo paso sin previo aviso.

—¡EY! —grito.

Abrí los ojos para presenciar la escena. Hiccup me miraba con extrañeza en los ojos, algo húmedo tocaba mi mejilla, mire hacia donde veía y me tope con unos enormes ojos verdes… Toothless me había dado un beso en la mejilla. Ese dragón me estaba asustando.

—Por fin llegan.

Las puertas se abrieron de golpe dejando ver a una Valka sonriente.

—Vamos entren, todos están ansiosos de conocerte —dijo abrazándome—. Debes estar hambrienta.

—Los tres estamos hambrientos —reí.

—Hijo ¿Pasa algo? —lo tomo de los hombros.

—No… eso fue extraño —susurro.

Entramos al Gran Salón, estaba repleto de vikingos sonrientes, unos jugando a las vencidas, otros comiendo con mucha vehemencia, unos bebiendo cerveza y dos chicos sonrientes frente a mi.

—Ellos son Ruffnut y Tuffnut Thorson quienes se les ocurrió la brillante idea de una fiesta vikinga por tu llegada —dijo Astrid parándose a un lado de mí—. Yo que tu salía corriendo, fiesta mas estos dos es igual a grandes problemas —me susurro al oído.

—Creo que podre soportarlo —le susurre riendo—. Mucho gusto —salude a los gemelos.

—El gusto es nuestro —contestaron al unisonó, abrazándome estrepitosamente los dos al mismo tiempo.

—Chicos ya —Astrid los aparto de mi—Conste que te advertí —sonrió.

Los gemelos salieron corriendo al otro lado del salón y se perdieron entre la muchedumbre.

—Algo están tramando estos dos —Hiccup volteo a vernos—. Astrid podrías instruir a Elsa sobre las fiestas vikingas, mientras yo voy a ver que traman los gemelos.

—Claro —contesto.

—Mamá, Astrid, Elsa si me disculpan —giro y se fueron él y Toothless con paso decidido hacia donde los gemelos habían desaparecido—. Se que traman algo y si es algo malo los incinero a los dos.

—Solo no los mates hijo —grito divertida Valka.

En un instante recordé el problema de hace unos minutos... Olaf seguía haya afuera y podría ser descubierto por un vikingo o un dragón y si eso pasaba yo estaría en problemas mayores. Tenia que hacer algo y rápido. Y fue cuando recordé algo.

—Tía Valka, Astrid —las dos me miraron con interrogantes—. ¿Recuerdan esto? —hice una bola de nieve.

—Claro.

—Cómo olvidarlo.

—Necesito su ayuda entonces.

Las conduje hacia el lugar donde había visto a Olaf, halle el rastro de nieve provocada por la nube de Olaf y lo seguimos. No tardamos en encontrarlo jugando con el Terrible Terror que había estado jugando con mi cabello horas atrás.

—Sólo no entren en pánico….

No termine la frase cuando Tía Valka le sonreía a Olaf. El aludido estaba tan contento de verme que se abalanzo a mis piernas y me abrazo con sus ramitas digo brazos. Giro lo que tenia que ser su torso, movió un brazo saludando a Tía Valka y a Astrid. Creí que iba a ser un desastre el encuentro pero ellas no tenían ni una pisca de pánico en sus rostros. Al contrario parecía que era común ver cosas raras.

—¿No están asustadas? —dije con sorpresa.

—¿Por qué? Tenemos dragones como amigos, y esto —señalo Astrid a Olaf—, es igual de loco que lo primero.

—Hola soy Olaf y me gustan los abrazos calientitos —dijo con esa característica alegría.

—Hola Olaf me llamo Valka y ella es Astrid, a mi también me gustan los abrazos —se acuclilló hasta quedar del tamaño del muñeco de nieve.

—¿Me das uno? —caminó tropezándose con sus piernas pero sin caerse.

—Claro —lo abrazo—. Estas frio jajajaja.

—Igual que su madre —reí, jamás había dicho que Olaf era mi hijo, bueno yo lo cree sin saberlo…lógicamente soy su madre.

—¿Tú lo creaste? —Astrid lo observaba—. Eso es realmente ¡Estupendo!

—¿Lo crees?

—Claro —dijo Valka erguiéndose.

—Pensé que se asuntarían, saldrían corriendo y me dirían que soy un mons… —Tía Valka me interrumpió poniendo su dedo índice en mis labios.

—Tú no eres un monstruo, haces cosas muy hermosas…

—Y también peligrosas —dije cabizbaja.

—No es cierto, hiciste un castillo de hielo, hiciste a Malvavisco, hiciste una gran nevada, los candelabros de hielo, las cortinillas de hielo, los patines —dijo contando con sus dedos cada cosa—, el vestido…Oh el ese hermoso vestido.

—Creo que fueron demasiados datos por hoy Olaf —dije algo alterada.

—¿Sólo nos ibas a presentar a Olaf?

—Gracias por recordármelo Astrid —grite—. Perdón —tome aire—. Necesito que me ayuden esconder a Olaf por lo menos el tiempo que voy a quedarme aquí.

—¿Por qué?

—Solo no quiero que nadie se entere.

—Ese "nadie" —dijo Astrid haciendo con sus manos las comillas—, de casualidad no es Hiccup.

—Exacto.

—¿Por qué no quieres que se entere mi hijo sobre tu poder?

—La ultima vez que alguien supo de mi poder me llamaron monstruo y hechicera —me abrace a mi misma, aun me dolía recordar la coronación.

—¿Quién dijo eso para matarlo? —dijo Astrid tan enojada que Olaf se escondió detrás de mi.

—No creo que sea necesario Astrid —Valka se detuvo un rato para pensar—. Y si ¿Lo escondemos en los túneles?

—¿Túneles?

—Sí, no los hemos usado desde hace tiempo, además solo estarían en uso se un día alguien no atacara…

—Muy bien vayamos entonces.

Nos llevaron hasta la Academia de dragones donde descubrieron una escotilla no visible en medio de la arena. Antes de que Olaf entrara ahí, le pregunte cómo había llegado hasta Berk.

—Fue fácil esconderme en el barco, me escondí en un barril —sonrió.

—Pero ¿por qué me seguiste?

—Escuche que aquí tienen dragones… solo quería conocer uno —hizo un puchero—. ¿Hice mal?

—No pequeño no hiciste nada malo… te esconderemos aquí hasta encontrar un lugar más seguro… nos vemos Olaf —jamás había visto a Tía Valka tan serena y alegre.

—Nos vemos Valka y Astrid, me gusto conocerlas —desapareció.

—Sera mejor que regresemos a la fiesta ya debieron darse cuenta que faltamos….pero primero tienes que cambiarte Elsa —dicho esto nos encaminamos primero a la casa de Tía Valka y de ahí al Gran Salón.

Narrador

Los vikingos tenían la fama de beber sin parar hasta el amanecer y estar intactos sin ningún efecto en su cuerpo debido al alcohol. Pero a veces los rumores no son del todo ciertos. Sí, los vikingos podían beber y beber sin parar, pero algunos de ellos no soportaban tanto alcohol en el cuerpo y con tres tarros de más ya estaban vomitando la comida de toda la semana o no podían contar los dedos de sus manos pero a la hora ya estaban en sus cinco sentidos y repetían todo como un ciclo de vida. Pero no siempre podían, después de beber tanto, estar con los sentidos despiertos así que Gothi invento un tónico que podía despertar hasta al más flojo dragón.

Pero había otra cosa que más amaban además de la cerveza y eso era la música, no eran expertos en baile pero los instrumentos a pesar de rústicos los tocaban de una forma esplendida. Había tantos rumores sobre los vikingos en todos los reinos, que ni uno se atrevía a atravesar los mares cercanos a las islas vikingas. Muchos reyes fueron erradicando a estos Hombres del Norte dejándolos en islas, lo hacían con premisas de civilización. "Los vikingos son sanguinarios, incivilizados tanto que no se pueden ser civilizados" ese era el lema con el que manchaban sus espadas con sangre vikinga.

A pesar de todas las veces que tuvieron que luchar para sobrevivir los últimos años de su población, los vikingos de Berk y varios reinos firmaron un trato de paz. Ninguno de ellos atacaría al otro, épocas de guerra los habitantes de Berk solo ayudarían con armas y con suministros pero no con hombres. So estos eran atacados por reinos ajenos al contrato los firmantes tenían la obligación de ayudarlos a aplacar los fuegos. En el primer mes de ser el jefe Hiccup reanudo el trato pero ahora extendiéndolo hasta reinos inimaginables para su pueblo. Había paz… o eso es lo que ellos creían.

No habían pasado ni dos minutos cuando Hiccup encontró a los gemelos. Escondidos abajo de una mesa alejada de la vista los hermanos Thorson planeaban una treta para efectuarla lo más rápido posible para no ser descubiertos, con la ayuda de su Cremallerus asustarían a Elsa y así descubrirían si la chica tenía poderes o no. Tenían todo preparado hasta que….

—Sea lo que estén planeando si lo hacen hare que Toothless los queme vivos —dijo Hiccup con el ceño fruncido.

—¡Oh! eso seria genial —exclamaron los dos.

—¿Se puede saber qué es lo que van a hacer?

—Vamos a asustar a la reina para que congele el Salón…. ¡AUCH! —Tuffnut no termino de explicar su "elaborado y bien planeado plan" porque fue derribado por el puño de Ruffnut.

—¡CALLATE IDIOTA!

Hiccup más cansado de lo normal se masajeo el puente de la nariz. —Un día de estos van a ocasionarme un colapso nervioso sea lo que sea eso.

—Ese es nuestro objetivo —esa frase era muy usada en los últimos días por los gemelos.

—Se nota que me quieren muchachos, gracias.

—De nada.

Desesperado por el comportamiento de Ruffnut y Tuffnut decidió tenerlos vigilados toda la noche, no muy a su pesar ya que siendo Elsa el objetivo de los gemelos, podía estar mas tiempo con ella. Patán y Patapez comenzaron un concurso junto con otros jóvenes vikingos de quién podía soportar un barril de cerveza en el estomago… raro pero se les habían acabado las ideas desde el octavo concurso además de que ya llevaban varios tarros encima.

¿En donde se habían metido su madre, Astrid y Elsa? Llevaban una hora sin aparecer. Estaba empezando a preocuparse cuando aparecieron entre risas las tres mujeres que más amaba, a cada una de diferente manera. Valka dejo a las dos jóvenes y camino hacia su hijo.

—¿Dónde estaban?

—Fuimos a llevar a Elsa a que se diera un baño y se cambiara —de la nada saco un chal morado y se lo entrego a Hiccup.

—¿Y esto? —pregunto confundido.

—Es para Elsa... lo compre hace un mes cuando el mercader Johann llego de su viaje por el oriente —sonrió—. Lo compre para ocasiones especiales pero no lo he usado así que mejor que lo use quién lo portaría con mejor elegancia.

—Muy bien —la abrazo—. Tú no necesitas de estas cosas para ser hermosa ya lo eres.

—¡oh ya! —rió.

Hiccup miro a Elsa que platicaba muy animada con Astrid. Llevaba un vestido guinda que le llegaba hasta los tobillos, de manga blanca hasta los codos, con una franja morada ancha en vertical al frente con dos franjas delgadas color salmón a los costados. El cabello trenzado caía suavemente sobre su hombro izquierdo. Elsa al percatarse de la mirada de Hiccup lo saludo con la mano en alto y una gran sonrisa en los labios. Camino hacia ellas, Astrid se excuso diciendo que tenía hambre y los dejo "solos".

—Hola —dijo sin dejar de sonreír, tenia en las mejillas un leve color carmín.

—Hola —iba a besarla cuando recordó que no estaba completamente solos.

—Esto es para ti —le entrego el chal—. Espero que te guste.

—Es hermoso —lo extendió admirando el color—. Gracias.

Le dio un beso en la comisura de los labios, el corazón de Hiccup latía con fuerza, de no ser por su cordura la hubiera besado hasta dejarla sin aliento pero no podía dejarla a merced de las habladurías aunque a él no le importaba que dijeran de él.

—Apuesto que fue Tía Valka la que lo eligió o me equivoco —dijo mirándolo con desdén.

—No te equivocas —dijo rascándose nervioso la nuca.

Elsa doblo el chal. —¿Podrías ayudarme a ponérmelo?

—Claro ¿Dónde?

—Alrededor de la cintura —le dijo entregándole el ya doblado chal.

El pecoso rostro de Hiccup comenzó a ponerse rojo cuando rodeo a Elsa con el chal, la cercanía lo ponía nervioso. Un olor a flores frescas y jabón penetro sus fosas nasales. El chal era largo así que tuvo que darle dos vueltas al cuerpo de Elsa antes de anudarlo a un costado.

—Traje varios vestidos de este tipo y casi del mismo color… me veras con el chal todo los días —sonrió—. Tu regalo no se desperdiciara.

Hiccup recorrió el gran salón con la mirada para cerciorarse que nadie les prestaba atención, lo cual no estaba equivocado ya que todos estaban absortos de la escena. Aprovechando la situación, deposito varios besos desde cuello hasta detrás de la oreja de la chica haciéndola estremecerse de pies a cabeza.

—Hiccup —jadeo—, aquí no —lo aparto unos centímetros de ella. Los dos respiraban como si hubieran corrido durante horas.

—¿Entonces donde? —pregunto mirándole los labios.

No pudo formular ni una palabra cuando los labios de Hiccup apresaron los suyos, forcejeo por unos minutos. Puso sus manos en el pecho del chico para hacer presión y retirarlo pero de pronto la tenia agarrada de los brazos. Si no podía alejarlo con las manos podía hacerlo con otra cosa… le mordió con delicadeza pero firme el labio inferior. Desconcertado por el acto se separo de ella.

—Hiccup nos pueden ver —susurro.

—No me importa…. —tenia el rostro sonrojado y serio—. Ya no soy un niño Elsa, se lo que quiero… me tienes loco y no es broma.

Elsa se sonrojo violentamente, Hiccup lo noto riéndose de ella. Iba besarla cuando un gruñido interrumpió su atrevimiento.

—Tengo hambre.

Elsa dio gracias al cielo y a su estomago, por suerte nadie estaba viendo el espectáculo. Hiccup la guio a una mesa apartada del gentío y el festejo. Si intentaba algo nadie lo notaria, dio media vuelta antes de llegar a la mesa y se dispuso a sentarse en una de las mesas que estaba frente a la pista donde varias parejas bailaban alegremente. Decepcionado por el fallido intento de alejarse de la multitud, prefirió llevarle la corriente y le llevo un plato con comida.

—¿Quieres algo de tomar?

—Un poco de cerveza esta bien —dijo antes de probar bocado.

—¿Segura?

Asintió con la cabeza ya que la boca la tenia llena de comida. Hizo lo que le había pedido regresando un medio tarro de cerveza en una mano y otro tarro lleno en la otra. Aunque esa noche no tenía que hacer guardia no quería tomar de más mucho menos teniendo a Elsa a su cuidado, aun seguía alerta por si a los gemelos se les ocurría aparecer con la broma. Fue cuando diviso a esos dos muy agazapados en el otro rincón del Salón.

—Me disculpas, tengo que corregir algo.

—Esta bien.

Alejándose de ahí, los gemelos lo vieron y salieron corriendo pasando por un lado donde todos los dragones estaban comiendo, fueron tomados de sus ropas por Cloudjumper.

—Gracias —dijeron al unisonó.

Después de media hora de regaños por parte de Hiccup y de miradas represivas de varios dragones, los hermanos Thorson dieron su palabra de no llevar a cabo su plan. Los dos chicos acompañaron a Hiccup hasta la mesa donde había dejado a Elsa sola. Para sorpresa del ojiverde la chica ya no estaba tan sola, Patapez, Patán, Eret y varios vikingos la estaban rodeando. Elsa les contaba historias del no tan lejano Arendelle, de cómo su padre el Rey Adgar había ganado junto con Estoico una guerra que había empezado por un testarudo príncipe que quería ser emperador y no le importaba si tenía que matar niños y mujeres.

—¿Qué paso después? —pregunto Eret que estaba sentado a un costado de Elsa.

—Al parecer el príncipe había encarcelado a su padre, entonces el Rey Adgar y el Jefe Haddock decidieron ir a ese reino lejano y rescatar al rey… fue una empresa muy difícil, muchos hombres murieron pero con el rey libre la guerra termino casi en el acto…

—Wow —dijeron todos al unísono.

—Es una gran historia —comentó Patán que estaba parado a un lado de Eret.

—Y usted una hermosa narradora —agrego Eret sonriéndole a Elsa, esta correspondió también con una sonrisa.

Al ver esto Hiccup sentía que la sangre le hervía en las venas, de no ser porque Astrid lo detuvo él hubiera ido a golpear a Eret.

—Calmado —dijo en tono de burla.

—Hiccup —exclamo Elsa al verlo, parecía abrumada por las atenciones de los jóvenes vikingos.

—Chicos déjenla en paz la están abrumando —ordeno Astrid con autoridad sin dejar de soltar el brazo de un Hiccup enfadado.

Los chicos se fueron alejando perezosamente retomando la festividad. Eret era el único que se había quedado con Elsa, Hiccup hizo un ademan de soltarse de Astrid pero esta lo jalo hacia atrás alejándolo de la vista de los dos jóvenes.

—¿Qué rayos te pasa?

—Le esta coqueteando —gruño entredientes.

Astrid rio a carcajadas y Hiccup la miró con perplejidad.

—¿Estas celoso? —pregunto riéndose con más calma.

Contesto con un gruñido.

—Vamos… tendrás a Elsa toda un semana para ti solo y podrás hacer con ella lo que quieras… deja que la disfruten por esta noche.

Solo recibió un bufido por respuesta.

Eret y Elsa se habían enfrascado en una conversación. Él le contaba su versión sobre la guerra contra Drago.

—No es tan fascinante como su historia Reina Elsa pero…

—Llámame Elsa.

—Llámeme… llámame Eret.

—Muy bien.

—¿Quieres bailar?

—No soy buena bailarina pero… que va… —dijo aceptando la invitación tomándole la mano que le ofrecía.

—No se arrepentirá.

Bailaron por un buen rato, Astrid no dejaba de reír viendo la cara que ponía Hiccup. Tenia la quijada tensa, las cejas en línea recta al igual que los labios y miraba fijamente a la pareja bailarina que reía en cada salto y vuelta. La canción termino Eret hizo una leve reverencia, le dio un pequeño beso a Elsa en el dorso de la mano, se despidió al ver que Ruffnut se acercaba para bailar con él y salió corriendo de ahí. Hiccup se acercó a ella después de ser soltado por Astrid.

—¿Quieres bailar conmigo? —le dijo mirando el suelo y luego a ella con el rostro serio.

—Después estoy cansada —le paso el brazo por el de él.

—Es eso o ¿Prefieres bailar con Eret? —le reclamo.

—¿Hiccup? —pregunto en un tono lastimero.

Astrid lo miro con enojo.

—Nada… solo… olvídalo.

La condujo por el Salón hasta una mesa cercana. Ese día nadie tenia ganas de hacerle caso a las cosas que pasaban a su alrededor, solo le ponían atención a la comida, a la bebida, a los juegos o a su pareja de baile. Hiccup dio gracias a los dioses por esto, estaban sentados viendo hacia la pista. Le tomo la mano y comenzó acariciarla con delicadeza, como si fuera de cristal y se fuera a quebrar con cualquier movimiento brusco que él hiciera. Elsa se estremeció por el contacto, a pesar de que las manos de su compañero estaban rasposas y callosas por el arduo trabajo que hacia en la herrería, el delicado movimiento no dejaba entrever esa cualidad. Por alguna razón extraña voltearon a verse, encontrándose a unos centímetros del otro.

—Esto, no esta bien —susurró Elsa más para si que para él.

—¿Qué no esta bien? —pregunto rozando sus labios con los de ella tomándola de la barbilla.

—Que en un solo día una persona… —fue interrumpida por un beso.

—¿Qué una persona qué? —la acerco más con la mano que tenia en la cintura de ella.

Sin responderle lo jalo de la nuca fundiéndose en un tierno beso. No les importo si alguien los veía, cosa que no paso, Hiccup puso las piernas de Elsa encima de las suyas sin dejarla de besar. Tal vez era el estupor de la cerveza o tal vez era su instinto el que lo hacia cavilar por unos momentos, pero la presión de la mano femenina en su nuca lo saco de sus dudas y sin pensarlo más la beso con pasión.

No podía respirar bien mucho menos teniendo como intrusa en su boca la lengua de Hiccup que jugaba con la suya. No resistió la incomoda posición en que estaba y como pudo paso primero la pierna izquierda por un costado y luego la derecha para quedar completamente sentada en las piernas del castaño viéndolo de frente. Le importo poco que su falda dejara ver sus blancos muslos y esas coquetas calcetas que le llegaban hasta las rodillas. Lo abrazo por el cuello mientras él la pegaba a su cuerpo por la cintura. No habían dejado de besarse y de juguetear con sus lenguas.

Enterró sus dedos en la cabellera castaña, mientras él la agarraba de la cintura. Las respiraciones se volvieron desesperadas por la falta de aire, pero ni uno de los dos quería dejar besarse. Hiccup para por unos segundos para enfocarse a un nuevo objetivo: el cuello blanquecino de Elsa. Lo beso con pasión, varias sensaciones recorrieron el cuerpo de Elsa al sentir los labios de él en su cuello, tenia calor. Lo jalo de los cabellos hacia atrás y lo volvió a besar en los labios.

Las manos de Hiccup que habían estado presionándola por la espalda habían descendido hasta los desnudos muslos de Elsa, acariciándola por los costados y aventurándose a los adentros de su vestido. Cuando un calor recorrió toda su espalda que no era más que una de las manos de Hiccup que la acariciaba con ternura ella dio un respingo y dejaron de besarse para ver la situación en que se habían enfrascado. Elsa se paro rápidamente, se cómodo la falda y se llevo las manos al rostro. Los dos estaban rojos y acalorados.

—Elsa…. Yo…. No —tartamudeo viéndola y luego a sus manos.

Astrid llego unos minutos después pero los dos seguían en la misma posición, Elsa parada frente a él con el rostro rojo y él sentado con los brazos en los costados, el rostro igual de rojo y la boca entreabierta.

—¿Pasa algo? —pregunto confundida.

—NO —gritaron los dos.

Elsa jalo del brazo a Astrid llevándosela de ahí con rapidez.

—¿Qué paso? —pregunto.

—lo..lo…lo —tartamudeo.

—¿Vas a cantar o qué?

Elsa se puso más nerviosa al ver a Hiccup acercarse.

—SÍ QUE CANTE —grito uno de los vikingos que estaba cerca.

Todos los presentes se callaron y le pusieron atención a la invitada. Aunque no había sido presentada ante todos como era la costumbre, ellos sabían quien era ella ya que era la única cara desconocida en el lugar además de vestirse con prendas extrañas. Ese mismo vikingo acerco una silla y le ofreció el asiento. Los jóvenes que habían estado con ella cuando conto la historia se sentaban a su alrededor. Elsa los miro confundida.

—Yo... no sé cantar.

—Claro que sabes —dijo Hiccup acercándose y tomándola de los hombros.

Lo miro confundida.

—Perdóname no fue mi intención lo de hace rato… no volveré tocarte de esa manera —le susurro al oído.

Lo miro y sonrió. Se aclaro la garganta y comenzó a cantar, era una canción* lenta y melodiosa. Era la canción de cuna que le cantaba a Anna después de que murieron sus padres cuando le daban pesadillas e iba hasta su recamara para que la consolara, de esas pocas veces que la dejaba entrar. Sus espectadores la miraban con una sonrisa en los labios y los ojos llorosos, Hiccup que se había sentado en el suelo a su lado estaba cabizbajo y parecía triste. Puso el dedo incide en su mentón y lo obligo a mirarla. Tenía los ojos acuosos y parecía que en cualquier momento lloraría. Cuando termino todos aplaudieron.

—Me quedare contigo, no desapareceré —le susurro a Hiccup en el oído.

Espero que les haya gustado :D

*La canción se llama Goodnight de Cher Lloyd

Gracias por sus comentarios:

ZhiZu-2

Que bueno que te haya gustado c: Toothless se parece a Hiccup xD

Marukmpos:

Gracias por leer, me alegra que te haya alegrado el día xD

Nina Ice

Pues ya no te impacientes más, aquí esta el capitulo completo :D

Guest

Me alaga que digas eso u.u que te gusta le pareja por mi ff

ElsaFrosst

Gracias :D