¡Holaaaa! Antes de comenzar supongo que debo de avisar que hay un poco de violencia y ¿palabras un poco fuertes? Yo no lo veo muy excesivo pero bueno, más vale prevenir que curar. ¡Empieza lo bueno chicos!
Capitulo 9
Kidd, Killer y el resto se quedaron helados. Esa chica ¿era una de los cuatro Comandantes del Ejército Revolucionario?
-Mira zorrilla – dijo Mina serenamente – apártate de mí y haremos como que esto no ha pasado.
La mujer se rió
-¿Te haces una idea de cuanto me han pagado por entregarte al Gobierno niña?
Mina no contestó. Se quedó tumbada mientras la mujer daba órdenes a sus sicarios. Ordenó que la cargaran y se la llevaran. Antes de que alguno de los piratas pudiera hacer algo dispararon balas de Kairoseki a Kidd y aprovecharon la confusión para apresar al resto.
En cuanto pensaron que tenían la situación bajo control, un sicario se acercó a Mina, dispuesto a cargarla y llevarla.
En cuanto el hombre se puso lo suficientemente cerca la joven lo golpeó en la cabeza, dejándolo en el suelo inconsciente. Inmediatamente el resto de hombres sacaron sus armas dispuestos a abatirla, pero la joven fue más rápida sacando su katana y matándolos.
-Maldita perra – insultó la mujer del pañuelo.
La mujer y Mina comenzaron una pelea a base de puñetazos. Más bien era la enfermera la que los daba y la mujer la que los evitaba a toda costa. Entendió al instante el nivel de poder al que se enfrentaba y no podía ser descuidada o moriría al instante.
En cuanto vio a sus compañeros muertos entendió el gran error que acababa de cometer e intentó huir corriendo, pero la revolucionaria era más rápida.
Aquella emboscada a ojos de Kidd se había convertido en una cacería patética. Ese grupo de imbécil nunca tuvo la más mínima oportunidad ante ella.
La había visto luchar, pero jamás con tanta rabia. No era ella, era otra cosa la que había matado a toda esa gente sin pestañear y perseguía como pantera enfurecida a aquella mujer del pañuelo.
Se escucharon gritos. Gritos horribles. De inmediato los piratas entendieron que la cacería había terminado. Toda la escena había resultado patética, hasta había conseguido despertar lástima en los piratas.
Se escuchaba un cuerpo arrastrándose pidiendo piedad y llorando desconsoladamente. Los piratas se giraron y vieron de inmediato a su enfermera arrastrando de los pelos a aquella desafortunada mujer.
-Oye Mina – intentó entablar conversación el pelirrojo.
Pero ella no contestó.
Arrastró a la mujer hasta una silla, la ató sin demasiada delicadeza y le dio un puñetazo en la cara.
-Quién te manda.
-Mátame – contestó la sicaria.
-Dime quién putas te envía y a lo mejor me compadezco dándote una muerte rápida.
La mujer miró con lágrimas en los ojos a la chica.
-Mátame ya.
La joven agarró a la mujer por el cabello con violencia.
-Podemos hacer esto a las buenas o a las malas, a mi me da igual, pero por tu propio bienestar te aconsejo participar.
La mujer siguió sollozando.
Aquello estaba agotando su paciencia.
Mina le pateó tan fuerte la espinilla que se pudo escuchar la fractura del hueso, provocando un grito de dolor desgarrador.
-No te lo volveré a repetir. QUIÉN. COJONES. TE. ENVIÓ
-No sé su nombre – accedió a hablar por fin – tan sólo sé que es un Agente de los bajos fondos.
-¿Qué trafica?
-Drogas de diseño.
Mina comenzó a dar vueltas en círculos maldiciendo a alguien por lo bajo.
-¿Cuánta gente sabe de esto?
-Nadie, el señor actuó solo, no quería compartir la recompensa.
-¿El Gobierno no sabe nada todavía?
No contestó
-He dicho – golpeó en la cara a la mujer – SI EL PUTO GOBIERNO SABE ALGO
-No – dijo llorando
-¿Y de dónde ha sacado que yo soy de la Armada? O mejor aún ¿de dónde sacó mi foto?
-No lo sabía con exactitud, lo sospechaba, por eso te arrancamos el traje primero, para confirmar si tenías su marca.
-Pero mi puta pregunta es de dónde sacó esa idea
-Jamás confió en ti
-Esa no es una respuesta convincente amiga mía
-¡Yo no sé nada más! ¡Sólo fuimos contratados para secuestrarte y entregarte! – lloró desconsoladamente - ¡Déjame ir!
Esto no era bueno, está claro que siempre hay desconfianza en ese mundo pero ella no dejaba cabos sueltos, es imposible que la siguieran o que la escucharan. Algo no cuadraba. ¿Habría un topo en la Armada? Lo bueno es que el Gobierno todavía no sospechaba nada.
Kidd y sus nakamas se desprendieron de todas las ataduras. Mina fue a atender sus heridas, sobre todo las de Kidd
-Has tenido suerte, la bala te ha rozado, pero al ser de Kairouseki es normal que te sienta fatal
-¿Quién coño eres tú?
Mina se levantó y pidió a algunos que cargaran al capitán hasta el barco.
-Oye Mina, ¿qué hacemos con ella? – alguien señaló a la mujer
-Matadla, ya sabe quién soy. Pero me ha dicho lo que quería así que hacedlo rápido – dijo mientras se alejaba.
-En el barco-
Mina curaba todas las heridas de sus compañeros mientras todos se mantenían en silencio. Aquello superaba todo lo que habían presenciado. Jamás se imaginarían tanta crueldad de alguien que se supone que defendía a los débiles.
-Siento lo que ha pasado – dijo ella tranquilamente mientras terminaba de vendar a Killer
-Mina, esto ya no se puede ocultar más – contestó el enmascarado – Creo que todos merecemos la verdad.
Mina miró a Kidd. No había dicho nada, ni una sola mala palabra de todo aquello desde que llegaron al barco.
La joven suspiró. Colocó una silla en el centro de la habitación cerca de todos y comenzó a hablar mientras miraba a Kidd.
-Supongo que más que saber que soy parte de la Armada os preguntaréis por el nivel de violencia con el que he actuado. Tenéis que saber una cosa, si pensáis que ahí somos hippies en busca de la libertad estáis muy equivocados. Entré a la Armada cuando tenía unos 12 o 13 años, no recuerdo con exactitud. Vivía tranquilamente con mis hermanos haciendo cosas que de momento no tenéis por qué saber. Pero un día me secuestraron unos agentes del Gobierno, CP0 para ser más exactos. Querían una información que yo no tenía pero que por ciertas casualidades de la vida para ellos era muy probable que sí que la poseyera. Para sacarme dicha información me torturaron durante días y días. Me sumergieron en agua helada, me electrocutaron, me golpearon y me introdujeron una droga alucinógena para destrozarme los nervios lentamente. Todo para sacarme algo que yo no tenía.
Los chicos no sabían qué decir. Nadie se esperaba esta revelación de pasado.
-¿Qué quería el CP0 de una cría de 13 años? – preguntó Killer
-Eso de momento no os importa – contestó fríamente – de cualquier forma, cuando estaba a punto de perder la razón, unos hombres interrumpieron el almacén donde me tenían secuestrada y mis hermanos se encontraban entre ellos. Aquellos hombres causaron un gran alboroto entre toda esa gente y me sacaron de ahí prácticamente muerta. Aquellos hombres resultaron ser de la Armada Revolucionaria.
En cuanto aparecieron en aquel infierno un hombre del CP0 me atravesó el pecho con algo parecido a unas garras de acero e intentó partirme en dos.
"De ahí viene la cicatriz" pensaron todos
-Gracias a que mi hermano es un excelente cirujano consiguieron sacarme de ahí y operarme para evitar que muriera desangrada. Me hospitalizaron durante meses para curarme todas heridas y quemaduras que me dejaron marcas en el cuerpo y extraerme la droga del cerebro.
Dolió. Dolió mucho.
No quedé muy acabada después de todo aquello, la droga fue muy fuerte y aún padezco algunos efectos secundarios. –Se tocó la cabeza como si estuviera mareada – De cualquier forma, en cuanto tuve suficiente fuerza como para volver a hablar un hombre se presentó como el jefe de aquella organización. Su nombre era Dragon.
Me habló sobre quiénes eran mis secuestradores. Me habló de la verdadera libertad. Me habló de un sueño.
Aquel hombre me había salvado la vida y yo se la debía. Quedé alucinada con sus palabras y seducida por la oferta que me hizo: unirme a su causa y liberar al mundo de esas ratas a las que llamamos "Gobierno".
En cuanto me recuperé no dudé un segundo en unirme a él. Tengo que agradecer la confianza y la comprensión que tuvieron mis hermanos, sin su apoyo no estaría aquí ahora – sonrió recordando algo.
Los chicos se habían quedado sin palabras. Nadie quería interrumpir su relato.
-Supongo que os lo preguntaréis. ¿En qué demonios trabajas dentro de la Armada? Tenéis que saber que no nos dedicamos únicamente a luchar. Todos hacemos labor social. Ayudamos de cualquier forma a aquellos que lo necesiten, luchamos por la libertad de pueblos oprimidos y gente sin recursos. Pero también hay una parte oscura. No todo son cosas estupendas siempre, una guerra no se gana dando de comer a pobres.
Ahí es donde entro yo. Yo hago lo que nadie quiere hacer, supongo que puedes llamarlo "trabajo sucio". – mira a Kidd – Dime capitán, ¿conoces los bajos fondos?
-He escuchado hablar de ellos, pero jamás he podido participar en nada relacionado.
-Yo estoy metida en él.
Kidd y el resto la miraron sorprendidos
-Me dedico al alto espionaje para el Ejército Revolucionario. Mi trabajo consistía en buscar contactos en los bajos fondos y participar en ciertos negocios. No os hacéis una idea de toda la mierda que se puede encontrar en esos lugares: Droga, frutas del Diablo de todas formas y colores, sicarios, contrabando de armas, trata de esclavos, servicios sexuales, venta de información… la lista es larga. Pide lo que quieras, si tienes dinero lo conseguirás. Créeme que no es fácil acceder a ese puñetero círculo de degenerados, se cuidan bien. Tuve que hacer muchos…arreglos para poder entrar en él. La gente ahí desconoce los límites, todo es posible.
Piratas de gran renombre, grandes comerciantes, banqueros, incluso marines… hay toda clase de gente metida en ese mundo. Obviamente el Gobierno está en la cúspide de todo.
-Pero pensaba que el Gobierno declaró ilegal cualquier acción de estos – comentó Killer
-Y no te equivocas, pero no es más que una fachada. Al fin y al cabo no pueden descubrir su propio garito. En cuanto al dinero, pensad en cualquier número y añadidle cinco ceros. La cantidad de dinero que se mueve es desorbitada, hasta han tenido que implantar su propio sistema de moneda para poder comerciar entre ellos…
Mi cara no está en los carteles de la Marina todavía. Fui nombrada Comandante hace relativamente poco y todavía no me han marcado. Tampoco es que pueda permitírmelo, he engañado a mucha gente y si descubren quién soy en realidad las consecuencias para mí serían desgarradoras como podréis comprobar.
¿Era buena idea habérselo contado todo? Mina no dudaba de que ellos jamás lo contarían, pero los acababa de poner en una situación delicada. Como el Gobierno los relacionara con ella pueden darse por muertos, una cosa era ser pirata y otra muy distinta un terrorista a ojos del Gobierno Mundial. Sólo podía confiar en que los chicos sepan cuidarse solos, en un futuro no muy lejano les hará falta.
