RICK's POV
Han pasado algo más de dos meses desde que Emma decidió quedarse. Durante ese tiempo ha estado tanto dentro como fuera de Alexandría. Se la ve contenta con lo que hace. Digo se la ve porque no he hablado mucho con ella en todo este tiempo. Su terapeuta, Mark, ya me dijo aquella noche que ella quiere olvidar sus sentimientos hacia mí porque yo estaba con Jessie y Emma quería superarlo, y por tanto debía relacionarme con ella lo menos posible. Eso no me gustó en absoluto porque yo no quiero alejarme de ella, por mucho que me cueste reconocerlo.
La última vez que mantuvimos una conversación fue en su consulta, justo después de que volviera de su primer viaje de reclutamiento, el cual duró cuatro días. Cuatro días en los que me costó mucho conciliar el sueño por las noches al no saber si Emma estaba bien o no. Llevé a Judith a la consulta de con la excusa de que podría tener gripe, aunque yo sabía perfectamente que era un resfriado. Solo quería verla y tener una razón para hablar con ella. Nada más verme llegar con Judith, se la comió a besos. A mi me trató con demasiada formalidad:
-Señor Grimmes, puede estar tranquilo. La pequeñaja de Judith no tiene gripe, lo que ha cogido es un resfriado. En los próximos días sacadla lo menos posible de casa y que no se relacione con muchos niños, porque no queremos que haya una epidemia de niños resfriados en Alexandría. Para que se recupere la nena tiene que descansar mucho, cuanto más duerma mejor, dadle caldo de pollo o líquidos calientes siempre que podáis , si conseguís un vaporizador sería perfecto y si podéis hacer que suelte los mocos mejor. ¡Ah! Y dadle mucha agua.
-Vale, de acuerdo. Gracias Emma.
En ese momento me dí cuenta de que nos envolvía un ambiente extraño, algo difícil de explicar.
-Si empeora dile a Jessie que me la traiga de nuevo.
Que la trajera Jessie. Estaba claro que ella no quería tenerme allí. Emma se levantó de la silla e hizo amago de acompañarme a la puerta para que me fuese, pero yo no había acabado:
-¿Qué tal el viaje de reclutamiento? -solté de repente. No quería irme aún de allí
-Muy bien, gracias por preguntar.
-He oído que tuvisteis un problema con un grupo de caminantes.
-Sí, así fue. Afortunadamente logramos salir de allí.
-Cuéntame un poco. A dónde fuísteis y eso.
La sonrisa le desapareció al momento y su gesto cambió por completo.
-Rick, tengo a más gente esperando fuera.
Fue una forma muy educada de pedirme que me fuera. La verdad es que tenía razón, no era ni el momento ni el lugar para hablar de ello.
Ahora me encuentro en mi turno de guardia de por la mañana. Estoy haciendo la ronda y, como siempre, todo va bien. Todo controlado y tranquilo.
De repente, los que están controlando los muros mandan a abrir las puertas. Seguramente sean ellos, que ya han llegado de su viaje de reclutamiento que esta vez ha durado tres días. No sé mucho más, sólo que iban hacia el sur.
Un coche entra y en su interior solo percibo las figuras de dos personas. Deberían de ser tres. Ya de por sí se me corta la respiración. Cuando veo a Aaron salir del coche con Daryl cargando la mochila de Emma estoy a punto de que me dé un ataque al corazón. Voy hacia ellos a paso rápido.
-¿Dónde está Emma? ¿Qué le ha pasado?
Daryl y Aaron, que habían salido del coche hablando entre ellos, se quedan callados y se miran con expresión extraña, como si estuviera loco.
-Tranquilo tío. Nos ha pedido que la dejáramos a unos tres kilómetros de aquí. Quería volver dando un paseo para estirar las piernas.
Les señalo la mochilla que Daryl acaba de cargar a sus espalda, por la cual asoman el arco y un par de flechas de Emma.
-Va desarmada.
-Lleva su navaja.
-Oh, sí. Un gran arma de defensa. -digo con sorna
-Relájate Rick. Sabe cuidar de ella misma. -me dice Daryl, empezando ya a ponerse de los nervios conmigo
-La hemos visto hacer milagros con ese cuchillito. -dice Aaron medio riéndose, tratando de quitarle hierro al asunto- En menos de veinte minutos estará aquí, no tienes por qué preocuparte.
Niego con la cabeza y paro a los chicos que han empezado a cerrar la verja de un grito. Voy a por ella. No me fío nada de lo que Emma se puede encontrar ahí fuera. Comienzo a caminar por la carretera a paso rápido, en unos diez minutos debería de encontrármela de frente. Mientras ando, un oscuro pensamiento se me pasa por la cabeza: ¿Y si ha aprovechado el momento para dejarnos definitivamente e irse a Washington? Acelero el paso rezando para que no sea eso lo que ha ocurrido realmente. Cuando los nervios están empezando a comerme la cabeza la veo, a lo lejos, caminando en sentido contrario al mío y a un ritmo relajado. Yo sonrío y ella para en seco el paso cuando me ve. Seguramente se esté pensando porqué estoy aquí.
EMMA's POV
¿Que coño hace aquí? De vuelta a Alexandría le he pedido a Aaron que parara el coche y me dejara caminando porque quería estar sola un rato y ordenar mis ideas. ¿Qué pensaba Rick? ¿Que iba a intentar ir a Washington otra vezo algo así? Sería una gilipollez teniendo en cuenta que no llevo ni mi mochila. Comienzo a caminar de nuevo, a un paso más rápido que el de antes. Claramente vamos a hablar y no va a ser una conversación relajada, va a estar cargada de tensión como aquella tarde en la consulta en la que quería que le contara mi primera excursión de reclutamiento y como todas las veces que nos cruzamos por el pueblo.
Viene hacia mí con una sonrisa en los labios, pero se le borra cuando ve que yo no hago lo mismo. Mi cara debe de ser de total circunstancia y en mi frente debe de estar pintada la frase "no quiero verte". De todas formas, tengo sentimientos contradictorios, no quiero verle pero al mismo tiempo un escalofrío cargado de electricidad me recorre la columna vertebral de arriba a abajo. El tipo de electricidad que siempre se apodera de mí cuando él está cerca.
-Hola Emma.
Aparenta normalidad, cuando en esta situación (y menos entre él y yo) no hay ninguna.
-¿Qué haces aquí? -le suelto sin más miramientos. Adiós a la educación
-Eh... Bueno, Aaron y Daryl han llegado a Alexandría con tu mochila, tu arco y las flechas. Vas desarmada y pensé que...
-Rick... -le interrumpo- sé apañármelas. -noto que Rick está preparado para soltarme una de sus escusas y darle la vuelta a todo, pero yo sé perfectamente lo que está pasando:- También sé igual que tú porque has venido hasta aquí realmente.
El agacha la cabeza mirando al suelo, luego mira para otro lado y aprieta los dientes y la mandíbula. Yo me quedo mirándole fijamente con los brazos cruzados esperando que me diga algo que en realidad ya sé. Aunque haya pasado un tiempo, le conozco y sé lo que significan muchos de sus actos. O eso creo. Después de un rato en silencio se rasca la barba antes de contestarme:
-Sigo pensado que en cualquier momento nos dirás que te quieres ir a Washington y te irás.
Se nota que su postura ha cambiado. Está tenso, como yo.
-Piensas bien. Sigo queriendo ir a Washington y me acabaré yendo tarde o temprano.
-Emma, no.
-No puedes impedírmelo. No eres quién para decirme qué hacer con mi vida.
-Lo que no puedes hacer es dejarnos de nuevo. Ni a mí ni a ninguno de nuestro grupo.
-No me vengas ahora con que no puedo abandonar de nuevo al grupo. Yo aquel día no decidí separarme de vosotros, me disteis por muerta y ya está. Cada uno de vosotros está comenzando a construir de nuevo su vida en Alexandría y mi decisión de ir a Washington es algo que todos los del grupo apoya. Todos menos tú. ¿Por qué no me dejas irme de una puñetera vez? Estoy harta de estar atada a Alexandría y a tí sin sentido.
-Emma, por favor, no.
Estaba claro que no iba a soltar prenda. Por mucho que crea conocer a Rick, el porqué él no quiere que me vaya sigo sin poder descifrarlo.
-Estoy ya muy cansada de esto, Rick. Muy cansada.
Comienzo a caminar de nuevo hacia Alexandría. Rick me sigue unos pasos por detrás. Esta situación está acabando conmigo y no quiero que siga. Me he vuelto a construír a mi misma desde que decidí quedarme y no voy a permitir que ahora venga Rick a destrozarlo. Me giro y me lo encuentro caminando con la mirada fija en el suelo.
-Rick, necesito estar sola aunque sean quince putos minutos. ¿Podrías hacerme el favor de volver sin mí?
Me giro y en lugar de seguir andando por la carretera me adentro en el bosque. No sé ni por qué lo hago, no pienso con claridad en este momento. Siempre me suele pasar lo mismo en situaciones como esta.
Trato de fijarme en la belleza del bosque mientras camino por él, intento pensar en cualquier otra cosa que no sea Rick en este momento. Oigo como a cada paso que doy la hierva y algunas hojas secas crujen. Al rato comienzo a notar que no son solo mis pisadas las que provocan ese ruido, un par más las siguen a lo lejos. Rick sigue detrás mío.
Me detengo en seco y me froto la cara con las manos. Dios mío, ¿es que nunca me voy a poder librar de él?
-Emma no puedes dejarme de nuevo.
-¿¡POR QUÉ!?
Le grito, perdiendo los nervios, antes de caer en la cuenta de que por primera vez se refiere a él mismo en lugar de meter a los demás en esto.
-Porque te quiero.
De repente todos mis órganos internos dejan de funcionar menos el corazón, el cual noto como ha comenzado a acelerarse y aparentemente quiere salírseme del pecho. Noto como toda la sangre ha desaparecido de mi cara de la impresión. Hacía demasiado tiempo que no escuchaba esas palabras dirigidas a mí y nunca habían salido de la boca de Rick en el tiempo que estuve en la prisión con él. Rick, después de soltarme eso respira hondo y relaja la postura, es como si se hubiera deshecho de un gran peso que cargaba a sus espaldas.
-Que me ¿qué?
Es lo único que soy capaz de decir, con un hilillo de voz. Voy a tardar en asimilarlo.
-Todo lo que he hecho desde que llegaste a Alexandría ha sido para que no volvieras a desaparecer de mi vida. Ya te he perdido dos veces y no quiero que haya una tercera.
Eso sí que no me lo esperaba. Llevo semanas estrujándome los sesos e intentando buscar una explicación a todo lo que Rick hizo y nunca se me habría pasado esto por la cabeza. Respiro hondo, cierro los ojos y empiezo a negar con la cabeza. No puede ser. ¡Si está con Jessie! Tal vez lo único que intenta con esto es salirse con la suya y que no me vaya, pero sería algo muy retorcido para una persona como Rick. Cuando vuelvo a abrir los ojos me encuentro a Rick mirándome fijamente, esperando una respuesta por mi parte. Pero no soy capaz de decir ni hacer nada.
-Te quiero.
Susurra, mientras se acerca a mi. Lo tengo a pocos centímetros cuando me coge la cara entre sus manos y me mira intensamente a los ojos. Yo sigo con el ceño fruncido porque no acabo de creerme lo que acaba de decir. Por si me quedaba alguna duda, vuelve a decir las dos palabras a escasos milímetros de mis labios. En ese momento cierro los ojos y agarro con suavidad sus muñecas. Es él el que se atreve a besar el primero. Atrapa sus labios con los míos de una forma muy suave, deliciosa. Yo le sigo mientras entierro los dedos en su pelo y lo acaricio. Rick me agarra entonces de la nuca y el beso va haciéndose más intenso poco a poco. Ambos nos saboreamos los labios y nuestras lenguas tardan poco en entrar en juego. Rick me recorre entera con sus manos y un escalofrío me recorre de arriba a abajo. Rick gime y de repente mi ropa parece que le molesta. Me quita la chaqueta de un tirón y cuando sus manos van camino del cinturón de mi pantalón a mi me da por pensar. ¿Qué demonios estamos haciendo?
Cojo las manos de Rick para que pare pero él quiere continuar, sigue besándome. Tengo que dar un paso atrás para que pare. Me mira a los ojos preguntándome en silencio por qué he hecho eso.
-No deberíamos estar haciendo esto. -susurro. Rick frunce el ceño, pareciendo no entender algo tan obvio:- No podemos. Jessie está en Alexandría, esperándote en casa.
Ahora es Rick el que da un paso atrás y se queda mudo. Se frota la barba y luego toda la cara con las manos. Creo que se arrepiente de lo que acaba de hacer. Sopla una brisa helada y me da un escalofrío. Aprovecho este momento de silencio para coger mi chaqueta del suelo y volver a ponérmela.
-Voy a... Voy a volver. Tómate el tiempo que quieras para quedarte aquí fuera, pero ten cuidado.
Y ahora huye. Vaya. Rick me da la espalda y vuelve sobre nuestros pasos de vuelta a la carretera casi corriendo. Yo me quedo pasmada en el mismo punto sin llegar a creerme lo que acaba de pasar.
Cuando me decido a ponerme en movimiento y volver a la carretera de vuelta a Alexandría, no veo a Rick a lo lejos. Ha sido rápido. Yo me tomo mi tiempo en volver. De hecho, no tengo ninguna prisa en regresar.
Durante el camino de vuelta la cabeza se me llena de preguntas: ¿De verdad Rick ha dicho que me quiere? ¿Cómo nos miraremos ahora a la cara después de nuestro "encuentro"? ¿Se lo contará a Jessie? ¿Podré volver ahí dentro y fingir que nada de esto ha pasado? ¿Y qué haré yo ahora con lo de Washington?
