CAPITULO X

DE MUERTE

Sin una señal el hombre valiente
su espada desenvaina, y no pide más
augurio que la causa de su país.

Han pasado 2 meses desde que Videl zarpo junto a Mark hacia tierras lejanas, no tenía noticias de ella, no sabía dónde estaba y trataba de no preocuparse ya que debía mantenerse centrado. Se había convertido en un espécimen raro de la guerra. Con la mirada perdida y sin sonrisa alguna preparo el ataque que su batallón debía lanzar. Perdía la cabeza fácilmente ante la ineptitud de algunos jóvenes que no tenían idea de guerras y deseaba que Thomas no hubiera muerto pues era el quien en los momentos de más flaqueza lo sacaba del pozo y lo centraba.
Gohan mantenía la barba que lo caracterizo durante la guerra, el invierno había pasado y ahora hacia calor, se acercaba navidad y ya no quedaban civiles jóvenes, todos habían sido evacuados a excepción de quienes quisieran quedarse y por supuesto de los niños de no más de 18 años que debían defender la patria.
Sin paciencia el ahora coronel disponía de las defensas de la ciudad pues pronto partiría al campo de batalla. Probablemente era uno de los pocos soldados con entrenamiento de militar y eso lo ponía más mal genio aun.
Dispuestas las armas y las estrategias el sonido de espera del ataque enemigo inundaba la ciudad. Los chiquillos cuyos metálicos cascos les quedaban grandes miraban desde los techos de las casa al enemigo reagruparse y comenzar a marchar a la ciudad.

-¡aquí vienen hombres!,¿preparados para vengar a nuestros muertos?- Gohan no acostumbraba a arengar a sus soldados pero esta vez fue el alma el que hablo que por sobre todas las cosas también quería venganza

-fuego de supresión cuando lleguen hasta las trincheras-

-Coronel ahí vienen- gritaba el francotirador desde el campanario de una iglesia

Todos los soldados esperaban al enemigo. La situación era simple, si lograban resistir el ataque le darían el tiempo suficiente a sus aliados para rodear la posición del enemigo y así sería como dejar caer la bota encima de una cucaracha, pero en caso contrario si el enemigo los sobrepasaba ya no habría nada más pues la mitad del país estaría en manos del invasor extranjero.

-¡tanques! Por el oeste- Gritaba el operador de mortero.

-fuego de cobertura, baja 2, izquierda 35, ronda corta- gritaba Gohan con los prismáticos en la cara.

El mortero dio de lleno en el tanque que se aproximaba, con ello vino la infantería que salto en la trinchera. Gohan ordenaba al pelotón de fusileros fuego a discreción y les daba libertad de acción para moverse y disparar por donde quisieran. La ciudad se convertía en el campo de batalla y Gohan con su batallón resistían de pie las oleadas del enemigo.

-primer escuadrón con migo, en mis espaldas síganme- gritaba saliendo desde su posición cubierta y aproximándose a la línea de fuego. Se movían rápido a través de las casas bombardeadas y disparaban a su paso a todo aquel que se aproximara. Con los prismáticos el coronel descubrió una ametralladora bien cubierta y desde la posición en la que estaba sería difícil destruirla

-fuego de cobertura. A mi señal me cubrirán-

Dada la cobertura sobre la ametralladora Gohan salió corriendo desde la posición en la que estaba y llego a un edificio. Subió las escaleras y con el rifle disparo reiteradas veces en contra del operador de la ametralladora.

-¡francotirador!, coronel salga de ahí-

Gohan no vio al francotirador y quedo encerrado en el techo y que sería blanco fácil para un tanque. Él no podía ver al francotirador pero desde otra posición más lejana aun el chico que estaba en el campanil si lo veía, pero necesitaba delatar su posición por lo que le grito a Gohan que corriera para matar al soldado enemigo. El coronel obedeció y lentamente levantándose reveló su posición. Bajo las escaleras saltando en los escalones y se movió por la calle hasta la posición de retirada en la que estaba en un principio, lluvias de balas y morteros cayeron cerca de él y una a escasos milímetros lo lanzo lejos, la maniobra fue exitosa pues el joven francotirador elimino al soldado enemigo. Gohan se levantó y llego hasta la posición defensiva.

-señor está usted bien-

-si estoy bien, por lo menos entero-

-bien ¡a la carga!- grito Gohan saliendo desde su posición

Los soldados atacaron al enemigo como una carga de caballería, las balas se incrustaban en los cuerpos de los jóvenes soldados de los dos bandos. Uno a uno iba cayendo el enemigo y pronto más tropas llegaban a contrarrestar la oleada magistral del batallón y sin más prisa la aviación llego y termino por barrer las posiciones enemigas y aun así Como una batalla medieval el enemigo seguía chocando contra las defensas del batallón y con maniobras tercas y torpes fueron quedando eliminados hasta que el ejército aliado se encontró en el campo de batalla con el batallón del coronel.

Videl lentamente veía la perfecta figura de su capitán alejarse y con lágrimas en los ojos navegó por casi 2 días hacia tierras lejanas. Tuvo un mal presentimiento, un sentimiento que no había sentido jamás y tomó su decisión. Al arribar al puerto Videl bajo del barco junto a Mark y sin más espera le pidió disculpas y se subió al barco nuevamente. Su amigo no pudo detenerla y se quedó en tierra con la frustración de no poder conquistar su corazón como pretendía hacerlo.

La joven llego al territorio y se enlisto en el ejército de enfermeras que viajarían al frente de batalla para atender a los heridos, la verdad era que no podía hacer otra cosa.

-enfermera torniquete rápido-.

-aquí está, doctor que más necesita- decía Videl parada al lado del herido.

-inyéctele morfina, en la ingle, pierna derecha rápido que se nos va-.

Videl había perdido el asco a la sangre, a la carne quemada y triturada y a las venas rotas que expulsaban sangre por todos lados. Mantenía su cabeza ocupada y su mente distraída mientras llegaban noticias de esta batalla, de la derrota que sufrieron en aquel lugar etc. Y cada vez que llegaban heridos o muertos ella se cercioraba de que no fueran Gohan.

Una densa nube de polvo se levantaba en el campo de batalla y Gohan salía de la trinchera para celebrar la victoria. Caminando por el terrero lleno de cuerpos, el coronel buscaba supervivientes, lo mismo hacían otros oficiales pero sin esperanzas.

-tenemos uno vivo aquí, doctor revíselo servirá para inteligencia- decía el general.

Gohan estaba de pie frente al soldado enemigo. Se estaba desangrando a causa de la mutilación de una de sus piernas y nadie sabía que tenía una granada de mano escondida en su espalda hasta que lo levantaron y el hombre hizo explotar su propio cuerpo y el cuerpo de los que estaban cerca. En menos de 1 minutos alrededor de 20 soldados enemigos rezagados llegaron al campo y comenzaron a disparar en contra del batallón. Solo fueron a morir ahí porque fueron rápidamente eliminados por los soldados. Solo alguien a quien muchos admiraban estaba tirado en el campo de batalla herido e inconsciente.

Videl vio como llegaban heridos al hospital y se puso a trabajar de inmediato, era una mujer hábil por lo que la destinaron a las operaciones que requerían más concentración. A lo lejos el cirujano le ordeno que estabilizara medicamente a un coronel que estaba muy malherido. Ella si más preámbulo ordeno que le trajeran la camilla mientras preparaba el instrumental y esterilizaba los vendajes y otras cosas que servirían para salvarle la vida. Pronto la camilla llego y el hombre tenía una severa herida en la pierna, estaba de lado por lo que no veía su cara. Lo giró y rompió el pantalón. Con el bisturí abrió más la herida. Su vista jamás se alejó de la herida.

-señor es la vena femoral, esta seccionada en dos-.

-déjeme revisarlo, no creo que lo consiga la vena se ha contraído y será difícil-.

-doctor podemos hacerlo, es muy joven, quizás tenga familia-.

-bien revise sus pupilas, revise el estado de dilatación-

Videl miró el rostro del hombre, tenía magullones en la cara y una barba demasiado espesa que impidió saber quién era. Eso duro hasta que con sus dedos abrió sus parpados y pudo ver sus ojos. Instintivamente retrocedió bruscamente y llevo sus manos a su cara tapando el llanto que salía agresivamente por su garganta.

-oh no Gohan, Gohan por Dios santo, no te mueras- Ella sollozaba y con sus manos tomo sus ropas y lo sacudió para que despertara.

-¿enfermera que le sucede?-

-doctor sálvelo por favor, se lo suplico debe salvarle la vida-

-cálmate muchacha, necesito tu ayuda pero cálmate- el doctor estaba conmocionado

-doctor por favor sálvele la vida- Videl gritaba desesperada –él es lo único que tengo-

-enfermera- grito el doctor –saque a esta muchacha de aquí necesito operar rápido-

Una mujer de mediana adultez llego a su encuentro y se la llevo del quirófano. Se quedó con Videl en todo momento. El cirujano comenzó la operación, no sería fácil pero con habilidad podrían lograrlo.

-Escuche enfermera, usted tomara con las pinzas la vena y la atrapara, debe mantenerla fuertemente apretada para que no se escape mientras yo con la otra parte la coseré de manera que se una de nuevo, ¿Comprendió?-

Gohan estaba inconsciente y sus latidos casi no se oían, el ritmo cardiaco estaba casi perdido y la sangre que necesitaría seria mucha para llenar sus venas de vida otra vez. La operación comenzó y el primer paso fue abrir el musculo para llegar a la vena, la enfermera atrapo con sus pinzas la vena y el doctor atrapo la otra parte y la junto, el ritmo cardiaco de Gohan de aceleraba rápidamente por lo que el trabajo del cirujano también se apresuró. Lentamente y con una precisión única el medico cercenó los extremos que mantenían tejido infeccioso y unió finalmente las dos partes seccionadas por la bala. Luego extrajo el trozo de acero que estaba alojado en el musculo y cerro la herida. La operación duró un tiempo record y el coronel se mantuvo estable durante la noche. El medico ordeno su vigilancia total durante el siguiente día ya que sería el más complicado. Videl fue a verlo a su habitación, Gohan dormía sin alteraciones y parecía un niño, tenía los labios morados y lo habían rasurado para curarle los cortes que tenía y que a causa de su estado podían infectarse fácilmente. Ella se mantuvo ahí todos los días velando por su sueño. Y finalmente una semana después el despertó del trance en el que se encontraba.

-Videl eres tú, ¿estoy muerto cierto?- el coronel lentamente abría los ojos.

-no mi amor, no estás muerto, estoy aquí contigo-.

-pero si tú estabas, digo te fuiste en el barco, con Mark- Gohan comenzaba a sentir dolor.

-no, no pude. Descansa capitán-.

-Videl pensé que nunca más volvería a verte, pensé que moriría aquí-.

-por eso me quede Gohan, yo también tuve ese presentimiento y no pude irme-.

-no me dejes nunca Videl, por favor, no te vallas de mi lado-.

-veo que has despertado soldado- decía el doctor –tu mujer no se ha separado de ti.

-¿cómo te sientes?, te duele la pierna-.

-me duele cuando la muevo y siento mucho calor-.

-es la fiebre, se mantendrá por unos días, no debes moverte ni siquiera para ir al baño, la herida puede abrirse y eso nos traería muchos problemas-.

-te dejaré un recipiente aquí cerca para cuando necesites orinar. Ahora me retiro-.

Gohan se recuperó satisfactoriamente, y ya tenía color en su rostro de nuevo. Sonreía desde hace algunas semanas y Videl le leía historietas en el día. Lo atendía en todas sus necesidades, lo bañaba, le ayudaba a ir al baño y lo vestía, a menudo cuando no había nadie cerca se besaban con pasión.

Un par de semanas después, los enamorados reían en la habitación cuando un soldado irrumpió en el hospital gritando a todo pulmón.

-la guerra terminó, los bastardos se rindieron, la guerra terminó- gritaba

Todos los presentes saltaron de alegría y los que podían caminar salieron del hospital a las calles que se inundaba de soldados y enfermeras y personas, y se abrazaban y lloraban y saltaban de alegría.
Gohan derramo sus propias lágrimas al escuchar la noticia y Videl lo abrazó conteniéndole.

-se terminó capitán, ya todo se acabó-

Gohan lloraba en el pecho de su mujer, después de 9 meses todo se había terminado y ahora ¿Qué? la guerra termino con su país y él estaba dispuesto a vivir en plenitud por el resto de sus días.