Hola a todos, antes de que empecéis a leer este fic quiero deciros que los personajes no me pertenecen a mí, sino a la gran Rumiko-sensei y que la historia tampoco me pertenece sino a la gran escritora Jesireth de cem(punto)zoo. Esto no es ningún plagio ya que yo estoy en total desacuerdo con eso. Yo, ladrona de almas, he pedido permiso para publicar esta historia aquí y Jesireth me lo ha concedido. Aclarados estos puntos que disfrutéis del fic: El ladrón Red Rose

Nota autora

hola lectoras, adivinen traigo conti jejejej, espero que les guste, Bienvenidas las nuevas lectoras de mi fic, Gracias por sus post y ojalá les guste el capi, porque siento que querrán matarme de vez en cuando, y en el que le sigue a este más. Pero bueno más adelante todo tendrá un poco de sentido, y con respecto a Red Rose, lean cuidadosamente OK. Por cierto no tengo idea de ¿por que cuando les hago los capítulos más largos los sienten mas cortos? Jajaja será porque las dejo picadas, e intrigadas cosa que me gusta hacer ya que me motiva a escribir cada día y surgen nuevas ideas de como hacer que la historia duré bastante, ya que no quiero que sea corta, quiero que sea tan larga como mi fic de vacaciones en Roma con Inuyasha jejejeje. Bueno me cayo aquí la conty.

Capitulo 10: Recuerdos del pasado

Sus cabellos mágicamente se convirtieron en color plateado, mientras que sus ropas se transformaban en las típicas que acostumbraba a usar.

– Kagome.- mi amado ladrón estaba pronunciando mi nombre como lo había hecho siempre desde que éramos niños.

– ¿Por qué no me dijiste que eras tu?- pregunté con voz gentil.

– Porque temía que no volvieras a hablarme.- comentó con un leve sonrojo.

Nuestras miradas estaban fijas en el otro. Sus manos me tomaban por la cintura mientras que sus dedos me acariciaban con delicadeza.

– ¿Cómo puedes pensar eso? Además eres un Taisho, nadie puede dejar de hablarte.- dije dulcemente mientras que sus labios rozaban los míos.

– Te amo Kagome.- dije con voz gentil.

Comenzamos a besarnos tiernamente, cada rocé era tierno y gentil. Su boca era una cueva que gustosa exploraba. Sus manos comenzaron a cobrar vida y a rozar mi espalda.

Fuimos recostándonos poco a poco en la grama de aquel mágico lugar, sus manos subieron mi falda con delicadeza sin dejar de besarnos.

– Ahora veras porque soy tan deseado en el reino.

– Demuéstrame porque eres casanova.- gemí de placer al sentir sus labios en mi cuello.

– Claro mi amada princesa.

– Te amo Inuyasha…

De repente sentí como mi cuerpo se mojaba con agua muy, pero muy fría, abrí mis ojos y me levante empapada. Me encontraba aun en el establo, estaba lloviendo y mi cuerpo se había estado mojando.

– Fue un sueño.- dije mientras regresaba a la realidad.

Me había quedado dormida, al parecer el ver a dos ladrones también había sido parte de mi sueño.

Fantasía cuyo deseo había sido que Inuyasha fuera Red Rose, además de que dijera que estaba enamorada de él.

– Yo no lo amo, no puedo amar a Inuyasha, es absurdo.- me repetí, mientras sentía como mi cuerpo aun se mojaba con las gotas de lluvia.

Baje mi cabeza y miré la gran pila de paja donde me encontraba, estaba mojada y justo al lado mío se encontraba una rosa roja, la tomé entre mis manos y leí una pequeña tarjeta que se encontraba atada a esta.

– Las rosas tan bellas como usted no deben llorar.- leí en voz alta.

Al parecer Red Rose había venido, esta era una de sus típicas flores. Debo admitir que era bastante romántico.

– Ashuu.- estornudé. – Mejor regreso al palacio antes de que me resfrié.- dije para mi misma.

A los minutos ya estaba en el interior del palacio real. Escurría agua por todos lados, por lo que decidí que era mejor entrar por la cocina para no ensuciar.

Al instante de que los sirvientes me vieron fui atendida. Me escoltaron a mi alcoba donde yacía Rin dormida, por lo que decidieron llevarme a una de las habitaciones de huéspedes para no molestar a la señorita.

Allí me cambiaron y vistieron con un elegante vestido, era largo, morado un poco escotado para lo que normalmente usaba, un collar que sostenía las tiras del hermoso vestido.

La verdad era que me veía realmente muy hermosa, decidí que me dejaran el cabello suelto porque aun lo tenía un poco húmedo.
Salí de la habitación de huéspedes cuando acabaron de vestirme, caminé por los enormes pasillos del salón intentado no pensar en aquel sueño, después de todo seria algo estupido que yo Kagome Higurashi prometida de Kouga Wolf, estuviera enamorada…

– De un hombre mujeriego, engreído, tonto, poco delicado, torpe, infantil, malcriado, insoportable…- dije sin darme cuenta.

Vaya no había pensado de esa manera desde que era una pequeña niña, tal vez eso hubiese sido lo mejor, que Inuyasha y yo jamás hubiésemos sido amigos después de la muerte de mi abuelo. Además el esta comprometido con Kikyo por lo que…

– ¿Quién es insoportable? princesa Kagome.- una voz me sacó de mis pensamientos.

– Hola Seshomaru.- saludé impresionada.

– Bien ¿Quién es insoportable?- preguntó intrigado.

– Inuyasha.- admití con sinceridad.

– El Inútil, si lo es.- concordó con mi persona. – Has visto a la señorita Rin, la estoy buscando desde hace rato y no la encuentro.- su voz sonaba preocupada.

A pesar de que quería parecer frío no lo conseguía, Seshomaru siempre se mostraba débil ante mi y sospecho que ante lady Rin también.

– Cálmate, esta durmiendo tranquilamente en mi habitación.- expliqué con una sonrisa dulce.

– Gracias al cielo.- suspiró aliviado.

– No tienes de que preocuparte, soy su amiga la cuido bien.- aseguré.

– No lo entiendes, Lady Rin sufre del corazón si algo la lastima lo suficiente podría matarla.- expresó con voz seria.

Estaba sorprendida, nunca pensé que una mujer tan sana y dulce, pudiera sufrir de algo tan peligroso como eso.

– Tranquilo yo la cuido.- le repetí intentando calmarlo.

Seshomaru estaba temblando, aunque intentaba aparentar ser muy fuerte era inútil, podía ver con claridad la preocupación en sus ojos.

– No le pasará nada, además esta llevando de maravilla lo único que a logrado borrar aquella sonrisa de su rostro.- comenté.

– Déjame adivinar, ha estado sufriendo por mi compromiso con esa mujer ¿no es así?- comentó sin sorpresa.

Seshomaru al parecer estaba enterado de los sentimientos de Lady Rin hacia su persona.

– No creo ser la persona indicada para que trates ese tema Seshomaru.- comenté un tanto avergonzada.

– No importa, de todas maneras lo nuestro jamás podrá suceder.- explicó. – Ella es una mujer hermosa, maravillosa, muy dulce, fue la única que hizo que olvidará por completo mi obsesión por ti. – expresó con sinceridad.

– Pensé que por eso te habías marchado.- admití.

La obsesión de Seshomaru por mi era algo que no deseaba recordar, éramos tan solo unos chicos, no tendríamos mas de 13 años.

El príncipe estaba encaprichado conmigo, con el deseo de que yo fuera su prometida al crecer, con que me convirtiera en su reina, que me convirtiera en el ser mas valioso de su vida, que el me protegería.

Sonaría amor, sin embargo yo jamás sentí nada similar a eso por él.

Una de las razones principales por las cuales Inuyasha y Seshomaru se llevarán tan mal fue esa, Inuyasha siempre se sentía incomodo con el hecho de que Seshomaru dijera cosas como: "Espero que algún día tu y yo podamos besarnos de la misma manera en que lo hacen mis padres" "deseo que con esta rosa sientas aunque sea un pequeño toque del amor que siento por ti".

Cuando Seshomaru anunció su marcha hacia el exterior del reino por ordenes de su padre, fue una paz para mi.
Y el hecho de que conociera a otra mujer fue mucho mas tranquilizador.

– Si fue por eso, necesitaba olvidarme de ti, después de todo mi padre así lo quería.- recordó. – Recuerda que a mi adre jamás le ha gustado la idea de que yo tuviese algo contigo por miedo a que tu padre se enojara ante la idea del compromiso.

– Si lo se, y ¿la amas?

– Yo por ti no sentía amor, me di cuenta cuando conocí a Lady Rin, ella es la doncella mas hermosa y perfecta que he conocido en mi vida, por no decir gentil, bondadosa, alegre, encantadora, inteligente...- admitió un tanto sonrojado.

Era tan extraño verlo de esa manera a la vez de adorable, de modo tan ¿humano?

Cierto Seshomaru casi nunca mostraba sus emociones.

Me acerqué hasta él y lo abracé, por primera vez en su vida Seshomaru mostraba el rostro llenó de sorpresa.

– Me alegra tanto que seas feliz.- contesté alegre.

– Gracias.- luego de unos instantes de sentir su abrazo me separé de él. – Aunque mi felicidad se ve amenazada por aquel desagradable compromiso.- dijo con voz fría.

– Por cierto ¿Dónde esta tu prometida?- es verdad hacia rato las hermanas Mikoru estaban aquí.

– Se marcharon a su mansión, solo vinieron de visita por unas horas.- explicó.

– Entiendo.- una sonrisa se formo en mi rostro, no me agradaban ninguna de ellas.

– No te alegres por la desgracia de los demás, después de todo somos dos que estamos felices por su ausencia, sin embargo que mi padre no se enteré.- comentó en voz baja.

Sonreí ante ese comportamiento tan infantil, hacia mucho que no me llevaba tan bien con Seshomaru.

– Si me disculpas, voy a ver a Lady Rin.- explicó.

– Ve con cuidado, si te ven en mi habitación con ella, puedes afectar su reputación.- recordé.

– Lo se, aunque yo no soy el que se la pasa besando a ladrones en las alcobas reales.- dicho esto se marcho.

– ¿Qué has dicho?- pregunté sorprendida – ¡Contéstame Seshomaru!

Levanto su mano en gesto de despedida, continuó su camino hasta desaparecer de mi vista.

¿Cómo Seshomaru sabía acerca de esa noche? Solo le había platicado de ello a Inuyasha, era imposible que lo supiese.
¿Qué rayos estaba pasando aquí? ¿Qué era lo que Inuyasha no deseaba decirme? ¿Qué significaba el comentario de Seshomaru? Y lo más importante ¿Qué significaba ese sueño? ¿Acaso yo estaré enamorada de Inuyasha?

– No me niego rotundamente a creer algo así.- pensé en voz alta.

– ¿Creer que?- me giré.

Era Inuyasha, aun con su expresión de tonto, cínico , energúmeno, idiota, torpe, imbécil, malcriado…

– Debo dejar de pensar en voz alta.- me dije en susurros.

– Y ¿qué es lo que te niegas rotundamente a creer?- inquirió con una mirada hipnotizante.

– Nada que te importe.- contesté molesta.

– Feh ¿Por qué dices que no me importa?- se quejo.

– Fuiste tu el que dijo " No me importa lo que pienses niña tonta".- recordé molesta.

No soportaba verlo, sentía tanta furia en mi interior, era una mezcla entre odio, rabia, furia, rencor. Estaba tan enojada con el por haber besado a Kikyo.

– Feh, estábamos discutiendo tonta, no es que no me interese lo que pienses, es solo que a veces… me gustaría que no expresaras tan libremente tus sentimientos, después de todo yo no siempre te digo todo lo que pienso.- explicó.

– Ese es un muy mal argumento.- aseguré.

– Sabes… venía a intentar hacer las pases contigo, pero veo que no estas razonable hoy. Hablaré contigo cuando vea que estas en condiciones.

Se dio la vuelta y se marcho…

– ¡Eres un tonto! ¡No tienes idea de cuanto te odio!- grité enojada.

De repente se detuvo en seco, enfoco su mirada en mi y dio la vuelta, camino rápidamente en mi dirección y presionó su cuerpo y el mío contra la pared, mientras sujetaba mis manos contra esta.

– ¡Repítelo de nuevo! ¡Atrévete a repetirlo!- retó con su mirada encendida en mis ojos.

Mi corazón latía a mil por hora, sentía como mi cuerpo temblaba por culpa de su mirada, y sentirlo tan cerca me incomodaba en un buen sentido.

– Bien, repítelo Kagome.- exigió de nuevo.

Continuara_ _
Espero que les haya gustado
Bueno dependiendo de mañana veré si les pongo el otro capitulo o se los dejo para la próxima semana jajajaja

Nota ladrona de almas

Las imágenes las encontrareis en la siguiente página:

http:/foro(punto)cemzoo(punto)com/f85-fanfics-sobre-rumiko-takahashi/210628-el-ladron-red-rose-2(punto)html

Desearía recordar que la historia NO me pertenece a mí, sino a Jesireth de cem(punto)zoo. Gracias a todos y continuar leyendo.