CAPITULO 10.

PVO: KAGOME.

Muchas veces escuche que el amar a alguien es una de las mejores experiencias que cualquier ser viviente puede deleitar en lo largo de su vida, pero que así como te regala cientos de alegrías y emociones inolvidables, también te deja uno de los dolores más profundos y amargos que puedes llegar a sentir en lo largo de tu vida. Yo jamás dude que aquellas palabras fueran mentiras, pues me tocó ver a muchas personas cercanas a mí sufrir por esto a lo que llaman amor, sin embargo jamás experimente este sufrimiento con alguien, eso… hasta este momento.

Todo había comenzado en la mañana cuando desperté después de haberme desmayado. Sesshomaru me salió con el discurso más largo que jamás había escuchado en mi vida. Tengo que admitir que aunque fue un poco tedioso su discurso, termine por perdonar sus veinte mil restricciones cuando escuche sus motivos, pues él me había comentado que la causa de mi desmayo según le comento la youkai que cuidaba de mi embarazo desde la llegada a estas tierras se debía a que los cachorros eran demasiado poderosos, por ende mi poder espiritual ya no era suficiente para ellos, pues después de todo eran algo así como vampiros, solo que en vez de que ellos se alimentasen de mi sangre, terminaban alimentándose de mi poder. Y ya que eran tres lindos bebes los que cargaba en mi vientre era mayor el poder que ellos requerían y que a pesar de que yo aún podía "alimentarlos" por así decirlo con cada día que pasara mi cansancio aumentaría a grados de ponerme en peligro. Fue por esa razón que Sesshomaru me explico que de ahora en adelante el pasaría parte de su poder demoniaco hacia mi cada semana, con el fin de que pueda terminar mi embarazo con el mayor éxito posible, ya que si este no fuera el caso podrían ocurrir cosas muy peligrosas tanto para mí como para los cachorros. Entonces díganme ustedes, ¿Cómo puedo enojarme del todo con Sesshomaru solo por querer nuestro bienestar? Si bien, creo que exagera un poco en querer prohibirme casi casi hasta sacar las manos de la habitación, sé que lo hace porque está preocupado, pues jamás se habían registrado casos en los que se tuviera que pasar la energía demoniaca tan pronto. Al parecer eso solo suele ocurrir en el último mes de gestación. A pesar de que Sesshomaru me hace sentir completamente segura y protegida me fue imposible no pensar que lo que estaba ocurriendo en mi vida era completamente real y que por eso mismo tenía que comenzar a pensar en lo que haría de ahora en adelante. Estaba claro que yo amaba a Sesshomaru, sin embargo me daba cierto temor formar parte de su vida ¿Sería capaz de aceptar todas las condiciones que representa ser una lady de estas tierras? ¿Sería capaz de aceptar que mis hijos tengan una infancia parecida a la de Sesshomaru? O ¿Sería capaz de pasar el resto de mi vida en esta época rodeada de guerras, matanzas y sed de venganza? Sinceramente aún no estaba del todo segura y al parecer esa inseguridad se reflejó en lo que vino a mi mente de repente. Una idea que escondí de Sesshomaru a pesar de que sabía que él se había dado cuenta cuando me pregunto en que pensaba, agradecí que por el momento no me hubiese preguntado nada y salió de la habitación a recibir a alguien a quien no pude percibir, ya no era nuevo, estas últimas semanas mi poder parecía un vaivén de los más agotador, a veces me sentía con el poder de destruir todo el castillo y otras veces como hoy no era capaz si quiera de sentir una presencia, otra razón por la cual surgió aquella loca idea en mi cabeza. A pesar de todo eso me levante y salí de la habitación con la intención de despejar mi mente de todo este caos y estrés que comenzaba a apoderarse de mí, un gran error debo de reconocer pues al dar unos cuantos pasos de la habitación me vi enfrentada cara a cara con aquella youkai castaña que se decía llamar hasta hace unos días la próxima lady de estas tierras.

-¡Oh! Eres tu…Creí que ya no te encontrabas en el castillo desde anoche – Dije disfrutando al máximo el momento. Casi nunca solía ser presumida o egoísta, pero desde que había visto a esta youkai por primera vez, me había dado cuenta que era malvada y prepotente, además de que no me había gustado para nada enterarme que era la prometida de Sesshomaru, quizá era más por lo último que lo hacía. Daba igual, lo importante era que en verdad estaba disfrutando su expresión en estos momentos y una vez que iniciaba este lado mío era muy difícil apagarlo, así que seguiría hasta las últimas consecuencias.

-Veo que estas disfrutando este momento humana – Hablo con una sonrisa que para nada expresaba felicidad sino todo lo contrario. Me cruce de brazos y sonreí.

-Lo estoy disfrutando bastante – Su sonrisa se esfumo por mi comentario.

-El hecho de que te haya marcado no quiere decir que hayas ganado – Esta vez fui yo quien borro la sonrisa que tenía en mi rostro por su comentario. Levante una ceja.

-Pues a mí me parece que está más que claro quién es y será la acompañante de Sesshomaru de por vida, quizá el haber perdido te a nublado el juicio – La youkai sonrió.

-Soy muy consciente de lo que la marca representa. Sin embargo eres tu quien parece haber perdido el juicio – Fruncí el ceño comenzando a perder la paciencia - ¿Tienes idea de en qué posición te encuentras en este momento? Eres una HU-MA-NA presa fácil para cualquier youkai. ¿Te has puesto a pensar en la cantidad de youkais que verán esto como una oportunidad para atacar a Sesshomaru y arrebatarle el título de heredero de estas tierras? O acaso no sabes que una vez que un youkai marca a alguien se convierte en su principal debilidad – La ojiazul comenzó a levantar cada vez más la comisura de sus labios al mismo tiempo que se acercaba más a mí – Por como yo lo veo en este momento eres solo un estorbo para el príncipe Sesshomaru – Levanto la mano hacia mi mejilla y con su uña comenzó a trazar una línea en forma descendiente – Un simple roce y ya estas sangrando – Sonrió con malicia evidente – Eres débil Ka-go-me – Susurro esto último al mismo tiempo que sacaba algo de sus ropas. Me percate al instante y tome su mano la cual sujetaba una enorme y afilada daga.

-¿De verdad pensaste que tu discurso barato me haría bajar la guardia? – Reí con total cinismo y burla comenzando a desprender poder espiritual a través de mi mano que la sujetaba – Me importa muy poco cuál es tu objetivo en esto, porque si de algo estoy segura es que Sesshomaru no te importa en lo absoluto – La youkai abrió los ojos con sorpresa y comenzó a caminar hacia atrás con la intención de zafarse de mi agarre que comenzaba a emanar humo – Lo único que si te voy a dejar claro en estos momentos ¡Es que te alejes de Sesshomaru, de nuestros hijos y de las personas que me importan! Yo no soy muy bondadosa con las personas como tú – La solté y enseguida ella se tomó el brazo lastimado con su mano libre. Me miro con odio, pero poco me importaba en ese momento, pues me encontraba furiosa con lo que había intentado hacer – Quizá en este momento no me encuentre al 100% en cuanto a mis poderes, quizá como tu mencionaste solo sea una simple humana, pero ten por seguro que por defender a lo que amo soy capaz de convertirme en la perra más despiadada que te puedas imaginar – Me acerque a ella y la tome de nueva cuenta del brazo lastimado – Así que si no quieres sacar a relucir lo perra y desgraciada que puedo ser, te aconsejo que en cuanto termine de contar hasta tres ¡ muevas ese enorme culo que tienes y te largues de estas tierras en donde no pueda volver a ver un solo pelo tuyo! ¿Te quedo claro? – Sus ojos me miraron con odio puro.

-Tú no puedes tratarme así – Dijo con bastante ira - ¡Eres solo una maldita humana! – Se zafo de mi agarre y miro con sorpresa como de su brazo escurría sangre - ¡Te matare! – Grito.

-Inténtalo si puedes maldita – Dije con bastante seriedad esperando su ataque. Un ataque que sabía que jamás me alcanzaría pues desde que aquella perra me había herido Sesshomaru había aparecido 7 segundos después de aquel pequeño ataque, detrás de uno de los tantos muros que había en el pasillo. Como era de esperarse Sesshomaru por fin se dejó ver y detrás de el varios guardias más comenzaron a salir. La youkai al ver claramente su posición de desventaja me dio una última mirada y con toda la intención de no ser capturada se tiro de la ventana más cercana comenzando su huida. Al observar que se había ido y detrás de ella varios guardias solté un suspiro de alivio y mire a Sesshomaru.

-¿Sabías que es de mala educación escuchar conversaciones ajenas?

- solo pasaba por aquí – Respondió con su habitual seriedad mientras se acercaba. Levanto su mano a la herida que aquella youkai me había ocasionado y frunció levemente el ceño – Debí haber intervenido en ese momento.

-Agradezco que no lo hayas hecho, después de todo era algo que teníamos que arreglar de mujer a mujer – El solo asintió y me tomo de la mano comenzando a caminar con un semblante lleno de misterio. No pude soportar la curiosidad y pregunte.

-¿Pasa algo malo? – El miro por el rabillo de su ojo izquierdo, pero no respondió mi pregunta. Sabía que tendría que esperar para enterarme de la situación, así que lo que resto del camino hacia la sala de juntas lo hicimos en completo silencio. En cuanto llegamos y Sesshomaru abrió la puerta pude observa a Irasue, el lord del Este, Kouga, Yusuke y… -¿Inuyasha? – Susurre con sorpresa, estuve tentada a correr e ir a abrazarlo, pero después del último encuentro sinceramente no sabía si era lo correcto o bien si él lo recibiría con gusto. Lo único que ambos hicimos fue mirarnos profundamente pues a pesar de que Inuyasha ya no era el dueño de mi corazón yo guardaba un enorme cariño por el por los buenos momentos que ambos habíamos pasado.

-Me… alegra verte bien… Kagome – Menciono con cierto nerviosismo Inuyasha. Sonreí diminutamente por su comportamiento.

-¿Estas siendo cauteloso? – Esta vez él fue quien me regalo una pequeña sonrisa. Fue entonces cuando a mis espaldas escuche un pequeño gruñido ¡Diablos! Me había olvidado por completo de todos y en especial de Sesshomaru. De inmediato trate de evitar el contacto de miradas con él y decidí cambiar de tema para que todos olvidaran este momento tan extraño y de cierta manera incómodo para ciertas personas - ¿Qué estás haciendo aquí?

-No vengo a destruir tu relación si eso es lo que te preocupa – Dijo tomando asiento en una de las tantas sillas – Aunque si tú me lo pides las cosas pueden cambiar – En cuanto termino de decir esas palabras Kouga se acercó a él propinándole un gran golpe en la cabeza - ¡Que te sucede maldito lobo! – Le recrimino Inuyasha a Kouga, supe enseguida que Kouga se había adelantado antes de que Sesshomaru se encargara de la no tan agradable broma de Inuyasha.

-¡No voy a permitir que le faltes el respeto a MI mujer! – Ante su error giro a ver a Sesshomaru con una sonrisa nerviosa – Quise decir… a su mujer príncipe Sesshomaru – Solté una pequeña carcajada por su nerviosismo. Sesshomaru lo único que dio como respuesta fue acercarme a el de la cintura y con eso dejo claro que yo le pertenecía. Aunque para mí eso era algo un poco "machista" entendía que en su mundo era "marcar el territorio" para alejar a aquellos que quisieran pasarse de listos con una mujer ajena. Fue entonces cuando me di cuenta que también estaba el asunto de la marca ¡Claro! Hasta ahora me daba cuenta de todas las miradas de sorpresa que me habían regalado desde la mañana.

-Antes de comenzar con la explicación del porque este…mitad demonio se encuentra aquí – Hablo Irasue colocándose de pie – Me gustaría comprobar algo que seguramente todos nos hemos negado a creer – Se acercó a mí y me miro el cuello – Y que al parecer es cierto – Me miro y después miro a Sesshomaru con una mirada que no pude descifrar del todo, Sesshomaru le regreso la mirada y hablo.

-Kagome es mi pareja ¿Te ha quedado claro? – Irasue abrió los ojos de la sorpresa por unos segundos, pero después regreso a su habitual expresión. Ahora me daba cuenta que eso venia de familia.

-¡Vaya! – De nueva cuenta me miro – Me ha quedado más que claro – Sonrió muy diminutamente – Tienes mi aprobación…Kagome – Me dio una última mirada llena de burla quizá por la expresión que había puesto al escuchar sus últimas palabras y regreso a su asiento ¡Vaya! Jamás me hubiera imaginado que sería así de sencillo – Aunque tengo que objetar tu manera tan vulgar de hacer las cosas Sesshomaru – Ya decía yo que no podía ser tan perfecto, suspire resignada – Sabes perfectamente que tienes que seguir con los protocolos que las leyes dictan – Sesshomaru gruño por lo bajo seguramente arto de tanta palabrería "inútil" como el llamaría a las palabras de Irasue.

-Encárgate de eso Irasue – Corto Sesshomaru a su madre de repente.

-Por supuesto que lo are – Menciono Irasue no del todo molesta, por el contrario. Tal parecía que eso era lo que estaba buscando desde un principio.

-Bueno, creo que después de esto en verdad me gustaría saber que estás haciendo aquí Inuyasha – Dije mirándolo.

-Vine para protegerte Kagome.

-¿Por qué? ¿De quién?

-Antes que nada déjame decirte que lamento mucho mi comportamiento que tuve contigo desde que estuvimos juntos. En verdad me porte muy mal contigo y sé que merezco que tú me hayas dejado de querer, así como también sé que merezco que me odies…

-¡Eso no es cierto Inuyasha! – Lo interrumpí.

-Déjame terminar por favor Kagome – Me miro con seriedad y no tuve más remedio que callar – Yo…estaba muy enojado contigo cuando me fui de aquí. Me fui con la idea de encontrar un plan y regresar por ti cuanto antes, estaba dispuesto a todo con tal de que regresaras a mi lado y volviéramos a estar juntos como antes. Fue por eso que cuando salí de este castillo alguien que pareció darse cuenta de mis intenciones me siguió y cuando lo confronte me dijo que él me ayudaría a encontrar una manera de sacarte del castillo. No puedo negar que en su momento la idea fue tentadora, pero cuando se destapo el rostro y observe su mirada me di cuenta que esa persona estaba dispuesta a todo con tal de sacarte de ahí. En definitiva su mirada era malvada, supe que no se podía confiar en alguien así. Creo que una vez más mi temperamento me gano y termine empeorando la situación pues enseguida ataque a esa persona para que no te hiciera daño, pero era tan fuerte y aún estaba tan molesto que mi lado bestia se descontrolo y cuando desperté estaba en muy mal estado. Trate de regresar lo antes posible y avisarte de que corrías peligro, pero mis heridas no lo permitieron. Me atrevo a decir que si no hubiera sido porque hace unos días me encontré con Rin en una de sus visitas a los pueblos cercanos no hubiera sido capaz de llegar completo. Kagome… no sabes cuánto lo siento, si tan solo hubiera pensado mejor las cosas quizá y hubiera descubierto más del enemigo. Lo único que me alivia en estos momentos es que tu estas bien – Me sonrió con sinceridad y ante ese gesto yo le respondí de igual manera con una sonrisa. Se veía en verdad tan afligido y arrepentido que el verlo así me causaba cierta tristeza.

-Está bien Inuyasha, lo importante aquí es que tu estas a salvo. Yo no estoy enojada contigo y por supuesto que no te odio. Es verdad que a veces me enojas bastante – Sonreí – Pero a pesar de todo yo siento un enorme cariño por ti, quizá las cosas no se dieron de la mejor manera, quizá sucedieron muchas cosas que nos hicieron atrasarnos en la búsqueda de aquella tipa. Pero a pesar de todo yo confiaba en que las cosas saldrían bien y me da gusto que no me haya equivocado. Me da mucho gusto tener de vuelta al verdadero Inuyasha.

-Me disculpo por romper esta platica tan…conmovedora entre el… joven Inuyasha y lady Kagome, pero hay algo que me ha llamado la atención – Yusuke me miro con una actitud bastante diferente, estaba segura que no había sido la única en percatarse de aquello y aunque tuviera unas enormes ganas de hablar con él y preguntarle acerca de ese comportamiento entre otras cosas, sabía que no era el momento para aquello, por ende decidí esperar y escuchar lo que tenía que decirme – Si no me equivoco usted acaba de hacer una confirmación haciendo alusión de que estamos hablando de una enemiga y no un enemigo, cuando si no mal recuerdo el… hanyo aquí presente jamás menciono sobre un posible sexo. ¿Eso quiere decir que lady Kagome sabe la identidad de su enemigo?

-Sí, justo en este momento lo acabo de confirmar– Comente – Aunque desde hace tiempo tengo la sospecha de alguien, no estaba segura de la identidad de esta mujer. Sin embargo al hacer alusión al sexo femenino a la explicación de Inuyasha hace unos momentos y al ver que el no tuvo para nada la intención de corregirme supuse que quizá mi sospecha estaba en lo correcto.

-Entonces ¿Sabes quién es Kagome? Digo…Lady Kagome – Cuestiono Kouga.

-¿No es obvio? Ustedes creen que miles de soldados salieron en busca de la sobrina del lord del Norte solo por faltarme al respeto.

-¿No fue así? – Kouga miro a todos en la sala con confusión. Una gota resbalo por mí frente al ver que todos en esa sala habían pensado que en verdad Sesshomaru había armado todo ese tumulto solo por mí.

-No, no fue así Kouga – Sonreí con cierta acidez al ver mi orgullo un poco lastimado – Todos deberían saber que Sesshomaru no es del tipo que le guste la ayuda de los demás por más que se trate de mí.

-¿Entonces porque llego con tantos soldados? – Pregunto Inuyasha con cierta burla en sus palabras. Sesshomaru gruño.

-Hanyo… - Hablo Sesshomaru - ¿Es la sobrina del Norte la misma persona que tu viste aquel día? – Esa pregunta dejaba en claro para todos los presentes que Sesshomaru no revelaría las verdaderas intenciones que había tenido momentos atrás con la captura de la sobrina del Norte.

-Es ella misma – Respondió Inuyasha. Ante esa afirmación todos automáticamente desviamos la mirada hacia Yusuke, aunque mi mirada no reflejara lo mismo que los demás tenia cierto temor de lo que la desconfianza de los demás pudiera causar. Intente hablar para comenzar a dar argumentos que ayudaran en este momento a Yusuke pero Sesshomaru se me adelanto.

-¿Tienes algo que decir al respecto Yusuke? – Observe como Yusuke poso con rapidez su mirada en mí antes que en Sesshomaru y sin pensarlo hable.

-Por favor Sesshomaru… - Sesshomaru me dio una mirada que me hizo callar.

-Lo único que tengo que decir es que lamento profundamente el comportamiento de mi sobrina. Aceptare el castigo que dispongan en contra de ella – Dijo con su habitual porte.

-Tendrás que ser interrogado – Ante las palabras de Sesshomaru me puse en alerta.

-¿Lo van a encarcelar? – Me coloque enfrente de Sesshomaru mirándolo con cierto reproche.

-Sabes que las leyes lo dictan – Sesshomaru dirigió sus palabras a Yusuke ignorando mis palabras anteriores.

-Lo sé – Respondió Yusuke. Lo gire a ver esta vez y el de nueva me miro con la misma calidez de antes. Mire a los demás y aunque el semblante de Kouga, Irasue e Inuyasha parecían mostrar cierta inconformidad, tal parecía que no podían hacer nada. Lo más coherente era que yo por ser la nueva lady de estas tierras aceptara tal y como ellos las ordenes de Sesshomaru, pero no podía ¡Diablos! Apreté mis puños cuando observe como entraban unos guardias y tomaban a Yusuke. 1…2…3…4…5…6 trate de contar tratando de hacerme de la vista gorda al igual que ellos ¡Lo intente! Pero no pude.

-¡Suéltenlo! – Di mi primera orden como lady de estas tierras. Como era de esperarse los soldados me miraron dudosos, pero antes de obedecer mis órdenes miraron a ver a Sesshomaru.

-Llévenselo – Menciono Sesshomaru y los guardias acataron su orden al instante.

-Si dan un paso más los purificare – Se detuvieron y Sesshomaru me giro a ver con molestia – Hablo en serio – Dije mirando a Sesshomaru – Ya que veo que les importa poco las ordenes que les doy, pues entonces tendré que usar métodos más violentos para que me tomen enserio.

-Ka…Kagome – Escuche la voz de Kouga.

-¡No te metas en esto Kouga! – Lo calle al instante. ¡Ohhh! De verdad estaba molesta – Si ser una lady de estas tierras significa sobajarme por completo a Sesshomaru y a las estúpidas reglas que tienen, ¡Pues entonces no lo acepto!

-Por favor mi lady no diga más – Yusuke me miro e hizo un ademan con su cabeza apenas visible para que parara, pero era demasiado tarde pues en este punto no había nadie que me parara.

-Esto ya no es por ti Yusuke – Dije mirando duramente a Sesshomaru de nueva cuenta.

-Detente – Dijo Sesshomaru sin quitarme su mirada molesta de encima.

-Lo hare si detienes esta estupidez.

-No lo are – Fue su respuesta.

-Entonces tendrás que arrestarme también por purificar a unos youkais inocentes – El poder demoniaco de Sesshomaru se elevó y miro a Inuyasha y Kouga.

-Acompáñenla a su habitación – Ante esa orden ambos me miraron con temor.

-No me contendré por ser ustedes – Amenace y ambos se quedaron quietos en sus lugares. Sesshomaru gruño ferozmente y fue entonces cuando de nueva cuenta Yusuke hablo.

-¡Yo soy culpable! – Gire a verlo con incredulidad.

-¿Qué estas…?

-¡Yo sabía de todos los planes que mi sobrina se proponía! ¿Creen ustedes que fue casualidad el que yo me alejara la primera vez que te atacaron?

-¡Por favor para! – Grite pues sabía que él estaba mintiendo - ¡No hagas esto! – Yusuke sonrió con esa misma arrogancia con la cual lo había conocido y fue entonces cuando golpeo con maestría a los guardias que lo sostenían para comenzar a escapar.

-¡Sesshomaru no! – Tome a Sesshomaru de sus ropas y ocasione que Yusuke escapara, pues al parecer los demás se quedaron paralizados de la sorpresa al ver lo ocurrido. Solté de inmediato a Sesshomaru y con una velocidad impresionante me tomo de la mano y comenzó a jalarme fuera de la habitación, no sin antes dar las ordenes a los demás que fueran tras Yusuke.

Al llegar a nuestra habitación me soltó y me miro con furia.

-¿Tienes idea de la estupidez que has cometido? Si lo que acaba de ocurrir llega a oídos de los demás youkais te culparan por ser cómplice de traición.

-¡Eso no ocurrirá! ¿No te das cuenta que Yusuke es inocente? Todo lo que dijo fue para evitar que yo siguiera…

-Defendiéndolo – Sesshomaru completo mi argumento - ¿Estabas tan desesperada por salvarlo que no pensaste en las consecuencias? ¡Tanto te gusta para protegerlo de esa manera! – Me tomo de ambos brazos con fuerza.

-Me lastimas – Dije con dolor, pero en cuanto vi sus ojos manchados de rojo me di cuenta que el ya no escucharía – Sesshomaru por favor basta. Date cuanta de cómo son las cosas en realidad. Yo tenía que parar la injusticia que estabas cometiendo por el simple hecho de que lo estabas haciendo por celos. Sé que tú muy en el fondo sabes que Yusuke no es culpable, el mismo estuvo ayudándote a encontrar al responsable, además de que ambos sabemos que él no mantenía una relación tan buena con esa tipa. ¡Y si nos vamos a casos más extremos! Tú sabes que él no me haría daño.

-¡Cállate! – Menciono con bastante ira – Estas tan ciega por el que te niegas a aceptar su propia confesión – Me soltó con brusquedad – Te quedaras en este cuarto sin salir a ningún sitio hasta que yo ordene lo contrario.

-¡No puedes hacer eso! – Una lagrima resbalo por mi mejilla.

-Eres mía, por lo tanto puedo hacer lo que se me dé la gana contigo. Espera y veras que muy pronto traeré la cabeza de Yusuke como un regalo para ti – Comenzó a caminar hacia la salida.

-¡Sesshomaru espera! – Lo tome de sus ropas pero él se soltó al instante sin detenerse ni mirarme. Tras escuchar el sonido de la puerta cerrarse varias lágrimas comenzaron a caer por mi rostro.

-¡Maldición! – Grite con varios sentimientos encontrados. Por una parte me sentía molesta por como las cosas habían terminado, por otra parte me sentía herida por la desconfianza de Sesshomaru, me sentía frustrada por no poder ayudar a Yusuke como lo tenía previsto, inclusive sentía que había empeorado las cosas – Soy una estúpida – Susurre limpiándome las lágrimas con el dorso de mi mano. Ahora ¿Qué voy hacer? – Gimotee dramáticamente para después desviar mi mirada hacia la ventana cuando se abrió de repente. Me levante para cerrarla y fue entonces cuando sentí una presencia detrás mío. Antes de siquiera voltear una mano se posó en mi boca.

-Preguntaste que vas hacer, pues te daré una respuesta. Vendrás conmigo – Fueron las últimas palabras que escuche de Yusuke antes de sentir un golpe en la cabeza y ver oscuridad.

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CONTINUARA…