Esta es una traducción autorizada de Healer Mione de TheMalfoys.

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Draco dejó salir un gran suspiro de alivio cuando vio a Scorpius seguro con Hermione. Su pequeño niño estaba bien. Finalmente sintió que su pecho contraído lentamente regresaba a la normalidad mientras veía como su hijo comía un helado particularmente grande y tarareaba de placer mientras el dulce sabor se registraba en su boca.

Ni siquiera se dio cuenta de que estaba sonriendo, ya que estaba paralizado con la inocencia de su hijo.

Hermione se aclaró la garganta un poco alto, apartando su mirada de Scorpius.

- ¿Puedo hablar contigo afuera? – escuchó él que ella le decía. Asintió ligeramente, aunque manteniendo un ojo en Scorpius, decidiendo si era buena idea dejar a su hijo desatendido en un hospital. Hermione parecía estar pensando lo mismo cuando se dio cuenta donde estaba la mirada de él.

- No te preocupes. Estoy segura de que Scorpius será un buen chico con el Sanador Adrian mientras nosotros hablamos. ¿No es así Dragón? – le preguntó a Scorpius, revolviéndole el cabello y haciéndolo reír.

- ¡Por supuesto que seré bueno, Sanadora Mione! – respondió Scorpius, tomando otra enorme cucharada de su helado.

Draco no podía creer lo que estaba viendo. Scorpius nunca se rendiría ante él así de fácil, no sin antes hacerle una rabieta, y aquí estaba viéndolo de primera mano. ¿Qué le había dado Granger a su hijo para que actuara tan…bueno? Quiza mezcló una poción con el helado que su hijo estaba devorando ahora mismo, pensó bruscamente. Pero bueno, lo importante es que su hijo estaba seguro.

Hermione los dirigió al pasillo que estaba justo frente a la habitación donde habían estado antes. Se giró para encararlo con los brazos cruzados sobre el pecho.

- Primero, me quiero decirte que tu hijo esta bien y no ha sufrido ningún accidente. También quiero pedirte que no lo regañes.

- ¿Estas loca Granger…? El chico…

- Ha tenido un día ya bastante difícil, Malfoy. Lo vas a estresar mucho más, él es solo un pequeño niño, por las barbas de Merlín. Apuesto a que no sabe lo que hace la mitad del tiempo. – Draco cerró la boca, entendiendo su punto. Aun fulminando a Hermione con la mirada, le preguntó

- Entonces, ¿qué sugieres que debo hacer? ¿Dejarlo pasar? – Ya está, pensó con aire de suficiencia. ¡Veamos con que responde eso!

- No te estoy restringiendo de que hables con él acerca de sus errores. Solo te estoy diciendo que hay otras maneras de informarle a tu niño que ha hecho las cosas mal además de gritarle. Lo estas asustando Malfoy, eres su padre, se supone que lo hagas sentir amado, no asustado. – Hermione terminó de hablar con un jadeo. No se había dado cuenta de que había dado unos pasos más cerca de Malfoy durante su discurso.

Los hombros de él se hundieron, no podía creer que fuera admitir esto, pero…ella tenía razón. No es que fuera a admitirlo en voz alta, mucho menos frente a ella. No podía darle esa satisfacción. Por un momento, se quedó mirando fijamente a la bruja que estaba a unos centímetros de él.

Y la pseudo-melodía que se había escuchado la primera vez que se vieron en la habitación de Scorpius la primera vez, estaba sonando otra vez. Se sentía como un choque de electricidad, como un chorro de agua fría. No se sentía mal, no del todo. Se sentía reconfortante. Por un loco momento consideró tocarla, solo poner un mechón de su cabello detrás de su oreja. Eso era algo inofensivo, ¿no?

- Bien, no le voy a gritar. – dijo finalmente después de un largo rato, aun observando sus ojos, temeroso de romper el contacto.

- Gracias por entender. – susurró ella, sin que casi se le entendiera. Su voz temblorosa.

- Uh, pues, ¿después de ti? – preguntó él, sosteniendo la puerta de la habitación.

- Gracias. – replicó ella, sonrojándose levemente. Casi lo atropella al pasar por la puerta, en su intento de escapar de la incomodidad que había entre ellos.

Draco tomó una bocana de aire mientras ella pasaba delante de él, con la mirada fija en el suelo. Volvió a tomar una gran respiración, deleitándose de lo bien que olía ella. Como miel o vainilla o quizás una flor poco común, tan rara como ella.

Cerró los ojos tratando de volver a enfocarse. En el nombre de Merlín, ¿en qué demonios estaba pensando? Debería estar más interesado en la condición de su hijo que en como Granger olía.

Quizás el estrés estaba atrapándolo al fin. Tuvo una semana alarmante y fuerte después de todo, con Scorpius saliendo lastimado y ahora esto.

Era esa exactamente la razón por la que no quería que Scorpius viera a Granger de nuevo. Ella y sus amigos siempre fueron un imán para el peligro. Lo que no anticipó fue lo decidido que estaría su hijo de ver a Granger.

Bueno, era un Malfoy después de todo, y los Malfoy eran conocidos por conseguir lo que querían sin importar que. Este pensamiento le arrancó una sonrisa.

Tomando un último fuerte respiro por la nariz, finalmente entró en el cuarto de descanso de los sanadores, siendo inmediatamente recibido por Scorpius.

- ¡Padre! – sonrió cálidamente a su hijo. Scorpius nunca fallaba en sus intentos de hacerlo sonreír.

- Hey, amigo. – respondió manteniendo sus brazos medio abiertos para él, para que saltara mientras él se arrodillaba en el suelo.

Viendo la oportunidad de ser cargado por su padre, Scorpius rápidamente saltó fuera de su asiento y se estrelló en los brazos anhelantes de Draco.

Draco besó su frente, sosteniéndolo cerca de su pecho, abrazándolo.

- La sanadora Mione me dijo que ya no estas molesto. – susurró Scorpius contra el cuello de Draco.

- No estaba enojado. – replicó igual de bajito.

- ¿Seguro? – preguntó Scorp saliendo de su escondite entre los brazos de su padre.

- Sip. Sabes que nunca puedo enojarme contigo.

La sonrisa que Scorpius le dio como respuesta fue tan hermosa, incluso atrapó a Draco fuera de guardia baja. Aunque había visto esa sonrisa millones de veces, nunca se cansaba de ver a su hijo tan feliz.

Draco se puso de pie con Scorpius aun entre sus brazos.

- Padre.

- ¿Jum? – respondió mirando a su hijo.

- Tengo hambre. – Draco soltó una carcajada mientras su hijo también sonreía.

- Siempre tienes hambre, Scor. – replicó. - ¿Dónde quieres comer hoy, eh? – El ceño de Scorpius se frunció por un momento, haciéndolo parecer que estaba sumido en sus pensamientos.

- ¡Oh! ¡Ya sé dónde! La sanadora Mione me habló sobre este sitio donde comes y hay un enorme tubo con montones de bolas de colores donde puedes nadar. ¿Podemos ir allí padre? ¡Por favoooooor!

Draco miró con extrañeza a su hijo por un momento. ¿De qué clase de sitio hablaba Granger? Entonces se encontró con la mirada de culpabilidad de Granger al otro lado de la habitación, viendo como se encogía en su sitio y le sonreía.

Se encontró a si mismo sonriéndole de vuelta, ocasionando que ambos alejaran la mirada.

- Granger, ¿puedes darme las instrucciones para llegar a este, uh…sitio del que mi hijo está hablando?

Hermione se sonrojo notablemente avergonzada. Nunca debió hablarle a Scorpius de aquel lugar. Era un restaurante muggle, por las barbas de Merlín. ¿En que demonios estaba pensando cuando le habló del lugar al hijo de Draco Malfoy?

- Sí, claro Malfoy. Quizá pueda dibujarte algún tipo de mapa.

- O, quizá simplemente pueda venir con nosotros sanadora Mione. ¿No sería divertido padre? – interrumpió Scorpius, con la emoción dibujada en los ojos.

- Oh, bueno hijo, creo que la sanadora Granger tiene cosas mas importantes que hacer aquí que venir con nosotros. ¿Verdad, Granger? – dijo Draco.

- Oh, pues…

- Hermione tiene bastantes pacientes que atender hoy. – la voz de Adrian Pucey se escuchó fuerte y clara desde la esquina de la habitación.

Hermione miró a Adrian, que estaba mirando fijamente a Draco y Scorpius. ¿Qué demonios estaba mal con él? Posiblemente hara a Scorpius llorar, pensó.

- Oh, dejala ir Adrian. Hermione nunca se toma un receso de almuerzo de mas de algunos minutos. – intervino Padma desde detrás de Adian. Había entrado a la habitación unos minutos antes a buscar la tan necesitada cafeína. – Ve Hermione, mereces un descanso. Raramente sales cuando es tu hora de almuerzo. – terminó de decir la chica con una sonrisa.

- ¡Por favor sanadora Mione! – dijo Scorpius mirando a Hermione con sus enormes ojos.

Hermione se arriesgó a mirar a Malfoy, que estaba sonriendo. Probablemente la estaba aguijoneando, retándola a pasar tiempo sola con los Malfoy. Si él pensaba que ella tenía miedo de él o algo mas entonces estaba mal.

Le sonrió a Scorpius.

- ¿Por qué no esperas aquí por mi en lo que voy a buscar mi abrigo? – se giró a mirar a Draco, viendo con regocijo la sorpresa en su rostro. Entonces fue el turno de ella de sonreír, antes de hacerse camino al cuarto donde guardaban los abrigos.

Nota de la Autora:

Pues, ¿que les parece?

Quiero pedir disculpas por lo corto que han sido los capítulos que he publicado. Eran ideas que me llegaban en medio de la noche y que decidía escribir y publicar antes de que se me olvidaran, así que lo siento si eran demasiado cortos. Espero que este capítulo arregle un poco eso.

Nota de la traductora.

Hola. ¿Qué te parece si dejas un review?

Beso y abrazo,

Nat.