10. ¡Bailes de salón y una confesión!

-¿Te has dado cuenta de lo pesada que ha sido Mimí este fin de semana?

Takeru y Daisuke caminaban por la orilla de la playa, ambos iban descalzos y llevaban sus zapatillas en la mano. Motomiya tenía un rostro inexpresivo, su cara parecería una escultura de piedra si no fuera porque parpadeaba cada cinco segundos.

Era lunes, justamente esa tarde ambos tenían libre y por la noche también. Habían decidido pasar el rato, juntos como era de costumbre. Pero lo único que habían hecho era caminar por el arenoso sendero sintiendo el calor que emanaba los granitos de arena hacia sus pies.

-Ha hecho bien su trabajo, creo

-¡Ah! ¡¿Tú también la vas a defender?!

Daisuke elevó la voz sin preocuparle su alrededor… por suerte no había nadie cerca.

-No la estoy defendiendo, solo digo un hecho verdadero…

-¡Lo sé! Pero esperaba que dijeras algo malo contra ella

Takeru empezó a recordar si habría algo que Mimí hubiera hecho mal. El primer día que la vieron trabajando y con el uniforme del restaurante fue el viernes por la noche, en ese entonces, parecía apañárselas bien atendiendo el local ella sola. Los días posteriores fueron algo más movidos de lo habitual; el sábado, el grupo de gente que había venido a ver a Mimí cantar, aparecieron de nuevo, pero esta vez venían con una pancarta gigante que decía: "Club de fans de la princesa Mimí", Davis no quería que se repitiera lo de hace días, así que los echó a regañadientes… como consecuencia se ocasionó una discusión entre él y Mimí, los dos se enfadaron y se fueron dejando a Takeru solo, y a los clientes restantes con un mal sabor de boca. El domingo fue más tranquilo, a pesar de la discusión del día anterior, ellos hablaban normalmente como si nada hubiera pasado… pero TK sabía que no habían llegado a hacer las paces. Aunque a mediados de la jornada, Tachikawa no se despegaba del teléfono móvil e ignoraba las órdenes que TK o Davis le mandaban.

Sabiendo estos puntos, Takeru empezó a reconsiderar su respuesta.

-Solo ha trabajado con nosotros dos días, hay que darle algo más de tiempo para que se acostumbre al personal, o sea, a ti y a mí

-Umm… si pudiera transportar la amabilidad de Kari a esa pesada, Mimí sería la chica perfecta

-O sea que ella te parece linda

-Pues… ¿Por qué iba a mentir?, tiene una cara bonita y unos buenos pechos

-Menudo cretino estás hecho, je

Eran las seis y media de la tarde, el calor aun pegaba pero era aguantable. Las salpicaduras de las olas que chocaban contra las rocas caían como pequeñas gotas de lluvia encima de los chicos, era una sensación agradable. Cuanto más caminaban, más personas iban apareciendo. Vieron a un grupo de estudiante de secundaria con sus uniformes escolares puestos, miraban el ocaso y gritaban de alegría por haber terminado su último curso antes de entrar a la preparatoria: "Somos los mejores" repetían una y otra vez. Daba buena sensación observarlos.

-¿Las clases terminaron hace unas semanas y ellos lo siguen festejando? Encima llevan puesto su uniforme, que ridículos

-¿Es que tú no te emocionaste al haber acabado la secundaria?

-Tsk, ¿De qué me iba a emocionar? Si mis amigos y yo íbamos a ir a la misma preparatoria…

Davis soltó un chasquido. Él parece ser del tipo de persona que no le preocupa los grandes acontecimientos.

-Umm… ¿Y ahora? Tú y los demás habéis terminado la preparatoria, los caminos que toméis después serán diferentes para cada uno

La típica pregunta que se hacía cada pre-universitario: "¿Que pasará después?", la última respuesta que dan es seguir estudiando, hacer una carrera universitaria, y con eso poder asegurar su futuro. Era tan fácil como poner en un papel a que universidad deseas ir y en qué quieres especializarte…

Pero a Daisuke solo le interesaba otro tipo de cuestiones.

-Las amistades poco a poco se irán disolviendo. No sería sorpresa que te encuentres con un gran amigo que no has visto hace meses y él solo te pregunte "¿Cómo has estado? ¿Qué has hecho todo este tiempo?" una simple charla que durará como máximo cinco minutos… ¡Ah! Ya me estoy esperando lo peor

-Davis…

El sol cada vez más se iba escondiendo, y con ello reflejaba una faceta nueva de Daisuke que TK nunca pensó ver.

El joven rubio sintió compasión por él, pero a la vez envidia. Envidia de esa incomodidad interna que siente su compañero. Takeru también quiso gritar a los cuatro vientos: "Somos los mejores" con dos o tres, o más amigos a su lado… por su mala suerte, solo estuvo rodeado de gente que no le entendían a él, ni él a ellos. Aunque vivió fuera de Japón por varios años, no lograba adaptarse al medio; más tarde conoció a una chica, simpática, una hermosa joven francesa que se fijó en él… pero, eso fue todo.

-Tienes buenos amigos, no debes decir cosas tan crueles

-¿Eso crees?

-Ken parece del tipo que siempre quiere ayudar a sus amistades, Miyako no creo que se llegue a separar de Ken ¡Jaja…! E Hikari… ella jamás dejaría de lado a sus amigos, hasta te echó una mano para atender al "Club de fans de la princesa Mimí"

-Sí… le debería de devolver el favor alguna vez

Motomiya intentó esconder una sonrisita nerviosa que se había formado en su rostro. TK lo miraba de reojo, comprendió que su amigo también necesita de vez en cuando apoyo emocional. Pues… para eso están los amigos.

-¿Cómo es que últimamente oscurece más rápido?

Preguntó Takaishi mientras veía como pequeños puntos luminosos llenaban un oscuro cielo.

Davis respondió: "No tengo ni idea" mientras negaba con la cabeza.

Tan pronto como llegaron al final de la orilla, se pusieron sus zapatillas, y subieron por unas escaleras que daban a una calle poco transitada.

No era demasiado tarde, aunque ya había oscurecido. Los dos jóvenes pensaron en volver a sus respectivos hogares cuando de repente…

-¡Chicos!

Una voz aguda se oía a lo lejos, ambos miraron a su derecha y avistaron una figura que cada vez se hacía más grande. No tenían claro que era esa cosa chillona que se iba acercando a paso rápido.

-Tengo un mal presentimiento…

Dijo Davis sin mover ni un solo dedo. Takeru no estaba seguro si esa cosa se estaba acercando a ellos, aunque… en verdad se dirigía hacia ellos. Si por el fuera, lo ignoraría y comenzaría su camino a casa. Pero Daisuke parecía no querer moverse, ¿Tendrá miedo y se habrá quedado paralizado? Era lo más acertado.

-Creo que deberíamos irnos

-¡Daisuke!, ¡Takeru!

Al escuchar sus nombres, ambos se pusieron aún más alerta. Sobretodo TK, que hincó la vista para ver de una de vez de quién se trataba.

-Oh…

Una joven veinteañera, de rasgos pulcros y definidos, venía corriendo hacia ellos. Es difícil no poder identificar a esa persona, y más si ha trabajado con ella dos días seguidos.

-¿M-Mimí?

Tartamudeó Takeru. Se preguntó cómo lo encontró ¿Tal vez simple coincidencia? Motomiya soltó un agudo gritillo al oír el nombre de la chica, en su cara se le veía las pocas ganas de querer encontrársela.

-¡Hola!

Al final llegó. Mimí Tachikawa, amiga de Taichi Yagami, una chica muy vivaz que trabaja en una pizzería. Llevaba unos pantalones muy pegados a las piernas, unas sandalias amarillas, y una camiseta negra con el logo de una banda británica en el centro. Iba muy casual, no era habitual en ella, según Daisuke, ella es de las chicas que siempre tienen que salir a la calle llevando un conjunto bonito.

El caso es que Mimí iba muy agitada, el sudor hacía que los pelos que le cubrían la frente se le pegaran, ¿Quién es esta chica tan desaliñada?, es imposible que sea la joven que el "Club de fans de la princesa Mimí" adora.

-¿Qué hacéis vosotros por aquí?

-Eh… dábamos un paseo por la playa

Contestó TK a la pregunta de Mimí. El rubio tenía las manos dentro de los bolsillos, a la vez intentaba no tener contacto visual con su compañera. No es que le caiga mal, solo que hay una extraña sensación que no le permite mirarla fijamente.

Davis se puso de brazos cruzados, el también apartaba la vista, solo que… lo suyo era más evidente. Pero aun así, Mimí no pareció darse cuenta de la incómoda atmósfera que se había formado.

-¿Un paseo por la playa…? ¡Oh, eso es muy románico! No me digáis que vosotros dos…

-¡No es eso!

Takeru y Daisuke respondieron a la vez. Tachikawa no dejaba de mirarlos con ojos de: "¿Lo decís en serio?"

-A todo esto, ¿P-Por qué estás tú aquí?

Preguntó Davis sin tapujos. Era divertido ver al moreno intentar ponerse serio, pero en verdad sentía curiosidad por lo que Mimí diría. De vez en cuando, puede tener ciertos comportamientos tsunderes.

-¡Os estaba buscando!

-¡…!

Los chicos no entendían muy bien con lo de "Os estaba buscando" ¿Por qué iba a hacerlo? Fuera del trabajo podían ser perfectos desconocidos, pero ahí estaba ella, tan ansiosa por haber encontrados a sus compañeros.

-Sí… sé que diréis "¿Cómo es posible que la hermosa Mimí haya venido corriendo hacia nosotros con la intención de encontrarnos? Es todo un honor" Pues os diré el porqué del asunto

Tachikawa hizo un gesto exagerado de tomar aire. Sus pechos se hincharon produciendo cierto rubor en los muchachos.

-He pensado que cómo somos compañeros de trabajo, y pasaremos incontables horas juntos; ¡Podríamos hacer algo para conocernos mejor!

Fue una propuesta de lo más repentina. Takeru no estaba muy seguro qué responder, miraba a una emocionada Mimí que esperaba una respuesta afirmativa. Él no quería ser grosero, ni tampoco se quería engañar, no tenía las ganas de hacer planes inesperados con una mujer que es capaz de hacer cualquier cosa llamativa y vergonzosa.

-¡Me niego!

La voz de Motomiya resonó en sus oídos. No se cortó en soltar una respuesta tan franca.

-¿Cómo crees que haré algo con una tía que no tiene ni un mínimo de respeto hacia los demás?

-¡Jaja! No seas llorica Motomiya, olvida las cosas del pasado

-¡No hay manera!

Todo indicaba que iba a empezar una de sus típicas peleas, comenzarían con lanzarse insultos fuertes y terminarían con "insultos" sin sentido. El problema es que estaban en la calle, y aunque no había mucha gente, debían de tener un poco de consideración.

-Pff… bueno, hoy estoy de buen humor. Os propondré el plan… veréis, es que en mis actuaciones que a veces hago en los teatros, siento que me falta flexibilidad al desplazarme por el escenario. Pensé que correr solucionaría eso, pero es que es muy aburrido…

-Y… ¿A dónde quieres llegar?

Preguntó TK. Mimí parecía algo preocupada por el asunto que estaba contando.

-¡A lo que voy! ¡He decidido probar el método del baile! Así que, nosotros tres nos iremos a una sesión de bailes de salón, ¡Y no aceptaré un "no" como respuesta!

TK pensaba que ese plan era totalmente bochornoso, él tenía previsto decir cual cualquier excusa que lo libre de tal compromiso. Agregando que no tenía idea de bailar, y menos si se trata de bailes tan organizados como son los de salón. De tantas cosas que podían hacer un grupo de compañeros de trabajos, como ir a tomar algo, jugar unos juegos en los recreativos… prefirió lo más absurdo.

"¡Me niego!" Dijo Davis por todo lo alto. Ya se sabía de antemano que su respuesta sería negativa… con lo cabezota que es, no habrá forma de que cambie de opinión.

-¿Estás seguro, Davis? No te recomendaría rechazar una invitación de parte mía

-¡Di lo que quieras!, no me veré obligado a acompañarte a una ridícula sesión de bailes de salón

Como se esperaba, Motomiya jamás aceptará dicha petición. Pero el problema era Mimí, esa sonrisa agridulce que tenía no desaparecía.

-¡Vaya qué pena! Con las ganas que tenía de pasar un buen rato contigo y con Takeru…

-¡Mala suerte!

Fue en ese momento cuando la sonrisa se Mimí se tornó más diabólica.

-He escuchado que sueles jugar futbol con un club de futbol de una preparatoria todos los miércoles… ¡Sí! Esos jovencitos tan varoniles se sentirán libres al patear el balón

-¿Y qué?

-Sería muy divertido que mientras estéis en medio de un partido, aparecieran mi club de fans con pancartas que digan: "Club de fans del princeso Daisuke Motomiya" Me gustaría ver la reacción de tus amiguetes, jeje…

-¿Q-Qué…?

Takeru vio el rostro pálido de su amigo. El rubio hizo una mueca, entendió que Tachikawa encontró uno de los puntos débiles de Daisuke. Lo tenía enganchado, eso sí. La otra pregunta sería: ¿Qué sucederá si TK rechaza su propuesta? ¿Ella sabrá una manera de chantajearlo? No se conocen del todo bien así que no habría de qué preocuparse. Justo cuando iba decir que pasaba del plan, Davis saltó encima de él.

-¡TK!, ¡por favor, no me dejes solo con ella!, ¡haré todo lo que me pidas!

-P-Pero si yo…

Menudos los ojos llorosos del moreno, pero aunque insistiera… ¿Qué podría hacer…?

Los tres caminaban por unas calles luminosas llenas de tiendas, vendían sobretodo dulces que se suelen comer en verano y licores de temporada. El ambiente era genial, como había muchos jóvenes, el ruido no cesaba. Mimí iba delante, y saluda a cada persona que veía, y las otras personas hacían lo mismo, tal vez era conocidos suyos… o simplemente saludaban por saludar.

Había música de fondo, algo de pop clásico e instrumental, perfecto para acompañar una charla entre colegas. Takeru se fascinaba con las cosas que podría ofrecer Odaiba.

Al final ambos chicos, de mala gana, decidieron acompañar a Mimí a la dichosa sesión de bailes de salón, Takaishi nunca había ido a uno, ni tenía pensado ir en un futuro… si sacaba el lado bueno de algo, podría ser que aprendería nuevas técnicas de bailes que llegaran a sorprender a cualquiera, pero con una sola sesión no llegaría a aprender todo, ni tampoco lo más básico.

El teléfono móvil le vibró dentro del bolsillo, él lo sacó y se fijó que tenía dos mensajes de parte de Hikari. No habían vuelto a encontrarse desde lo sucedido el restaurante la semana pasada, fue un alivio para TK que ella no se haya sentido mal por el pequeño regaño que le dio.

Había mandado un emoticón donde salía un caniche con un cartel que decía: "¡Hola!", y un texto: "¿Cómo estás?"

Takaishi dio una débil risita sin saber el porqué, tal vez pensaba en lo realmente mona que es Kari. No esperó un segundo más para contestarle: "Paseando con Davis y Mimí… ¿Tu estas bien?" Apretó un botón en el teléfono y lo envió.

La respuesta fue casi instantánea: "Sí… estoy genial, ya sabes, mis clases de fotografía ocupan todo mi tiempo, y ya tengo que hacer mi trabajo final, uf…". Takeru se extrañó de lo que le dieran un trabajo final tan temprano… ¿O tal vez sea porque sus clases duraran tres meses? Debía de darle un repaso a los sistemas evaluativos de Japón.

"Mimí ahora trabaja con vosotros ¿No? Me sorprende que los tres ya os llevéis tan bien hasta el punto de salir a pasear" Escribió al poco rato. Si pudiera decirle que todo esto forma parte de un chantaje injustificado por culpa de Davis. Por otro lado, TK no tenía mucha idea del tipo de relación que tenían Hikari y Mimí, ¿Una gran amistad, o un "hola y adiós"?, si escribía cosas malas sobre ella, podría quedar mal…: "Umm… digamos que es como una terapia que reforzará nuestro compañerismo", le agregó un emoticón de un gato negro sonriente.

-¿Ya vamos a llegar…?

Dijo un cansado Davis. Caminaba con la columna doblada y expresión que demostraba su fatiga… era raro que esté tan agotado ya que casi todo el día se lo había pasado sentado en su sofá y después de un rato, salir a dar una vuelta. Mimí, con las manos en sus bolsillos, y con esas pintas desaliñadas, andaba al frente como si fuera la líder de un videojuego RPG. Tan serena masticaba un chicle, haciendo globos y explotándolos.

-Sí, es justamente aquí

Mimí se detuvo ante un pequeño edificio de ladrillos naranjas, tenía solo dos pisos con dos ventanas que daban a la calle; la entrada era una escalera que daba al segundo piso. Tachikawa hizo un gesto con la mano para que la siguieran. Takeru había guardado el teléfono despidiéndose antes de la castaña… pero antes de poner un pie en los escalones, se fijó en un joven más mayor que él y de rasgos parecidos que caminaba al final de la calle, cargaba un par de cajas que parecían pesar. Era un rubio de expresión severa… al final terminó por irse hacia un callejón donde desapareció de la vista de Takaishi.

-¿Hermano…?

Susurró TK, pensó que aquella persona podría tratarse de su hermano mayor, ¿Qué otros rubios hay por esta ciudad?, después sintió una mano que se apoyaba en su hombro.

-¿Vas a subir o qué? ¡Ni se te ocurra irte corriendo!

Era Motomiya. Takeru volvió en sí y asintió con una sonrisa nerviosa… luego de subir, los chicos llegaron a lo que sería un local especializado en bailes de salón.

Era una habitación amplia; el piso era de madera, y aunque parecía estar limpio, tenía ciertas manchas negras por las esquinas. Había espejos que cubrían casi todas las paredes, al estilo típico de un salón donde se practica teatro. En el centro había un grupo de chicos y chicas, cuatro mujeres y tres hombres, vestían con ropa deportiva o desgastada, al igual que Mimí.

-¡Ya llegué!

Gritó la chica a todo volumen captando así la atención de todos, mientras agitaba uno de sus brazos de izquierda a derecha. Los demás, al fijarse en ella, se acercaron lo más rápido que pudieron. Estaban felices y emocionados, de eso no cabía duda.

-¡Señorita Mimí! ¿Estos dos serán los sustitutos de Hashima e Izumi?

Uno de los chicos, de contextura delgada y pelo corto, hizo una rápida pregunta.

-¡Jaja! ¡Claro que sí! Os dije que encontraría a alguien quien los remplazase por hoy

TK y Davis supieron al momento lo que ocurría. Al parecer, algunos tipos que vienen a esa sesión de baile habían faltado, por lo tanto Mimí buscó apresuradamente unos sustitutos el cual fueron sus dos compañeros de trabajo. Esta situación sería como si los estuviera "utilizando" a su gusto…

-Con que reforzar nuestro compañerismo ¿Eh…?

Comentó Daisuke por lo bajo. Mimí lo miró y se rio de él tapándose la boca con la mano, en verdad era diabólica.

-¡Bueno, no perdamos más tiempo, chicos! Davis, hoy serás la pareja de Sagiri-chan, ella es la pareja habitual de Hashima, ¡Así que trátala bien!

La pareja que le tocó a Davis era una joven poco menor que él, iba con mallas y una camiseta sintética; era delgada con buena figura, su pelo negro lo tenía echo una coleta. Era guapa, por lo que Daisuke no tuvo inconvenientes en acercarse a ella. La otra muchacha lo miraba con una sonrisa que podría comentarse de dos maneras: Una sería: "¿Quién rayos es este sujeto?" y la otra: "Es muy mono, ojala fuera mi pareja real".

Otro chico, uno alto, musculo y apuesto se encontraba apoyado en una mesa junto a Mimí, si los cálculos eran correctos, se podría tratar de la pareja de ella. TK empezó a fijarse en todos los presentes, cada uno ya estaban con sus respectivos compañeros… menos una. Una chica algo bajita y delgaducha se encontraba sola apoyada en uno de los espejos, tenía el pelo medio corto y gris. Tenía los ojos puestos en el suelo y parecía que no había intención de moverlos.

-¡Takeru, aquella chica que está sola es tu compañera! Es la pareja habitual de Izumi… se llamaba… ¿Cómo era…? ¡Da igual, comencemos de una vez! ¡A por todas!

Todo el mundo gritó: "¡Sí!" incluido Davis que parecía más animado que nunca.

Takeru no quiso pensar en que tal vez sea un desastre bailando y tengan que interrumpir la clase cada dos por tres, bueno, los chicos de ahora también están comenzando a aprender, así que no habría muchos problemas. Eso esperaba.

Caminó hasta la muchacha que le habían asignado, ella ya se había apartado de la pared y avanzaba cabizbaja hacia la línea donde tenía que posicionarse. TK, que ya se había posicionado en frente de ella, no sabía cómo empezar a hablarle, así que optó por lo básico.

-H-Hola… mi nombre es Takeru Takaishi, mucho gusto

El rubio hizo una leve inclinación hacia ella. Sin embargo, no recibía respuesta alguna de la joven. La atmósfera entre ellos era muy incómoda, no se conocían de nada y además debían de tener contacto físico para realizar el baile. La música ya empezaba a sonar, una canción muy movida.

-¿Qué tal si comenzamos con una salsa? ¡En esta primera parte, moveremos el cuerpo como nos dé la gana!, pero recordad que no podéis separaros de vuestras parejas

Dijo Mimí. Takeru la miró dubitativo mientras pensaba: "¿Es que ella es la profesora de este sitio?". La música avanzaba, se escuchaba un xilófono muy melodioso y unas trompetas sorprendentemente sincronizadas, el joven jamás había escuchado este tipo de sonatas.

-O-Oye…

La chica había levantado la cara para intentar mirarle a los ojos al rubio, pero se veía que no podía y los apartaba a menudo. Era tímida, no había duda, era comprensible que se sintiera incómoda al tener que bailar con un extraño.

-¡D-Dime!

Dijo Takaishi en un tartamudeo. El joven logró captar los ojos azules, al iguales que los suyos, de aquella chica. Veía un perfil tan perfecto, una nariz pequeña y unos labios diminutos… era muy bonita. Agregando esa forma de ser tan curiosa, hacía que TK se ruborizara un poco.

-Y-Yo, me llamo M-Megumi Izumi… mi hermano mayor es mi pareja de baile, p-pero no ha podido venir hoy… ¡M-Mucho gusto!

Ella también se inclinó, pero de una manera más exagerada. Cuando se puso erguida, se veía como algunos de sus pelos le tapaban parte de los ojos. Las orejas las tenía cubiertas por el cabello que resbalaba por sus costados. Llevaba una camiseta morada con el número sesenta y ocho en el centro, unos pantaloncillos grises que le llegaban a las rodillas, y unas zapatillas blancas atadas con unos cordones extrañamente brillantes… muy brillantes.

-¿Por qué tus cordones están brillando…?

-¿D-Disculpa?

-¡Ah! Lo siento, si es que miré tus cordones y… l-lo siento de nuevo

Según Takaishi, acababa de quedar como un rarito ¿Qué clase de persona mira los cordones de los zapatos de otras personas? El prefirió excusarse con decir que solo quería observarla de arriba abajo… pero eso sonaría aún más vergonzoso.

Las parejas ya estaban bailando sin coordinación alguna, pero la condición de esta primera práctica es que al menos bailen cogidos de la mano. Takaishi tragó saliva y estiró el brazo hacia ella con la palma de la mano abierta. Ella lo miró, así que tímidamente llevó su mano hacia la de él.

-Jeje… soy nuevo en esto, así que espero que seas paciente conmigo

-Ah… c-claro

Ambos estaban cogidos de las manos, así que lo siguiente fue comenzar a balancear los cuerpos. Lo que hacían no podía definirse como bailar, pero por algo se empezaba. TK sentía como le sudaban las manos a Megumi, pero también se dio cuenta que las tenía muy suaves.

-Deberíamos de darle algo más de vidilla a esto

-¿Eh?

El rubio levantó su brazo con la de ella enganchado y le dio una vuelta, la muchacha dio un rápido giro que al final terminó algo mareada. Empezó a tambalearse, pero Takeru cogió su otra mano para que recuperara su equilibrio. Él sonrió al verla tan sorprendida.

-Ha sido un buen comienzo, creo yo

-N-No ha estado mal, pero sentía que me iba caer

Aunque quisieran parar, el ritmo que asechaba en la sala se los impedía. Segundos más tarde, empezaron a moverse como si ya nada les importase, podría ser una buena química que acechó entre los dos en un primer momento. De izquierda a derecha, de arriba abajo, el único trabajo que hacían era no intentar pisar los pies del otro. TK observó a los demás, bailaban ridículamente, aunque se estaban riendo a carcajadas; por otro lado, Davis daba las vueltas cuando debía de hacerlo su compañera.

-Te mueves genial, ¿Cuánto tiempo llevas en esto de los bailes de salón?

Preguntó Takeru mientras se balanceaban cogidos de la mano.

-E-Eh… esta es mi segunda clase, m-mi hermano y yo nos apuntamos porque… n-no hacíamos nada juntos

-Oh…

Por lo visto, Megumi es una chica que le preocupa las uniones familiares, hacer cosas con su familia resultaba digno, cosas así se iban perdiendo en la época actual. TK quiso saber por qué eligieron las sesiones de bailes de salón, pero sería entrometerse donde no le llamaban.

La música ya estaba dando a su fin hasta que finalmente paró. En ese entonces Mimí volvió a ser el centro de atención gritando: "¡Continuemos con la segunda parte!", esta segunda fase ya era algo más complicada, consistía en moverse de izquierda a derecha con las manos del chico en la cintura de la chica y ellas manteniendo sus brazos en los hombros de los muchachos; en intervalos de diez segundos durante un minuto. Esta vez no había música, solo el ritmo que marcaba Mimí con su voz. También enseñó un truco para no tropezarse, un truco absurdo pero probablemente eficaz.

-Umm…

-C-Con cuidado

-Lo sé…

Sorprendentemente lo estuvieron haciendo bien durante todo el minuto, se daban ordenes el uno al otro para lograr una buena coordinación. Megumi se encontraba aún más nerviosa por el hecho de sentir unas manos masculinas en su cadera… pero eso no significaba que le desagradaba.

La tercera práctica fue más llevadera, solo tenían que dar cinco pasos hacia delante y otros cinco pasos hacia detrás durante dos minutos. La segunda y esta última fase se repitieron durante media hora. Después de ese tiempo, tocó un pequeño descanso.

TK se había separado de su pareja, y se fijó que en su palma de la mano tenía ciertas marcas de uñas. No era para tanto. Él sacó su teléfono móvil pero no tenía ningún mensaje nuevo, tampoco lo esperaba ya que se había despedido de Hikari con un mensaje. Iban a ser ya las siete y media de la noche, si se miraba por la ventana, el cielo ya estaba completamente oscuro.

Al guardar su teléfono, vio como Davis se acercaba a él con una desagradable sonrisa.

-¡Takeru! ¿No es esto maravilloso?

-¿El qué? Si se puede saber…

-¡Pues esta sesión!, bailar con una chica tan guapa ha hecho que mi corazón no deje de latir, ¡me he enamorado!

-Oye… decídete de una vez

En un principio Daisuke era el que estaba enamorado de Hikari, era un desvergonzado al expresar ese "amor" fácilmente. Ahora que venga diciendo que otra chica le robó el corazón, TK empezaba a no comprenderlo.

-¿Y qué tal con tu pareja?, ¿Quién es?, ¿Dónde está?

-Pues… no la veo

Megumi Izumi parecía haber desaparecido, no la veía por ningún lado, TK pensó si había hecho algo que la desagradase, si ese era el caso… ¿Lo correcto sería disculparse? ¿Y si solo estaba sacando conclusiones precipitadas?

-P-Perdón…

Takaishi se dio media vuelta al escuchar una dulce voz. Era Megumi. Ella sostenía dos latas de bebidas isotónicas, se sentía lo heladas y apetecibles que estaban. Cogió una de las latas y se la ofreció a TK.

-T-Te he traído esto p-por las molestias

-Oh… muchas gracias

Él lo recibió con mucho gusto, comprendió que ella no estaba enfadada con él ni nada por el estilo, solo se fue por algo de beber. Takeru abrió la abertura de la lata, y se bebió todo en cinco sorbos. Davis desde atrás veía la escena, él se imaginaba la típica situación donde la chica que intenta conquistar al chico que le gusta, le traía un refresco… eran momentos clichés que había visto en animes. El moreno no le dio demasiada importancia y se terminó yendo hacia su pareja.

"¿Es amigo tuyo…?" Preguntó Megumi mientras bebía en pequeños sorbitos su bebida.

-Ah, si… se llama Daisuke, pero le suelen llamar Davis, es tipo muy gritón… pero agradable

-E-Es asombroso poder tener un amigo…

-¿Por qué lo dices?

Ella dejó de beber y puso su lata encima de la mesa que tenía a su costado. Antes había conseguido que ella le mirara a la cara aunque sea un poco, pero esta vez la tenía totalmente apartada.

-No se m-me da bien hacer amistades

"¿Será porque es tímida?" pensó Takeru. Él tampoco tuvo muchas amistades en sus primeros años que estuvo viviendo en Francia, más que nada porque no lograba adaptarse al vocabulario y costumbres de los demás muchachos… no era tímido, pero a la vez no prefería gastar saliva a lo tonto con gente que ni entiende. Según el rostro de Megumi Izumi, no se veía capaz de hablar del mismo tema, sería mejor cambiar de conversación.

-Eh… oye, si te gusta la pizza, podrías pasarte por la pizzería donde trabajo

-¿T-Te refieres al "Pizza Happy"?

-¡Ah! ¿Has ido alguna vez?

Ella negó agitando su redondeada cabeza: "La s-señorita Tachikawa trabaja ahí también… pero no suelo frecuentar esos tipos de establecimientos… son sitios donde se tiene que ir a-acompañado" Dijo ella con una voz melancólica. TK pensó que no tenía nada de malo ir a comer una pizza estando solo.

-No hay problema con eso. Sabes, a veces es mejor comer lo que quieres tranquilamente y sin tener que preocuparte por la gente que tienes a tu costado

-P-Pienso lo mismo, pero…

-Sé que pude resultar incómodo estar sentado solo en una de las mesas, mientras que en tu alrededor hay grupos de personas que vienen acompañadas… pero no es importante estar al tanto de lo que piensen los demás, ¿no?

Megumi parecía estar dudando de sí misma, se toqueteaba los dedos demostrando cierto nerviosismo suyo. Estaba de perfil, y claramente se veía como un mechón le cubría todo su ojo. La joven era casi de la misma estatura que la de Hikari, también delgada y con cierta personalidad reticente. Lo bueno es que no notaba mal en ella, es muy temprano para sacar tales conclusiones, pero el rubio la sabía con certeza.

-E-Es muy fácil decirlo, no creo que s-sepas el sentimiento de soledad…

-Mentira

Ante las palabras tartamudeadas de Megumi, TK la detuvo con una simple palabra. Él también tuvo sus momentos de soledad, tal vez más o menos que ella, pero de sentir ese desagradable e incómodo sentimiento, lo padeció. Takeru continuó:

-Estar con gente que no te tome en serio porque eres diferente a ellos… da asco. Hay algo peor que la soledad bajo mi propio criterio, algo mucho más… cruel

La muchacha lo miraba con ojos fríos, no le entendía del todo bien o tal vez no hacía el esfuerzo en hacerlo. Ella charlaba con un chico que acababa de conocer hace poco más de treinta minutos acerca de un tema que le resultaba bastante serio. Era comprensible con las ideas de ambos difieran, pero eso no quitaba el resentimiento prejuicioso de Megumi.

-Qué sabrás tú…

Susurró Megumi, dándose la vuelta para ir al centro de la pista de baile. TK no logró escuchar aquello último, lo que provocó en él cierto desconcierto…

La otra mitad de la clase era la última, esta vez tocó rotar las parejas. Takeru tenía un poco más de práctica por lo que no le resultó problemático hacer unos pasos decentes.

La sesión concluyó. Todos se felicitaron los unos a los otros por un buen trabajo. Para ser la segunda sesión de todos, parecían estar bien sincronizados. Davis daba las gracias a la compañera que le tocó, se inclinaba hacia ella repetidas veces hasta el punto de ponerla aún más incómoda de lo que estaba. Por otro lado, algunos ya se iban despidiendo de inmediato y se iban sin decir mucho más.

Takaishi se fijó en Megumi, estaba en una esquina poniendo algunas cosas suyas dentro de una mochila negra. Lo hacía tan tranquilamente que no daba ganas de interrumpirla en su labor. Pero aun así, siguió observándola. Anteriormente habían charlado sobre una cuestión personal de buenas a primeras… sabiendo que es una persona tímida, le pareció interesante que se abriera sin más. Si fuera posible, le gustaría tener otro encuentro con ella.

Ya estando en la calle, Mimí cerraba la puerta del local con una llave que posteriormente se lo guardó en el bolso. Daisuke, Takeru y ella eran los últimos en salir. Tachikawa les explicó que había alquilado el local a un precio bajo con el fin de practicar sus movimientos corporales, y no solo pensó en ella, sino que trató de reunir gente para aprender en grupo. Las inscripciones eran gratuitas, como si se trataran de cursillos que presta el ayuntamiento eventualmente. Y todo lo hizo en poco más de tres días… TK sabía que Mimí era de las personas que no podían estarse quietas, y con cada paso que da, deja cierta impresión.

-Por cierto, Mimí

Takaishi se acercó a su compañera tomándola por sorpresa

-¡A-Ah! Takeru… ¿pasa algo?

-Nada importante, solo quería que la chica que fue mi pareja se llama Megumi Izumi… antes parecías no recordarlo

-¡Ah!, Megumi, sí, es un chico muy tímido

Fue en ese momento cuando Takeru se quedó mirando fijamente y sin expresión alguna a Tachikawa. Él, con un tono cortante y desentonado dijo:

-¿H-Has dicho… chico?

-Que sí, es el hermano menor de Izumi… ¿A que es mono?

-¡P-Pero habías dicho que era una chica!

TK de pronto se puso histérico.

-Eso dije, pero a la mitad de la sesión me acordé de él… ¡Pero se os veía tan bien a los dos bailando! No te quise interrumpir con una información que no es importante

-¡Por supuesto que es importante!

Daisuke, que se hallaba justamente detrás de ellos, empezaba a reírse descaradamente señalando con un dedo a su amigo.

-¡Jaja! Vaya, vaya… ¿Creías que por ser el protagonista de esta historia no te pasaría algo sumamente vergonzoso y ridículo? ¡Esta vez gano yo!

-¿De qué historia estás hablando…? Bueno, a lo que iba… ¡Lo he estado tratando como una chica todo este tiempo! Se habrá sentido avergonzado… t-tengo que disculparme

Después de llevarse una repentina sorpresa, el joven hermano de Yamato Ishida empezó a caminar solo en dirección: quien sabe dónde. Davis lo seguía a paso rápido por detrás, mientras que Mimí lo acompañaba con una sonrisa de esquina a esquina. El problema era que TK no tenía el número de teléfono de Megumi, ni la dirección de su casa… solo le quedaba volver al día siguiente y esperar a que salga tras finalizar su sesión de baile. Él recordaba la suavidad de las manos de ese joven que aparentemente no resultó ser una mujer… la forma de su rostro tan pulcro y afeminado, aquella voz que ninguno de sus conocidos masculinos podrían lograr jamás… "¿En serio algo así es posible?" Era la pregunta que no dejaba de hacerse.

En otro lugar.

Dos hermanos caminaban por una acera con dirección a una zona de viviendas. El mayor era un chico moreno y delgado, alto y con los pelos alborotados; mientras que la menor era una chica de pequeño tamaño y también de contextura delgada, alrededor de su cuello llevaba una cámara de fotografías instantáneas. Cada uno tenía un helado de chocolate al que les iban dando pequeños mordiscos cada tres o cuatro segundos.

Taichi Yagami parecía angustiado, no dejaba de mirar a sus costados a pesar de que no había nadie salvo su hermana. Apretaba con ahínco el cono del helado como si lo quisiera hacer pedazos. La muchacha se había dado cuenta de su inquietud, desde que salieron a pasear lo había notado raro.

-Hermano, ¿Sucede algo?

Preguntó Hikari Yagami sin vacilación. Los ojos de Tai se centraron en los de ella, ambos se miraban el uno al otro. Ella esperaba su respuesta, pero el otro parecía incapaz de abrir la boca.

-N-Nada

-No intente engañarme, conozco esa mirada tuya

-Tsk

El mayor rechinó los dientes. Empezaba a hacer un poco de fresco, por suerte ambos llevaban unas sudaderas ligeras que los mantenían templados.

Tai no quería seguir engañándose a sí mismo, tenía las ganas de hablar, con quien sea, pero tenía que soltar lo que no le podía dejar dormir cada noche desde hace varias semanas. Él llevó a su hermana a un parque infantil, y se sentaron en las sillas de los columpios. Poco a poco se iban meciendo suavemente.

-La verdad es…

-¿Sí?

Kari miraba el rostro sonrojado de su hermano, tenía la vista con dirección al suelo con una sonrisa torcida formada en sus labios. La luz de la luna rociaba su otro perfil proyectando una sombra exacta a lo largo del parque. La chica Yagami no pudo aguantar tomar una foto a esa imagen tan fascinante. El clic al apretar el botón provocó que Tai abriera los ojos como si fueran platos.

-Lo siento, era una buena toma…

-¿Te servirá para ese trabajo final que tienes que hacer?

-Que va… tú no eres imposible, hermano

-Sí tuviera que buscar algo imposible… sería una relación entre el presuntuoso hermano menor de Yamato y mi dulce hermanita menor

-Y-Yo no le veo nada imposible a eso

-¿Cómo dices?

-¡Nada!

Ella hablo sin tener cuidado, pensó que no la había escuchado, pero no fue así. Tai sabía de los sentimientos de Kari hacia el otro chico, incluso un día discutieron sobre el tema… fue ese día donde el pequeño rubio y la pequeña castaña escaparon de una cafetería y Taichi tuvo que pagar la cuenta.

Al final prefirieron dejar el tema aparte, pero las frecuentas insinuaciones del mayor de los Yagami no ayudaba.

Pero el motivo por el cual, ellos dos estaban reunidos en un parque, era diferente. Tai se había vuelto a sonrojar, pero esta vez miraba al oscuro cielo. Al final, se dispuso a hablar:

-Le pediré a Sora que se vuelva… mi n-novia

-¿Cómo…? ¿Lo dices en serio…?

-Por supuesto

-Pero…

-Ya se lo que vas a decir… y me da igual, no es justo para ella ni para mí que sigamos aguantando esta estúpida incomodidad

En verdad, cuando todos veían a Tai y Sora juntos pensaban que eran una buena pareja, tenían un buen grado de compenetración en cuanto a gustos, y casi nunca discutían. Eran el uno para el otro en pocas palabras.

Pero la cuestión era que esa relación siempre se basó en una mera amistad, Sora nunca mostró un interés amoroso en Yagami, aunque más de una vez lo haya intentado, le resultó inútil. Aquella chica pelirroja solo tiene ojos para una persona, un chico despreciado por el círculo que le rodea, aquel rubio solitario que es acusado como ladrón.

Taichi quería dar un paso adelante, él no se rendiría fácilmente.

-Mañana mismo le diré mis sentimientos

Tai se puso de pie, tenía las manos hecho puños y una expresión decidida… ¿En verdad estaría preparado?

-Taichi…

Kari miró a su hermano, se veía tan imponente ante cualquier adversidad. Reflexionó sobre lo mucho que ha cambiado durante los años que han vivido juntos. Ella notaba en él, una virtud que quizá nunca logre entender, pero eso lo hace aún más único…

-Y-Yo te estaré apoyando

Dijo ella con una sonrisa… el problema era que aquella sonrisa era muy falsa, porque en el fondo, Hikari sabía que las cosas iban a acabar de una forma fatídica.