Capítulo 10 : encuentro con el enemigo por Gold77

La princesa guerrera, sacudió su cabeza para sacarse esos pensamientos raros que empezaban a merodearle por su cabeza, pero justo en ese momento, Kouga parecía reaccionar.

- Ka...Kagome. Re...Regresaste-. Gimoteó feliz el ojiazul.

- Si, Kouga. He traído las medicinas para que te cures pronto-. Sonrió la guerrera.

Kouga tomó suavemente las manos de Kagome – Eres la mujer más buena y dulce que conocí, nunca olvidaré esto, te lo prometo-. Dijo sensualmente.

Kagome no pudo evitar sonreír nerviosa y sonrojarse un poco, se puso de pie y fue a mirar a los demás heridos. Kouga sonrió ampliamente, cada vez más sentía que tenía a Kagome cerca suyo y sería una excelente esposa.

Mientras tanto, en su establo, Inu se había acostado sin comer, estaba tan triste que hasta se le había cerrado el estomago. Sango aún no le advirtió que el hechizo puede llegar a durarle un año o más o para siempre. ¿Qué pasaría si ese hechizo durara para siempre?, como reaccionará Inuyasha ante semejante noticia?.

Horas más tarde, algunos truenos empezaron a sonar de nuevo en el cielo, una nueva tormenta se avecinaba al lugar. Kagome regresó a su casa y pasó por el establo de su caballo, pudo ver que estaba profundamente dormido, pero pudo ver que no había comido nada de lo que le dejaron y eso la preocupó, se acercó a el, pero la voz de Inu la detuvo.

- si vas a tocarme, lávate las manos, hasta acá huelo la peste de ese verdulero de pacotilla-.

- Perdón, siento haberte despertado. Ahora vengo-. Suspiró Kagome.

Al rato, Kagome regresó y le hizo oler sus manos, olían a un delicioso aroma a jabón de lavanda y eso lo tranquilizó, pero igual seguía mal, enojado y triste.

- Inu, si no comes te vas a volver flaco y desnutrido y no quiero que te pongas así. Aún te necesito y mucho-. Dijo Kagome preocupada.

- No tengo hambre-. Dijo Inu amargamente.

Kagome se acercó a Inu y lo acarició en su rostro. - Inu, si estas triste por lo que pasó esta tarde con esa niña, ya te he perdonado y no quiero que sigas sufriendo-.

- No es eso, bueno si en parte, pero mal me tiene otra cosa y que no quiero decirla por que si como voy a devolverlo todo, el solo recordarlo me provoca nauseas-. Dijo Inu con desprecio.

- ¿Te refieres a...?-.

Inuyasha la interrumpió - Kagome no lo menciones si no quieres enfermarme-. Replicó.

- Esta bien, lo siento, pero,... come algo, ya no quiero verte tan triste, te quiero mucho y créeme que si fueras humano me enamoraría ampliamente de ti, pues de solo imaginarte...-. Kagome se detuvo, ya que sus mejillas se sonrojaron tanto que le dio hasta vergüenza. – Come y duerme, mañana iré a hacer una visita y te necesito bien sano y fuerte-. Concluyó.

Kagome se acercó a Inu y le dio un beso en la mejilla derecha y le hizo una caricia, sonriéndole dulcemente y se retiró a su cuarto, Inu se había sonrojado mucho y maldijo su mal momento, lo malo era que Sango estaba dentro de la casa de Kagome y no podía hacer nada, por que si la tenía al alcance, adiós hadita, terminaba en el fondo de su estomago. Mientras Kouga en el hospital, ya se le fue la felicidad cuando Kagome le dijo que debía regresar a su casa a descansar ya que estaba extenuada por ese día, lo que hizo enmarcar un puchero en la cara de Kouga.

Al día siguiente, Kagome se despertó muy relajada y bien descansada y llena de energía, el día amaneció soleado y espléndido, la tormenta se había ido, pero regresará en breve tiempo. Kagome salió de su cama y saludó a su hermanito Sota, que muy feliz la abrazó, cosa que puso más feliz a la princesa guerrera. Sus abuelos ya estaban en la cocina.

Entró al baño y se sacó su ropa de dormir, agarró unas toallas y se metió bajo la ducha tibia y ese relajante baño, le hizo relajar más su cuerpo. Cuando terminó, salió de la bañera, se secó todo su hermoso cuerpo. Se vistió con su ropa de guerrera, se miró al espejo para arreglarse, se calzó sus botas de cuero negra y salió de la habitación muy sonriente, esa minifalda hecha de cuero y metal ultra delgado, la hacían ver muy sexy. Su hermano ya había ido a la cocina a reunirse con sus abuelos. Kagome se colocó su cinturón en el que llevaba su espada y su cuchillo y antes de ir a la cocina, fue muy despacio hacia el establo de Inu y se asomó por la puerta, pudo verlo comiendo lo que parecía ser, choclos con una mezcla de avena y copos de arroz, su cena ya se la había comido en la madrugada, cuando Kagome estaba dormida.

- Puedes salir de atrás de la puerta-. Dijo Inu dejando de comer.

Algo avergonzada, Kagome entró al establo y se acercó a su adorado caballo.

- Veo que comiste bien y ahora disfrutas de un rico desayuno-. Sonrió la pelinegra.

- Si, no voy a morirme de hambre por un imbécil-. Dijo meneando su cabeza negativamente.

- No seas así, Inu. Además ten en cuenta que las verduras y alimentos que comes, son de su granja-. Dijo Kagome riendo.

- Eso es lo que me da coraje-. Replicó fastidiado.

Kagome rió levemente – Bueno, no te molesto más, desayuna tranquilo, yo iré a desayunar y saldremos a un lugar, necesito hacer una visita-. Dijo sería a esto último.

Inu asintió y volvió a comer. Kagome entró a su casa y fue a la cocina, saludó a sus abuelos Myoga y Kaede y se sentó a comer su sabroso desayuno, su hermanito estaba sentado al lado de su hermana mayor y juntos compartieron un rico desayuno en una soleada mañana.

- Abuela, saldré con Inu en un rato, debo hacer algo urgente-. Advirtió Kagome mientras cortaba un pedazo de su huevo frito.

- ¿Puedo ir contigo, hermanita?-. Preguntó Sota.

- No, Sota, no puedes, es algo un poco peligroso y debo ir sola además. Pero te prometo que mañana, saldremos los 2 de paseo. ¿Si?-. Sonrió su hermana acariciando la cabeza de Sota.

- Claro-. Aceptó su hermano pequeño - ¿Iremos con Inu?-. Preguntó.

- Por supuesto, además sin el no podremos ir a ningún lado-. Sonrió la guerrera.

Todos rieron y el día se hacía más agradable.

- Cuídate mucho, Kagome-. Aconsejó su abuela.

- Claro, abuela. Volveré sana y salva-. Respondió Kagome.

Al rato y cuando Kagome ya había digerido bien su alimento, tomó su arco y flechas y estas las acomodó en un tubo de cuero que lleva en su cinturón donde guarda su espada y cuchillo. Fue al establo de Inu y le acomodó su montura y subió en el y partieron hacia su destino.

- ¿Adonde vamos, Kagome?-. Preguntó Inu.

- A la base de esos robots, quiero saber cuales son sus propósitos-. Respondió Kagome.

- ¡¿Estás loca?!-. Si hacemos eso, terminaremos tocando el arpa en el cielo-. Rezongó Inu.

No hizo falta seguir más, un pelotón de 8 robots centuriones de Naraku, los encontraron y el líder les dio la invitación, era como si se hubieran leído la mente mutuamente.

- Nuestro señor desea hablar con usted, señorita-. Dijo el robot centurión cortésmente.

- Estupendo, yo también deseo hablar con el-. Contestó la guerrera.

- En ese caso, síganos-. Sugirió el robot centurión.

Así Kagome e Inu fueron escoltados hasta la enorme base de los robots, ambos se quedaron estupefactos al ver tan inmensa fortaleza. Con seguridad, mide el triple de tamaño que el castillo Windsor, había robots para invadir la tierra en segundos y de todo tipo, pero los robots centuriones había miles y miles y gracias a sus blancas armaduras con rodilleras, coderas, guantes y zapatos negros y su estrella roja con N amarilla en el pecho, del lado izquierdo, eran muy fáciles de identificarlos quienes eran.

Kagome bajó de Inu y los robots prometieron cuidarlo muy bien, de hecho lo llevaron a un arroyo que se encontraba en la base y había unos arbustos llenos de ricas frutas, lo que puso contento a Inu, mientras su ama iba al encuentro con Naraku.

Los robots la escoltaron hasta allí y llegaron, el líder anunció la llegada de la joven guerrera y al rato, el robot la invitó a entrar y se retiró, ahora Kagome y Naraku estaban cara a cara.

- Bienvenida joven Kagome, la he estado esperando, agradezco que haya aceptado mi invitación- Dijo Naraku agradecido pero con sonrisa algo malévola.

- Solo por esta vez acepté su invitación por que quiero saber cuales son sus propósitos aquí en la tierra y por que trajo un ejercito tan grande de robots-. Dijo Kagome secamente.

- Vamos Kagome, no me hables de usted, entre enemigos no hay formalidades-. Dijo Naraku apaciblemente pero siempre mostrando su frialdad.

- hmm pues usted es un extraño, pero esta bien por esta vez aceptaré tratarlo con confianza, pero si llego a saber que usted anda en algo turbio o...- Advirtió Kagome tajantemente.

-Jamás andaría en algo sospechoso que te afectaría a ti y a tu gente- Dijo Naraku con parcimonia - además, todo lo que he obtenido a sido legalmente, no como esos sucios bandidos que han atacado el castillo donde vives-. Concluyó

- Pero bueno, vayamos directo al grano ¿Para que me citaste?- Exigió Kagome

- Tu y yo, somos y seremos eternos enemigos, pero dada tu situación de que no has podido defender bien tu castillo, he podido acceder gracias a mis Tu-22 a imágenes que ni tu has soñado, ¿Quieres una copa de vino?- Ofreció Naraku mientras se levantaba de su escritorio

Kagome lo miro con desconfianza -¿No estarás tratando de enveneranme o si?

- Para nada, este encuentro es amistoso, además no creas que soy tan despiadado para ofrecerte una sustancia venenosa, pero si no quieres, lo aceptaré-. Dijo con indiferencia

Después de tanto meditarlo Kagome acepto la copa -Muy bien, acepto solo una copa - Naraku se la entrego y ella miro con atención su contenido, no se debía fiar de él - Muy bien, hablemos

- Bien. Te decía que gracias a nuestro ingenio electrónico y cibernético, he podido acceder al reinado del Castillo Windsor y créeme que tu situación no ha pasado desapercibida y mucho menos con buenas noticias para ti-. Comentó Naraku bebiendo un sorbo de su copa.

-¿Buenas noticias? - arqueo una ceja -Déjame decirte desde que llegaste con tus robots no he tenido buenas noticias y mucho menos con esos bandidos

- Creo que no me entendiste bien, hablo de que tus reyes no están muy contentos contigo por lo ocurrido en el castillo-. Dijo Naraku dejando su copa en su escritorio- Creo que deberías de ver antes de emitir una opinión tan absurda como la que dices. Teniente por favor-. Naraku hizo una seña a uno de sus robots que activó un monitor oculto tras una pared-. Observa bien, creo que deberías ver esto-. Agregó.

- Y que es eso que tengo que observar?- Preguntó Kagome socarronamente.

- Jeje, mira bien-. Naraku encendió el monitor y a través de la visión infrarroja del Tu-22 en el aire se podía ver y oír a Kikyo y a Sesshomaru discutir.

Continuará

Hola a todos, he de aquí el Cáp. 10 de esta atrápante historia, y por lo visto, Inu y Kagome ya hicieron las paces, pese a la tristeza de este último y sus deseos de hacerle pagar todo al hadita Sango que vive en la casa de Kagome. Pero lo más importante es la reunión de Kagome con Naraku?? Y que será lo que pasa en el castillo Windsor entre Kikyo y Sesshomaru?? Averígüenlo en el siguiente capítulo, el 11, de la mano de mi socia Jux 008 (Perla).

Arrivederchi

(Guille AirWolf) (Nick nuevo) jeje adíoo.