Hi! Tengo una noticia buena y una mala! Empezaremos por la buena y, después, la mala.

La buena es que éste no es el último capítulo, a la historia le queda, tranquis :D

Lo malo es que éste es el penúltimo capítulo D:

Ah, qué corto es el amor, y qué largo el olvido... disfrutemos de este penúltimo capítulo! Espero que toooodooo el mundo me comente este cap, o al menos que se reserve para el último: acepto críticas cons-truc-ti-vas!

Traducciones y respuestas a reviews al final~

ATENCIÓN: LA SERIE NO ES UNO DE MIS BIENES. ESTOS PERSONAJES VAN POR LIBRE.


/( º0º)/

Intento nº 9: El Pintor

- España~ ¿Dónde estás~?

- ¡Aquí no!

Sacro Imperio se acercó a un armario y lo abrió de par en par. Dentro, una cajita de papel liso reposaba en el suelo. Atada a ella había una cuerda.

- Scheiße.

- ¿Ves? Te dije que no estaba ahí -el español asomó por el armario de al lado.

- ¡Te mataré! -Sacro Imperio se lanzó a por él.

- ¡Antes deberás pillarme~! -rió el otro, corriendo por los pasillos con el imperio detrás.

Así llevaban la última hora, jugando al gato y al ratón. El primer intento de asesinato que hizo fue mientras el maldito sureño dormía, pero resulta que el maldito sureño había venido de una batalla y por tanto el maldito sureño tenía la guardia en alto todo EL MALDITO TIEMPO.

Así que se enteró francamente rápido de que le quería matar. Y encima se lo tomaba a broma y hacía tonterías y le engañaba de esas formas tan ridículas. Y encima funcionaban.

- ¡¿Dónde estás ahora?! -gruñó el imperio, en el pasillo central.

- Sacro Imperio, ¿qué haces? -Austria se asomó por la puerta de unos salones. Él ya había dado también por terminadas las clases de piano.

- Estoy intentando matar a España, ¿dónde está? -gruñó el más joven.

Austria suspiró. ¡Pero si iba en serio! ¿Es que nadie le creía?

- No te aconsejo jugar a eso con él, es un cabezota y se lo puede tomar en serio.

- ¡Pues voy en serio! ¡Pero él se lo toma a broma! -pegó una patada al suelo, enfadado.

- Ala, que va en serio, ¡pero si ni siquiera sé tus razones! -el español apareció detrás de Austria, apoyándose en el marco de la puerta.

- Por favor, parar ya... -el austriaco se llevó una mano a la cara.

- Hey, que es él el asesino, yo soy la víctima, y puedo jurarte que, esta vez, no he hecho NA-DA.

- ¡Sí que has hecho! ¡Tú estúpido consejo no ha hecho más que ser una molestia! ¡Eres un depravado, como Francia!

- ¡¿Depravado?! Oye, que no te haya funcionado es cosa tuya, no mía.

- Ni siquiera sé de qué estáis hablando... -Austria se colocó su chaqueta y se fue, dejando el espacio entre ambos imperios libres- No manchéis mucho de sangre, que se quita muy mal -dijo a modo de despedida.

- Guau -el español se quedó mirando como se iba el austriaco, tan tranquilo, y se perdía (seguro que literalmente) por los pasillos-. Pues nada, yo me voy a echar una siesta, ya que me despertaste de la anterior...

- Nein! -Sacro Imperio alzó su espada, enfadado- ¡Francia y tu me tenéis harto! ¡Y dado que no tengo ni la menor idea de donde está el pervertido, te mataré a ti!

Hubo un momento de silencio.

- Pero eso es un poco injusto.

- ¡Me da IGUAL! -y saltó otra vez contra el español, que salió de nuevo corriendo.

Y le estuvo persiguiendo por bastante tiempo más. La cosa era difícil, ese moreno era bastante escurridizo, pero todo empezó a ir en su favor cuando empezó a cansarse. Ja, la habilidad de los niños pequeños: nunca se agotaban.

- Oye, enano, esto ya ha perdido la gracia... me quiero echar una siesta... Ya, si eso, seguimos luego... -comentó el del pelo largo, subido a un armario de la cocina.

- ¿Te crees que puedes opinar? ¡Y baja de allí, condenado! -gritaba el pequeño, enfurecido. Eso era injusto, aprovecharse de su altura.

- Nah, calla y déjame echar una cabezadita... -apoyó la mejilla en su puño, dispuesto a dormirse allí mismo. ¡¿Cómo se atrevía a pasar de él?!

- ¡Vosotros dos! -Hungría apareció en la puerta, con gesto enojado. El español abrió un ojo- ¡Ni se os ocurra jugar aquí! ¡Ahora vamos a hacer la comida, así que ambos fuera!

Sacro Imperio miró al castaño con una sonrisa de victoria.

- Venga, baja.

- Vamos, de verdad, me está hartando este juego.

- ¡No es un juego! ¡Eres un gallina! ¡Te pillaré y te rajaré, y lo mismo haré con el condenado francés!

- Pero bueno, ¿qué ha pasado? ¿Otro intento fallido de ligar, Sacro Imperio? -Hungría se cruzó de brazos, levantando una ceja.

- ¡Y todo por su culpa! ¡Por sus ridículos consejos!

- Me lleva persiguiendo toda la mañana, pero ya estoy cansado, y aun así, sigue... -el país reprimió un bostezo- Me va a enfadar el enano este...

- ¡Yo no soy enano! ¡Solo que vosotros sois muy altos!

- ¡¿Y por qué no seguís la discusión fuera?! -la mujer dio un golpe en la mesa- ¡Ya! ¡Tengo que preparar la comida! ¡Baja ahora mismo de ahí, España, me vas a abombar el techo del armario!

- ¡Ni que pesara tanto, mujer!

Y entonces el sureño, en vez de saltar al suelo, donde le esperaba Sacro Imperio con los brazos abiertos, saltó a la encimera de la cocina y de allí salió por la ventana.

Sacro Imperio dio un golpe a la mesa, enfurecido.

- Scheiße!

- Si vas a seguirlo, que sea por la puerta, Sacro Imperio Romano -la húngara señaló a la entrada.

- ¡Pero...!

- LA PUERTA.

Nada, si Hungría lo decía, no había más que hacer.

\(º0º )\

Salió al patio, empuñando la espada con fuerza. Ese españolito se escabullía tan bien como las ratas, y mira que el pequeño era él.

- ¡¿Dónde estás, pusilánime?! ¡Sal si tienes el valor!

No hubo respuesta. A saber donde se había escondido ese tipejo...

- Si hay algo que no me gusta, es que no me dejen dormir.

Sacro Imperio se giró, la voz venía del establo.

- ¡¿Escondiéndote entre los caballos?! -rió.

- Ya te gustaría, canijo -unos ojos verdes brillaron en la oscuridad de la entrada, poniéndole los pelos de punta.

De la puerta salió el español, con el pelo recogido en un lazo verde y la enorme alabarda en la mano.

- Venga, ¿quieres pelea? Pues pelea -esbozó una sonrisa que haría temblar a un mamut-. Pero te aviso de que me hartan tus jueguecitos; más vale que en dos minutos esté echándome una siesta.

La verdad es que no se esperaba el pequeño germano que el español fuera aceptar el reto. ¿Y ahora que hacía? El filo del otro arma le daba mucho más miedo que el de su espada, aunque más bien lo que más miedo le daba era que el español la diera vueltas en el aire y la lanzara con tanta tranquilidad.

Pero El Sacro Imperio Romano no podía achantarse por un tipo que quería dormir. Por alguien que le había arruinado su octavo intento de conseguir a Italia.

- ¿T-te crees que me das miedo? -alzó la espada, desafiante.

- A no ser que tu tartamudeo sea natural, sí -rió el moreno. Después le indicó con una mano que se acercarse-. Vamos, pequeño imperio, enséñame de qué estás hecho, solo te queda minuto y medio para demostrármelo.

Sacro Imperio tragó saliva y salió corriendo hacia el español, ¡tenía que derrotarle! ¡Él era el que mandaba allí!

España parecía bastante perezoso a mover su alabarda más, tanto que para parar la carrera del imperio le lanzó una de sus botas.

Le dio en toda la cara.

- ¡¿Qué demonios es esta técnica?! -gruñó el pequeño, tirando la bota por los aires, enojado.

- ¿Qué? Puntería, suerte, ley del mínimo esfuerzo... Me gusta ir descalzo -opinó mientras se quitaba la otra bota.

Gente rara la del sur.

Sacro Imperio volvió a cargar contra él, dirigiendo su arma a los pies del otro, que para algo los había dejado desnudos (aunque cubiertos de vendas).

Pero de un salto, España pasó sobre él y cayó a un par de metros.

- A esto en mi país lo llamamos "torear".

- ¡Deja de esquivarme y lucha ya! -le estaba avergonzando, y si no podía derrotar a ese medio-dormido, ¿a quién ganaría?- ¡¿O es que no tienes narices?!

- ¿Qué intentas?, ¿qué me enoje? Esta es mi forma de pelar, si lo que querías es que te partiera en dos -de repente alzó la alabarda y una sonrisa oscura cruzó su rostro-, haberlo dicho.

El pequeño se quedó tan anonadado que ni siquiera acertaba a moverse. El brillo del filo atraía su atención, y si no era el brillo eran los ojos verde brillantes de su portador, era caótico...

A pocos centímetros de sus ojos la alabarda paró en seco. Sacro Imperio volvió a la realidad.

- ¿Qué pasa?

- Pues que ya han pasado los dos minutos -España se llevó el arma al hombro y bostezo con fuerza-. Me voy a dormir...

Y se fue hacía el establo, a saber si para dejar el arma o dormir allí.

- ¡Espera! -por fin reaccionó- ¡¿Ya está?! ¡¿Lo dejas todo a medias o qué?! ¡Todavía no te he partido la cara!

- Pero yo he estado a punto, con eso vale -el moreno le quitó importancia con un gesto de la mano-. Anda, vete y pregunta a Hungría sobre como conseguir el amor de Italia: ella es mujer, aunque de pequeña no se lo creyera. Sabrá que le gusta a las chicas y que no y ese rollo de cosas femeninas.

Sacro Imperio le miró meterse en el establo, mientras parpadeaba repetidas veces, procesando la información.

Hungría. Mujer.

Ella sabría todo.

Mein gott, ¡¿por qué no lo había pensado antes?!

/( º0º)/

Hungría se había quedado observando la corta pelea entre los Imperios. Había contado el tiempo minuciosamente, porque si hubiera habido un minuto más para partir en dos al pequeño germano habría tenido que intervenir. Por suerte, o a lo mejor a posta, todo había pasado al punto.

Siguió preparando unos bollitos mientras reía por lo bajo. ¿Ahora iba a acudir a ella? Ya era hora... Había tenido que venir la visita y haber pasado una semana para que el niño se diera cuenta de que ningún hombre acertaría a saber como piensa una mujer. E Italia no era mujer, pero hasta él mismo se creía que lo era, así que pasaba como tal.

- Ve~ ¡yo quiero que haga kürtőskalács!

- Sí, los haremos, pero primero las tartitas, que ya sabes que al señor Austria le encanta tomárselas con en el té.

- Ve~

Entonces entró el pequeño imperio, algo rojo y aun recuperando aire del susto con el ataque de España. Se acercó, aunque Italia no se había dado cuenta, enfrascado que estaba decorando las tartitas.

- Señorita Hungría... -empezó el imperio, mirando al suelo.

- ¿Algún problema?

- Yo... esto... Quería preguntarle una cosa, pero es algo privado...

- Ya, ya supongo que es -la húngara esbozó una sonrisa, ¡estos niños podían ser tan monos...!

- P-pues... ¿Me ayudaría?

- ¡Por supuesto! -la húngara se agachó a su altura, para poder susurrar lo que dijera- Verás, kis birodalom, he estado presente en todas tus hazañas (y me han contado lo de la música) para conseguir gustarle a Italia, y te propongo algo simple: hazla un regalo.

- ¿Un regalo? -el joven frunció el ceño.

- Sí, pero tienes que hacerlo tú, tiene que ser casero, y usando algún método que ella aprecie y sea capaz de reconocer el esfuerzo que le eches.

- ¿Un pastel?

- No, ya sabemos que no va a funcionar -Hungría recordó la vez en la que Sacro Imperio le dejó comida a Italia y él afirmó que no la gustó. Esa no era la mejor opción-. Yo estaba pensando en un cuadro.

- ¿Quieres que la pinte un cuadro? -el rubio la miró, sorprendido.

- Exacto. Es fácil, y a ella le encanta pintar, ya ves como deja los cuadros del señor Austria -rió.

- Pero yo no sé pintar... -el imperio se quedó en silencio, metido en sus pensamientos. Entonces se giró hacia Italia, con un leve rubor en las mejillas- Italia.

- Ve? -el joven se giró, extrañado.

- Me... ¿Me enseñas a pintar?

- Ve? ¿Quieres aprender? -una pequeña y bonita sonrisa se formó en los labios del castaño- ¡Vale! ¡Cuándo quieras! -empezó a pegar saltitos.

- Podéis empezar ya mismo, ya me encargo yo de los pasteles -se ofreció la húngara, cogiendo el saco de harina.

- ¿De verdad? -al imperio le brillaban los ojos.

- ¡Por supuesto!

Los dos se fueron corriendo, mientras que la húngara sonreía para sí. Por fin, Sacro Imperio Romano había avanzado, un paso más cerca de lo que le parecía tan inalcanzable, conseguir que Italia se enamorara de él.

Y aún era el único que no se había dado cuenta de que hacia tiempo que lo había conseguido.


Ah, el amor... qué bonito... sólo queda un cap!

Traducción:

Kis birodalom: pequeñoimperio

kürtőskalács: dulce húngaro muy antiguo. Es cilíndrico y hueco, como una chimenea ("kürtő" e chimenea) y está hecho de una masa ligera cubierta de azucar tostado y dulce. Puede cubrirse o hacerse con nueces, canela, ralladura de limón... Yo lo he probado y está buenísimo :D

Ahora respuestas a reviews~

nena92: (answer to chapter 8) France was at the dge, "between the sword and the wall" (this is a spanish proverb, I don't know in english). I fI were Hly Rome, I woould have not try it, but there were other ages, the women rule over the austrians and the france run with dresses everywhere... In the strange case where Romano help him, I think he would say "give her pasta and he will do whatever you command" xD Well, knowing Romano, he will make a trap, like "give her bad food, she'll love it!" xD Apart, I think that in that century, accepting a homosexual love would be really difficult... Poor Romano...

Southern italian boys are worst that mafia? What they do? o.O In Spain, southern guys would say something like "a mi hermana ni la toca', que te dejo má' mora'o que un vino tinto! Aunque po' cinco euro', me lo pienso!" xD (all apostrophes correspond to "s", "d" or "r")

¡Macho chufa!: Well, in english, Germany is called "Potato Bastard", but in spanish Romano called him "Macho Patatas". "Macho" means big bully imponent male. (comment: "Marimacho" is used if you want to talk about a really masculine girl. For example, Hungary would be Marimacho xD) The translate google said that "Macho" in italian is "maschio", but I don't now if believe it or not xD Then "Patata" is "potato" xDDD So, the potato is a tubercle, and when Romano said to HRE that in a future he will call him as a tubercle, I though that, before call him "potato", he probably tried other tubercles. So, other tubrcle would be the "chufa". That is, a tigernut in english, and wikipedia didn't sow me an equivalent italian world apart of the plant's name "cyperus esculentus" xD. A "chufa" is a red-brown tubercle from the named plan, and it is used in Valencia and Catalunia for make "Horchata" (in Italian: Horchata xD We copied you!). They grind the "chufa" and mix it with sugar and water and thats all.

And there is little story about from where the name come from. The reallity is that it come from italian, but the legendary story is much more fun: there was a (female) villager that one day brought to the king Jaime I de Aragón "el conquistador" a drink called "illet de xufa" ("tigernut milk" in Valencian). Jame I tasted it and exclaimed "açò no és illet, açó és OR, XATA!" ("this isen't milk, is GOLD, SIMPLE (female) VILLAGER!" in valencian). So they joint the words "or" and "xata" and they came out with "orxata", horchata in valencian xD Nice, eh?

(answer to chapter 9 )The ukrainians won! Hurra! Uiiiiii! The president have abdicated! \(º0º)/ Now lets see if they choose the apropiate party... -.-' Changing topic... I like a lot your opinion about asking Austria, really good xD As you see, HRE got so frustrated to ask Spain... Children... *sight* xD I would like to know, how is the relation goverment-people in Italy, exactly? Because here in Spain is more or less the "we can wait for do here a Ukraine revolution and cut your heads like you cut or public services" type.

And you see, music isn't HRE's strong point xD Maybe Spain and France are cahoot, who knows xDD I didn't remember how chapter 8 started until you comented it, and I have to say that it was that type of crazy ideas that you have when you think "what would happen if...". Try it and you will see objects speaking xD

Maru-Li Tsukiyomi: ¡Hola! Bien es sabido por todos que los miembros del BTT siempre la lían, no debería de impresionarnos a estas alturas xD La verdad es que le dio un buen consejo, la gente dice que funciona, pero... SIR es demasiado pequeño y es alemán xD No puede sugerirle ese tipo de cosas xD Y que no te maten de risa los capítulos, ¡sino no podré leer tu comentario en el último cap!

Bueno, ¡aquí termino! Solo tres reviews, pero vaya si han sido largos... ¡Recuerdo que todo el mundo puede comentar! Echo de menos a kayra isis, Hikuraiken, deolindaerthbound, vgkouvgkou, I.C.K.K.C.K. ... ¡y más! ¡No os cortéis! ¡Yo sólo muerdo a los carteros! En fin, despidámonos en bielorruso, porque, para los que no lo supieran, durante la revolución ucraniana (¡que ganó el pueblo!) murió un chico bielorruso que había venido a ucrania y no sé si era periodista o algo, pero murió accidentalmente de un disparo y le hicieron un entierro por parte de los kievitas. Mis condolencias.

(Da pabačennia !)

Creo que significa, exactamente, "hasta pronto", pero no os fiéis, que yo no sé bielorruso.