Unespected IX

Salió del salón dirigiéndole una última mirada a Loki a modo de despedida. Poco después se fue a la biblioteca, un lugar tranquilo y seguro para los nerds, ya que si se iba a los jardines o al comedor siempre acecharía Flash o alguno de sus amigos.

Peter tomó asiento en una de las mesas del fondo, sacó su computadora y comenzó con la redacción del documento. Sacó un par de libros de Química de la estantería e inició la introducción. Parecería mentira para cualquier chico de su edad, pero él disfrutaba de esos momentos tranquilos, como un chico normal sin más preocupaciones que las de estudiar y, en su caso, ganar un par de dólares más para apoyar la economía familiar.

Estaba tan concentrado que no se dio cuenta de que otra persona tomaba asiento frente a él, acomodándose también para trabajar unos minutos antes del almuerzo.

—Al menos no han cambiado tus hábitos de estudio... Tal vez sí debería preocuparme por tu amigo Loki. —comentó Harry mientras abría su computadora.

—¿De qué hablas? —Peter sonrió distraído, alzando la vista sobre la pantalla de su computadora. —Solo te fuiste un par de semanas, no fueron años para que digas eso. —respondió regresando a su redacción.

—De cualquier forma, presiento que le prestarás más atención a él que llegó apenas unos días, que a Mary Jane y a mí que llevamos años juntos como tus amigos. —soltó el rubio su queja con disimulado enfado.

—Es que apenas llegó a la ciudad después de muchos años... Sí, lo conozco desde antes. —respondió a la sorpresa que se dibujó en los ojos azules de su amigo. No le diría que tomaban todas las clases juntos o seguramente haría un escándalo como solo a él se le daba.

—¿De verdad?... Eso es nuevo...

Después de aquel breve comentario quedaron en silencio un buen rato. El rubio apretaba los labios y mantenía su mirada en la pantalla, tecleando un par de cosas sin ser constante y de cierta forma no era buena señal para el castaño. En parte quería hacerle quedar claro que no debía de molestar a Loki y que todo siguiera como antes, pero siempre algo fallaba cuando se trataba de Harry.

Pasados unos minutos más la campana sonó indicando la hora del almuerzo, ambos recogieron sus cosas y caminaron hacia el comedor.

—Y dime... ¿Cómo va todo en la empresa? Desde que tu padre cayó enfermo veo que te ausentas más seguido y me preocupa.

Un breve destello en los ojos de Harry se iluminó casi como los de Loki cuando le decía cosas lindas. ¿Tal vez Harry...? No, no podía ser.

—Tus notas podrían bajar. —Peter intentó reparar para evitar cualquier otro pensamiento en Harry, aunque este ya se mostraba un poco más abierto después de su pequeño berrinche.

—Ya sabes, son asuntos burocráticos para futuro... Por si mi padre muere y esas cosas. Obviamente quedaría a la cabeza, pero a muchos esa idea no les agrada. —Harry intentaba restarle importancia al asunto, no quería hablar mucho de eso y menos con el buen humor que "de repente" tenía.

Ambos habían tomado su charola con comida y fueron a tomar asiento cambiando la conversación a algo más simple y banal, como las nuevas series que Harry había visto, hasta que llegó el joven hechicero a sentarse al lado de Peter.

—No iba a burlarme... Pero si insistes podría hacerlo. —comentó Peter antes de beber de su jugo de manzana. Por su parte, Harry fingió una sonrisa.

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La sonrisa que Harry le dedicó claramente era falsa, pero ignoró hacer cualquier gesto o comentario que empeorara la situación. Después de todo, ¿qué tan mal podría ser tratar de mantener una tregua?

—Tal vez insista en otra ocasión. —regresó para el castaño comenzando a picar un poco de su comida. Pronto quedaron en silencio. Una tensa calma flotaba en el ambiente, como esperando un pequeño error humano que encendiera la mecha.

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No sabía qué decir exactamente para que ambos no se sintieran incómodos o preferidos sobre el otro. Ambos eran completamente distintos, y en las condiciones en las que se encontraba le resultaba difícil encontrar un punto en común entre ellos. El ambiente se sentía incluso algo pesado, aunque estuvieran rodeados de tanto alboroto.

—¡Harry! Había escuchado que estabas en la escuela, pero no me la creía. —ahora era la voz de una chica la que rompía el ambiente tenso. Efectivamente, Mary Jane aparecía para salvar el momento. —¡Peter, ay! Como en los viejos tiempos. —abrazaba a su par de amigos antes de sentarse del otro lado de la mesa. —Creo que lo publicaré en la gaceta: "Harry regresa a casa"... —bromeó soltando un suspiro y saludando a Loki agitando un poco la mano. —Los chicos no han entregado sus artículos para la gaceta y tenemos que rellenar con algo.

—Jajaja es una idea brillante. Puedes decirle a Peter que tome un par de fotos para el artículo. Loki puede... Puede escribir de lo maravilloso que soy. —Harry siguió la broma, incluyendo a Loki para seguir en "paz", dándole una tarea que seguramente detestaría el ojiverde.

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En cualquier otro momento seguramente que ya tendría una charla más animada con Peter, incluso tal vez estarían jugando entre sí con sus ya típicos comentarios en doble sentido, pero ahora solo quería comer, mirar el "zoológico" escolar, tomar jugo y de vez en cuando, discretamente, echarle un vistazo a Harry... ¿Qué podrían tener en común para poder entablar una conversación o intentar hacer migas? Además de Peter, claro.

En eso pensaba cuando la pelirroja llegó saludando muy emotiva al par a su izquierda. Asintió al breve saludo junto con una leve sonrisa y siguió con lo suyo.

Bueno, tal vez Harry no era tan "malo". De hecho, si lo meditaba, él era igual de pesado y posesivo cuando niño... De acuerdo, tal vez aún era posesivo... Y celoso. Así que podía entender el punto de que Harry se sintiera apartado por una persona que significaba mucho para él. Pero lo que no le terminaba de gustar era pensar que en realidad ese rubio estaba celando a su novio por otras razones más allá de lo amistoso.

De nuevo sus pensamientos fueron interrumpidos con aquel comentario que realmente no supo cómo tomar a la primera. O Harry trataba de aligerar el ambiente, o se estaba burlando queriendo tocarle la venita homicida. Antes de decir algo miró a Peter, quien tenía una rara expresión, como si su rostro estuviera a punto de sufrir una parálisis entre sonrisa nerviosa y angustia disfrazada de relajación.

—Podría escribir sobre tus pasatiempos. Algo así como una biografía que hable sobre lo que hay detrás del famoso Harry Osborn. —le dirigió una mirada tranquila al mencionado, y por breves instantes a Peter para calmarlo.

—¡Eso sería magnífico! Tenemos que reunirnos entonces para empezar a trabajar. No hagan planes, ¿de acuerdo? —Mary Jane se notaba más que entusiasmada. En cambio Loki... Bueno, él no podría llamarlo "entusiasmo", pero al menos tenía el pretexto para averiguar más sobre Harry.

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Ser el centro de atención no le molestaba en absoluto, le molestaba Loki. Harry simplemente asintió ante el comentario de su "rival" y siguió comiendo.

Peter, mientras tanto, se sentía como aquel agente desactivador de bombas que espera no explotar con el aparato después de cortar algún cable que considere importante. Por fortuna había tenido algo de ayuda de Mary Jane, pero aun así solo se mantenía a la espera.

Tal incomodidad fue percibida por Loki, a quien agradeció por debajo de la mesa sujetándole de la mano por su total paciencia, después de que le brindara una breve mirada tranquila.

—Está bien. Los estaré esperando en los jardines, no se tarden. —comentó Harry sorbiendo lo último de su jugo y dejando el resto de la comida a medio comer.

—No traigo conmigo la cámara fotográfica Nikon, es la mejor para estos trabajos…

—Vamos Peter. Sé que eres bueno en esto de la fotografía, con cualquier cámara que uses las imágenes saldrán bien. —le animó Mary Jane, quien ya comenzaba a sospechar otra huida de Peter.

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No podía negar que por dentro el silencio de Harry le supo a triunfo, eso despejaba la duda. Sí había sido un comentario para fastidiarlo, pero como no dejó que surtiera efecto era obvio que no comentara nada más. Y por si fuera poco, Peter le agradecía su prudencia tomándole de la mano a escondidas. Tuvo que luchar contra las ganas de mirarlo con dulzura, pero lo remedió correspondiendo el suave apretón de sus manos mientras terminaba su platillo y degustaba el pudin de chocolate.

Cuando el rubio se fue sin terminar, sus labios disimularon una sonrisa. Si creía que se dejaría amedrentar tan fácil estaba muy equivocado.

—Concuerdo con Mary Jane, tienes un don para la fotografía. Puedo apostar a que incluso usando la cámara de tu celular lograrías maravillas. —añadió con ligeros toques traviesos, recordando que había una sesión de fotos pendiente para la colección privada de Peter.

—¿Lo ves? Deja de poner pretextos a todo. Si hay alguien que puede hacerlo, ese eres tú Peter. —la chica alcanzó el pastelillo que Harry dejara y comenzó a comerlo. —Por cierto... Lamento lo del otro día, Loki. Por no dejar que nos acompañaras, no es nada personal.

—Oh, no te preocupes. Peter me explicó, entiendo que en ese momento yo era un desconocido y no tenías mucha confianza... Espero que podamos cultivarla.

—Claro, por supuesto. Si eres amigo de Peter, no veo porqué no. Además, con el trabajo de la gaceta podremos conocernos un poco más.

Loki correspondió la sonrisa amigable de la pelirroja. Era un alivio saber que al menos con ella todo pintaba mucho más relajado y accesible.

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Harry se retiró sin despedirse de nadie, mostrando una media sonrisa que escondía el enfado que llevaba por dentro. Peter alcanzó a verle de reojo mientras salía del comedor, incluso vio que empujó sin miramientos a una chica que tuvo la mala suerte de toparse por su camino.

—¡Eso es trampa! —se quejó con los dos que quedaron con él en la mesa. Más específicamente le reclamaba a Loki, clavándole la mirada juguetona y suspirando al romper el contacto que había tenido con el par de esmeraldas relucientes. —Veré qué puedo hacer por ustedes. — terminó aceptando el trabajo antes de darle fin a su almuerzo, viendo como MJ y su novio ahora hacían las pases y se mantenían abiertos a una nueva amistad.

La campana sonó dándole fin al descanso. Todos ahora tenían que terminar el resto de sus actividades escolares.

—Nos vemos más tarde MJ. Vamos Loki, te apuesto el postre de mañana a que no me quedaré dormido en Historia. —bromeó Peter mientras se ponía de pie llevando su charola y la que Harry había dejado "olvidada".

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—Más bien estrategia. —devolvió Loki con el mismo tono divertido, tanto en sus palabras como en su mirada que tuvo la fortuna de toparse con ese par de avellanas. Claro que trató de no verse demasiado sugerente para no dar cosas qué pensar a Mary Jane.

—No te quejes, Peter. Sabes que quieres hacer el trabajo. —añadió la pelirroja poco antes de que la campana sonara. —De acuerdo chicos, nos vemos en un rato. —Mary Jane fue terminando despacio el pastelillo mientras se encontraba con unas amigas.

—¿En serio? Eso quiero verlo. —el ojiverde respondió a la apuesta de su novio con una sonrisa traviesa. —Por cierto, creo que tengo un nuevo amigo. Supongo que te diste cuenta. —le iba contando, haciendo referencia a Jeff.

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—Sí, lo noté. Parecía mucho más animado de lo que acostumbra... Supongo que es bueno para ambos encontrar a alguien con quien congeniar. —le respondió tranquilo al dirigirse al salón correspondiente. Sería difícil cumplir su apuesta pues Historia no era de sus materias preferidas, el ritmo de la clase siempre era algo lento y era mucho peor que fuera a la hora después del almuerzo.

—¿Cómo crees que deba tomarle las fotos a Harry? —preguntó solo por molestar, tal vez así Loki haría algo para molestarle y mantenerlo activo en clase.

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—Tengo un don para revivir a los muertos. —alzó el rostro con altivez, mirando de reojo al castaño pues también iba para él aquel comentario.

Loki pensaba igual que Peter, haber encontrado un nuevo amigo con quien poder hablar de gustos en común era bastante agradable. Ahora solo esperaba que Cyrus no fuera otro Harry que quisiera comérselo vivo en cuanto volviera de la suspensión. A ese paso, tendría que preguntar primero si los mejores amigos de potenciales amistades tenían algún problema con incluirlo en su círculo.

Ya en la clase, el venerable profesor los ilustraba con su ya típica monotonía que tenía a más de uno cabeceando. Realmente no esperaba que Peter se mantuviera despierto por mucho. Sin embargo, cuando creyó que estaría a punto de caer, le salió con aquella pregunta que logró fastidiarlo un poco.

—Del otro lado de la calle... Por algo las cámaras tienen zoom. —mencionó tratando de estar centrado.

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—Pero recuerda que las fotos las tomaré con mi celular económico, sin muy buena resolución y realmente poco zoom. —mientras describía su modesto teléfono lo iba sacando poco a poco, amenazado al ojiverde con su pequeña lente. Por el profesor ni se preocupaba porque su vista no era tan buena para vislumbrar sus travesuras.

—A ver, dame una sonrisa... —después de la llegada a la escuela el castaño no se había mostrado tan afectivo ni sonriente como en ese rato, aunque lo que dijera solo fuera para molestar al azabache.

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—Puedo prestarte el mío. Asunto resuelto. —claro que no le agradaba tanto la idea de tener guardadas en su memoria las fotos hasta que Peter las imprimiera, pero podría soportar un tiempo sin borrarlas "por equivocación".

Tenía la mejilla derecha descansando sobre el puño. Miró al castaño ante su petición, pero en lugar de una sonrisa encantadora sacó la lengua hacia la esquina de su boca y arrugó la nariz y el entrecejo.

—Te daré una sonrisa cuando te la ganes. Y me temo que no estás haciendo méritos por el momento. —regresó la mirada al profesor, quien no paraba de hablar sobre las maravillas de la cultura babilónica.

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—Hice uno grande al mandarte al equipo de Jeff. —continuó insistiendo, aunque eso solo haya sido por mera coincidencia. De cualquier forma, tomó la foto de su novio frunciendo el ceño. Era divertido ver a Loki en su etapa celosa, y algo dentro de él se sentía alegre de verlo así después de todo el tiempo que vio al ojiverde mostrándose igual por su hermano, que terminó por rechazarlo sin saber apreciar todo el cariño que le profesaba.

—Vamos, sonríe... Solo un poco, por mi... —insistió haciendo ojos de borrego en camino al matadero. —El imperio babilónico puede esperar solo unos segundos...

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—Eso fue suerte, así que no cuenta. —rebatió sin querer dar su brazo a torcer. Ahora que lo pensaba, algo muy dentro le decía que Harry estaría muy sonriente y divertido cuando Peter le sacara las fotos. De solo imaginarlo ya se estaba arrepintiendo de haber aceptado "entrevistar" al amigo de su novio, pero si no lo hubiera hecho, habría dejado que se saliera con la suya al querer incordiarlo.

La insistencia del castaño le hizo mirarle de nuevo, encontrando esa mirada de borreguito que por más que quiso no pudo ignorar, terminando por sonreír finalmente mientras negaba.

—Ya, una sonrisa. ¿Contento? —bufó y volvió mirar al frente, pero aún tenía sus labios marcados por una fina curvatura. Simplemente no podía permanecer enojado, aunque su orgullo lo demandara.

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—¡Gracias! —respondió entusiasmado tomando rápidamente la foto que deseaba y una adicional, una de perfil con su sonrisa discreta aún en sus finos labios. Con esas fotografías iría empezando a rellenar el álbum que iba planeando poco a poco de su novio.

Aunque Peter sintió larga la petición de esas fotos, la clase no parecía terminar. Y aunque pudo haberse quedado viendo la foto, el sueño le ganó. Lo gracioso fue que como ocurría casi siempre lo mismo, el castaño ya tenía una posición en la que disimulaba completamente su siesta como si estuviera tomando apuntes.

El tiempo pasó, el imperio babilónico vio su final ante los persas y Peter se lo perdió por completo. Solo abrió de nuevo los ojos cuando la campana sonó y más de uno, que al igual que él, habían sido seducidos por el reino de Morfeo, dieron un salto.

—¿En qué año estamos?

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Un discreto suspiro hizo que su pecho se llenara de calidez. Ah, lo que hacía por ese "insecto", aunque... Realmente no era un sacrificio.

Los minutos pasaban tan lentos que incluso Loki comenzaba a sentirse adormilado, así que ladeó el rostro para ver al castaño, planeando ahora molestarlo para desperezarse, pero lo encontró rendido sobre su libreta. Volvió a sonreír, sabiéndose el ganador de un postre extra al día siguiente. Y cuando por fin el sonido de la campana les regresaba la vida...

—Estamos-en-el-año-tres-mil-noventa-y-uno-terrícola... —fingió una voz robótica y algunos movimientos igual de mecanizados.

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—¿Tanto? ¿Y seguimos en esta tortura? ¿Qué hicimos para merecer esto? —dramatizó un poco su reacción al fingir que era un prisionero, antes de guardar su libreta un poco húmeda por la saliva que se le había escapado.

—Al menos en la siguiente podemos despertar un poco. —aunque con el siempre acechante depredador de Flash.

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—El karma de alguna vida pasada, tal vez. —añadió riendo por ver la dramática actuación de su chico araña, guardando de igual modo sus cosas para ir a deportes.

—Ahora que recuerdo, es la primera clase de deportes a la que entraré. La vez pasada no llegamos por el breve encuentro con Flash. —murmuró fingiendo demencia, recibiendo una mirada entre curiosa y de ligera advertencia por parte de Peter. —Tranquilo, no voy a meterme con él... —"Si él no se mete con nosotros".

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Salieron juntos del salón y caminaron sin prisa a los vestidores del gimnasio, cayendo en cuenta que era verdad lo que Loki decía. Recordó el pequeño incidente con Flash y le dirigió al hechicero una mirada de advertencia, como la que usualmente las madres dan a sus hijos al descubrir los planes de alguna fechoría.

—Con el susto que le diste supongo que será suficiente, más si está rodeado de sus torpes amigos. —intentaba borrar la idea de hacerle incluso una broma. No había que tentar a la suerte, aunque el dios del engaño estuviera de su parte.

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Más que susto, lo llamaría una cucharada de su propia medicina, pero Peter estaba en lo cierto, no tenía que volverse como él. Y aunque fuera para nivelar la balanza, no lo torturaría solo por placer.

—Si tiene un poco de inteligencia habrá aprendido la lección. —mencionó sin tanta importancia llegando a los vestidores donde ya se veían varios chicos preparándose para la clase.

Pronto ambos se alistaron y salieron hacia el gimnasio donde la profesora ya esperaba a sus alumnos. Ahí pudieron ver a Flash y su séquito que les dedicaron algunas miradas hostiles y uno que otro cuchicheo entre ellos. Loki pasó de largo, ignorando cualquier provocación.

—Muy bien, empezaremos con el calentamiento. Diez vueltas alrededor de la cancha. —y la profesora pitó el silbato, dando inicio a la clase.

—Insisto, correr con un jabalí enfurecido tras nosotros haría que tengamos mejor condición. —comentó al castaño corriendo a su lado.

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Loki tenía razón, si había aprendido la lección no los molestaría más, pero dicen por ahí que el humano es el único animal que repite sus errores una y otra vez, por eso el castaño no estaba del todo seguro acerca de la enseñanza dejada a Flash.

Dentro de los vestidores ambos cambiaron sus ropas por algo más cómodo y adecuado para la clase. Desde su "transformación" a chico araña Peter usaba ropa deportiva una o dos tallas más grande para disimular su físico bien formado y tonificado.

Ya en el gimnasio, ignorando a sus queridos compañeritos amigos de Flash y el susodicho, comenzó a trotar al lado de Loki alrededor de la cancha.

—Tal vez deberías traer uno la siguiente clase. Aquí son un poco difíciles de conseguir vivos. —le resultó divertido imaginar a la clase entera corriendo por su seguridad y a la bestia detrás de ellos... Incluso la maestra saldría despavorida.

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—Uhm, tal vez lo considere ya que me diste permiso. —añadió en tono bromista. Si lo hiciera, ya podría imaginarse el caos y también el desastre, además de la enfermería que seguramente rebosaría de alumnos en estado de shock o desmayados. Sin duda sería una travesura digna de recordar.

—Por cierto, es bueno que cooperes para no lanzar hechizos de ceguera temporal. —aún conservaba su semblante bromista, mirando fugaz al castaño y haciendo notar sus ropas holgadas. Aunque en su caso, las que usaba estaban un poco más ceñidas al cuerpo, detallando su fina pero acondicionada silueta. Claro que no faltaba el grupito de chicas trotando detrás para deleitarse mejor la pupila.

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—Claro, mientras yo coopero tú te luces. —le recriminó volteando a verle con sus ropas ajustadas, notando el grupo de chicas que corría detrás de ellos y el otro grupito que iba del lado contrario de la cancha riendo y hablando entre ellas.

—Solo bastaría con que yo me quitara la camiseta para nivelar las cosas. —amenazó durante el trote, tomando la orilla de la camiseta y agitándola un poco, simulando que se ventilaba.

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—Oye, ¿la ropa se encoje con el sudor? No sé, que tal si la mía se hace más pequeña de pronto. —le retó con sutil malicia, contestando así a su amenaza. —Además, no puedes quitarte la camiseta, a menos que quieras echar abajo tu esfuerzo por mantener el perfil bajo. —le miró suspicaz y con una media sonrisa.

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—Hay una etapa en la vida de todo ser humano en la que sufre cambios tremendos y... Tal vez deje de estar en la base de la cadena alimenticia de la escuela si me vieran diferente. Después de todo, a la mayoría de aquí los conozco casi desde la primaria. —si a amenazas iban, él también podría hacerlo.

—Vaya. Si la ropa se te encoge diría que no usas lo mejor como a veces sueles decir... ¿Tantas horas en las tiendas para nada? —mencionó recordando el fin de semana en el que él le espero mientras su ahora novio se probaba diferentes atuendos.

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—Uhm, viéndolo desde ese punto sería bueno que finalmente supieran lo que puedes hacerles si vuelven a molestarte. Sería una muy buena forma de marcar la línea. —y de cierta forma apoyaba eso. Imaginar las caras de sorpresa de Flash y los otros era muy gratificante, ahora se la pensarían dos veces antes de intentar hacerle algo a su novio.

Ya iban por la segunda vuelta y el segundo comentario de Peter logró hacerlo mirarle con ojos entrecerrados.

—Muy gracioso... —refunfuñó sin dejar de trotar. —De acuerdo, mejor lleguemos a una tregua antes de que hagas algo de lo que te puedas arrepentir. No sé, tal vez yo sea el único que pueda verte como estás en realidad y ellos solo vean a un flacucho Peter Parker dando vueltas por el gimnasio. —haciendo referencia a un hechizo que pudiera lanzarle.

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La reacción de Loki ante su provocación era justo como lo imaginaba... Aunque la parte de la amenaza siempre era un enigma.

—¿Antes de que yo haga algo o tú lo hagas? —vaya que entendió lo del hechizo. —Yo preguntaría: ¿Estarías dispuesto a ver las consecuencias?... Porque el grupo de torpes supercrecidos es lo que ataca primero, y para mantener mi perfil bajo sabes que no haría nada contra ellos.

Hasta cierto punto agradecería que los demás le vieran como un debilucho porque las ropas grandes a veces le provocaban más calor. Al menos así se podría quitar la camiseta si quisiera.

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Bien, eso ya no le gustaba. Era un hecho que al verlo "tan indefenso" aquellos tipos no perderían la oportunidad de hacerlo como quisieran, y como Peter le prohibiría hacerles algo, el resultado sería un desastre... Y siendo honestos, aunque el castaño le impidiera meterse terminaría ignorándolo y seguramente acabarían discutiendo después.

Apretó los labios y soltó un suspiro cansado. —Ok... Conservas la camiseta, aflojo la tela de mi ropa y todos contentos. Suena justo, ¿no crees? —sentenció lanzándole una mirada algo insistente en que dejara en paz el borde de su camiseta pues no dejaba de "airearse".

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—Me parece más que justo. —respondió en un tono cantarín y victorioso, dejando en paz su camiseta y centrándose en terminar las vueltas restantes en la cancha. —De cualquier forma, no es necesaria una ropa tan ajustada para que tú llames la atención.

Admitió poco después al ir terminando la siguiente vuelta. Iban al mismo paso constante y seguro, por lo que lograron rebasar incluso a algunos de sus compañeros y terminar las vueltas sin mucho cansancio, con apenas unas pocas perlas de sudor en la frente.

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—Eso es correcto, mi sola presencia hace el trabajo. —añadió en el mismo tono satisfecho de su novio y con una ligera sonrisa socarrona, mientras que discretamente sus ropas se agrandaban un poco.

No tardaron en completar las vueltas, aunque tuvieron que esperar a que los demás terminaran para que la profesora les diera la siguiente indicación. Habría una carrera de obstáculos botando un balón de basquetbol. Dos equipos se enfrentarían y el que encestara más balones tendría dos puntos extra por cada integrante.

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Como la maestra quería fomentar la competencia, y sabía que los chicos se esforzaban más de esa manera, decidió que los equipos se formaran al azar. Los chicos se numeraron y los equipos se formaron de aquellos que habían tenido número par o non. Obviamente el par de novios se separó.

—¿Otra apuesta? —comentó divertido a su novio antes de separarse e ir con los suyos.

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—Si quieres seguir perdiendo, no tengo problema con ello. —respondió en el mismo tono divertido. —La tarea de Matemáticas. —porque de verdad alucinaba los números.

Y mientras acordaban la apuesta, la profesora dio el pitido de salida para el primer par de cada fila en enfrentarse. Iniciaron parejos, pero el de la fila de Loki se retrasó al comenzar a esquivar los obstáculos.

—Solo tengo una duda, ¿tomaremos en cuenta el resultado grupal o será individual?

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—¿De verdad? —trató de disimular su risa de burla, pero le resultaba un poco difícil hacerlo. —Mejor deberías pedir ayuda... Pero acepto. —Peter tomó un balón cercano para comenzar a botarlo y acostumbrarse a ello y no dar un mal espectáculo.

—Uhm... Grupal y sin trampas. —le miró entrecerrando un poco los ojos, aunque lo decía de broma.

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—Tal vez la pida después, pero si estamos apostando ahora no voy a dejar pasar la oportunidad. —más que molestarle la risa burlona de su novio le contagiaba el buen ánimo.

Igual que Peter, Loki alcanzó un balón, pero no se puso a botarlo, solo lo giraba entre sus manos, lo pasaba de una a otra o le daba vueltas sobre su índice.

—Hey, como si no me conocieras. —respondió fingiendo indignación, pero seguía sonriendo. —De acuerdo, creo que... Este equipo tiene potencial. —echó un vistazo a los de enfrente y luego a los de atrás, comparando la fila del arácnido. Al volver a mirar al frente, la chica en turno salió con algunos problemas tropezando y casi perdiendo el balón, mientras que la otra ya estaba pasando los obstáculos... Tal vez debió apostar algo menos tedioso.

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—Aun puedes preguntar cuando pierdas. —le advirtió viendo que las chicas del equipo de Loki no eran tan buenas ni tan pacientes para hacer los ejercicios con calma como lo hacían las chicas de su equipo. Al menos, pensaba Peter, Loki tenía a Flash en su equipo y era prácticamente bueno en cualquier deporte. La competencia estaría reñida por ese lado.

—¡Suerte y que el mejor equipo gane! —lanzó el reto antes de apartarse de su novio para prepararse a salir. Peter salió poco antes por la ventaja que su equipo había estado tomando poco a poco. Trotó botando el balón hasta media cancha en dónde iniciaban los obstáculos.

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Arrugó los labios y alzó una ceja viendo a sus compañeras. Estuvo a punto de rogar por un cambio en la apuesta pese a tener asegurada la ayuda, aunque perdiera, pero si lo hacía, Peter no lo bajaría de miedoso... Además, el grandulón de Flash estaba en su equipo, y él mismo era bueno con los obstáculos y saltando, aún había esperanza.

—Gracias, supongo… —mencionó por lo bajo, mirándolo salir poco después. El chico de su equipo ya estaba más que listo esperando que su compañera lanzara el balón a la canasta, que para variar ni siquiera tocó el aro. Entonces se apresuró para tratar de darle alcance a Peter, aunque el castaño ya iba a mitad de los obstáculos y se le notaba en el empeño que ponía el no querer dejar que lo alcanzara.

"Ah, qué diablos… Vine a estudiar como cualquier mortal, y eso incluye romperme la cabeza como cualquiera que no es afortunado entendiendo los números", pensó en medio de un suspiro flojo.

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Ya que llegó a la zona de tiros sin pasar problemas por los obstáculos tropezó a propósito. Era parte de mantener su imagen "indefensa", aunque antes de caer había lanzado el balón a la canasta. Era parte ya de sus habilidades visualizar un punto estratégico para lanzar su telaraña, en este caso el balón que fue a dar al centro del aro.

—¡De pie, Parker! —le gritó sin consideración la profesora que aún no entendía cómo podía ser tan torpe y afortunado a la vez.

Peter tomó el balón de vuelta y regresó con un poco más de prisa ya que había costado un par de segundos valiosos para el equipo.

—Bien hecho, Parker. Al menos encestaste la pelota. —el siguiente compañero era amigo de Flash, y al igual que este era muy orgulloso y competitivo. Por eso su sarcasmo al "felicitarlo" mientras recibía el balón para salir casi a la par de Loki.

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Cuando vio tropezar y caer estrepitosamente al castaño no pudo evitar poner una expresión de dolor. Sabía que no lo había hecho tanto para ayudarle a que su equipo remontara, sino más bien para despistar su perfecto desenvolvimiento.

—Espero que el niño bonito sepa correr mejor que el torpe Parker. —aquel comentario vino de Flash, quien se metió entre sus compañeros para acercarse a provocarlo.

—Sabes, es una lástima que no pueda competir contra ti. —Loki le regresó sin siquiera mirarlo, alcanzando a escuchar lo que el amigo del bravucón le decía a su novio.

—Sí, es una pena que no pueda dejarte en ridículo. —Flash añadió, pero el hechicero terminó ignorándolo. Solo esperaba que su compañero llegara para iniciar su recorrido que, si bien quedó ligeramente atrás, no tardó en emparejarse con el contrario.

Notó que aquel chico le lanzaba una mirada retadora, pero más que intimidarse aumentó su espíritu competitivo logrando rebasarlo sin problema. Lograba escuchar los gritos de Flash ordenándole a su amigo que se diera prisa, y eso complació a Loki sacándole una sonrisa ladina.

Llegó primero al final de los obstáculos, y sin pensarlo saltó extendiendo los brazos para impulsar el balón que entró limpiamente a través del aro. Tomó el balón al rebote y sin demora regresó, dándose el lujo de mirar con triunfo a su rival que venía corriendo cual toro furioso.

—¿Algo que decir, Flash? —le susurró pasando a su lado, luego de darle el balón a su siguiente compañero, yendo a ubicarse atrás de la fila. Flash hubiera querido atraparlo y darle su merecido, pero estaba a la vista de la profesora y tuvo que conformarse con rechinar los dientes.

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Al castaño no le gustaba para nada la actitud de Flash y compañía, pero al menos tenía la satisfacción de que Loki manejaba la situación de manera calmada, aunque retadora.

—Buen tiro... Algo presuntuoso, pero bueno, el chiste es que la bola entró. —comentó entre risas, acercándose a Loki una vez que dejó a Flash con ganas de golpearle. Solo faltaban unos cuantos compañeros más. La competencia estaba verdaderamente reñida pues en ambos bandos los mastodontes procuraban hacer trampa, más si se trataba de alguien más pequeño que ellos.

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—Exacto, no te fijes en cómo fue sino en que bajé de su nube a esos dos con mi anotación. —le regresó a Peter con expresión más que satisfecha.

Mientras esperaban que pasaran los demás la carrera parecía nivelarse, o al menos las anotaciones. Tal vez correría con suerte y no tendría que hacer doble tarea de Matemáticas... Y la esperanza brilló hasta que un par de sus compañeros fallaron al lanzar el balón, entre que los del equipo de su novio anotaban sin problema.

—Esto se ve mal... —susurró ligeramente acongojado, y cuando la profesora pitó para dar por finalizado el ejercicio el resultado fue... Doce canastas para el equipo de Peter y nueve para el de Loki. Obviamente el hechicero dejó caer el rostro hacia delante de modo resignado, llevándose las manos a la cintura.

—Voy a necesitar un poco de asesoría. —le dijo al castaño en un quedo susurro.

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Asintió con la cabeza, dándole la razón al ojiverde en cuanto a los métodos empleados. Rió un poco y después se concentró en la reñida competencia.

Por un momento pensó que su equipo perdería. De cualquier forma, no le molestaría hacer la tarea doblemente. Estaba pensando en agregar algo más a la apuesta, creyendo que perdería, pero al sonar el silbato las palabras solo se quedaron en su mente. Había ganado, y suficiente tortura ya había tenido Loki en el día con Harry como para hacerlo sufrir más con la tarea doble y cualquier otra tontería que tuviera en mente.

—Uhm... No creo, hoy quiero ver una película. —bromeó haciendo caso omiso a su petición.

El silbato sonó de nuevo. Ahora tenían que jugar un par de retas. Los equipos se dividieron nuevamente y ahora eran cuatro, perfectos para un mini torneo.

—Nueva apuesta... El que gane el torneo, o llegue más lejos, hace la tarea de Historia. —trató de animarle con algo en lo que Loki sabía que era pésimo.

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—¿Así que mientras yo resuelvo la tarea, tu verás una película? —lo miró recriminador. —Muy buenos amigos, precioso. Sí, muy buenos... —fingió una voz como la de Gollum en el Señor de los Anillos. Y mientras negaba queriendo aguantarse las ganas de reírse por ver que Peter igual trataba de aguantarse, los equipos eran formados. De nueva cuenta estuvieron separados, lo que significaba otra apuesta.

—De acuerdo, con eso podemos nivelar la balanza. —un brillo confiado cruzó por sus esmeraldas al topar las avellanas de su novio.

Primero se enfrentaría el equipo de Loki con el de Flash, pues esta vez no compartían equipo. Estaba claro que el rubio tenía todas las intenciones de cobrarse la burla del ojiverde.

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No cabía duda de que Loki era un chico bastante ocurrente. Imitar a Gollum le hizo sacar una fuerte carcajada, así como él había logrado devolverle el brillo con la nueva apuesta.

—Buena suerte, que gane el mejor. —se despidió momentáneamente de su novio al prepararse para jugar contra Flash.

Al menos en eso Loki tenía suerte, poder haberse librado del rubio, pero por su parte Peter seguía en el equipo de uno de los amigos del capitán de fútbol americano. Se complicaría un poco el poder encestar, lanzar la pelota o tener siquiera el balón, pero una apuesta era una apuesta, tenía que mantenerse firme y no echarse para atrás. Ahora solo se dedicaría a animar a Loki para que ganara y esperar a que ningún incidente ocurriera.

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Se limitó a guiñarle un ojo a Peter antes de unirse a sus compañeros en la duela, donde hablaron un poco para decidir quién de ellos saltaría. Y como Loki era un poco más alto que los otros cuatro nadie rebatió a que el hechicero se propusiera.

Entonces ambos equipos tomaron posiciones quedando frente a frente. Y claro, mientras la profesora daba indicaciones sobre jugar limpio y demás cosas pro-deportivas, Flash le dedicó una sonrisa exageradamente confiada al ojiverde, quien respondió con una similar, aunque mezclaba un brillo presuntuoso dándole a entender que no le temía.

Por fin el silbato sonó y la profesora lanzó el balón. Flash y Loki saltaron al mismo tiempo, pero el rubio logró arrebatárselo al ser un palmo más largo en la brazada. Así dio comienzo la reta, el equipo contrario ganó ventaja atravesando la mitad de la cancha y por ende anotando primero.

—¡Si! ¡Así se juega! —Flash celebraba pasando por un costado de Loki, restregándole en la cara su primera anotación. El hechicero no hizo nada más que reírse por lo bajo, prácticamente tomándolo de a loco.

El siguiente saque fue el mismo Loki quien lo realizó. Lanzó el balón a uno de sus compañeros, pidiéndoselo de regreso cuando un contrario ya se acercaba a querer robarlo. Recibió el esférico en pase de picada y estuvo por estamparse contra Flash, pero valiéndose de su ágil destreza adquirida con años de práctica fue sencillo esquivarlo sin caer en alguna falta, y con ello se desbandó hacia la canasta al otro lado de la cancha para anotar el empate.

Ignoró por completo el claro rugido descontento del bravucón, y se pasó una mano entre sus negros cabellos prefiriendo echarle un vistazo a Peter junto con una discreta sonrisa. Se diría que la anotación había sido con dedicatoria para su novio.

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Peter se fue a sentar en una de las gradas para ver mejor el partido que empezó después de las típicas indicaciones de la maestra, el silbato sonó y el balón quedó en el aire para una lucha aérea. Rápidamente el equipo de Flash tomó la delantera, pero no resultó ser un problema para Loki emparejar las cosas y además darse el lujo de dedicarle aquella canasta.

Peter sonrió discretamente, aplaudiendo por la inesperada jugada que sorprendió a más de uno.

—¡Ánimo! —apoyó el castaño en general al equipo de su novio, aunque era en verdad solo para Loki.

La cascarita era a cinco canastas. El partido fue bastante reñido pues las canastas se iban intercalando uno a uno por cada equipo. Aunque eso sí, las faltas que cometía Flash con alguno de sus amigos contra Loki eran lo suficientemente ruines como para descontrolar a cualquier chico normal, pero por fortuna Loki no era "normal".

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El grito de ánimo que escuchó de Peter le hizo ampliar su sonrisa, ya estando en posición para continuar con el juego. Aquello le motivó aún más para no dejar que su equipo perdiera. Si no podía devolverle a Flash sus maltratos hacia su novio, su nuevo amigo Jeff, o cualquier otro que los sufriera, al menos barrería con él en la cancha.

—¿Disfrutas el juego, niño bonito? —el bravucón se había situado a un costado para cubrirlo. —No te emociones. Tú y esos buenos para nada van a ser historia.

—Sí, tal vez tengas razón... Seremos historia al dejarte como un torpe musculoso. —devolvió el hechicero, justo al tiempo que el balón era puesto en juego, y para no variar, su adversario se valió de manotear para evitar que lograra hacerse del balón.

Cuántas cosas le pasaron por la mente en segundos, pero no dejaría que Flash agotara su paciencia. De nuevo el marcador les otorgaba la ventaja a los contrarios, pero una jugada bien llevada los llevó a empatar nuevamente. Con ello, la desesperación de Flash comenzó a hacerse más evidente en las faltas. Primero le metió un pie a una de las chicas, luego jaloneó la camiseta de un chico, y después tacleó a Loki por un costado cuando de nuevo tuviera la ventaja en sus manos.

El ojiverde terminó en el piso, deslizándose un poco sobre el mismo. De inmediato la profesora pitó el silbato para detener el juego y marcar la respectiva falta. Uno de sus compañeros le tendió la mano a Loki, quien apretaba los puños y trataba de contenerse de regresarle el golpe al grandulón, mientras lo atravesaba con sus esmeraldas.

Se declararon dos tiros libres a favor, mismos que Loki cobró limpiamente, ganando con eso el juego para felicidad de sus compañeros y rabia de Flash. Volvió a las gradas mirándose el codo derecho que había terminado con un raspón. Lo curaría fácilmente con su magia, pero tendría que hacerlo después.

—Relájate, al menos quedó fuera. —susurró para el castaño pues se le notaba el enojo en la mirada al ver a Flash al otro lado.

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En días pasados a Peter no le hubiera interesado al cien lo que pudiera ocurrir en la clase de deportes, excusándose a sí mismo con un "así es Flash, no puedo cambiarlo ni hacer gran cosa". Pero ahora que veía sus jugarretas centradas en su novio, haciéndolo incluso caer, sus ánimos se calentaban. Por fortuna solo se expresaba en una discreta arruga en su ceño y un brillo diferente en sus ojos que solo Loki pudo distinguir al salir de la cancha y pasar a su lado.

Peter no respondió, solo tomó una gran bocanada de aire para relajarse y se puso de pie, era su turno de jugar. Su equipo no parecía quererle mucho, sin embargo, al castaño no le importó y siguió como si nada. Obviamente él no daría el salto inicial, por lo que se colocó a las orillas del círculo de salto. La profesora se acercó con el balón en una mano y el silbato en la otra, repitió las reglas y el juego pronto daría inicio.

—No lo arruines Parker. Sólo no estorbes ni le pases el balón al equipo contrario. —bufó George, el amigo de Flash que se había burlado de él anteriormente.

George fue el que dio el salto inicial, pero perdió el balón ante el equipo contrario. Sin embargo, Peter estaba atento y logró robar el balón antes de que llegará a manos contrarias. Botó el balón mientras avanzaba rápidamente a la canasta, y a pocos pasos del área para encestar pasó el balón a una de sus compañeras que sabía que estaba en el equipo femenil de la escuela. Confiaba más en ella y en su otra compañera que en los chicos.

—¡Sophie, encesta! —le avisó de su pase justo a tiempo para un tiro casi libre. Y así su equipo, por "pura suerte", iba ganado.

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Se quedó mirando a su novio cuando este se levantó para ir al centro de la cancha mientras intentaba calmarse respirando profundo. Comprendía perfectamente cómo se sentía pues le pasaba lo mismo sabiendo que a diferencia suya, Peter no podía defenderse aunque quisiera. No pudo evitar mirar a Flash que estaba a unos cuantos metros en las gradas, quien no perdió tiempo para burlarse del castaño.

Afiló sus esmeraldas, al menos no tendría que enfrentarlo a él, pero tendría que soportar a su amigo.

—¡Vamos, pueden hacerlo! —para contrarrestar la negatividad esparcida por esos idiotas, se puso a animar como si lo hiciera para todo el equipo de su chico araña, quien lograba tener la ventaja y ayudar con un excelente pase a que anotaran.

El juego comenzó a tomar ritmo, y el equipo contrario remontaba con el empate. Se puso a pensar en qué debería hacer en caso de que Peter y compañía fueran los vencedores... Bueno, no era gran ciencia, obviamente no mezclaría su relación con el juego, ya se lo había dicho en el parque con las motocicletas, dejarlo ganar sería como pensarlo incapaz.

—¡Ánimo! —volvió a gritar y aplaudir en un momento donde el balón salió de la cancha, siendo devuelto por la profesora a una de las chicas.

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Después de celebrar brevemente la canasta que habían anotado, el equipo contrario emparejó rápidamente el partido. El castaño podía escuchar entre los ruidos del gimnasio la voz de Loki apoyándole... Apoyando al equipo, lo que le animaba a no dejar que su equipo perdiera. Sería divertido enfrentarse a él, aunque complicado si contaba que tenía un equipo algo antipático.

La profesora le entregó el balón a la misma chica que encestó la primera anotación. El balón se lo entregó a otro compañero que paso corriendo frente a ella librando la marca personal por unos instantes, pasándosela después a George cuando sentía que se la iban a robar.

—Bien hecho, basura. ¡Ahora vean cómo se hace!

El grandulón corrió cual toro embravecido hasta la canasta contraría, casi como si fuera fútbol americano, perdiendo casi el control de su bote, y era más que obvio que no lograría encestar. Por fortuna, Peter estaba pendiente al rebote y así encestaron la segunda anotación.

—Buena canasta... —Peter intentó animar al bravucón de su equipo, pero este sabía perfectamente que no fue por él mismo que llevaban la delantera, así que regresó el comentario con un bufido y empujando al castaño de su camino.

El partido se fue desarrollando de la misma manera. Los equipos iban bastante parejos, y por "azares del destino" el castaño siempre intervenía de alguna manera en las anotaciones de su equipo y eso no le estaba agradando a George, quien se dio cuenta por las burlas que Flash le dedicaba ahora a él por su poco protagonismo en el juego.

El marcador estaba cuatro a cuatro, el que encestara ganaría y el balón ahora estaba en manos de Peter que avanzaba rápidamente y se adentraba en la zona de tiro, pero su sentido arácnido le advirtió del peligro que no pudo esquivar. El mismo George le había cubierto el tiro haciendo que la pelota fuera directo al rostro del castaño, y mientras este caía al suelo y veía su sangre escurrir por la nariz, el equipo contrario anotó en medio de la confusión.

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El juego avanzaba entre anotaciones de ambos equipos, y aunque Peter no fuera quien encestara, sí que tenía una presencia marcada al ser el responsable de mover el balón, pasándolo en momentos clave y hasta salvando el tiro. Aunque claro, ese cabeza hueca de George, más que agradecerle no dejaba de sobajarlo.

El hechicero quisiera poder provocarle un pequeño accidente al gemelo perdido de Flash, solo un resbalón que le tirara un par de dientes al menos, pero eso sería regalarle la victoria al equipo de Peter. Y aunque la profesora y los demás no sospecharan nada, el castaño sí que lo haría y eso no anunciaba nada bueno. Así que prefirió concentrarse en seguir apoyando a su novio y compañeros.

Le agradaba ver que Peter buscaba la forma de mantener a flote a su equipo de modo indirecto, pero bastante efectivo, tanto que Flash ahora se dedicaba a molestar a su propio amigo por permitirle lucirse a un "perdedor".

—¡Vamos Peter! —gritó alto cuando el castaño se acercaba al aro con valiosa ventaja, lo miraba sin poder parpadear, expectante al resultado final, pero todo acabó en segundos ante una clara agresión anti-deportiva que dejó a Peter en el suelo y cubriéndose la cara.

Loki no lo pensó y salió corriendo para llegar hasta su novio, mientras la profesora detenía el juego y se acercaba para revisar a su alumno caído.

—Dios, que desastre... —la profesora mencionó entre contrariada y enfadosa al ver la sangre que escurría de la nariz del arácnido, como si él hubiera tenido la culpa.

—Peter... —el ojiverde se entremetió en el círculo de compañeros para agacharse y tenderle una toalla de las que usaban para secarse el sudor del rostro.

—Odinson, llévalo a la enfermería. —ordenó la profesora y sin demora Loki ayudó a Peter a levantarse, no olvidando atravesar con sus esmeraldas furiosas al par de grandulones que miraban con la burla marcada en sus rostros, incluso fingiendo tener escalofríos por su mirada fiera.

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El golpe sí logró desorientarlo un poco. Alzó ligeramente la cabeza para evitar que no saliera mucha más sangre al acercarse la profesora, aunque no dejaba de escurrir el vital líquido de su nariz.

Entre la muchedumbre y su poca orientación espacial logró guiarse hasta su novio... Aunque más bien el hechicero se fue contra él con una toalla para que se limpiará la sangre y evitará que siguiera cayendo al suelo.

—Estoy bien... —una sonrisa en forma de mueca se dibujó en su rostro antes de que Loki apoyará su brazo sobre sus hombros para ayudarlo a ponerse de pie y salir rumbo a la enfermería. —Vaya, creo que perdí... —mencionó en el pasillo. —Loki, no te preocupes. He recibido golpes peores... —el castaño se detuvo en medio del pasillo solo para mirarle algo sereno y mareado.

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—Claro, estás perfecto para terminar desmayado. —respondió con ligero sarcasmo, sujetando con seguridad la cintura de su novio y conduciéndolo hacia fuera del gimnasio.

Le echó un vistazo al castaño, la toalla blanca que cubría su nariz estaba pintada de rojo y su mirada se notaba algo desorientada. Aunque le agradó menos escuchar lo de que había recibido peores tratos, y se notó en lo fruncido de su ceño.

—Lo sé, pero... Agh... —de verdad que era frustrante que esos tipos no recibieran lo que merecían. —Ven... —respiró profundo, apartó la mirada y luego tomó la mano del arácnido para llevarlo en dirección contraria a la enfermería. El laboratorio de Química estaba solo, así que podría curarlo ahí sin que nadie los viera.

Entraron y ayudó a Peter a sentarse en una de las sillas frente a cualquier mesa. Loki se sentó en otra de frente y retirándole la toalla colocó su mano izquierda sobre la nariz, sin hacer contacto total. Su magia emergió y en instantes la sangre dejó de brotar, entonces retiró la mano aun envuelta en un resplandor verde para curarse el raspón en su codo.

—Bueno, supongo que ambos tendremos un poco de tortura con la tarea que más detestamos. —hizo el comentario en medio de un cansino suspiro, aunque aún se sentía un poco molesto.

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—Oye, vamos en dirección contraria. La enfermería queda del otro lado... —le hizo notar mientras se dejaba guiar aún con su peso algo caído sobre el hombro de Loki. Estaría algo confundido, pero se sabía a la perfección el camino a tal servicio de curación.

Pronto llegaron al laboratorio de Química y se dejó caer en uno de los asientos. La cabeza aún le giraba un poco, pero antes de cerrar los ojos vio el suave destello verde que salió de la mano de su pareja, ahora entendía lo que tenía planeado hacer, sintiéndose aliviado en pocos segundos.

—Sí, lo sé... Tal vez debía apostar algo más sencillo como una bebida o invitar la próxima comida. —respondió tomándole de las manos al hechicero para que por fin bajará la guardia un poco. —Gracias, me salvaste en esta ocasión. —continuó en un tono más alegre y poniendo un poco más de fuerza en sus manos para que toda su atención se centrara en él y no en los incidentes pasados.

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—Veamos el lado positivo... Ambos aprenderemos un poco sobre números e historia de la humanidad. —devolvió todavía un poco crispado, aunque el agarre de su novio sirvió para ayudarle a tranquilizar su temperamento. Correspondió el apretón, manteniendo la mirada baja clavada en sus manos juntas y soltando un pesado suspiro, asintiendo ante la gratitud del castaño.

—No iba a quedarme de brazos cruzados, Peter... —alzó sus esmeraldas con una expresión poco menos tensa y más compasiva, aún entre rasgos de preocupación.

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—Tampoco yo lo hubiera hecho, y creo que tú lograste controlarte mejor de lo que yo mismo pude haber hecho. —se sinceró con él, aunque a primera instancia podría parecer mentira. —Gracias. —de nuevo le sonrió tranquilo, besando las manos blancas de su novio para después soltar un suave suspiro de resignación.

—Hoy aprenderemos algo nuevo... A la fuerza. —terminó riendo. ¿Por qué no todo era tan fácil como las Matemáticas, Física o Química?

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—Esos idiotas tendrían que agradecerte el que me mantenga "controlado". Solo por ti no les cobro lo justo... Aunque no prometo estarme quieto si vuelven a hacerlo. —fingió demencia, alzando sus esmeraldas hacia el techo y arrugando los labios.

Con el segundo agradecimiento y el beso en el dorso de sus manos dejó que toda la tensión se fuera desvaneciendo, sacándole una cálida sonrisa y una mirada más tranquila, aunque con tintes derrotados por la tarea.

—Sí... Supongo que para algo nos servirá. —resopló dejando caer el rostro.

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Después del claro resultado que tuvieron las apuestas, y de su ofrecimiento de ayuda, el castaño suponía que harían la tarea juntos, pero antes de eso tendrían que trabajar en el pequeño artículo de Harry... Y si querían un poco de tiempo libre, ya fuera para ellos o cualquier imprevisto de sus respectivos deberes, tendrían que ir acelerando las cosas.

—Vayamos a cambiarnos, supongo que tu equipo estará bien sin ti. —mencionó Peter poniéndose de pie, sin soltarle de la mano y con una sonrisa traviesa. Anteriormente hubiera regresado a clase aun "herido", pero prefería un tiempo a solas con Loki.

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—Uhm, vestidores solitarios... Que interesante... —mencionó en el mismo tono travieso con el que su novio le sonreía.

Antes de salir del laboratorio echaron un vistazo al pasillo, en caso de que algún profesor o el mismo director estuvieran dando una vuelta por ahí. Por suerte el camino estaba libre, así que se dirigieron tomados de la mano a los vestidores. Sin embargo, al pasar por los casilleros, Loki no pudo evitar lanzarle un hechizo a los de Flash y George. Cuando los abrieran, "inexplicablemente" recibirían una explosión pegajosa directo en la cara.

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El arácnido dejo escapar una discreta risilla por la insinuación que le había dado el ojiverde. Esa no había sido su primera intensión, pero si Loki lo interpretaba así quién era él para negarse.

Se asomaron al pasillo antes de salir para evitar cualquier peligro o sanción, pero sin ninguno de ellos cerca salieron en dirección a los vestidores, tomados de la mano y sin darse cuenta de la pequeña travesura del hechicero. Por el momento Peter se sentía tranquilo sin ninguna mirada curiosa presente, tanto que acortó más la distancia entre ellos.

—Si así van a terminar el resto de las clases de deportes dejaría que me dieran de balonazos más seguido...

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Sabía que no había segundas intenciones en el comentario del castaño, y además no sería demasiado inteligente usar los vestidores para una "travesura" de pareja, solo era parte de su ya cotidiana forma de bromear.

—Oye, tú quieres perturbar la fuerza de mi lado oscuro, ¿verdad? —le reclamó con una mirada entrecerrada, pero teniendo una expresión divertida, mientras Peter le pasaba un brazo por los hombros y a su vez él le rodeaba la cintura. Y es que, si iba a dejar que Flash y sus amigotes lo golpearan en cada clase, solo para escaparse justificadamente, tendría que trabajar mucho en mantenerse al margen de la situación.

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—No, solo quiero que la aprendas a controlar... Después de todo, y como ya notaste, a la maestra estos accidentes le parecen muy normales. —se defendió como si fuera la cosa más normal del mundo, abriendo delante de ellos la puerta de los vestidores.

Le plantó un beso en los labios y después se separó para ir a su respectivo casillero mientras se iba desprendiendo de su playera holgada, como si estuviera tentándole de algo. Sabía que el lugar no era el mejor ni el adecuado, pero tenían un par de minutos en los que nadie les molestaría, mientras que Flash y George seguramente se apoderarían de los equipos que jugarían en la final solo para divertirse y enfrentarse como Loki y Peter habían esperado hacerlo.

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—De acuerdo, aprenderé de su sabiduría maestro Yoda. —añadió en medio de un bajo suspiro. Bien que mal, Peter estaba en lo cierto. Además, si no quería volver a convertirse en lo que su antiguo yo fue, entonces tenía que esforzarse por no dejar que las provocaciones alimentaran ese lado oscuro que ahora dormía en su interior.

El beso le tomó por sorpresa dejándolo con una sonrisa pintada en los labios. Fue detrás del castaño para cambiarse igual que este lo hacía, más no pudo mantener la vista alejada de aquel torso bien trabajado.

—Si no te conociera, diría que estás poniendo a prueba mi control justo ahora. —mencionó juguetón, apartando la mirada para quitarse su camiseta y dejarla a un lado, mientras hurgaba entre sus cosas por la ropa casual.

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—A prueba siempre estás, conocerme aún te falta... —trató de imitar al sabio maestro verde, si es que no lo traicionaban sus pocos conocimientos de la famosa saga cinematográfica. —A mí también faltarme el conocimiento de ti... —deslizó su mano por la espalda aún desnuda del ojiverde.

Quería tocar un poco más, pero si lo hacía seguramente su calor le haría perder la cabeza. Entre sus jugueteos y su autocontrol retiró su mano despacio y siguió cambiando sus ropas, que aunque no estuvieran tan sucias tenía que devolverlas a casa para lavarlas nuevamente.

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—Hmhm… Entonces me esforzaré para no defraudarlo en ninguna, maestro. —una queda risilla se le escapó al escuchar al castaño. Había desechado cualquier pensamiento "inapropiado" para no atarse la soga al cuello estando donde estaban, aunque la suave y delicada caricia en su espalda logró hacerle estremecer, incluso un poco de calor recorrió su cuerpo y se acumuló en sus mejillas.

—Tiempo hay donde sobra la intención... —imitó el modo de contestar, tratando de concentrarse en terminar de cambiarse y no dejar que sus impulsos se asomaran. Se colocó la camiseta que tenía al llegar a la escuela y se apresuró a reemplazar el short por sus jeans, quedando unos cortos instantes en bóxer.

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—Uhm... Claro...

"Tiempo hay donde sobra la intención"... ¿Qué quería decir? ¿Qué podía seguir acariciándole o que tendrían mucho tiempo después?... ¿O que el tiempo parecía largo estando juntos?... No entendió del todo bien la respuesta del azabache, pero mientras su cabeza daba vueltas por resolver el enigma sus ojos estaban puestos sobre sus piernas, y fueron subiendo poco a poco hasta llegar a sus glúteos redondeados y firmes, remarcados por el bóxer ajustado.

"La fuerza te acompaña, Peter. LA FUERZA TE ACOMPAÑA", se forzó a girar la vista. Su respiración se había agitado un poco, pero no era nada que no pudiera controlar. Imitó a Loki y cambió presuroso sus shorts.

"Tenemos que salir pronto o estaremos en problemas". Sí, alcanzó a mirar un tenue rubor en las mejillas contrarías.

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Pese a que sus movimientos parecían fluidos y seguros, por dentro el corazón ya le estaba saltando ansioso. Tal vez debió haberse cambiado "mágicamente" para no dejar ver más piel de la que podía permitirse en horario escolar.

Por la esquina del ojo se dio cuenta de que Peter también se retiraba el short para vestirse el pantalón. Discretamente se mordió el labio inferior, pero antes de delatarse buscó terminar de ajustarse el cinturón y luego metió el conjunto deportivo en su mochila. Aún faltaban unos minutos para que la clase terminara, pero obviamente no estaba considerando hacer una locura, aunque una vocecilla le susurrara lo contrario.

"Demonios"

Pero simplemente no pudo contener la tentación de robarle un buen beso al castaño hasta que el aire se les agotó. Lo había tomado del rostro y lo acorraló contra su casillero, reclamando esos labios que parecía necesitar con urgencia.

—Para romper la tensión... —declaró al separarse, notándose agitado igual que Peter. Le dio un pico fugaz y se separó, pasando una mano entre su cabello y tomando su mochila que llevó al hombro.

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Apenas estaba abrochando su cinturón cuando Loki le sorprendió acorralándolo y cogiéndolo del rostro para plantearle un buen beso que a Peter le era imposible rechazar. Ambos quedaron agitados por la falta de oxígeno, pero al contrario de lo que había dicho Loki no habían roto la tensión pues parecía que solo la habían aumentado más.

—Eso solo me dejó más tenso... —alcanzó a morderle ligeramente el labio inferior en el segundo beso más corto. —Y tendrás que arreglarlo… —no dejó que se alejara más. Con un simple movimiento de muñeca su telaraña se disparó, pegándose a la mano de Loki para atraerlo y recibirlo con un beso mucho más atrevido, saboreando sus labios y respirando su aliento.

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Loki tampoco estaba del todo conforme, y menos después de aquella ligera mordida en su labio inferior... Tal vez había sido una muy mala idea ceder al impulso en ese momento.

—Entonces, mejor hay que... —"darnos prisa". No pudo terminar la frase, ni avanzar más de dos pasos a la salida, cuando un tirón lo acercó rápidamente hasta el castaño, siendo recibido con un beso mucho más apasionado.

Se dejó llevar sin oponer resistencia puesto que también lo quería. Abrió sus labios acoplándose a los ajenos, percibiendo la calidez de ambas bocas fundiéndose y las respiraciones fuertes por la intensidad del contacto. El corazón le latía con rapidez, igual que sentía el de su chico araña golpeando contra su pecho al mismo compás.

Como dijera Peter, si así iban a terminar todas las clases en deportes, podría considerar que los mandaran a la enfermería cada vez.

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Su risa entrecortada en medio de los besos sonó ligeramente entre su agitada y acompañada respiración con la de Loki. Le causó un poco de gracia que su novio reaccionará de la misma manera. Tenía la ligera esperanza de que lo detuviera, más correspondió su arrebato.

Sabía que en cualquier momento alguien podría entrar, pero ya no podía parar. Ahora era el castaño quien acorralaba al azabache, separando sus labios solo para tomar un poco de aire.

—Entre ambos deberíamos... Aprender a controlarnos... —sus manos ya se deslizaban por debajo de la playera de Loki con claras intenciones de ir por la espalda baja.

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Por reflejo se le dibujó una sonrisa al escuchar la risilla del castaño. ¿Sería por la travesura que estaban haciendo o por que esperaba que se impusiera la cordura en lugar del arrebato? Como fuera, el que estuvieran completamente solos no ayudaba del todo a medirse en sus acciones.

—Esa es una gran idea... De lo contrario... Tendremos un gran problema... —regresó con una sonrisa divertida, percibiendo aquellas manos tocando su piel que respondía erizándose. —Peter... No es que no suene tentador, pero... La clase terminará pronto y… No sería nada bueno tener un reporte por conducta inapropiadamente precoz en los vestidores... —ahora si trataba de apelar al autocontrol, aunque la mirada fija del castaño le estuviera haciendo flaquear.

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—Eso pasaría si no nos apresuramos o... Nos descubren… —Peter seguía insistiendo, usando de nuevo la mirada de borreguito al matadero, aunque en verdad saliera la del lobo hambriento. Ya no podía parar y tampoco quería hacerlo, aunque su pareja tuviera toda la razón del mundo.

—No mentía cuando te dije que me habías puesto más... "Tenso"… —le susurró aún sugerente, pegándose más al cuerpo de Loki.

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Oficialmente las ideas se le derritieron con aquel susurro más que provocador y la extrema cercanía entre ambos, que originó el aumento de la temperatura corporal y un sonrojo más notorio en sus mejillas.

—Nota mental... No volverte a poner "tenso" en horas de clase... —devolvió en un quedo susurro, prácticamente rozando sus labios con los del castaño que no retrocedía, sino que insistía con ese par de avellanas que no dejaban de clavarse en su mirada.

Bueno, tal vez si recubría los vestidores con una barrera mágica y se daban prisa no terminarían metidos en problemas... ¿Cierto?

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—Lo que tú digas... —"al menos hasta que nos aprendamos a controlar", no terminó de decir Peter. La inseguridad de no saber si vendría alguien le estaba emocionando más de lo que pudiera haber imaginado. Además, si su novio era bastante astuto y con la capacidad para aislarlos un momento del mundo real, tenían que aprovechar al menos por esa ocasión.

—Entonces hay que darnos prisa... —tiró de la mochila de Loki para que éste estuviera más cómodo y sus besos dejaron de ser en los rosados labios de su novio para llevarlos por su cuello. En su acelerada pasión no dudó en llevar su mano derecha al abdomen del ojiverde, deslizándola hasta la hebilla del cinturón contrario y aflojándolo para desabotonar el pantalón e introducir su mano dentro de la ropa interior.

—Lamento las prisas... —se disculpó al sentir un suave estremecimiento en el cuerpo que acorralaba, tal vez no lo estuviera haciendo bien.

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En cuanto Peter le quitara la mochila, un haz de luz dorada corrió por el piso, techo y muros para mantenerse aislados. Cerró los ojos al tener los labios del castaño en su cuello, dejando escapar quedos suspiros mientras se aferraba de la nuca de su novio con una mano y de la parte posterior de su hombro con la otra.

Jadeó ante el toque de una mano ajena que pronto le hizo estremecer al colarse debajo de la ropa.

—Está bien... —alcanzó a responder con la respiración notoriamente agitada. No hizo falta demasiado tiempo para que su miembro comenzara a reaccionar, igual que su deseo que ahora le "sugería" morderle el contorno de la oreja y el lóbulo, mientras entremetía los dedos entre el cabello castaño provocándole con caricias.

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Si lo que querían era hacerlo de manera rápida, vaya que lo estaban logrando. Peter con la estimulación en el miembro de Loki y éste con sus caricias y jadeos en su oído, provocando en su cuerpo una fuerte oleada de calor que le recorrió por completo hasta terminar en su entrepierna que comenzaba a sentirse apretada.

—No, Loki... Ahí no... —su mano libre dejó de acorralar al hechicero para señalar su cuello. —Hazlo aquí... —si Loki, en medio de su arrebato de pasión entendía el mensaje, le dejaría una marca. Con la llegada de Harry se habían generado un par de problemas, y no olvidaba que después irían a verlo, así que se lo debía al ojiverde y el castaño consideraba que su novio lo sabría aprovechar después.

Su mano libre también le sirvió para desabotonar su propio pantalón y bajarlo un poco junto con el bóxer, liberando así su creciente erección. En seguida hizo lo mismo con Loki para juntar ambos miembros y masturbarlos a la par.

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El constante masajeo en su erección lo estaba haciendo delirar entre jadeos de placer que intencionalmente liberaba sobre el oído de Peter. Sabía que era mejor tocarlo, tanto para goce ajeno y propio, pero quería encenderlo un poco más a base de estímulos auditivos, y el bulto en su entrepierna daba por bueno el método.

Separó un poco el rostro del de su novio cuando éste hiciera la petición para que no continuara. Lo miró un tanto intrigado hasta que comprendió por la seña lo que él quería.

—Después no te quejes... —respondió con una sonrisa traviesa. —Pero puedes quejarte justo ahora...

Entonces sus labios se cerraron contra la piel del cuello cual vampiro queriendo alimentarse. Succionó con hambre, aunque tratando de no ser tan brusco pese a que los sentidos se le nublaban con las caricias en su miembro, al que pronto se le unió el de Peter. Gimió sin dejar de marcar su territorio, percibiendo la dureza de ambos siendo estimulados con deseo. Por reflejo sus caderas se mecían sutilmente al ritmo de la masturbación, ayudando así a que el nivel sensitivo aumentara.

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—Ya me las arreglaré... —dejó escapar de su garganta un quedo gemido. —Pero que benevolente... —salió un nuevo gemido, más grave que el anterior denotando el placer que le hacía sentir Loki. Se sintió confiado pues había alcanzado a ver una luz poco normal, la que atribuyó a su novio para mantener su encuentro seguro.

Entre sus estimulaciones, el movimiento de las caderas contrarias, los gemidos que ambos emanaban y las succiones en su cuello Peter ya se sentía bastante "animado". Con su mano libre bajó un poco más el pantalón y el bóxer del ojiverde para poder acariciar directamente sus redondeados glúteos y juguetear con sus dedos entre ellos antes de alcanzar su entrada.

—Adivina por qué... Agh... No quería que... Estuviera tan... Ajustada... Tú ropa... —susurró en medio de sus gemidos y jadeos.

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Escuchar los gemidos de Peter le alentaba a seguir marcando su piel con toda esa pasión que segundo a segundo amenazaba con desbordarse. La masturbación combinada también ayudaba a que el calor de las fricciones aumentara a niveles en los que ya era casi imposible pensar en otra cosa que no fuera el placer que ambos se prodigaban.

Con los minutos encima, naturalmente no podían retrasar demasiado el previo, aunque por un momento Loki pudo pensar que terminarían solo con estimular sus erecciones, pero por el camino que la mano del castaño llevaba sobre sus glúteos y entre ellos le quedó claro que sería una sesión completa.

Su cuerpo se estremeció en medio de suaves gemidos acompañando los de Peter, ante aquellas osadas caricias que le robaron el aliento. Dejó de succionar el cuello de su novio y se dedicó a pasar la punta de su lengua en círculos, hasta que un deje de risa divertida escapó de entre sus labios con aquella confesión.

—Creo que… Mngh… Voy a considerar… Usar pijama… O vestimentas como en… Ahh… El lejano oriente… —respondió con gracia entre la pasión, aunque un gemido extasiado resbaló por su garganta al tiempo que se pegaba más al arácnido, aferrándose de su cuello y brazo con cada mano, cuando este aumentara un poco el ritmo de la masturbación y un dedo se colara en su interior.

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Como bien decían en algunos lugares: "menos es más", y lo estaba comprobando con su novio que había dejado de succionarle el cuello cual vampiro solo para acariciarle con su calidad y húmeda lengua.

—Eso sería fabuloso... Lucirías bien de cualquier forma... —era increíble cómo es que ambos podían bromear, incluso en medio de un acto apasionado sin perder su libido sexual. Eso demostraba lo bien que congeniaban y la fuerza de la química que tenían, no por nada habían terminado juntos.

—Pero que no sea... Un conjunto de... Ngh... Ombliguera y velos… —un breve destello de aquella imagen, de un hechicero en ombliguera con amplios pantalones de tela ligera y algo translúcida, velos y un par de cadenas como las concubinas que pintaban en las películas, le hizo delirar un poco, aumentando su calor y haciéndole aumentar el movimiento de su mano sobre ambos miembros e introducir un primer dedo.

Por un momento, Peter reconoció que tenía bastante imaginación para esas cosas. Primero lo del atuendo de servidumbre para la apuesta de las motos y ahora la de "Sheresada". Ya no se podía explicar si eran ideas propias o de alguna manera eran provocadas por Loki.

Movió un poco su dedo en el interior del ojiverde, impulsado por el deseo, las crecientes ansias de sentir nuevamente su interior y los constantes gemidos que eran acompañados por su agitado respirar acompañado con el suyo. No tardó mucho en llegar un segundo dedo y hacer un movimiento como de tijeras para dilatar un poco más la entrada.

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La peculiar forma en que podían llevar sus encuentros mezclando el deseo y ese sentido del humor tan característico que ambos entendían, era un punto clave y único que hablaba de la perfecta conexión que habían forjado. Y eso le fascinaba al hechicero, pues en Peter encontró esa mitad que lo complementaba en todo sentido.

—Que halagador... —jadeó contra su oído, metiendo suavemente los dedos de su mano izquierda entre los cabellos castaños, para luego volver a sonreír con aquello del provocativo atuendo con velos. —A mí me suena... A que, ngh... Quieres verme así... —lamió con su lengua el lóbulo de su oreja, bajando con su otra mano sobre el brazo de su pareja, deslizándose hasta la mano que los masturbaba a los dos y colocándola encima para incitarlo a que siguiera.

Volvió a gemir despacio cuando un segundo intruso se colara en su cuerpo y comenzara a dilatarlo, provocando que su libido aumentara en fracciones de segundo mientras su corazón latía frenético golpeando su pecho.

—¿Eso quieres? —le buscó la mirada con la suya, insistiendo al tiempo que se mordía el labio inferior y fruncía el ceño sintiendo una intensa oleada de placer que inevitablemente le provocó humedecerse con pre seminal.

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El castaño ladeo la cabeza ligeramente hacia la de Loki al sentir los finos y delgados dedos paseándose por su cabello, quería sentir un poco más de esas suaves caricias, pero obtuvo algo mucho más interesante. La lengua húmeda de su hechicero le hizo estremecer por completo y aumentar su temperatura.

Peter se sintió descubierto por un momento con la pregunta que le lanzaba. Sus mejillas, su rostro mejor dicho, se enrojeció por completo y desvío la mirada rápidamente.

—Ngh... No... No lo sé... Agh… —la imagen mental que ya se había formado del atuendo en Loki había vuelto, provocándole tanto como sus caricias y la nueva sensación húmeda en sus miembros, mezcla del pre seminal.

—En teoría... Es una de tus... Ideas… —respondió en medio de sus jadeos. —Pero podemos... Hablar de eso luego... —acercó su rostro hasta el de Loki para evitar más preguntas sellando sus labios con profundos besos. Consideraba que ya estaban ambos listos para lo siguiente.

Tomó las piernas de Loki, apoyándolo momentáneamente en los casilleros, y las alzó sin esfuerzo hasta tener acceso a aquella entrada que había estado preparando. El pantalón le estorbaba un poco, pero el tiempo les exigía que no se tomaran todas aquellas libertades que tendrían en un espacio más privado.

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Verle aquel sonrojo tan encendido, además del rehuir de su mirada, le complacieron gratamente pues comprendía que la respuesta era más que afirmativa. Y sería mentir si Loki dijera que no le encantaría preparar un momento en privado para Peter usando ese tipo de fetiches para disfrutar más de sus encuentros.

—¿Mi idea? —amplió una sonrisa entre jadeos. —Yo me refería a... —"la vestimenta que cubría totalmente el cuerpo de las mujeres". Aunque no pudo terminar de aclarar el punto, puesto que sus labios fueron sellados con aquel beso hambriento que no dudó en corresponder con la misma intensidad.

Estaba tan excitado que incluso con los dedos de Peter en su interior podría jurar que llegaría al clímax si continuaba estimulándolo. Sin embargo, pronto el casillero le sirvió de apoyo para continuar. Se sujetó de los hombros del castaño, quedando con una parte del pantalón y el bóxer colgando en uno de sus pies. Sonrió juguetón, era una sensación entre divertida y excitante por las condiciones y la premura, pero no por ello su lujuria disminuyó.

—Después de esto... Entrar aquí no... No volverá a ser igual... —mencionó bromista y agitado, esperando con ansia que Peter lo tomara.

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El beso, aunque un poco forzado al inicio, fue placentero. La unión de sus labios hambrientos y la perfecta danza entre sus lenguas se conjuntaban en un momento mágico que la mayoría de las veces se veía interrumpido solo por la necesidad de oxígeno.

Peter respondió solo con una risa divertida, no quería siquiera imaginarlo. Los vestidores, pequeño lugar en donde el acoso de los bravucones se intensificaba... Y ahora, también sería el lugar en donde habían tenido una travesura. El tiempo ya diría si sería la única o habría más.

Sin perder más tiempo, el castaño tomó su miembro erecto y parcialmente lubricado con el pre seminal de ambos para dirigirlo hacia la entrada de su novio y amante. Con la otra mano separaba un poco más los glúteos de Loki.

—Aquí voy... —le advirtió antes de colocar la punta de su glande justo en el orificio e ir entrando poco a poco.

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Asintió ante la advertencia de su pareja, relajando su cuerpo y sujetándose de sus hombros sobre la tela de la camiseta. Comparado con la sesión en el baño de su departamento, esta vez estaba menos "rígido" pese al poco tiempo que tuvieron para un previo decente. Tal vez se debiera a la emoción que provocaba hacerlo en un lugar donde corrían el riesgo de ser atrapados en plena acción y por ello la excitación aumentaba.

Pronto, el glande ligeramente húmedo se situó entre sus glúteos. Peter hizo un poco de presión para insertarlo, causando que Loki contuviera el aliento mientras lo sentía deslizándose lentamente, provocándole un drástico aumento de calor y ansiedad. Cerró los ojos al tiempo que recargaba la cabeza en el casillero, exhalando y volviendo a atrapar aire, presionando un poco sus dedos en aquellos hombros.

Era delirante estar unido al castaño y sentirse uno solo con él, dejando al mundo fuera de su propio universo de emociones compartidas solo para ellos.

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La penetración fue casi enseguida, sin mayor problema. Solo tuvo que empujar un poco para que sus cuerpos se unieran en uno solo. El chico arácnido sintió una especie de alivio después de unirse, pero a la vez su calor aumentó, así como su apetito.

—Te quiero... —susurró antes de besarle el cuello a Loki, que exponía de aquella forma al sentir el goce de su unión, aunque esta aun no estuviera completa. Era simplemente irresistible estar tan cerca y no hacer nada en esa porción de piel.

Una vez insertado la mitad de su miembro, Peter pudo colocar sus manos sobre las caderas de su novio para sostener y regular los próximos movimientos, los que sospechaba no serían nada tranquilos. Sus ansias se estaban acumulando, alimentadas por su propio placer al sentir la calidez interior de su novio, así como su forma de sujetarse a él indicando un mismo placer.

—¿Todo bien? —preguntó cariñoso después de terminar de insertar todo su miembro.

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Aquel "te quiero" no hizo más que dibujarle una sonrisa dichosa en los labios. La magia que esas palabras le provocaban, dichas por la persona que lo complementaba, era miles de veces mejor que la que era capaz de hacer con sus poderes.

—También te quiero... —respondió en medio de un jadeo, sintiendo los labios de su novio deleitándose con la piel de su cuello. A su vez, él le masajeaba la nuca con los dedos de su mano izquierda, en tanto su diestra se aferraba de la camiseta y sus piernas se cruzaban tras la espalda del castaño.

Poco a poco Peter continuó adentrándose. A cada centímetro le reclamaba como suyo, alojándose entre sus paredes tibias con perfección. Gimoteó un par de veces, apretando los ojos antes de que su novio quedara totalmente dentro, y entonces pudo tomar varias respiraciones agitadas.

—Todo bien... —asintió, abriendo sus esmeraldas cristalinas y anhelantes, topándose con ese par avellanas de brillo cálido pero ansioso a la vez. No pudo resistirse al deseo de unir sus labios, como ahora sus cuerpos lo estaban, así que le tomó del rostro y acercó el suyo para reclamar un beso apasionado, mezclando su aliento con el ajeno y sus lenguas entre roces húmedos y hambrientos.

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Peter no se perdía ni un instante de las reacciones que Loki iba teniendo con su unión carnal. Era deleitante e imposible dejar de apreciar. Pronto sus ojos hicieron conexión, lo que los llevó también a unir sus labios y por fin estar unidos de todas las formas posibles, así lo sentían y así lo necesitaban ambos.

Con sus manos sobre las caderas contrarias, y seguro de que Loki estaba bien sujeto a él con sus piernas, comenzó a moverse lento pero con movimientos fuertes, sintiendo cada centímetro de su cálido interior, percibiendo a la vez que este le reclamaba con hambre.

Su respiración se entrecortaba entre los besos y el propio placer que ambos estaban consiguiendo. Se estaban tornando un poco ruidosos por sus jadeos y el ruido metálico de los casilleros debido al movimiento, por lo que agradeció las habilidades de su novio al poder aislarlos un momento para desfogarse a medio en la escuela.

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Pronto comenzaron las embestidas llevando un compás lento y concienzudo, más no por ello carentes de firmeza, provocando que su cuerpo reaccionara entre olas de placer y calor que iban en aumento mientras Peter más lo penetraba de ese modo entre dulce y apasionado. Aquella combinación era una de las cosas que más le fascinaban del castaño, su forma de ser tan cálida y a veces tímida, pero al mismo tiempo tan intenso y dominante que lo hacía derretirse por completo.

Entre jadeos y gemidos compartidos el momento se fue tornando más placentero para ambos, y ruidoso, tanto que Loki no pudo evitar que se le escapara un deje de risa agitada al escuchar el rechinido de los casilleros, que de no ser por su barrera mágica se escucharía hasta la oficina del director pues no quedaba muy alejada de los vestidores.

—Hay que... Ahh... Apresurarnos... Mngh... —susurró contra sus labios cuando la falta de aire los hiciera separarse un poco, y le mordió el inferior a sabiendas de que hacerlo excitaba a su novio. Por su parte, oprimió despacio el duro miembro en su interior para incitarlo aún más. Tendrían tiempo de sobra en su departamento la próxima vez para ir más despacio.

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—Pero... Ngh… —con el ruido de los casilleros recordó que el lugar y el momento no habían sido los apropiados y de verdad tenían que apresurarse. Una lástima para Peter, pero al menos la adrenalina y la pasión del momento la estaban viviendo.

—Está bien... Lo que me... Ahh... —la mordida en su labio inferior avivó su deseo. —Pidas... —sus movimientos se hicieron más rápidos mientras que su placer aumentaba con la estrechez que oprimía su miembro. Llevó su mano derecha sobre el miembro de Loki y comenzó a masturbarlo de nuevo, al ritmo de las penetraciones para aumentar su placer y acelerar un poco más las cosas.

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Un brillo lascivo y complacido cruzó por sus esmeraldas ante la obediencia del castaño. Claro que le hubiera encantado alargar más el momento, tal vez practicar alguna posición interesante, pero tendrían que dejarlo para otra ocasión más propicia.

—¡Agh! —echó la cabeza atrás, recargándola contra el casillero, sintiendo el aumento del ritmo y la masturbación en su miembro endurecido. Su ceño se fruncía con delicia marcada, y sus labios entreabiertos de un tono cereza encendido dejaban escapar gemidos sonoros que inundaban cada esquina, mientras sus manos se aferraban de la camiseta de Peter.

Echó una mirada al reloj empotrado en la pared sobre la puerta, el tiempo era corto, pero estaba seguro de que acabarían antes.

—Peter... Nmgh... —gimió su nombre al tiempo que emanaba pre seminal cuando el castaño tocara lo profundo de su interior.

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Había sido un momento bastante emocionante y lleno de adrenalina a pesar de que estaban encubiertos, al menos por un momento, con la magia de su novio. Pero todo siempre tiene que llegar a su fin y ese momento para ellos se estaba acercando.

Peter estaba deleitado con los gemidos que provocaba en el ojiverde, que parecía estar disfrutando tanto que de su miembro ya comenzaba a salir el pre seminal. Aunque él no se quedaba atrás. El castaño sentía sus movimientos más fluidos y era debido, probablemente, a que su pre seminal lubricaba mejor su miembro y el estrecho interior de Loki.

—Ahh... —exhaló el castaño dando un par de estocadas más, sintiéndose casi al límite. Pero un breve destello de lucidez le hizo reaccionar.

Se habían dejado llevar por el impulso, que ninguno de los dos se puso a pensar en "las evidencias" que dejarían o tendrían que limpiar. Si terminaba dentro de Loki, al separarse de seguro su semen resbalaría entre sus piernas, y si su novio terminaba entre ambos mancharían su ropa, sobre todo la del hechicero que era más oscura que la del arácnido. Hubiera sido más fácil si utilizarán un condón... Pero ya era demasiado tarde para pensar en ello.

—Loki... Ngh... —detuvo sus movimientos mientras que rodeaba la cintura de su pareja con una mano y recargaba su cabeza sobre el pecho de Loki. —Deberíamos... Ah... Separarnos…

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Su cuerpo se estremecía envuelto en el calor de la pasión y la adrenalina, cegando totalmente su razón. La conciencia apenas le alcanzaba para escucharse a sí mismo y a Peter disfrutando el momento, además de los sonidos acuosos que provocaba su perfecta unión, y el rechinido de los casilleros. Aunque eso último realmente pasaba casi desapercibido con la atención puesta en alcanzar el máximo placer.

Justo ese par de estocadas profundas lograron ponerlo en el límite de su resistencia, estaba seguro que unas cuantas más y terminaría con un fuerte orgasmo y una eyaculación no menos potente, pero aquello se quedó solo en una posibilidad cuando el castaño se detuviera.

Jadeó entre ansioso y suplicante, apretando los ojos y alzando la cabeza que seguía recargada sobre el casillero, mientras tomaba grandes bocanadas de aire que hacían subir y bajar su pecho, donde se hallaba descansando la frente de su novio… ¿Separarse? Fue lo primero que le vino a la mente, ¿por qué Peter quería separarse justo cuando estaban por terminar? Después recordó dónde estaban, cómo estaban y que tenían el tiempo encima como para hacerlo "bien" y todavía quedar libres de cualquier evidencia.

—Ngh… De acuerdo… —muy a su pesar terminó accediendo. Aunque lo cierto era que no sonaba muy lindo quedarse con el deseo truncado y menos con el dolor. Dejó que el castaño saliera despacio de su interior, sacándole un quedo gemido ronco por lo sensible que estaba todavía, y cuando sus pies tocaron de nuevo el piso no demoró en volver a acorralar a Peter contra los casilleros para arrodillarse frente a él.

—Al menos… Que valga la pena esta travesura… ¿No crees? —le dijo en tono sugerente, mirándolo con lascivia al acercar el rostro y lamerle aquella húmeda y tibia erección sin recato alguno, para después engullirla comenzando a subir y bajar con rapidez.

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Cargó a Loki de las piernas para poder salir de su cálido interior, y al escuchar el gemido ronco tan cerca de su oído ya se estaba arrepintiendo de su decisión. Sin embargo, el hechicero se movió rápido una vez que lo dejó en el suelo, acorralándolo y bajando hasta su aun erecto miembro.

—¡Loki! —se sintió alarmado y ciertamente acorralado. No tuvo tiempo de reaccionar cuando sus rodillas le temblaron ante el placer de las felicitaciones. —¡Angh!

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No se detuvo pese a las "quejas" del castaño, en parte porque sabía que Peter quería o de lo contrario lo habría detenido ahora que tenía la oportunidad. Y por otra, él mismo necesitaba terminar lo que iniciaron, eso de quedarse con las ganas estando a punto de culminar, además de una incómoda molestia física, no sonaba muy agradable, y menos aún si la lista de cosas desagradables se alargaba un poco más por tener que soportar la presencia de Harry en cuanto salieran de ahí.

Con aquel breve recuerdo, Loki se empeñó todavía más en las felaciones, devorando la palpitante erección y ayudándose con su mano derecha para bombear y acelerar, como si dejara que parte de su sentido posesivo tomara el control. Ya le había dejado una marca rojiza en el cuello, pero hacerlo llegar al clímax era como si reforzara el hecho de que Peter era suyo y por más que Harry intentara no lo apartaría de su lado.

Cuando empezó a sentir el pre seminal mezclándose con su saliva llevó la mano libre a su propio miembro que comenzaba a gotear. Se masturbó al ritmo del placer que le daba a Peter, quien parecía agitarse cada vez más y gemir de modo grave. Solo bastaron unos instantes y pronto la cálida semilla del castaño llenó su boca, al igual que su mano quedó empapada de la suya. El gemido de satisfacción que le provocó aquel orgasmo compartido lo ahogó en su garganta mientras tragaba, cuidando de no dejar escapar ni un poco de aquella lechosa miel.

Alzó la mirada traviesa, notando el violento sonrojo y la expresión de alivio mezclada con reproche de Peter. Le dio una última y lenta lamida al glande sensible de su novio, para luego relamerse los labios y levantarse.

—Por eso te dije… Que mejor no… —mencionó con una sonrisa pícara, acercándose a darle un corto beso en la comisura de sus labios antes de abrir su casillero y sacar un par de toallas para el rostro. Le dio una al castaño y otra la usó él para limpiar su "desastre", incluso no dejó huellas en el suelo que delataran su fogosa travesura.

Se acomodó la ropa mientras echaba un vistazo al reloj sobre la puerta, notando que aún tenían cinco minutos de gracia que les servirían para terminar de calmarse y salir tan campantes como si nada hubiera pasado.

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El oral que el hechicero le brindaba con apasionada devoción y hambre le estaba haciendo perder la cabeza. Intentó detenerle, pero su deseo se sobrepuso ante su cordura y permitió que siguiera.

—Lok... Ngh... Loki... ¡Ahh! —gemía y jadeaba de placer, repitiendo el nombre de su novio. Sabía que eso estimularía de cierta forma al ojiverde, ya que no podía hacerlo de manera física. Después de todo su aventura había empezado en el intento de afianzar su confianza como pareja y evitar cualquier posible intervención por un tercero, que para el caso era Harry.

A Loki no le costó mucho tiempo en extraer y succionar su semilla, liberando consigo un grave gemido. Ambos quedaron agitados y satisfechos, aunque Peter sentía que perfectamente podría continuar de no ser por el lugar, tentado principalmente por la mirada de Loki y sus traviesas expresiones.

—Ok... Fue mi error... Pero la próxima vez lo tendré mejor planeado… —bromeó el castaño, limpiándose el sudor de la cara pues allá abajo no había nada que limpiar, Loki ya se había encargado de eso.

El arácnido acomodó su ropa, y con el poco tiempo de sobra se recostó sobre la banca esperando a que su agitación pasara.

—Tal vez debimos hacerlo en las regaderas... Al menos no habríamos tenido el apuro de limpiar... —comentó riendo de su travesura.

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—¡Ah! ¿Con que vas a provocar que Flash o sus porristas musculosas te dejen medio desmayado en cada clase, tan solo para que te saque y lo hagamos más en forma? —respondió totalmente divertido mientras se aseguraba con su magia de que no quedara un solo indicio que los delatara.

—Aunque… Eso de las regaderas no suena mal… —siguió el tono de broma, inclinándose sobre el castaño para depositar un dulce y casto beso en sus labios.

Era curiosa la forma en que pasaban de la fogosidad a la ternura en un parpadeo, y más curioso que no se sintiera forzado. Tal vez era porque se entendían a la perfección, como si pudieran leerse, no solo la mente sino el alma.

Justo en ese momento la campana sonó dando por terminado el horario escolar, igual que ese suave contacto que no pudo alargarse un poco más. Loki se apartó despacio en medio de un quedo suspiro y una expresión liviana, aunque ligeramente pícara.

—Vamos… Sería mejor que no nos encontraran saliendo de aquí, se supone que estábamos en la enfermería. —anunció palmeando cariñosamente el pecho de su novio, al tiempo que se incorporaba y tomaba su mochila para llevarla sobre su hombro.

Se acicaló un poco pasando la mano libre por entre su cabellera y "desactivó" el hechizo que los mantenía en total hermetismo mientras caminaban hacia la puerta.

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—Sí... ¿Por qué no, si tengo a una enfermera eficiente a mi lado?... Vaya, te estoy convenciendo. —respondió entre risas, recibiendo el beso de manera tranquila y sin dobles intenciones más que disfrutar de ese momento a solas en la escuela.

De alguna manera ambos se entendían y acoplaban bien, siendo momentos como ese los que reforzaban su intimidad y confianza como pareja.

Sin embargo, la campana sonó dando fin al día escolar, así como su tierno beso que terminó con un intercambio de miradas y sonrisas cómplices.

—Pero la enfermera ya me atendió. —se quejó en broma e imitó a Loki, incorporándose y tomando su mochila para salir al pasillo donde ya transitaban las primeras almas libres de clase como ellos.

—¡Hey, chicos! ¡Por aquí! —apenas daban un paso fuera de la escuela y ahí estaba MJ esperando por ellos.

—Espero que esto termine pronto. —murmuró a su novio al dirigirse a su amiga.

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"Enfermera dedicada"... De no ser porque ya iban saliendo de los vestidores se hubiera transformado en una sexy enfermera tan solo para molestar a su novio y dejarlo tentado.

—Bueno, digamos que la forma en que le agradeciste a la enfermera por sus cuidados compra voluntades. —le respondió acompañando las bromas del castaño y pronto ya se encontraban caminando por el pasillo.

Las aulas empezaban a vaciarse, lo que traía consigo el típico ir y venir de los estudiantes y el barullo entre las pláticas que se mezclaban hasta crear un sonido ininteligible. Aunque sí que escucharon el llamado de MJ una vez que atravesaron la puerta principal, apenas bajando el primer par de escalones.

—Sí, yo igual. —respondió por lo bajo, exhalando despacio y discretamente antes de llegar con la pelirroja. —¿Y bien? ¿Iremos a algún lugar en especial? —preguntó tranquilamente a MJ para disipar sus ideas sobre Harry.