¡Konichiwa! Emm…no ando muy inspirada…este…si el capítulo me queda mal, no es mi falta, el culpable es mi cerebro, que ha sido sobreexplotado en la última semana, he tenido que escribir ensayos de tres páginas para la escuela ¡en cuadernos de cuadro chico! y continúo secándome los sesos en el fic TT_TT
Disclaimer: Todo lo relacionado a Naruto es propiedad del ya no tan grande y todopoderoso Masashi Kishimoto. ¡Si no hace que Gaara y sus hermanos vuelvan a aparecer en el animé, yo lo mataré! Ò_Ó
Capítulo 9: ¡Te haré reír!
Las grandes olas de calor ardiente estaban de nuevo presentes en Sunagakure. Los tres hermanos y Haruka se dirigían a la torre del Kazekage, ya que los miembros del consejo les tenían que hablar de una misión muy importante que tenían que llevar a cabo.
-Por todos los cielos…no recordaba el calor que siempre hace aquí –decía Haruka limpiándose el sudor de la frente.
-Se nota que has estado mucho tiempo fuera –le dijo Temari.
Siguieron caminando durante unos minutos hasta que se toparon con Baki a la entrada de la torre.
-Chicos –les dijo-. Que bueno que han llegado, vayan a donde está el consejo.
-¿Y ahora de qué trata la misión, Baki? –preguntó Kankuro.
-Tiene algo que ver con una cuestión de espionaje en el límite del desierto, a poca distancia del bosque más próximo.
-¿Cuestión de espionaje? –inquirió Temari.
-Sí –respondió su sensei-. El último caso de los ninjas provenientes de una aldea desconocida alarmó a los miembros del consejo de Suna y creen que es posible que haya más de estos en las inmediaciones de La Arena, ya que ellos no pudieron volver al ser asesinados y tal vez sus compañeros hayan estado esperando una señal.
-Vamos pues –dijo el castaño.
Subieron hasta con los miembros del consejo.
-Gracias por venir –les decía el líder Nakamura Fumihiko.
-Sólo díganos que tenemos que hacer, nos iremos de inmediato –expresó Kankuro.
-No te desesperes, Kankuro –le dijo Baki.
-Bueno… -siguió el anciano-. Si ya están tan listos, de acuerdo, se los explicaré en términos simples: se quedarán durante un día completo en los límites del desierto, donde estarán atentos a cualquier cosa fuera de lo normal y que se encarguen de los ninjas que no lleven bandanas protectoras de ninguna aldea, si no encuentran nada, regresen.
-Entendido.
Los cuatro iban a salir para partir.
-Esperen –los detuvo el viejo-. Sólo son necesarios tres para llevar a cabo la misión.
-¿Qué? Pero… -reclamaba la rubia.
-Ustedes vayan… -dijo Haruka-. Yo me quedaré aquí.
-De ninguna manera, acabas de llegar y ya es momento de que también te asignen misiones –le respondió Temari.
-En serio…no tengo ningún inconveniente, me quedaré aquí.
-El problema es que… -intervino Izumi Kiyoshi.
-No creemos que sea capaz de realizar la misión, no le tenemos confianza –dijo sin más otro miembro del consejo.
-¡¿Qué?
Kankuro tomó al viejo del cuello de la túnica y lo levantó ahorcándolo un poco.
-Escucha bien esto viejo, Haruka es de gran confianza, no es su culpa que se haya ido de la aldea, ustedes idiotas son como todos los demás, no se fían de personas que son diferentes, tal como ella y Gaara, así que préstame atención inútil, si no va ella, tampoco vamos nosotros.
-¡Tranquilízate ya Kankuro! –le dijo Baki mientras lo separaba del hombre, dejándolo caer al piso.
Fumihiko se veía sereno, con las manos entrecruzadas y los codos sobre la gran mesa redonda.
-Está bien, que vaya con ustedes –dijo sin más.
El hombre que antes había agredido Kankuro se sentó, muy resignado. Los cuatro ninjas por fin se fueron. Iban caminando por un largo pasillo. El silencio estaba presente, Haruka rompió el hielo.
-¿Por qué hiciste eso?
-¿Hacer qué? –le devolvió la pregunta el marionetista.
-Yo me hubiera quedado, no era necesario que trataras así a ese viejo.
-Mhm, considera que te hice un favor –le respondió con una sonrisa en la cara-. Vas a ver que va a ser bueno que salgas a misiones de vez en cuando.
Se encaminaron rápidamente a su destino, que tan sólo les llevaría unas dos horas o menos si se apuraban. Atravesaron el sofocante desierto, se encontraban a mitad de camino cuando se acercaba una tormenta de arena a lo lejos.
-Rápido, tenemos que buscar refugio antes de que la tormenta nos alcance.
-No es necesario –le dijo Gaara.
El pelirrojo juntó las manos y creó una esfera que los encerraba a los cuatro, evitando así recibir los efectos del aire y la arena. Tardaron un poco más de lo esperado, pero lograron llegar al borde del desierto.
-¡Finalmente! –exclamó Temari.
Todavía era temprano, pero se tenían que apurar en establecer tiendas de campaña, ya que se quedarían por lo menos una noche y pronto oscurecería.
-o-o-o-
El tiempo pasaba rápidamente y ya era de noche, Temari había encendido una fogata, los chicos se habían turnado para vigilar en caso de alguna presencia extraña en la zona. Gaara había regresado sin encontrar nada, ahora a Haruka le tocaba estar atenta. Se alejó unos cuantos metros y estuvo a la vista en las ramas de un gran árbol.
-¿Crees que en realidad haya alguien por ahí? –le preguntó la rubia al menor.
-No… –respondió-. Pero hay que asegurarnos.
No había ninguna señal, Kankuro estaba demasiado aburrido, sentado afuera de su tienda junto a la fogata que amenazaba con apagarse poco a poco.
-Kankuro, ¿podrías dejar de dormirte e ir por más leña? –le dijo Temari.
-Haré lo que sea con tal de no estar viéndote a ti –le respondió.
-Kankuro… -le indicó el pelirrojo.
-Ya, ya, lo siento…al rato vuelvo. Además…quiero llevar a cabo mi plan maestro.
-¿Plan maestro? –le preguntó su hermana.
-Sí, voy a hacer que Haruka se muera de la risa.
-¿Y cómo lo harás?
-¿Por qué me preguntas eso Temari? ¿Acaso no ves que soy el experto en bromas?
-Sí, de eso no hay duda, eres un bromista idiota.
-Temari… -le dijo Gaara.
-Está bien, perdón.
Normalmente, el pelirrojo dejaría que sus hermanos se pelearan y se agarraran a golpes, pero en ese día no estaba de humor como para soportar ver sus escenitas.
Kankuro fue y partió varias ramas del árbol en el que estaba Haruka.
-¡Ey! ¡Haruka! –le gritó el castaño-. ¡Baja un momento!
-¿Qué sucede? –preguntó ella mientras bajaba de un salto y se situaba a su lado.
-Regresa ya.
-¿Pero y…? –su pregunta fue inconclusa.
-No ha habido nadie en las últimas horas, y si aparecen después, nos encargaremos de ellos. Está empezando a enfriar y luego te vas a resfriar.
-¿A resfriarme? –inquiría incrédula.
-Bueno, sólo vámonos ya.
-Como quieras…
Ambos regresaron al "campamento".
-¿No hay nada? –preguntó Temari.
-Nada de nada –respondió Haruka-. Ni un insecto a la vista en por lo menos un kilómetro, para mí que esos que vinieron a la aldea el otro día era porque eran idiotas y ni siquiera se lo dijeron a nadie más.
Hubo un silencio, pero Kankuro soltó una risita burlona.
-¿Y tú que traes? –le preguntó su hermana.
-Oh, jaja, nada… -respondió él sacando un objeto de un bolsillo-. ¡Miren esto!
Tal como a lo que se dedicaba, el castaño había sacado una pequeña marioneta de juguete, idéntica a Temari.
-¡Jaja! ¡Miren es Temari! –comenzó con su "show" imitando la voz de su hermana-. "Mírenme, todos, soy Temari y me encanta golpear a mi hermano Kankuro".
Gaara y Haruka lo miraron raro, Temari estaba con una gran gota de sudor en la frente y con un tic en el ojo, a punto de explotar. Sacó su abanico.
-Oh, oh O_O
-¡KANKURO! ¡ERES UN INMADURO!
El marionetista comenzó a correr (de nuevo) perseguido por su hermana.
-¿Cómo puedes lidiar con ellos? –le preguntó Haruka al pelirrojo.
-Es cuestión de acostumbrarse…diario los ves haciendo lo mismo –respondió con su habitual tono seco.
Los hermanos mayores volvieron, Kankuro traía el ojo morado y un poco hinchado. Haruka se encontraba de pie observando el horizonte en busca de alguna señal de vida que fuera algo "inusual" en aquella zona. Kankuro volvió a soltar otra risita.
-¿Y ahora que estás tramando? –inquirió su hermana.
-Ya lo verás.
Se acercó sigiloso a Haruka, apareció de repente enfrente de ella haciendo ojos bizcos y una cara graciosa, esperando hacerla reír con eso, pero…recibió un puñetazo y cayó de bruces.
-¡Jaja! ¡Eso me divierte a mí! ¡En vez de hacerla reír le vas a causar un infarto mostrándole tu horrorosa cara! –gritó Temari entre carcajadas desde otro extremo.
-¿Por qué éstas dos siempre me golpean?
-Kankuro –decía Haruka-. ¡¿Estás bien?
-No lo sé…¿mi cabeza sigue pegada a mi cuerpo?
-Emm…sí –respondió ella.
-Entonces estoy bien…
-Lo siento…es que pensé que era un enemigo y siempre golpeo a los que se aparecen así.
-Anotado: No aparecerte de frente.
-o-o-o-
La noche pasó demasiado lenta para los cuatro, que se turnaron para vigilar en distintos lapsos de tiempo. Había amanecido y ningún ninja había aparecido.
-Creo que ya es hora de que nos vayamos –decía Gaara.
-Sí –dijo Haruka-. Esos ninjas fueron lo suficientemente idiotas como para no decirle a nadie más sobre su plan.
Emprendieron su viaje de regreso a Sunagakure, bajo una fresca brisa fría restante de la noche anterior.
-Ey –otra vez Kankuro-. ¿Qué es un punto verde en la pared?
-No nos interesa –dijo Temari.
-Ay por favor, ustedes tienen que decir: "No lo sé Kankuro, ¿qué es?
-Ay, mátenme… -continuó Haruka-. De acuerdo, "¿Qué es un punto verde en la pared?".
-¡Un chícharo castigado! –dijo el marionetista-. ¡Jajajaja!
-¡No puedes contar un chiste peor! –gritó la rubia.
-Ya, ya este está mejor: ¿Qué le dijo una uva verde a una morada?
-"No lo sé Kankuro" –dijo Haruka imitando sus palabras-. "¿Qué le dijo?"
-¡Respira babosa! ¡Jajajaja! ¿Y qué le respondió la morada?
-"Tampoco lo sé Kankuro".
-¡Ya madura! ¡Jajajaja!
¡Pam! Kankuro se encontraba tirado, esta vez fueron ambas las que lo golpearon en la cabeza.
-¿Qué tal si lo dejamos ahí? –inquiría Temari-. No me molesta en absoluto.
-Te apoyo –respondió Haruka.
El pelirrojo se acercó a su hermano y lo levantó mientras éste escupía arena.
-Kankuro –le dijo-. Ya nos tienes hartos, si vuelves a hablar en lo que queda del camino te enterraremos y te dejaremos allí mismo.
-De acuerdo…ningún comentario O_O
-o-o-o-
Luego de unas horas llegaron a la aldea y les dieron el informe a los miembros del consejo, dejando el caso cerrado. Cuando iban de regreso a su casa se toparon con dos pequeños niños, de unos seis años revolcándose en la arena, peleando, mientras que otros cuatro los trataban de separar. Uno de los que estaba en el pleito se notaba que estaba un "poco pasado de peso". Los gennins ignoraron aquella escena y siguieron con su camino.
-Vaya… -dijo Kankuro-. Ese mocoso siempre está peleando, si que me cae "gordo".
-¡Jaja! –comenzó a reír Haruka-. ¡Ya entendí! ¡Te cae "gordo"! ¡Jaja!
-Oh O_O, sí –respondió el castaño-. Lo dije para que rieras y por fin lo logre ¡ja! Soy genial –continuó mientras entraba en la casa y se esfumaba lo suficiente como para que la peli-violeta dejara de reír.
-¿Eso te causó gracia? –le preguntó Temari.
-¿Qué hubieras preferido? ¿Qué continuara diciendo tonterías toda la semana? ¿O que lo callara fingiendo reírme de una de sus idioteces?
-Vaya que eres hábil, amiga.
-¿Siempre es así de tarado? –preguntó a Haruka.
-Normalmente no… -respondió Gaara.
-A veces sí dice simplezas, pero como no ha habido nada interesante que hacer en las últimas semanas, trata de alegrarse con sus mismos comentarios –dijo la rubia-. Cuando se toma las cosas en serio, es muy sensato e inteligente, aunque a veces algo imprudente y agresivo. Además, creo que está tratando de impresionarte –continuó guiñándole un ojo.
-¡JAJA! –eso sí la hizo reír con ganas.
-Es en serio –siguió la rubia-. Kankuro es así con las chicas nuevas.
Otra vez volvió a dejar de reír.
-Espero que sólo estés bromeando…O_O
-¡Jaja! Tranquila, Kankuro no muerde. No te preocupes, al rato se le pasará…
Este es el final del capítulo, espero que los chistes no hayan sido muy estúpidos, Kankuro me incitó a incluirlos en esta sección xD
Dejen reviews =D
¡Sayonara!
