Amy se sostuvo como pudo e intento volver a tener equilibrio en sus piernas. Sheldon la miraba con delicadeza, muy parecida a su "mirada de Koala", pero ahora algo parecía brillar en sus ojos azules, tenía un resplandor nuevo. Ella se quedó perpleja al ver de nuevo a su ex-novio vestido así, de traje, un poco mojado y con flores en la mano. ¿De verdad era Sheldon Cooper?
-Sheldon, ¿qué haces aquí vestido así?
-Amy... Yo... Bueno, creo que...
-Sheldon, no sé qué planeas, pero de verdad me duele verte aquí, vestido así con esas flores. No sé qué sucede, no te entiendo nada... Lo intento, de verdad, pero no lo logro... -dijo carizbaja casi sacando una lágrima de su ojo derecho-.
-¿Pu-puedo pasar?
-Está bien... -Ambos entraron al departamento-.
-¿Quieres algo de beber? -preguntó Sheldon-.
-No Amy, muchas gracias. ¿Puedo sentarme?
-Sabes que sí, Sheldon... En un momento estoy allá -dijo ella yendo hacía la cocina-.
-De acuerdo -dijo él apunto de sentarse-. Amy, debes de poner las flores en un recipiente, para que no se marchiten tan rápido -se las estiro para que ella las tomara, se noto que las agarró con un poco de disgusto. Sheldon se dispuso a sentarse, Amy mientras tanto colocó las flores en un jarrón,busco un vaso y se sirvió una copa de vino que le había regalado Penny hace tiempo-.
-Bien -dijo acercándose-, ¿para qué has venido Sheldon? -Preguntó fríamente-
-Amy, yo..., no sé cómo decir esto... Yo... -Amy lo interrumpió-
-¿Por qué has venido con esas flores? ¿Por qué te vestiste así? ¿Qué pasa contigo? -Comenzó a tener un nudo en la garganta- ¿Crees que puedes tratarme como un tonto y después hacer esto sólo por impulso? ¿Qué pretendes, que me siga ilusionando, que siga creyendo que cambiarás? Sé que es difícil para ti estar en una relación, pero para mi también lo es, es complejo no poder brincar de alegría al verte porque sé que reaccionaras distante, es complicado no agarrarte a besos cada vez que te veo porque siento esas malditas mariposas en el estómago -Sheldon estuvo a punto de interrumpirla para explicarle el verdadero nombre del proceso que ella llamaba "mariposas en el estómago", pero Amy lo señalo y con fuerza grito-. ¡Cállate! Ahora estoy hablando yo. ¿Crees que para mi no es un arduo trabajo pensar que no me deseas, veo cómo se miran Penny y Leonard, Bernadette y Howard, con amor, pasión, entusiasmo, alegría, felicidad. Y tú, tú sólo me miras con una cara de fastidia. Yo ya no puedo, ya no puedo con esto. No sé por qué trajiste flores, no sé cómo conseguiste ese traje y te vestiste así, ya no me importa. Ya no me va a importar... Perdón Sheldon... Por favor vete, nuestro acuerdo de relación se acabó -la neurocientífica se levantó del sillón sin dirigir su vista a su ex-novio y se dirigió a su cuarto en silencio-.
Sheldon se quedó mudo, en blanco. ¿Sheldon Cooper residiendo en el espacio? De repente entró en razón. ¿Amy de verdad ya no quería nada con él? Tenía que hacer algo, ella era la única que podía entenderlo en todos los aspectos. No podía perderla, no podía darse el lujo de dejar pasar su única oportunidad para ser feliz. Su princesa había dado su sentencia, ¿qué más podía hacer? ¿Rogarle? No, eso nunca. Quizá pedirle disculpas, ya que no se había atrevido. No sabía cómo proseguir con la situación, por primera vez el doctor Sheldon Lee Cooper, no sabía qué realizar. Sin darse cuenta ya se estaba dirigiendo al cuarto de Amy. Permaneció en frente de la puerta por un minuto o dos, pues tenía una discusión consigo mismo.
¡Ya toca la puerta! No, hay algo que me lo impide. Se llama miedo. Yo no tengo miedo. ¿No? Entonces, ¿por qué te sudan las manos y tus piernas comenzaron a temblar? Debe haber más explicaciones lógicas para eso. No sólo el mie- ¡Despierta! Tienes miedo de que Amy Farrah Fowler te desprecie. ¿Acaso no eras tan espléndido para que nunca se fuera? ¡Deja de ser tan cobarde! ¡Yo no soy cobarde! Sólo que, que tal y Amy de verdad no quiere hablar conmigo. ¿Y? Al menos lo intentarás. No quiero que se sienta incómoda. ¿Más? Créeme no lo puedes empeorar, escucha está sollozando y es por ti. ¡Toca ya!
En seguida Sheldon estaba tocando el cuarto de su ex-novia.
-knock, knock, knock. Amy...
-knock, knock, knock. Amy...
-knock, knock, knock. Amy...
No contesta, ni abre. Ves, fue un error. Ve ahí y abre la maldita puerta.
Eso pasó, la mano derecha de Sheldon movió la manija lentamente y al no oír nada, abrió la puerta despacio. Miro la habitación, estaba oscura, no se veía ningún cuerpo, todo estaba en silencio. Decidió entrar pausadamente. Notó con la poca luz que daba la luna al cuarto que éste estaba escombrado a la perfección, no había error, estaba totalmente limpio. Estaba lleno de cosas de la ciencia de la biología, con un pequeño espejo arriba de un pequeño buró. Por fin volteó a ver a la cama y pudo percibir el cuerpo de su amada tumbado en ella, cubierto por unas cobijas bastante gruesas color marrón. Se dispuso a caminar hasta donde se encontraba, se puso en frente de ella, se hinco para poder estar a la altura de la cama, agachó un poco la mirada y muy tranquilo fue quitando el cobertor de la cara de su chica ideal. La miró con cariño y comenzó a acariciarle la mejilla. Amy lloraba afligida y al sentir la caricia abrió sus ojos, él estaba ahí, se veía el reflejo de sus hermosos ojos azules que la miraban con ternura, se perdió en ellos por un instante, pero al recordar todo lo ocurrido apretó sus ojos y trato de ignorarlo. Sheldon parecía estar confundido, pero tomando todas las fuerzas posibles finalmente habló.
-Amy, no soy el hombre más inteligente del mundo, soy un idiota -lo dijo rápido y cerró los ojos-. Es-estoy perdiendo a la mujer de mis sueños y...-ella abrió sus ojos y lo miró con desconcierto, él mantenía sus ojos sellados-, perdón, no soy el hombre que mereces, te fallé -se levanto apoyándose en su rodilla con la mano derecha y se determino a irse. De pronto una fuerza lo detuvo, era la mano de ella, le tomaba el brazo con fuerza mientras lágrimas rodaban por todo su rostro cayendo a su camisón. Le miró con tristeza y determinación al mismo tiempo. Y aún con el sollozo en su ser lo llevó hacía ella, para que se sentarán juntos-. Amy, yo..., lo-lo sien... -tragó saliva-, to..
La bióloga no lo creía, Sheldon le pedía disculpas y no sólo eso se sonrojó y tembló al hacerlo. Eso era nuevo y fascinante. Pero, no quería hacerse ilusiones, no de nuevo...
-Está bien Sheldon. Te perdono. Pero, eso no significa que hemos vuelto -Sheldon se quedó perplejo-.
-Pe-pero Amy.
-Lo siento, no quiero más ilusiones...
-No. No me puedes dejar. ¡Yo no te puedo dejar, Amy! -Dijo con temblor en los labios y con los ojos cubiertos de agua, los oprimió fuertemente para que el lamento no saliera, de pronto palabras inimaginables salieron de su boca muy velozmente- ¡Yo te quiero! Eres muy importante para mi, por favor... -Terminó con melancolía y carizbajo. Ella le veía con sorpresa, sus ojos se habían abierto como unos platos. ¿Escucho bien? ¿Sheldon la quería?
-Yo... -Se quedó sin palabras-
Sheldon la miró a los ojos, ambos se reflejaban en los ojos del otro. Parecían haberse encontrado en sus miradas, veían a través de ésta el amor que se tenían, el anhelo de tenerse el uno al otro. El doctor Cooper estaba desconcertado al ver cómo las pupilas de su amada se ponían tan dilatadas (sin darse cuenta que él tenía el mismo efecto), se perdió en ese color verde aceitunado y no podía pensar en otra cosa que no fuera no dejar que ella se fuera de su vida. Ella en cambio se extraviaba en ese hermoso cielo que tenía el físico teórico en sus ojos, los veía y quería volar en ellos para siempre. Se ruborizó al pensar en que estaban en su departamento, adentro de su recamara, encima de la cama, solos. Él lo notó y se dio cuenta de cuán hermosa ella lucía así, con ese tono rosa en sus pómulos, sin querer alzó su mano derecha y con el dedo pulgar comenzó a acariciar su mejilla izquierda. Ella se puso aún más nerviosa y se sonrojó mucho más, él sonrío por eso, apreció cuánto le afectaba, se dio cuenta cuánto ella se alteraba con un sólo roce. Se atrevió a subir la otra mano y hacer el mismo movimiento anterior, Amy se ponía roja como un rubí brillante, sentía miles de mariposas por sus entrañas y notaba que su corazón se aceleraba cada minuto más, podría tener una taquicardia y él parecía estar haciéndolo apropósito; pero estaba dominada por miedo y agitación que no supo qué hacer. Sheldon movió su mano derecho a la nuca de su amada y empezó a dar un ligero masaje en éste, la excitación crecía, ella dio un pequeño gemido, siguió y ella hacía sonidos que le daban a él algo de satisfacción. La doctora Fowler intentó detenerlo, poniendo su mano sobre el pecho de su científico favorito, sin embargo éste continuaba con la frotación en su cuello; pronto la mano en el tórax se fue convirtiendo en contacto más suave y se fue expandiendo por todo el torso. Él presionó sus ojos dejándose llevar por el delicado roce de las manos de sonrojada novia, cuando los abrió percibió de nuevo el rostro de su amada bióloga, tan linda, tan preciosa y tan..., exquisita. Sus dos manos se colocaron en la columna cervical de su adorada, ella quedó pasmada, pues su inexperto novio la miraba con frenesí y con delicadeza y fuerza llevo sus frentes a palparse. Estaban ahí, frente a frente, juntos, a unos cuantos centímetros de distancia. Ambos se enrojecieron, intentaban no verse, pero sus miradas se cruzaban y cada que lo hacían sentían algo corriendo por su cuerpo. Sheldon la vio detenidamente, de nuevo tocó su malar con el dedo gordo y lenta y delicadamente bajó su mano hasta su barbilla con otro dedo ayudándole (el índice) giró cuarenta grados la cara de su mujer favorita, despaciosamente fue aproximándose, mirando cada tres segundos sus labios. Ella moría de miedo, ¿qué estaba pasando? ¿Qué pasaría? ¿Por qué pasaba esto? No dejaba de hacerse preguntas mientras una voz pequeña en su interior le grita "déjate amar y haz algo", intentaba no verlo mucho tiempo, se ponía intranquila y ansiosa sí lo hacía mucho tiempo, así que decidió cerrar los ojos. Rozaron narices y se miraron rápidamente, como para afirmar que ambos deseaban lo que estaba apunto de pasar. Él volvió la vista a la boca de la neurocientífica, se percató que estaba a milímetros de ella. Tragó saliva, cerró los ojos y finalmente sus delgados labios tuvieron el placer de conocer a los de Amy que parecían ser suaves y deliciosos. Y aunque el beso fuera sólo un rocé ambos sentían que estaban en el paraíso.
AQUÍ EL NUEVO CAP, ESPERO LES HAYA GUSTADO.
¡PREGUNTA! ¿QUIEREN QUE ESCRIBA TODO A PIE DE DETALLES EN EL PRÓXIMO CAP? YA SABEN LO QUE VIENE 7u7
Quería preguntarles, porque sí es así, intentaré ser muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu uuuuuuy específica y gráfica.
Se aceptan sugerencias de todo tipo, comentarios, halagos, reclamos, etc. Por icierto, comencé otra historia, a ver qué les parece. ^^
Ya saben... ¡VIVA SHAMY!
