Determinaciones
Si alguien se sentía miserable era Roronoa Zoro. Nami lo había llamado a su celular contándole sobre el accidente de Robín y de inmediato había salido para el hospital. Necesitaba verla y saber que ella y su hijo se encontraban en perfectas condiciones. Al entrar a la clínica, ninguna enfermera supo darle alguna indicación, así que se sentó en una pequeña sala a esperar por Nami o por alguien que supiera algo sobre Robín.
Zoro estaba totalmente devastado. Si él no hubiese terminado con Robín… Tal vez nada de eso estuviera pasando. Un momento, ella era la que había decidido embriagarse y conducir ¡Había sido totalmente irresponsable por lo que había hecho! Pero no. No podía culparla. Estaba esperando un hijo y el hombre con quien iba a casarse había cancelado todo. Era comprensible, pero aun así, muy irresponsable. El peli verde no sabía que pensar. Su mente había sido bombardeada por una infinidad de situaciones y sentimientos que habían acabado por derrumbarlo, Ja, Quién lo diría, Roronoa Zoro, un hombre en completo control de las circunstancias, estaba ahora esperando sentado en una sala de espera porque a su "Novia" le había dado un ataque de histeria (si es que así se podía llamar) y se había embriagado estando embarazada para después conducir un auto. Era totalmente patético. Pero no podía pensar de esa manera tan cruel y menos cuando dos vidas estaban corriendo peligro.
Se levantó y caminó de un lado para otro por unos minutos. Después, una enfermera entró al lugar y le indico que lo acompañara. Obediente, siguiendo los pasos de la mujer que lo llevó al corredor de cuidados intensivos. Lo dejo ahí, solo y prácticamente abandonado. Camino unos pasos más y al doblar en una esquina vio a Nami acompañada de Vivi y Luffy. Se acercó lentamente temiendo lo peor debido a los semblantes de los tres jóvenes frente a él.
-¿Y Robín?- fue lo primero que preguntó.
Nami volteó sorprendida y lo miro a los ojos con cierto toque de tristeza y tal vez odio – No sabemos nada, pero está ahí – indico señalando una puerta.
-¿Qué fue exactamente lo que sucedió? – preguntó el peli verde mientras tomaba asiento en una banca que había en el corredor donde se encontraba.
-Estaba muy ebria en un bar, muy ebria. Supongo que intento conducir hasta mi departamento, donde yo la esperaba, pero ya ves, no pudo llegar a su destino. – Explico la peli naranja mientras se pasaba las manos tirándose el cabello hacia atrás.
-¡¿Y tú la dejaste hacer eso?! – Exclamo él en forma de reproche.
-¡¿Y entonces que se supone que tenía que hacer?! – Exclamó indignada Nami- ¡Ella no quiso decirme donde se encontraba! – Le explicó.
Zoro guardo silencio. Estaba culpando a Nami y ella no tenía la culpa de nada. Bajó la mirada e intentó disculpar pero fue interrumpido por una enfermera.
-Les pido el favor de que se retiren, ustedes dos – Dijo señalando a la pareja que gritaba – Este no es un lugar para pelear – Les regañó.
-Pero… - Intento decir Nami.
-Por favor… - Repitió la enfermera mientras los veía impaciente.
Nami miro a Vivi suplicante – Cuando sepas algo, me avisas por favor – Le dijo mientras se encaminaba hacia fuera seguida por Zoro.
-Lo siento mucho – Susurró el peli verde cuando llegaron a la entrada de la clínica.
-Déjalo así, entiendo que no estés bien, pero ambos tenemos que controlarnos, mira el escándalo que hicimos allí. Además, lo más importante en este momento es Robín – le respondió ella mientras se sentaba en un escalón alumbrado por una potente luz azul de alguna lámpara de la edificación.
El joven se sentó al lado de ella y miro hacia el oscuro horizonte. Del bolsillo de su chaqueta saco un paquete de cigarros, le ofreció uno a ella y tomo uno para él, los encendió y aspiro el humo intentando olvidar todo. Su rostro denotaba mucho cansancio y preocupaciones. No sabía que estaba pasando con su hijo y con Robín y eso le preocupaba. Sólo esperaba que el accidente no hubiese sido grave y que estuvieran bien.
-Si no nos hubieran involucrado, Zoro, en este momento no estaríamos sufriendo por la vida de Robín y de tu hijo – comento Nami con mucha tristeza – si yo no me hubiera metido en tu vida...tal vez… Esto no estuviera pasando.
-¡No es tu culpa! – Exclamó él – Yo… yo no me arrepiento de haberte conocido… - Murmuro mientras la miraba directamente a los ojos – No me arrepiento de nada de lo que pasó… Sólo espero que Robín y mi hijo estén bien…
Nami guardo silencio unos instantes "yo no me arrepiento de nada de lo que paso" repitió en su mente mientras apoyaba la cabeza en las rodillas – Pero por lo que pasó estamos hoy aquí – dijo con tristeza.
Ambos guardaron silencio por unos instantes. Estaban muy pensativos, cada uno recordaba la vivido con el otro y se repetían una y otra vez que dentro de esa clínica estaban una persona y un ser en camino en muy malas condiciones. Después de unos segundos, la figura de Sanji Black, se hizo presente.
-Nami, amor ¿Estas bien? – Preguntó mientras se acercaba a ella y la abrazaba - ¿Cómo está tu amiga?
La peli naranja estaba impactada. Antes de salir de su departamento había llamado a Sanji en busca de compañía y apoyo. No se había percatado de que Zoro también estaría en la clínica y que podría formarse un problema – No… no losé – Alcanzó a decir.
Zoro se levantó y miro a Sanji con frialdad – Disculpe… ¿Quién es usted? – Preguntó.
-Soy Sanji, el novio de Nami – respondió el joven de la misma manera.
El peli verde tiro su cigarro y entro al hospital muy enojado. Estaba celoso. El solo ver a ese joven abrazando a Nami… le oprimía el pecho, se sentía impotente y desesperado. No soportaba eso. Pero ese no era un buen momento para celos. Al entrar, vio a Vivi que se dirigía a la salida muy apurada, así que la detuvo agarrándola suavemente por un brazo - ¿Qué sucede? – Preguntó ante el afán de la peli azul.
-Robín ha despertado, pero tienen que operarla – le informo mientras lo miraba con tristeza – El bebé que estaba esperando… pues… verá – intento decir pero un medico la interrumpió.
-¿Usted es el padre del bebé de la señorita que ingresó por urgencias? – Le pregunto a Zoro.
-Sí, soy yo- Dígame que sucede, por favor- pidió Zoro con desesperación.
-Venga conmigo, tiene que firmar unos papeles – le ordenó para después voltearse y caminar hacia el corredor donde estaba la habitación de Robín.
El joven lo siguió rápidamente dejando a Vivi para que siguiera en busca de Nami. La joven salió y vio a su amiga recostada en una columna de la edificación con la mirada perdida mientras Sanji estaba en la otra esquina.
-Nami… Robín ya despertó, pero hay que operarla… no está en muy buenas condiciones… Balbuceó mientras le indicaba que entraran.
Los tres jóvenes entraron al hospital, caminaron hacia la habitación de Robín con preocupación, bueno, al menos por parte de Vivi y Nami, Porque a Sanji no le importaba lo que sucediera. Estaba allí solo para que su novia pensara que de verdad le importaba lo que pasara con ella. Este hombre no había cambiado para nada. Era todo una maldita farsa, como siempre.
-¿Qué son todos estos papeles?- Pregunto Zoro al médico en compañía de Luffy quien se encontraba allí por petición del mismo médico.
-Señor, lamento informarle que el embarazo de su esposa tendrá que ser interrumpido – Dijo el medicó.
El peli verde palideció - ¿A qué… a que se refiere con… interrumpirlo? ¿Qué sucede con mi hijo? – preguntó frenético.
-la señora presenta una hemorragia interna, por los golpes que recibió durante el accidente. Si no le practicamos un aborto, podría perder la vida. No hay nada que se pueda hacer, señor. Lo siento mucho – Respondió el hombre mientras le alcanzaba los papeles que debía de firmar.
Una lágrima corrió por la mejilla de Roronoa Zoro. El mundo se detuvo para él. Se había hecho a la idea de ser padre y parecía maravilloso, pero ahora… sus sueños se veían truncados por una jugada de la naturaleza y del destino ¿Por qué a él? ¿Por qué? Se preguntaba mientras se recostaba en la pared intentando asimilar la noticia. Cerró los ojos rezando pata despertar de la pesadilla que estaba viviendo. No, no podía ser posible. Su hijo no nacería… no nacería… ¡NO NACERIA!...
-Señor, lamento apurarlo, pero es urgente que operemos a su esposa, tiene una hemorragia interna que tiene que ser detenida urgentemente. Está perdiendo mucha sangre y si esperamos mucho tiempo, las cosas podrían empeorar – Repitió el galeno con impaciencia.
Zoro se acercó de nuevo a los papeles y plasmo su firma sin decir palabra alguna. El medico salió de la pequeña habitación en que se encontraban dejando a Zoro y Luffy solos.
-Lamento lo que está sucediendo, Zoro- murmuro Luffy mientras ponía una mano en el hombro en señal de apoyo.
-Yo no puedo creerlo… no puedo…- susurró el ambarino mientras salía a paso lento de la habitación encontrándose con la mirada atenta de Nami.
-¿Qué sucede?- Pregunto la hermosa joven al notar la preocupación impresa en el rostro de Zoro.
El joven siguió su camino hacia la salida sin responder a la pregunta y ante la mirada confusa de los demás.
-Van a practicarle un aborto a tu amiga – Dijo Luffy con la mayor calma posible.
-Pero… ¿Por qué? – pregunto la peli naranja mientras las lágrimas comenzaban a rodar por sus mejillas.
-Porque tuvo algún golpe de gravedad en el abdomen que le causó una hemorragia muy peligrosa para su salud… era ella o el bebé – Explico el joven Inglés.
Nami se recostó en la pared y miro a Vivi quien la abrazo con fuerza – Todo saldrá bien – susurro a su amiga.
-Pobre Zoro – susurro Nami mientras se limpiaba el rostro.
-Pobre sujeto, perder a su hijo… Es lamentable. Pero bueno, al menos sin hijo tendrá más tiempo para divertirse con su novia ¿No creen? – comento Sanji con naturalidad.
Los otros tres jóvenes lo miraron intentando fulminarlo con la mirada. No podían creer que una persona hablara así de la vida de un bebé – Eres un idiota Sanji – dijo Nami mientras se encaminaba hacia la salida del corredor en busca de Zoro.
-¿Pero… que hice? – Pregunto el rubio sin entender.
-Lo mejor es que se vaya. Nami está bien con nosotros – le propuso Luffy intentando apaciguar la situación.
-Si, tal vez es mejor que me vaya. Esto tardara mucho y la verdad tengo sueño. Díganle a Nami que la llamare después- pidió para después irse hacia la salida de la clínica.
Mientras tanto, Zoro estaba en la entrada del edificio muy pensativo. Había llorado mucho y se sentía solo y vacío. Una de las mayores ilusiones de su vida estaba desapareciendo en es momento por culpa de una irresponsabilidad. No podía creer como Robín había llegado hasta tal extremo. Pero aun así no cambiaría su decisión. Estaría solo y tal vez reharía su vida en un futuro lejano. A sus veintiséis años, su mundo estaba derrumbado. Su carrera profesional estaba intacta y ante el mundo era uno de los ejecutivos con más alto renombre, no solo en Estados Unidos, si no, en el ámbito mundial. Parecía el hombre perfecto, y si, hacia dos semanas lo era, pero ahora… ahora ya no era nada. Era solo un hombre arruinado en el plano sentimental, enamorado de la mujer prohibida para él.
-Zoro…- murmuro Nami acercándose a él.
-No puedo creer que se haya ido- comentó el mientras aspiraba un cigarro sin mirarla.
-Tienes que ser fuerte. No puedes derrumbarte ahora- Dijo la Peli naranja mientras ponía una mano en el hombro de él.
-No puedo creer que Robín haya llegado a esto. Gracias a su irresponsabilidad… mi hijo ya no nacerá – dijo con un profundo dolor.
-¿Acaso tú y ella… terminaron?- Indago Nami mientras ataba cabos con las palabras de él.
-Le dije que era mejor que dejáramos las cosas así. No podía casarme con ella, engañarla y engañarme a mí mismo. No funcionaria. Yo no la amo, de hecho creo que nunca la amé… por que el amor es algo que conocí en el preciso instante en que llegaste a mi vida, Nami – Le declaro sin que le importara lo demás.
-Pero lo nuestro no puede ser. Y ahora menos que nunca, porque ya se ha perdido una vida y porque no puedo traicionar a mi amiga de esa manera – respondió ella apacible.
-Sí, lo sé. Estoy consciente de eso. Pero no puedo hacer nada para arrancarte de mi mente… no puedo hacer nada para sacarte de mi vida… - Dijo Zoro apretando fuertemente los puños. Se sentía miserable y tal vez por eso era que no se había enamorado nunca hasta que conoció a Nami. Tenía miedo al dolor y al sufrimiento y eso era lo que estaba viviendo. No pudo evitarlo y se enamoró de la mujer más equivocada de todas. ¿Por qué había tenido que ser ella? La respuesta era más que obvia. Una mujer bella e inteligente, exitosa, carismática, dulce, tierna, amorosa, apasionada, dedicada e increíblemente inocente. Eso era Nami y eso era lo que lo traía loco.
La joven agacho su cabeza y miro hacia el suelo. Si, ella se sentía de la misma manera y le daba cierto grado de participación en todo lo que estaba pasando, no podía negar que cuando paso la noche con Zoro, ella misma había accedido sin poner algún tipo de resistencia y lo había disfrutado… Pero… ¡¿Cómo no disfrutar una noche con el hombre que seas y que amas?! Y no era que no supiera que estaba mal… pero no podía evitarlo… No podía resistirse a esos tentadores labios… a ese cuerpo… no podría resistirse a amarlo, porque él era todo lo que ella había estado buscando en años. Sin las circunstancias fueran diferentes… tal vez ellos dos estarían juntos. Pero el destino es quien elige las cosas.
-Cuando todo esto termine, me iré a China… - Anuncio el ambarino sacándola de sus pensamientos.
-Pero… ¿Por qué? – pregunto ella angustiada.
-Porque no puedo soportar vivir en la misma ciudad que tu sin poder amarte libremente. – le dijo.
-Zoro…
-Di que me amas como yo a ti. Dilo y te juro que luchare por esto con todo lo que tengo – le pidió dejando atrás todos sus pensamientos y decisiones.
-No me pidas eso – Susurro Nami entre lágrimas.
-¿Acaso no me amas?- Le interrogó Zoro.
-No es eso. Es solo que… esto no está bien… yo no puedo hacerle eso a Robín… - intento excusarse la peli naranja.
-¿Es que el amor que sientes por mí no es tan fuerte como para enfrentarte al mundo entero?- inquirió el muy decepcionado.
-¡No seas injusto!- Exclamo ella- ¡Yo te amo!… Te amo tanto… pero no puedo… no debo ser desleal a mi mejor amiga… no se lo merece- Grito con desesperación y frustración.
-¿Cuándo vas a pensar en tu propia felicidad?- le pregunto el peli verde mientras se volteaba hacia ella y la tomaba fuertemente por la cintura atrayéndola hacia él. Sus rostros a pocos milímetros de distancia y se miraban fijamente muy pensativos.
-¿Tú me harás feliz?- Pregunto ella mientras terminaba con la distancia entre ellos y los besaba en medio de las lágrimas de ambos. El recibió el beso con locura y pasión. Había querido decirle lo que sentía hacía mucho tiempo y por fin, sentía que ella también le correspondía. Por su parte, Nami ahora entendía que él la amaba con toda su alma y que estaba dispuesto a luchar por eso. Si, enfrentaría al mundo por el amor que le profesaba. Ya no le importaba nada. Haría realidad todos sus sueños al lado de Zoro.
-Hare hasta lo imposible para que seas feliz.
-La verdad, son patéticos- aseguro Sanji que había presenciado toda la escena desde el portal de la clínica.
La pareja miró al joven aterrada – Sanji… yo… pues… - balbuceó Nami mientras se separaba de Zoro y caminaba lentamente al rubio.
-No digas nada, Nami. Hace unas horas hacías el amor conmigo y ahora estas en brazos de otro. No te conocía ese lado infiel… a decir verdad – Dijo con sarcasmo.
El peli verde escucho con atención las palabras de ese hombre, pero no se dejó llevar por su significado – las personas son infieles porque les hace falta algo en sus relaciones ¿Sabias?- le dijo a él intentando controlar su rabia.
-Como quieras, amigo - respondió el joven sin darle mayor importancia – Pero Nami… jamás pensé que me serias infiel con el novio de la que llamas tu mejor amiga… - indico mientras caminaba hacia el estacionamiento – Esto te saldrá caro, Nami Swan – Susurro para después abandonar el lugar.
-Zoro yo… puedo explicártelo – murmuro Nami mientras lo miraba fijamente a los ojos.
-No tienes por qué explicarme nada, Nami. Sé que has debido odiarme por anunciar mi boda con Robín… entiendo lo que hiciste y no tengo autoridad para reprocharlo – le dijo el dedicándole una de las más hermosas sonrisas.
-Gracias por entender. De verdad muchísimas gracias- Dijo ellas mientras se acercaba u apoyaba su cabeza en el fuerte pecho de él.
Zoro la abrazo con fuerza y apoyo su cabeza en la de ella. Acaricio el suave y sedoso cabello de su peli naranja y aspiro el aroma a mandarinas que despedía. Era una sensación maravillosa y por fin había entendido que sin ella, él no era nada. Ahora ambos declararían su amor sin importar lo que pensara el resto del mundo. Una posición egoísta, sí. Pero era lo mejor que podían hacer para ser felices. Para ser felices juntos.
-Nami, señor Roronoa – interrumpió Vivi.
-¡Vivi! ¿Sucede algo? – Pregunto inmediatamente la Peli naranja.
-Robín ha salido de su cirugía. Está despierta y quiere verle, Señor Roronoa – Informo la peli azul.
Continuara….
Vale… tarde demasiado pero acabo de salir de vacaciones de la carrera, fantásticas dos semanas en las que tratare de avanzar este fic. Recordemos es una adaptación el original es de Lunita K yo solo adapto el fic a one piece que pertenece al maestro Eichiiro Oda.
