Reviews:

-JDead: no acertaste, amigo ;)

-SirSegador: tampoco acertaste ;). La verdad, me parece bastante lógico que el jinchuriki de Juubi sea una auténtica bestia en el campo de batalla, pero si desatase todo su poder, destrozaría Konoha por completo con un jutsu cualquiera; y tampoco trata de eso xD. De la invasión no voy a decir nada porque estás a punto de leerlo.

-alexander1993: mmm… frío. Muy frío. Pero congelado. Y es curioso, porque antes de mi idea actual, pensaba hacer lo del sello. Se ve que por lo general tenemos ideas parecidas, pero no has acertado :P

-Recuba1111: con que la vida de Hiruzen le pertenece más a Cloud que a Orochimaru, ¿eh? Interesante… ;). Ya te digo que Cloud no va a mandar a la mierda a Konan. ¿Tiene motivos suficientes? Habrá quien diga que sí y quien diga que no, pero no lo va a hacer. Lo de Anko será mejor que lo veas por ti mismo más adelante.

-Guest: así me aseguro de que entréis a leerlo en cuanto lo suba xD.

Leyenda:

"Hablar"

'Pensar'

Advertencia - Cambio del espacio/tiempo

"Comunicación telepática"


Capítulo 9

Paisaje mental de Kushina

Cloud apareció en un paisaje mental relativamente parecido al suyo. Este también era una especie de alcantarilla, pero el nivel del agua era mucho inferior y el sello de la enorme puerta estaba perfecto. La iluminación también era mejor, y se podía ver con claridad al otro lado de la puerta... pero para lo que logró ver, preferiría no haber visto nada. Al fondo de la jaula, se encontraba una hermosa mujer de pelo anaranjado que tenía, además, rasgos de zorro. No necesitaba contar sus colas para saber que eran nueve. A estas alturas, y sin posibilidad de error al identificar a la hembra con mayúsculas que se encontraba ante él, Cloud formuló la hipótesis de que todos los Biju poseían una belleza que rozaba lo absurdo; y aunque a él no le afectaría en absoluto un cuerpo masculino, se le empezaba a hacer incómodo encontrarse de frente una y otra vez con las figuras al desnudo de las hembras de la extensa familia formada por las Bestias con Cola. Sin embargo, no eran las fantasías que su cerebro se encargaría sin duda de crear en un futuro cercano lo que hacían la vista ante él increíblemente irritante. El honor de provocar la ira del rubio residía en el hecho de que Kyuubi estaba atada de pies y manos a la pared del fondo, y que parecía herida y desnutrida. Todo esto no le estaba haciendo ningún favor a la opinión que Cloud tenía de Kushina.

"¿Cloud?"- dijo la mencionada pelirroja, llamando la atención tanto de su hijo como de la Biju, que abrió sus penetrantes ojos rojos de pupila vertical. Hasta hace unos segundos, ambos Uzumaki habrían jurado que estaba dormida debido a que tenía los ojos cerrados y respiraba muy lentamente.

'¿Cloud? ¿Cloud está aquí? ¿Cómo?'- se preguntaba Kyuubi, recordando perfectamente el nacimiento del rubio y su hermana, que debilitó el sello y le permitió moverse libremente por la jaula. No era mucho, pero desde luego que era mejor que su situación actual. Les debía a los mellizos las únicas horas de libertad que había tenido en sólo Dios sabe cuánto tiempo. 'Joder, sí que ha crecido. Debe tener unos quince años, lo que quiere decir que llevo aquí aún más tiempo… ¿eso es el Rinnegan?'- fijándose por primera vez en los ojos del rubio.

"¿Q-Qué significa esto?"- preguntó Kushina, confusa, dolida y temerosa. Parecía obvio que Cloud se había aprovechado de su instinto maternal para que bajase la guardia y poder entrar a su paisaje mental, lo cual ya era bastante malo, pero aún quedaba una pregunta. ¿Qué quería hacer? Sólo se le ocurría una respuesta, y decir que no le hacía ninguna gracia es quedarse corto.

"Esa misma pregunta la podría hacer yo, ¿no te parece?"- señalando hacia la prisionera, con una expresión enfadada en el rostro. "¿Quién te crees que eres para tratar así a otro ser vivo?"

"P-Pero… es Kyuubi… y…"- titubeante.

"¿¡Y qué!?"- con un tono que la retaba a terminar la frase… pero ella no se atrevió. "Haznos un favor a todos y no interfieras"- murmuró, dirigiéndose hacia la puerta. Sin embargo, al ver que lo que buscaba no estaba ahí, resopló resignado. '¿Es que soy el único que no ha movido el sello?'- irritado.

"¿Buscas esto?"- escuchó decir a Kushina, y al instante supo que sostenía el sello en su mano.

"… dame el sello, Kushina"- dándose la vuelta.

"No puedo hacer eso y lo sabes, Cloud"- volviendo a guardarse el sello.

"Sí puedes. Desde luego que puedes. Dame el maldito sello para que pueda liberar a Kyuubi"

"No voy a permitir que liberes a ese monstruo"

"Aquí el único monstruo eres tú"- furioso.

"Soy un monstruo, lo sé"- agachando la cabeza. "... pero ella también lo es, y tiene poder de sobra para destruir Konoha ahora que el Hokage no puede intervenir. Por lo tanto, no te voy a dar el sello"

"¿Me vas a obligar a arrancártelo?"- preparándose para el combate inminente.

"Lo que voy a hacer es derrotarte y quitarte todas esas tonterías de la cabeza"- imitándolo.

Mansión Uzumaki

Gracias a la muestra de sangre que le entregó Cloud, a la única mujer de Akatsuki no le costó en absoluto entrar. 'Menuda casa'- pensaba la impresionada Konan mientras avanzaba hacia donde Cloud le había indicado que estaría la biblioteca. 'Aquí Cloud podría haber sido muy feliz… y sin embargo…'- deteniéndose al fijarse en una cosa. Estaba pasando frente a la habitación de Cloud. ¿Qué cómo lo sabía? Pues la puerta estaba abierta y en las paredes se veían restos secos y claramente antiguos de sangre. Con un nudo en la garganta, la peliazul se adentró en la sala. Una vez dentro, pudo ver que era la estancia con menos adornos… y por mucho. Hasta la cocina resultaba más vistosa. Lo que sí que le llamó la atención fue que la habitación estaba ordenada y limpia aparte de la sangre. Todo estaba recogido y en su sitio salvo la cama, que estaba deshecha. 'Parece que alguien ha dormido aquí'- curiosa, mientras empezaba a investigar la habitación. Para su sorpresa, al abrir el armario se encontró con cuatro harapos que seguramente pertenecieron a Cloud pero este no consideró oportuno recoger cuando se marchó, y… ¿un pijama rosa? Bueno, estaba claro que eso no era de Cloud. 'Así que es Kushina la que duerme aquí'- razonó al ver el tamaño de la prenda. '… sí que debe echarlo de menos'- apenada. Estas últimas semanas, había podido experimentar en carne propia lo mucho que duele ser ignorada por el normalmente alegre rubio, y era más que consciente de que el tratamiento que ella estaba recibiendo no tenía punto de comparación con el que le tocaba sufrir a la pelirroja. 'Primero, pensó que su hijo murió a las horas de nacer. Después, lo maltrató hasta que se dio cuenta de que era realmente él, y a las pocas horas abandona la aldea. Por último, cuando por fin vuelve tras dos años… no le permite siquiera expresar lo arrepentida que está. Kushina debe estar viviendo un infierno…'- cada vez más triste. '… aunque antes convirtió la vida de Cloud en uno. Merece un castigo, claro… pero esto es algo desproporcionado'

El ruido de la batalla que se estaba desarrollando fuera terminó por sacarla de su trance, y decidió que ya se había sumergido suficiente en un pasado del que no formaba parte. Dejando atrás la habitación en la que tanto sufrió su rubio favorito, continuó caminando por el pasillo hasta llegar a las puertas de la biblioteca. Las abrió con decisión y, como amante de los libros, casi tuvo un orgasmo al ver las decenas de miles de obras que se encontraban reunidas en una única habitación. Y menuda habitación. La gigantesca estancia se dividía en dos pisos, en los que a su vez había un gran número de estanterías. Los libros se encontraban ordenados por temática, y a su vez por orden alfabético. La peliazul mentiría si dijese que no sintió la tentación de guardarse un par de ejemplares bajo la túnica, pero acabó controlándose. Había venido a por dos obras maestras en concreto, y ninguna tenía tapa dura.

Casa de Danzo

Al Uchiha más joven en despertar el Mangekyou Sharingan no le había costado demasiado entrar en la casa de Danzo, que estaba muy mal defendida en su opinión. Sin embargo, una cosa era entrar en su casa y otra muy diferente encontrarlo. Como buena rata que era, el consejero sabía cómo permanecer inmóvil hasta el momento justo, y entonces correr como alma que lleva el Diablo. De esta forma, ya había conseguido evitar a un cada vez más irritado Sasuke durante más de veinte minutos. El joven se estaba planteando muy seriamente quemar toda la casa con el Amaterasu, pero finalmente no haría falta. Danzo acababa de mostrarse por voluntad propia.

"¿Has decidido combatir y mantener un poco de dignidad?"- preguntó Sasuke, con una sonrisa arrogante.

"Mira, Uchiha, no sé qué te he hecho, pero te aseguro que no soy yo el que caerá hoy aquí"- afirmó.

"Hay por lo menos dos grandes mentiras en esa frase"- borrando la sonrisa de su rostro. "Pagarás por lo que le hiciste a Itachi… pagarás por lo que le hiciste al clan Uchiha"- activando su Sharingan de tres tomoe.

"¿De verdad piensas que yo soy el único responsable?"

"En absoluto. Todos moriréis. Eso sí, tú no serás el primero"- sorprendiendo a su oponente.

"¿Das por sentada mi victoria?"

"Créeme, nadie da por sentada tu victoria. No, querido Danzo, no me refiero a que vayas a escapar. Lo que quiero decir es que mi misión no es matarte, sino capturarte, y puedes creerme cuando te digo que te espera un destino mucho peor que la muerte. ¿Y sabes por qué?"- comenzando a dar vueltas lentamente alrededor de la sala, mientras su oponente hacía lo propio. "… porque has sido la única persona lo bastante estúpida como para ganarte el odio de cinco miembros de Akatsuki"

"¿Akatsuki? ¿Perteneces a esa organización criminal?"- cada vez más en guardia. Si había logrado entrar en la organización y esta era la mitad de poderosa de lo que sus espías le habían informado, Sasuke no iba a ser un oponente sencillo.

"Te lo aseguro. Te enseñaría la túnica, pero no la llevo encima. Se supone que Cloud se ha traído las de todos con sus Caminos, pero aún no lo he visto desde que empezó la invasión"

"Así que Cloud también forma parte de Akatsuki, ¿eh? Sabía que tenía potencial. Si me hubiesen dejado adiestrarlo desde pequeño, ahora mismo Konoha tendría un arma temible"- murmuró, furioso con Hiruzen por habérselo impedido.

"No te conviene referirte a Cloud como si no fuese más que una herramienta. Estás hablando de la persona que salvó a mi clan… o lo que queda de él"- entrecerrando los ojos.

"Cloud no es más que una persona cualquiera que tiene la suerte de tener sellada dentro de él a la legendaria loba de diez colas"- respondió. Aún se notaba el enfado previo en su voz.

"Créeme, sólo he visto a Cloud utilizar el chakra de Juubi una vez, y sin él es igual de temib- espera un momento"- deteniéndose en seco. "¿Estás diciendo que… sabíais desde el principio… que Cloud y Juubi son dos seres diferentes?"- temblando ligeramente.

"Oh, no. Yo fui el único lo bastante inteligente como para deducirlo, pero no se lo dije a nadie. Pensaba aprovechar el odio de Konoha hacia Cloud para secuestrarlo en una de sus primeras misiones sin que nadie se preocupase por él y poder entrenarlo. Diga lo que diga el Hokage, eso era lo mejor para la aldea"- dijo, creyendo que se estaba echando flores, cuando lo que estaba haciendo era aumentar la ira del Uchiha que se encontraba frente a él.

"Tú… sabías que era una injusticia… sabías que Cloud estaba sufriendo sin motivo… y no hiciste nada al respecto…"- haciendo esfuerzos titánicos para evitar la activación del Mangekyou.

"Repito: era lo mejor para la alde-"

"¿¡A quién le importa la maldita aldea!?"- explotó al fin. "¡Konoha es un lugar repugnante! ¡Siempre se aprovecha de las desgracias ajenas para conseguir un poco más de poder! ¡Me da asco haber nacido aquí!"- fuera de sí. "… si Hashirama o Madara viesen lo que habéis hecho con Konoha, acabarían con todos vosotros por haber destrozado la aldea que tanto les costó levantar"- tras calmarse. Sin embargo, en su voz se percibía claramente el odio hacia la aldea actual.

"No estás pensando con la cabeza, Uchiha"- quitándose los vendajes de su brazo derecho, dejando a la vista sus Sharingan implantados, enfureciendo aún más a Sasuke.

"No estás en condiciones de juzgarme por ello. Pronto no tendrás cabeza con la que pensar"- en guardia. "No cometas el error de pensar que esta será una pelea igualada"

"Me subestimas. Siempre tengo trucos bajo la manga"

"Lo que tú digas, amigo… ¡Katon: Goukakyuu no Jutsu!"- escupiendo la enorme esfera de fuego, que Danzo no hizo ningún esfuerzo por esquivar. Recibió el impacto directo, lo que extrañó al Uchiha. La misión que le encomendaron era capturarlo, pero tampoco se iban a quejar si lo mataba. No obstante, la batalla no había terminado, y eso lo supo en cuanto sintió una fuente de chakra a su espalda. Actuando por instinto, se lanzó hacia adelante… lo que le salvó la vida, ya que, apenas segundos después, un kunai pasó por donde estaba su cuello. "¿Qué cojones…?"- se preguntaba, viendo que ante él se encontraba Danzo, aún ileso; mas sus dudas no durarían mucho. Uno de los Sharingan implantados en su brazo se cerró. "Izanagi…"- murmuró, volviendo a incorporarse.

"Así es. Esperaba acabar contigo antes de que entendieses el funcionamiento del jutsu, pero si ya lo conocías, no tiene sentido seguir ocultándolo"- preparándose para el combate una vez más. "Tendré tantos intentos para derrotarte como Sharingan en mi brazo. No tienes ninguna oportunidad"

"Pues vamos allá"- confiado.

Sin embargo, justo antes de que tuvieran la oportunidad de acometer el uno contra el otro, sucedió algo que los detuvo. Un enorme pulso de chakra se sintió por toda la aldea… un chakra realmente agobiante y maligno. El chakra de un Biju.

Mansión Uzumaki, minutos antes

Una vez hubo conseguido los pergaminos que buscaba, Konan se disponía a salir de la biblioteca para regresar al campo de batalla, pero sería interrumpida antes de poder hacerlo. "Así que eres tú la que ha entrado en la casa de mi alumna favorita, la mujer que ha sido muchas veces como una madre para mí y mi difunto sensei. Siendo sincero, esperaba más de alguien capaz de pasar por las defensas del lugar"- comentó una voz desde el piso superior de la biblioteca.

Alzando la vista, se encontró con uno de los Jounin más temidos del mundo. "Kakashi Hatake… no sabía que Minato Namikaze fue tu sensei"- comentó.

"Pues ya lo sabes"- saltando la barandilla y aterrizando a escasos metros de su rival. "Aunque no es un dato especialmente importante. Creo saber qué técnicas son las que contienen esos pergaminos, y no pienso dejar que caigan en tus manos"

"Yo sólo estoy recogiendo la herencia de Cloud. No sé a qué viene tanta hostilidad"- poniéndose en guardia.

"Lo sabes muy bien. Además… pagaréis por haberle lavado el cerebro a Cloud"- serio.

"¿Le hemos lavado el cerebro? No, Hatake, te estás equivocando. Lo único que hicimos fue tratarlo como a un ser humano con derechos y dignidad. A partir de ahí, él se fue ganando el afecto de todos por su cuenta. Es una persona verdaderamente maravillosa, pero nunca os molestasteis en verlo"- imitando la expresión facial del Jounin de la Hoja.

"No me doy por aludido, y aun pienso recuperar tanto los pergaminos como a Cloud"

"Lo intentarás"- deshaciéndose rápidamente en cientos de papeles y lanzándolos a gran velocidad contra él.

'¿Qué clase de habilidad es esa?'- mientras esquivaba como podía. Sin embargo, estar tan pendiente del ataque frontal hizo que no se diese cuenta de que Konan se había reformado la mitad superior de su cuerpo a su espalda.

"Vigila siempre tus espaldas"- murmuró antes de lanzar varios shuriken de papel con sellos explosivos, que aterrizaron alrededor de Kakashi, sorprendiéndolo… o no.

"Buen consejo, sí señor"- dijo desde atrás, desconcertando a Konan. Todo pareció cobrar sentido cuando vio que el Kakashi rodeado de shuriken desaparecía en una explosión de humo antes de ser alcanzado por la explosión de las armas arrojadizas. No obstante, ese no era el mayor problema de la mujer en ese momento, ya que Kakashi le acababa de poner un kunai en el cuello. "Ahora vamos a salir de aquí, te voy a poner unas esposas y unos sellos anti-chakra, y te vas a quedar tranquilita en una celda hasta que termine el ataque y te podamos interrogar, ¿entiendes?"

"Comprendo perfectamente cada una de tus palabras. Lo único que no entiendo es por qué has llegado a la conclusión de que eres el único capaz de utilizar clones"- fue todo lo que dijo antes de que se revelase que su cuerpo estaba hecho de papel… papel con sellos explosivos. Lo único que pudo hacer el incrédulo peliblanco para defenderse de la explosión fue cubrirse con los brazos, lo que obviamente no fue muy eficaz. "Subestimarme es un error fatal que mucha gente tiende a cometer"- dijo la verdadera Konan, que estuvo desde el principio suspendida en el aire por encima de sus cabezas. "Lo que tiene en común toda esa gente es que no suele salir viva de nuestro enfrentamiento"- observando con desdén al herido ninja.

Dicho shinobi estaba poniéndose en pie con dificultad, seriamente herido en su brazo derecho, que había recibido la mayor parte del daño. "Con ataques así, no me extraña"- dijo, más para sí mismo que para ella.

"Lo peor, sin embargo, aún está por llegar"- comentó, e inmediatamente después, todos los libros de la biblioteca comenzaron a elevarse.

"¿Pero qué…?"- atónito.

"Controlo el papel. Los libros están compuestos de hojas de papel. Saca tus propias conclusiones"- dijo fríamente, mientras los libros empezaban a dirigirse a velocidades alarmantes hacia Kakashi.

El enmascarado tuvo que hacer gala de toda su rapidez y agilidad para salir ileso del ataque. Si hace unas horas le hubieran dicho que iba a enfrentarse a una oponente que le atacaría con libros, seguramente se habría echado a reír. Ahora no le hacía ninguna gracia. Aunque esquivaba los libros, estos volvían una y otra vez, dando lugar a un ataque cíclico que sólo parecía tener un final: Kakashi enterrado bajo cientos o incluso miles de libros… y no eran la clase de libros que se podían leer en una tarde, precisamente. Dándose cuenta de que esquivar era gastar energía a lo tonto, su mente empezó a buscar entre sus más de mil jutsus uno que lo pudiera sacar de esta situación. 'Libros… papel… ¡fuego!'

"¡Katon: Endan! (Elemento Fuego: Bala de Fuego)"- deshaciéndose de la mayor parte de los libros.

'Menos mal que sólo utilicé los libros de abajo, que son los de menos calidad. Si ese bárbaro llega a destruir uno de los ejemplares únicos del piso de arriba…'- notando un escalofrío. "Sintiéndolo mucho, debo irme ya. No puedo perder más tiempo aquí cuando mis compañeros me esperan"

"¿De verdad crees que te dejaré marchar sin más?"- preparando un Raikiri en su mano izquierda.

"¿De verdad crees que puedes impedírmelo?"- imperturbable.

"¡Sí!"- fue su simple pero energética respuesta. Sin tiempo que perder, el Jounin se lanzó contra Konan con gran rapidez.

Sin embargo, justo cuando iba a lograr atravesar a la Akatsuki, esta volvió a deshacerse en papeles. "Pues va a ser que no"- dijo la voz de Konan, que parecía venir de todas partes. "Volveremos a vernos, Kakashi Hatake"- y dicho esto, todos los papeles salieron por las diferentes ventanas de la sala.

"Mierda, se me ha escapado"- murmuró, decepcionado consigo mismo. "Aunque la verdad es que me estaba ganando… no tiene mucho sentido enfrentarse a alguien que controla el papel en una biblioteca. Si llego a saber de sus habilidades, habría esperado a que saliera"- emprendiendo su camino hacia la batalla, con intención de ayudar en todo lo posible a su aldea… pero Konan le había dejado una última sorpresita.

"Defensas de la mansión reactivadas. Persona sin sangre Uzumaki detectada. Activando defensas. Deposítese una muestra de sangre Uzumaki en el sello de la puerta, ya sea desde fuera o desde dentro, para desactivar las defensas"- dijo una voz mecánica, al tiempo que surgía una estructura metálica del suelo, atrapando la mansión entera en un cubo de acero.

"… mierda"

Fuera de la mansión, Konan volaba hacia la posición de Sasuke para confirmar su victoria o ayudarlo en su batalla, pero algo llamaría su atención antes de que pudiera acercarse demasiado. Acompañando a un enorme pulso de chakra, se produjo una descomunal columna de luz roja que tenía su origen en el estadio de los Exámenes Chunin. '… bien hecho, Cloud'- pensó con una sonrisa, para después seguir su camino.

Paisaje mental de Kushina, minutos antes

Madre e hijo llevaban más de una hora en uno de los combates más feroces que su única espectadora había podido presenciar, y eso es mucho viniendo de un ser tan longevo como Kyuubi. La Biju observaba boquiabierta cómo los dos Uzumaki se lanzaban toda su artillería… no… no, de eso nada. Si Kushina fuese realmente con todo, el combate habría terminado hace tiempo, pero la pelirroja parecía incapaz de atacar enserio a su primogénito.

"¡Katon: Ryuuka no Jutsu! (Elemento Fuego: Jutsu Fuego de Dragón)"- exclamó Cloud, escupiendo una cantidad impresionante de fuego.

"¡Suiton: Suijinheki! (Elemento Agua: Muro de Agua)"- respondió la pelirroja, levantando una defensa infranqueable a partir del agua de la alcantarilla.

Sin embargo, la intención de Cloud con ese jutsu no era atacar, sino distraer. "¡Ahora!"- gritó, y cuatro clones se dejaron caer del techo con receptores negros en las manos, clones que el rubio había creado mientras escupía fuego. "Nunca dejará de sorprenderme tu habilidad para ejecutar a la perfección varios jutsus al mismo tiempo" fue lo que comentó su huésped cuando lo hizo.

Sin embargo, Kushina no tardó apenas en reaccionar. Sacando una katana de un sello que llevaba en el antebrazo derecho, desvió todos y cada uno de los receptores, haciendo que los clones fallaran y los clavasen en el suelo. A partir de ahí, no fue difícil derrotarlos. Simplemente extendió su katana y giró sobre sí misma, trazando un círculo y acabando con los clones.

"Buenos reflejos…"- murmuró Cloud, que empezaba a notar cómo su corazón se aceleraba… a la vez que el tiempo se ralentizaba.

"Aw… ¿es que al pequeñín le gusta ver la habilidad de su mamá, a la que tanto admira en secreto? Conmovedor…"- se burló Juubi.

"Cállate"- ordenó. "Yo no admiro a esa mujer"

"Oh, sí que lo haces. De hecho, ¿no fue esa admiración la que te llevó a en-?"

"¡Silencio!"- enrojeciendo de nuevo. "¿Qué te pasa? Pensé que ahora estábamos en buenos términos"

"Y lo estamos"- se apresuró a aclarar. "Es sólo que me gusta molestar a la gente, y en especial a ti. Me di cuenta de eso cuando dejaste de hablarme y lo que más echaba de menos era fastidiarte"- sacándole una gotita en la nuca a Cloud.

'¿Lo que más echaba de menos era fastidiarme? ¿Se supone que eso es bueno?'

"En cualquier caso, no te lo tomes muy a pecho. Soy así y no hay que darle muchas más vueltas"

"… supongo que… mientras no sea con mala intención… puedo aguantarlo"- acabó concediendo.

"¿E-Enserio?"- sorprendida. No se esperaba que su jinchuriki se fuese a tomar tan bien sus bromas.

"Claro… pero tampoco te pases"

"¡Muchas gracias!"- exclamó, verdaderamente feliz. Cloud por fin estaba dando señales de empezar a aceptarla, y mucho antes de lo que se había imaginado.

"No hay de qué"- sin poder reprimir una sonrisa. Había algo en el tono de Juubi que le provocaba una sensación de alegría. No sabía qué era, pero eso no le impedía querer escucharla siempre así de contenta.

"Por cierto, Cloud, ¿quieres que te dé una pista para acabar inmediatamente la pelea?"- preguntó, prácticamente canturreando.

"Soy todo oídos"

"El ninjutsu afecta al cuerpo, pero tú no quieres debilitar su cuerpo, sino su mente"

"… ¡genjutsu!"- razonó al instante. "¡Gracias, Juubi! ¡Eres increíble!"

"Pues claro que lo soy"- manteniendo su tono cantarín, mientras dejaba que la percepción del tiempo del rubio volviese a su estado natural.

"Cloud, ¿estás bien?"- preguntó la preocupada Kushina. A pesar de la adaptación del tiempo realizada por Juubi para no entorpecer la pelea, Cloud había pasado veinte segundos reales sin moverse.

"Deberías preocuparte por ti misma"- mirándola a los ojos. Sin embargo, antes de que pudiera dar comienzo a la técnica ilusoria, la pelirroja se apresuró a cerrar sus ojos.

"No dejaré que me engañes con un genjutsu. No creas que será tan fácil vencerme en mi propia mente"- afirmó, y el rubio maldijo su suerte por lo bajo.

"No tires la toalla tan rápido"- alentó la loba. "Utiliza un Henge para transformarte en una versión de siete años de ti mismo y ponte a llorar"

"… ¿qué?"

"¡Hazlo!"- con voz de mando, a lo que Cloud obedeció inmediatamente.

'¿Pero qué…?'- se preguntaba Kushina, al escuchar un llanto. Pensando que sería otra jugarreta de su hijo, se negó a abrir los ojos, hasta que…

"¡Mamá! ¡Mamá! ¿¡Por qué no me ayudas, mamá!?"- chillaba un niño mientras lloraba amargamente. Finalmente, Kushina abrió los ojos, y lo que encontró ante ella le partió el corazón. Su hijo, con la misma apariencia que cuando tenía siete años, lloraba desconsolado en el suelo, frotándose los ojos con sus manitas.

"¡Cloud!"- exclamó, sintiendo cómo se acumulaban lágrimas en sus propios ojos, mientras se acercaba rápidamente al pequeño. Una vez lo alcanzó, lo primero que hizo fue tomarlo rápidamente en brazos y tratar de consolarlo como mejor sabía. "Ya está, ya está… no te preocupes, mi niño… tu mami está aquí"- susurraba a su oído, meciéndolo suavemente. Al notar que Cloud dejaba lentamente de llorar y pasaba sus bracitos alrededor de su cuello para sujetarse mejor, no pudo evitar sonreír con nostalgia. Esto era un truco, y en el fondo lo sabía… pero es que simplemente no podía ver a su hijo así. De hecho, si el Cloud de catorce años se hubiese puesto a llorar de esa manera, ella estaba segura de que habría reaccionado igual.

"Mamá…"- llamó Cloud.

"¿Sí, mi amor?"- acariciándole distraídamente el pelo.

"Yo siempre te quise… incluso después de las palizas o de los insultos… sólo quería que me sonrieras. Pensaba que tenías la sonrisa más bonita del mundo, y quería ser yo el que la provocara… pero cuando me mirabas a mí, sólo veía odio y asco en tu cara. Aun así, te quería más que a cualquier persona, y por aquel entonces habría hecho lo que fuese para vivir un momento como este"- murmuró, separando sus cabezas para proceder a pegar sus frentes. Esta acción permitió que la pelirroja le viese los ojos a su hijo, que volvían a ser azules. "… y entonces… intentaste quitarme lo único que tenía. Libertad. Ni siquiera era una libertad completa, pero era más que suficiente para mí. Y-Yo te adoraba, y te q-quería tanto… n-no puedes llegar a imaginar lo mucho que me dolió ese momento"- con la voz completamente quebrada, volviendo a llorar. Incapaz de mantener el Henge, el rubio recuperó su forma original, aunque a Kushina no le costó nada en absoluto mantenerlo entre sus brazos… lo cual es todo un logro, considerando que ella también lloraba desde hace minutos. El llanto más silencioso y a la vez doloroso de su vida. "No puedes imaginarlo… pero me aseguraré de que te acerques todo lo posible"- introduciéndola por fin a un genjutsu, del que la mujer no intentó defenderse.

La pelirroja cayó inconsciente, pero no sin antes fijarse en un detalle… las lágrimas de Cloud no desaparecieron cuando se deshizo el Henge. Estaba llorando de verdad. Por fin había conseguido que se le abriese un poco… aunque demasiado tarde. "Lo siento…"- alcanzó a murmurar antes de caer al suelo.

Durante minutos, Cloud se dedicó a tratar de detener sus lágrimas. "Oye… ¿estás bien?"- preguntó Juubi, incómoda. No imaginaba que su truco fuese a acabar así.

"S-Sí, es sólo que… nada, déjalo. Liberemos a Kyuubi"- terminando de limpiarse los ojos, y la loba decidió que era mejor dejarlo así.

Acercándose ahora a la atada Biju, se fijó un poco más en su escultural cuerpo. Parecía ser un poco más joven que Juubi, y aunque la tenía casi totalmente cubierta de heridas, podía ver que su piel estaba un poco más bronceada, aunque no tanto como la de Shukaku. Se podía ver dos pequeños colmillos asomando de su boca, lo que le daba un aspecto sutilmente feroz, que contrastaba con su cara angelical. También era ligeramente más alta que él, al igual que sus hermanas, pero no parecía medir tanto como la pelinegra de la familia. Su busto, aunque más pequeño que el de su única hermana mayor, era todo un regalo para la vista… bueno, no nos engañemos, todo su cuerpo lo era.

"H-Has venido… sólo para liberarme"- afirmó la conmovida Kyuubi.

"Sí… espera… ¿me crees a la primera?"- incrédulo, ante lo que ella asintió fuertemente.

"Puedo s-sentir las emociones negativas, y tú no tienes ninguna hacia mí"- explicó, todavía emocionada.

"Esa habilidad me habría venido de cine…"- murmuró Cloud.

"Pues anda que a mí…"- comentó la Diez Colas.

"Bueno, vayámonos de aquí, Kyuubi"- liberándola de sus cadenas, y teniendo que sostenerla para que no se cayese. Estaba realmente débil ahora mismo.

"Kurama"- corrigió.

"¿Qué?"

"Me llamo Kurama"- frotando cariñosamente su cabeza contra el hombro de Cloud.

"Ah, de acuerdo. Pues salgamos de aquí, Kurama"- sonriendo por las muestras de afecto y confianza respectivamente. Shukaku tardó bastante más en confiarle su nombre, y Juubi… pensándolo bien, Juubi aún no lo había hecho. Era algo que le tenía que preguntar, pero no era el momento. Ahora tenían que salir de ahí y continuar con el plan. "¿Quieres hacer los honores?"- ofreciéndole el sello.

"Claro"- sonriente, al tiempo que cogía la razón de su encarcelamiento y la partía en dos, observando con gran placer cómo empezaba a derrumbarse el Paisaje Mental de Kushina.

Estadio de los Exámenes Chunin

El estadio se había vuelto a llenar de ninjas de ambas aldeas, que peleaban sin piedad, ignorando los cuerpos inertes de Cloud y Kushina Uzumaki, a los que la mayoría daban por muertos en extrañas circunstancias. Sin embargo, y para sorpresa general, el supuesto cadáver de la mujer comenzó a sufrir convulsiones y se hizo visible el sello de su estómago. Los shinobis de Konoha que sabían qué contenía ese sello no tardaron en salir de ahí, pero los demás no tuvieron tanta suerte, y pronto se vieron envueltos en una enorme explosión de chakra, que no tardó en dirigirse hacia el cielo, formando una columna de luz. Una vez finalizó, ningún ninja en varios metros a la redonda seguía con vida.

"Ah… aire fresco por fin"- comentó la contenta Kurama mientras estiraba su todavía desnudo cuerpo por primera vez en décadas.

"Me alegro de que te sientas bien, pero ponte esto, anda"- dijo Cloud, que también se había levantado, mientras le ofrecía una túnica de Akatsuki a través del Camino Preta.

"¿Sabes controlar los Caminos del Rinnegan?"- preguntó impresionada, poniéndose la túnica.

"Sí, pero eso no es lo importante ahora. Veo que estás mejor de tus heridas, así que quizá puedas ayudarnos"- fijándose en que no quedaba casi ninguna herida en el cuerpo de la Biju.

"¿Ayudaros? A ti, ¿y quién más?"- confusa.

"Es una larga historia, pero el resumen es que todo lo que se mueve es enemigo, excepto los que llevan esta túnica. Aunque no te precipites, que aún tengo las túnicas de dos compañeros"

"Me encantaría ayudarte, Cloud, de verdad, pero estoy casi sin chakra. Kushina se ha pasado años asegurándose de que no reuniese demasiado chakra para que no pudiera intervenir con el sello"

"Algo así como lo que puedo hacer yo"- comentó Juubi.

"Entiendo"- pensativo. "¿Y no tienes nada de chakra?"

"No. He gastado lo poco que me quedaba en curar las hemorragias internas y heridas más profundas que tenía. Siento no serte de más ayuda después de lo que has hecho por mí"- apenada.

"Venga, anímate. No se trata de hacer mucho en todo momento, sino de hacer todo lo que se pueda. Si no puedes ayudar ahora mismo, no hay que darle más vueltas"- sonriendo y acariciándole las marcas de bigotes de la mejilla derecha, ante lo que ella ronroneó suavemente.

"Debes ser el primer humano de la historia que le toca los bigotes a Kurama y sale ileso"- dijo la loba de diez colas, con un tono que oscilaba entre bromista y serio. 'De hecho… debe ser el primer humano que toca a Kurama y sale ileso. Espero que esto no pase de un simple agradecimiento…'- pensaba, preocupada. ¿Por qué todas sus hermanas se interesaban en Cloud? ¡Ella lo vio primero, maldita sea!

Ajenos a los pensamientos de Juubi, el dúo se dirigió a un tejado cercano, donde Cloud lanzó una bengala amarilla que llevaba guardada en un sello. "¿Qué es eso?"- preguntó Kurama, inclinando ligeramente la cabeza.

"Una llamada"- contestó, mientras sus Caminos se dedicaban a repeler a los ninjas que notaron su presencia por la bengala.

"Y ¿a quién has llamado?"

"Eso es una sorpresa"- sonriéndole misteriosamente.

Por un momento, la naturaleza desconfiada de Kurama cuando se refiere a los humanos la hizo dudar, pero seguía sin sentir emociones negativas en el rubio, así que simplemente se mantuvo en silencio. Hizo bien, y sólo tardó minutos en saberlo. Prueba de ello era la radiante sonrisa que se iba formando en su cara conforme una fuente de chakra muy familiar para ella se acercaba más y más. "¡Kurama!"- exclamó un misil rubio mientras impactaba contra la Nueve Colas, tumbándola sin que esta se resistiese.

"¡Shukaku!"- respondió ella, abrazando a su pequeña hermanita. "¡T-Te he echado mucho de menos!"- sollozando ligeramente.

"Y yo a ti, boba"- no mucho mejor. Aunque los Biju en general no tenían lazos especialmente fuertes entre sí, no era ninguna exageración decir que Kurama y Shukaku se adoraban mutuamente.

Cloud no pudo evitar contemplar con una sonrisa cómo las nueve colas de Kyuubi jugaban con la única de Shukaku, pero, muy a su pesar, tuvo que interrumpir el momento. "Lo siento, chicas, pero tendréis que dejar vuestro reencuentro para más tarde"- intentando no desanimarse demasiado al ver que las hermanas hacían un gran esfuerzo por separarse. "Shukaku, necesito que saques a Kurama de la aldea. Ahora mismo es vulnerable, y no podemos permitir que vuelvan a sellarla. Escapad y dirigíos varios kilómetros al oeste. De encontraros más tarde me encargo yo"

"Entendido"- dijo la ahora seria Shukaku, antes de coger la mano de su hermana y salir de ahí a una velocidad ligeramente inferior a la que podía llegar a alcanzar Cloud, que era mucha. De hecho, era tanta que a Kurama no le dio tiempo ni de despedirse.

"*suspiro*… en fin, mi trabajo no ha terminado"- recuperando su sonrisa al recordar el momento que se acercaba más y más. Un momento que llevaba años esperando y que pensaba saborear… pero decidió dejar de soñar despierto y ponerse a currar, ya que no se puede vender la piel del oso antes de cazarlo, y este oso en particular era enorme. No obstante, mientras atravesaba el estadio para dirigirse al tejado donde Pain estaba luchando, se dio cuenta de un pequeño detalle. Kushina, junto a la que estaba pasando ahora mismo, seguía viva. Su respiración era lenta y algo errática, pero respiraba, que ya es bastante. 'Bicho malo nunca muere'- recitó en su cabeza, acercándose para rematarla. Cuando estuvo frente a ella, sacó un receptor de chakra y se preparó para atravesar su corazón. "Supongo que no tienes unas últimas palabras"- se burló, para inmediatamente después atacar. Sin embargo, antes de poder alcanzar su objetivo, su brazo se detuvo en seco. Al principio, pensó que era obra de un Nara, pero él era el único shinobi en pie en todo el estadio. 'Bueno… habrá sido un espasmo'- preparándose de nuevo… pero el resultado fue el mismo. '¿Qué coño está pasando?'- intentando apuñalar a la mujer que tanto dolor le causó, siendo totalmente incapaz de lograrlo.

Flashback

"¡Esto es traición, Kushina!"- clamó Hayate al verse detenido por el clon de la pelirroja, mientras Cloud soltaba por fin al chamuscado y apenas vivo Lee.

"¡Me da igual! ¡Haré lo que haga falta para proteger a mi niño!"

Fin del flashback

"Haré lo que haga falta para proteger a mi niño". Diez palabras, ni una más ni una menos. Una frase como cualquier otra, la cual declaraba unas intenciones que, aunque nobles, no compensaban tanto sufrimiento. Entonces… ¿por qué resonaban en su cabeza cada vez que intentaba acabar con ella?

'... se preocupa de verdad por mí, pero… todos esos maltratos… n-no puedo perdonarlos así como así. Tengo que matarla'- concluyó, alzando una última vez el brazo, con más convicción que las anteriores.

"Espera"- interrumpió su huésped.

"¿Qué pasa ahora?"- irritado consigo mismo por haber encontrado otra excusa para no rematarla.

"No lo hagas"- sorprendiéndolo.

"¿A qué viene eso?"

"Te conozco mejor de lo que te conoces a ti mismo. Es triste, pero esas simples palabras te afectaron mucho. Si la matas ahora, tendrás que vivir con ello para siempre, y no te lo perdonarás jamás"- razonó, con tono de sabiduría.

"¿¡Y qué debo hacer!? ¿¡Perdonarla y darle un abrazo cuando despierte!? ¿¡Estás tonta o qué te pasa!?"- furioso. Juubi lo estaba haciendo todo aún más difícil.

"Pues claro que no. Nadie te ha dicho que la perdones. Es más, ódiala con todo tu corazón, si quieres. Lo único que te he dicho es que no las mates. Hoy no, al menos"- sin inmutarse.

"… t-tienes razón"- deshaciéndose del receptor. "… siento haberte hablado así"- cabizbajo.

"Lo dejaré pasar… esta vez"- con un tono que indicaba que quería olvidar el tema cuanto antes.

"L-Lo siento mucho, de verdad"- casi al borde de las lágrimas. "Tú te estás portando muy bien conmigo, y yo sólo-"

"Cloud"- interrumpió. "He dicho que está bien, ¿vale? No me he enfadado"- mintió, con un tono dulce para que se lo creyese. Lo cierto era que sí se había enfadado, pero ese enfado desapareció casi al instante para ser sustituido por curiosidad. '¿De verdad ha sido tan fácil ganarme su cariño? Es cierto que tiene carencias afectivas, pero no imaginaba que fuesen tan graves. Hasta hace unos días, si me hubiese dicho algo como eso, ni se habría disculpado. No estoy segura de que termine de ser bueno que cualquiera se pueda ganar tan fácilmente el afecto de Cloud'- algo preocupada por el rubio… pero la preocupación tampoco duraría mucho. 'Oh, Cloud… si después de un par de tonterías estás así conmigo, cuando haga lo que se me acaba de ocurrir, vas a caer a mis pies'- pensó, traviesa. Tendría que esperar unos años para poner su recién creado plan en marcha, pero ¿qué son cuatro o cinco años para un ser inmortal?

"V-Vale"- intentando dejar esos pensamientos de lado, mientras reanudaba su camino.

Casa de Danzo

"Se acabó, Uchiha"- dijo Danzo, en pie, frente a un jadeante Sasuke. Seis era el número mágico de esa batalla. Seis veces ganó Sasuke, y seis veces le fue negada la victoria por el Izanagi. Un jutsu desesperante, sin duda. "Ahora acabaré contigo y me quedaré con tu Mangekyou izquierdo, portador de un Amaterasu prodigioso"- anunció, acercándose lentamente a su rival.

'M-Mierda… estoy casi sin chakra… ¿quién me mandaría rechazar los sellos de recarga de Cloud?'- al borde del colapso.

Sin embargo, y para sorpresa de ambos, un Fuuma Shuriken de papel entró a toda velocidad por una ventana, cercenando el brazo derecho de Danzo. "¡Aaah!"- exclamó de dolor, pero su castigo no había terminado. Cuando se dispuso a sacrificar el Sharingan de su ojo derecho para recuperar su brazo y con él un número mayor de Sharingan, un avión de papel especialmente afilado impactó contra su ojo, dejándolo inservible. Aprovechando la confusión y el dolor de Danzo, Sasuke activó el Mangekyou y utilizó el Tsukuyomi en él, dejándolo inconsciente. A continuación, Konan entró a través de la misma ventana por la que habían entrado sus proyectiles, y Sasuke podía afirmar que nunca se había alegrado tanto de ver a alguien desde que encontró a su madre viva tras la Masacre.

"H-Has llegado justo a tiempo"- murmuró Sasuke, jadeante.

"Pero pude no haberlo hecho, y en ese caso tu misión habría fracasado por pura arrogancia. Lo primero que haremos al regresar a Amegakure será ponerte los sellos de recarga"- informó, mientras envolvía el cuerpo inerte de Danzo en papel, así como su brazo. "Vámonos. Nuestra misión en Konoha ha terminado"

"Espera… ¿no vamos a ayudar a Cloud?"

"No. La base de un equipo es tener claro que tus compañeros son capaces de llevar a cabo su parte. Además, Pain está cerca de él. Es imposible que algo salga mal"

Estadio de los Exámenes Chunin, sobre la tribuna de los Kages

Cloud acababa de llegar, y ahora se dedicaba a hacer de guardián de la barrera que aislaba a los tres combatientes del resto de la invasión. En Konoha había dos expertos en sellos capaces de anularla: una ya estaba fuera de combate, pero el otro aún no había llegado. Mirando de reojo, se dio cuenta de que Orochimaru y Hiruzen parecían haber hecho equipo contra su sensei… pero eso resultaba totalmente inútil. No sólo seguía siendo un seis contra dos, sino que, encima, los poderes del Camino Deva resultaban devastadores en ese campo de batalla. Si se descuidaban un segundo, acabarían contra la barrera, y viendo lo que le pasó a un ANBU que intentó pasar a través de ella… esa idea no era muy placentera, que digamos.

"Pues nada. A esperar"- sentándose resignado, tras aprovechar para ponerse su túnica. Esperaba que el último experto en sellos de Konoha hubiese llegado ya para poder despacharlo y empezar su propio combate, pero no era así, y había más bien poco que hacer al respecto. Pasaron minutos y más minutos, sin mayor distracción que algún que otro ninja intentando sacar a su Kage de esa trampa mortal, sólo para hallar su muerte a manos del Uzumaki. El rubio se dedicó a esperar pacientemente, pero su desesperación aumentaba conforme avanzaba el tiempo. A este paso, acabaría la invasión y la persona a quien esperaba no se habría presentado. Finalmente, tras una hora malgastada, Cloud empezó a usar sus habilidades sensoriales para buscar la fuente de chakra del tan esperado hombre. Sin embargo, a pesar de que tenía uno de los chakras más poderosos y característicos de todo el País del Fuego, se le hacía totalmente imposible encontrarlo. "Juubi"- llamó.

"¿Hm?"

"Una vez me dijiste que podías ver y sentir más allá de lo que yo soy capaz, ¿no?"

"Correcto"

"¿Puedes sentirlo?"

"*suspiro*… lo intentaré"- concentrándose. "Mmm… nada. No está en la aldea"- afirmó, sin atisbo de duda.

"¿Hablas enserio?"- sorprendido.

"Créeme, he sentido el chakra de Jiraiya más veces de las que me habría gustado, y te aseguro que ese pervertido no está en varios kilómetros a la redonda"- revelando por fin la identidad del maestro de sellos que esperaban.

"Vaya… qué oportuno, supongo"

"No suenas muy convencido"- extrañada. La ausencia del Sannin en Konoha sólo podía ser buena para Akatsuki.

"Es que… quería ver a Itachi en un combate de verdad"- decepcionado.

"Anímate. Tú mismo estás a punto de tener un combate que puede quedar grabado a fuego en la historia"- trató de consolar, sabiendo que su jinchuriki esperaba con ansias ver el combate entre Itachi y Jiraiya que había sido designado por Pain. "Itachi es el único aparte de mí que puede derrotar a Jiraiya, y esto es primordial para el éxito del ataque"- fueron sus palabras exactas.

"Sí… es verdad… ahora que sabemos que Jiraiya no va a meter sus narices en nuestros asuntos, mi combate puede empezar por fin"- animándose por momentos.

"Pain"- llamó Gakidou (Camino Preta), consiguiendo la atención del Camino Deva de Pain. "Por algún motivo, Jiraiya no está en la aldea, así que estoy listo para que comience mi combate"- ansioso, observándolo con sus seis cuerpos.

"En realidad, aún tienes un pequeño asunto del que hacerte cargo, y lo sabrías si me hicieses caso"- mirando por encima del hombro de Cloud. "Aprovecha el Rinnegan para nunca perder de vista tus espaldas"

Con esas palabras de su sensei, Cloud dio media vuelta, y no le gustó lo que vio. Ante él se encontraba una jadeante y muy herida Naruko, quien parecía obvio que llevaba horas ayudando a Konoha en la invasión. "Tú"- prácticamente escupió.

"¿De qué va esto, Aniki? ¿Por qué llevas la misma túnica que ese tipo que intenta matar al Hokage? ¿Y quiénes son esos?"- señalando a los Caminos de Cloud.

"Siempre has hecho demasiadas preguntas"

"Y tú me respondías con gusto, ¿o no te acuerdas de eso?"

"Me acuerdo perfectamente. También me acuerdo de cómo eras la única persona en este mundo que parecía aceptarme y quererme… y de cómo me diste la espalda"- entrecerrando los ojos, logrando que su Rinnegan pareciese aún más amenazante.

"Sé que lo que hice estuvo mal, pero tienes que entender que-"

"No hay nada que entender, y no hay nada que justifique tus actos"- sentenció.

"¡No seas cabezota y deja que me explique!"- exasperada.

"Déjame pensar… no"- fingiendo que dudaba al respecto por unos momentos.

"¡Pero yo-!"- empezó, pero se vio interrumpida por un puño que se enterró en su estómago.

"¡Yo, yo, yo! ¿¡No sabes pensar en otra cosa!?"- gritó el iracundo Cloud, golpeando repetidamente a su hermana, que era incapaz de defenderse por la diferencia de nivel y por sus heridas anteriores. "¡Yo te quería!"- agarrándola del cuello. "¡Tú me abandonaste!"- levantándola a pulso. "¡Ahora muere!"- preparándose para clavarle un kunai… pero acabó teniendo una idea mejor. "Dicen que no hay sensación más horrorosa que notar cómo te arrancan el alma…"- soltándola. Ella cayó directamente al suelo, incapaz de sostenerse sobre sus piernas. "… ¿qué tal si lo pruebas y me dices si es verdad?"- acercándose a gran velocidad con el Camino Humano.

"Despídete"- murmuró Ningendou (Camino Humano), poniendo la mano sobre la cabeza de su una vez tan querida hermanita, dispuesto a arrancarle el alma del cuerpo. Sin embargo, cuando se disponía a hacerlo, ya sea por curiosidad o por morbo, decidió echar un vistazo a sus recuerdos. Lo que vio hizo que quedara en shock y la soltase de inmediato.

"*tos* *tos*… ¿A-Aniki?"- confusa.

"T-Tú…"- murmuró Cloud, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas. Entonces, sin dar tiempo a que Naruko pudiese terminar de entender la situación, se lanzó nuevamente a por ella. A abrazarla, concretamente. "T-Tú *sollozo* me querías. C-Creías que m-me estabas *sollozo* ayudando todo el tiempo"- lagrimeando.

"Eso… e-es lo que… intentaba decirte"- al borde de la inconsciencia por el castigo recibido. Sin embargo, consiguió formar una pequeña sonrisa en su rostro. "Siempre f-fuiste… muy impulsivo, Aniki"- murmuró, para después darle un beso en la mejilla.

"¿P-Por qué?"- sollozando aún más. "¿P-Por qué no me dijiste desde el principio que Kushina t-te engañó?"- separándose un poco para poder mirar los preciosos ojos azules de su hermana.

"Porque mamá también te e-echa mucho de m-menos, Aniki. Siente mucho l-lo que hizo, y lleva años torturándose. L-Los primeros seis meses, casi ni durmió… y se pasó casi un año entero cogiendo las misiones más largas que podía e-encontrar en zonas cercanas a Amegakure para p-poder buscarte. Te quiere de verdad, igual que yo. Las dos te queremos muchísimo. Por favor… vuelve a casa"- suplicó, notando como sus ojos se humedecían.

Durante la época en la que se llevaban bien, Cloud no había sido capaz de negarle absolutamente nada a Naruko. Nada. Seguramente sea ese el motivo por el que, por un momento, se sintió muy tentado de aceptar. Sin embargo, recuerdos empezaron a pasar uno tras otro por su memoria: su primer día en Amegakure, ver por primera vez a Konan, conocer a sus senseis, y un largo etcétera. "Lo siento, Naru-chan… yo ya tengo una familia"- con la mirada ensombrecida por el pelo.

"Pero-"- intentó replicar, sólo para que su Aniki la silenciase poniéndole un dedo sobre los labios.

"Te quiero, Naru-chan. No lo olvides"- murmuró, besándola suavemente en la frente. Antes de que la rubia pudiese decir nada más, Cloud le dio un rápido y acertado golpe en el cuello, en un lugar en el que estaba seguro de que no le causaría ningún dolor. Naruko cayó inconsciente, y Cloud la sujetó contra su cuerpo para asegurarse de que no se golpease la cabeza. "Mentiras y más mentiras… por lo menos parece que no soy el único que lleva toda su vida siendo engañado por unos y otros"- murmuró, sonriéndole a pesar de saber que no podía verlo ni oírlo. "Cualquiera diría que es algo genético"- haciendo un Kage Bunshin, aún sin soltarla. "Llévala a un lugar seguro"- ordenó.

"¡Hai!"- respondió al instante. Sin embargo, cuando intentó recogerla, se dio cuenta de que Cloud no había aflojado su agarre. Es más, no parecía dispuesto a dejarla ir. "¿Jefe?"- confuso.

"¿Eh? Ah, lo siento"- soltándola al fin. El clon la tomó estilo princesa y salió de ahí a toda velocidad.

"Eso ha sido… inesperado"- dijo Juubi de repente.

"Y que lo digas"- resignado.

"Aun así, no debes dejar que esto te afecte para tu combate. Un combate que deberías empezar cuanto antes, por cierto"- aconsejó, intentando que Cloud no se distrajese.

"Lo pillo, ¿vale? Sólo necesito un momento"- manteniéndose cabizbajo. No obstante, y fiel a su palabra, se levantó cuando no había pasado ni un minuto. "Pain"- volvió a llamar, sólo que esta vez con su verdadero cuerpo y mucha más motivación.

"Hm"- fue el simple sonido que emitió el líder de Amegakure para darle a entender que tenía su atención, todo mientras seguía repeliendo los ataques combinados de Hiruzen y Orochimaru.

"Estoy listo"- afirmó, sabiendo que esas eran las dos palabras que darían comienzo al último y crucial paso del ataque de Akatsuki.

"Comencemos, pues"- extendiendo un brazo hacia Sarutobi. "¡Bansho Tenin!"- exclamó, sorprendiéndolo. Pain se había asegurado de no usar ese jutsu hasta el momento para que su oponente no supiera qué hacer, y parecía obvio que había funcionado.

'Esto no puede ser bueno'- fue la inteligente y para nada obvia conclusión a la que llegó Orochimaru.

Cuando estuvo al alcance de sus manos, Pain sacó un papel y se lo colocó rápidamente. "¡Shinra Tensei!"- sin dejarlo siquiera aterrizar, haciendo que no pudiese defenderse del efecto de su ataque. El cuerpo del Hokage voló velozmente hacia una de las paredes de la barrera, y sólo en ese momento se dio cuenta de que, si aún seguía vivo, era sólo porque el usuario del Rinnegan así lo quería. Una vez obtenida esa conclusión, la única pregunta era… ¿por qué? De todas formas, considerando la velocidad con la que se dirigía a la letal barrera, poco importaba ya.

'Parece que hasta aquí he llegado'- pensó, aceptando su aparentemente inevitable destino. Cerró los ojos, en un último intento de morir en paz, y esperó… esperó más… esperó demasiado. '¿Qué diablos…?'- abriendo nuevamente los ojos. Lo primero que vio fue el suelo de la arena, a escasos milímetros de su cara. Lógicamente, a estas alturas no podía hacer nada para detener el golpe, e impactó duramente contra el suelo. Cuando logró recuperarse del dolor de sentir su cuerpo golpeando la superficie y después arrastrándose por ella, se fijó en un detalle. Había salido de la celda que lo encerraba momentos atrás. Fue entonces que llegó a la conclusión de que el papel que le había puesto Pain llevaba el mismo sello que le permitió entrar a él. "¿Qué está pasando aquí?"- acabó por preguntar en voz alta, exasperado. Hacía ya varios segundos que no entendía nada, y eso estaba empezando a irritarlo. ¿Por qué iba su rival a dejar que escape de esa manera?

"Yo puedo responder a eso"- dijo el jinchuriki de la Biju más poderosa, que acababa de saltar desde el tejado, aterrizando frente a él. Entonces, hizo un sello con la mano derecha. Dándose cuenta de que Sarutobi se ponía en guardia, no pudo reprimir la risa. "Tranquilo. Sólo me he deshecho del sello que te puso Pain para que pudieses salir de la barrera. No puedo permitir que uno de mis valiosos sellos caiga en manos del oponente"- afirmó, con algo de soberbia.

El Hokage se fijó y vio que, efectivamente, el papel con el sello se deshacía. "Has dicho que puedes responder mi duda"- viéndolo asentir para confirmárselo. "Estoy esperando"

"Es simple, Hiruzen. Tu vida no pertenece a Orochimaru, ni mucho menos a Pain. El que acabará con tu patética existencia… no es otro que un servidor"

Fin del capítulo 9


Y hasta aquí. No os quejaréis, ¿eh? Más de 9000 palabras en un solo capítulo, y eso que mi récord anterior estaba en 7600.

Antes de nada, quisiera mandar un saludo especial a Recuba1111, quien, aunque involuntariamente, inspiró la frase final de este capítulo con su review. Además, de una forma u otra, fue el único en acertar el enfrentamiento Cloud vs Hiruzen.

Victoria a victoria, Akatsuki ya ha conseguido tres de sus cinco objetivos: los pergaminos, liberar a Kurama, y secuestrar a Danzo. Tres de tres no está nada mal… pero aún faltan dos: las cabezas de Hiruzen y Orochimaru. Además, Cloud por fin ha descubierto la verdad sobre Naruko. Ya os lo dije, todo lo que tenga que pasar, acabará llegando.

Si os gusta realmente la historia, dadle a favoritos y, a ser posible, dejad un review. De verdad que no os imagináis lo mucho que anima a escribir.

Aprovecho para invitaros a leer mis otras historias. ¿Quién sabe? A lo mejor encontráis vuestro próximo fanfic favorito.

Una última cosa que os quería comentar es que, como algunos ya habréis visto, por fin he empezado a aprovechar mi perfil. Básicamente he puesto un poco de información personal y lo que a vosotros os importará más: información sobre mis historias: el estado de la historia, cuál será la próxima en ser actualizada, cuántas palabras lleva el capítulo que se está escribiendo…

Recordad que siempre espero vuestras opiniones acerca del capítulo o de mí como escritor.

Muchas gracias por darle una oportunidad a mi historia.

Adiós.