La noche que Daniel pasó sólo en su habitación, fue la más tranquila que había tenido en días. Realmente lo necesitaba, no tener que preocuparse por lo que Jack sintiera por él o por lo que Jonas intentara hacer. Simplemente quería dormir y eso es lo que consiguió.

Por eso cuando se despertó la siguiente mañana, Daniel se sentía bien y sobretodo descansado. Sin embargo, su tranquilidad duró poco. Nada más salir de su dormitorio, dos soldados pasaron corriendo por el pasillo.

"¿Qué es lo que ocurre?" Preguntó el doctor Jackson, pero los soldados no tuvieron tiempo para contestarle. Daniel conocía demasiado bien como pasaban las cosas en el comando Stargate y cuando los soldados pasaban corriendo, era porque algo estaba ocurriendo.

"Está a punto de entrar en el silo." Daniel se dio la vuelta y miró a los otros dos soldados que estaban hablando.

"Chicos vamos, decidme que es lo que está pasando aquí." Los dos soldados se miraron y durante un momento dudaron sobre decir algo o no. La doctora Fraiser había sido clara sobre lo que Daniel debía saber o no.

"Jonas Quinn está a punto de cruzar la puerta." Daniel no dijo nada y salió corriendo. Un par de militares más fueron a su lado, pero no le detuvieron.

"Deténgase Jonas Quinn. No puede cruzar la puerta, no podemos permitírselo." Daniel se detuvo en seco al llegar a la puerta del silo. Allí estaba Jonas, la puerta abierta y los soldados apuntando a su compañero. "No se lo volveré a repetir señor Quinn, tenemos órdenes de devolverle de vuelta a la enfermería."

"Jonas, no se lo que está ocurriendo aquí, pero creo que deberías hacer caso a los soldados." Por fin, Jonas que hasta ese momento había estado mirando a la puerta como si de un objeto hipnotizante se tratara, se volvió hacia Daniel y se lo quedó mirando. "Jonas… vamos, ¿Qué te ocurre? Creía que la medicina de Janet te estaba ayudando."

"¿Ayudarme? Vamos Daniel, sabes muy bien lo que necesito y tu no quieres dármelo, así deja de preocuparte por lo que puede o no puede ayudarme y deja que cruce la puerta."

"¿Para ir adonde?" Daniel dio un paso hacia él, mientras Jonas tan sólo lo miró fijamente, quería que se acercara a él, que estuviera a su lado, que se molestara en ayudarle, pues era la única forma de tenerlo cerca.

"Hay algo ahí, en el otro lado, no puedo explicártelo, pero algo ha pasado en el planeta en el que está el resto del equipo y necesito ir." Daniel continuó acercándose, lo tenía al lado, tan cerca que si alargaba un poco más la mano llegaría hasta él.

"Perfecto, iremos allí, pero necesitaremos un equipo, como siempre y yo iré contigo."

"¡No! Tengo que ir ahora, no se por qué, pero es ahora." Jonas retrocedió justo en el momento en el que Daniel estaba a punto de cogerle de la mano.

"Jonas, espera, no estás bien, déjame ayudarte."

"Quieres ayudarme, muy bien, entonces ven conmigo." Sin que Daniel pudiera reaccionar, Jonas le cogió de la mano y tiró de él con fuerza. El doctor Jackson escuchó dos disparos, pero no pudo ver más, pues cuando quiso darse cuenta, estaba cruzando la puerta detrás de Jonas.

- o -

"Señor, la puerta se ha abierto, estamos esperando órdenes." Le dijo uno de los soldados que vigilaban la puerta al coronel.

"Manténgase en su posición soldado, Teal'c y yo vamos en camino."

Los dos hombres cruzaron el Stargate corriendo. "¿Doctor Jackson? Creía que todavía no el habían dado el visto bueno para volver a las misiones." Jonas comenzó a caminar deprisa hacia el bosque y cuando el soldado quiso decirle algo, el último miembro del SG-1 comenzó a correr.

"Jonas espera. Soldado, si ve al coronel O'Neill, dígale lo que ha pasado y que… nos busque por el bosque." Si ocurría algo, el coronel los encontraría, siempre lo hacía, siempre estaba allí para salvarle y esa vez no iba a ser una excepción, al menos eso esperaba Daniel.

Echó a correr detrás de Jonas y cuando quiso darse cuenta estaba corriendo entre los árboles, intentando no caerse con las ramas sueltas. No sabía cuando llevaba corriendo, pero había perdido la noción de donde estaba, si se detenía en ese mismo momento, estaría completamente perdido. Pero lo único que se le ocurrió, fue seguir adelante y con un poco de suerte poder encontrar a Jonas.

"Esto no tiene sentido Teal'c, sabemos muy bien que la gente no desaparece porque si, la gente de ese pueblo, tiene que saber algo y en cuanto le digamos al general lo que ha ocurrido, iremos al pueblo y les preguntaremos que es lo que les ha pasado a nuestra gente."

En cuanto el soldado que vigilaba la puerta vio llegar a Teal'c y Jack, se acercó a ellos y les contó lo que había visto. "¿Les dejó marcharse sin más? ¿Dejó que Daniel, después de todo lo que ha pasado esté solo en ese bosque? Vamos soldado, no le dije que hiciera eso. Vamos Teal'c tenemos que encontrarles antes de que les ocurra algo."

El coronel se dio la vuelta y mientras remugaba, continuó andando, internándose en el bosque. Teal'c era un buen rastreador, de eso no había ninguna duda y en seguida pudo localizar el rastro de sus compañeros.

"Jonas espera. Deja de correr y dime donde vas. Quiero ayudarte." Daniel estaba exhausto y estaba a punto de perder el rastro de su compañero. Quería detenerse, pero no podía dejar sólo a Jonas.

Sin embargo, el cansancio fue demasiado para él y al dar el siguiente paso, no vio la enorme rama que sobresalía del suelo y sin poder evitarlo, metió el pie en ella, tropezó y cayó por una pequeña pendiente que había más allá. Dio unas pocas vueltas sobre si mismo, sintió un fuerte dolor en la mayoría de los huesos de su cuerpo y finalmente, se golpeó la cabeza con fuerza.

"¿Has oído eso?"

"Se parecía a la voz Daniel Jackson y parece tener problemas. Puede que esté herido." Jack se volvió hacia su amigo.

"Muchas gracias por la información, pero no hacía falta ser tan gráfico. Seguro que no le ha pasado nada; posiblemente no haya sido más que un susto." Ni siquiera el propio O'Neill creía sus palabras, pero necesitaba decirlo, porque no se perdonaría que le ocurriera nada al hombre que quería. "Vamos, si le hemos oído, no puede andar muy lejos."

Jack comenzó a correr, siguiendo los pasos de Daniel. Los pensamientos de lo que podía significar esa voz se agolparon en su cabeza uno sobre otro. Hasta que Daniel no estuviera en sitio seguro no estaría tranquilo.

- o -

Sin saber cuanto tiempo había permanecido inconsciente, Daniel se despertó, tal y como había sentido cuando había caído, le dolía todo el cuerpo y no estaba seguro si tenía algún hueso roto.

Apoyando las manos en el suelo, intentó incorporarse, pero al poner el pie en el suelo y tratar de leventarse, el dolor en el tobillo derecho fue terrible y volvió a caer al suelo otra vez. "Jack ¿Dónde estás?"

Se estaba haciendo de noche y comenzaba a refrescar dentro poco haría frío y eso no le iba a hacer ningún bien. Se sentó en el suelo y se apoyó en un árbol. Entonces notó el pequeño hilo de sangre cayendo por su frente.

Se debía de haber golpeado la cabeza al caer y ahora que estaba recuperando completamente la consciencia, se daba cuenta del terrible dolor en las sienes. Allí recostado, viendo como oscurecía a su alrededor, tan sólo podía pensar en dos cosas. Estaba solo y podía morir solo si nadie le encontraba y Jack no estaba allí con él. Tan sólo pedía eso, que el coronel lo encontrara antes de perder el conocimiento.

"Jack date prisa por favor."

- o -

"O'Neill" Jack paró en seco y se dirigió a donde estaba su compañero. "Lo he encontrado y creo que está herido." El corazón se le aceleró en cuanto escuchó aquellas palabras, muchas veces había visto herido a Daniel, pero siempre estaba seguro de lo que leo había ocurrido y ahora, podía ser cualquier cosa.

"Oh dios mío, Daniel." Bajó con rapidez el pequeño terraplén. Daniel estaba allí, con la ropa sucia rasgada con manchas de sangre por diferentes sitios. Estaba quieto, definitivamente estaba inconsciente. Jack se agachó y lo tocó, su cuerpo estaba frío, excesivamente frío.

El coronel abrió la boca para decir algo, pero se paró en seco al escuchar ruido de pisadas en el suelo, seguido de una conversación entre dos Jaffas. Le hizo un gesto a Teal'c y obedeciendo, su compañero desapareció para comprobar si aquellos Jaffas eran una amenaza o no.

"Vamos Daniel, no me hagas esto." Escuchando su voz, el doctor Jackson abrió los ojos y sonrió. "Eso es." Sin preocuparse por lo que pudiera pensar Daniel, le acarició la mejilla, pero este tan sólo se recostó sobre él, para sentirse más seguro y protegido entre los brazos del coronel. "Vamos te sacaré de aquí."

Lentamente, O'Neill se retiró, ayudando a Daniel a ponerse en pie, pero en seguida se dio cuenta que su compañero no estaba en condiciones de ir a ningún lado. Apenas podía permanecer en pie, no podía caminar y su expresión de dolor no era muy halagüeña.

"O'Neill, quedaros donde estáis los Jaffas están vigilando el bosque, voy a buscar ayuda quédate con Daniel Jackson."

"Roger. Bueno, creo que está va a ser una noche larga." Jack miró a su alrededor y entonces no muy lejos de donde estaba él, encontró una cueva. "Vamos nos refugiaremos allí del frío ¿Crees que podrás llegar?" Daniel asintió en silencio y recostándose de nuevo en Jack se puso en pie.

El coronel se quitó la chaqueta y la puso sobre los hombros de su compañero, que suspiró por lo bajo al notar el calor de la prenda. Comenzó a caminar, llevando a Daniel con él, pero este se detuvo en seco y se lo quedó mirando, intentando sonreír, apartando por un momento el dolor en todo el cuerpo y sobretodo en el tobillo.

"Sabía que vendrías."

Antes de llegar a la cueva, Daniel se derrumbó en los brazos de Jack, pero el coronel fue rápido y consiguió atrapar su cuerpo. Se lo quedó mirando un momento, allí tan débil y frágil no se podía imaginar como había pasado por alto el amor y el absoluto cariño que ahora sentía por él.