Capitulo 10.
Ikki despertó por la molestias que genera las heridas en su espalda. Tendría que ir a hacer las curaciones al hospital. Aunque como buen chico de la calle que era, o así le habían hecho sentir toda su vida, no pensaba acudir al hospital. Había una opción menos reglada a la que acudir.
Distrito Chino.
El barrio chino, o también conocido como el distrito chino, era un lugar donde bien sabía Ikki que su presencia era solo tolerada por que la triada así lo permitía. Había hecho buenas migas con el nieto de uno de los jefes (esto solo era sabido solo por dos de los tres jefes)... Así que mientras todo estuviera bien con Shiryu, teniendo en cuenta el temple de este seria así siempre, nadie le tocaría. Esbozó una amarga sonrisa al recordar como había conocido al chino.
"Los cinco picos" era una tienda propiedad de uno de los jefes de la triada, hasta donde sabía todo el mundo estaba al tanto de esto. Aunque nadie sabía que el hombre tras el mostrador era la primer cabeza de la misma.
Dohko pasaba como el honesto boticario y vendedor de mercadería oriental general.
-Ikki. Horrible la apariencia que traes hoy -Sin duda Dohko ya debería de estar al tanto de la última visita que hizo a Kido.- ¿Lo mismo de siempre?
-Por favor, ilustre maestro. -Ante Dohko estaba dispuesto a tragarse el orgullo e inclinar la cabeza.
-Ya te he dicho que no hagas eso. -paso junto a él y puso el cartel de cerrado.- Sígueme.
Trastienda.
Ikki apretó los dientes con fuerza alrededor de tubo de caucho. Las hierbas hacían que su espalda sanara más rápido, pero hasta que eso sucediera tendría que sufrir mientras estas eran aplicadas en su espalda. Su mano se enredó en la cuerda con la que Dohko evitaba que intentara huir como la primera vez.
-Respira Ikki, lentamente. -Dijo Dohko mientras seguía colocando una fina capa de la mezcla herbal sobre las laceraciones. - Puedo conversar con los otros... Serias una gran ayuda. -El chico cerró los ojos, Dohko a pesar de ser de la mafia aún tenía "ese algo" que le hacía bueno. Ikki, como todas las veces anteriores, negó con la cabeza.- Como gustes, las puertas de esta tienda siempre estarán abiertas para ti. -Ikki no hizo gesto alguno de escucharle.
Como todas las veces anteriores, Dohko preparó te. El joven sentía su espalda aliviada y realmente agradecía la piedad que el chino mostraba por él. Ya hasta incluso sospechaba que el hombre le había tomado cariño, hacía tiempo que no veía a Shiryu y por lo que recientemente le contaba Dohko no le vería en mucho tiempo. El joven chino había sido enviado a estudiar a Europa, lejos de cualquier conflicto entre el crimen organizado de la ciudad.
-¿Ikki?
-Me siento con sueño -Dejo salir un bostezo, sus ojos se posaron en la taza de Dohko. No recordaba que este la hubiera llevado a sus labios en ningún momento. -¿Que me hiciste? -Se recargo en la mesita- Dohko...
-Es por tu bienestar... Luego me lo agradecerás. -Los ojos de Ikki se terminaron de cerrar. Solo con Dohko baja la guardia, dudaba que volviera a hacerlo si seguía teniendo futuro cuando despertara.
Ikki abrió los ojos y se encontró tendido en un futón en el suelo. A sus ojos no le llevó mucho acostumbrarse a la nula luz. Estaba acostado boca abajo y sin duda tenía vendajes colocados. Un olor a incienso sutilmente ponía a su mente atontada.
¿DOHKO LO HABÍA DROGADO?
Sus manos estaban atadas y lo mismo se aplicaba a sus tobillos, a medida que su mente volvía de las sombras de la inconsciencia notaba que sucedía con su cuerpo.
-Hasta que despiertas, comenzaba a creer que me había equivocado con la dosis. -Dohko estaba sentado en un almohadón fumando una pipa larga- Te quedarás aquí hasta que eso sane -Ikki no tubo que ser muy listo para saber a qué se refería- Eres fuerte e inteligente Ikki, pero también eres un pendejo. -El chico apretó los dientes- Dicen por ahí que eres uno de los 100 bastardos Kido. -El más joven no pudo evitar preocuparse, la triada y Kido estaban en guerra fría hacia varios años por el control del barrio oriental.- A diferencia de otros... Yo se lo que Kido les hace y debo decir que es de primera mano. Solo con ver tu espalda, no es necesaria agregar palabra.
-Kido tiene a mi hermanito... -No era necesario decirlo, pero se vio en la necesidad de aclarar ese punto. Se sentó sobre sus talones y observó a Dohko- A él no le importamos y temo por lo que pueda hacerle a mi hermano si me reveló.
-Ya veo -Dohko le dio una profunda calada a su pipa- Creo que acabo de encontrar una solución para todo esto... -Ikki le miró- oí por ahí... Que un policía fue a verte al hospital -El más joven sintió que el corazón se le detenía, "policía" era una palabra prohibida en el mundo de Dohko. Si eras un soplón o te creían uno, te debías dar por muerto.- Necesito limpiar mi organización y no quiero pagar por ello... -Ikki le miró casi espantado ¿Acaso insinuaba lo que estaba creyendo?- Haremos un trató, si gustas oír mis términos.
-¿Tengo opción de no escucharte? -Vine buscando ayuda... Y me termine arrojando a la fauces del tigre.- Quieres que de información a un policía que no conozco...
-Ya lo he dicho, fuerte e inteligente... Pero también eres un pendejo- sonrió- Aún eres arcilla fresca, Kido no sabe que aún puedes ser moldeado... El cree que ya estas seco, que no puede trabajar en ti. -Ikki le miro confundido- debo decir que hizo un desastre contigo, eres un trabajo a medio hacer. -Dio una calada a la pipa- yo deseo hacerte una verdadera obra de arte. -Dejo salir el humo y este llego Ikki- pero primero curaremos esas heridas. Aun puedes ver la luz, Ikki, solo que ese bastardo vendó tus ojos.
Departamento en algún lugar de la ciudad, al mismo tiempo.
-El número solicitado esta apagado o fuera del área de cobertura.
Shaka tras escuchar la conocida grabación dejo el teléfono aún lado. Desde que el muchacho se escapó del hospital, si es que se había escapado y no secuestrado por su padre, estaba preocupado por él. Se levantó de la cama y se dirigió al baño del apartamento, en una estantería donde guardaba las toallas tenia detrás de una pared hueca escondía las carpetas de la investigación que llevaba a cabo.
Hasta donde los corruptos sabían, era que no había copia de la foto donde Hades en persona golpeaba a uno de sus deudores. Él solo había entregado la foto donde el hombre estaba, en el suelo golpeado, con Hades pisándole la cabeza.
Nunca había entregado todo lo demás y eso incluía un bonito video de 7 minutos... Ikki, por qué estaba seguro que había sido él, le había enviado dos memorias de celular. En una estaba la foto sola (la que entrego a sus jefes) y en el otro estaba todo lo demás. A su parecer el chico tenía madera para ser detective... Pero como estaba su situación dudaba si el menor llegaría a vivir hasta los 21. Era un milagro que llegara a los 16 entero y sin caer en ninguna adicción. Supuso que su hábito solitario le había funcionado de escudo contra malas influencias... A pesar que tuviera de sobra.
Se sentó en la cama y comenzó a revisar todo lo que poseía del casó, se desconfiaba tanto de la policía local que lo habían hecho meterse en esta para poder recolectar información de la corrupción del sistema.
Menuda sorpresa se había llevado (aunque sus superiores no tanto) cuando se topó con el crimen organizado. Por azar del destino, mientras se decidía si aceptaba el nuevo trabajo o no conoció a Ikki.
Aún recordaba al menor siendo arrastrado al edificio por el tal Tatsumi, si no hubiera sido por Ikki... Hubiera abandonado la investigación y pedido que se enviara a otro en su lugar. Le debía a Ikki el recordarle que estaba en ese trabajó para proteger al vulnerable y castigar al criminal no importara cuanto tomara o cuán complicado fuera.
Tendría que buscar la manera de hacer que Ikki testificara, pero el chico jamás lo haría... El muchacho estaba atado a Kido y este no le permitiría escapar.
-Tengo que encontrar a Ikki y hacer que me cuente que paso-Aunque tenga que grabarlo a escondidas para tener una causa- debo sacarlo de esta ciudad, antes que Kido destruya su vida -O antes que Hades descubra que la foto proviene de Ikki.
Continuara
