Capitulo Final.
Me quedé paralizada cuando escuché la voz de Jacob. Eran indefinibles la cantidad de sentimientos que me embargaban en aquel instante, que nacían desde lo más profundo de mi corazón y se expandían por mi cuerpo con rapidez.
Me puse en pie rápidamente y bajé las escaleras corriendo. No me importaba matarme, Jacob estaba ahí.
Me lancé a sus brazos, los cuales ya estaban abiertos esperando mi fuerte abrazo. Los ojos se me anegaron en lágrimas, pero eran lagrimas felices, de añoranza.
-Jake… - susurré en su oído. Escuché unos pasos alejarse de nosotros, los pasos de mi padre que nos dejaban a solas. -Jake, te quiero. -murmuré. - No me dejes, por favor, por favor…
Me calló con un beso, intenso. Puede parecer extraño, pero al principio sentí dolor, dolor por el tiempo que había transcurrido desde nuestro ultimo beso. Pero cuando nos separamos y vi su mirada brillante y deseosa, supe que lo estaba dando todo y el segundo beso fue mejor, el mejor de todos los que nos habíamos dado: era deseoso, suave pero pasional, algo doloroso en las comisuras de la boca pero en la parte central era bastante lento y blando.
Cuando nos separamos, lo único que pude decir fue:
-Ámame. Ámame ahora.
Unos años después…
-¡Papá! ¡Papá! - decía la niña de pelo castaño y ojos increíblemente negros, piel pálida y labios gruesos y rojizos, cuyo nombre era Sarah. Sonreí al escuchar su voz, que concordaba con la de los pajarillos y la luz cálida del sol.
Jacob se incorporó a mi lado y cogió a Sarah en brazos, dedicándole una enorme sonrisa. Ambos, padre e hija, eran increíblemente hermosos. -Hola mami. - dijo ella, sentada encima de los hombros de su padre.
-Hola cielo. - dije, sentándola en mi regazo.
-Mira lo que he encontrado, mamá. - dijo, abriendo su manita con lentitud.
-A ver - dije, sonriente. Cuando termino de abrir su manita descubrí que dentro había un pajarillo que tenía una pata herida. El pobrecito estaba sufriendo.
-¿Podemos quedárnoslo, mamá? Está herido y quiero curarlo. - dijo, preocupada mientras acariciaba las plumas rojo brillante del pájaro. La miré con ternura.
-Por supuesto que podemos quedárnoslo, cielo. - dije. Ella compuso una enorme sonrisa y luego se fue a jugar con el pobre pajarillo, el cual curaríamos cuando volviésemos a casa.
Sentí que Jake me abrazaba por la espalda. Cogi sus manos, cálidas.
-Te quiero. - dijo, con una pequeña sonrisa.
-Y ya sabes que yo a ti. - dije, alegre. Suspiré - ¿Qué puedo hacer para agradecerte todo lo que me has dado? - dije, dándome la vuelta y poniéndome cara a cara con el. - Esta hija. Esta familia. Este amor. Todo. Nunca podría agradecértelo lo suficiente.
Me dio un pequeño beso y luego esbozó una sonrisa leve.
-No tienes que agradecérmelo. Es más, ya lo haces.
Pestañeé varias veces, incrédula.
-¿Si? ¿Cómo?
-Sonriéndome todos los días. Con eso es suficiente. Al menos para mi.
Sonreí y luego volvimos a besarnos.
Sarah se acercó a nosotros con una enorme sonrisa. Pase una mano por encima de su hombro, abrazándola.
Y así continuamos disfrutando de aquel pequeño momento de nuestra feliz mortalidad.
Fin.
Bueno, hasta aquí el fic. He querido utilizar la ultima frase de Amanecer, porque yo creo que así debería haber sido el final de la saga, bueno, no igual, pero algo parecido. Bueno, chao. ¡No dejen de leer las otras historias! Ah, y gracias por todos los reviews que me han dejado : ) Besos, y nos vemos en más historias…
