holi! disculpen la demora!
Advertencia: lenguaje vulgar.
Capítulo 10
¡Intentemos ser amigos!
El agua tibia caía sin fuerza por su piel, sentía sus músculos relajarse bajo el líquido, cerró sus ojos y se quedó minutos bajo el chorro sin hacer movimiento. La maldita sensación no se iba de su cuerpo, sentía su piel adolorida por el trato violento y sabía que quedarían marcas en su blanca cáscara de porcelana. No quería quedarse con ese pensamiento ni malestar, no quería darle más vueltas al asunto. Quería superarlo y dejar de llorar, odiaba verse y sentirse tan débil.
"deja de llorar… que patético… eres una vergüenza" su voz resonaba en su mente, y esas crudas pero certeras palabras venían una y otra vez. Aunque en el momento la hicieron sentir peor, ahora se apenaba por haber actuado así frente él, aunque su excusa era válida, pero él tenía razón en algo, no le habían alcanzado a hacer nada, no debía sentirse así. Debía ser más cuidadosa.
Una poderosa energía la invadió renovando su determinación, le haría caso. No se dejaría afectar más por ese capítulo de su vida, solo había sido eso… nada más. Gracias a él.
Estaba tan, pero tan agradecida de ese saiyajin. El príncipe había hecho algo inimaginable, la había salvado aunque lo negara y estaba en deuda con él. Si él no hubiera estado allí, ella quizás ni siquiera estuviera viva en ese momento, no sabía que pudo haberle pasado más allá de la violación que supuso quería concretar su atacante. Pero él había estado allí y la había socorrido, porque en su infantil mente fue así, y se lo demostró al haberla llevado en brazos hasta su nave. Eso le decía mucho sobre él, como que no la odiaba. O quizás la odió, pero ahora ya no era así, ¿no ayudabas a alguien que odiarás o sí? él la "aguantó" en ese momento, cuando hace años le exigió prácticamente no existir para él, no aparecerse nunca donde él estuviera. Era por ello, que ese miedo que alguna vez sintió por él ya no estaba más ¿cómo estarlo si él había hecho algo hermoso por ella?
No solo la ayudó, de cierta manera con sus crudas palabras ahora sentía que él tenía razón, no podía sentirse así, no más al menos. Ella era Bulma Brief, y no se dejaba opacar por nada ni nadie. Lo importante era que estaba bien, que nada había pasado, y que debía agradecerle.
Sonrió al pensar en eso… ¿él aceptaría un obsequio de agradecimiento? ¿Le permitiría acercarse? O ¿había sido por la situación que él hizo una excepción?, cabía la posibilidad… bueno, ya lo averiguaría, porque no se quedaría así. No, ella haría lo correcto, darle las gracias de la forma adecuada.
Se duchó rápidamente, sus amigos estaban afuera después de todo. Una vez lista, se vistió y preparó lo correspondiente para estar cómoda con su nueva situación… se puso su pijama y salió a su salita de estar. Vio a los tres saiyas sentados a la mesa en silencio, frunció el ceño y se acercó a ellos.
-¿ocurre algo?-preguntó curiosa, ninguno la miró-¿Qué pasó?
-Bulma…-comenzó Raditz-discúlpanos…-abrió los ojos en sorpresa ¿de que debía disculparlos? Oh no…
-¡se comieron el pastel!-exclamó asustada, los tres se sobresaltaron y la miraron al instante-¿fue así no?-preguntó ahora furiosa intentando calmarse.
-¡no es eso tonta!-negó el menor-nos sentimos mal por lo que pasó-murmuró apenado, el enojo inicial de la niña pasó al olvido y se quedó viendo a sus amigos unos segundos pensando en que responder. Ellos se sentían culpables por algo que no les correspondía, lo que le sucedió solo fue… ¿mala suerte quizás?, no lo sabía pero lo que sí estaba segura era que sus amigos no tenían nada que ver.
-no tienen por qué disculparse tontorrones-sonrió de forma dulce-no pasó nada… así que ya olvidemos lo que pasó ¿sí?
-le dije a papá-comentó Raditz, Bulma abrió los ojos sorprendida y por un instante avergonzada, no quería que nadie se enterara, a ellos se los dijo porque estaban en su nave, y lo más probable era que Bardock se lo dijera al Rey… y era lo que menos quería.
-no… ¿se lo dijo al Rey?-preguntó angustiada.
-si… ordenó un escolta para ti-habló Broly sin mirarla-estará aquí desde mañana-la peliturquesa se quedó viendo al saiyajin reservado, parecía incómodo… o molesto, no lo sabía pero se veía diferente.
-no quería que el Rey supiera…-confesó pensativa-me va a regañar…
-¿por qué? No es tu culpa tonta-gruñó el mayor-como sea… sírvenos pastel-dijo bromeando para aliviar la tensión a la vez que daba palmaditas a la mesa.
-¡¿Qué?! ¡No soy tu sirvienta imbécil!-se quejó apretando los puños.
-pero es tu nave… tú debes servirnos-musitó confuso el menor.
-pero es su cumpleaños… traeré el pastel ¿está bien?-preguntó Broly a la chica.
-¡muy bien! ¿Ven?-se dirigió a los hermanos-¡así se trata a una dama!-dijo triunfante a la vez que los hermanos la miraban de reojo.
-bah… tonterías-murmuró malhumorado el mayor.
-¿Dónde están los platos?-se oyó desde la cocina.
-eh… en el mueble de abajo-respondió la peliturquesa. Después de unos minutos apareció por el umbral de la cocina el saiyajin llevando la torta en una mano y platillos con cubiertos en la otra. Se acercó a la mesa y depositó todo lo necesario.
-iré a buscar unas gaseosas-dijo entusiasta la niña-ya vuelvo-se puso de pie y corrió a la cocina.
-¿y tú?-preguntó el mayor con cara de pocos amigos al saiyajin discreto, Broly frunció el ceño extrañado y lo miró sin responder-¿te diviertes dejándonos mal con Bulma, ah?-preguntó molesto.
-no me divierte-se encogió de hombros-pero debo hacer méritos-Raditz miró asombrado a su amigo ¿hablaba en serio? Parpadeó un par de veces, iba a pedirle que se explayara más, pero en ese momento entró la chica.
-chicos…. Estaba pensando-dejó una soda en el puesto de cada uno y justo a tiempo para darle un golpe en la mano al menor que metía el dedo en la torta.-que podríamos ir en otro momento a la laguna… no lo sé… quizás la otra semana-dijo intentando sonar natural, no había analizado que en su situación no era conveniente salir al lago, ella quería ir a bañarse y si iba ahora, solo podría contemplar como los chicos nadaban.
-claro-respondió Broly por todos-de todas maneras mañana debemos partir de misión, nos iremos temprano-los hermanos quedaron mirando al chico confundidos, sus comunicadores no habían sonado en ningún momento ¿entonces por qué decía eso?
-¿eh?-empezó Kakarotto-pero… si no nos llegó ningún mensaje-dijo revisando su scouter, como si por arte de magia aparecería un reporte en cualquier momento.
-es normal-asintió el chico mientras cortaba el pastel de crema con decoración de fresas-el príncipe solo me envió a mí el mensaje-tanto Raditz como Kakarotto se quedaron viendo confundidos-sabe que estamos acá con Bulma… por lo que me avisó a mí solamente-se encogió de hombros.
Bulma observó en silencio como su amigo dejaba un trozo de torta en cada lugar en que se ubicaban, sonrió sin darse cuenta al pensar en él, no estuvo atenta a lo que respondieron los demás ni de lo que siguieron platicando, solo pensaba en lo que ansiaba poder verlo para agradecerle. Por algún motivo la idea la dejó nerviosa… pero era normal ¿no?, después de todo… hablaría con alguien que no la recibió muy bien cuando eran unos niños, ahora que lo pensaba, él había crecido, claro no tan alto como ella, pero ya no tenía esos rasgos redondos e infantiles en su rostro, y cada vez en cuanto a apariencia se parecía más a su padre, es más, aunque su cuerpo seguía siendo el de un adolescente, su rostro y semblante lo hacía ver más adulto, esa mirada fría y facciones serias y déspotas, lo hacía ver mucho mayor, aunque su flequillo y altura lo contrarrestaban.
Pasaron el resto de la comida platicando sobre cosas triviales, acordaron celebrar su cumpleaños cuando volvieran de su misión, después de eso decidieron irse a la cama, ya que los saiyajin debían levantarse temprano, bueno… y ella también planeaba hacerlo, los niños se quedaron en su sala de estar-área de control de la nave, con unas colchonetas y cobijas. Ella se quedó despierta un poco más… preparando los detalles necesarios para el día siguiente.
Aposentos del Príncipe
Debía sentirse repulsivo, una parte de él así estaba, pero otra parte se sentía en la gloria. Por más que intentaba dejar de pensar en lo sucedido, nada borraba de su mente los recientes hechos.
Aunque al principio la cólera y la frustración fueron los principales motores de su mal humor concentrándose únicamente en lo molesto que estaba con lo que "casi" le pasaba a la niña, no dejaba de dudar y maldecirse por no ir y asesinar a ese malnacido, estaba furioso ¡era una niña! Pero más allá de ello, ¿cómo osaba en obligarla a hacer ese tipo de cosas? lo hallaba inconcebible, recordaba sus llantos y sus temblores, y su rabia lo hacía rechinar sus dientes.
Pero una vez intentando calmarse, y recapitulaba todo los sucesos, algo diferente despertaba y era por lo que se sentía repugnante. Recordando desde su vergonzoso acto en la enfermería, lo más humillante que pudo pasarle en su vida… pero situación que pasaba al olvido cuando revivía lo que vio ahí. Cerraba sus ojos y el calor que invadía su cuerpo era inevitable, a la vez que en su memoria el cuerpo casi desnudo de la niña aparecía, si no hubiera sido por esa extraña tela en su pelvis la hubiera visto en su totalidad naturalidad… pero sería pedir demasiado. No fue recatado con la situación, no… él no perdió segundo de la escena, memorizó cada surco de su cuerpo femenino, pero lejos lo que más lo marcó fueron sus montes ¡eran hipnóticos! Casi sale detrás del tanque con la única intención de palparlos, si ella no hubiera cubierto su desnudez en ese momento, seguramente lo habría hecho.
Y fue allí, en ese instante en que casi pierde la cordura… el haberla visto cubrir algo que él anhelaba lo desquició, en ese momento no pensó que estaba pensando incorrecto, no… él solo analizaba lo que su cuerpo quería, y su cuerpo quería verla desnuda y tocarla. Pero su determinación se vio pausada cuando la vio palparse sus propios senos, la erección que en ese momento sintió se volvió tortuosa con solo ese simple acto. Por lo que cuando ella por fin salió, pudo agradecer que a pesar de toda su mala suerte, pudo ser peor.
Vivió un hecho fortuito y a la vez desafortunado, pero debía sacar lo positivo de cada situación ¿no? Y en ese momento fue eso… conocer su piel desnuda y guardarla para siempre en su mente. Más tarde fue bendecido con otro hecho… tenerla cerca. Cuando la tomó en brazos y la dejó en su territorio, debió huir lo más rápido que pudo, porque su olor y calor lo estaba desquiciando. Podía sentir su enigmático aroma impregnado en su nariz, su calor ya no estaba… pero lo recordaba.
Todo esos hechos combinados, su desnudez, su aroma y su calor, daba como resultado olvidar por completo su enojo y dar paso a una excitación interminable, seduciéndolo constantemente, provocándolo a sucumbir en actos auto satisfactorios pero que él antes consideraba indignos y que ahora… ahora ¿Por qué no hacerlo? Y eso había hecho.
Ahora que respiraba con dificultad, sus manos manchadas con su propio líquido caliente, y viviendo el calor que no se disipaba, pensaba que él no era tan distinto a ese violador despreciable… porque él mismo estaba pensando en ella para llegar a su clímax, para alcanzar su propio placer y no era tan diferente a lo que ese sujeto intentó hacer. Y la peor parte… es que lo empezaba a entender.
Si pensaba en toda la situación dejando atrás los encantos femeninos de la niña, la situación lo irritaba en niveles desproporcionados, ¿cómo él caía tan bajo por una mugrosa? ¿Cómo ÉL, el príncipe de los saiyajin se masturbaba por ella? ¿Cómo él no dejaba de pensar en ella? …
¿Qué diablos le pasaba?
Si cerraba los ojos y alejaba todo pensamiento de ella desnuda, de su piel, de su calor y olor, lo único que había eran deseos por matarla, y lo pensaba hacer, sí… ella debía pagar por todo lo que le estaba haciendo sentir, pero entonces cuando su rostro y su cuerpo reaparecían en su memoria, no dejaba de concluir que sería un desperdicio eliminar a semejante belleza.
Estaba en un maldito lío.
Después de asearse por tercera vez esa madrugada, y una vez que ya le había dado las órdenes a su pelotón, se incitó a rendirse al sueño. En solo unas cuantas horas debían partir, y necesitaba salir de su propio planeta, despejarse y pensar con claridad todos los nuevos cambios que lo aquejaban…
(…)
Siempre que él la citaba, bueno a todos… llegaba media hora antes, sabía que al príncipe no le gustaban los saiyajin impuntuales, así que a diferencia de sus compañeros, ella se evitaba los malos ratos y tratos, y sobre todo, buscaba agradarle al pequeño de la realeza a toda costa. Había quedado deprimida después que él no respondió su mensaje, a Broly le respondió ¿Por qué a ella no?, se había sentido bastante mal por ello, pero no se iba a rendir, sabía que la espera valdría la pena algún día.
Pasos la sacaron de sus pensamientos, alzó la mirada ansiosa, intentando ocultar los nervios que sentía cada vez que veía al príncipe, pero estos pronto se esfumaron al ver al resto de sus compañeros ingresar a la zona de despegue. Abrió los ojos en sorpresa cuando vio a la humana junto a ellos. Frunció el ceño confundida, ella nunca se aparecía en esos sectores cuando el príncipe llegaría ¿Por qué ahora sí? no importaba la razón, ahora al menos, pero debía correrla, no quería que el heredero al trono se enojara.
Caminó con pasos firmes en dirección de los saiyajin junto a la humana que se habían detenido frente a las vainas espaciales, ella no se llevaba bien con sus compañeros, ellos parecían esquivarla y a ella no le importaba, por lo que no la saludaran o hablaran era muy común entre ellos.
-¿Qué hace ella aquí?-preguntó frunciendo el ceño al grupo recién llegado, Raditz la miró sin expresión alguna en su rostro, Broly miró cansado, Kakarotto frunció el ceño a la hembra al igual que Bulma.
-no es asunto tuyo Cauli…-respondió sereno Broly, a lo que la hembra saiyajin se molestó ¿cómo que no era su asunto? ¡Claro que lo era! Ella molestaría a su príncipe solo con su presencia, no podía tolerar eso.
-al príncipe Vegeta no le gustará verla aquí-habló como si la terrícola no estuviera allí entre ellos.
-tengo que hablar con él-respondió la peliturquesa, la saiyajin volteó a verla sorprendida por su osadía.
-¿tú con el príncipe?-preguntó incrédula-eso no puede ser…-negó aún sin creerlo-¿Qué debes hablar con él?-la científica iba a responder cuando Raditz la interrumpió.
-no es asunto tuyo-frunció el ceño el mayor, odiaba a las hembras entrometidas, sobre todo Cauli que según él era una estúpida por no entender que el príncipe no estaba interesado en ella ni en nadie, el príncipe solo se preocupaba por él y nadie más.
-¡claro que es asunto mío!-exclamó molesta-¿en qué diablos piensas?-le preguntó a la humana, Bulma parpadeó confundida ¿a qué se refería?, ¿Qué podía responder al respecto? No le diría porque quería hablar con él, no… ni siquiera a sus amigos se los había dicho, apenas ellos se levantaron y la vieron esperándolos le preguntaron qué era lo que pensaba hacer, y cuando ella les confesó que quería hablar con Vegeta hijo antes de que se fuera, los tres se escandalizaron y la intentaron persuadir de lo contrario, pero cuando una idea se le metía en la cabeza, nadie podía hacerla cambiar de opinión.
-eh…-balbuceó pensativa, tocó inconscientemente su bolsito que se ajustaba a su cinturón junto a su pistola láser, que por cierto, no volvería a salir sin ella, había empezado a confiar en los saiyajin, en que no le harían daño pero después de lo sucedido anoche, volvería a ser precavida.
-el príncipe te odia-abrió los ojos sorprendida con la declaración de la hembra saiyajin que la miraba fijamente. Negro con azul se enfrentaron en una disputa silenciosa, ella sabía que no le caía muy bien al príncipe… pero ¿de ahí a odiarla? ¿Por qué? ¿Qué le hizo para que él sintiera eso por ella?, una molestia en el pecho se hizo presente en el cuerpo de la peliturquesa, y la duda la invadió al instante, empezó a titubear con su decisión, quizás lo mejor era dar la media vuelta e irse…-¡te detesta! Solo lo pondrás de malhumor-se quejó la saiyajin, y con eso terminó de convencerla… la niña sonrió sin ganas y asintió más para sí misma, miró a sus compañeros y les sonrió como siempre.
-bien… creo que Cauli tiene razón-se encogió de hombros-mejor me voy antes que llegue el príncipe, recuerden que cuando vuelvan saldremos-les guiñó un ojo y se dio la vuelta. Agachó la mirada y caminó hacia la salida para el alivio de la saiyajin.
Pero no alcanzó a dar más de tres pasos cuando entró el príncipe, con su presencia imponente, su capa ondeante y su semblante serio, el saiyajin lucía como siempre, miró sorprendido a la peliturquesa, pero su sorpresa duró solo unos segundos y fue camuflada rápidamente con indiferencia. Aunque no dejaba de preguntarse el motivo de su presencia… miró a sus subordinados y supuso que era para despedirse de ellos pero otras veces no lo había hecho… ¿entonces por qué ahora?
-príncipe…-susurró la humana cuando él pasó a su lado, después de unos microsegundos lo reverenció como es debido, el saiyajin de cabellera flameada pasó de largo.
-suban a sus vainas e ingresen el código que se les envió en su Scouter-ordenó impasible. Los cuatro saiyajin reverenciaron al príncipe y lo obedecieron al instante.
Bulma observó a sus amigos y a Cauli seguir las órdenes del príncipe, miró la espalda cubierta por la elegante capa, su corazón latió con fuerza y presionó su bolsito al lado de su cadera. Soltó aire que no sabía que contenía y armándose de valor se acercó al heredero al trono. Ella no era cobarde… y él no le haría daño, eso lo había comprobado. Caminó hacia él con pasos suaves, dubitativos y él pareció notarlo, el príncipe volteó ligeramente hacia atrás al sentirla acercarse y ella se detuvo al instante al notarlo. Sintió su corazón latir demasiado rápido y el calor subírsele al rostro, tragó saliva armándose de valor y se decidió por decir lo que había pensado toda la noche.
-Príncipe… ¿puedo hablar con usted?-en ese momento, todos en la zona de despegue pausaron sus acciones y ella hubiera deseado poder gritarles que no fueran unos entrometidos y siguieran con lo suyo, saber que todos estaban atentos a su intercambio de palabras la puso más nerviosa. El saiyajin se tensó al oírla alzó su mirada hacia sus subordinados que los observaban atentos.
-¿Por qué se detienen?-preguntó frunciendo el ceño-¡lárguense ahora ya malditos insectos!-gruñó con rabia contenida, los saiyajin se sobresaltaron al mismo tiempo y obedecieron a su líder.
Vegeta esperó que cada vaina se cerrara y se alzará al cielo, sentía su pecho comprimido y aunque se había levantado con la mentalidad de olvidar todo lo sucedido e ignorar la presencia de aquella mocosa hasta que se calmara, hasta que sus hormonas se calmaran, fue realista consigo mismo, sabía que para eliminarla debía enfrentarse a ella y que cuando lo hiciera se quedaría embobado pensando en cosas indebidas. Pero verla ahora fue como un poderoso puño en el estómago, todos los hechos anteriores vinieron a su mente, todos… desde el ataque que él mismo hizo, su exploración sexual, su atractiva e engatusadora desnudez, el ataque del saiyajin miserable, el calor de su cuerpo femenino y lo que se pasó haciendo en la noche con los pensamientos de índole sexual que ella provocó. Y la vergüenza fue instantánea…. Y ¿ahora ella quería hablar con él? no negaba que la curiosidad lo invadía pero lo que menos deseaba en ese momento era mirarla a la cara… si lo hacía, estaba seguro que recordaría lo que pensó cuando se inspiró para autosatisfacerse y no sabía si podría controlarse para que su cuerpo no reaccionara a ello.
Por lo que optó por darle la espalda.
-¿Qué?-preguntó golpeado haciendo sobresaltar a la chica.
-eh…-nerviosa miró la espalda del guerrero-yo… yo quería agradecerle por lo que-
-no digas estupideces-interrumpió el príncipe-no tienes que agradecer nada porque no hice nada-dijo frunciendo el ceño, entonces caminó hacia su vaina espacial personal.
-¡claro que hizo algo!-gritó la niña deteniéndolo-y mucho… si usted no hubiera estado allí yo-
-no me interesa-volvió a interrumpir-no lo hice por ser un buen saiyajin, métetelo en la cabeza-apretó los puños intentando contenerse-solo pasé por allí y no quería presenciar sexo en los pasillos de mi palacio eso es todo.
-¿Por qué me llevó a mi nave entonces?-preguntó conteniendo su propia rabia, no sabía porque pero la actitud del guerrero la entristeció ¿cómo actuaba como si nada? ¡La había salvado y no podía negarlo! ¿Estaría arrepentido de ello?...
-…-por primera vez en sus trece años, el príncipe Vegeta no tenía palabras que responder, él era un genio en todos los sentidos y no sabía que decir o mentir ante esa declaración, ni él mismo sabía porque lo hizo…
-solo quería darle las gracias…-siguió la científica al ver que él no respondería-me gustaría darle esto-sacó de su bolsito un saco de tela rosa, decorado con flores y amarrado con una cinta blanca, dentro contenía una serie de golosinas, buscó entre sus cosas un sobre y junto a la bolsita se los extendió al príncipe al mismo tiempo que él se daba la vuelta para saber de qué hablaba.
Para ambos la escena fue un deja vu, el príncipe observó el obsequio entre las manos blancas de la adolescente en silencio y recordó de inmediato cuando eran niños, ella observó nerviosa al saiyajin que estudiaba su presente, dio pasos tímidos hacia el príncipe sin dejar de extender su presente.
-¿podría recibirlos esta vez?-sonrió sin ánimos, Vegeta alzó su mirada hacia su rostro y se permitió perderse en sus orbes zafiro ¿cómo podía encontrar atractivo a un ser de otra especie?, alejó su mirada de la de ella, era peligroso seguir observando… miró nuevamente la bolsa y entonces notó un sobre blanco, movido por la averiguación recibió ambas cosas de la niña-¡gracias!-sonrió con felicidad esta vez-¿Cuándo volverán?
-no lo sé-respondió mirando el regalo entre sus manos enguantadas, el aroma de ella estaba inundándolo desde que ingresó a la zona de despegue, y podía sentir su olor impregnado en la tela-antes que mi padre…-no supo porque le respondió, por un momento olvidó que él odiaba a esa niña. Y lo recordó demasiado tarde.
-¡el Rey tampoco está!-exclamó entristecida-oh… me sentiré bastante sola sin ustedes-¿ustedes? Eso era plural… el saiyajin parpadeó confundido ¿a él lo estaba incluyendo o había dicho eso para no ser descortés?-¿Cuándo vuelve su padre?-preguntó ladeando su rostro
-en dos meses-respondió y decidió que sería la última palabra que le hablaría por el resto de sus vidas, le dio la espalda con los obsequios en sus manos y caminó hacia su vaina.
-¡que le vaya bien!-gritó la humana-¡vuelva pronto! ¡Cuídese!-se detuvo unos segundos cuando su mano tocó la escotilla de su nave. Sintió su corazón palpitar con fuerza y sus mejillas arder en el proceso. Respiró con dificultad y sin responder, se metió en su nave y la programó rápidamente.
Debía irse ahora ya… la puerta de la vaina se cerró apenas reconoció los comandos y a los segundos después se elevó por los aires, se desplomó en el único asiento y suspiró aliviado… sentía que había huido de ella pero ¿Qué podía hacer? ¡Ella era tan extraña! ¿Por qué le había dicho esas cosas? ¿Ella realmente deseaba que volviera bien? Sus mejillas no dejaban de arder y no entendía el porqué, iba a iniciar el proceso de hibernación cuando dejó sus regalos en el piso, entonces… ahora que estaba solo… ¿Por qué no revisarlos?
Tomó la bolsa y la abrió con entusiasmo, parpadeó confundido cuando vio una serie de paquetitos pequeños de diferentes colores y olores, tomó uno y lo reconoció. Había visto a Kakarotto un par de veces comiendo esas cosas, sabía que debía sacarle el papel de plástico, Broly regañó constantemente al menor por lanzar la basura al suelo. Le sacó el envoltorio al caramelo que había tomado y sin pensar que estuviera envenenado o qué sabor tendría se lo echó a la boca.
El sabor ácido invadió sus papilas gustativas para el segundo después darle paso a lo azucarado, frunció el ceño y degustó el dulce, no era malo… ahora entendía al menor de los hijos de Bardock. Cerró la bolsita y la dejó caer al suelo de la vaina, tomó el sobre y frunció el ceño. Abrió rápidamente y sacó el contenido de él, tomó la carta y lo primero que vio fue la serie de dibujos que rodeaban el contenido de la hoja, por las orillas superiores habían flores y corazones y en las inferiores unas criaturas de orejas largas y otras en puntas de color negro. Era demasiado adorable para su vista… pero leyó de todos modos.
"Querido príncipe Vegeta:
Sé que entre nosotros no hay una buena amistad, pero no puedo dejar pasar lo que usted hizo por mí ayer, aunque sé que usted no considera que me haya salvado, para mí si lo fue y por ello estaré siempre agradecida de usted, pero sé que unos cuantos caramelos no refleja lo que siento.
Me gustaría invitarlo a un picnic con mis amigos, sería muy lindo que pudiera ir ¡comeremos golosinas e iremos a nadar al lago! Ayer era mi cumpleaños, y no lo pudimos celebrar… por eso cuando vuelvan lo haremos. Haré una nueva torta y me gustaría que me dijera cuál es su favorita para poder hacerla.
¡Será un día genial! No se arrepentirá de ir.
¡Muchas gracias por todo!
Besitos y abrazos.
Bulma B."
Se quedó pasmado mirando la hoja entre sus manos, lo primero que pensó fue que su letra era… ¿linda? Era redonda y el color rosa en el papel la hacía ver femenina, miró las letras y los dibujos, lo único que pasaba por la mente del pequeño príncipe era ¿en qué demonios pensaba esa niña? ¿Estaba invitando a un príncipe a un burdo paseo de plebeyos? ¿Quién rayos pensaba que era? ¡Era un príncipe! Con tratarlo con respeto no era suficiente ¿Qué modos eran esos de dirigirse a él? frunció el ceño y arrugó el papel en sus manos, a pesar de su descaro… no podía dejar de pensar en lo tenaz que era ella… no cualquiera lo invitaría a compartir porque sí, es más, era primera vez que lo invitaban a un paseo… y primera vez que por más que pensaba no encontraba segundas intenciones ni motivos o intereses de ella para su presencia. Ella estaba invitándolo de buena fe… y no sabía que pensar al respecto.
Miró el papel arrugado en sus manos y lo estiró casi arrepintiéndose de su acto infantil, suspiró y dobló la hoja para luego meterla en el sobre, se quedó mirándolo unos minutos y sin saber por qué, lo guardó entre su armadura y su pecho, miró el panel y esta vez sí inició el modo de hibernación. A los segundos después el gas fue liberado, cerró sus ojos y lo último que vio fueron sus ojos brillantes de vida y sus labios rosas.
(…)
Los saiyajin al verlo le daban el espacio para que pasara, todos se apegaban a las murallas para no rozarlo o entrometerse en su camino, se había ganado fama que le gustaba, a pesar de ser joven, la mayoría le respetaba por su desempeño en misiones, entrenamiento, combates y hasta en lo administrativo, Teeb era un genio de su generación.
Solía ser tranquilo, a diferencia de su padre que siempre estaba rabiando o burlándose del resto, él era más bien observador, su personalidad era muy parecida a la de su madre. Pero cuando se enojaba, parecía estar escrito en su rostro porque todos se alejaban.
Y ahora lo estaba… había ido temprano al área Oeste del palacio, por primera vez siguió el tercer pasillo para poder ir al área "residencial" de la humana, ¿y que se encontró? Con una nave vacía. Ahora recorría los pasajes buscándola, supuso que estaba en el laboratorio, y fue directo hacía allá, grande fue su sorpresa cuando le dijeron que ella no se había asomado por allí todavía.
Era su responsabilidad… por orden del mismo Rey. No llevaba ni un día de su misión ¿y ya había fallado? Estaba histérico, al menos en su interior ¿Dónde demonios estaba la mocosa?
Recorrió el comedor, los laboratorios, las salas de prueba, cada lugar que habituaba según lo que Bardock le había informado. En un momento tuvo que detener su caminata y pensar, lo único que vino a su mente fue en sus amigos. Él era consciente de la amistad de los subordinados de su príncipe con la niña, el príncipe siempre se quejó con él cuando eran niños, sobre lo difícil que era estar con ellos en purgas cuando apestaban horrible por culpa de la mocosa.
¿Dónde podrían estar los enanos? Hoy iban de misión… ¡la zona de despegue!, rápidamente corrió en dirección a esa área.
Una vez que llegó, se asomó en todo su esplendor por el umbral de la entrada, pero se escondió al segundo después al ver a la humana junto a su príncipe, aunque lo vio de espaldas, pudo suponer al instante que estaban hablando al verlos a solas. Se acercó despacio para intentar escuchar algo, pero lo único que pudo oír fue "vuelva pronto, cuídese" en la voz de la terrícola. Frunció el ceño en completa confusión olvidando que hace unos minutos estaba furioso con la peliturquesa y consigo mismo. ¿Por qué la niña lo trataba con tanta familiaridad? Él sabía que ellos no hablaban, que él la aborrecía y que ella lo evitaba, entonces ¿Qué cambió entre ellos? Y es más… ¿Por qué el príncipe se dio el tiempo para escucharla? Algo no encajaba… según todos sus antecedentes, había algo que el pequeño no le estaba diciendo.
Nuevamente se asomó por el umbral, justo a tiempo para ver como la nave del heredero se perdía en la profundidad del espacio. Miró el menudo cuerpo que observaba el cielo, la niña se volteó y se quedó paralizada cuando lo vio. Ellos nunca habían hablado, es más, no estaba seguro siquiera que la niña supiera su nombre, él la había visto muchas veces, en el salón de trono y junto a alguno de los gemelos, se acercó a la niña y la miró estudiando sus facciones, parecía estudiarlo también pero vio algo diferente en sus ojos, sospecha. Frunció el ceño y estuvo a punto de regañarla pero entonces recordó el porqué de su misión. Tenía más que motivos suficientes para desconfiar de él.
-Soy Teeb-saludó el saiyajin, la niña lo miró atenta-hijo de Nappa comandante de las legiones del Rey y mentor del príncipe. Soy su nuevo escolta-se presentó formal. La niña frunció el ceño y lo estudió de pies a cabeza.
-uhm… soy Bulma-extendió su mano ofreciéndole un saludo, al ver que el saiyajin no la imitaba bajó su mano y la pegó a sus muslos-no necesito escolta… tenía a Zorn antes-se encogió de hombros
-de mí no podrá huir-asintió seguro-son órdenes del Rey humana-vio a la chica fruncir el ceño, la oyó suspirar y se adelantó, salió y él la siguió a solo dos pasos detrás.
Serían unos largos días para ambos… no había confianza, ni química entre ellos, y no tenían intenciones de llevarse bien tampoco.
(...)
Sabía que en un par de horas ellos llegarían, estaba demasiado entusiasmada de verlos, después de un mes por fin vería a sus amigos, se había sentido muy sola sin ellos y sin el Rey, cada día preguntaba por este último, y Bardock le informaba sobre el estado del monarca. Se había enterado que había ido a una reunión importante, y que había sido bien recibido donde sea que fue. Desde que había llegado al planeta, que el Rey nunca se había ausentado de este por más de dos días. Estaba acostumbrada a saber de él en el palacio, y por muy extraño que le fuera, se sentía más segura con él en el planeta, no sabía a ciencia exacta porqué.
Pero tendría que esperar otro mes para poder verlo, y aunque ahora llegarían sus amigos y no estaría sola, no dejaba de preocuparse y extrañar al monarca, le resultaba gracioso porque no se veían todos los días y es más, tampoco pasaban más de diez minutos juntos, pero sentía su ausencia. Se sentía inquieta, no sabía porque, pero estaba segura que se le pasaría cuando lo viera con sus propios ojos, no era lo mismo saber de él que verlo.
Había instalado un programa de seguimiento a las naves de sus amigos, por lo que cuando entraban en un rango de distancia de aproximadamente 500.000 Km. Este le avisaba y calculaba el tiempo que demorarían en llegar. Ahora pensaba seriamente instalar dicho dispositivo de rastreo en la nave del Rey cuando llegara.
Se había enterado hace ocho horas y media que ya estaban por aterrizar, por lo que se adelantó rápidamente y avisó que no iría el día de mañana a trabajar en el laboratorio, donde el proyecto de paneles de seguridad para las puertas había iniciado hace un par de días.
Estaba ansiosa… quería saber la respuesta del príncipe, aunque no veía el motivo para que este se negara a ir a la laguna… lo pasarían maravillosamente bien, estaba segura de ello. Y aunque muy en el fondo, temía que se negara, su confianza natural la hacía pensar que él no se negaría ¿cómo se negaría a la invitación de una niña tan hermosa como ella? imposible. Ni siquiera Teeb se negaba a sus caprichos, bueno, él lo hacía para no lidiar con su temperamento, pero a la larga se salía con la suya que era lo que importaba.
Estaba por anochecer, por lo que había empezado a preparar los aperitivos para el picnic desde medio día, a la larga serían cinco saiyajin que alimentar, y aunque Broly siempre llevaba cosas para aliviarle la carga, muchas veces no era suficiente para cubrir el hambre del menor del grupo. No sabía si el príncipe comería igual o más que Kakarotto, pero debía estar preparada. Teeb había comido con ella unas cuantas veces, y había considerado que comía una cantidad normal para su cuerpo.
Las cosas con su escolta no iban mal, de hecho eran mejores de lo que esperaba, ambos habían descubierto que podían estar en armonía en la compañía del otro. Teeb era bastante callado, no solía molestarla ni regañarla siempre y cuando le informara con anticipación a donde irían y él debía ir a dejarla y buscarla sin falta, claro si el lugar en el que estaba era seguro, porque si por el contrario no lo era, él se quedaba con ella en todo momento. Resultó que el saiyajin era agradable, muy culto para ser hijo de Nappa pensó la niña, de hecho, si no se parecieran físicamente, no pensaría que fuera su primogénito, el joven saiyajin era inteligente, agradable de tratar y bastante eficiente en su labor, desde que se conocieron aprendió rápidamente que en su compañía estaría a salvo.
Por eso lo había invitado al picnic en el lago, le había informado que se bañarían por lo que llevara su traje de baño, el saiyajin negó con la cabeza y le dijo que él no se bañaría, pero que sí la acompañaría. Aunque sabía que iría solo a velar por su seguridad y no por pasarlo bien con ellos, se alegró de todas formas. Sabía que ella no era del total agrado para el saiyajin, no estaba al tanto porque pero sentía que el hijo del Comandante tenía algo en contra de ella o que no confiaba, no lo sabía, pero sentía que él no era del todo honesto con ella, pero no una honestidad que le perjudicara, simplemente sentía que aún no se ganaba ni la confianza ni la estima de su escolta. Situación que para llevar un mes conociéndose le era extraño, todos caían rendidos a sus pies por su personalidad carismática, bueno… a excepción del segundo al mando del laboratorio, Nappa, Cauli y el príncipe, y una larga lista de individuos sin importancia...
Cuando faltaban quince minutos para el aterrizaje salió de su hogar. Apenas puso un pie fuera de la rampa se encontró con Teeb descansando en el piso. Muchas veces lo invitó a entrar y este siempre se negó, a veces pensaba que el saiyajin se tomaba demasiado en serio su trabajo y no quería establecer un vínculo emocional con su "protegida", era demasiado profesional. El joven saiya al verla se puso de pie, ella le sonrió y tomó su brazo, jalándolo en dirección a la zona de aterrizaje.
Llegaron justo a tiempo para presenciar las cinco esferas blancas descender a gran velocidad, los vacíos estacionarios con bandas elásticas recibieron el impacto de forma eficaz. Pasaron unos minutos para que cada vaina se quedara en completa calma en su posición, luego cada portezuela se abrió. Los primeros en salir fueron Raditz y Cauli, luego el príncipe y Broly, de los últimos fue el menor del grupo.
Sus armaduras estaban rasgadas y sus trajes sucios, el menor se veía cansado, el mayor fastidiado, la chica se veía como siempre al igual que Broly, solo el príncipe Vegeta parecía irritado, y esperaba que no tuviera que ver con su presencia porque fue lo primero que él vio.
Soltó el brazo de su escolta para correr hacia sus amigos, el más cercano era Broly por lo que fue al primero en saludar, el saiyajin se sorprendió de verla allí, la peliturquesa nunca los iba a recibir incluso en misiones más largas.
-¡Broly!-exclamó alegre-¿cómo estás?
-bien… y ¿tú?-preguntó mirándola fijamente, intentando encontrar el verdadero motivo de su presencia en ese momento, pero no encontró nada…
-¡genial!-sonrió al saiyajin, volteó a ver al resto de los saiyajin, los hermanos pronto caminaron en su dirección, vio a Cauli mirarla ceñuda y seguir los pasos del príncipe como un perrito faldero, miró sorprendida cuando su escolta se acercó al príncipe y este caminó en su dirección encontrándose en medio camino. Parpadeó un par de veces antes que los hermanos llegaran a su lado, le costó separar la vista de ellos, pero lo hizo, no quería demostrar su intención-¡chicos!-saludó a los hijos de Bardock.
-¡hey!-dijo el menor-¿Qué haces aquí?
-pues… les vine a dar la bienvenida ¿Qué más?-preguntó poniendo sus manos en su cintura-¿acaso no querían verme?
-no es eso… pero es extraño-respondió Broly mirándola suspicaz
-¡tonterías!-rió nerviosa-¿saldremos mañana verdad?-preguntó entusiasmada con sus manos delante de su pecho. Los tres asintieron al mismo tiempo, caminaron en dirección hacia la salida, los saiyajin venían cansados y pronto se despidieron de su amiga para ir a sus casas.
La niña se quedó en el umbral esperando a Teeb que parecía conversarle algo de importancia al príncipe, Bulma aprovechó la instancia para observar la interacción, se distrajo un segundo cuando Cauli le habló al príncipe y lo reverenció para finalmente salir de allí también. Fue en ese momento en que el heredero al trono alzó su mirada para encontrarse con la suya, ella le sonrió instantáneamente, él en cambio le frunció el ceño y la despreció con la mirada para volver a ponerle atención a su escolta. La peliturquesa abrió la boca unos segundos en la sorpresa, no esperó que él la ignorara de esa forma, pero pronto se negó a pensar que había sido apropósito, se apoyó en el marco de la puerta y siguió mirándolos, llegó un momento en que sus ojos se posaron en el vacío, pensando si debía o no hablarle… no quería pensar en las palabras de Cauli antes de que se fueran, sentía que él no la odiaba como la saiyajin lo había dicho, es más… sentía que él quería acercarse a ella, sus miradas estaban cargadas de algo… algo que no conocía pero que no era únicamente de desprecio. Suspiró con pesadez, ¿Por qué el hijo del Rey debía ser tan complicado?
-lamentablemente no hay más datos al respecto príncipe-la voz de Teeb la sacó de sus pensamientos, volteó hacia la pareja que caminaba hacia la salida. Ella actuó por reflejo y siguió a su escolta, se detuvieron en medio del pasaje, sentía que la ignoraban pero no dijo nada.
-que estupidez… bien-el joven saiyajin le dio la espalda Teeb y a la chica y se alejó. Bulma abrió los ojos en sorpresa ¡¿de verdad que la iba a ignorar?! ¿Después de su regalo y su invitación? Frunció el ceño molesta y antes de que Teeb pudiera preguntarle a donde iría ahora ella corrió para alcanzar al príncipe que se alejaba a paso rápido, solo habían sido unos minutos en los que ella se decidió por alcanzarlo pero el saiyajin ya había recorrido más de medio pasillo.
(…)
Los pasos resonaron en el pasaje, sabía que era ella. Su olor la delataba, a pesar de haber estado un mes lejos de su planeta, su aroma no se había ido de su memoria y es más, la bolsita de caramelos constantemente se lo recordaba. No volteó ni disminuyó su paso, estaba furioso… lo que menos quería era verla y era lo primero que veía ¿Cuánta mala suerte podría tener? Pensó ingenuamente que estar lejos y distraído sería su instancia para olvidar todo lo sucedido, no fue así y verla no ayudó a disipar sus pensamientos ni sensaciones.
Cuando estuvo lejos se convenció a sí mismo de que solo fue una tontería, que sus hormonas le habían jugado una mala pasada y que le hubiera pasado con cualquiera, pero una vez lejos de ella su cuerpo se había calmado… no reaccionó a estímulos visuales de otras hembras, no como antes cuando recién había despertado. Aunque no le llamaban la atención sus ojos inconscientemente se posaban donde habitualmente no lo harían, pero eso ya no era así. Era como si para él todas las hembras y los machos fueran iguales, pues no sentía nada. Pensó ingenuamente que al haberse masturbado había liberado sus tensiones y que ahora sus hormonas ya no le impulsarían a comportarse como un macho común y corriente. Pero era cosa de sentir su olor y toda esa estúpida teoría se iba al demonio.
Cada vez que ingresó a su nave y se encontró con esa estúpida bolsa la recordó y su cuerpo respondió, por eso… se había decidido a ignorarla aún más que antes, cuando la vio todo se fue al drenaje… su sonrisa lo cegó, y no quiso ni mirar su cuerpo. Se sentía atrapado ¿Por qué cuando estaba lejos quería matarla y cuando estaba cerca de ella quería follarla?
¿Por qué solo pasaba con ella?
-¡príncipe!-gritó la humana, suspiró hastiado, podría perfectamente evadirla volando o corriendo, pero la curiosidad lo motivó a detenerse y además no quería demostrarse como un cobarde, menos en frente de ella, aunque no pensó en ese momento que estaba inconscientemente intentando llamar su atención con eso.
-¿Qué?-preguntó con desdén volteándose a verla, la chica paró su trote y apoyó sus manos en sus rodillas, respiró con dificultad y él esperó que recuperara el aliento.
-¿leyó mi carta?-preguntó entre jadeos, el saiyajin la miró sin expresión aparente mientras se cruzaba de brazos, no respondió que sí, pero tampoco lo negó por lo que se animó a preguntar lo que le importaba-¿vendrá?-dijo esperanzada. Él no respondió nuevamente, solo se quedó estoico observándola, la chica frunció el ceño empezando a molestarse con su actitud-Teeb también irá…-dijo intentando animarlo.
-¿Qué te hace pensar que me juntaré contigo?-preguntó mirándola despectivamente de pies a cabeza. Se sintió expuesta con ese simple acto, sintió sus mejillas arder y quiso gritarle que era un idiota arrogante, pero sabía que podía costarle la vida faltarle el respeto así al príncipe del planeta. En cambio mordió su labio inferior y asintió en silencio.
Y eso rompió algo dentro del príncipe. Ver su decepción y su frustración dibujada en sus ojos que encerraban un profundo océano lo descolocó, no sabía porque pero ver ese paisaje lo angustió, supo en ese momento que ella no estaba destinada a estar deprimida o a llorar, aunque no dejaba de verse bella, no era su esencia.
-creí que podíamos ser amigos…-murmuró mirando el suelo, el príncipe abrió los ojos sorprendido ¿amigos? Los saiyajin no tenían amigos, pero ella insistía en llamar a sus subordinados sus amigos ¿y quería ser amigo de él? ¿Por qué? ¿Acaso había olvidado que casi la mata?... sí. Ella lo había olvidado porque no le ofrecería semejante estupidez a quién casi la asesina, en cambio ella creía que él era una especie de héroe que la había socorrido cuando lo necesitó, si supiera que la había seguido para terminar lo que había empezado en el salón de trono no estaría allí con él ni menos lo estaría invitando a un "picnic".
-un príncipe no es amigo de sus empleados-respondió dando por finalizada la conversación. Le dio la espalda y siguió su camino, aunque en su interior se sentía incómodo y defraudado de sí mismo, ¿ser su amigo? ¿Sería eso posible?... ella era una científica nada más… él un príncipe. Los saiyajin no tenían amigos ¿Por qué ella insistía con eso? Frunció el ceño confundido, esa chica lo confundía en todos los sentidos… tenía la cabeza hecha un lío…
-¡príncipe!-cuando estaba por doblar para adentrarse en un nuevo pasaje oyó el grito de la niña, volteó a verla extrañado con su llamado, ella seguía en el mismo lugar donde la dejó, pero su postura era diferente, ya no se veía derrotada… es más se veía con ánimo y su energía renovada. Sus manos en su cadera y una sonrisa dibujada en sus labios-¡no me rendiré!-abrió los ojos confundido, parpadeó unos segundos intentando analizar si había oído bien-¡seremos amigos tarde o temprano! Lo estaré esperando en la laguna del bosque de los gigantes ¡habrá mucha comida!-alzó su mano en despedida y corrió de regreso donde había dejado a Teeb.
Vio su pelo mecerse con el movimiento, y fue hipnotizado por su color. Ella no se rendiría ¿pero qué significaba eso? Por más que él la despreciara y la ignorara ¿ella seguiría intentando invitarlo a lugares y acercándose? ¿Cómo la olvidaría entonces? Pero… ¿Qué tenía que olvidar de ella? ¿Qué la deseaba cuando la veía?
¿Realmente quería olvidar eso? No lo sabía, estaba confundido… porque a solas pensaba que sí, que era lo mejor, que él no podía desear una hembra de otra raza, menos a ella a quién odiaba tanto y que quería usurpar la atención de su padre, pero era solo verla o sentir su aroma y en su cuerpo despertaba sensaciones que creía muertas cuando se trataba de otras hembras. Solo reaccionaba con ella… solo ella lo excitaba y lo hacía pensar en situaciones que no debería ¡tenía trece años y estaba pensando en sexo! ¿Era normal? ¿A quién debía preguntar? A nadie… era vergonzoso… pero si no fuera normal Nappa no le habría dado la charla en reiteradas ocasiones ¿no?
Nunca se había sentido más idiota, es más, jamás se sintió idiota… pero ahora estaba embrollado, en un constante dilema y no sabía a qué darle prioridad, si a su mente o a su cuerpo. Una parte de él quería que ella se acercara, sería la excusa perfecta para conocerla y acceder a ella, él no se rebajaría en buscarla y su orgullo estaría a salvo, pero su otra parte le insistía que eso era imposible, que era inconcebible que él, siendo el príncipe pensara en establecer una amistad o algo más con ella.
Pero esa otra parte hablaba solo cuando ella no estaba, o no había un estímulo olfativo, porque cuando estaba a solas como ahora con su aroma colado en su nariz, se sincronizaba con los deseos de su cuerpo y daba rienda suelta a su imaginación usándola como musa inspiradora. Su mente era inconsecuente… la despreciaba y después la anhelaba para utilizarla para su satisfacción personal. Entonces…
¿Qué debía hacer?
¿Realmente debían ser amigos?... ¿debería ir al picnic?
¿Era correcto siquiera pensar en ello?... frunció el ceño cuando llegó a su dormitorio. Se estiró en su cama unos minutos, se reincorporó y se sacó su armadura. De ella cayó la carta que lo atormentó en ese mes lejos de ella. La tomó y la dejó oculta en un cajón. Se había aprendido de memoria cada letra… sobre todo la última frase… "besitos y abrazos" había averiguado por su scouter que eran y se leían agradables… si los imaginaba con ella al menos. Besos y abrazos de ella… casi podía sentir su calor y el sabor de sus labios, ¿serían igual de dulces que sus caramelos?...
¿Qué mierda importaba si era correcto o no?...
disculpen! creí que podría tenerlo listo antes, pero estaba estancada con la primera escena xD después de lo de Vegeta lo demás fluyó solo ajajaja
quería agradecer sus review :D! es lindo ver que les gusta esta locura de fic :3! quería que terminara con otra cosa pero preferí dejarlo hasta allí para no cargarlo de información ajajaja xD los dibujos de la carta de Bulma eran conejos y gatos por si no se entendió xDDD
bueno, que opinan? merezco algunas palabras xD? ahajaj bueno, espero que todas hayan tenido una linda navidad en familia y junto a sus seres queridos, yo lo pasé genial :D! las quiero montones y espero estar de vuelta la otra semana con algún otra conti de cualquiera de mis fic :3!
muchas muchas gracias por leer y dejar review! perdonen las faltas ortográficas y las palabras revueltas, son las 3:05am en mi país, no quería dormir antes de subir el cap :c estoy inestable ajajaj xD digan cualquier cosita si está mal xD
*averigüé la distancia de la luna con la tierra para usar un ejemplo en el fic xDDD*
bueno, gracias por todo :'D las quiero mucho y cuídense :D! saludos y nos estamos leyendo!
chai chaii :D
