Amor en los viñedos.
La sala de espera del consultorio se encontraba casi llena cuando Hermione se sentó en un amplio y cómodo sillón dejando espacio para que Ferdie se acomodara a su lado. Llegaron media hora antes de la cita y en tanto que el niño tomo de la mesita una revista infantil, su madre pensó en los acontecimientos de esa mañana, antes de salir de Bordeaux.
Severus se encontraba furioso. Pudo escucharlo en el almacén de embarques, insultando a uno de los trabajadores por una falla que para ella, a su modo de pensar, califico de poca importancia.
Salomé estaba de pie junto al Renault y aunque no dijo ni una palabra, hubo en sus ojos una muda acusación cuando su mirada se cruzo con la se ella.
-¿Por mi causa esta así, Salomé? –le pregunto sin darse cuenta de que ella hizo tal pregunta.
La sirvienta bajo la vista en actitud humilde, pero cuando contesto, sus frases contradijeron su actitud.
-El día que usted se cambie para la casa principal, esta parte despertara a los ecos dormidos de valle. Serán ecos de risa y felicidad. Ha mejorada desde que usted y kleinbaas Ferdie regresaron pero un hombre necesita a su mujer como lo viñedos el sol y la lluvia. Digo esto con todo respeto, señora.
Se alejo, sin querer ni esperar una respuesta y Hermione se marcho con Ferdie, hacia Ciudad del Cabo. Ahora, mientras esperaba al doctor Dumbledore, aquellas palabras de Salome continuaron en su mente hasta que se convirtieron en una mezcla que no tenia sentido. ¿Un hombre necesita una mujer? ¿El valle se poblara con el eco de risas? Era a Bellatrix a quien Severus necesitaba de aquella forma.
-¡Hermione, querida, que gusto volver a verla! –el doctor Dumbledore sonrió cuando por fin la joven entro en su consultorio y la beso en la mejilla como a una vieja amiga a quien hace mucho tiempo que no ve; después retrocedió un poco y la examino con ojo clínico-. Ha perdido peso, si no me equivoco.
-Tengo que trabajar mucho.
La enfermera tomo a Ferdie y lo condujo al salón de exámenes clínicos.
-Espero que su esposo la trate bien.
-Lo hace.
-¿Lleva buenas relaciones con Ferdie?
-Si, mantienen magnificas relaciones.
-¡Que bueno! –exclamo el medico y de puso de pie para llegar antes que Hermione al salón de exámenes-. Bueno, vamos a revisarte, jovencito –le sonrió al niño, quien yacía en la mesa de observación.
Lo ausculto con detenimiento durante varios minutos mientras que su madre observaba en silencio.
-¡Notable! –exclamo por fin con un amplia sonrisa. Guardo el estetoscopio y después dijo-: Hay una gran mejoría Hermione. Sus pulmones se escuchan "desagradablemente sanos"
-Entonces todo ha valido la pena –sus ojos brillaban por las lagrimas que pugnaban por brotar y solo hasta entonces comprendió lo ansiosa que había estado.
-Ayúdelo a vestir, señorita y distráigalo unos momentos –ordeno el doctor a la enfermera.
Rodeo el hombro de Hermione con su brazo y la condujo fuera del salón de exámenes. Después le ofreció un pañuelo en cuanto vio que ella buscaba inútilmente uno en su bolso.
-Es tonto que llore, lo siento.
-Hermione, ¿no hay forma de que se reconcilie con su marido?
-No, me temo que no haya ninguna.
-¿Ya no le importa su esposo?
-Es a Severus a quien ya no le importo –confesó, dándose por vencida-. Esta tan deseoso de vengarse que hay ocasiones en las que me aterra y, además, todavía me tengo que enfrentar al viejo problema por lo que no vislumbro ninguna solución.
-¿Todavía se encuentra Severus ligado a aquella mujer?
-Si –contesto haciendo un esfuerzo por controlarse y sus manos se extendieron en un movimiento de desconsuelo-. Severus vive bajo un código de principios tan extraños que no puedo entenderlo y no tengo la menor oportunidad de entablar con el un sincera y franca conversación.
-La venganza puede resultar muy dulce al principio, pero a medida que avanza, se vuelve muy amarga. Talvez cuando se de cuenta de esto, sea mas accesible.
-Eso espero, pero por el momento no veo ninguna posibilidad.
-¿Y usted ha sido siempre sincera con el?
-Severus me acuso la otra noche de ser muy suspicaz y celosa y no lo negué. Durante lo meses que vivimos juntos, mis celos y sospechas se multiplicaron y la cólera fue mi única defensa contra aquellos sentimientos despreciables. Como consecuencia, nunca le hice comprender que yo no lo acusaba de tener una relación indebida con otra mujer solo deseaba saber que ocurría entre ellos.
-¿Nunca le explico a él esto mismo?
-Jamás pude hacerlo. El se alejo de mi sentimentalmente, a tal grado, que se convirtió en algo inalcanzable y hubo que dejar las cosas en la situación en la que se encontraban, esperando ver si se resolvían por si mismas.
-Usted tuvo tanta culpa como el.
-Si, es cierto –tuvo que reconocerlo, un poco avergonzada-. Este análisis esta muy bien, pero no explica por que la casa y los brazos de mi esposo siempre están abiertos para dar la bienvenida a Bellatrix.
El doctor no pudo ofrecerle ninguna explicación satisfactoria a esta inquietante cuestión. Severus era el único que podría hacerlo, pero Hermione temía escuchar la verdad. En cierta ocasión, en un momento de cólera, su esposo estuvo a punto de darle algún indicio sobre sus verdaderos sentimientos hacia Bellatrix, pero no lo hizo.
Hermione no tenía prisa por regresar a Bordeaux. Dispuso de algún tiempo para ir de compras en busca de algunas cosas personales y llevo a si hijo a almorzar en un restaurante de Sea Point, desde allí podía ver algunos audaces nadadores que desafiaban las heladas aunque tranquilas aguas del mar. Era un día claro y en ese momento tuvo que admitir que no lamentaba haber dejado de vivir en esta encantadora ciudad enclavada al pie de la majestuosa Table Mountain…
Casi eran las cuatro de la tarde cuando Hermione llego a la hacienda y descendió de su auto. Mientras recogía los paquetes, el camión de Severus de detuvo detrás del coche de ella.
-¿Qué dijo el doctor? –pregunto al descender del vehiculo.
-Que estoy "desagradablemente sano" –se adelanto a comentarle Ferdie en un tono tan serio y formal que sus padres no pudieron menos que reír de buena gana.
Hermione, al escuchar el sonido grave de la risa de Severus, se sintió fascinada. Parecía muy joven y bien parecido; su corazón latió con fuerza.
Cuando su risa se extinguió, con ternura se inclino hacia su hijo para preguntarle:
-¿Quieres venir conmigo a recorrer los viñedos?
-Si, por favor –acepto entusiasmado y sin esperar más, abrió la puerta del camión y se instalo sin esperar ayuda de nadie.
El rostro de Severus volvió a ser una mascara inescrutable al inclinar su cabeza en dirección de su esposa. En seguida siguió a Ferdie, subió y cerró la puerta.
-Lo traeré cuando sea hora de que tome su baño –le dijo y la dejo sola y pensativa.
"Esta parte despertara a los ecos dormidos". Las palabras de Salome danzaban en su mente al regresar al apartamento.
-¡Mamita! ¿Tendré un pastel para mi cumpleaños? –le pregunto Ferdie un viernes por la noche mientras se encontraba sentado en la cocina probando los panecillos que Hermione acababa de sacar del horno.
-Falta mucho tiempo todavía.
-Ya lo se, pero, ¿habrá un pastel con sus velitas? –insistió tomando otro panecillo
-Si, desde luego.
Hablar del cumpleaños era un tema muy importante y serio para Ferdie y su madre tuvo que ocultar una sonrisita cuando retiraba otra serie de panecillos del horno.
-¿Cuándo cumpleaños mi papá?
Su sonrisa se perdió y dio una rápida mirada al pequeño calendario fijado a una de las paredes de la cocina.
-El jueves de la próxima semana.
-¿Cuántos años tendrá?
-Treinta y seis –respondió después de un rápido cálculo mental.
-¿!Ya es tan viejo¡?
-A esa edad, nadie es viejo.
-Quiero hacerle un regalo.
-No creo que debas…
-¡Oh, por favor, mamita! –le interrumpió con vehemencia la negativa que pensaba exponerle y, cuando vio sus ojos ansiosos y suplicantes, no tuvo el valor de insistir.
-Esta bien, iremos mañana temprano a la ciudad para que veamos que le puedes comprar.
A la mañana siguiente fueron a la ciudad como le prometió a Ferdie y pasaron mas de una hora recorriendo una tienda de regalos por que ninguno le satisfacía a su hijo. La noche anterior pensó que tomo la decisión equivocada, pero ya entonces era demasiado tarde para arrepentirse.
En la tienda, no quiso desanimar ni entusiasmar a Ferdie en la elección del obsequio. Por fin el escogió una pluma de oro con la seguridad de que a Severus le gustaría.
-Si quieres darle una sorpresa, no deberías decirle a tu padre que le compraste un regalo. Simplemente, esperaras hasta entregárselo el día señalado –le advirtió cuando regresaban de la tienda.
-No se lo diré –le prometió y ella sabia que seria capaz de mantener el secreto.
La primavera llego al valle. La savia fluía en las tiernas hojas de las vides que renacían. El mes de agosto había traído lluvias benéficas que humedecieron el suelo como si lo prepararan para la nueva cosecha. La mañana del cumpleaños de Severus, en el calido mes de septiembre , el sol brillaba en todo su esplendor.
El rocío todavía decoraba las plantas cuando el ruido de un vehiculo que se aproximaba hizo que Ferdie saltara con prisa de la mesa en la que desayunaba.
-¡Allí esta papito! -exclamo y salio de la cocina.
-¡Ferdie, espera! -le dijo Hermione tratando de detenerlo, pero ya había cruzado la sala y salido por la puerta principal.
Nerviosa, pudo observar como tomaba la mano de su padre para conducirlo hacia el apartamento.
Hermione volvió a sentirse impresionada ante la estatura de su esposo. Le sonreía a su hijo y le permitió que lo condujera hacia la casa. De improviso se dio cuenta de que ambos se encontraban ya en la sala. La indiferencia que aparentaba no reflejaba el remolino de emociones que la agitaban
-Tengo un regalo para ti –le dijo Ferdie a su padre, lo saco del interior de un cajón del escritorio y exclamo-: ¡Feliz cumpleaños papito!
Ella contuvo el aliento cuando observó que Severus dirigía su mirada hacia el regalo que Ferdie había envuelto en forma un tanto infantil.
-¡Muchas gracias Ferdie¡
-¿No lo vas a abrir para verlo?
Severus rompió el papel, de vivos colores que lo envolvía.
-Es exactamente lo que necesitaba –anuncio extrayendo la pluma de su cajita para examinarla con calma. Después, frente a su hijo volvió a guardarla y le comento-: La usare todos los días.
Levanto a Ferdie en sus brazos y el niño río alegre y abrazo a su padre por el cuello, pero por encima del pequeño sus ojos observaron con gran frialdad a Hermione.
-No terminaste tu desayuno, kleinbaas Ferdie –anuncio Salome desde la puerta.
-No tengo hambre –replico el niño.
-Si quieres salir conmigo en el camión, debes terminar tu desayuno –le anuncio Severus con severidad y lo bajo de sus brazos.
-Esta bien –respondió con docilidad y Salome lo llevo a la cocina.
La sala pareció achicarse ante la estatura y el volumen de Severus.
-No uses a Ferdie para que las cosas sean mas fáciles para ti –su voz era tranquila pero atemorizante, acusándola de algo que ella ya temía.
-No entiendo de que me hablas.
-Me refiero a esto –casi le clavó la pluma en la cara, en tanto que ella, en forma instintiva retrocedió-. Fue idea tuya, ¿verdad?
Una violenta negativa iba a salir de sus labios pero se contuvo al recordar de inmediato las palabras del doctor Dumbledore. "¿Siempre has sido sincera con él?" Una negativa brusca en esos momentos no serviría de nada.
-Para Ferdie, un cumpleaños es algo muy importante. Me preguntó que le daría para su cumpleaños en noviembre y me explico lo que él quería. Esta conversación nos condujo a que él me cuestionara por el tuyo. Cuando le dije que seria hoy insistió en que te quería comprar algo. Reconozco que lo tuve que pagar, pero él lo escogió libremente. Supongo que debí hablar con él, pero no encontré razón alguna para que la situación que hay entre nosotros destruyera su alegría. Si quieres hacer algo en este sentido, no me opondré –termino de hablar con frialdad y salio de la sala.
No se detuvo sino hasta que llego a su oficina, sonriente y calmada. Se sentó frente a su escritorio, agradecida por los minutos que se encontró sola antes de que llegaran Lavander y Parvarti. Estudiaba algunos documentos cuando las empleadas entraron saludándola alegremente.
-Tendremos hoy un día muy agitado –les advirtió-. Llegaran dos autobuses con turistas esta mañana y por la tarde habrá otros dos. Me informaron que están dispuestos a gastar dinero, por lo tanto, deben tener bastantes formas de pedido a mano.
Hermione no volvió a ver a Severus durante la mañana y tampoco a la hora del almuerzo. Esa tarde, se encontraba en el salón de degustación proyectando la película mientras lo visitantes cataban el vino y seguían atentos las explicaciones y no se dio cuenta de que la puerta se abrió a sus espaldas. Contuvo el aliento al sentir que una mano le oprimía el hombro.
-Continua tu, Lavander –le ordeno Severus a la joven a quien Hermione escogió para que le ayudara durante la tarde-, tengo que hablar con mi esposa.
No tenia idea de lo que, en apariencia tan importante pudiera ser, para que la retirara de la labor que desempeñaba en ese momento.
-¿Hay algún problema? –le pregunto cerrando la puerta para que pudieran sentirse solos.
-¿Quieres cenar conmigo esta noche?
La invitación fue tan intempestiva que, por unos momentos, se quedo boquiabierta.
-¿Tienes alguna cena esta noche?
-Te invito a ir conmigo a la ciudad.
-¿Nosotros dos solos?
-¿Tienes miedo de salir conmigo?
Tenia los pulgares en el cinturón y mientras ella lo contemplaba, trataba de explicarse el porque de esta actitud.
-¿Tienes miedo? –volvió a preguntarle.
-Por supuesto que no –le mintió.
-Entonces… ¿Qué?
La burla que reflejaban sus ojos se hizo más clara.
-Estarás lista a las siete –le ordeno y un segundo mas tarde pudo verlo salir de su oficina.
-¡Maldición! –murmuro ella cuando se quedo sola.
Solo entonces pudo comprender todas las implicaciones que traería esa cita. Había aceptado pasar la noche en compañía de Severus y no tenia sentido negarse a si misma. Recordando la acusación que le hizo por la mañana, comprendida que no podía haberse negado aunque le aterraba la idea de encontrarse a solas con él.
Regreso para unirse con el grupo de turistas y relevar a Lavander cuando todos salían ya del salón de degustación, pero sus pensamientos no estaban en su trabajo. Se dirigieron a las cavas y allí explico el proceso de la elaboración de los vinos y respondió a las preguntas. Después de sus labores rutinarias, estaba demasiado nerviosa por lo que se dedico a tomar un largo y reconfortante baño perfumado. Por desgracia, no pudo relajarse por completo.
Se arreglo con más cuidado y esmero que de costumbre y escogió un vestido de seda de color canela que era uno de sus favoritos. Las mangas llegaban hasta el codo y el escote discreto, pero la suavidad de la tela se amoldaba a las curvas de su cuerpo. Se analizo detenidamente frente al espejo, desde la cabeza hasta los pies, calzados con sandalias doradas.
Ferdie recorría el dormitorio mientras ella estaba sentada frente al tocador y la observaba maquillarse con extremo cuidado, lo mismo que cuando se puso un collar con un pequeño brillante que le obsequiaron sus padres adoptivos.
-¿A dónde vas? –le pregunto apoyando ambos codos sobre la mesita del tocador y hundiendo la barbilla en las manos.
-Ya te lo dije, ¿recuerdas? Voy a salir con tu padre.
-¿Puedo ir yo?
-No, no puedes –le sonrió y lo atrajo para abrazarlo y añadir-. Te vas a portar como un buen niño y te quedaras esta noche, aquí, con Salome.
-Papito si me llevara –aseguro confiado-. Se lo pediré cuando venga.
Se alejo de ello sin decir mas y salio del dormitorio de su madre.
Severus fue excesivamente puntual, portaba un traje negro, que hacia un marcado contraste con su pálida piel. Hermione trato de encontrar algún indicio que le permitiera adivinar que sucedería esa noche, pero la mascara de indiferencia estaba tan firme como de costumbre.
-Quiero ir contigo papito, ¡por favor, llévame! –pidió Ferdie, como dijo que lo haría.
-Tú te vas a quedar en casa y te dormirás temprano, como de costumbre –ordeno Severus-. Ya estuviste conmigo casi todo el día y ahora quiero pasar esta noche a solas con tu madre.
-¡Oh! –exclamo su hijo aceptando la orden.
"Quiero pasar esta noche a solas con tu madre". ¿Por qué de repente deseaba estar a solas con ella, después de tratarla como a una esclava durante los últimos meses?
A medida que transcurría el tiempo, se sentía mas confusa e intrigada y su nerviosismo casi se torno intolerable, cundo se encontró al lado de Severus en su lamborghini.
Llevaba las manos tan rígidas sobre su regazo, que casi no pudo separarlas cuando llegaron al restaurante del hotel de Paarl en el que había reservado una mesa.
El salón principal se encontraba casi lleno y, un poco más allá de su mesa, algunas parejas bailaban al compás de una orquesta de la localidad. Severus pidió el vino y para él ordeno carne y ella escogió atún y una ensalada, que juzgo suficiente para satisfacer su escaso apetito.
-Casi no has pronunciado palabra desde que salimos de Bordeaux –observo Severus con su forma acostumbrada, mientras tomaba unos sorbos de vino. Ella también tomo un poco.
-No he podido pensar en nada que valga la pena comentar –argumento en su defensa, llevándose la copa a los labios, con la esperaza de que otro sorbo de vino la tranquilizara.
-¿Por qué no te relajas un poco?
-Eso es lo que trato de hacer –le confeso-, mas no es fácil cuando me pregunto constantemente por que me invitaste a cenar esta noche.
La frialdad burlona de sus ojos desapareció y Hermione penso que hasta la sonrisa era sincera.
-Tal vez sea mi manera de hacer que olvides mi pésima conducta de esta mañana.
-¿Quieres decir que es una manera de pedir disculpas? –le pregunto sorprendida.
-Puedes llamarlo así.
-No era necesario que te excusaras –le respondió después de una pausa-. Si la situación fuera a la inversa también me hubiera mostrado suspicaz.
La sonrisa maliciosa se hizo mas acentuada cuando respondió.
-Es muy generoso de tu parte.
-La generosidad no tiene nada que ver con esto solo quise ser sincera.
No le contesto y tomaron su vino en silencio durante cierto tiempo. Después señalo:
-Te veo muy bella esta noche.
-Gracias –se ruborizo al ver que la miraba de tal modo que parecía que la desnudaba con la mirada. Era tonto, se dijo a si misma, sentirse tan perturbada ante un hombre que la había conocido tan íntimamente como él, pero no pudo evitar que el rubor aflorara a sus mejillas.
-Con ese peinado tu aspecto es elegante y refinado, pero debo admitir que prefiero tu cabello cuando esta recogido atrás con una cinta.
Hermione logro superar su confusión, quizás ayudada por el vino.
-Si no te conociera tan bien, diría que tratas de conquistarme.
-Parece que no soy el único receloso.
-No tienes por que asombrarte. Hace algunas semanas me acusaste de ser muy suspicaz por naturaleza, ¿recuerdas?
-¿Vamos a pasar toda la noche discutiendo? –le pregunto esbozando una sonrisa.
-Lo siento –se disculpo, pues recordó lo que celebraban ese día.
-¿Puedo llenar tu copa?
Asintió y en cuanto le sirvió, la levanto y exclamo:
-¡Feliz cumpleaños, Severus!
-Empezaba a creer que nunca me lo dirías.
-Este es uno de los mejores vinos de Bordeaux –cambio el tema después de catarlo con deleite-. Eres un gran vinicultor. Lo eres par excellence, Severus.
-¿Quién esta coqueteando ahora?
-Lo dije por cortesía. Tus vinos son soberbios.
-Siempre busco la excelencia pero no siempre tengo éxito.
-Quieres la perfección en todo: Deseas una esposa perfecta que siempre este sometida a ti y que confíe a ciegas en ti y cuando descubres que no es así, como en mi caso, la descartas de inmediato.
No tuvo intención de decirle todo eso, pero lo comprendió cuando ya era demasiado tarde para retractarse.
-Sugiero que cambiemos el tema –declaro con brusquedad Severus, disipándose su cortesía y se hundió en el silencio
Cuando le sirvieron los platillos que ordenaron, el apetito de Hermione se había esfumado. El ambiente entre ellos cayó como por encanto y en esta ocasión tuvo que reconocer que la culpa fue nada más que de ella.
Ambos intentaron mantener una charla cortes durante lo que les pareció una cena interminable y cuando les sirvieron el postre Hermione decidió hacer algo para suavizar la tensión.
-Lo siento mucho Severus, no debí aceptar tu invitación.
Con la mandíbula tensa le pregunto:
-¿Por qué no?
-Esta noche ha sido especial para ambos y debo admitir que me pareció fácil traer algunos hechos del pasado en vez de sentarme tranquilamente frente a ti –en seguida agrego-: Creo que Bellatrix tenia razón cuando me dijo que no servia para otra cosa
Severus no hizo comentario alguno, pero su en mirada brillo de inmediato un extraño fulgor que ella no pudo definir.
-Vamos a bailar –se puso de pie y la tomo por la mano. Como se quiso negar, añadió-: Es una orden.
Dejo que la ayudara y la condujera hacia la pista y cuando la oprimió por la cintura su corazón latió acelerado. Sus pasos, al principio estuvieron fuera de ritmo cuando empezaron las notas suaves y lentas de un vals. Los muslos de él se ajustaron demasiado a los de ella.
-Severus…
-Cállate –le ordeno al oído.
La música era soñadora, muy suave, para entonces, ya están acoplados al ritmo. A la medida que la música continuaba, la tensión crecía. Por algunos momentos, ella olvido todo, menos que estaba con él otra vez, y que era la primera ocasión en que bailaban en cuatro años.
Su satisfacción pronto desapareció, en cuanto sintió que la tomaba de la nuca y que la barbilla de Severus se apoyaba en su frente. Su proximidad la intoxicaba a tal grado que sentía que su sangre hervía en sus venas y el aroma de la colonia masculina le estimulaba todos los sentidos. Se apoyo con mayor fuerza en hombro de su esposo con la intención de hacer presión y alejarlo pero, por alguna razón inexplicable, cambio de opinión. Por voluntad propia, reclino la cabeza en el pecho varonil y durante algunos minutos se imagino que nada molesto había ocurrido entre ellos, pero la música termino y su ensueño se desvaneció.
El brazo de Severus se separo del cuerpo femenino con tanto disgusto, en apariencia por lo menos, que ella levantó la cabeza. Cuando se encontraron sus miradas, se estableció una corriente de sensualidad tan intensa, que se quedaron inmóviles y sin hablar.
Se reanudo la música, mas al tomarla para seguir bailando, ella lo alejo y le dijo:
-Creo que es hora de que nos vayamos a casa.
Fin del capitulo 10.
Kleinbaas: en el idioma Afrikáans, me temo que no se cual puede ser una traducción.
Septiembre: si, Severus Snape cumple en enero, pero para la estación en que ahora se encuentran en la novela no es muy congruente.
Lamborghini: originalmente, un jaguar, cortesía de un amigo este modelo de auto, cabe destacar de yo de autos no se mucho.
: Del francés al español; por excelencia.
En el próximo Cap:
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…-Lo que yo quiero no se bebe.
Quiso protestar, pero su protesta fue silenciada cuando…
-¡No puedes hacerme eso!
…
…No supo ni como ni cuando…
-¿A dónde vamos a ir papito?...
…
La amargura la invadió…
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Otra vez, no tengo palabras para demostrar cuanto siento no haber actualizado a su debida fecha. Si importar que diga me seguiré sintiendo mal al respecto. Si, he estado muy ocupada en la "U", mi computadora ha tenido varios fallos que tuve que arreglar.
Un beso a tods, que pacientemente han estado esperando que actualice. Gracias especiales a:
Kambrin Potter: de verdad encontraste el libro? A estas alturas pensaba que seria imposible, tengo la idea de que es algo viejo, así que ya entre nos (y con aire conspirador) no le cuentes a nadie como termina, un beso.
RociRadcliffe: Como viste parece que se ablando, pero todavía faltan tres capítulos mas, (si solo tres!!)
Titiz: Bueno, aquí esta el cap espero que te haya gustado, un beso.
HoneyBeen: las cosas mejoraran, Helado! Viva!, me temo que también he buscado la novela en versión digital, no la he encontrado, sin embargo seguiré la búsqueda y si dan resultado, te lo haré saber, besitos.
HADA: Bellatrix, la mala de la historia, de palabras de Severus: "No te metas con ella o te arrepentirás" por que lo dijo? Pronto se sabrá, no tengo la novela en forma digital, si la llego a conseguir (continuo la búsqueda) te lo haré saber.
Maju: Aquí el cap, espero lo hayas disfrutado.
AfRi PoTtEr: Bueno, no actualice muy pronto, pero espero lo hayas disfrutado.
Sindzero: sip, cada vez mejor, solo espera a que llegue el próximo.
CiNtHiA: Para mi Severus es lampiño y pálido como la leche, ese pensamiento no me lo quita nadie.
Jean-Slytherin: Espero que hayas disfrutado este momento romántico, se viene otro en el siguiente cap.
DanySnape: Ahh pronto se sabrá que sucedió esa tarde.
AnitaRickman: quedan tres capítulos para buscar esperanza.
Maring:
Aquí el cap, lamento la demora, si, ella es un poco sumisa, en parte
es por que se siente culpable de ocultarle a Severus que iban a tener
un hijo.
Daw-sev: tratare de pasarme por tu fic lo antes posible.
Un beso.
Laura: espero que hayas disfrutado el capitulo.
Miss Merce Snape: Espero que te haya ido bien en los exámenes, en el siguiente cap vas a amar y odiar a Severus.
Gimgemma: Bueno, hoy hay cap nuevo, espero lo hayas disfrutado.
P: nooo, me sentiría muy culpable. No he leído tal noticia, aun, un beso para ti.
MariSeverus: Gracias, espero hayas disfrutado el cap. Un beso.
