Disclaimer: Los personajes que aquí aparecen no me pertenecen 7w7 pero si la historia :D es de mi propia autoría, escrita por mi cerebruto, a través de mi propia manito para llegar a mi laptop :3 ... en serio, si no pregúntenle al angelito en mi hombro derecho y al diablito en mi hombro izquierdo... Si es que los ven... :p

Ahora...

¡A leer!


Save me


Capítulo 9

Las hojas color rojizo, y otras color marrón caían de poco en poco debido al viento. El otoño había aparecido con rapidez, y él demostró ser una persona hábil para aprender las técnicas de defensa de Ken.

– Aprendes rápido Yash, otro poco y me vuelas la cabeza con una de tus patadas. – murmura Kenta riéndose a carcajadas, lo cual era difícil de ver ya que el hombre en cuestión era muy serio la mayoría del tiempo.

A medida que iban pasado tiempo juntos, este le contó lo que lo llevó a convertirse en cazavampiros, todo gracias a Naomi, quien, al parecer era la que llevaba los pantalones en la extraña relación que esos dos mantenían.

– Lo siento.

– No, tranquilo, eso es bueno, si no puedes clavarle un puñal en la espalda a uno de los tuyos, por lo menos podrías intentar dejarles un buen golpe en la cabeza.

– Yo no sé si siquiera podré tocarlo.

– Mmm… pues… – Puso una mano en su mentón en gesto pensativo, hasta que su mirada se iluminó. – Ya sé… ¡Naomi, ven un momento!

De la destartalada casa salió la mujer de cabello azul con un par de pantalones y una camisa blanca, algo impropio, ya que las mujeres acostumbraban a usar vestidos grandes.

– Dime Ken, ¿Qué sucede? – pregunta ella sacudiendo las manos, estuvo preparando la comida.

– Ayuda a Yash con algo, deja que te golpee y…

– ¿Estás loco? – lo miró con furia y luego de un momento, su mirada pasó a una de interrogación – ¿Por qué quieres que haga eso?

– Sólo… para probar algo… ¿Si?

Ella dudó por un momento y luego asintió.

– Bien Inuyasha, un golpe limpio en la cabeza, y no uses toda tu fuerza, si llegas a hacerle daño te haré pedazos con una sola bala de plata, ¿Me oiste?

– Si Ken.

– Bien.

Inuyasha se preparó para el golpe. Respiró profundamente y cerró los ojos tratando de no llevar todas sus energías a su puño, avanzó hasta Naomi y le dio un golpe en la cabeza lo suficientemente fuerte como para que a ella no le doliera -aunque, para ser franco, no creía que le doliera en absoluto cualquier golpe que él podría producirle gracias a su condición de vampira-.

– ¡Lo sabía!, sabía que podías al menos hacerle daño con golpes.

– Pero no matarlos a menos que bañes mis manos en plata. – lo miró divertido, pero su preocupación aumentó al verlo pensativo – ¡Hey!, no pienso tener manos de plata, no estoy tan loco ¿Sabes?

– Tranquilo Yash – habló Naomi – Él no lo hará, sólo está jugando contigo.

– ¿Él jugando?... ¿Desde cuando él juega a algo?

Observó a Kenta, su ceño fruncido daba a entender que se había molestado por sus comentarios, de alguna u otra manera él sabía que Ken no le haría daño por más que a veces lo jurara.

Volteó hacia Naomi, quien se reía a montones. No sabía cuando le diría a Kenta lo de la niña, no podría ocultar su embarazo por mucho tiempo y él lo pudo notar debido a su aroma, el cual había cambiado ligeramente.

Seguramente ya se lo diría alguno de estos días, no se preocuparía por nada, a fin de cuentas, ellos dos siempre resolvían sus problemas de alguna forma, y esta vez no sería la excepción.

-.-

– No sé ustedes – habló Hojo tomando su acostumbrado café en la cafetería, acompañado de Koga y Miroku, esperando a que cierto villano de segunda volviera a hacer su aparición desde hace 4 días – Pero yo sé que estos dos se traen algo, desde hace 3 semanas están más amigos que nunca, incluso, a veces van por ahí cuchicheando y riéndose de no sé qué cosa.

– En la misión se ayudaban en todo, casi no me necesitaron a mi ni a Miroku – continuó Koga – Debo decir que Kagome está progresando mucho con las flechas y el ataque cuerpo a cuerpo.

– Lo bueno es que Sango le aplicó una de los sueros de Mioga – al escuchar el nombre de cierta castaña, Miroku levanta la mirada sin decir nada – de no haber sido así, ella simplemente no se hubiera podido levantar de esa camilla.

– Sí… – Contestó Miroku.

Ambos lo miraron y fruncieron el ceño.

– Muy bien idiota, ¿Qué carajos te sucede? – pregunta Koga molesto – Tú también estás de lo más raro cuando a hace 3 semanas estabas haciendo tus normales comentarios obscenos sobre las ayudantes de los científicos.

– Acaso… ¿Hay algo de lo que no nos hemos enterado? – preguntó Hojo.

El mencionado los mira a ambos y suspira.

– Si me preguntan sobre Inuyasha y Kagome, pues no tengo la menor idea. Ustedes lo conocen bien, saben que no le gusta que se metan en sus problemas.

– Pero él no tiene problemas, sólo está muy raro.

– Peor aún, es muy celoso de su vida privada.

– Ya hombre, cuéntanos algo que no sepamos. – insistió Hoyo.

Miroku los vio a ambos y suspiró, no lo dejarían tranquilo si no les respondía.

– Él ya le contó lo de su familia, y Kagome ya sabe que es un vampiro.

– Eso no nos dice mucho ¿Sabes?

– Bueno, es lo único que sé, además…

– ¡Miroku!

El mencionado se detiene al escuchar aquel grito.

Era Sango.

¿Por qué precisamente lo busca a él, y por qué justo en ese momento?... Justo cuando pensaba en ella aparece de la nada como si la hubiera invocado, pero debería aprender a estar lejos de ella por su propio bien.

Ya le habían dado fecha de traslado, y le pidió al director que no revelara nada hasta el día en que le tocara viajar a otro país. Si seguía ahí, sólo haría sufrir a Sango.

– Miroku, debemos hablar – siguió ella mientras se acercaba. Inmediatamente el hombre de ojos azules se levanta y se va del lugar dejando a la joven estática por su comportamiento.

– ¿Ahora él? – pregunta Hoyo confundido ante la situación.

– Parece que sí.

Mientras Sango no sabía si ir detrás de él o sólo volver a su oficina, pero debía hablar con él sobre su traslado. No se podía ir por su culpa, en otra central no lo dejarían comportarse como ahí, y él lo sabía.

Uno, dos, tres golpes y ninguno de los dos dejó golpear el saco de arena.

Kagome lo miraba de reojo cada vez que él se acercaba a dar un golpe.

No podía evitar pensar en un Inuyasha de veinticinco años actuar como un niño pequeño debido al miedo que había sentido luego de convertirse.

– Estuve de alguna manera, ausente de mi mismo por un tiempo, me volvì un ermitaño, me oculté de todos los demás, hasta que cuando reaccioné fui a buscar a la única familia que me quedaba en ese tiempo: Mi medio hermano.

» Pero ni yo estuve preparado para como reaccioné al momento de verlo. Fue algo instintivo de hecho, sólo lo vi y salté encima de él para beber su sangre.

– Pero, ¿Eso no debió pasar con otras personas?, Digo, debiste haber encontrado a alguien a casa de tu hermano.

– No. Él vivía como capataz de un hacendado y tenìa una pequeña casita en el campo, además lo visité de noche, porque si alguien más me hubiera visto se hubiera corrido espantado por mi aspecto.

»En fin – suspiró y continuó con su relato observando como ella se acomodaba en la camilla para prestarle más atención – Por ello mi hermano me detestaba tanto, yo fui quien lo condenó, también, a ser vampiro, y a dejar todo lo que él conocía como una buena vida, incluyendo a su prometida, y huyó al noroeste del país, mientras yo me fuí al sureste.

»Hubo un momento en que la sed de más sangre ya no pudo conmigo, de Sesshomaru no bebí lo suficiente debido a que él se supo defender en el momento correcto, a veces me alimentaba de alguna que otra rata que encontraba por allí, pero como dije, no era suficiente, no podía ir al pueblo a buscar lo que necesitaba ya que los pobladores me lincharían. Caminando y caminando me topé con una llovizna, por lo que me oculté en una pequeña cabaña en la que encontré una sucia manta con un olor desagradable que por lo menos me abrigaría hasta el momento de mi "muerte", sentía mis sentidos molestarme y traté de acomodarme, pero de repente, una mujer entró junto a un hombre. Ella tenía el cabello azul oscuro y piel increíblemente blanca. Poseía los ojos más cálidos y amables que hubiera visto nunca, de inmediato supe que ella era como yo, ella, Naomi, me ayudó, me ofreció su sangre, y luego de beberla yo sentí que no necesitaba buscar sangre como un animal, además Kenta, su pareja, luego de una discusión que tuvo con Naomi sobre quedarse conmigo o no, me ayudó entrenandome, y poco a poco, como él decía "Se adaptó a mi"...

– Amo ver sus caras de confusión, son épicas – empezó a reírse Inuyasha sacando a Kagome de sus recuerdos.

El rostro de Inuyasha ese día se veía radiante a pesar de todo el sudor acumulado. Y ella se le había quedado prendada mirándolo, lo cuál este notó.

– Bueno… – murmuró ella mirando a otro lugar – ¿Cuánto tiempo se va a quedar tu hermano?

– Alrededor de una semana más. – Inuyasha se detuvo y caminó hasta un taburete en donde habían dos toallas dobladas – Quiere encontrar un suero lo suficientemente resistente como para que te pueda controlar un día entero, sin que tengas que pasar cada hora por el abominable sabor del suero de Mioga.

Desde que Inuyasha le había contado sobre la historia de sus padres, ella sentía que confiaba un poco más en él y viceversa.

Ya no se miraban molestos, ya no se lanzaban indirectas, ni discutían a cada minuto, todo entre ambos había mejorado.

Si bien, él nunca le contó la historia de cómo se transformó no debía de presionarlo, ya que, era un asunto privado muy importante que tal vez lo dejó marcado de por vida.

Tampoco se sentía la "normal" tensión entre ambos, hasta tal punto, en que sus compañeros empezaron a asustarse, con excepción de Miroku que últimamente andaba más en su propio mundo, y eso les divertía de sobremanera, ya que los miraban como si les hubiera crecido una tercera oreja.

– Aún no puedo creer que mataste a Hakudoshi y a Kyokotsu, tus golpes fueron limpios y sólo tuviste que usar una de tus flechas con Kyokotsu.

– Bueno, aprendí del mejor. – respondió ella acercándose y sonrió. – No me siento más fuerte o resistente, pero si tu dices que es normal, entonces confío en ti.

– Lo que pasa es que el suero neutraliza tus poderes, ¿Por qué crees que no tienes las garras o colmillos? Tus poderes se ocultan, haciendo más fácil para tí que te puedas mezclar con los humanos.

Ella lo miró absorta comprendiendo al fin todo – Y, ¿Por qué no la tomas tu para ocultar tus garras y colmillos.

– Porque en mí no funcionaría. – Vio su rostro de confusión y la invitó a sentarse en uno de los bancos. – Lo que pasa es que Mioga trabaja con un científico haciendo pruebas autorizadas con niños híbridos, y sus sueros son sólamente para híbridos Kagome, yo soy un vampiro completo, no podremos saber qué efectos tendría en mí.

– Entonces… ¿Cómo haces tú para…?

– Digamos que ser un vampiro completo tiene sus ventajas… Puedo controlarme cuando quiera, siempre y cuando no huela sangre en cantidad.

– Entonces, ¿El sustituto de sangre que les dan aquí no funcionan?

– Claro que sí, pero el olor de la sangre es inconfundible e irremplazable, su sabor es único… – tomó un sorbo de su agua y suspiró – Aunque hay quien dice que todos nosotros estamos destinados a una sola persona, de la cual, nos alimentaremos hasta el fin de nuestros días.

– ¿No matan a la persona de la cual…? – Pregunta ella tímidamente.

– Sólo nos alimentamos de ellos. – Observó en ella una mirada de confusión y no pudo más que reírse ante su ingenuidad – ¿Creías que íbamos a por toda la gente y la matábamos, y los dejábamos secos como pasas?... Eso sólo pasa en las historias de terror Kag.

– ¿Kag?

– Bueno...– sonrió, y sin dar ninguna otra explicación, se dio la vuelta y la dejó sentada, no sin antes decirle – Tu nombre es muy largo y Kag te queda bien.

Ella sólo se quedó mirando como boba el lugar por donde él había desaparecido.

-.-

¿Porque tu nombre es muy largo? ¿En serio? se regañaba mentalmente el peliplata. Tuviste que decir la primera estupidez que se te ocurrió, ¿verdad?.

No podía creer lo tonto que debió de verse diciendo eso, y, ¿Desde cuándo ÉL decía cosas como esas? Definitivamente se estaba volviendo loco.

Esbozó una leve sonrisa e inmediatamente recordó un episodio de su pasado en el que le decía algo parecido a Naomi. Obviamente que Kenta casi lo mata, pero valió la pena con tal de ver su sonrisa.

Ella fue como la madre que nunca tuvo.

Y él… como el Padre/Hermano/Amigo que no podría volver a tener.

– ¿Por sea caso le dijiste algo a Sango, estúpido? – Saliendo de sus pensamientos escuchó a Miroku a sus espaldas, por lo que no se detuvo en ningún momento.

– ¿Algo de que?

– Ya sabe lo de mi traslado.

Inuyasha lo miró sorprendido. – ¿En realidad te ibas a ir?, pensé que era una broma o una advertencia hasta que lo de Sango pasara.

– No Inuyasha, para ella sólo yo tengo la culpa y así será, tú la conoces, es más tozuda que cualquiera que nosotros aquí incluyendote.

– Disculpame Miroku yo…

– ¿Me estás ofreciendo una disculpa? – Ahora era su amigo quien lo miraba sorprendido. – De alguna manera Kagome te cambió, ¿No es así?

– Miroku, te vamos a extrañar. – se volteó y continuó su camino con la carcajada de su amigo de fondo.

– ¡Yo sé Inuyasha que muy en el fondo ustedes me aman!

Decidió no poner importancia a ese asunto, al fin y al cabo todo dependía de ellos dos, además, si en realidad se aman no serán capaces de estar separados por mucho tiempo.

Su celular empezó a sonar.

–Dime Mioga.

–Inuyasha, estás de buenas ¿Eh? – contestó un hombre mayor.

–No tientes a tu suerte viejo. – entró al ascensor y esperó para bajar hasta la cochera.

–Hace tiempo que no disfrutaba tanto molestandote Inuyasha, pero mi llamada es por otra razón… – Hizo un pequeño silencio, y justo cuando Inuyasha iba a contestar exasperado, el anciano continuó. – Le hice unos… análisis a la sangre de Kagome y la estuve mezclando con algunos químicos para inyectarlos en…

–Ve al grano Mioga. – se subió a su auto y lo encendió dispuesto a ir hasta su departamento.

–Bien… la primera cosa que noté fue que al instante en que destapé el tubo de ensayo con la muestra de Kagome, casi todos los híbridos que había aquí se pararon en mi puerta y no dejaron de verla hasta que la volví a tapar. Sólo uno de ellos no estuvo aquí porque su sangre por ese día era humana.

»Fue muy raro, era com si estuvieran hipnotizados, así que volví a destapar a muestra y les comencé a dar ordenes como que vayan a limpiar, a dormir y cosas así, e increíblemente ellos lo hicieron.

–¿Su sangre hizo eso?

–Si, aunque suene loco, Inuyasha, su sangre pone a los híbridos bajo su voluntad, aún no sé si funcione con…

–Si funciona con vampiros. Naomi lo hizo antes… conmigo… pero pensé que era sólo por ser…

–Su padre el anterior rey tenía ese poder según me indican los libros que encontramos, tiene que ver con la profecía del derramamiento de sangre… "Un día la sangre real se manchará y una impura llegará, al derramar su sangre llamará la gran perdición del mundo humano, control total en el mundo terrenal…"

–Hace poco a Miroku y a Kagome los perseguían un par de vampiros, él escuchó que decían algo como que "Derramarían la sangre de la impura sobre el que se vanagloriaba de poder".

–Entonces Kagome está en peligro, Naraku la utilizará para, a la fuerza, convertirse en rey…

–Dime algo nuevo viejo, eso ya lo sabía.

–Muchacho, ella es más importante de lo que parece… es la única que puede hacer eso, la única heredera…la verdadera reina y Naraku lo sabe por eso la buscará a ella… seguiré manteniendote al tanto sobre lo demás, cuidala.

–No hace falta que me lo digas Mioga.

–Bueno si te lo digo es porque aún actuas como un puberto.

–¿Te recuerdo cuantos años tengo?

–Más que yo, eso es seguro, a estas alturas el viejo deberías ser tú, no yo…Bueno, no quiero seguir discutiendo contigo, tengo mejores cosas que hacer, adiós.

–Hasta luego Mioga.

Sobre su maldito cadáver hecho polvo la podrían tener a ella.

Se detuvo a un lado de la acera enfrente de una construcción de cuatro pisos, él vivía en el tercero.

¿Acaso no podía tener un maldito día normal como cualquier otro humano? No… lo primero que tenía en el día eran noticias sobre algún maldito seguidor de Naraku al que debía de matar… o acaso tenían que pasar otros muchos años para que consiguieran matarlo por fin.

De no haber sido porque tenía que proteger a… Nah… ¿A quién quería engañar? Aunque no la hubiese conocido igual la ayudaría.

"Cuando la encontraste en el bar la ayudaste si saber quién era"

Bueno, claro que igual la hubiera ayudado, ni siquiera está muy seguro de que le hizo llevarla a su casa de campo en lugar de su departamento.

Tal vez su subconsciente sabía quién era ella.

Tal vez sabía que ella sería importante para él en un futuro.

Tal vez… sabía que luego de un tiempo ella podría tenerlo en sus manos…

.

.

.

.

Espera, ¿Qué?... ¿En sus manos?

-.-

Ese lugar era un completo chiquero, pero que iba a hacer, era lo suficientemente pestilente como para que Naraku no la pudiera rastrear con su olfato.

Suficiente tenía ya con que sospechara de ella.

Esperaba que su plan estuviera dando resultados.

–Aquí estás, los niños están cada vez más llorones, piensan que los vas a matar. – Se burló el hombre de sucios cabellos marrones ocultos en una túnica negra – Si supieran…

–Ya cállate Muso – murmuró la mujer. Odiaba que la alabara por su generosidad. – Sólo diles que están a salvo, sus padres lamentablemente los mató Naraku y no los puedo revivir, pero puedo mantenerlos con vida por un buen tiempo hasta que esto se calme, suficiente tiene Naraku ya, sólo intenta ir por más de ellos para enojar a Inuyasha y conseguir que la hija de Kenta se acerque a él.

–Para matarla.

–No, para invitarla al cine y luegoa una cena romántica. –lo miró sentándose en una destartalada silla – Claro que la quiere matar, ¿De qué otra forma piensas que se convertirá en el supremo? Tan sólo ver como intenta creerse el mejor de todos me dan ganas de patearlo.

–¿Con qué excusa viniste esta vez Kagura?

–Bueno… – suspiró y luego tosió, ese olor iba a terminar haciéndola polvo – Le dije que iba a espiar a los cazadores, ya sabes que la hija de Kenta se vuelve más fuerte a medida que pasa el tiempo, él quiere ver que tanto tendrá que esforzarse para quitársela a Inuyasha.

–¿Crees en serio que tu hermanito no sospecha de ti?

–Tranquilo, sabes que él es tan tonto que ni siquiera ve más allá de sus ridículos planes.


¡Lo siento! No fue mi intención demorarme tanto.

Este capítulo lo iba a alargar más, pero decidí publicarlo a modo de disculpa por borrar "La decisión".

Mi amiga(la amo) me liberó del reto porque sabía que estaba en época de examenes y se me iba a ser difícil publicar sabiendo que tenía que estudiar, además siento que ese fic tuvo errores que no sé si alguien notó xD, pero a mi no me gusta publicar sin siquiera releerlo y releerlo de nuevo y corregir todo lo que yo creo conveniente, por eso ese fic lo tendré en edición para publicarlo completo en un futuro(porque faltaba 1 capítulo y epílogo).

Aún así gracias por los reviews en "La decisión" y aquí también. :)

Gracias por soportarme :D... y por esperarme :D

¡Dejen reviews!

By: V-a-l-e-a-o-m-e :3